“Es una decisión con consecuencias biológicas y culturales profundas”. Quienes impulsan su no consumo, “lo hacen bajo el pretexto de la sostenibilidad, pero omiten los efectos reales sobre la salud y la propia identidad cultural de las naciones”.
Montevideo | Todo El Campo | La carne como alimento, es mucho más que eso. Dejar de comer carne lleva consigo consecuencias biológicas y culturales, con efectos directos en la salud humana, sobre todo porque se suplantan con productos ultraprocesados, señala una nota editorial de la agencia española La Iberia.
En breves párrafos expresa que abandonar la carne también se generan efectos negativos para el medio ambiente, algo que los impulsores de la dieta sin carne no dicen.
No lo hacen porque los principales críticos de la carne son los mismo que tienen intereses empresariales y económicos con los alternativos.
El siguiente es el artículo completo, titulado “La carne no debería ser un lujo”.
LA CARNE NO DEBERÍA SER UN LUJO.
Renunciar a la carne no es una moda inocua, sino una decisión con consecuencias biológicas y culturales profundas. Las mismas instituciones que entorpecen la cadena logística y propician la subida desmedida de su precio promueven su sustitución por productos sintéticos o cultivados en laboratorio. Lo hacen bajo el pretexto de la sostenibilidad, pero omiten los efectos reales sobre la salud y la propia identidad cultural de las naciones.
La carne ha sido durante siglos fuente esencial de nutrientes básicos de una dieta equilibrada y del propio desarrollo humano, además de centro de celebraciones y fechas señaladas. Sustituir su consumo de manera forzosa, por vía del precio o de la imposición de otros productos, conduce a déficits nutricionales y a una dependencia creciente de suplementos y ultraprocesados.
En nombre de los apenas existentes abusos de la ganadería industrial en Europa, unos burócratas que nadie ha elegido condenan nuestra gastronomía. Rechazar la carne real por la artificial supone desligar al hombre del campo, del ciclo vital y, en última instancia, de su propia naturaleza.
Desde 2017, Estados Unidos ha perdido más del 17% de los establecimientos productivos familiares.
Washington, EE.UU. | Todo El Campo | Estados Unidos anunció este miércoles 22 un conjunto de medidas para fortalecer la industria de la carne en el país, reforzando y priorizando el papel fundamental del ganadero estadounidense.
Desde 2017, Estados Unidos ha perdido más del 17% de los establecimientos productivos familiares, más de 100.000 operaciones en la última década.
Además, el rodeo nacional se encuentra en su nivel más bajo en 75 años, mientras que la demanda de carne de res por parte de los consumidores ha crecido un 9% en la última década.
Pero como aumentar el tamaño del rodeo lleva tiempo, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) está invirtiendo para que los mercados sean menos volátiles para los ganaderos a largo plazo y más asequibles para los consumidores.
Del anuncio de las nuevas medidas participaron la secretaria de Agricultura, Brooke L. Rollins; el secretario del Interior, Doug Burgum; el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr.; y la administradora de Pequeñas Empresas, Kelly Loeffler,
Brooke Rollins expresó que “la cadena de suministro de alimentos de Estados Unidos es una prioridad de seguridad nacional para la Administración Trump”, y afirmó su “compromiso por garantizar que el pueblo estadounidense tenga una fuente asequible de proteínas y que los ganaderos estadounidenses tengan un entorno económico sólido que les permita seguir operando durante generaciones”.
“En USDA protegemos nuestra industria ganadera e incentivamos a nuevos ganaderos a que se dediquen a la noble vocación de la ganadería”. Por esa razón, desde “hoy, el USDA acelerará de inmediato las reformas desregulatorias, aumentará la capacidad de procesamiento, incluyendo la incorporación de más carne de res criada localmente a las escuelas, y trabajará con todo el gobierno para corregir las barreras de sentido común que han impedido a los ganaderos durante mucho tiempo, como las restricciones obsoletas al pastoreo”.
Doug Burgum comentó: “En el Departamento del Interior, estamos reduciendo drásticamente la burocracia y restaurando el acceso al pastoreo en tierras públicas para apoyar el sustento de los estadounidenses que trabajan arduamente en la industria ganadera”.
