Montevideo | Todo El Campo | Hace cuatro años, el Ing. Agr. Emilio Duarte, técnico del Plan Agropecuario en Salto, se refería la importancia de las aguadas: “Para planificar un buen sistema de abrevadero es fundamental conocer el agua demandada por los animales en el momento más crítico. Los requerimientos netos de agua de un animal están dados por la cantidad de agua necesaria para mantener el balance corporal”.
“En el verano hay una mayor demanda animal y también mayor evaporación en los tajamares lo que debe considerarse al diseñar las reservas”, agregó.
El siguiente es el video de Plan Agropecuario (Plan TV) y el texto del Ing. Duarte.
IMPORTANCIA DE LAS AGUADAS Y CONSIDERACIONES.
Ing. Agr. Emilio Duarte | Habitualmente se piensa en el agua cuando este recurso falta, pero debido a las condiciones climáticas de nuestro país es necesario prever y planificar el sistema de abrevadero para que en esto no ocurra. Para planificar un buen sistema de abrevadero es fundamental conocer el agua demandada por los animales en el momento más crítico. Los requerimientos netos de agua de un animal están dados por la cantidad de agua necesaria para mantener el balance corporal.
FACTORES QUE INCIDEN EN EL CONSUMO DE AGUA. Los factores que afectan los requerimientos de agua (consumo potencial) se relacionan con aspectos relativos a los animales (peso, estado fisiológico, producción, etc.), a la dieta (contenido de humedad, nitrógeno, fibra, sal del alimento, etc.) y al ambiente (temperatura, humedad relativa, lluvia y viento).
Los factores más conocidos son los ambientales, y dentro de éstos, la temperatura. En el verano hay una mayor demanda animal y también mayor evaporación en los tajamares lo que debe considerarse al diseñar las reservas.
En cuanto a los factores relativos a la dieta, como regla general, los forrajes secos y/o concentrados demandan mayor cantidad de agua de bebida que los forrajes verdes.
Por tomar en cuenta el estado fisiológico del animal, en la lactación se incrementa el requerimiento de agua debido a que ésta constituye el 87% de la leche.
Para dimensionar las aguadas, se debe determinar en primer lugar el consumo potencial del total de los animales para el período de máximo requerimiento.
CARACTERÍSTICAS DE LAS AGUADAS A TENER EN CUENTA PARA PLANIFICAR EL SISTEMA DE ABREVADERO. Existen diversos factores, que pueden incidir negativamente sobre el consumo voluntario de agua. Entre estos, los más importantes son frecuencia y periodicidad de la oferta de agua, facilidad de acceso a la fuente de agua, interacciones sociales y de comportamiento, calidad del agua.
Un factor que influye en la frecuencia de consumo de agua, es la distancia a las aguadas. La frecuencia de consumo de agua de una vaca, es de 3 a 4 veces/día. Si la fuente se encuentra muy alejada tanto el consumo de agua, como el aprovechamiento del campo se verán afectados.
Un aumento en la tasa de flujo del agua, reduce el tiempo destinado a la bebida, el número de veces que el animal se traslada al bebedero y aumenta el consumo total
Contar con bebederos accesibles, de adecuada capacidad, y tiempo de recuperación es muy importante, dado que los animales tienden a beber en grupo, asociado a otras actividades tales como alimentación, estadía en la sombra y rumia. Si el tiempo de recuperación de los bebederos no es suficiente, ya sea por baja presión del agua o por diámetro inadecuado del caño de alimentación, veremos una larga fila de animales esperando que los bebederos se llenen, con lo cual habrá tendencia a que los animales dominantes prevalezcan sobre los demás.
TIPOS DE AGUADAS. Pueden ser cauces naturales, vertientes, tajamares (azudes) o pozos.
CAUCES NATURALES – Si la aguada es natural (arroyos, ríos y cañadas), debe ser de aporte seguro en épocas de sequía, con buenos depósitos en el cauce y con accesos de piso firme, de lo contrario, los potreros quedarán sin fuentes de agua de buena calidad y correremos el riesgo de perder animales atracados en el barro.
