Los ocho cultivos amenazados por el cambio climático.

Los ocho cultivos amenazados por el cambio climático.

No es solo el clima lo que afectará el rendimiento de los cultivos. A medida que el clima se calienta y cambia, las plagas y enfermedades se propagan más ampliamente, generando otra capa de imprevisibilidad para la agricultura.

Montevideo | Todo El Campo | El efecto que tendrá el cambio climático en los cultivos es un tema de preocupación. La organización humanitaria Acción contra el hambre hizo una lista de los 8 cultivos que verán disminuidas sus producciones por esa causa que se traduce en calentamiento global, cambios en los patrones de las lluvias, etc.

En 2019 la Universidad de Minnesota publicó un estudio en el que encontró que los rendimientos de cultivos como el arroz y el trigo ya están disminuyendo, mientras que las cosechas de sorgo, que es más resistente a la sequía, aumentaron durante el mismo período.

Sin embargo, no es solo el clima lo que afectará el rendimiento de los cultivos: a medida que el clima se calienta y cambia, las plagas y enfermedades se propagan más ampliamente, otra capa de imprevisibilidad para la agricultura.

El almacenamiento de alimentos también puede ser más difícil, ya que el aumento de las temperaturas hace que sea más probable que los insectos o el moho destruyan los cultivos que se almacenan al aire libre o en áreas protegidas, pero no refrigeradas.

También se espera que la crisis climática aumente la malnutrición al reducir la disponibilidad de nutrientes y la calidad de los alimentos, al tiempo que aumenta los precios. Las temperaturas más altas y el aumento de las concentraciones de CO2 en el aire conducen a niveles más bajos de nutrientes como el hierro, el zinc y las proteínas en cultivos como la soja, el trigo y el arroz. Este problema es especialmente preocupante en los países con menos diversidad alimentaria y donde las personas dependen de uno o dos alimentos básicos para su nutrición.

Así es como el cambio climático puede afectar a 8 cultivos clave que proporcionan ingresos a millones de pequeños agricultores. También son fuentes vitales de calorías y cultura para miles de millones de personas en todo el mundo.

MAÍZ.

La producción mundial de maíz probablemente experimentará una reducción masiva para 2050 debido a las variaciones de temperatura y a la disminución de las precipitaciones. Todas las principales áreas de cultivo, como EE.UU. y Brasil, se verán afectadas por este cambio.

Los pequeños agricultores dependen especialmente de las lluvias regulares para cultivar maíz, y el cambio climático ya está alterando los patrones típicos de lluvia. En lugares como Mozambique, donde el maíz se cultiva para el consumo local, esto probablemente será devastador.

TRIGO.

En regiones más frías como América del Norte y Europa, la producción de trigo puede experimentar un aumento de más del 5% en los rendimientos, si las lluvias lo permiten. Sin embargo, en áreas más vulnerables como India, América Central y África, los rendimientos pueden disminuir en un 3% o más.

Dado que la India produce el 14% del trigo del mundo, la disminución de la producción en las regiones productoras más cálidas y secas tendrá un impacto significativo en las familias productoras de trigo de la India y en los millones de personas que dependen de ellas para su sustento.

ARROZ.

Para más de 3.500 millones de personas, el arroz proporciona el 20% o más de sus calorías diarias, y la demanda está aumentando. Sin embargo, los rendimientos mundiales de arroz pueden caer más de un 5,5% si las temperaturas suben 1,5 grados. Algunas estimaciones predicen que los rendimientos podrían caer un 11% para 2050.

Los agricultores de toda Asia, incluidos los principales centros de población de China, India y Vietnam, y de África, donde Nigeria es el mayor productor de arroz del continente, se verán muy afectados. En Bangladesh, los agricultores ya han sufrido pérdidas de cultivos de arroz debido a las olas de calor y a la escasez de lluvias en la temporada de cultivo, lo que ha provocado la destrucción de más de 168.000 acres de arroz. Los campos costeros al nivel del mar corren un riesgo especial por el aumento del nivel del mar, cuando el agua de mar puede inundar la tierra firme, dañando o destruyendo los cultivos de arroz.

