El documento de la DGSA hace mención a los polinizadores como “organismos no objetivos”.
Montevideo | Todo El Campo | El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) publicó recomendaciones para la protección de polinizadores en pulverizaciones sobre cultivos de verano.
Un material de once páginas elaborado por la Dirección General de Servicios Agrícolas con fecha 12 de febrero.
El material publicado coincide con denuncias de mortandad de abejas en diversos puntos del país.
SOJA.
Sobre la soja dice que es “un cultivo autógamo”, pero “diversos trabajos internacionales e incluso nacionales reportan que la polinización por insectos puede incrementar el rendimiento respecto a plantas sin polinizar. La soja forma parte de los cultivos más visitados en cuanto a número de visitas florales por las abejas domésticas en la búsqueda de polen y néctar, aunque la planta tendría un mayor valor nectarífero”.
“Por lo tanto, es especialmente importante tener en cuenta algunas consideraciones a la hora de realizar las aplicaciones de insecticidas en presencia de flores en este cultivo”, apunta el texto y menciona:
Realizar manejo integrado de plagas, realizando intervenciones de plaguicidas a niveles económicamente justificados y que reduzcan los riesgos para la salud humana y el ambiente, con la menor alteración de los agroecosistemas que incluyan estrategias de protección de organismos benéficos sustentables
No aplicar en noches cálidas cuando las abejas se agrupan en el exterior de las colmenas (en caso de colmenas cercanas o en el cultivo). Evitar aplicaciones durante las horas de pecoreo de las abejas. Avisar a los apicultores cercanos antes de las 48 hs de aplicación. Aplicar de noche o temprano en la mañana, o cuando las temperaturas son inferiores a 15°.
En cuanto a los ingredientes activos solos o que integran mezclas autorizados en nuestro país para control de plagas en soja (lagartas, arañuela, chinches) algunos pueden tener toxicidad sobre polinizadores cuando se aplican en etapas de floración. Existen varios que tienen toxicidad tanto a la exposición directa como a los residuos. Dentro de éstos se pueden distinguir aquellos que tienen toxicidad residual (TR) y permanecen tóxicos a los polinizadores después de la aplicación y los que tienen toxicidad residual extendida (TRE) cuando se espera que los residuos causen hasta el 25% de mortalidad después de 8 hs de aplicación. Aquellos que no tienen una toxicidad residual prolongada, se pueden aplicar después que se completa la búsqueda de alimento de los polinizadores, sin dañarlos al día siguiente. En función de lo anterior se resumen los ingredientes activos usados en el cultivo en función de la TRE.
Sobre la base de lo anterior, se publica un cuadro resumen las diferentes alternativas de productos autorizados para el control de las diferentes plagas y los momentos de aplicación para la protección de los polinizadores.
Recuerda también que la mezcla de algunos insecticidas con fungicidas tiene efectos sinérgicos sobre la mortalidad de abejas, por lo que se debe prestar especial atención a las recomendaciones de etiquetas.
SORGO.
En cuanto al cultivo de sorgo señala: “Con el ataque de pulgón amarillo, la plaga excreta melaza altamente atractiva para las abejas, por lo que el uso de determinados ingredientes activos puede ocasionar grandes daños en polinizadores.
La resolución 1321/21 prohibió el uso de clorpirifos para este uso. Hoy existen alterativas autorizadas sin impacto como Sulfoxaflor, Pirimicarb y Spirotetramat.
El MGAP destacó el valor del material: información dispersa ahora adquiera una lógica nacional, comparable y analíticamente consistente.
Montevideo | Todo El Campo | Durante años, miles de diagnósticos veterinarios en Uruguay existieron como historias clínicas aisladas: un brote en un tambo, una muerte repentina en el campo, una lesión inesperada en un potrillo. Eventos dispersos, separados por kilómetros y sistemas productivos, pero unidos por una misma pregunta: qué está pasando en la salud animal del país.
La nueva edición del Archivo Veterinario del Uruguay 2025 transforma esa dispersión en una imagen más amplia y, por primera vez, verdaderamente nacional. El informe, elaborado por la División de Laboratorios Veterinarios (Dilave) “Miguel C. Rubino” del MGAP, integra en un único reporte los registros del Laboratorio Central de Montevideo y de las regionales de Paysandú, Tacuarembó y Treinta y Tres.
La publicación representa algo más que una compilación técnica.
Es, en los hechos, una radiografía de la casuística sanitaria observada en vacunos, ovinos y equinos a lo largo del territorio. Enfermedades metabólicas, infecciosas, tóxicas y congénitas aparecen no como episodios aislados, sino como patrones que dialogan con el clima, el manejo productivo, la nutrición y la ecología de cada región.
