“Quedó mucha gente afuera, principalmente aquellos que entraron este año”.
Paysandú | Todo El Campo | La Unión de Trabajadores Industriales de Azucitrus (UTIA) manifestó preocupación por las afectaciones que provocaron las heladas a comienzos del invierno al citrus y advirtieron que podrían afectarse 2.000 trabajadores.
Aproximadamente hubo una pérdida de “un 60% a 70% de la fruta plantada y a raíz de esa situación se paralizó el trabajo”, limitando las jornadas a “dos veces por semana, a veces tres y muchas veces eran jornadas de cuatro horas”, expresó Melvin Nievas, dirigente sindical, al diario local El Telégrafo.
“Quedó mucha gente afuera, principalmente aquellos que entraron este año”, añadió. En total son casi 900 las familias que dependen de la zafra del citrus.
Precisó que esos casi 900 trabajadores son de la empresa Azucitrus, pero hay que agregar los de Forbel, San Miguel y Sanducitrus, y si la problemática se agravara en Paysandú, “podríamos contabilizar alrededor de 2.000 trabajadores. A eso se tienen que sumar las dos empresas de Salto, Guarino y Frutura (ex Caputo)”.
“Cuando la zafra finaliza, cobramos el seguro especial del citrus entre noviembre y abril. El problema es que se acortaron los jornales trabajados y son muchos que no van a llegar al mínimo de jornales exigidos, que son 75. Es así que a la falta de trabajo, la empresa empieza con los achiques de personal”, explicó.
UTIA planteó la necesidad de adelantar el beneficio del seguro a los zafrales que no retornarán a las labores y ya fueron dados de baja. “Se les pidió que no se tomen en cuenta los jornales sino que se continúe con el cobro de los seguros, similar a lo que se recibía en años anteriores”, dijo Nievas al matutino sanducero.
Los trabajadores se reunieron en Salto con el director nacional de Coordinación del Interior (Dinacoin) del Ministerio de Trabajo, Darío Mendiondo, y con los diputados de Paysandú, éstos últimos anunciaron que presentarán en la Cámara de Diputados una minuta para pedir el seguro especial del citrus.
Respecto al procesamiento de limones, tarea de la empresa San Miguel, el dirigente sindical Nelson Salinas reconoció daños pero indicó que la fruta quemada se procesa para esencias, aceites o ración animal. Se estiman pérdidas de 5.000 toneladas, equivalentes a 20 o 30 días de trabajo, lo que podría reducir la zafra y activar el pedido del seguro especial.
Se analizaron 376 cuadros de producción de naranjas, mandarinas y limones de seis empresas del norte y del sur del país, pertenecientes a Upefruy, institución que nuclea el 85-90% de los cítricos que exporta Uruguay.
Montevideo | Todo El Campo | La citricultura nacional dio un paso relevante esta semana al presentar los resultados de la primera medición de huella ambiental que se realiza específicamente para el sector y que arrojó resultados optimistas. Productores, técnicos y referentes del rubro se acercaron a la sede del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) en Salto Grande para conocer los detalles del estudio, que fue una iniciativa de Upefruy y contó con la financiación del Fondo de Promoción de Tecnología Agropecuaria (FPTA) de INIA.
La Ing. Alim. (Dra.) María Inés Cabot estuvo a cargo de la actividad ya que fue la líder del proyecto, en el que se analizaron 376 cuadros de producción de naranjas, mandarinas y limones de seis empresas del norte y del sur del país, pertenecientes a Upefruy, institución que nuclea el 85-90% de los cítricos que exporta Uruguay.
Con el apoyo del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, la Facultad de Agronomía (Universidad de la República) y la Universidad Politécnica de Valencia, se procesó la información relevada y se obtuvieron datos concretos. En el caso de la huella de carbono, el sistema citrícola uruguayo presentó valores de 0,17 kg CO₂ equivalente por kilogramo de fruta y 2.080,78 kg por hectárea, considerando únicamente la etapa de campo. Si se incluye también la etapa de packing, el valor total asciende a 172,08 kg CO₂ eq·ton⁻¹, de los cuales 165,65 kg CO₂ eq·ton⁻¹ corresponden al campo y únicamente 6,43 kg CO₂ eq·ton⁻¹ al packing.