SOJA.

La creciente popularidad de la soja está impulsando la deforestación que contribuye a aumentar los niveles de carbono. Esta tendencia es más notable en América del Sur, donde los agricultores están aumentando la producción de soja para exportar a China y satisfacer la creciente demanda de alimentos industriales para animales.

Los efectos del cambio climático en los rendimientos de la soja son mixtos, ya que los investigadores encuentran que las plantas de soja responden favorablemente a concentraciones más altas de CO2 en el aire. Los rendimientos de la soja también pueden aumentar si los agricultores abandonan otros cultivos, como el trigo, o se expanden a tierras previamente boscosas, lo que está sucediendo en el Amazonas y puede ocurrir en áreas que hoy son demasiado frías para la producción de soja, como el estado de Nueva York y el sur de Canadá.

Sin embargo, incluso si las cosechas aumentan en el corto plazo, la mayoría de los científicos proyectan que los rendimientos disminuirán a finales de este siglo a medida que se intensifique el estrés por calor e agua.

PAPA.

Para 2050, la producción mundial de papas podría disminuir hasta en un 9%. Como las papas necesitan un suministro constante de agua para crecer, menos áreas serán adecuadas para la producción de papas. En los lugares productores de papa que dependen del derretimiento de la capa de nieve de las montañas, como Idaho, o de una temporada de lluvias constante, como Bolivia, los agricultores tendrán que adaptar las variedades o invertir en riego para mantener la producción.

BANANAS.

Estos productos similares se cultivan en los trópicos como cultivos comerciales o como fuentes locales de alimentos. Los investigadores encontraron que debido al aumento de las temperaturas en los últimos 20 años, la producción de plátano cayó en un 43%. Las variedades populares de plátanos también están amenazadas por enfermedades, como la raya negra de la hoja, que puede propagarse más rápido y más lejos en climas más cálidos.

Sin embargo, los cambios climáticos proyectados también podrían significar más tierra en la que cultivar bananos y plátanos para 2070.

CACAO.

La demanda de chocolate está creciendo y es poco probable que la producción de cacao pueda mantenerse al día. Costa de Marfil y Ghana, en África occidental, son responsables de la mitad de la producción mundial de cacao, y la región ya está experimentando lluvias erráticas y vientos cálidos.

Los granos de cacao solo crecen bien en condiciones muy específicas. Les gustan las temperaturas constantes, la alta humedad y las lluvias regulares. El aumento de las temperaturas está impulsando la producción de cacao a elevaciones más altas, donde simplemente hay menos tierra, o donde el cultivo podría significar deforestación.

CAFÉ.

El café es un valioso cultivo de exportación para muchos pequeños agricultores que dependen de los ingresos para comprar alimentos y suministros para sus familias.

En las principales naciones exportadoras de café, el cultivo brinda oportunidades económicas en todo el país a través de la agricultura, el procesamiento, el comercio, las finanzas y funciones relacionadas, que podrían estar en riesgo. Etiopía, que es el principal productor de café de África, podría perder el 25% de sus rendimientos de café para 2030.

¿QUÉ SE PUEDE HACER?

Entonces, ¿qué se puede hacer?, es la pregunta ineludible.

Para evitar interrupciones en el suministro, precios más altos y más personas hambrientas, es posible que los agricultores deban expandir la producción o adoptar nuevas técnicas para lograr el mismo rendimiento. Es posible que algunos cultivos específicos del clima, como el café, deban cultivarse en nuevas áreas. Es posible que los agricultores también deban comenzar a cultivar variedades de cultivos familiares más resistentes y apropiados para el clima, o nuevos tipos de alimentos.

Fuente: Acción contra el Hambre.

Ganadería y cambio climático, convirtiendo la amenaza en oportunidad.

Ganadería y cambio climático, convirtiendo la amenaza en oportunidad.

Informe Rosgan.

Rosario, Santa Fe, Argentina | Rosgan | Todo El Campo | Diciembre suele ser un mes de balances. Aun dentro de un contexto convulsionado como el que estamos transitando, con cambios y reestructuraciones diarias, es importante poner en valor aquellos avances que se van logrando en terrenos que indefectiblemente nos obligan a llevar la mirada al largo plazo.