La clave de este salto no es únicamente editorial, sino estructural. La consolidación del reporte fue posible mediante Uniradd, la plataforma desarrollada por Dilave para unificar y estandarizar los registros diagnósticos en tiempo real. El sistema permite que la información generada en distintos laboratorios deje de ser fragmentaria y adquiera una lógica nacional, comparable y analíticamente consistente.
El resultado es un documento que cumple una doble función. Para el ejercicio profesional veterinario, ofrece referencias diagnósticas, descripciones patológicas y contexto epidemiológico. Para el sistema sanitario, se convierte en una herramienta de vigilancia que permite identificar recurrencias, emergencias y riesgos productivos con una perspectiva más amplia.
En un país cuya economía y territorio están profundamente vinculados a la producción animal, estos registros adquieren una dimensión que trasciende lo estrictamente clínico. Cada diagnóstico no solo explica una muerte o una enfermedad individual; también aporta una pieza al entendimiento colectivo de la sanidad nacional.
El Archivo Veterinario 2025 refleja, en definitiva, la transformación silenciosa de los datos en conocimiento. Un proceso menos visible que un brote o una campaña sanitaria, pero central para anticipar problemas, ajustar estrategias y comprender cómo evolucionan las enfermedades en los sistemas productivos del Uruguay. (MGAP).
Solo 10 países de 196 tienen hoy menos población rural que Uruguay”. Estamos frente a una “transformación silenciosa del Uruguay”.
Montevideo | Todo El Campo | En el mundo, Uruguay está ente los 11 países de menor población rural del planeta, afirmó el Dr. en Economía Diego Aboal, quien es investigador del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), institución que dirigió entre 2010 y 2020. Además, fue director del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en el período 2020-2025.
En una publicación titulada “Despoblamiento del campo”, Aboal abordó el tema en su cuenta de X @DiegoAboal2.
Estamos frente a una “transformación silenciosa del Uruguay”, expresó, que se observa en la caída de la población rural y la migración a la ciudad.
CAÍDA DE LA POBLACIÓN RURAL EN NÚMEROS.
“En 1963, casi 500.000 personas vivían en el medio rural”, un total que ha caído notoriamente: “Hoy, según el censo 2023, quedan unas 140.000”.
“En apenas 60 años, Uruguay perdió más de 350.000 habitantes rurales”, lo que “significa pasar de una población rural del 19% al 4% de la población total” del país. Estamos ante “una caída de casi 80% en términos relativos”.
“Pero el dato más fuerte aparece al mirar el mundo: solo 10 países de 196 tienen hoy menos población rural que Uruguay”, apuntó, y subrayó: “Estamos entre los 11 países menos rurales del planeta, junto a ciudades-estado o países diminutos, a pesar de tener 176.000 km² de territorio y una histórica vocación agropecuaria”.
EL ROL DE MEVIR.
En ese contexto, Aboal se refirió “al rol” que cumple una institución como el Movimiento de Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural (Mevir), y una “paradoja”: “Mientras el campo se vaciaba, construyó más de 42.000 soluciones habitacionales, creando pueblos y garantizando vivienda digna en el interior del país”.
Son “datos, territorio y políticas públicas para pensar el Uruguay que somos -y el que viene”, reflexionó.
🎙️ Despoblamiento del Campo Hoy en la Posta Oriental por Oriental Agropecuaria 770AM junto a Juan Andrés Elhordoy pusimos números a una transformación silenciosa del Uruguay. En 1963, casi 500.000 personas vivían en el medio rural. Hoy, según el Censo 2023, quedan unas 140.000.… pic.twitter.com/Wv7p8GLFBC
LAGO: PRECISIONES SIN DESCONOCER QUE HUBO UN CORRIMIENTO DE LA POBLACIÓN RURAL HACIA LOS CENTROS POBLADOS.
Alfredo Lago, productor arrocero y expresidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA) escribió en la misma red social que “nadie puede desconocer que hubo un corrimiento de la población rural hacia los centros poblados”, y creyó oportuno agregar algunos comentarios.
En primer lugar señaló que “hay un incremento en el tamaño de muchas localidades pequeñas a razón de que muchos trabajadores rurales llevaron sus familias para allí habitar”. Esas localidades “siguen siendo un medio rural, por lo que no podría ser considerado como una migración”.
Segundo, y explica “en gran parte” lo que está sucediendo, es que “hay una disminución muy significativa de trabajadores rurales solteros”, algo que “quizá esto no genera grandes cambios en la demografía nacional, pero es evidente”.
