Chan concedió una entrevista al programa Agro América, que emite el canal de TV brasileño AgroMais, luego de haber recibido el título “Cátedra IICA en Biotecnología y Desarrollo Sostenible” por sus contribuciones para el fortalecimiento de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.
Los agricultores y los científicos deben acercarse más y conocerse mejor para garantizar que la investigación se oriente de manera concreta a resolver los problemas y necesidades de quienes producen alimentos, consideró Raquel Chan, bioquímica argentina especializada en biotecnología vegetal, quien lideró el desarrollo del gen HB4, proveniente del girasol, que le confiere tolerancia a la sequía al trigo y a la soja.
Chan concedió una entrevista al programa Agro América, que emite el canal de TV brasileño AgroMais, luego de haber recibido el título “Cátedra IICA en Biotecnología y Desarrollo Sostenible” por sus contribuciones para el fortalecimiento de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.
“La Cátedra IICA es un honor enorme, pero también significa una responsabilidad. He asumido con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) el compromiso de difundir los resultados de nuestro trabajo y contar lo que hacemos en otros países de las Américas. Se trata de acercarnos a los productores y darles una mano en la medida que podamos. A veces los científicos resolvemos problemas que no son prioritarios para los agricultores. Tiene que haber una mejor comunicación de los científicos con los productores y con el público en general”, dijo Chan.
La experta explicó que el HB4 es un gen del girasol, que cuando es puesto en otras especies de plantas hacen que sean más tolerantes a la falta de agua.
“Si bien todas las plantas necesitan agua -afirmó-, las que tienen este tipo de gen toleran períodos mucho más largos de déficit hídrico sin perder productividad. Argentina, como muchos otros países, ha sufrido innumerables sequías y en esas ocasiones la producción agrícola ha sido muy inferior a cuando hay disponibilidad de agua”.
“El trigo y la soja HB4 ofrecen mayor productividad en todas las regiones que tienen regímenes de lluvia escasos o en las que ocasionalmente atraviesen sequías, según nuestros ensayos realizados en muchos lugares de la Argentina y también de Brasil”, agregó.
Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, Chan reveló que el gen también confiere tolerancia a temperaturas extremas en el tiempo de la floración: “Habitualmente, cuando hay picos de calor al momento de floración las pérdidas son muy grandes y lo que estuvimos viendo experimentalmente es que la soja con el gen HB4 los soporta mucho mejor”.
La científica consideró que el trigo y la soja HB4 son ejemplos de transgénicos favorables al ambiente, ya que posibilitan la producción con menor uso de agua.
“Esto es muy importante debido a que el agua es el recurso más preciado que tenemos sobre la Tierra. Utilizando menos agua, además, uno fija más dióxido de carbono y baja la huella de carbono. También hay otros ejemplos de transgénicos positivos para el ambiente. Por ejemplo, la introducción del gen BT en maíz y otros cultivos los ha dotado de resistencia a insectos, con lo que posibilitó un menor uso de insecticidas que son muy tóxicos para el ambiente”.
Chan precisó que la soja HB4 fue aprobada de manera condicional por el Ministerio de Agricultura de su país 2015. Su uso comercial quedó supeditado a la aprobación de China, que es el máximo comprador de soja argentina, y el país asiático no se expidió todavía.
En el caso del trigo HB4, se aprobó en 2020, pendiente de la aprobación de Brasil, principal destino de las exportaciones del cereal. La Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio) brasileña dio su aprobación en noviembre de 2021.
La científica explicó que la modificación genética puede ser utilizada en una diversidad de cultivos, pero que Argentina se concentró en desarrollarla en aquello en los que tiene mayor productividad.
“El país vive de la soja y el trigo y también del maíz, aunque allí los resultados de la introducción del gen HB4 no fueron tan fantásticos, por lo que no seguimos adelante. Sucede que el trámite regulatorio exige muchos ensayos en todo el país y requisitos de sanidad humana y animal, además de pruebas ambientales, que tienen costos muy altos. Entonces, los transgénicos sólo son viables en aquellos cultivos de mucha importancia económica”, explicó.
