La guasquería es Patrimonio Cultural Inmaterial del Uruguay.

La guasquería es Patrimonio Cultural Inmaterial del Uruguay.

Este año, en la Patria Gaucha, el Ministerio de Educación y Cultura tuvo, por primera vez, un stand donde hubo guasqueros enseñando cosas básicas del oficio.

Lavalleja | La guasquería fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Uruguay, informó el Ministerio de Educación y Cultura (MEC).

El primer acto de reconocimiento a esta práctica fue en el departamento de Lavalleja por la fuerza de la tradición, por referencia nacional. Después se repetirá en Montevideo.

La directora del Departamento de Patrimonio Inmaterial, Leticia Cannella, comentó sobre los cambios que ha tenido y la importante de esa práctica que debe ser enseñada para mantener una actividad que es esencial para que el Patrimonio Cultural Inmaterial.

El intendente de Lavalleja, Mario García, comentó que hoy la guasquería toma relevancia mundial. Eso “es producto del trabajo más que calificado de los guasqueros y del amor que le ponen a cada una de las piezas que elaboran, producto de su conocimiento”.

Agregó que esta práctica seguirá creciendo a nivel material por la gran producción e inmaterial por la generosidad de los guasqueros de transmitir el conocimiento a las futuras generaciones.

El ministro de Educación y Cultura, Pablo da Silveira, comentó que sería positivo para la gestión del MEC tener muchas declaraciones de patrimonio en el interior del país. También habló sobre la digitalización y la conexión del Registro Civil.

Por otro lado, mencionó que este año, en la Patria Gaucha, por primera vez, el MEC tuvo un stand y hubo guasqueros enseñando cosas básicas del oficio.

El guasquero Antonio Larrosa, oriundo de Lavalleja y representando en esta ocasión a los artesanos en este arte popular de todo el país, leyó un poema.

Finalmente, un grupo de guasqueros recibió un reconocimiento: Guzmán Puchalvert por su trayectoria como maestro de guasquería. Lides Larrosa por su trayectoria. Heber Sosa por la transmisión del oficio como guasquero de estancia.

Con datos del MEC.

Modelos de evaluación integrada ambiente – economía

Modelos de evaluación integrada ambiente – economía

Proceso que viene avanzando en Uruguay a paso firme. El nexo entre la producción de alimentos, energía y recursos hídricos está en la base del bienestar económico y social de los individuos.

Francisco Rosas | Blog Suma* | Los modelos de evaluación integrada ambiente – economía se especifican de tal forma que los procesos que caracterizan y conforman un sistema natural objeto de estudio se vinculen con aquellos que son propios de los procesos de toma de decisión de los agentes económicos. De esta forma, y por oposición a estudiar ambas dimensiones de forma separada, se logra que los impulsos en un nivel o dimensión repercutan no solo en sí misma, sino que también en la otra, a través de procesos de retroalimentación, tensiones y sinergias que las vinculan y que son modeladas explícitamente.

El avance en este tipo de modelación es un proceso que viene ocurriendo en Uruguay y ha derivado en la conformación de equipos de investigación multidisciplinarios. Acompañando la tendencia internacional, tienen como objetivo apoyar los procesos de toma de decisión de agentes económicos individuales, así como aportar insumos a la formulación y monitoreo de políticas públicas productivas y ambientales. Este proceso, a su vez, ya ha comenzado a dar sus primeros frutos en Uruguay.

El nexo entre la producción de alimentos, energía y recursos hídricos (FEW nexus, por su expresión en inglés) está en la base del bienestar económico y social de los individuos. Su análisis y entendimiento es necesario para el desempeño eficiente y sostenible de los sistemas basados en recursos naturales pertenecientes a dicho nexo, principalmente ante los desafíos recientes de crecimiento de la población mundial, cambios en el clima y cambios en el uso del suelo.

Generar información sobre su funcionamiento, que reconozca la articulación entre sus distintos niveles, es un insumo necesario para la formulación de políticas públicas y para la toma de decisiones de los actores involucrados del sector privado. Este rol lo pueden cumplir los modelos de evaluación integrada ambiente – economía.

