Las resoluciones incluyen plazos más flexibles para la determinación de la mora y la posibilidad de acceder a las líneas de crédito subsidiadas.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció medidas para atender a los productores rurales que han sido afectados por la situación de sequía que golpea al sector productivo.
Las resoluciones incluyen plazos más flexibles para la determinación de la mora y la posibilidad de acceder a las líneas de crédito subsidiadas.
En un comunicado conocido en las últimas horas se señala que “los productores agropecuarios alcanzados por la Ley de Emergencia Agropecuaria, tendrán hasta el 31 de diciembre de este año plazos más flexibles en el conteo de la mora para considerar su situación crediticia, según lo establecido en la norma sobre Clasificación de Deudores”.
Además, la nueva norma “suma 45 días a las primeras tres categorías de deudores para aliviar a los productores agropecuarios”, y aclara que el tratamiento que se dispense en el marco de esta disposición no podrá implicar mejoramiento de la clasificación asignada al cliente en función de su situación individual previa a la declaración de emergencia, ni su aplicación extenderse más allá de la vigencia fijada para ella.
Por otra parte, aquellos productores incluidos en la declaración de emergencia que vendieron su soja “podrán acceder a todas las líneas de créditos que se ofrezcan en el sistema financiero”.
Probablemente veamos una oferta de animales para faena muy elevada para la época del año, pero no por ello una demanda satisfecha en cuanto a calidad y terminación.
Rosgan | Santa Fe, Argentina | Todo El Campo | Poco ha cambiado la situación de los campos tras las lluvias registradas durante el fin de semana. La seca aún persiste y, aunque para algunas zonas estos últimos registros trajeron algo de alivio, no resultan suficientes para revertir la situación de extrema sequía en la que se encuentra una importante proporción de los campos y que, en algunos casos, obliga a reducir drásticamente la carga.
Sin embargo, tras cuatro meses de caída real, los valores de la hacienda parecen comenzar a afirmarse. En lo que va de enero, el precio promedio de la hacienda -medido a través del Índice General del Mercado de Cañuelas (INMAG)- aumentó un 5% respecto de diciembre. Si bien en términos reales la variación resulta mínima, permite romper con la tendencia a la baja que se venía registrando en los últimos cuatro meses del año que llegó a acumular una pérdida de valor real del 22% de agosto a diciembre.
Recordemos que el precio de la carne al mostrador se encuentra sumamente atrasado. Durante 2022, la carne vacuna aumento menos de la mitad de lo que registró la inflación en alimentos (42% vs 95%) contra aumentos de otras carnes como pollo y cerdo del orden del 98% y 61%, respectivamente. En concreto la carne vacuna se encuentra barata en términos relativos, por lo que el consumo aún tiene margen para ajustar.
Sin embargo, estacionalmente, no es el momento en el que se podría esperar un ajuste significativo de precios. El mes de enero es un mes de bajo consumo de carne en los grandes centros urbanos. El éxodo de las familias durante el período de vacaciones sumado a las altas temperaturas reduce la ingesta de carnes restando presión de demanda.
A su vez, desde el plano externo tampoco es un mes en el que se produzcan grandes movimientos. Europa transitando el invierno, lejos de la temporada fuerte de verano y China en pleno festejo del año nuevo lunar, tampoco suele dar señales de precios nuevos hasta entrado el mes de febrero.
Históricamente, los grandes ajustes de precios de la carne a nivel local se dan a partir de mediados de febrero o incluso marzo con el inicio de las clases y el regreso de las familias a su rutina habitual. Sin embargo, algo parece estar alterando este patrón de comportamiento estacional, adelantando las correcciones de precios que esperábamos se producirían, incluso -particularmente este año- más retrasadas en el tiempo, producto de la elevada oferta de hacienda que está generando la seca.
En este sentido, el dato de faena de diciembre ha sorprendido con 1.217.784 animales, esto es un 7,4% más que lo faenado en diciembre del año previo, marcando el diciembre más alto, junto a 2019, desde el trienio 2007-2009. En los primeros 20 días de enero, de acuerdo a las remisiones de hacienda con destino a faena que informa el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina), se llevan enviados unos 800.000 animales a plantas de faena, algo que ya anticipa un enero también muy fuerte en nivel de procesamiento.
¿Pero qué está sucediendo entonces? Sencillamente cantidad no implica calidad. La elevada cantidad de animales que llegan al mercado con destino faena no logran satisfacer los requerimientos de la demanda. La escasez de lotes buenos, bien terminados se percibe en el mercado y anticipa de algún modo la merma en producción de carne que se espera para los próximos meses.
Si observamos los kilos de carne obtenidos por res faenada en el último mes de diciembre la gráfica resulta más que elocuente; pasamos de obtener unos 233 kg por res en noviembre a 228 kg en diciembre.
Aun con una foto anual muy positiva en términos de producción de carne por animal -con un peso medio de la res en 2022 de unos 232 kilos en gancho, unos dos kilos por encima del año anterior y 6 kilos por sobre el promedio del previo-, la evolución de los últimos meses del año enciende una luz de alerta en cuanto a lo que puede esperarse para los próximos meses.