De todas maneras, la profesora titular de la Universidad Nacional del Litoral, de la central provincia de Santa Fe, reveló que está trabajando para el maíz con un gen que también es del girasol, llamado HHB11, que se espera que ofrezca mayor diferencia de productividad, no en sequía, sino en inundaciones y con vientos fuertes.
La científica dijo que los cultivos HB4 podrán ser utilizados también por pequeños productores, porque si bien la tecnología tiene un costo alto, este se compensa con la mayor productividad: “Es como plantearse si tener un tractor es barato o caro. Comprarlo cuesta dinero, por supuesto, pero permite hacer el trabajo en menos tiempo. La tecnología HB4 es una inversión para producir más y mejor”.
Chan se explayó en la entrevista sobre las ventajas que los avances biotecnológicos pueden ofrecer para una producción mayor y más sostenible de alimentos y acerca de las complejidades del trabajo científico en ese campo.
“Hay muchas investigaciones en el mundo –puntualizó- que apuntan a reducir las pérdidas en la producción agrícola debidas a déficit hídrico y otros problemas climáticos. El HB4 no es el único gen que confiere tolerancia a la sequía; es el que ha ido más lejos desde el laboratorio a los ensayos de campo y en forma repetida demostró que da ventajas. En las investigaciones suele trabajarse en pequeñas escalas, en plantas modelo, y, cuando se quiere transferir la tecnología a cultivos de interés agronómico en condiciones de campo, muchas veces la sorpresa es que no funcionan igual. Por eso, hasta hoy, países desarrollados con muchísimo más presupuesto para investigación no han alcanzado tecnologías que brinden tolerancia al déficit hídrico como la nuestra, que es del 20 o 25% y ha sido probada en casi 100 lugares muy inhóspitos”.
“La pérdida de productividad es un problema muy serio no solo para los productores, sino también para los consumidores, porque si se produce poco, el alimento cuesta más caro”, concluyó.
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Agro América es un programa emitido por el canal brasileño de TV Agro Mais, del Grupo Bandeirantes de Comunicación, cuya producción es fruto de una alianza con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
La emisión presenta la actualidad del sector agropecuario y la ruralidad en los países miembros del IICA, con el objetivo de promover el intercambio de experiencias y una discusión sobre desafíos y oportunidades de América Latina y el Caribe en el área de desarrollo agropecuario y rural. (IICA).
Durante el primer bimestre del 2022 las exportaciones de maíz disminuyeron un 83%, 565.000 toneladas menos que el mismo periodo del 2021, según el informe de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
Entre enero y febrero de este año Paraguay exportó solamente 114.643 toneladas de maíz, lo que indica una merma de 565.277 toneladas (-83%), considerando que al cierre del segundo mes del 2021 se exportaron 679.920 toneladas, informó la Unión de Gremios de la Producción (UGP) del país guaraní.
El reporte de la gremial también se refirió al ingreso de divisas generadas en las exportaciones. Este año, las exportaciones de maíz fueron por US$ 29.665.750, es decir, una variación negativa de US$ 96.605.961 (-76,5%), ya que en el mismo periodo del 2021 los envíos de maíz generaron US$ 126.271.711.
La Lic. Sonia Tomassone, asesora de Comercio Exterior de Capeco, indicó que hasta febrero se siguió exportando el maíz zafra 2021 (mayo 2021 a abril 2022).
Explicó que durante este periodo se exportaron 1,2 millones de toneladas del grano, lo que constituye un 50% menos de lo registrado en la zafra anterior.
Tomassone puntualizó que la menor exportación del cereal fue resultado de los 1,5 millones de toneladas menos producidos en el 2021, debido a las condiciones climáticas adversas, las demoras en la época de plantío y otras situaciones que afectaron considerablemente la producción, lo cual también va repercutiendo en toda la cadena (avícola, porcina, ganadería en general, etanol y otras industrias).
“Si hablamos de precios no nos podemos quejar, si bien venían fortificándose, el encuentro bélico entre Rusia y Ucrania le dieron un plus. También en cierto modo le han dado un plus a los insumos y el próximo semestre con los cultivos de invierno por delante será de sacar muchos números”.