“Gracias al presidente Trump, esta administración está tomando medidas decisivas para apoyar a los agricultores y ganaderos estadounidenses, de modo que puedan mantener a las familias estadounidenses con carne de res de alta calidad, finalizó”.
“Nos enfrentamos a una epidemia de enfermedades crónicas en este país, relacionada principalmente con los alimentos que consumimos”, declaró el secretario de Salud y Servicios Humanos, Kennedy.
“Con el presidente Trump, estamos restaurando los alimentos integrales como base de la dieta estadounidense y acabando con el estigma de décadas de antigüedad contra las grasas saturadas naturales en la carne de res y los productos lácteos. Fortaleceremos la industria ganadera estadounidense para que las familias puedan elegir alimentos ricos en nutrientes y mínimamente procesados. En resumen: no podemos lograr que Estados Unidos vuelva a ser saludable sin los agricultores y ganaderos estadounidenses”.
Horacio Jaume analiza los cambios que se están observado en la región, el anuncio de Donald Trump de comprar carne a Argentina y cómo eso impactaría en Uruguay, y de las posibilidades de la carne ovina.
Horacio Jaume | Montevideo | Todo El Campo | Nadie duda que en América Latina existe un reacomodo a nivel político, sería tonto no reconocerlo. También lo sería ignorar lo que está pasando en Venezuela.
Al mismo tiempo, Bolivia terminan 20 años de fracaso socialista, según expresiones del presidente electo, Rodrigo Paz.
Como si fuese poco, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que estaría dispuesto a comprarle carne a Argentina, lo que va aparejado con el apoyo económico que le está dando al gobierno de Javier Milei.
En Argentina, como suele suceder en esta puja de intereses políticos, hay muchos que tratan de ponerse de pie mientras otros buscan hacer una zancadilla más grande para que se caigan.
Por su tamaño, por su riqueza, por lo que significa, Argentina juega un partido muy importante en todo lo que tiene que ver con la política mundial. No podemos ignorar que es el granero del mundo, y el grano argentino mueve las balanzas internacionales tanto si está o si no está.
En contraste, es poco creíble que la expresidenta Cristina Fernández haya hecho desaparecer a su país del mercado de carnes, o que haya tratado a la soja como “yuyito”, en un mundo donde la soja juega un partido preponderante en Rusia, Ucrania, Estados Unidos y la propia Argentina.
Por otro lado y por alguna razón Trump dice que comprar carne a Argentina puede provocar que en su país baje el precio de ese producto, en un momento que está subiendo mucho. Al parecer, la carne argentina es capaz de bajar la carne norteamericana. Hasta ese grado se juega con la capacidad de un país para poder surtir determinados productos a otro. Todo eso en el medio de un clima electoral y ante unas elecciones legislativas que se celebrarán el domingo 26 de octubre.
Todos esos elementos haces que no sea fácil pararse en la cancha para tratar de decir qué es lo que puede pasar. Sí sabemos el momento que está viviendo la carne, uno lo escucha por todos lados y todos los que están en el tema coinciden que hay un faltante de carne bastante importante, y eso se manifiesta en los precios.
La carne no es una perilla que un día la levantamos y mañana hay más tomeros y más carne en el mundo. No, entre la gestación y los 2 años de engorde, suman tres años. Es así como funciona.
Asimismo, se debería cambiar la forma de razonar. Algo que ha dicho hasta el actual ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, no ahora, hace bastante tiempo cuando operaba como productor, cuando estaba en la Federación Rural: “¿Para qué vamos a producir más si cuando producimos más menos vale la carne?”, como diciendo “la industria es mi enemigo, yo debo hacer valer lo que tengo y no producir más porque me distorsiona la operativa”.
Con esa filosofía es imposible operar. Quizás, si uno fuese lógico, la forma de defenderse cuando los precios bajan es tener mayor volumen de producción para tratar de amortiguar los precios bajos, vendiendo más. Es lo que hacen los arroceros: “Tenemos un muy buen producto, si queremos permanecer en la plaza la única forma de defendernos frente a una baja de precios es tener más para vender”.
Yo creo que estamos transitando por ese camino y para lograr eso hay que ajustar muchas cosas. Que las cotizaciones de los toros sean buenas, es decir que en genética sabemos positivamente que los animales clasudos valen más. ¿Por qué valen más?, porque son de mejor calidad.