En este sentido, no podemos pasar por alto el gran avance que se ha logrado recientemente en materia de lucha contra el cambio climático. En efecto, la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático desarrollada en Dubai, la COP28, concluye por primera vez con un acuerdo global para abandonar gradualmente el uso de combustibles fósiles. Se trata de la primera Conferencia en abordar de manera directa el impacto que generan los combustibles fósiles, en un acuerdo climático de la ONU.

 Asimismo, otro de los acuerdos de trascendencia mayúscula para nuestro país por el preponderante rol que juega en la producción de agroalimentos, es la declaración voluntaria firmada por un conjunto de 134 países en la que acuerdan incorporar a la agricultura con un papel más relevante en sus planes climáticos y aumentar la reducción de emisiones relacionadas a la producción y el consumo de alimentos.

¿Pero qué sabemos hasta el momento en cuanto a los impactos que la producción de alimentos y en particular de la ganadería tiene sobre el clima? ¿Cómo nos posicionamos como sector ante estos desafíos?

Un artículo sumamente interesante elaborado recientemente por Ernesto Viglizzo para el IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura), titulado “Ganadería Bovina y Cambio climático en las Américas: hacia modelos de desarrollo bajos en carbono” aborda la problemática de una manera muy clara.

Comienza planteando el gran dilema que enfrenta la ganadería en la región, entre el rol que juega como proveedora global de alimentos de origen animal y la creciente preocupación que despierta la ganadería bovina en relación al clima, a la luz de las mediciones difundidas por la comunidad científica en cuanto a su responsabilidad en las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

En este sentido, el primer error de base que remarca Vigglizzo radica en la generalización, es decir en difundir mediciones globales sin tener en cuenta la heterogeneidad que existe entre los diferentes sistemas de producción. La producción ganadera constituye un conjunto de sistemas diversos que oscilan entre sistemas extensivos de pastoreo natural, con baja emisión de carbono por hectárea, a sistemas altamente intensivos de engorde bajo confinamiento que, lógicamente, por su alta carga generan una elevada emisión de carbono por hectárea, con casi nula posibilidad de captura. Es esta misma generalización la que prima a hora de aplicar penalidades o restricciones a la comercialización de los productos, soslayando las diferencias.

En el caso de Argentina, entre el 65% y el 70% de la hacienda que llega a faena proviene de sistemas mayormente pastoriles, con encierres puntuales en la terminación. Este rasgo diferenciador de nuestra ganadería, a priori, nos posiciona con una gran fortaleza intrínseca que, dependiendo de cómo se aborde, podría convertir esta especie de amenaza comercial que sufre hoy el sector en una verdadera oportunidad.

Precisamente es en relación a ese abordaje donde el artículo de Vigglizzo se detiene poniendo especial foco en “la métrica”, es decir en cómo se mide el impacto de la actividad ganadera.

En este sentido, la tan renombrada “Huella de Carbono” en la que muchos países importadores comienzan a basar sus políticas comerciales se apoya en realidad un criterio de emisiones acumulativas a lo largo de todo el ciclo de vida del producto final sobrecargando así a la producción primaria con una cuenta de carbono que se genera, una vez abandonada la tranquera del predio, atravesando varios eslabones de la cadena hasta llegar a la góndola del supermercado.

 Tal como remarca Vigglizzo, “si se le imputasen al ganado bovino únicamente sus emisiones biogénicas (o sea el metano y óxido nitroso que son producto de la fermentación entérica), se comprobaría fácilmente que su impacto en el clima global es mucho menor que el estimado a través del Análisis de Ciclo de Vida (ACV) de un producto”. En la actualidad ese valor no supera el 5% de las emisiones globales y tiende a disminuir porcentualmente al compararlo con la trayectoria que muestran las emisiones de carbono del resto de los sectores a nivel global.