Davy Dufour | Dufour Commodities | Con un clima favorable para los cultivos de verano nos vamos acercando a la cosecha, sin lugar a dudas las sojas y los maíces de segunda han sido muy beneficiados. Lejos de los anuncios que pronosticaban por noviembre y diciembre pasados, llevamos tres meses lloviendo prácticamente todas las semanas. Mejor hasta el momento no podríamos estar, se han complicado algunas aplicaciones, pero venimos bien. Algunas sojas ya comienzan a entregarse, para mediados de abril seguramente ya tendremos cosecha y dependeremos de las ventanas de días aptos para la misma. De no pasar nada nos encaminamos a una cosecha cercana a los 3 millones de toneladas donde la logística será todo un tema: hay que planificar y tener varias opciones de entrega ya sea plantas intermedias o bolsón que siempre dan una mano, no nos puede agarrar de improviso.
Si hablamos de precios no nos podemos quejar, si bien venían fortificándose, el encuentro bélico entre Rusia y Ucrania le dieron un plus. También en cierto modo le han dado un plus a los insumos y el próximo semestre con los cultivos de invierno por delante será de sacar muchos números. El rinde de equilibrio queda alto en todos los cultivos y la planificación es fundamental, el clima tendrá su rol, pero nada podemos hacer allí de todas formas el doble cultivo sigue ganando adeptos.
Si bien lo que pasa a nivel internacional es lo que pega de lleno en los precios hoy nos concentraremos lo que pasa a nivel nacional en cuanto a negocios y perspectivas futuras.
MAÍZ. LA DIFERENCIA ENTRE LOS DE PRIMERA Y LOS DE SEGUNDA.
El maíz nacional sigue firme y ha venido fortificando su precio en los últimos 15 días ante la poca entrada del importado que siempre le pone un techo al precio. Es así que lo poco que va quedando de maíz de primera está cotizando en el orden de los US$ 280/85 la tonelada a levantar de chacra (en la mayoría de los negocios humedad hasta 16% no paga secado si corrige a 14%) lo que nos da un precio entre US$ 300/310 puesto en destino.
Debemos tener en cuenta que a nivel nacional la gran mayoría del maíz se sembró de segunda (en el orden del 70%) por lo cual después de la soja tendremos un movimiento importante de negocios. Muchos productores van a intentar sacarlo como grano húmedo para que le quede más temprano la chacra para sembrar un cultivo de invierno, al que no le den los tiempos se dejará para sacarlo seco y el lote pasará a una soja de primera. En cuanto a los rindes el maíz de primera sufrió la seca lo que sin lugar a dudas afectó su desempeño rindiendo en la mayoría de los casos entre 4.000 a 5.000 kg por hectárea. Los maíces de segunda en cambio vienen prácticamente bajo riego con un potencial que nos llena de optimismo.
LAS OPORTUNIDADES DEL TRIGO.
Desde la cosecha (noviembre/diciembre) a la fecha no hemos dejado de tener oportunidades con el trigo. En cosecha se llegó a negociar hasta US$ 290 la tonelada puesta en Nueva Palmira/Montevideo por lo cual tuvimos muchos negocios y el productor con estos precios vendió sin lugar a dudas le cerraba el número y le dejaba una buena rentabilidad. De todas formas, hay productores que siempre embolsan y es el grano que se guarda para especular.
Luego de un enero tranquilo donde el precio de la exportación rondaba los US$ 260 la tonelada puesta en destino y la industria que estaba comprada no salía a buscar lotes, pasó lo de la guerra entre dos pesos pesados como Rusia y Ucrania en el contexto mundial del trigo.
Es así que este comenzó a fortificar el precio llegando a niveles inimaginables meses atrás, se llegaron a realizar negocios concretos en US$ 370 la tonelada N. Palmira/Montevideo para terminar una semana atrás en los US$ 340 la tonelada.
En este periodo de tiempo se han negociado la mayoría de los lotes y si bien quedan algunos en poder de los productores los que a esta altura si a la exportación se refiere, probablemente tengan que esperar a después de la cosecha de soja ya que a partir de ahora hay que acondicionar las plantas para el recibo de la oleaginosa. En estos meses que la exportación seguramente no estará presente la industria va tener que salir a jugar fuerte si es que quiere hacerse de los lotes.
Algo a tener en cuenta en muchos casos es que los lotes que están entregados en planta a partir de abril comenzarán a pagar almacenaje por lo cual tal vez no es una mala opción salir de la posición.