“El valor que obtuvimos para la huella de carbono del sector citrícola es muy positivo. Coincide con el promedio reportado en estudios internacionales que reúnen múltiples casos productivos de distintos países, lo que refleja que nos encontramos en niveles comparables con los de otros sistemas citrícolas evaluados a escala global. En algunos casos, incluso, los valores registrados en Uruguay resultan más bajos, según la especie considerada y el país con el que se compare. Es un buen punto de partida y todavía hay margen para seguir mejorando. Además, este estudio marca un antes y un después para el sector, porque es la primera vez que se mide la huella de carbono con un enfoque representativo del sistema citrícola a escala nacional y con un nivel técnico comparable con el de otras cadenas agroalimentarias”, destacó Cabot.
Otro impacto ambiental relevante evaluado fue la escasez hídrica. En este caso, el sistema citrícola uruguayo registró un valor de 0,28 m³ equivalentes por kilo de fruta y 2.552,33 m³ equivalentes por hectárea de campo cultivado, considerando solo la etapa de campo. Si se incluye también el packing, el resultado asciende a 279,39 m³ equivalentes por tonelada, de los cuales 277,19 m³ eq·ton⁻¹ corresponden al campo y 2,20 m³ eq·ton⁻¹ al packing.
Entre los principales puntos críticos asociados a la huella ambiental que arrojó el estudio se encuentran los fertilizantes, tanto su producción, como las emisiones debido a su aplicación y la utilización de maquinaria agrícola como el tractor. “A partir de estos resultados, se plantearon una serie de recomendaciones técnicas orientadas a mitigar estos impactos, incluyendo opciones tecnológicas actualmente en desarrollo y otras con potencial de adaptación al sector citrícola uruguayo”, dijo Cabot.
En esa línea, se abordaron las principales medidas tecnológicas de mitigación recomendadas. “Las empresas ya están incorporando tecnologías y alternativas de manejo para mitigar los puntos críticos detectados. Desde INIA hemos generado información sobre opciones de manejo del suelo, para mejorar la estructura y la microbiología, y aprovechar lo que no aprovecha la planta, minimizando las pérdidas de fertilizantes. También hemos investigado otras opciones de manejo, como las coberturas verdes o el mulch orgánico protector, que mitigan las pérdidas y hacen más eficiente el uso del recurso hídrico, o las zonas de amortiguación cercanas al cultivo, para reducir el escurrimiento de sedimentos, nutrientes y agroquímicos desde áreas con uso productivo hacia cuerpos de agua”, explicó la Ing. Agr. (Dra.) Joanna Lado, investigadora del Sistema Vegetal Intensivo y del área de Agroalimentos de INIA.
A nivel metodológico, el proyecto permitió obtener factores de emisión concretos para Uruguay, que permiten cuantificar las pérdidas de nitrógeno de forma más precisa. “Esto permite obtener resultados más certeros adaptados al suelo, al clima y a la producción nacional. Entonces, cuando sea necesario cuantificar el impacto ambiental de un predio citrícola, los técnicos podrán acceder a factores de emisión representativos y seleccionar los que mejor se ajusten a las características específicas de su caso de estudio”, detalló Cabot.
Por último, se presentó la calculadora de huella de carbono diseñada en el marco del proyecto. “Es la única que hay en Uruguay adaptada especialmente a las características del sistema productivo nacional. Además, es muy simple de usar, porque las empresas solo tienen que completar determinados datos en pestañas específicas y obtienen su resultado”, explicó la líder del proyecto. Desde INIA destacaron los resultados del proyecto con una visión a futuro. “Lo más importante de este trabajo es que trazó una línea de base de impactos de la citricultura que no existía y detectó los puntos clave en los que hay que trabajar para seguir mejorando. La buena noticia es que tenemos tecnologías y conocimiento disponible, en buena parte desarrollado por INIA, y que hay compromiso por parte del sector productivo para seguir diferenciándose, ahora, en base a indicadores sólidos y concretos que antes de este proyecto no estaban cuantificados”, destacó Lado.
La temperatura óptima para los cítricos es entre 23 y 34 grados, pero cuando el aire está a cero o por debajo de cero grados, constituye un riesgo.
Montevideo | Todo El Campo | La llegada de los primeros fríos afecta a las producciones agropecuarias de diferente forma. Los árboles cítricos son uno de ellos, y por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) difundió ayer un extenso documento “Daños por frío en la producción de cítricos de Uruguay”; sus autores son Natalia Guimaraes, Joanna Lado, Evelin Pechi, Elena Pérez, Fernando Rivas, José Buenahora y Álvaro Otero, todos ingenieros agrónomos del INIA.