VERTIENTES – En muchos predios existen vertientes naturales. Para utilizar este tipo de fuente hay que acondicionarla, ya que el acceso directo al ojo de agua provoca “pisaderos de barro” y hace que la mayoría del agua se “pierda” en la tierra. Una manera de acondicionarla es “calzarla” con pared de piedra o mediante tuberías de hormigón. A partir de ese depósito, se conduce el agua por cañerías a bebederos, situados en un lugar firme. La vertiente calzada debe mantenerse tapada con una losa, de manera que los animales tengan acceso solamente al agua de los bebederos.
TAJAMARES (AZUDES) – Para construir un tajamar es necesario tener una topografía adecuada (ondulada), tierra que pueda ser apisonada y formar una pared de baja permeabilidad y escurrimiento suficiente para almacenar.
La selección del lugar donde se ubicará la obra es muy importante pues estará determinando la cuenca de aporte y la posibilidad de instalar bebederos por desnivel, entre otras cosas. Es bueno identificar más de un lugar y evaluar la mejor opción.
Es importante tener en cuenta cuando se construye un tajamar que: I) con cuencas muy pequeñas el tajamar no se llenará fácilmente. II) con cuencas muy grandes se requieren obras de vertedero muy importantes. III) la altura de agua debe ser mayor a 2,5 metros, de lo contrario la evaporación durante los períodos de sequía consumirá la mayor parte de la misma. IV) el terreno y la construcción deben ser los adecuados para evitar filtraciones. V) se debe incluir cañería por debajo del terraplén. VI) se debe alambrar el perímetro del tajamar.
POZOS – Una característica de estas obras, es que no apreciamos directamente la cantidad de agua disponible. Por estas razones, antes de gastar dinero, debemos asesorarnos con técnicos idóneos, con el objetivo de disminuir el riesgo.
Cuando se realiza una perforación se debe realizar entubado, filtros de acuerdo al terreno y tener en cuenta la profundidad de succión. Las fuentes de aguada mediante perforaciones, deben contar con otros elementos que complementan el sistema como son bomba (moto bomba o molino), tanque de reserva, bebederos y cañerías.
Pozos con buenos caudales (superiores a 3.000 litros/hora) son aptos para cualquier sistema de bombeo, bombas eléctricas o molinos, dimensionados según la profundidad del pozo, la distancia al tanque de reserva y al caudal necesario de bombeo. Pozos con caudales pequeños (800 – 2000 litros/hora) son más aptos para molinos.
Es importante dimensionar la longitud de bebederos, según la cantidad instantánea de animales, así como también el caudal de agua de reposición.
CONCLUSIÓN.
Para finalizar, debemos tener en cuenta que es importante la cantidad de agua, pero también la calidad. Por medio de los cauces naturales viajan parásitos y agentes que pueden causar enfermedades y es conveniente tenerlo en cuenta para la planificación del sistema de abrevadero. Los animales si tienen posibilidad de elegir, preferirán consumir agua fresca y limpia.
“No podemos hablar de seguridad alimentaria si no garantizamos el acceso al agua”, señaló Marcelo Sadres, especialista en agua y recursos hídricos en la FAO. También destacó la importancia de regar y contar con seguros agrícolas.
Montevideo | Todo El Campo | Desde 1993, cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, elemento que este año en Uruguay y los países de la región valoramos de forma especial, por aquello de que se reconoce el valor que tienen las cosas cuando las perdemos.
El martes 21, en el marco del 5º Foro Mundial del Agua que se está celebrando en Nueva York (Estados Unidos) con participación de autoridades uruguayas y en vísperas del Día Mundial del Agua, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) destacó que “en el mundo el 72% de las extracciones mundiales de agua dulce se utiliza para el sector agrícola”; y en el de Uruguay, es el “87% de las extracciones de agua dulce van para el agro y, por lo tanto, a la producción de alimentos”.
Con una demanda creciente por parte de la población, se estima que en 2050 “la producción mundial de alimentos para personas y animales tendrá que incrementarse en un 50% en comparación con 2012”; “si se mantienen las condiciones actuales, esto exigiría al menos un 35 % más de agua dulce”.
Marcelo Sadres, especialista regional de Agua y Gestión de Recursos Hídricos de la FAO dijo que “no podemos hablar de seguridad alimentaria si no garantizamos el acceso al agua”.
Datos de la FAO señalan que “América Latina y el Caribe aporta actualmente el 14% de la producción mundial de alimentos y el 45% del comercio internacional neto de productos agroalimentarios. La región cuenta con más del 30% del agua dulce disponible en el mundo y aproximadamente una tercera parte de las tierras arables”.