SOJA, EL OPTIMISMO HACIA LA COSECHA.
Con un gran optimismo nos vamos acercando a la cosecha. Si bien todavía falta un trecho, este año se puede dar rinde y precio algo que se nos viene negando los últimos años. En nuestra zona los cultivos tienen un gran potencial, hemos recorrido chacras y podemos dar certeza de ello, en cuanto al precio el viernes terminó cotizando en el eje de los US$ 645/646 la tonelada Nueva Palmira/Montevideo si bien en la semana se movió prácticamente sobre los US$ 650 la tonelada.
Algo a tener en cuenta es que comenzaron a aflojar las primas, tuvimos durante varias semanas una prima + US$ 40 y el viernes terminamos con una prima + US$ 25 sobre la posición julio Chicago. No deja de ser muy buena prima los que tomaron la opción de fijar prima + US$ 40 ya le están sacando un redito.
De ahora en más entramos en la planificación de cosecha, la idea es no esperar a tener 14% humedad para comenzar a cosechar hay que ganar todo el tiempo posible nos sabemos por más pronostico que tengamos como se comportara el clima.
ESTRATEGIA DE LA CEBADA Y LAS MALTERÍAS.
Salieron los planes de las dos malterías y a partir de allí los productores analizarán los planes comerciales para decidir su estrategia de siembra.
MOSA (Maltería Oriental): precio 90% de la posición diciembre del trigo en Chicago, con esta condición se recibirá hasta unos 3.400 kg aprox. el saldo de lo producido tiene un precio base de US$ 240 la tonelada.
MUSA (Maltería Uruguay): el precio se conforma por el 70% de la posición diciembre del trigo en Chicago más el 30% de un fijo de US$ 240 que son US$ 72, la maltería recibe el total de lo producido.
El viernes pasado terminaron cotizando MUSA en el orden de los US$ 340 la tonelada y Mosa en el orden de los US$ 345 la tonelada. En cuanto a las reservas de área en nuestra zona se viene un poco más lento que el año pasado pero a medida que van pasando los días el productor va confirmando área, pensamos que en los próximos 15 días se agotara el área.
Una mención especial para la cebada forrajera con destino China. Si bien no ha salido el plan, se habla de un precio base de US$ 290 la tonelada Nueva Palmira, la verdad nada despreciable teniendo en cuanta que hay un menor estándar de calidad, algo muy bueno para el productor ya que le da un precio base a su cebada en caso de tener rechazo en las malterías.
LA COLZA SIGUE GANANDO ADEPTOS.
La colza sigue ganando adeptos, a medida que pasan los años cada vez más se le agarra la mano al cultivo con precios más que interesantes. El viernes cotizó en el eje de los US$ 715 la tonelada N. Palmira/Montevideo. El área tiende a incrementarse y se habla de una intención de siembra de más 200.000 hectáreas a nivel nacional con algunas variedades de semillas agotadas, será la oportunidad para algunas otras, como decimos siempre la genética se defiende sola.
Con estos precios ya tenemos fijaciones por parte de productores, pero como en todos los cultivos el aumento de los costos de los insumos sobre todo de los fertilizantes ha elevado el rinde de equilibrio. Los aceites a nivel mundial están firmes tal vez por el lado del precio sigamos teniendo buenas noticias.
(*) Davy Dufour es el director de Dufour Commodities.
El ministro de Agricultura de Argentina dijo ese país “necesita una nueva ley de semillas” y convocó a “profundizar el desarrollo de la biotecnología” ante el cambio climático. “Esa es mi convicción”, subrayó.
El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Julián Domínguez, afirmó que “Argentina necesita una nueva ley de semillas que nos ponga al ritmo de los países de la región”. La afirmación la hizo en el Encuentro Anual del Comité de los Bajos Submeridionales que se realizó en la ciudad de Santiago del Estero. El sitio web oficial del Ministerio informó y divulgó los dichos del jerarca.
El evento también contó con la participación del gobernador de la provincia Santiago del Ester, Gerardo Zamora; de la provincia de Santa Fe, Omar Perotti; del Chaco, Jorge Capitanich; y del ministro del interior Eduardo De Pedro.
