“Es culturalmente muy difícil decirle a los veterinarios y a productores que hay que trabajar de otra forma”.
Montevideo | Todo El Campo | La propuesta de la Asociación Rural del Uruguay sobre la garrapata “ha sido escuchada”, dijo el presidente de la ARU, Rafael Ferber, al ser entrevistado en el programa Diario Rural (CX4 Rural). Pero aún no se sabe “si se considera pertinente o no, pero tiene varias cosas importantes, una es el cambio de visión de hacia dónde ir y enfocar los problemas gravísimos por arriba de las demás situaciones o de los otros problemas secundarios”, agregó.
Explicó que entre la ARU y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) hay “una diferencia de criterio”, mientras “el Ministerio considera que estamos en esta situación por productores que hacen las cosas mal”, ARU cree que “la situación es tan grave, tanto como que el ministro Alfredo Fratti dice que puede ser del tamaño de lo que fue la aftosa, que obviamente superó ese nivel de productores” que hacen las cosas mal. “Lo que tenemos es una situación que agarra casi cuatro o cinco departamentos donde no queda nadie que esté totalmente afuera del problema”.
El presidente de ARU entiende que el problema está en la normativa, en la actitud de algunos productores que no hicieron las cosas que tenían que hacer, pero también en los remates por pantalla porque cambiaron la forma de comercializar. También influyó la forestación y una época donde se arrendaban campos sin infraestructura; las colonias, los animales sueltos en los caminos, “todo eso nos trajo a esta situación de hoy: cuatro departamentos o el tamaño de cuatro departamentos, que no tienen forma de trabajar si no es aplicando productos. Por tanto, si no evaluamos realmente en qué situación estamos y atendemos los dos problemas críticos que tenemos: residuos en carne y muerte de animales, no terminamos de salir de la situación”.
UN CAMBIO CULTURAL.
“Tenemos que cambiar el foco de la discusión urgentemente”, enfatizó Ferber.
Para eso ARU propone “zonificar em por lo menos tres zonas, cosa que hoy no está previsto”, una zona libre, una zona de control y una zona en la que si no cambiamos la forma de comercializar, no salimos de esta situación”.
“Hay que terminar de bajar a tierra, que alguien puede querer que el granado se mueva sin garrapata, pero es hasta visualmente imposible, y se pone a veterinarios y al entorno en una situación que no pueden cumplir”; el resultado es que el ganado “se mueve con garrapata”.
“Si la realidad no se gestiona, no vamos a salir de la situación”, ponderó; “tenemos que cambiar determinadas cosas, tenemos que hacer que los productos que son de uso en Brasil, que funcionan, que tienen éxito, estén registrados en Uruguay”, porque el ganado que entra por contrabando nunca va ser declarado como tal.
“Uruguay toma medidas y pone al Ejército en la frontera y que no pase ningún producto, incluso aquellos que encima funcionan, o generamos las herramientas disponibles para que el productor declare todo lo que usa”, apuntó.
Son “muchos puntos polémicos, complicados de discutir, que hay que bajar a tierra. Es culturalmente muy difícil decirle a los veterinarios y a productores que hay que trabajar de otra forma”.
“No se pueden morir animales, hay que preinmunizar, pero tampoco puede haber residuos en carne. En el 2026 tenemos que basarnos en la realidad que tenemos ahora”, porque la situación actual es “totalmente distinta a 2015, 2005, o en el 95”.
“Tenemos que enfocarnos y terminar de definir qué es lo que precisamos para los problemas serios que tenemos, que son residuos en carne y muerte de animales”, añadió.
“Tenemos que adaptarnos y modernizarnos a la realidad, no podemos pedir al Ministerio que tenga, como en las décadas del 60, 70, 80, recorredores de campo, gente campera, que domine la situación, que llegue a los predios, que atienda a la persona que no hace lo que tiene que hacer cuando cuesta mucho conseguir gente para el trabajo diario cada vez que algún empleado se va”.
PARADOJA.
Ferber relató un caso hipotético pero que apunta a hacernos reflexionar. Dijo que cuando un productor manda a remate su ganado sin garrapata es porque hizo lo que el sistema le pide, pero puedo haber hecho una aplicación con equis producto. ¿Qué producto?, no se sabe, pero consiguió que el animal llegue sin garrapata. Esa situación es una bomba de tiempo con respecto a residuos. Hizo lo correcto, lo que la legislación le pide, pero mandó una bomba de tiempo. Pudo mandar una vaca a la que le faltan 50 días para estar gorda con un producto de 130 días de tiempo de espera. El sistema no prevé eso, ni que se sepa.