Dichos modelos se pueden definir en base a tres componentes (Kling et al. 2017). El primer componente, que pertenece fundamentalmente al domino de las ciencias sociales, modela el comportamiento de los agentes en tanto toman decisiones económicas de producción y de consumo. Dichas decisiones, que están condicionadas por variables de mercado, políticas e instituciones, influyen en un amplio rango de sistemas biofísicos y naturales. El segundo componente, refiere justamente a los modelos biofísicos y naturales que típicamente pertenecen al ámbito de la ingeniería, la biología, ecología, y las ciencias físicas. El tercer componente, que vuelve al ámbito de las ciencias sociales y que interactúa con el primero, refiere a los modelos de asignación de valor a los bienes y servicios provistos por dichos sistemas biofísicos y naturales para los cuales existe un mercado, y a la valorización de los servicios ecosistémicos (en forma de externalidades y bienes públicos) que no poseen mercados.

Típicamente, ocurre que las disciplinas que predominan en el ámbito de cada componente llevan adelante procesos de evaluación y modelación caracterizados por un muy limitado conocimiento de los procesos que dominan los demás componentes y de las interacciones entre éstos. Por ejemplo, medidas de conservación aplicadas por la autoridad ambiental, cuyos impactos en diversas dimensiones del ambiente son evaluadas con modelos biofísicos de gestión de recursos hídricos, toman como dado o ignoran el proceso de decisión del agente económico, como, por ejemplo, la consideración de la rentabilidad económica de la actividad productiva. O de forma similar, la aplicación de incentivos económicos para promover tecnologías o prácticas productivas en el sector agropecuario que ponen el foco en los procesos de adopción y su rentabilidad económica, desconocen impactos no deseados en el ambiente o en el cambio en el uso del suelo.

Los modelos de evaluación integrada buscan hacer frente a esa forma compartimentada de abordar este tipo de análisis. Keiser y Muller (2017) argumentan que el uso de modelos integrados se ha expandido notoriamente en este siglo, por ejemplo, para el análisis de políticas de conservación de agua y los beneficios de la mejora de su calidad.

Entre las ventajas de una modelación integrada, encontramos que permiten capturar derrames (no intencionales) hacia otros ámbitos de la producción o el ambiente generados cuando se establecen políticas públicas con otros objetivos. Dado que algunos de esos efectos son transmitidos por los mercados y fruto de decisiones de los agentes, contar con un modelo de análisis que no solo contemple al tomador de decisiones sino que también integre una visión más amplia del ambiente (producción, calidad y cantidad de agua), provee de más herramientas para capturar dichos derrames e informar el diseño e implementación de políticas públicas (Kling et al. 2017). Similarmente, este tipo de modelos puede capturar los derrames ocurridos por la aplicación simultánea de más de una política sobre una misma dimensión del nexo FEW, implicando la necesidad de poder comprender el comportamiento de los agentes económicos a los estímulos de dichas políticas, así como de sus propias acciones sobre el sistema natural.

En esta misma línea, Irwin et al. (2016) destacan la importancia de entender y considerar el comportamiento humano en el proceso de manejar y construir sistemas productivos resilientes y evaluar su performance ambiental. También, que las consecuencias intencionales del comportamiento humano (por ejemplo, la adopción de tecnología) así como sus consecuencias no deseadas –que pueden reducir el beneficio social de su adopción– son críticas para entender, modelar y manejar sistemas socio-ecológicos.

Este proceso de modelación viene ocurriendo en Uruguay y en esta nota destacamos el trabajo incipiente, pero a paso firme, en la modelación integrada biofísica y económica para el estudio del uso de agua para diversos fines (agropecuario, humano e industrial), desde una perspectiva de manejo a nivel de cuenca hidrográfica. Este tipo de análisis, por su parte, requiere la conformación de grupos interdisciplinarios que abordan el tema de forma integrada y con un objetivo común. Se mencionan aquí un par de ejemplos para ilustrar esfuerzos que actualmente se vienen desarrollando, sin dejar de indicar que también existen otras iniciativas en curso y con niveles diferentes de desarrollo.

