Director de IICA: “Las acciones climáticas deben sustentarse en la ciencia”.

Director de IICA: “Las acciones climáticas deben sustentarse en la ciencia”.

Además, llamó a unidad para poder salir adelante, y dijo que para enfrentar la crisis climática, la agricultura debe ser intensiva en conocimiento y con rostro humano.

Montevideo | Todo El Campo | El director general del Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola, Manuel Otero, dijo que “la agricultura está cambiando de manera muy acelerada y nosotros tratamos de defender una actividad intensiva en conocimientos y con rostro humano que tiene que hacer frente a esta crisis climática”.

“Sé que solo si estamos todos juntos vamos a salir adelante. Nadie se salva solo. Por eso la importancia de la alianza continental para la seguridad alimentario y el desarrollo sostenible”, agregó Otero, quien explicó que el IICA cree en una cooperación técnica “no burocrática, digital y en tiempo real”.

Las expresiones del titular de IICA fueron el marco del encuentro realizado en Costa Rica y del que participaron representantes del sector agropecuario de 25 países de las Américas.

LA CIENCIA COMO SUSTENTO.

En la oportunidad, Otero también invitó a todos los ministros y funcionarios del sector agropecuario de las Américas a estar presentes en octubre en Costa Rica, donde se realizará la Conferencia Ministerial de Agricultura de las Américas, máximo órgano de gobierno del IICA, y en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 28), que se realizará a fin de año en Dubái (Emiratos Árabes Unidos).

Con el apoyo de países y del sector privado, el IICA ya instaló el año pasado, en la COP 27 de Egipto, la Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas, desde la cual defendió el rol que la agricultura cumple en la mitigación y la adaptación al cambio climático, en la mayor negociación ambiental del mundo.

“Debemos dejar claro que las acciones climáticas para lograr una agricultura más sostenible deben ser basadas en ciencia, de manera que resguarden e incrementen la productividad y no profundicen la crisis alimentaria”, afirmó.

Finalizó: “Seguiremos trabajando en este proceso junto a los países y otros actores del ámbito privado, sociedad civil y la academia para que la agricultura resuene con fuerza y sea protagonista en las negociaciones climáticas. Nunca más debemos estar afuera de esa mesa de negociación”.

En la Expo Mariano Roque Alonso: “Creo en el cambio del clima, pero lo que no creo es que el hombre y el C02 sean los enemigos”.

En la Expo Mariano Roque Alonso: “Creo en el cambio del clima, pero lo que no creo es que el hombre y el C02 sean los enemigos”.

El sistema productivo paraguayo valora el equilibrio entre la parte económica, social y medioambiental, dijo el presidente de las Cooperativas de Producción de Paraguay.

Alfred Fast, presidente de la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod)

Roque Alonso, Paraguay | Todo El Campo | “Le estamos dando mucha importancia al C02, los cambios de clima siempre existieron, y los seres humanos se han adaptado a ello. Yo creo en el cambio del clima, pero lo que no creo es que el hombre y el C02 sean los enemigos”, señaló Alfred Fast, presidente de la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod) en el marco del panel debate denominado “Hacia un nuevo porvenir: liderando la transición económica”, realizado durante la Expo de Mariano Roque Alonso.

El sistema productivo, afirmó Fast, valora el equilibrio entre la parte económica, social y medioambiental, por lo que toda decisión dentro del sector agropecuario y forestal debe responder a principios éticos, así como el sentido común, la ciencia y los datos; priorizando la relación costo-beneficio y las experiencias locales exitosas.

Enfatizó que es necesario tener buena infraestructura, agua y energía suficiente y accesible.

También, promover el libre mercado, la libertad individual, la seguridad física y jurídica, la propiedad privada como derecho inalienable, la previsibilidad y las alianzas público-privadas para que el Paraguay siga siendo competitivo a futuro.

 “La realidad en Paraguay es la necesidad de combatir la pobreza, ese es el mayor objetivo que podemos tener antes que cualquier otro”, agregó, y explicó que al sacar de la pobreza a las personas, darles educación y servicios básicos de calidad, estas podrán dar mejor calidad de vida a las nuevas generaciones, quienes serán semillero de soluciones para futuros desafíos sociales y medioambientales.

Paraguay está dando mucho énfasis a las emisiones de carbono cuando cualquier mercado globalizado lo que nos exige es continuidad en el abaste- cimiento, calidad y precio. Lo esencial es trabajar en infraestructura, previsibilidad y seguridad física y jurídica para el sector productivo. (Unión de Gremios de la Producción).

Nutricionista estadounidense: “La carne es un superalimento”.