Para hacer eso, también sabemos que más de la mitad de la calidad de un animal entra por la boca. Entonces, esa mayor cantidad de animales que podemos llegar a tener y que todos deseamos, tenemos que estar preparados para darle de comer.
No nos hemos caracterizado por hacer una buena política forrajera. No soy yo quien lo dice. ¿Cómo se le da mayor velocidad al engorde?, por los corrales. No es que hemos tenido muchas praderas. Y cuando estamos a campo no tenemos una oferta muy abundante. Yo diría que hace rato que faltaría ganado si no estuviesen los corrales.
El corral permite saber cuándo puedo sacar y en cuánto tiempo y en qué momento me puedo comprometer.
Uruguay no ha explotado la agricultura forrajera como lo ha hecho con la agricultura cerealera, eso es lo que uno puede observar.
LOS OVINOS.
INIA La Estanzuela tuvo una jornada muy interesante, en un punto donde nosotros no nos hemos destacado y al que no le hemos dado mucha atención: la carne ovina.
Una propuesta de la Dra. Georgget Banchero de INIA es cómo tener corderos todo el año, cosa que se pueda hacer con determinados tipos de razas.
Hay que acordar razas y salir de aquello de que el lanar es un poliestrico estacional, que puede tener crías durante una época del año. No es así. Hay sistemas de producción que permiten cambiar eso.
No es difícil, pero hay que saber hacerlo y hay que disponer de comida para lograrlo. Es un paquete tecnológico con una especie como la ovina para lograr determinado tipo de cosas. Hay que escuchar a los que saben y después ponerlo en práctica. Mucha gente no lo realiza, lo que se trata es de facilitar y que esas tecnologías lleguen a todos.
Vivimos un momento muy especial donde cotiza la carne bovina con buenos números, estamos siendo acompañados por un clima que nos ha dado una mano grande, y al mismo tiempo hemos aprendido a usar una herramienta como el corral que nos ha dado muy buenos beneficios. Eso es lo que tenemos hasta ahora.
Estamos en la expectativa, más que nada a nivel comercial, para que se diluciden las afirmaciones del presidente de Estados Unidos con relación a lo que él puede aportar o qué impacto puede tener que Argentina abastezca a ese país con carne. Impacto para Argentina y para nosotros, porque si nuestros vecinos logran abrirse en ese mercado, también tendrán que dejar otros destinos, o tendremos espacio nosotros también para operar.
Uruguay tiene una condición y es que por sus volúmenes no le solucionamos el problema a nadie, pero tampoco molestamos demasiado. Todo eso está hoy en un enroque que puede ser de un impacto muy grande.
Con referencia a la carne ovina, es indudable que hoy somos conscientes de que puede ser una excelente carta para jugar a pesar de que la hemos ignorado durante mucho tiempo. Ofrece muchas alternativas para poder manejarla de la mejor manera posible.
Si Nueva Zelandia puede exportar 20 millones de corderos por año, yo creo que nosotros podemos tener una aspiración, no de 20 millones, pero sí bastante más al escaso millón como lo estamos haciendo actualmente, o decir que cada vez tenemos menos ovejas en nuestros campos, cuando todo demuestra que es un excelente producto para que talle a nivel mundial.
De todo esto, no sé las conclusiones a las cuales se puede llegar, lo que sí sé es que quien observe el panorama y estas cosas que puntualizo, sí se tienen que tener en cuenta para sacar alguna conclusión.
¿Faltarán algunas observaciones que yo desconozco?, posiblemente. Pero estas que digo están y juegan un papel preponderante, y quienes operan las tienen que tener en cuenta.
¿Cómo sigue el partido?, dependen de nosotros, del país.
El seminario Nutrir para Crecer puso énfasis en el aporte de hierro de las carnes, a través de alimentación saludable, especialmente durante el embarazo y el impacto en el desarrollo de los niños en temprana edad.
Montevideo | Todo El Campo | Organizado por el Instituto Nacional de Alimentación (INDA) se llevó a cabo el seminario Nutrir para Crecer, que en esta Semana Internacional del Hierro trató con referentes que trabajan con niños sobre la prevención de la deficiencia de este nutriente, en todo el país.