Por otro lado, un productor que mandó esa misma vaca pero con garrapata porque no hizo nada bien y todo el mundo ve su estado, “esta segunda vaca es la segura a pesar de que ese ese productor hizo las cosas mal”.
Ferber insistió que “es un problema cultural” y tenemos que darnos cuenta junto con la Academia Veterinaria que tenemos que cambiar la forma de comercializar y de trabajar”.
LA INVESTIGACIÓN.
La solución de fondo de esto pasa por la investigación, por poner recursos. “La pata que falta para la solución de fondo es la de la investigación y encontrar las herramientas necesarias. Necesitamos más principios activos, vacunas que bajen la carga y la edición génica en INIA, para solucionar el tema de fondo. Para todo eso hay que poner recursos, todo sale plata. Si la voluntad de hacer no cuenta con recursos, no se termina de concretar”.
ENTREVISTA COMPLETA.
Producción periodística Horacio Jaume (Diario Rural, CX4 Rural).
Presidente de ARU comprometió el apoyo A las políticas de crecimiento económico que ayuden a solucionar los desafíos sociales de nuestro país, y que pongan a las personas como eje del desarrollo nacional.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, dio comienzo al acto inaugural de la 15ª Expo Melilla que se desarrolla desde el jueves 16 al domingo 18 de abril. También hicieron uso de la palabra la secretaria general de la Intendencia de Montevideo, Viviana Repetto, y el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti.
El presidente de ARU cuestionó los dogmas del ambientalismo que la ciencia, el tiempo y la realidad se han encargado de desmentir, y criticó al Estado por sus acciones que van en contra de la producción y desencadenan una serie de perjuicios que acaban incidiendo negativamente en las políticas sociales que ese mismo Estado debe y quiere desarrollar.
También comprometió el apoyo de la ARU a las políticas de crecimiento económico que ayuden a solucionar los desafíos sociales de nuestro país, y que pongan a las personas como eje del desarrollo nacional.
LAS POLÍTICAS AMBIENTALISTAS RESTRICTIVAS Y LOS DOGMAS ENGAÑOSOS.
“Algo que han hecho en Uruguay, algo que han hecho realmente bien, es que han cambiado su matriz eléctrica a renovable: en 2008, el 50% eran combustibles fósiles, y hoy el 99% se basa en energía renovable”. Con esa frase del ingeniero suizo Mathis Wackernagel, creador del concepto de la huella ecológica, comenzó Rafael Ferber su discurso en el acto de inauguración de la Expo Melilla 2026.
El presidente de ARU agregó que, en función a los dichos de Wackernagel, “nada tiene que ver (el cuidado del ambiente con) este proceso con las políticas restrictivas ambientalistas que nos han impuesto”.
Si esa afirmación del ingeniero de 63 años y nacido en la ciudad de Basilea (Suiza) la trasladamos a la producción agropecuaria nacional, lo que cabe subrayar -agregó Ferber- es que “es una injusticia enorme” decir que en Uruguay se produce “en contra del ambiente”, porque “nosotros estamos, vivimos y nos desarrollamos en el ambiente”, es algo que “precisamos en las mejores condiciones posibles, por lo tanto lo cuidamos y lo potenciamos todo lo que podamos”, utilizando “criterios técnicos que cuidan del suelo y de la calidad del agua, de lo contrario nos quedaríamos sin sustento”.
Sin embargo, desde las últimas décadas del siglo pasado, la academia “nos ha querido imponer distintos dogmas, por ejemplo: ‘la forestación va a secar los acuíferos’, ‘la agricultura extensiva va a terminar con los suelos’, ‘el veganismo es sustentable para la salud humana y debemos dejar de producir alimentos de origen animal’, ‘los transgénicos provocan enfermedades, alergias y un sinfín de problemas más’”.
Son ejemplos que “tienen varios patrones en común: el primero es que explotan la buena fe de las personas” porque “es muy difícil no escuchar a alguien que dice que está envenenando el ambiente”.