Durante el encuentro que se desarrolló en el Centro de Convenciones provincial FORUM, el titular de la cartera agropecuaria sostuvo que “el eje central de la política de Argentina durante los próximos 10 años tiene que ir por el desarrollo del conocimiento y la biotecnología aplicada a la producción”.
“Esa es nuestra convicción y la senda de trabajo que impulsamos desde la cartera que me encomendó el presidente Alberto Fernández. Frente a las consecuencias del cambio climático sobre nuestros sistemas productivos, estamos abordando una estrategia nacional que tiene una fuerte impronta en investigación y del desarrollo de nuevas tecnologías, mientras en simultáneo se avanza con la ejecución de las obras de infraestructura necesarias”, continuó.
Los bajos submeridionales constituyen un sistema hidrológico de más de 54 mil kilómetros cuadrados entre las provincias de Santiago del Estero, Santa Fe y Chaco, que tiene un importante potencial para generar valor a partir del crecimiento productivo de cada una de las microrregiones que componen el área. También es un área que se caracteriza por la alternancia de inundaciones y sequías en breves lapsos de tiempo, que ocasionan graves consecuencias sociales, productivas y ambientales.
“VEMOS UNA EXTRAORDINARIA OPORTUNIDAD EN LA REGIÓN”.
En la reunión, Julián Domínguez se refirió al trabajo coordinado con los gobiernos provinciales de Santiago del Estero, Santa Fe y Chaco en conjunto con los productores y la labor de los equipos técnicos del Ministerio y del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) para realizar diagnósticos productivos de cada microrregión de los Bajos Submeridionales que permitan diseñar un proyecto de desarrollo que potencie su productividad.
“Vemos una extraordinaria oportunidad en la región, por la fuerte institucionalidad agropecuaria en las tres provincias; por las facultades de agronomía y veterinaria y colegios secundarios agropecuarios, con enorme vocación, pero también necesitamos un nuevo instrumento normativo que permita mejorar los rendimientos y la productividad”, expresó el respecto el titular de la cartera agropecuaria.
Participaron también del encuentro el secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), Ignacio Lamothe; el subsecretario de Coordinación Política del Ministerio de Agricultura, Ariel Martínez; el subsecretario de Políticas para el Desarrollo con Equidad Regional del Ministerio del Interior, Martin Pollera; y equipos técnicos del Ministerio de Obras Publicas que encabeza Gabriel Katopodis.
En la foto el ministro Domínguez haciendo uso de la palabra en el evento señalado.
Documento de IICA: El sector agropecuario de las Américas puede hacer un aporte clave a la seguridad energética global, amenazada por el conflicto en Europa del Este.
El sector agropecuario de las Américas tiene un papel fundamental que cumplir para afianzar la seguridad energética global, en el contexto del conflicto bélico desatado en Europa del Este, que se suma a su tradicional rol como un productor clave de alimentos para el mundo.
Así lo revela el documento titulado La importancia geopolítica del sector agropecuario en la seguridad energética, recientemente publicado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
El trabajo señala que el continente americano produce el 71% del total global de biocombustibles líquidos. Estos cobran una importancia estratégica para sustituir parte de los consumos de petróleo y gas natural en el actual escenario internacional, en el que aparecen amenazadas la provisión y la seguridad energética debido al conflicto bélico.
El conflicto en Europa del Este está teniendo un impacto económico negativo no solamente en el Viejo Continente, sino en todo el mundo. En el último mes se ha multiplicado en más de 6 veces el precio del gas natural licuado (GNL), mientras se anticipa una escasez de oferta que agravará la situación debido a que Rusia es la gran abastecedora de gas natural a Europa.
Al mismo tiempo, Rusia es uno de los productores más importantes de petróleo del mundo (se estima que provee el 12% de la oferta total de crudo), por lo que las sanciones de la comunidad internacional que prohíben la importación del combustible de ese país también generan graves consecuencias.
“Ante esta situación el sector agropecuario de las Américas puede jugar un rol clave, ya que es el continente agroexportador por excelencia, aportando a la seguridad alimentaria global e incluso a la seguridad energética. Estos dos objetivos no son contrapuestos, ya que la diversificación en el uso integral y eficiente de la biomasa para producir biocombustibles puede aumentar la eficiencia y la seguridad de los sistemas agroalimentarios”, señala el documento, cuyo autor es Agustín Torroba, especialista en biocombustibles y bioenergías del IICA.