Si bien el porcentaje de faena de hembras se vio ligeramente incrementado en los últimos dos meses del año, la participación no llega a superar el 45%, algo que aún no se encuentra dentro de lo que podría considerarse una tasa excesivamente extractiva para el stock. Sin embargo, lo que sí comienza a incidir fuerte es la menor cantidad de kilos de carne logrados en machos, especialmente novillos cuyo mayor período de invernada transcurre en los campos y novillitos terminados con una mayor proporción de grano, con caídas de peso que superan el 4% y 3%, respectivamente en el último mes.
Claramente esto no es más que el reflejo de la baja oferta forrajera que ofrecen los campos y a su vez, del dramático encarecimiento del grano que enfrenta el engorde a corral. En este sentido, aun con un cambio en el patrón de lluvias a partir de febrero/marzo, los campos tienen ya poco tiempo para lograr una recuperación efectiva previo a la llegada del invierno donde naturalmente la oferta forrajera se restringe. A su vez, aun pudiendo los corrales empalmar su abastecimiento con el ingreso de la cosecha de maíces tardíos, esto no asegura una relajación de los valores dada la cuantiosa merma que sufrirá la cosecha de maíz este año.
Por tanto, durante los próximos meses -dependiendo de cuánto se extienda esta seca- probablemente veamos una oferta de animales para faena muy elevada para la época del año, pero no por ello una demanda satisfecha en cuanto a calidad y terminación de la hacienda presentada.
Por otro lado, a medida que transcurran las semanas y algunas zonas menos afectadas por la seca comiencen a recuperar capacidad de retención, se empezará a ver un mayor movimiento de invernada liviana hacia estos campos lo que restringirá transitoriamente la faena, consolidando esta recuperación de valores que lentamente empieza a percibirse en el mercado.
A su vez, desde el plano externo comienzan también a jugar a favor las expectativas acerca de la recuperación del mercado chino. A partir de la liberación de las restricciones impuestas por su política sanitaria y los contagios masivos ocasionados durante las primeras semanas, las proyecciones de reactivación de su economía resultan muy auspiciosas, en especial por la posibilidad de recuperación de los valores pagados por las principales materias primas que importa, entre ellas los de la carne. En efecto, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) acaba de corregir en su último informe las previsiones de importación de carne vacuna por parte de China elevándolas a 3,525 millones de toneladas, unas 675.000 toneladas de lo proyectado tres meses atrás.
Un dato no menor para un mercado que representa tres cuartas partes de nuestras exportaciones de carne y que, en este contexto de menor producción esperada podría adicionar un factor de firmeza muy interesante para los valores de la hacienda. *Análisis de Rosgan, que componen varias casas consignatarias y la Bolsa de Comercio de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina.
Crea Argentina: El desastre productivo también incidirá en la actividad de los numerosos proveedores de bienes y servicios agrícolas, en las comunidades regionales de base agropecuaria y en las industrias dependientes del sector agroindustrial.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Debido a las adversidades climáticas, las empresas agrícolas argentinas afrontarán este año un panorama complejo en términos económicos y financieros, señaló un informe del Área de Economía de CREA Argentina.
Según la institución, los daños relevados en cereales -con las cosechas ya concluidas de trigo y cebada- suman, si se considera el valor FOB promedio presente en la primera quincena del mes de enero, US$ 3.300 millones.
En el caso del maíz y la soja, las pérdidas brutas proyectadas, con los precios promedio esperados durante las cosechas de ambos cultivos, representan hasta el momento más de US$ 9.300 millones. En tanto, el girasol, cultivo que suele registrar un comportamiento más resiliente en situaciones de sequía, sería el menos afectado en la actual coyuntura climática.
Por su parte, las pérdidas productivas estimadas para maíz tardío y soja de segunda serían menores a las de los cultivos de siembras tempranas, aunque tales pronósticos están sujetos a la evolución del régimen de precipitaciones en las próximas semanas.
Mientras tanto, el precio de indiferencia de la soja en buena parte del centro del país supera con creces los valores futuros de la oleaginosa 2022/23, lo que implica que, en caso de no haber un ajuste alcista de precios luego de la cosecha, se registrarían quebrantos generalizados en las regiones afectadas.
En el caso del maíz, el precio de indiferencia es superior en litoral norte, litoral sur y norte de Santa Fe, mientras que en el resto de las regiones se mantiene por debajo. De todas maneras, vale tener en cuenta que hasta el momento el cálculo proyecta rendimientos aceptables de maíz tardío en muchas regiones, algo que aún está por verse en función de la evolución del incierto escenario climático.
Más allá de los ajustes que puedan experimentar en lo sucesivo tales proyecciones, es evidente que la mayor parte de las empresas agrícolas argentinas tendrá que afrontar este año un panorama complejo en términos económicos y financieros. Adicionalmente, el desastre productivo también incidirá en la actividad de los numerosos proveedores de bienes y servicios agrícolas, en las comunidades regionales de base agropecuaria y en las industrias dependientes de las divisas generadas por el sector agroindustrial.