El segundo, “esos dogmas son como las mentiras, calan más cuanto tienen una parte de verdad”, observó Ferber, “porque es obvio que los árboles consumen agua, como lo hacen los árboles de la Amazonas. En la agricultura claro que hay un impacto sobre los suelos, pero más de 20 años después del boom agrícolas en nuestro país, esos mismos suelos producen cada vez más cuando se les da las condiciones climáticas favorables. Ni hablar que no hay ningún fundamento agronómico que diga que el cultivo de soja es de mayor impacto que muchos otros cultivos, por lo pronto no precisa fertilizaciones nitrogenadas porque es una leguminosa y la presión de fitosanitarios usada es similar a la de cualquier cultivo extensivo”.
“Son indiscutibles los beneficios de una dieta fuerte en frutas y verduras, lo otro que es indiscutible es que no es suficiente nutricionalmente, sobre todo para el desarrollo normal de niños y de niños por nacer, los dos colectivos que no pueden decidir su propio destino”, continuó.
Por otra parte, “lo de los transgénicos, solo se puede explicar desde el miedo provocado por entidades financiadas por los que perdieron la carrera tecnológica. La insulina se produce con técnicas transgénicas desde 1982 (…), y con ese argumento, (el expresidente) Tabaré Vázquez terminó con la prohibición de siete años de ingresos de nuevos elementos transgénicos. Discutir el impacto enormemente positivo del glifosato y los transgénicos, es como discutir los antibióticos”, enfatizó.
“No negamos el calentamiento global. El tema es que las miradas apocalípticas tienen consecuencias que han repercutido en la cantidad y calidad del alimento disponible” y las instituciones que se encargan de la alimentación en el mundo, como la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), no reparan en ello.
“EL NEGOCIO AMBIENTALISTA”.
En noviembre del año pasado, en Brasil, el representante de la FAO dijo que desde 2015 a 2025 “hay más hambre en el mundo, y a partir de ahí solo habló de emisiones y cálculos ambientales. No se dan ni cuenta de la responsabilidad que les cabe”, acusó, para agregar: “Pusieron por delante (del hambre) sus intereses o sus dogmas”, y ratificó la expresión “intereses” argumentando que “no se puede negar el negocio ambientalista enorme que hay detrás de todo esto”.
En lo local ARU apoya “fuertemente al gobierno en su estrategia de crecimiento económico para solucionar los desafíos sociales que tenemos. En un país donde el 78% de las exportaciones de bienes son de origen agropecuario, tenemos la obligación moral y empresarial de producir la mayor cantidad posible, gestionando como ha sido siempre el impacto ambiental”.
Reclamó que “no puede seguir pasando que la estructura estatal parece que quisiera detener la producción constantemente en vez de ayudar a gestionar su impacto para beneficio de todos los uruguayos. Lo otro que no puede pasar es que se provea de información sesgada o incompleta a los que tienen que tomar las decisiones trascendentales”.
En el tramo final explicó cómo las prohibiciones o complicaciones tienen efectos negativos en el trabajo de los uruguayos y en el desarrollo de las políticas sociales que el gobierno desarrolla.
En ese sentido apuntó que “cuando se prohíbe o complican hasta el hartazgo a un empresario que quiere invertir en un nuevo emprendimiento” se está provocando “un daño permanente” que “también es muy grande para el estudiante de tornería, de electricidad, de taller mecánico, de la escuela agraria y un montón de oficios que precisan puestos de trabajo, pero se lo niega esa estructura estatal dura”.
Las consecuencias no terminan ahí. Esas políticas de limitaciones y prohibitivas “también lo sufre de forma innegable y considerable las arcas del Estado, que no recibe los aportes de ese empresario ni de todos esos oficios, por lo tanto también lo sufren los beneficiarios de las políticas sociales que es mismo Estado debe atender”.
Como frase final expresó: “Nos ponemos a la orden del gobierno para apuntalar con trabajo las políticas que ponen a las personas como eje del desarrollo nacional”.
“Hay que dejar de aceptar que nos digan que tenemos el agua podrida. No va más escuchar jerarcas hablar como los productores estamos terminando con el agua y el suelo. Terminemos con esto de quedarnos callados cuando dicen cualquier disparate para manipular a la opinión pública de la ciudad”.
Montevideo | Todo El Campo | Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), dijo que “el Ministerio de Ambiente es un ministerio ambientalista”, y sobre OSE comentó que es una institución que respeta como ente que maneja el agua potable del país desde hace 155 años, sin embargo, consideró que no tiene en cuenta la producción. Los comentarios de Ferber fueron realizados en el programa Diario Rural (CX4 Rural) en relación al proyecto Casupá . El productor y gremialista también se expresó sobre el impacto de las lluvias en la agricultura.