En concreto, a diferencia del criterio de base de la “Huella de Carbono”, el cálculo del “Balance de Carbono” analiza la economía del carbono en el sistema predial y no por tonelada de carne producida. A su vez, su cálculo implica estimar anualmente no solamente las emisiones, sino también la captura y almacenamiento de carbono en el sistema analizado, donde la unidad de referencia pasa a ser la hectárea de tierra y no la tonelada de carne, como propone el ACV.

Al tomar como unidad de referencia la hectárea de tierra producida, el método permite discriminar la performance individual de cada productor, poniendo en valor el “cómo” se produce en cada eslabón de la cadena en lugar del “que” se produce, etiquetado como bien único en la góndola final.

Es así como el productor es quien en última instancia se puede convertir en sujeto de premio o penalización de acuerdo al balance de carbono generado en su propio sistema de producción.

Cambiar el foco de medición, habla por un lado de cierta honestidad intelectual tanto de la comunidad científica como también de la comercial, quienes son en definitiva usuarios primarios de este tipo de mediciones. Pero también, implica hacer foco en la responsabilidad individual de cada actor de la cadena productiva. Así como el productor ganadero no puede cargar con la responsabilidad de las emisiones que se generan fuera de la tranquera, sí debe asumir la plena responsabilidad de todo impacto ambiental que se produzca dentro del predio que trabaja.

 A su vez, en la medida que este cambio de enfoque venga acompañado de incentivos comerciales para quienes contribuyan a la reducción de emisiones, dará paso a una serie de desarrollos tecnológicos y prácticas productivas que se valorarán como herramientas indispensables para convertir el problema en una oportunidad.

Como se mencionó, trabajar con mediciones generales inevitablemente sustenta la implementación de políticas comerciales también generales, que por abarcativas terminan siendo excesivamente restrictivas para el comercio mundial de alimentos.

Lejos de necesitar mayores restricciones, la creciente demanda de alimentos que requiere el mundo, necesita de soluciones que impliquen garantizar libertad de comercio, de modo tal que, sobre la base de una estricta responsabilidad cuantificable individualmente, se logre expandir la producción de alimentos en lugar de derivar en soluciones contractivas que a la larga terminan generando mayores carencias. En definitiva, la solución no radica en dejar de consumir carne para mitigar los efectos del cambio climático sino de convertirnos en verdaderos protagonistas de un cambio, que permitirá abastecer al mundo de los alimentos que necesita, de manera responsable y sustentable con el medio.

A horas de iniciar la cumbre sobre cambio climático, ONU dice que los esfuerzos han sido inútiles.

A horas de iniciar la cumbre sobre cambio climático, ONU dice que los esfuerzos han sido inútiles.

Nuevo análisis sobre planes climáticos nacionales: el avance no es suficiente y la COP28 debe sentar las bases para una acción inmediata. La cumbre comienza hoy.

Montevideo | Todo El Campo *| Un nuevo informe de ONU Cambio Climático concluye que los planes nacionales de acción climática siguen siendo insuficientes para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados centígrados y cumplir los objetivos del Acuerdo de París.

Incluso con mayores esfuerzos por parte de algunos países, el informe pone en evidencia que se necesita una acción más ambiciosa y urgente para inclinar a la baja la trayectoria de las emisiones mundiales y evitar los peores impactos del cambio climático.

“El informe muestra que en conjunto los gobiernos están dando pequeños pasos para evitar la crisis climática. Y muestra también por qué los gobiernos deben tomar medidas audaces en la COP28 en Dubái”, dijo el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell.

“Eso significa que la COP28 debe ser un momento de cambio trascendental. Los gobiernos no sólo deben acordar qué medidas climáticas contundentes se adoptarán, sino también empezar a mostrar exactamente cómo llevarlas a cabo”.

Stiell subrayó que la conclusión del primer balance mundial en la COP28 es un momento clave para que las naciones puedan recuperar el impulso e intensificar los esfuerzos en todos los ámbitos para situarse en el camino adecuado para lograr los objetivos del Acuerdo de París. El objetivo del balance mundial es informar la siguiente ronda de planes de acción climática enmarcados en el Acuerdo de París (conocidos como contribuciones determinadas a nivel nacional o “NDC”, por sus siglas en inglés) que se presentarán en 2025, sentando las bases para una acción acelerada.