SEQUÍAS EN AMPLIA ZONA DE LATINOAMÉRICA.
Pero “desde 2020, por lo menos siete países del Caribe registraron sequías graves y otros siete países registraron condiciones similares en Mesoamérica, mientras que amplias zonas de Sudamérica también fueron y están siendo azotadas por este fenómeno, que incluyen a Uruguay”.
Sadres añadió: “La comunidad científica coincide en que estos eventos de sequía se están dando con más frecuencia, que son más fuertes y que las causas son antropogénicas, es decir que se vinculan con el imparto de la actividad humana en el medio ambiente”, aunque no siempre se pueden atribuir al cambio climático.
Entre 2005 y 2015 las perdidas en la producción de alimentos en América Latina y el Caribe sumaron un total estimado de US$ 13.000 millones.
Considerando la producción de alimentos y los costos, es clave “generar información fiable sobre las pérdidas económicas de las sequías es fundamental para posicionar el tema, entender la magnitud del problema y que los países puedan llevar adelante políticas e inversiones que son necesarias para reducir el impacto”, recomendó el experto regional.
Desde el comportamiento privado como individual de cada uno, se puede ayudar e intervenir en este delicado asunto “adoptando prácticas que generen menos presión en el recurso, por ejemplo, utilizando el agua de manera más eficiente, así como reduciendo la contaminación de los cursos de agua” ya que “la escasez de agua no solo se expresa en la reducción del recurso, si no también, en la pérdida de la calidad”, enfatizó.
RIEGO EN URUGUAY.
Sadres sostuvo que “Uruguay tiene alto potencial para una mayor incorporación del riego en la producción agrícola y desarrollar un plan o programa nacional que valore y analice soluciones integrales con infraestructuras de riego y que evalúe los efectos y resultados de la aplicación de la Ley de Riego resultaría interesante”.
Desde la FAO se señala que Uruguay “cuenta con un importante desarrollo en materia de investigación agropecuaria, extensión rural, asociatividad y cooperativismo”, añadió, un ejemplo es el proyecto Ganadería y Clima: “Los resultados que se están obteniendo en el marco de ese proyecto muestran que es posible mejorar la productividad de los predios disminuyendo la intensidad de emisiones. Pero, además, las prácticas innovadoras de manejo del rodeo en predios piloto, indican una mayor resiliencia a los eventos de sequía”.
SEGUROS AGROPECUARIOS.
Por último, Sadres, destacó la importancia de los seguros agropecuarios que “cuando son adecuados, permiten que el productor enfrente una situación de crisis, si todas las otras medidas no fueron suficientes”.
No existe el desarrollo agropecuario si no somos capaces de entender la necesidad y obligación de generar las herramientas para asegurarnos ese elemento fundamental, sin el cual nuestro modelo de país se desvanece.
Hébert Dell’Onte | Montevideo | Todo El Campo | En un reciente tuit, el técnico meteorólogo Gabriel Labrador afirmó que “Uruguay, en relación a su dimensión geográfica”, es el país “más afectado” de la región de la Cuenca Del Plata”, además de ser “de los países más perjudicados por La Niña a nivel global”.
Creo que hasta ahora nadie se detuvo a observar la sequía en esos términos, aunque sí todos refieren a la peor seca en varias décadas y la necesidad de contar con un desarrollado sistema de cosecha de agua, como se le llama ahora al manejo del agua que consiste en almacenarla para cuando no la hay.
Ahora, siendo Uruguay una potencia productiva, potencia no por el volumen sino por la calidad, y que además, a pesar de nuestro poco volumen en comparación con nuestros vecinos, seamos capaces de produzcamos alimentos para el mundo más que para nosotros mismos, que no hayamos sido capaces de desarrollar sistemas de almacenamiento de agua y de riego, constituye un error grave e imperdonable de las generaciones anteriores que nosotros no debemos repetir.
No existe civilización y mucho menos desarrollo agropecuario si no somos capaces de entender la necesidad y obligación de generar las herramientas para asegurarnos ese elemento fundamental, sin el cual nuestro modelo de país se desvanece.
Aunque parece que la lección la aprendimos tarde, recién ahora, la realidad es que desde la cuna de la civilización el hombre sabe que si no se garantiza el agua, no prospera.
Está en la tapa del libro, si almacenamos agua para potabilizar y beber, deberíamos hacer lo mismo para producir nuestro alimento y sustentar nuestra economía país.