El texto corresponde al Boletín de Divulgación N° 123 y brinda información y posibles acciones para apoyar la toma de decisiones que mitiguen el impacto negativo de las heladas sobre la calidad, sanidad y productividad del cultivo.
SENSIBLES A LAS HELADAS.
Lo primero que señala el documento es que “los cítricos son sensibles a las heladas, presentando daño por frío o congelamiento cuando la temperatura de aire es inferior a 0” grados centígrados.
“Son cultivados en zonas tropicales y sub tropicales”, y su “rango de temperatura óptimo para su crecimiento y desarrollo está entre 23ºC y 34ºC, mientras que por debajo de 13ºC cesa el crecimiento y desarrollo”.
Es así que el aire a una temperatura por debajo de cero “constituyen un riesgo, registrándose la ocurrencia de daños por frío con temperaturas inferiores a -2,2ºC”.
Cada especie se comporta de forma diferente, por eso “la sensibilidad” al frío “varía entre especies e incluso entre variedades”.
DAÑOS POR FRÍO.
El frío causa cambios fisiológicos y bioquímicos en las plantas como en los frutos, incluyendo “aumento en la instauración de ácidos grasos, la reducción en la actividad enzimática y fotosintética, la disrupción en la estructura de los cloroplastos y la pérdida de electrolitos, llevando a una rigidez de la membrana celular”.
El frío es dañino al formar hielo “en el interior de los tejidos, no a su formación en el exterior de la planta”; y “el daño por frío es un proceso complejo que depende de múltiples factores, entre ellos la velocidad y la intensidad del enfriamiento y del calentamiento luego del evento”
Los daños provocados por las heladas se los puede dividir en cuatro categorías:
Daños leves: solamente existe daño sectorizado a nivel de copa, abarcando brotes nuevos, hojas y pequeñas ramitas.
Daños moderados: daño considerable en la globalidad de la copa, generando caída de fruta, fuerte defoliación, muerte de brotes nuevos y ramas secundarias, mientras que el tronco y las ramas principales no muestran daño.
Daños severos: fuerte defoliación, daño y caída masiva de frutos, muerte de ramas secundarias, muerte y agrietamientos de corteza a nivel de ramas primarias.
Daños extremos: fuerte defoliación, daño y caída masiva de frutos, muerte de ramas secundarias y necrosis y agrietamientos de corteza a nivel de ramas primarias y de tronco que comprometen la supervivencia de la planta.
EL FRIO Y LAS PLAGAS.
Por otra parte, las heladas son aliadas en el control de plagas. El documento de INIA también aborda ese aspecto, porque “al igual que los cítricos, los insectos se desarrollan dentro de un rango óptimo de temperatura que varía según la especie. Al ser animales de sangre fría, no tienen la capacidad de regular su temperatura corporal y dependen de las condiciones ambientales. Por ello, las heladas pueden reducir la población de plagas y de sus enemigos naturales en los cultivos”.
Algunas de esas plagas son el minador de los cítricos (Phyllocnistis citrella); cochinilla roja (Aonidiella aurantii); psílido asiático de los cítricos (Diaphorina citri); moscas de la fruta (Ceratitis capitata y Anastrepha fraterculus).
El presidente Lacalle abrió la zafra citrícola 2024, una actividad fundamental como generadora de trabajo y fuente de exportaciones.
Salto | Todo El Campo | En Constitución (Salto) y por primera vez, se lanzó la zafra de cítricos, con la presencia del presidente Luis Lacalle. El acto fue en el complejo El Espinillar, y contó con la presencia del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, y representantes de la Unión de Productores y Exportadores Frutihortícolas del Uruguay (Upefruy).
Mattos dijo que en Uruguay hay 13.000 hectáreas de cítricos, un producto de calidad que genera inversiones nacionales y extranjeras, lo que lo convierte en un sector generador de trabajo.
Los presentes recorrieron las plantaciones y con el corte de cinta se dio por inaugurada la zafra.
Según datos de la oficina de Estadísticas Agropecuarias (DIEA), en 2023 la producción citrícola fue de 245.000 toneladas en 13.289 hectáreas.
La mandarina fue la especie con mayor superficie plantada (42% del total).
La producción citrícola genera directamente, en promedio, unos 4.000 puestos de trabajo.
Las exportaciones en todo 2023 fueron por US$ 63 millones, con Estados Unidos como principal destino de cítricos. La Unión Europea incrementó su participación, y Brasil sobresalió como un demandante fuerte.