Un primer ejemplo es el “Grupo de Modelación Integrada de Cuencas”,[1] conformado por investigadores de la Universidad de la República, Universidad ORT Uruguay, Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, University of Sydney y University of Columbia, New York, y técnicos asesores de instituciones públicas responsables de la gestión de recursos hídricos (Ministerio de Ambiente y Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca). El grupo viene trabajando hace más de 5 años en la calibración y validación del modelo hidrológico de simulación de cantidad y calidad de agua (Soil and Water Assesement Tool – SWAT) para diversas cuencas del país, con el objetivo de informar la toma de decisiones a nivel de productores, la formulación de políticas productivas y ambientales, así como el monitoreo de medidas ambientales por parte de las entidades reguladoras. Este grupo de “co-creación” facilita información científica de calidad para la elaboración de políticas públicas y permite desarrollar “confianza” entre las instituciones involucradas (Mer, Vervoort y Baethgen 2020), insumo fundamental para facilitar los procesos anteriormente mencionados.

Otro ejemplo es la “Plataforma de Desarrollo de la Agricultura Irrigada Sostenible para el Soporte a la Toma de Decisión (Proyecto DAIS-STD)” financiado por el Fondo Innovagro de ANII, que tiene entre sus objetivos la integración del modelo hidrológico SWAT con un modelo económico de toma de decisiones bajo incertidumbre a escala espacial y dinámico, capaz de representar diferentes escenarios de desarrollo económico y ambiental (cambios en el uso de suelo, prácticas productivas a nivel predial, medidas de conservación) y con el objetivo de evaluar de forma integrada sus impactos económicos y ambientales.

La adopción de tecnología es concebida como uno de los caminos para que los sistemas en el nexo FEW sean capaces de desarrollarse de forma sostenible. Se requieren análisis económicos abarcativos para profundizar el entendimiento de los costos y beneficios de dichas tecnologías, tal que los productores puedan tomar decisiones informadas, al tiempo de guiar el diseño de políticas públicas (Miao y Khanna 2021). Los modelos de evaluación integrada son una herramienta apropiada para este objetivo.

Es así, que en el marco del mencionado Programa DAIS-STD, se aplicó este tipo de modelación en la cuenca hidrográfica del Río San Salvador (Soriano), para hacer una evaluación de impactos económicos y ambientales de la tecnología de riego suplementario en cultivos agrícolas (Souto, Carriquiry y Rosas, 2021). Se formularon escenarios de diverso grado de expansión del área regada, con diferentes aumentos en la fertilización de los cultivos. Dada la incertidumbre que caracteriza el proceso de toma de decisión de los productores, se calculó cuánto valoran los productores el rol estabilizador de los rendimientos con riego respecto a secano a medida que cambia el nivel de aversión al riesgo. A su vez, en el plano ambiental, se cuantificó el tradeoff entre los beneficios económicos y la calidad del agua (concentración de nitratos y fósforo) fruto de los escenarios de riego y fertilización. Los resultados indican que los escenarios de expansión de riego con aumentos leves en la fertilización son preferidos cuando se los compara con el resto de los escenarios.

A modo de cierre, este camino hacia la modelación integrada ambiente – economía comenzó a transitarse de forma relativamente reciente en Uruguay, siguiendo la tendencia internacional, conformando grupos de trabajo multidisciplinarios e interinstitucionales, y ya ha comenzado a generar sus primeros resultados.

Referencias.

Irwin, E., Campbell, J., Wilson, R., Faggian, A., Moore, R., Irwin, N. (2016). Human adaptations in food, energy, and water systems. Journal of Environmental Studies and Sciences, 6(1): 127-139.

Keiser, D. A., Muller, N. Z. (2017). Air and water: Integrated assessment models for multiple media. Annual Review of Resource Economics, 9: 165-184.

Kling, C. L., Arritt, R. W., Calhoun, G., Keiser, D. A. (2017). Integrated assessment models of the food, energy, and water nexus: A review and an outline of research needs. Annual Review of Resource Economics 9: 143-163.