Y en tercer lugar, hubo “muchísimas personas del medio rural no fueron censados, por lo que no solo hay más población rural” que en los datos oficiales, “sino que el Uruguay tiene más gente de la que se manifiesta”, observó el productor.
CAÍDA DE LOS COTIZANTES A LA CAJA RURAL.
De todas formas, y más allá de ese interesante intercambio generado en redes sociales, hay datos objetivos que aportan insumos e información desde otro lugar.
En 2020, en el marco de discusión del presupuesto nacional, el entonces ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Agr. Carlos Uriarte, dijo en la Cámara de Diputados, que la cantidad de cotizantes del sector rural (a la Caja Rural) cayó de forma notoria: en 2028 había 178.006 que en 2018 pasaron a ser 149.337. La diferencia es de 28.669, lo que implica “una baja de ocho cotizantes por día en el sector rural”.
“En promedio, cinco de esos ocho cotizantes son trabajadores y tres, empresarios”, subrayó en su exposición ante los legisladores de todos los partidos políticos con representación parlamentaria en ese momento, y exhibió las siguientes gráficas que muestran la evolución.
Fondo Internacional para el Desarrollo: Invertir en agricultura y en las zonas rurales en general, genera mayor retorno social, económico y de empleos.
Montevideo | Todo El Campo | En el período 2025 -2030 la demanda de alimentos aumentará un 56%, generando hasta US$ 10 billones de dólares en oportunidades económicas en las próximas décadas, lo que se puede (y debería) aprovechar para impulsar la producción agrícola con la transformación de las zonas rurales de todo el mundo, incluso las que sufren problemas climáticos graves o conflictos de cualquier naturaleza.
La pasada semana, el presidente del Fondo Internacional de Desarrollo (FIDA) de las Naciones Unidas, Álvaro Lario, hizo un llamado al sector privado del mundo entero a tener un mayor compromiso y brindar mayor apoyo a los sectores rurales, en especial en países pobres.
Destacó que invertir en la transformación rural es esencial para fortalecer la seguridad alimentaria, estimular el crecimiento económico, crear empleo y reforzar la estabilidad en un momento de creciente fragmentación geopolítica, limitada capacidad de gasto público y riesgos sistémicos que afectan a los sistemas alimentarios mundiales.
“Cuando hablamos de transformación rural, se trata de crecimiento económico, de crear empleos y también de construir estabilidad”, afirmó en una rueda de prensa. Agregó que en los países pobres, cuando se invierte en agricultura, y en las zonas rurales en general, es donde “se puede lograr el mayor retorno, tanto social como económico, en términos de empleo”.
EL AGRO IMPULSA EL CRECIMIENTO ECONÓMICO.
La afirmación de Lorio se condice con estudios diversos que señalan que el crecimiento en el sector agrícola es el más eficaz para reducir la pobreza que el crecimiento generado en otros sectores, particularmente en países en desarrollo. Eso se debe a que a nivel mundial la gran mayoría de la población pobre vive en zonas rurales y depende de la agricultura, lo que convierte al sector en un motor directo de ingresos y empleo.
Cuando se invierte en agricultura, aumentan los ingresos de los pequeños productores y se genera empleo rural, reduciendo la pobreza de forma directamente. También mejor ala disponibilidad de alimentos, bajando los precios para los consumidores; y se genera un efecto multiplicador fomentando otras industrias locales, impulsando la economía rural más allá de la producción primaria.
El impacto varía según la etapa de desarrollo del país, siendo la agricultura más potente en las fases iniciales, mientras que su impacto es menor en economías ya industrializadas. La inversión en innovación y tecnología agrícola es fundamental para maximizar esta reducción de la pobreza.
ESFUERZO DEL SECTOR PÚBLICO Y PRIVADO.
El presidente de FIDA aclaró que “únicamente los recursos públicos no serán suficientes”, los gobiernos tienen “un papel muy importante en establecer el ecosistema, pero también debemos asegurarnos de que ese ecosistema, ese entorno, esas regulaciones atraigan al sector privado”.
Cuando Lario habla del sector privado está incluyendo a las pequeñas y medianas empresas, también a los bancos que otorgan préstamos a la población en condiciones que pueden pagar, a las empresas nacionales y multilaterales que pueden adquirir sus productos y desempeñarse como compradores.
Los jóvenes son claves en esa dinámica porque juegan un papel fundamental: “Conocemos la ‘bomba del tiempo’ del crecimiento poblacional, la población joven que tenemos, y las oportunidades que debemos proporcionar colectivamente como comunidad internacional, gobiernos y países, para asegurarnos de que no se vean obligados a migrar y a generar mayores desafíos”, comentó.