Nutricionista estadounidense: “La carne es un superalimento”.

La carne, especialmente el hígado, los huevos y el queso, ahí está la lista que se debe considerar cuando hablamos de un superalimento. La carne posee “diez veces más nutrientes que las frutas y verduras, así que no hay nada malo en ella”.

Montevideo | Todo El Campo | La estadounidense Sally Fallon (en la foto), nacida en 1948, es nutricionista y autora del libro Tradiciones Culinarias que esta semana presentó en Madrid la traducción al español.

El viaje de Fallon a España fue aprovechado por el diario madrileño La Razón que la entrevistó y allí la nutricionista defendió sus posturas alimenticias apostando al consumo de carne, pero también de grasas saturadas.

También criticó a los que piden o trabajan por reducir el consumo de carne como forma de luchar contra el cambio climático, el que también cuestiona.

Respecto a la estigmatización de la carne y la creencia que por el bien de la salud y el planeta hay que dejar de consumirla, la nutricionista dijo que nada justifica esa visión negativa de ese producto.

“En primer lugar, todo este asunto del cambio climático se basa en una ciencia muy endeble. La idea de que el cambio climático es causado por las actividades del hombre es muy frágil”.

“El clima siempre está cambiando, no tiene nada que ver con la cantidad de animales que hay por ahí”, razonó y añadió: “Hace 300 años atravesábamos un período frío y la cantidad de animales en el continente norteamericano era mucho mayor que la cantidad de animales que tenemos hoy. Eran 300 millones de búfalos y 200 millones de castores. Así que estábamos repletos de animales que emitían metano y el clima era más frío”.

“La idea de que los animales están contribuyendo al cambio climático es solo una invención y se está utilizando para imponer una dieta muy poco saludable a las personas”, lanzó.

SUPERALIMENTO.

Hay un superalimento, pero “no son los que nos quieren hacer creer”, como por ejemplo los arándanos, enfatizó.

Superalimento “es aquel que ofrece gran densidad de nutrientes, el número uno es el hígado. Ningún alimento tiene más vitaminas y minerales. Deberíamos comer hígado una vez a la semana como solíamos hacer antes de la Segunda Guerra Mundial. Es necesario para el hierro, la vitamina A, el fósforo y las vitaminas B. El hígado es un superalimento definitivo”.

La carne en general también “es un superalimento” porque posee “diez veces más nutrientes que en las frutas y verduras, así que no hay nada malo en ella”.

Los huevos también los son pues suponen una gran fuente de vitaminas A, B y K”, precisó.

Lo mismo “el queso, especialmente el crudo de vacas en pastoreo. Si tuvieras que elegir un solo alimento para vivir en una isla desierta este debería ser el queso porque tiene de todo: vitaminas, minerales, calcio, fósforo, es un alimento probiótico; hay más bacterias buenas en el queso crudo que en el yogur”.

En base a entrevista de Ángel Nieto Lorasque, La Razón | Foto La Razón.

En Francia, los inviernos cálidos obligan a los agricultores a cambiar de cultivos.

En Francia, los inviernos cálidos obligan a los agricultores a cambiar de cultivos.

Muchas variedades de cultivos frutales europeos necesitan un invierno largo y frío para producir buenos frutos en verano, y el cambio climático está alterando sus ciclos naturales. Plantar variedad de frutales sería la solución.

Jeremy Wilks* | Euro News | Todo El Campo | El aumento de las temperaturas en todo el mundo, y en especial en Europa, está haciendo que los inviernos sean cada vez más cálidos, generándose así un problema que causa estragos en el sector agrícola de Francia.

Bénédicte Wenden, bióloga especializada en cultivos del Instituto Nacional para la Investigación Agronómica (Inrae), es clara al decir que si hay una helada más en las próximas semanas, «todas las flores se quemarán y no tendremos fruta este verano”.

La temperatura de enero en Europa ha aumentado unos 2,2 grados centígrados, según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus.

Teniendo en cuenta los últimos datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, Europa tuvo su tercer enero más cálido registrado, con temperaturas mensuales de 2,2 grados Celsius por encima de la media 1991-2020.

MUCHA VARIABILIDAD A ESCALA GLOBAL.

A escala global hubo mucha variabilidad en enero.

En el mapa puede verse cómo el norte de Rusia, Afganistán y Pakistán fueron más fríos que la media en enero.

Luego, en el este de Estados Unidos, Canadá y Europa las temperaturas fueron más altas de lo habitual.

Ahora mismo es una época del año interesante para observar el hielo marino en los polos.