Según los arqueólogos fue en Sumer, en la Baja Mesopotamia (zona que actualmente abarca Bagdad hasta el golfo Pérsico), donde comenzó la civilización. Allí, hace unos 7.000 años, los sumerios se dieron cuenta que si querían producir debían controlar el agua, frenar las inundaciones causadas por los ríos y garantizar el riego en una zona muy fértil pero de clima seco.
Los estudiosos afirman que en la Baja Mesopotamia nunca hubiera sido adecuada para la agricultura si quienes allí vivían no hubieran tenido la inteligencia de controla el agua.
Otras grandes civilizaciones, por ejemplo los egipcios (imagen principal), también hicieron del riego un gran potencial. Más acá en el tiempo y la geografía, en Roma, los emperadores usaban la gravedad para llevar agua desde las montañas a la ciudad; lo mismo que en Segovia (España), famosa por su acueducto construido por los romanos y que hoy continúa tan inhiesto y firme como el primer día constituyendo un espectacular atractivo turístico, pero lo más importante es que mantiene su capacidad de trasladar agua a la ciudad.
Acueducto de Segovia, España.
Desde tiempos inmemoriales el hombre supo que sin agua no era capaz de progresar, y en eso puso todo su empeño desarrollando técnicas que generaron mucho conocimiento para la humanidad.
Cuesta entender cómo en la actualidad no nos hayamos dado cuenta a tiempo y que tuviera que llegar una seca dura y persistente para que ahora todos coincidamos en la importancia de manejar el agua para que no nos falte. Es hora de aprender la lección y actuar en consecuencia.
Almacenar agua aumenta la cantidad del producto disponible para uso humano, ambiental y económico, pero también reduce el impacto de las inundaciones y proporciona una variedad de servicios auxiliares como la energía hidroeléctrica y la navegación.
Montevideo | Todo El Campo| El Banco Mundial publicó el informe Qué nos depara el futuro: Un nuevo paradigma para el almacenamiento de agua, el cual es un llamado urgente a los profesionales de todos los niveles, tanto públicos como privados, y de todos los sectores para que aúnen esfuerzos y promuevan soluciones integradas de almacenamiento de agua -naturales, construidas e híbridas- con el objetivo de satisfacer las diversas necesidades humanas, económicas y ambientales del siglo XXI.
En la reseña del informe el Banco Mundial señal que el almacenamiento de agua es una parte crítica de la seguridad hídrica y la respuesta social a la política hidrológica variabilidad.
Almacenar agua aumenta la cantidad del producto disponible para uso humano, ambiental y económico, pero también reduce el impacto de las inundaciones y proporciona una variedad de servicios auxiliares como la energía hidroeléctrica y la navegación por regulación de los flujos de agua.
Hoy en día, las sociedades, las economías y el medio ambiente dependen de una red de agua natural y construcción de almacenamientos. Sin embargo, como la demanda mundial de agua dulce aumenta y el cambio climático está trayendo cambios profundos a el ciclo del agua, aumentando así nuestra necesidad de almacenamiento, la cantidad de almacenamiento neto disponible está disminuyendo.
Los sistemas naturales de almacenamiento de agua en los que las personas han confiado históricamente – glaciares, humedales, humedad del suelo – están en declive o se han interrumpido. Al mismo tiempo, las inversiones en el almacenamiento no han seguido el ritmo del crecimiento de la población, y aunque la sociedad está agregando nuevos embalses y otros tipos de estructuras de retención de agua, el almacenamiento de reservorio per cápita es en declive debido a la sedimentación y la falta de mantenimiento. Estas tendencias se suman a una creciente brecha de almacenamiento de agua que debe para permitir un mundo con seguridad hídrica para todos.
El informe revela la importancia del almacenamiento, las tendencias recientes en la disponibilidad de almacenamiento de información, y establece un nuevo marco de planificación para guiar a los gestores del agua a través de un proceso orientado a problemas y sistemas para comprender las opciones disponibles para cumplir con su objetivos de seguridad hídrica, y cómo pueden ser las diferentes formas de almacenamiento de agua parte de la solución.
Por último, el informe establece los cambios conceptuales necesarios para cumplir con este montaje desafiar y proporciona estudios de casos de diferentes países donde los enfoques integrados para la planificación y el funcionamiento del agua Las inversiones en almacenamiento se han intentado con éxito.