Respecto a las precipitaciones valoró que para la agricultura llegaron muy tarde. “El sector necesita financiamiento”, aseguró e instó a los productores a “ir con tiempo al banco a averiguar condiciones y herramientas, porque en la sequía del 2022-2023 salimos con financiamiento que todavía se está pagando”.
El Estado ya planteó algunas herramientas, pero no están funcionando con agilidad. “En la sequía anterior los bancos salieron a buscar a los clientes, pero esta vez la cosa está más quieta. Depende de cada uno” mostrar interés, en un momento en que “todavía estamos pagando las cuentas del 2023”, que en el caso personal de Ferber (como de muchos otros productores) el pago se extenderá “hasta otoño de 2027”.
CUESTIONAMIENTOS A LA OBRA DEL PROYECTO CASUPÁ.
Ferber fue consultado por el proyecto Casupá, una iniciativa de infraestructura hídrica que tiene como objetivo abastecer de agua potable al área metropolitana con una capacidad de 118 millones de agua pero con un impacto ambiental y social importante en cuanto afectará 3.600 hectáreas, con expropiación de tierras a casi 100 familias y la tala de 400 hectáreas de monte nativo.
El presidente de ARU dijo que el proyecto fue indicado por la OSE como zona A: “Estamos hablando de un millón de hectáreas, que OSE marca como zona A, con restricciones exigiendo limitación de nutrientes, prohibición de feedlots y encierre de tambos”.
Manifestó que hay que “dejar de competir producción versus consumo humano de agua. Es obvio que lo primero es el consumo humano, eso no está en discusión, pero en un país del 80% de exportación de origen agropecuario no tiene sentido sacarle esa agua a la producción para consumo humano cuando hay otras opciones” que se podrían implementar.
Indicó que cuando las autoridades analizaron el tema, lo que “quedó claro fue que desde el Ministerio de Ambiente no se dieron los datos de la producción” en la zona de la cuenca del río Santa Lucía. El Ministerio de Ambiente puede decir que ese no es su problema y que corresponde al de Ganadería, pero éste tampoco lo hizo”.
Por eso, cuando la ARU puso arriba de la mesa que “desde la cuenca de Santa Lucía sale el 28% del PBI agropecuario, desde Ambiente lo que se dijo fue que estaba mal” esa estimación, “pero no se dio ningún número”.
Las autoridades del Ministerio de Ambiente pusieron en duda nuestro trabajo, que lo podemos explicar, porque ese 28% sale de los datos “del Banco Central, los datos del Ministerio de Ganadería sobre el suelo, y los datos de Fucrea sobre la producción”.
La respuesta del Ministerio de Ambiente fue “poner en duda, pero quedó clarísimo que no tienen ni un solo número hecho sobre productividad en un país que mayoritariamente vivimos de la producción agropecuaria. Es realmente un error grave”, definió.
CALIDAD DEL AGUA.
El productor hizo un llamado a dejar de “competir por la cantidad de agua para la producción”.
Pero además de cantidad también está el tema de la calidad: “Hay que dejar de aceptar que nos digan que tenemos el agua podrida. No va más escuchar jerarcas hablar como los productores estamos terminando con el agua y el suelo”, enfatizó Ferber, que agregó: “Terminemos con esto de quedarnos callados cuando dicen cualquier disparate para manipular a la opinión pública de la ciudad”.
Se preguntó cómo hay que tomar cuando un jerarca del gobierno dice que hay que dejar de producir contra el ambiente. “¿Cómo contra el ambiente? ¿Cuándo en Uruguay se produjo contra el ambiente? ¿Cómo vamos a decir eso? Uruguay produce en el ambiente y con el ambiente. Agricultura, ganadería, forestación, lechería, lo que tú quieras, ¿cómo vamos a producir contra el ambiente? ¿En qué mundo vivimos? Y los que dicen eso son gente preparada, nosotros sabemos que no es por ignorancia que hacen ese comentario”. Por tanto “tenemos que decir basta. Se terminó esto de dejar pasar todo para ver si el tema no hace ruido”.
Continuó señalando que “en las discusiones sobre la cuenca de Casupá, el Ministerio de Ambiente y la Facultad de Ciencias plantean sacar la forestación de las nacientes de Santa Lucía. El 5% de la zona A de la cuenca del Santa Lucía es forestación comercial, y los técnicos del Ministerio de Ambiente y la Facultad de Ciencias, consideran viable sacarlo (…). Vemos con preocupación que se hizo tomar decisiones al Poder Ejecutivo con los datos inventados. Hay falta de datos y eso es muy grave”.