Mer, F., Vervoort, R.W., Baethgen, W. (2020). Building trust in SWAT model scenarios through a multi-institutional approach in Uruguay. Socio-Environmental Systems Modelling, 2: 17892, doi:10.18174/sesmo.2020a17892

Miao, R., Khanna, M. (2020). Harnessing Advances in Agricultural Technologies to Optimize Resource Utilization in the Food-EnergyWater Nexus. Annual Review of Resource Economics 12: 65-85. DOI: 10.1146/annurevresource-110319-115428.

Souto, A., Carriquiry, M.A. and Rosas, J.F. (2021). Assessing the Impact of Agricultural Intensification on Water Pollution: An Integrated Model Assessment of the San Salvador Basin in Uruguay. https://ageconsearch.umn.edu/record/314037/keywords

El autor.

Francisco Rosas es investigador en economía de la Universidad ORT Uruguay y del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve). Es doctor en Economía por Iowa State University y licenciado en Economía de la Universidad de la República de Uruguay.

Twitter: @jfranciscorosas, email: frosas@cinve.org.uy

** Nota escrita para el Blog Suma de Cinve www.suma.org.uy

[1]  Grupo interinstitucional de herramientas de modelación para la gestión de la cantidad y calidad de agua (proyectoinia-iri-usyd.github.io)

La oportunidad que América Latina y el Caribe no pueden dejar pasar.

La oportunidad que América Latina y el Caribe no pueden dejar pasar.

Crisis en alimentos, energía y fertilizantes abre a América Latina la oportunidad para acelerar el desarrollo de la bioeconomía, plantea el IICA en relevante foro global

La guerra en Europa del este, al tiempo que provoca un fuerte impacto negativo en lo económico y social en América Latina y el Caribe, también crea condiciones para acelerar el desarrollo de la bioeconomía.

La magnitud de los recursos naturales de la región, combinada con nuevas demandas globales de una producción más sostenible y las modificaciones del tablero geopolítico global, constituyen una convergencia de factores que crea una situación favorable para una transición más rápida hacia un modelo que ponga el acento en lo biológico.

Así lo aseguraron expertos convocados por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) para discutir el escenario de la crisis en el marco de la Conferencia Internacional de Bioeconomía Aplicada (ICABR) 2022.

El ICABR es un consorcio internacional de expertos en bioeconomía, agricultura, biotecnología e investigación que constituye uno de los espacios mundiales más importantes de la bioeconomía académica, en el que participan universidades de la talla de Rutgers, Berkeley, MIT, Campinas, UC Davis, Wageningen, Saskatchewan, entre muchas otras. Dentro de los objetivos del ICABR destaca el fomento al colaborativo entre universidades, centros de investigación, gobiernos y empresas privadas, así como la promoción de la aplicabilidad de los resultados de la investigación (principalmente en políticas públicas). 

Como parte de esta conferencia, el IICA organizó el panel “Bioeconomía e impactos de la guerra Rusia-Ucrania en América Latina y el Caribe”, en el que se expuso el potencial que la región tiene en rubros como biocombustibles líquidos, biogás, combustibles para aviación, biotecnología y bioinsumos.

La discusión fue organizada por Hugo Chavarría, gerente del Programa de Bioeconomía y Desarrollo Productivo del IICA, quien además participó como panelista en dos plenarias de la ICABR.

“Hemos trabajado fuertemente para posicionar a América Latina y el Caribe en estos espacios mundiales de la bioeconomía.  Esta es la única forma en que la región puede visibilizarse al más alto nivel y además ser protagonista en las discusiones y decisiones que tienen los actores más influyentes de la academia y de los sistemas de ciencia, tecnología e innovación de la bioeconomía en todo el mundo”, dijo Chavarría.

El especialista consideró que la región tiene los recursos para acelerar el desarrollo de la bioeconomía y un escenario que la favorece pero es necesario potenciarlo a través del trabajo en sensibilización, formación de capacitación, fortalecimiento de marcos normativos, fomento de mercados e investigación y desarrollo.

La bioeconomía, que consiste en la industrialización sostenible de los recursos y principios biológicos, permite formular nuevas estrategias de desarrollo productivo para enfrentar el desafío de las crecientes demandas de alimentación y energía de la población mundial, al tiempo que contribuye a mitigar el impacto sobre el ambiente y los recursos naturales.