“El informe de síntesis del balance mundial publicado este año por ONU Cambio Climático es clave. Muestra claramente en qué áreas se está avanzando con lentitud. Pero también expone la amplia gama de herramientas y soluciones propuestas por los países. Millones de personas esperan que sus gobiernos tomen esta caja de herramientas y la pongan en práctica”, declaró Stiell.

Los últimos datos científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU indican que las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse un 43% para 2030, en comparación con los niveles de 2019. Esto es fundamental para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados a finales de este siglo y evitar los peores efectos del cambio climático, como sequías, olas de calor y precipitaciones más frecuentes y graves.                                                                             

Cada fracción de grado es importante, pero vamos lejos del camino correcto. La COP28 es el momento de cambiar esta situación”, afirmó Stiell. “Es hora de mostrar los enormes beneficios de una acción climática más audaz: más empleos, salarios más altos, crecimiento económico, oportunidades y estabilidad, menos contaminación y mejor salud”.

ONU Cambio Climático analizó las contribuciones nacionales determinadas (NDC) de 195 Partes del Acuerdo de París, incluidas 20 NDC nuevas o actualizadas presentadas hasta el 25 de setiembre de 2023. En consonancia con las conclusiones del análisis del año pasado, este nuevo informe muestra que, si bien las emisiones dejarán de aumentar después de 2030, en comparación con los niveles de 2019, aún no muestran la rápida tendencia a la baja que la ciencia considera necesaria para esta década.

Si se aplican las últimas NDC disponibles, los compromisos actuales aumentarán las emisiones en torno a un 8,8% respecto a los niveles de 2010. Se trata de una mejora marginal respecto a la evaluación del año pasado, según la cual los países iban camino de aumentar sus emisiones un 10,6% de aquí a 2030, en comparación con los niveles de 2010.

Para 2030, se prevé que las emisiones sean un 2% inferiores a los niveles de 2019, lo que pone de relieve que el pico de las emisiones mundiales se producirá en esta década.

Para lograr que las emisiones alcancen su punto máximo antes de 2030, según el informe, “es necesario aplicar los elementos condicionales de las NDC, lo que depende sobre todo del acceso a mayores recursos financieros, transferencia de tecnología y cooperación técnica, y apoyo al desarrollo de capacidades; así como de la disponibilidad de mecanismos basados en el mercado”.

“Si utilizamos el balance mundial para planificar con antelación, podemos conseguir que la COP28 suponga un cambio radical, y así proporcionar un trampolín para una oleada de acción climática de dos años”, dijo Stiell. “Tenemos que recuperar la confianza en el proceso de París. Lo que significa cumplir todos los compromisos, especialmente en materia de financiación, el gran facilitador de la acción climática. Y garantizar que estamos aumentando la resiliencia a los impactos climáticos en todas partes”.

“El informe sobre los planes climáticos nacionales de hoy subraya la necesidad de que actuemos con mayor ambición y urgencia para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, simplemente no queda tiempo para retrasos”, dijo el Dr. Sultan Al Jaber, presidente de la COP28. “La COP28 debe ser un punto de inflexión histórico en esta década crítica para que las Partes aprovechen el momento del balance mundial para comprometerse a aumentar su ambición y unirse, actuar y obtener resultados que mantengan 1,5C a nuestro alcance, sin dejar a nadie atrás”.

“Las NDC siguen siendo la piedra angular de nuestra visión compartida de alcanzar los objetivos de París, incluido el de mantener el objetivo por debajo de 2 grados y aspirar a limitar el aumento por debajo de 1,5 grados”, declaró el presidente de la COP27 y ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, Sameh Shoukry. “En Sharm El-Sheikh los líderes debatieron varias iniciativas para ayudarnos a alcanzar ese objetivo, así como para ayudar al sur global a adaptar sus economías en consecuencia. Tenemos que mantener el impulso, ya que no hay tiempo que perder ni desenfocarse del objetivo”.