En jornada participan integrantes de Ministerio de Salud Pública, Escuela de Nutrición de Universidad de la República (Udelar), el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU) y referentes de Centros de Atención a la Infancia y la Familia (CAIF), el Centro Hospitalario Pereira Rossell y del Instituto Nacional de Carnes (INAC).
La actividad puso énfasis en el aporte de hierro de las carnes, a través de alimentación saludable, especialmente durante el embarazo y el impacto en el desarrollo de los niños en temprana edad, informo INAC.
La anemia se expresa en forma desigual, de acuerdo a los sectores sociales. En Uruguay se presenta en el 27% de los niños menores a 2 años. Se estima que aproximadamente el 42% de los casos de niños menores a 5 años en todo el mundo, están expuestos a déficit de hierro, con un impacto en el retraso de su crecimiento, menor desarrollo cognitivo y menos resistencia a las infecciones, explicó la Mag. en Nutrición Florencia Ceriani de Udelar.
La alimentación con carnes durante el embarazo y el consumo en cantidad y calidad es fundamental para prevenir esa situación.
La deficiencia de hierro se transmite de forma intergeneracional. Esto se ha demostrado en investigaciones realizadas en el Centro Hospitalario Pereira Rossell, donde se ha confirmado que los niños de madres que no han tenido ingesta de hierro hemínico presente en las carnes, son más susceptibles a deficiencia de este nutriente y a la anemia ferropénica.
Como política pública se cubre el 80% de hierro provenientes de las carnes en las comidas de los centros CAIF. Con el fin de compartir experiencias, durante el seminario se desarrolló una muestra sobre la importancia de este alimento para prevenir la anemia infantil y 14 centros presentaron sus opciones prácticas de menúes de parte de quienes trabajan en las cocinas, proponiendo cubrir las comidas con ideas de platos creativas para los más pequeños.
Ximena Moratorio de MSP indicó que el abordaje de anemia es cambiar la malnutrición con su doble carga, por falto o exceso. Agregó que es una causa urgente porque en Uruguay no se han movido los indicadores y hay que poner en práctica la coordinación institucional con cobertura nacional. Existen determinaciones sociales y sistemas alimentarios que no promueven la alimentación saludable, agregó.
La Dra. Helena Sobrero de la Unidad Académica de Neonatología explicó las consecuencias relevantes de deficiencia de hierro y de vitamina B12, relevadas en las investigaciones en el Centro Hospitalario Pereira Rossell.
Pablo Formento de INAC, presentó a la audiencia indicaciones de manejo de las carnes en el momento de realizar las preparaciones para ser consumidos por niños. Posteriormente, los centros CAIF que presentaron sus recetas y platos recibieron un reconocimiento por su trabajo cotidiano con los niños y niñas.
INDA e INAC vienen trabajando en conjunto a través de un convenio interinstitucional, en un plan de difusión, educación alimentaria y comunicación, realizando eventos regionales desde el año 2024. El que se realiza hoy se lleva a cabo en Montevideo en la Torre de las Comunicaciones.
Mientras Brasil ha tenido un importante crecimiento.
Rosario, Santa Fe, Argentina | Todo El Campo | En Argentina, la producción de carne vacuna ha permanecido estancada durante las últimas tres décadas.
En ese mismo período, Brasil pasó de representar el 50% de la producción estadounidense, a producir prácticamente lo mismo en 2024, tal como se puede observar en la gráfica de Argentina Datos en base a información de la Bolsa de Comercio de Rosario y la Secretaría de Agricultura.
El analista económico Damián Di Pace comentó que entre 1975 y 1978 se ve un “pico de entre 59 y 61 millones cabezas de ganados. Hoy 51,6 millones”, lo que equivale a -14%, 47 años después.
Di Pace señaló en su cuenta de X @DiPace4, que la gráfica deja en evidencia “la mentira de cuidar la mesa de los argentinos”, en referencia a una frase del kirchnerismo repetida como eslogan político para justificar algunas de sus medidas, como la limitación de las exportaciones. Básicamente, la gráfica muestra qué es lo que ocurre cuando se aplican medidas proteccionistas o de cierre de mercados.