Las oportunidades.

“La guerra impactó sobre una región ya fuertemente afectada por la pandemia de Covid-19. En 2020, América Latina sufrió una contracción del 7% en el PBI, que fue la mayor en 120 años. Esto llevó a un crecimiento de la pobreza, que hoy afecta a 200 millones de personas, 86 millones de las cuales están en situación de pobreza extrema”, dijo Eduardo Trigo, uno de las referencias globales en materia de bioeconomía y asesor del director general del IICA.

Trigo hizo foco, de todas maneras, en las oportunidades: “Una de las características de la región es la magnitud de sus recursos biológicos. Por ese motivo, la bioeconomía, que consiste en el aprovechamiento de los recursos biológicos, es una respuesta lógica, quizás no en el corto plazo, sino en términos de visión del desarrollo”.

“La región, y particularmente los países tropicales, podría hacer un mejor uso de su riqueza biológica, para el fortalecimiento de su seguridad alimentaria. Esto no es un proceso nuevo en América Latina y el Caribe. Hay al menos once países que tienen estrategias para el aprovechamiento de estos nuevos senderos de desarrollo. Esto no es hablar de potencialidades, sino de cosas que ya están ocurriendo en la región y que tienen una dimensión realista”, apuntó el experto.

Materializar expectativas.

Agustín Tejeda, gerente de estudios económicos de la Bolsa de Cereales de Argentina, habló de los impactos disruptivos que ha generado la guerra y precisó que un productor en Argentina o Brasil necesita un 50% más en dólares de inversión para obtener los mismos productos, por el aumento de precio de los insumos.

Sin embargo, Tejeda consideró que se abren oportunidades en el largo plazo para consolidar a la región como proveedora global de alimentos y energía en los próximos años. “Ya estamos viendo un aumento en el uso de productos de origen biológico que pueden reemplazar a los productos de origen fósil. Quizás la mayor de las oportunidades es la que tenemos para consolidar una visión propia, destacando que no existe un enfoque único sobre sustentabilidad, sino tantos enfoques como realidades productivas existen”, afirmó.

Tejeda no dudó en que la región tiene potencial para aumentar las exportaciones y aprovechar las oportunidades de la bioeconomía: “Para que estas perspectivas se materialicen, se necesita una revisión de la estrategia de inserción internacional y generar consensos a nivel regional sobre el desarrollo de políticas de desarrollo productivo y de negociaciones internacionales”.

Jorge Bedoya, presidente de la sociedad de agricultores de Colombia, apuntó que su país produce 73 millones de toneladas de alimentos pero importa 13,8 millones de toneladas. “Todo lo que ha venido ocurriendo desde la invasión a Ucrania generó una presión impresionante en los costos de producción de alimentos muy relevantes para la población colombiana como el pollo, el cerdo y la leche. Tenemos una inflación anual de más del 23% en alimentos”, señaló.

Bedoya destacó que Colombia puede ser menos dependiente de las importaciones: “Hemos dado pasos importantes en la producción de biodiesel y etanol. Tenemos una frontera agrícola de 40 millones de hectáreas, agua y la presencia de inversores nacionales y extranjeros, por lo que en el mediano plazo vemos que puede haber un escenario distinto”.

Agustín Torroba, especialista en Bioenergía del IICA, pronosticó que la producción y consumo de biocombustibles líquidos se va a acelerar en el corto y mediano plazo, mientras que en el mediano plazo crecerán otros, como el biogás y los biocombustibles de aviación. “La situación genera una oportunidad para los biocombustibles porque son más baratos que los combustibles fósiles y se constituyen como un garante del abastecimiento”, enfatizó.

Roberto Bisang, de la Universidad de Buenos Aires (UBA) habló de las oportunidades que se presentan en biotecnología, mientras que Nicolás Cock Duque, de Bioprotección Global, se refirió al papel que pueden jugar los bioinsumos en la transición hacia una agricultura más resiliente. Por último, José Roberto Vega, director de LANOTEC Costa Rica, ahondó en las posibilidades que tienen las biorrefinerías (particularmente las basadas en el aprovechamiento de residuos) para la producción de biocombustibles u otros nuevos bioproductos en el nuevo escenario. (IICA).