NECESITAMOS SABER QUÉ PIENSAN.
Ferber diferenció las afirmaciones de los ambientalistas de los técnicos y jerarcas de las instituciones públicas. Con los ambientalistas “a veces tenemos un choque de sentido común fuerte”, pero “tomamos lo que dicen las autoridades, el Ministerio de Ambiente o la Facultad de Ciencias porque precisamos saber qué piensan”. Eso que piensan “es lo que van a querer aplicar”.
“Nosotros tenemos que tratar de entender qué pasa del otro (…) y yo llego a la conclusión de que el Ministerio de Ambiente es ambientalista y no de ambiente”.
Por otro lado, aseguró que habrá una afectación en “la mayor infraestructura de UTE para regar”. En la cuenta de Santa Lucía “es mejor estimular y extender el riego, si se mira van a darse cuenta que está toda la infraestructura, hay alta tensión de verdad, no como en otras zonas donde UTE tiene que subsidiar kilómetros para poder hacer viable un riego”.
AUDIO – RAFAEL FERBER.
Producción periodística: Horacio Jaume y Estela Apollonio (Diario Rural / CX 4 Rural).
Ferber: En Uruguay “no tenemos tiempo de desarrollar una campaña de garrapata que busca eliminar el parásito, porque cuando terminemos con la garrapata terminamos con nosotros”.
Montevideo | Todo El Campo | Discutir sobre las multas a quienes envían animales a faena con residuos veterinarios, es inútil y un derroche de energía. Ese debería ser un tema superado para poder ocuparnos de lo que verdaderamente importa y que causa tanto perjuicio a un país que vive de la comercialización y no de ver crecer los animales.
Ese fue el planteo del presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafel Ferber al ser entrevistado en el programa Diario Rural (CX4 Rural).
Sobre las multas, dijo que es una discusión que hay que dejar de lado: “El que manda con residuos tiene que recibir una multa. Punto. Después vendrán los descargos”.
“Las multas no pueden ser arbitrarias”, prosiguió.
Reflexionó que si se dispone una interdicción de 90 días sobre un feedlot de mil novillos prontos, en los hechos “se está mandando a mantener comiendo” ese volumen de animales por tres meses, y al mismo tiempo un productor al que se le impone una interdicción de 90 días, “capaz que no tiene ningún viaje para hacer en ese tiempo”.
“Terminemos de dar vueltas y fijemos multas claras por primera vez, por reincidente, por tercero”, reclamó.
En cuanto al debate sobre si “pagar o no pagar”, explicó que en “un contrato entre partes la industria está en condiciones de hacerlo y si quieren hacerlo que lo hagan”, pero hay que definir esa instancia: “¿Me estás hablando de no pagarme esa res? (con problemas), me parece poco”; pero “si no se va a pagar el camión entero, es otra cosa”; y “si las tropas fueron en tres camiones, ¿no me vas a pagar esos tres camiones?”, se preguntó.
En esta discusión, quien tiene que “ponerse los pantalones es el Ministerio” de Ganadería, porque el industrial y el productor están hablando de castigos pero falta quien tiene que “marcar la cancha”. “El que tiene que decir ‘es de esta forma’, es el Ministerio, y lo tiene que hacer de una vez por todas”, subrayó.
DOS PROBLEMAS GRAVÍSIMOS.
Ferber puntualizó que en materia de garrapatas “tenemos dos problemas gravísimos” que son los “residuos en carne y la muerte de animales”.
Cuando es la industria la que tiene residuos “no hay vuelta, es un desastre”, pero “el productor al que se le empieza a morir el ganado no sabe ni por dónde viene la bala”, y aunque puede ser “un problema chico para el país”, es un problema enorme para quien lo sufre.
Esos son “los dos problemas básicos, entonces hagamos las cosas para solucionarlos”.
“El de la muerte sabemos que es con preinmunización. Se está trabajando fuertemente en aumentar la cantidad de dosis, tenemos que poner plata y tiene que preinmunizarse en las zonas sucias al cien por ciento de los animales que nacen”, además de que se debe actuar “con rapidez” para lograrlo.
Sobre los residuos en carne, Ferber dijo que “es clarísimo” que se deben respetar los tiempos de espera, sin embargo “hay presión de productos sobre los animales que precisamos bajar. No tiene sentido hacer que una vaca que va a ir de un campo sucio a otro campo sucio en el despacho de tropa le pongas un fipronil que tiene 120 días de tiempo de espera, y quien la recibe tiene que aguardar ese tiempo”.