Los biocombustibles ya aportan a la matriz de combustibles líquidos mundial más de 150 millones de metros cúbicos, el 33% en formato de biodiésel y el 67% como bioetanol para mezclar o reemplazar gasolinas. El continente americano tiene un rol preponderante en la producción de bioetanol, ya que fabrica el 88% del total, mientras que es responsable del 36% del biodiesel.
Las materias primas para fabricar bioetanol son principalmente maíz y caña de azúcar, mientras que el biodiésel se hace con aceites de soja y palma. Las Américas poseen elevados saldos exportables de esas materias primas, con los que podría duplicar la producción mundial de bioetanol y aumentar la de biodiesel en un 80%, revela el documento.
“Hoy los biocombustibles líquidos producidos en las Américas representan el 22% del déficit de petróleo y derivados del continente, y los saldos exportables de materias primas permitirían, industrialización mediante, que representen el 53% del total. Los elevados precios del petróleo, sumados al diferencial impositivo, especialmente en aquellos países que tienen impuesto al dióxido de carbono, colocan a los biocombustibles en una situación ventajosa económicamente, especialmente al bioetanol”, dice el trabajo del IICA.
Así, el continente tiene un enorme potencial para ampliar su producción de biocombustibles y contribuir a lograr el objetivo de la seguridad energética.
EN EL CAMINO DE LA MADUREZ Y LA COMPETITIVIDAD.
El documento señala que la industria de los biocombustibles ha comenzado a transitar un camino de madurez y competitividad que le ha permitido mejorar sensiblemente sus costos de producción en la última década y ser cada vez más competitivos en comparación con los combustibles fósiles.
Agrega que los compromisos ambientales juegan en favor de la producción y consumo sustentable de los biocombustibles. Ello se ve reflejado en que más de 60 países poseen mandatos de uso de biodiesel, bioetanol o ambos. También las cargas tributarias tienden a encarecer a los productos fósiles, especialmente con el impuesto al dióxido de carbono, cada vez más difundido, y esto contribuye a abrir una ventana de oportunidad que facilite la transición energética y el desarrollo aún mayor de los biocombustibles.
Desde el IICA se apoya a los países de las Américas en la difusión y comunicación de la importancia del uso sustentable de los biocombustibles y en la construcción de su institucionalidad y políticas públicas que promuevan una transición energética limpia en el sector transporte.
Calizar para mejorar el Ph en suelos agrícolas. El Ing. Hoffman explicó los desafíos que se tienen por delante.
Debido a diversas razones vinculadas a los sistemas de producción el suelo de Uruguay tuvo caídas de Ph lo que genera que “nos encontremos con un porcentaje relativamente importante de suelos agrícolas y bajo pastura en los cuales se debería hacer alguna corrección” porque de lo contrario se afectaría la producción, dijo el Ing. Agr. Esteban Hoffman quien es director general de Unicampo Uruguay.
Explicó que en Uruguay esa situación de acidez era natural en los suelos de Tacuarembó y Rivera, no así en el resto de la zona agrícola, pero ahora eso cambió “y se nos vino como resultado del uso intensivo del suelo” que no es lo mismo que el mal uso, aclaró: “Independiente del uso y aún en aquellos que hacen un buen uso, el suelo igualmente se ha acidificado”.
“Es un problema emergente que generamos nosotros y no tiene que ver con el mal uso”, insistió, sino que “era probable” que sucediera, con zonas como el este donde la situación “llegó mucho más rápido y las empresas están corrigiendo la acidez”.
EXPOACTIVA: CALIZA PARA MEJORAR EL PH EN AGRICULTURA.
En la Expoactiva Nacional, Hoffman expuso en la jornada técnica -junto a Ancap- sobre las posibles soluciones para mejorar el Ph de los suelos. El producto caliza agrícola de Ancap es una herramienta para su tratamiento.
Ante un público que mostró gran interés Hoffman desarrollo y demostró las bondades del encalado de suelos y cómo la aplicación de este producto es útil para determinadas aplicaciones de nuestros suelos.