Empecemos por el Ártico, donde la extensión del hielo marino fue un cuarto por ciento inferior a la media en enero, el tercer nivel más bajo registrado.

Por lo tanto, cerca de la Antártida vimos la extensión de hielo marino más baja registrada para enero, un 31 por ciento por debajo de la media 1991-2020.

LOS CULTIVOS TRADICIONALES CONDENADOS A DESAPARECER.

Muchas variedades de cultivos frutales europeos necesitan un invierno largo y frío para producir buenos frutos en verano, y el cambio climático está alterando sus ciclos naturales.

En el suroeste de Francia, la científica Bénédicte Wenden busca variedades de manzana, cereza, albaricoque y melocotón capaces de prosperar en un mundo más cálido.

En su huerto de investigación cerca de Burdeos compara cinco variedades diferentes de cada especie. Su objetivo a largo plazo es identificar los rasgos de los distintos árboles que permitan crear variedades para el año 2050 y más allá.

«El problema que tenemos ahora es que, con el aumento de las temperaturas invernales, ya no se satisfacen las necesidades de frío de los frutales. Esto significa que ya no hay suficiente frío en invierno, por lo que la floración es irregular, lo que provoca grandes problemas en la producción», afirma la experta.

UN PROBLEMA SIN UNA SOLUCIÓN SENCILLA.

Este es un problema a largo plazo, ya que las temperaturas llevan aumentando desde 1950 y los científicos esperan que así continúe las próximas décadas.

En su laboratorio, Bénedicte expone ramas de muestra a las cálidas condiciones de la primavera para entender cómo responden los árboles a las distintas condiciones ambientales a nivel genético.

Dice que no hay una solución sencilla: “»Mi opinión es que es mejor tener una mezcla de variedades, por ejemplo, alguna variedad que sea buena cuando hay inviernos suaves, pero sin heladas. Otra que será buena si hay inviernos fríos con heladas. Así que es mejor tener una mezcla de variedades para garantizar la producción. Esto complica las cosas para los productores, pero les da un colchón en caso de variaciones en el clima”.

GARANTIZAR LA PRODUCCIÓN, EL NUEVO RETO DE LOS AGRICULTORES

Garantizar la producción es precisamente el reto del agricultor ecológico Philippe Sfiligoï, que perdió cosechas por heladas tardías dos años seguidos y teme que vuelva a ocurrir lo mismo este año.

Sfiligoï afirma: “Si hace mucho calor la semana que viene, hay riesgo de que el árbol empiece a crecer. Y el problema está en que cuando un árbol empieza no para. Es decir, ha iniciado su ciclo. Podría frenar un poco, pero no será capaz de parar. Así que si tenemos una helada dentro de unas semanas se acabó”.

Aunque no hay una solución ideal, Philippe ya está cambiando de variedad y preparándose para un planeta más cálido y plantó, por ejemplo, un tipo de árbol que “tolera un poco menos el frío en invierno. Es muy resistente a los veranos muy calurosos. Así que, poco a poco, todos nuestros árboles se adaptaran a los cambios climáticos”.

Artículo de Euro News en colaboración con Copernicus, un programa de observación científica de la Unión Europea.

(*) EL AUTOR. Jeremy Wilks es periodista científico de Euro News. Presentador de la serie Climate Now y del podcast Ocean Calls. Sus comentarios se pueden seguir en Twitter @WilksJeremy

Foto captura de pantalla de Euro News

La situación de sequía regional no se puede atribuir al cambio climático.

La situación de sequía regional no se puede atribuir al cambio climático.

Científicos de varios países participaron de la evaluación que determinaría la medida en que “el cambio climático inducido por el hombre alteró la probabilidad y la intensidad de las escasas precipitaciones que provocaron la sequía”.

Hébert Dell’Onte | Montevideo | Todo El Campo | Es común que los eventos meteorológicos extremos se atribuyan de forma rápida y sin ningún argumento científico al cambio climático. Como un latiguillo fácil políticos, periodistas, la población en general suele señalar las lluvias, la falta de éstas, las inundaciones, la sequía, el calor o el frío a cambio climático causado por la acción humana. Pero ¿hasta qué punto esa atribución es acertada o equivocada?

Uruguay atraviesa un período de ausencia de precipitaciones que lo convierte en una de las peores secas del siglo, según un análisis del Instituto Plan Agropecuario. En los distintos círculos en que uno se mueve es común que se recurra al cambio climático para explicar lo que nos está sucediendo. Sin embargo, el déficit hídrico que sufrimos no tiene otra explicación que la “variabilidad natural” y no se le puede “atribuir la escasez de precipitaciones al cambio climático”, define un análisis de World Weather Attribution (WWA), un centro de análisis académico que estudia la atribución de eventos extremos.