Además, Uruguay quedó habilitado para el ingreso de mandarinas a Vietnam y firmó la actualización del protocolo fitosanitario para exportar a China nuevas especies cítricas.
Con datos de Presidencia.
En Villa Constitución, en el departamento de Salto, participamos de la inauguración de la zafra citrícola 2024. pic.twitter.com/qffs3HJuYU
La unión hace la fuerza: productores de la Comunidad Valenciana, una de las principales zonas españolas en el desarrollo de cultivos citrícolas, enfrentaron a los puertos locales y ganaron.
Montevideo | Todo El Campo | En medio del descontento de los agricultores europeos por las políticas que se llevan a cabo en la Unión Europea como en los países miembros, los hortifruticultores españoles encendieron sus alarmas frente a los beneficios que recibían los cítricos importados desde terceros países.
Ante eso, los productores de la Comunidad Valenciana (ubicada al este de España con salida al mar Mediterráneo), una de las principales zonas españolas en el desarrollo de esos cultivos (Valencia produce el 70% de los cítricos de toda España), enfrentaron a los puertos locales por entender que las bonificaciones en las tasas de mercancías portuarias a productos hortofrutícolas importados de países -como Egipto- en los que los controles son escasos y exponen al sector a diversas plagas.
En 2023 Egipto tuvo 81 alertas sanitarias, duplicando las de 2022. En el caso concreto de los cítricos, en 2023 tuvo 32 alertas, en 2022 habían sido 17.
En enero, la entidad Unió Llauradora i Ramadera (conocida como Unió) un poderoso gremio que representa a los productores de Valencia, emitió un comunicado señalando que los beneficios a los cítricos importados son del 40% en el caso de la Autoridad Portuaria de Castellón y del 30% en la Autoridad Portuaria de Valencia; y no son los únicos puertos que los aplican.
La Unió envió escritos a los responsables de los puertos expresando “inquietud y preocupación” por las “bonificaciones, especialmente cuando provienen de países con presencia de plagas y enfermedades de cuarentena no presentes en la Unión Europea que podrían ser letales para los cítricos valencianos y españoles”.
Según el gremio, las importaciones de cítricos egipcios tuvieron un aumento muy importante desde 2014, con un récord en 2023 con 487.753 toneladas importadas entre enero y setiembre, o sea 109,1% respecto a 2022 y del 84% en comparación con la media de los cinco años anteriores.
En enero, el secretario general de La Unió, Carles Peris, advirtió que “si no se eliminan las bonificaciones portuarias, en los próximos meses La Unió realizará acciones de protesta en los recintos portuarios” (N. de R. Como veremos, una advertencia que cumplió).
El sector portuario explicó que estas bonificaciones se aplican para impulsar tráficos considerados estratégicos y de interés para cada puerto, frente a lo cual Peris apuntó que “es imprescindible alinear los intereses de los puertos valencianos con los intereses de los sectores económicos de Valencia y este no es el caso porque se obvia al sector agrario”.
Además de Egipto, otro caso preocupante son las importaciones de Sudáfrica, que además del hongo Phyllosticta citricarpa, tiene la presencia de Thaumatotibia leucotreta. Hasta noviembre de 2023, la Unión Europea registró 56 intercepciones de este país con la presencia de alguna plaga, mientras que en 2022 tuvo 33 intercepciones.
PUERTOS DE VALENCIA Y CASTELLÓN REVÉN LAS BONIFICACIONES.
Como se señala párrafos más arriba en este mismo artículo, el secretario general de la Unió, Carles Peris, advirtió “protesta en los recintos portuarios”. Y así fue.
En los últimos días se realizaron protestas y concentraciones de agricultores en los principales puertos españoles, cuyo resultado parece ser exitoso para los intereses de los productores: por el momento, los puertos de Valencia y Castellón ya han anunciado que están estudiando cómo modificar los descuentos que ofrecen a los productos hortofrutícolas procedentes de otros países, informó El Economista.
Ayer, los directores del puerto de Valencia manifestaron tener “voluntad de contribuir a facilitar y mejorar la competitividad del tejido empresarial y agrícola valenciano a través de la revisión” de los criterios que ahora aplica.
De forma similar se ha expresado el puerto de Castellón, cuya jerarquía ha señalado que “se van a revisar todas las bonificaciones para los sectores estratégicos de la provincia de Castellón, porque consideramos que deben adecuarse a la realidad actual”.