“Es esencial que, mientras perseguimos nuestro compromiso, sigamos buscando la justicia climática y ayudemos al sur global, que es el que menos contribuye a las emisiones y, sin embargo, es el que sufre los efectos más perniciosos del cambio climático, no solo a sobrevivir, sino también a hacer la transición hacia una economía más sostenible a través de vías de transición justas”, declaró Shoukry.

ESTRATEGIAS DE DESARROLLO A LARGO PLAZO CON BAJAS EMISIONES.

Un segundo informe de ONU Cambio Climático acerca de las estrategias de desarrollo de bajas emisiones a largo plazo analizó los planes de los países para lograr una transición hacia emisiones netas cero a mediados de siglo. El informe indica que las emisiones de gases de efecto invernadero de estos países podrían ser aproximadamente un 63% más bajas en 2050 que en 2019, si todas las estrategias a largo plazo se aplican plenamente a tiempo.

Las estrategias actuales a largo plazo (que representan a 75 Partes en el Acuerdo de París) representan el 87% del PIB mundial, el 68% de la población mundial en 2019 y alrededor del 77% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero de 2019. Se trata de una señal clara de que el mundo está empezando a aspirar a emisiones netas cero.

El informe señala, sin embargo, que muchos objetivos de reducción a cero siguen siendo inciertos y posponen medidas críticas que deben tomarse ahora.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP28) se celebrará en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) del 30 de noviembre al 12 de diciembre de este año.

MÁS INFORMACIÓN – Lea aquí el Informe de Síntesis de las Contribuciones Determinadas Nacionales de 2023: Contribuciones determinadas a nivel nacional en el marco del Acuerdo de París. Informe de síntesis de la secretaría | Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (unfccc.int)

Lea aquí el Informe de Síntesis de Estrategias de Desarrollo de Bajas Emisiones a Largo Plazo de 2023: Estrategias de desarrollo a largo plazo con bajas emisiones. Informe de síntesis de la secretaría | Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (unfccc.int)

(*) Artículo de ONU Cambio Climático, la entidad de las Naciones Unidas encargada de apoyar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático. El artículo posee modificaciones para Todo El Campo. Artículo original: Nuevo análisis sobre planes climáticos nacionales: el avance no es suficiente y la COP28 debe sentar las bases para una acción inmediata | CMNUCC (unfccc.int)

Mattos en el Congreso Mundial de la Carne: “El cambio climático es generado por el hombre y no por las vacas”.

Mattos en el Congreso Mundial de la Carne: “El cambio climático es generado por el hombre y no por las vacas”.

El evento de importancia global se llevó a cabo en Maastricht, Holanda. Es organizado por International Meat Secretariat, una organización sin fines de lucro que nuclea a organizaciones internacionales del sector cárnico.

Montevideo | Todo El Campo | Los días 11 y 12 de octubre se realizó en Maastrich, Holanda el Congreso Mundial de la Carne (WMC 2023), del cual Uruguay participó a través del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y el Instituto Nacional de Carnes (INAC).

La delegación de Uruguay estuvo compuesta por el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, y los integrantes de Junta de INAC, Eduardo Urgal y Fernando Gómez. También formaron parte del equipo los gerentes de INAC Pablo Caputi (de Estrategia e Innovación), Josefina Valenti (de Marketing), Jorge Acosta (de Información), Natalia Barsanti (de Calidad), Sebastián Castro (de Legales), Fernanda Cuervo (de Mercado Interno) y el jefe de Acceso a Mercados, Álvaro Pereira.

“El rol de la carne en la nutrición y en la sociedad, bienestar animal, sostenibilidad y tendencias del consumidor fueron los tópicos principales del congreso organizado por International Meat Secretariat (IMS)”, informó INAC.

En el congreso, el ministro Mattos ofreció una disertación sobre los efectos del cambio climático, la importancia de la ganadería en Uruguay y como contribuye al desarrollo económico y social del país.

Subrayó que “el cambio climático es preocupación global y sus causas son generadas por el hombre y no por las vacas”. También destacó que los países en desarrollo son los más vulnerables a los fenómenos extremos del cambio climático.