Con el fin de conocer qué incidencia tiene o no el cambio climático en la sequía, es que WWA elaboró el informe titulado La vulnerabilidad y las altas temperaturas exacerban los impactos de la sequía en curso en América Central del Sur, al que accedió Todo El Campo y que comienza así: “Desde 2019, grandes partes de Argentina y los países vecinos -esto evidentemente incluye a Uruguay- se han tambaleado bajo condiciones de sequía y los últimos cuatro meses de 2022 recibieron solo el 44% de la precipitación promedio: la precipitación más baja en 35 años”.

El reporte hace referencia explícita a Uruguay que “en octubre de 2022 declaró la emergencia agrícola (que se extendió en tiempo y alcance en enero de 2023), y el consiguiente deterioro de las condiciones de crecimiento está afectando a los agricultores y residentes ya vulnerables en el corazón agrícola del continente”.

Para el caso de Argentina establece que “la salud de los cultivos en Argentina es la más pobre en 40 años, con graves impactos esperados en las cosechas de trigo y soja”. Ese país “experimentó una disminución del 61% en los ingresos por exportación de granos y semillas oleaginosas entre enero de 2022 y enero de 2023”.

De forma “simultánea” a la sequía se da “una serie de olas de calor récord”.  Sucede que “el calor continuo exacerba los impactos de la sequía en la agricultura, por ejemplo, poniendo estrés por calor además del estrés hídrico en los cultivos”.

WWA señala que científicos de varios países (Argentina, Colombia, Francia, Estados Unidos de América, Países Bajos y el Reino Unido) participaron de la evaluación que determinaría la medida en que “el cambio climático inducido por el hombre alteró la probabilidad y la intensidad de las escasas precipitaciones que provocaron la sequía, centrándose en los tres meses particularmente severos de octubre a diciembre de 2022”.

PRINCIPALES CONCLUSIONES.

La noticia es que lo que sucede obedece a la “variabilidad natural en la región”, esa es una de las “principales conclusiones” a la que se arribó.

Indica que “la sequía en curso ha provocado graves impactos en la agricultura, reduciendo a la mitad las cosechas anuales de trigo y soja en Argentina, lo que a su vez se espera que conduzca a déficits de exportación del 25-50%. Los impactos de la sequía golpearon a la población además de la ya alta inflación y el debilitamiento de la moneda local”.

Sobre Uruguay dice que “más de 75.000 personas sufren de falta de acceso al agua potable”, en tanto que “el acceso al agua para los cultivos y el ganado también es limitado”.

Agrega que “el déficit de precipitaciones” en esta parte del mundo “es en parte impulsado por La Niña”.

De las observaciones se puede indicar que hay “una tendencia de reducción de las precipitaciones en los últimos 40 años, aunque no podemos estar seguros de que esta tendencia vaya más allá de lo que se espera de la variabilidad natural en la región”.

“Para identificar si la reducción de las precipitaciones es una tendencia real más allá de la variabilidad natural que puede atribuirse al cambio climático, observamos una vez en los eventos de baja precipitación de 20 años en la misma región en los modelos climáticos y encontramos que los modelos muestran que los eventos de baja precipitación disminuyen, es decir, se vuelven más húmedos; lo contrario de la tendencia observada en la mayoría de los registros meteorológicos, aunque esta tendencia tampoco es significativa y es compatible con la variabilidad natural. Por lo tanto, no podemos atribuir la escasez de precipitaciones al cambio climático”, subraya.

No se descarta que el cambio climático haya afectado otros aspectos de la sequía. Otros análisis mostraron que no hay una señal “significativa de cambio climático en la precipitación efectiva”.

No obstante, “el cambio climático probablemente redujo la disponibilidad de agua” durante el período analizado, “aumentando así la sequía agrícola, aunque el estudio no puede cuantificar este efecto”.

Lo anterior quiere decir que la reducción de las precipitaciones “está dentro de la variabilidad natural” y que “las consecuencias de la sequía son cada vez más graves debido al fuerte aumento del calor extremo”. El reporte al que accedió Todo El Campo finaliza considerando necesario “reducir la vulnerabilidad a la sequía” a través de “la mejora de la eficiencia y la gestión del agua, la anticipación de la sequía utilizando pronósticos estacionales y los instrumentos de seguro”, de esa manera se podrá “ayudar a los agricultores a capear los años secos”, mejorando “la resiliencia a este tipo de eventos”.

Foto de Vieragro @Vieragrouy

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