“También hay casos de muchos casos de productores que aplicaron, hicieron las cosas y tienen una resistencia insoportable porque sus vecinos están complicados, con campos sucios, y otras cosas que hace que ya no se tengan las herramientas suficientes”.
Asimismo, reflexionó que en Uruguay “no tenemos tiempo de desarrollar una campaña de garrapata que busca eliminar el parásito, porque cuando terminemos con la garrapata terminamos con nosotros”.
Uruguay “vive de la comercialización, no de ver crecer los animales. Entonces, si precisás comercializar y tenés que sacarte la vaca fallada de tu campo, lo vas a hacer como sea porque hay que pagar las cuentas. Y como tenés que pagar las cuentas, a esa vaca le vas a poner una bomba para que salga limpia porque es lo que el Ministerio exige”.
“Vivimos de la comercialización, tomemos las medidas para cumplir con esos dos objetivos”, concluyó.
AUDIO.
Producción periodística: Horacio Jaume y Estela Apollonio (Diario Rural / CX4 Rural).
El gremialista propuso alternativas al proyecto Casupá: considerar la opción de Juan Lacaze que podría estar operativa en tres años sin castigar la capacidad productiva de la región.
Montevideo | Todo El Campo | El presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, participó del almuerzo de trabajo “Uruguay 2026: Desafíos y oportunidades. Visión de las cámaras empresariales”, organizado por la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM).
Durante su exposición, Ferber subrayó que el desarrollo social del país es indisoluble del éxito del sector productivo, que hoy representa el 78% de las exportaciones de bienes con un total de 10.500 millones de dólares. En este marco, trazó una hoja de ruta basada en tres ejes estratégicos: a) la evolución del uso del suelo, b) la ganadería de carne y c) la situación de la cuenca del Santa Lucía.
EVOLUCIÓN DEL USO DEL SUELO.
Respecto a la evolución del uso del suelo, Ferber señaló que el país tiene un potencial de crecimiento de 2.000 millones de dólares adicionales en su producción si los estímulos se enfocan correctamente. En este sentido, afirmó que el objetivo debe ser aumentar el área destinada a la forestación, la agricultura y las pasturas artificiales, transformando campos de menor rendimiento en sistemas más intensivos y eficientes que dinamicen la economía nacional.
LA GANADERÍA DE CARNE.
En cuanto a la ganadería de carne, el presidente de la ARU destacó que las exportaciones bovinas alcanzaron un récord histórico en 2025, con ingresos medios en los niveles más altos de las últimas décadas. Del total exportado por el agro, el bloque compuesto por carne, subproductos y animales en pie representó 3.700 millones de dólares.
En este contexto, hizo una defensa cerrada de la exportación de ganado en pie, definiéndola como una herramienta esencial y un «regulador» indispensable para el mercado. Ferber enfatizó que mantener esta vía de comercialización abierta es fundamental para garantizar la libre competencia y asegurar que el productor reciba un precio justo por su hacienda, evitando distorsiones que afecten la rentabilidad del eslabón primario.
SITUACIÓN DE LA CUENCA DEL SANTA LUCÍA.
Finalmente, Ferber abordó la situación de la Cuenca del Santa Lucía, una zona de 1,3 millones de hectáreas donde el 71% se dedica a la ganadería y lechería, generando el 28% del PIB agropecuario (1.500 millones de dólares).
El dirigente expresó su profunda preocupación por las restricciones ambientales vinculadas al proyecto Casupá, denunciando que las zonas de exclusión de hasta 100 metros —donde se prohíbe el laboreo y uso de agroquímicos— junto con la suspensión de nuevas inversiones en engorde a corral, actúan como un fuerte desestimulo que topea los rendimientos.
Advirtió que una caída de apenas el 10% en el producto de la cuenca debido a estas prohibiciones representaría una pérdida de 150 millones de dólares.
Como alternativa, propuso considerar la opción de Juan Lacaze, señalando que podría estar operativa en tres años sin castigar la capacidad productiva de la región. Según los datos de la ARU, si se levantaran las actuales restricciones productivas, el incremento de la actividad permitiría cubrir el costo de traer toda el agua desde Juan Lacaze en un plazo de solo cinco años, transformando un escenario de limitaciones en una oportunidad de crecimiento sostenible y aprovechamiento de la infraestructura disponible.