«Lo que se ve ha superado las peores pesadillas de los productores», explicó la Bolsa de Comercio de Rosario, ciudad a 310 km al norte de Buenos Aires y que concentra el mayor polo agroexportador de Argentina.
Buenos Aires, Argentina | RFI | Todo El Campo | Argentina perdió la mitad de la cosecha de soja en su principal zona productora, la rica pampa húmeda, debido a la fuerte sequía que golpea a la región, informó el lunes la Bolsa de Comercio de Rosario.
«Si bien se sabía que sería una campaña muy difícil por la sequía, lo que se ve ha superado las peores pesadillas de los productores«, explicó la entidad bursátil de la ciudad que concentra el mayor polo agroexportador del país, 310 km al norte de Buenos Aires.
Las autoridades esperaban una producción sojera en la zona de tierras más fértiles (llanuras del centro del país), de 19,7 millones de toneladas, pero ahora «se espera producir 10,7 millones de toneladas y el número se desbarranca y cede a cada semana», señaló el reporte.
«Hay una baja en la superficie sembrada por la extrema falta de agua», añadió.
La expectativa es que «puede haber productores que este año no cosechen nada. Los quebrantos económicos serán muy grandes».
En términos similares se había pronunciado la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, según la cual «el prolongamiento del fenómeno ‘La Niña’ (que acarrea déficit de lluvias), que ocurre por tercera campaña consecutiva, ha agravado aún más la situación«.
Un 55% del país padece falta de agua en sus suelos, según el Sistema de Información sobre Sequías para el sur de Sudamérica (SISSA).
CAÍDA DE LAS EXPORTACIONES, ENTRE EL 21% Y 33%.
En números globales del complejo agrícola, las exportaciones de granos y derivados habían alcanzado los 43.363 millones de dólares en la campaña 2021-2022.
Las ventas externas «bajarán un 21% (en 2022-2023) en el mejor escenario posible y 33% en el peor», según un reporte de la bolsa cerealera difundido hace una semana. El resultado final dependerá de la aparición o no de lluvias.
Sólo en el caso de la soja, la previsión de cosecha para la actual zafra era de 48 millones de toneladas, pero podría caer a 41 millones de toneladas en el mejor escenario o incluso a 35,5 millones de toneladas en el peor, de acuerdo al informe.
Argentina es uno de los mayores exportadores mundiales de porotos, harinas y aceites de soja. También es importante proveedor de maíz, trigo y aceites de girasol.
Argentina/TodoElCampo-En diciembre ingresaron U$S 3.706 millones. En los dos últimos años, el Gobierno logró un flujo de divisas que supera largamente el promedio histórico.
Más de U$S 40.000 millones liquidó la agroexportación argentina a lo largo de 2022, lo que constituye por lejos la mayor cifra de la historia, incluso casi duplicando el promedio de los últimos 15 años, el período en que los granos y subproductos se consolidaron como la principal fuente de dólares del país.
Según la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), en diciembre las empresas del sector liquidaron U$S 3.706,6 millones, lo que significa un 34% más que en el mismo mes del año pasado y una suba del 112% con respecto a noviembre.
“El ingreso de divisas del mes de diciembre es el reflejo de un mercado de granos bajo el amparo del Decreto 787/2022 que estableció condiciones especiales de tipo de cambio para los productores que comercializaron soja entre el 28 de noviembre al 30 de diciembre inclusive”, reconoció CIARA-CEC.
Y amplió que, específicamente por medio de estas ventas de soja, el ingreso acumulado en este último mes fue de U$S 3.155 millones. El resto corresponde a otros granos y subproductos.
ACUMULADO RÉCORD
De este modo, el monto liquidado en todo el año 2022 ascendió a US$ 40.438.170.941, el mejor ejercicio desde que se llevan registros y un crecimiento del 22% con respecto a 2021.
Cabe tener en cuenta que el récord vigente correspondía precisamente al año pasado, con U$S 32.807 millones. En ambos casos, cifras que superan largamente el promedio de los ejercicios anteriores, cuando las liquidaciones rondaron entre U$S 20.000 y U$S 23.000 millones.
Con respecto específicamente al rol que cumplió el PIE, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación emitió un comunicado este viernes en el que resaltó que esta segunda etapa del Programa cerró con 5,6 millones de toneladas de soja comercializadas, por un total de $ 523.244 millones.
“Nuevamente se cumplen los objetivos de fortalecer las reservas y mejorar los ingresos de los productores, en una estrategia que dinamiza la actividad, impulsando el agregado de valor”, subrayó el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo.
Los datos relevados por la Subsecretaría de Mercados Agropecuarios indican que el precio promedio del valor por tonelada fue de $ 93.660.
Del total del volumen comercializado, 3.618.106 toneladas correspondieron a contratos con precio hecho y 2.014.772 toneladas con precios fijados.