PABLO CAPUTI Y LA CARNE DE LABORATORIO. URUGUAY A LA VANGUARDIA EN LA LEGISLACIÓN.

Por otra parte, el gerente de Estrategia de INAC, Pablo Caputi, ofició de moderador en una interesante exposición sobre carne a base de células. Los exponentes en este caso fueron Maarten Bosch (CEO Mosa Meat) y Niyati Gupta (CEO Fork&Good). Caputi, destacó en su introducción que Uruguay es un país que vive por y para la ganadería, remarcando el hecho de la prohibición de la carne de laboratorio aprobada en el Parlamento y como Uruguay lleva la vanguardia en este asunto.

Cabe consignar que el Senado, a iniciativa del senador Sebastián da Silva, votó por unanimidad la prohibición de producir y comercializar en Uruguay carne de laboratorio para consumo humano, pero permite la investigación a ese respecto, siendo pionero en la región.

INTERNATIONAL MEAT SECRETARIAT.

El congreso internacional de la carne es organizado por International Meat Secretariat, una organización sin fines de lucro que nuclea a organizaciones internacionales del sector cárnico.

IMS tiene sede en Paris (Francia), defiende los intereses de la cadena ante organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y la Organización Mundial de la Salud Anima, entre otras, y también realiza distintos eventos para sus miembros donde se comparte conocimiento del sector.

INAC es miembro de esta institución hace décadas y forma parte de su máximo órgano de gobierno (el Comité Ejecutivo) desde 2016.

En este Congreso Internacional se renovó la composición del Comité Ejecutivo, donde INAC mantiene su presencia. Fernando Gil, en posesión del cargo de vicepresidente, deja lugar a Álvaro Pereira.

De este modo, la composición del Comité Ejecutivo para 2023 – 2025 es la siguiente: Juan José Grigera Naón IPCVA, Argentina (presidente); Chen Wei China Meat Association (CCA), China (vicepresidente); John Masswohl Canadian Cattle Association (CCA), Canada (vicepresidente); Irfan Allana All India Buffalo and Sheep Meat Exporters Association, India; Laurens Hoedemaker COV, The Netherlands; Alvaro Pereira (INAC), Uruguay; Dan Halstrom US Meat Export Federation, USMEF, USA; Kent Bacus National Cattlemen’s Beef Association (NCBA), USA; y Trine Thorkildsen Matprat, Norway.

Los “choques climáticos” son una amenaza real para la agropecuaria.

Los “choques climáticos” son una amenaza real para la agropecuaria.

En 2023 y 2024, El Niño podría aumentar las temperaturas promedio y la incidencia de eventos climáticos extremos.

San José, Costa Rica | Todo El Campo | Los desafíos climáticos siguen siendo una amenaza importante para la producción agropecuaria global. En el caso de nuestra región, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), expresó a través de su secretario ejecutivo, José Salazar (en la foto, de pie), que “el bajo crecimiento estructural regional se puede ver agravado por los efectos negativos de los choques climáticos”.

Salazar agregó que en el último estudio económico sobre América Latina y el Caribe 2023 “estima que el impacto de estos choques variará según cada país, entre 8% y 12% del PIB de aquí al 2050”.

Las consideraciones de Salazar fueron realizadas durante su participación en la presentación del documento conjunto de la Cepal con la FAO e IICA, “Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe” (*), acto en el que también estuvo presente el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, Fernando Mattos.

El secretario ejecutivo de Cepal completó diciendo que una parte importante de esos choques afectará a los sectores agrícolas y zonas rurales. En 2022, el valor agregado agropecuario regional se redujo tras un fuerte impacto de las sequías y el tercer año consecutivo de La Niña.

En 2023 y 2024, El Niño podría aumentar las temperaturas promedio y la incidencia de eventos climáticos extremos. Se necesitan innovaciones que permitan a la agricultura producir más alimentos con menos recursos, con mayor resiliencia a los choques climáticos y emitiendo menos gases, añadió.

(*) Para acceder al documento completo ingresar aquí: Perspectivas de la Agricultura y del Desarrollo Rural en las Américas: una mirada hacia América Latina y el Caribe 2023-2024 (iica.int)

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