Los Diálogos Regionales del Agua llegan cuando una parte importante del Cono Sur sufre una escasez importante de agua, lo que amenaza la producción agropecuaria y compromete la producción de alimentos que se debería cosechar y exportar al mundo
Montevideo | Todo El Campo | Entre el 1° y 3 de febrero se realizó la tercera edición de los Diálogos Regionales del Agua en América Latina y el Caribe, evento que tuvo lugar en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) en la ciudad de Santiago, Chile.
El uruguayo Mario Lubetkin, representante regional de FAO, dijo que según estimaciones de ese organismo, en 2050 “la producción mundial de alimentos tendrá que incrementarse en un 50% en comparación con el año 2012, a fin de satisfacer la creciente demanda de alimentos. Si se mantienen las condiciones actuales, esto exigiría al menos un 35% más de agua dulce, es decir un tercio más”, lo que evidencia la importancia del correcto manejo del recurso hídrico.
Los Diálogos Regionales del Agua llegan cuando una parte importante del Cono Sur sufre una escasez importante de agua, lo que amenaza la producción agropecuaria y compromete la producción de alimentos que se debería cosechar y exportar al mundo.
“Informes recientes estiman que el 80% de todos los daños y pérdidas por sequía es absorbido por agricultura en países de ingresos bajos y medios, y el 35% de las pérdidas de alimentos por sequía a nivel mundial ocurre en América Latina y el Caribe. Esto representa pérdidas en producción estimadas en US$ 13 billones aproximadamente”, aseguró Lubetkin.
Agregó que sin una adecuada gestión del agua no se podrán implementar las cinco vías de acción establecidas en la Cumbre Sobre Sistemas Alimentarios de Naciones Unidas, que en 2022 estableció 5 objetivos: 1) garantizar el acceso a alimentos sanos y nutritivos para todos; 2) adoptar modalidades de consumo sostenibles; 3) impulsar la producción favorable a la naturaleza; 4) promover medios de vida equitativos; y 5) crear resiliencia ante las vulnerabilidades, las conmociones y las tensiones.
Por lo tanto, la Agenda Regional del Acción por el Agua suscrita permitirá a los países de América Latina y el Caribe llegar con insumos comunes y una postura única a la Conferencia del Agua de Naciones Unidas, que se realizará en marzo de 2023 en la sede central de la organización en Nueva York, Estados Unidos.
CUATRO PILARES DE ACCIÓN.
La Agenda subraya que la región requiere avanzar hacia una transición hídrica sostenible e inclusiva que se basa en cuatro pilares de acción:
1) Garantizar el derecho humano al agua potable y saneamiento gestionado de manera segura a través de un gran impulso a la inversión en el sector, sin dejar a nadie atrás.
2) Promover cambios regulatorios y normativos para fomentar el acceso equitativo y asequible, y así erradicar la pobreza hídrica, con instrumentos innovadores incluyendo tarifas sociales.
3) Revertir las crecientes externalidades negativas asociadas a contaminación, sobreexplotación y conflictos socioambientales promoviendo la fiscalización y regulación.
4) Pasar de un manejo lineal a uno circular para reducir la presión sobre el recurso hídrico, instaurando una tendencia al desacople entre la extracción y el producto interno bruto (PIB).
AGUA, RECURSO EN CRISIS.
Actualmente el cambio climático está sometiendo a un estrés sin precedentes a los recursos hídricos del mundo.
Según los datos de la FAO, actualmente 300 millones de personas habitan en países que sufren escasez de agua, y más de 733 millones -aproximadamente el 10% de la población mundial- viven en países afectados por un elevado y grave estrés hídrico.
En los últimos años la FAO ha observado las repercusiones del clima en el agua, con la generación de inundaciones y sequías nunca vistas en muchos países y regiones.
Por otra parte, la agricultura depende del agua y representa el 72% de las extracciones mundiales de agua dulce, junto con otros sectores económicos, por lo que es un elemento esencial para la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
La conciencia de la importancia del agua para la agricultura y el desarrollo sostenible ha aumentado, pero la FAO sostiene que, para alcanzar todos los ODS, siguen siendo necesarias medidas más eficaces, integradas y coordinadas, unidas a una firme voluntad política para reconocer, valorar y gestionar el agua de manera holística e integrada.