También es importante la expansión de las empresas agroindustriales, capaces de crear oportunidades en distribución, procesamiento y servicios, además de diversificar las economías y reducir la dependencia de un conjunto limitado de sectores.
DATOS DE FIDA.
Actualmente, los pequeños productores agrícolas producen la mitad de los alimentos del mundo.
A pesar de cumplir un papel clave en la alimentación mundial, la pobreza se concentra en las zonas rurales, donde vive el 80% de las personas más pobres del mundo.
Se prevé que la demanda de alimentos aumente un 56% para 2030. Satisfacer esa demanda puede generar hasta US$ 10 billones en oportunidades económicas anuales, y las inversiones orientadas a los sistemas agroalimentarios podrían generar 120 millones de empleos adicionales en todas las cadenas de valor.
Cada dólar de FIDA se multiplica y convierte en US$ 6 dólares de inversión sobre el terreno, lo que demuestra que es posible multiplicar los recursos públicos al atraer recursos adicionales, incluidos los del sector privado y la cofinanciación nacional e internacional convirtiendo al Fondo en una de las instituciones de financiación del desarrollo más eficaces a nivel mundial.
Santiago, Chile | Todo El Campo | El agua es un reto global. Científicos e instituciones de todo el mundo están trabajando simultáneamente en la búsqueda de soluciones para ese problema que sabemos sólo le ganamos con inteligencia e investigación.
El año pasado en Chile, el Instituto de Investigación Agropecuaria (INIA Chile) despertó el interés de investigadores de Uzbekistán por el desarrollo de una producción de arroz con una variedad que demanda menos cantidad de agua y por tanto no requiere del sistema por inundación.
La investigadora de INIA Chile, Karla Cordero (foto) fue invitada a exponer en el encuentro técnico que realiza el Instituto de Investigación de Arroz de Uzbekistán y del cual participaron unos 50 investigadores de Asia Central. El encuentro realizado en la capital Taskent, reunió a especialistas de Uzbekistán, Corea, China, Kazajstán, y representantes de Alemania, Turkestán, Israel, entre otros.
Uzbekistán no es un gran productor de arroz en comparación con otros países de la región, pero el cereal es uno de los productos base de su producción y cumple una función clave en la seguridad alimenticia de los uzbekos. Sin embargo, la escasez de agua es un problema gravísimo que enfrenta el país, lo que ha causado problemas para un cultivo que necesita mucha agua para ser viable. Además, la falta de agua ha hecho que algunos agricultores abandonen el arroz.
Los trabajos de Karla Cordero rápidamente tuvieron repercusión mundial, y en base a que INIA Chile mantiene un acuerdo de colaboración con científicos uzbekos, estos tomaron nota e invitaron a la especialista a exponer en el encuentro. Allí se refirió al pasaje de los tradicionales cultivos inundados al establecimiento de sistemas de riego tecnificados, como el goteo. El sistema concibe como base, la generación de una nueva variedad adaptada naturalmente a condiciones de menor disponibilidad de agua, sin afectar calidad ni rendimientos.
Cordero es ingeniera agrónoma y doctora en fitomejoramiento. Como expositora principal del encuentro explicó que esta nueva metodología, conocida en inglés como SRI (Sistema de Intensificación del Cultivo), incorpora riegos intermitentes y está llamada a reformular la forma tradicional de producción de arroz por inundación. Justamente esos son los factores que motivaron la invitación de la fitomejoradora a Uzbekistán, país que, con una población de 37 millones de personas, tiene al arroz como un alimento esencial y requiere continuar con la producción en un contexto de sequía severa, informó INIA Chile.
Cordero remarcó que en Uzbekistán “necesitan producir en condiciones de bajo requerimiento hídrico, entonces les viene como anillo al dedo lo que nosotros hemos estado desarrollando en Chile”.
Explicó que ambos países producen y consumen el mismo tipo de arroz -japónica templado, a diferencia de la gran mayoría de los países habituados al arroz índica-, por lo que Uzbekistán puede transformarse en un aliado estratégico para la diversificación genética. “A ellos también les sirve nuestro germoplasma y, sobre todo, lo que hemos desarrollado en sistemas de irrigación, como el goteo, que realmente van a tener que usar, quizás más pronto que nosotros”, destacó.
La información que Chile aportó despertó gran interés de la comunidad científica presente, generando vínculos y posibles instancias de intercambio de material genético de arroz entre ambos países.
DE CENTROAMÉRICA.
Productores arroceros de El Salvador y Guatemala también ha visitado INIA Chile en su búsqueda por variedades con las que puedan enfrentar los desafíos de cambio climático y fortalecer su seguridad alimentaria. Con datos de INIA Chile e información propia. Foto de INIA Chile.