El Ministerio del Interior dijo que los delitos han bajado, pero no se conforma con lo logrado.

El Ministerio del Interior dijo que los delitos han bajado, pero no se conforma con lo logrado.

El Ministerio del Interior informó sobre la caída de las denuncias de delitos en los últimos meses. Uno de los datos manejados hace referencia a los actuales registros del delito que mejoran los previos a la pandemia en 2019.

Hébert Dell’Onte Larrosa | El ministro del Interior, Luis A Heber, actualizó la información sobre denuncias de delitos en el segundo trimestre (abril/mayo/junio) comparadas con igual período de 2019,2020 y 2021; y las denuncias del primer semestre comparadas con igual período de 2019, 2020 y 2021.

Al referirse a los números, Heber señaló que el Ministerio que encabeza implementó “una política de seguridad y planes territoriales con una Policía preparada, presente y móvil que está dando buenos resultados”.

Los uruguayos están más seguros que en 2019 pero debemos seguir trabajando, convencidos que vamos por el camino indicado”, agregó.

El director general de Secretaría del Ministerio del Interior, Luis Calabria, publicó en su cuenta de Twitter un cuadro y un gráfico en el que muestra los números de los delitos durante los 28 últimos meses del Frente Amplio y los 28 meses del actual Gobierno.

“Claro que aspiramos a seguir mejorando y estamos comprometidos a ello, pero es evidente que la actual política de seguridad es mejor que la del Gobierno anterior”, comentó Calabria y destacó que al comparar los 28 meses de este Gobierno con los últimos 28 meses del anterior, se registra una reducción”.

Comparación de períodos sin pandemia.

La comparación de las denuncias de 2022 con 2019 es destacada por las autoridades del Ministerio del Interior por abarcar períodos sin pandemia ya que desde la oposición se estima que las medidas de distanciamiento social aplicadas como forma de combatir la pandemia durante 2020 y 2021 hicieron que la delincuencia disminuyera.

Los datos oficiales sobre las denuncias de los principales delitos en el segundo trimestre del año muestran una caída respecto a 2019.

Homicidios: En el segundo trimestre de 2019 se cometieron 90 homicidios, en 2022 fueron 88 la caída es del 2,2%. Los hurtos: Pasaron de 34.282 en 2019 a 26.836 (-21,7%). Las rapiñas: de 7.309 a 5.728 (-21,6%). Violencia doméstica: Cayeron de 8.522 a 8.300 (-1,7%). Y el abigeato: Fue el delito que más cayó, de 505 a 324 (-35,8).

El análisis por semestre muestra una tendencia similar al comparar los delitos de enero/junio de 2022 con los de igual período de 2019, con un aumento de los homicidios y de la violencia doméstica.

Los homicidios pasaron de 173 a 188 (+8,7%); y la violencia doméstica de 18.529 a 18.634 (+0,6%).

Bajaron: Los hurtos de 70.790 a 58.250 (-17,7%); las rapiñas de 15.834 a 12.193 (-23%), y el abigeato de 888 a 609 (-32,1%).  

Hasta ahí los datos oficiales del Ministerio del Interior que se compara con datos propios, e incluye los de prepandemia

Los datos de Luis Calabria.

Extraoficialmente, el director general del Ministerio del Interior, Luis Calabria, compara los resultados de los últimos 28 meses del Gobierno del Frente Amplio con los primeros 28 del actual.

El siguiente cuadro y las gráficas que le siguen no son hechas por el Ministerio del Interior ni difundidas por esa catera, sino un trabajo de Calabria. Sin embargo -y obviamente- las cifras manejadas por el jerarca tienen un respaldo cierto en las del Poder Ejecutivo.

Inumet confirmó que el fenómeno de Paysandú fue “una corriente descendente”.

Inumet confirmó que el fenómeno de Paysandú fue “una corriente descendente”.

Realizado el trabajo de campo por parte de los técnicos de Inumet y evaluados los daños, se pudo concluir que lo sucedido fue una corriente descendente muy fuerte”.

Paysandú | El Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) realizó con fecha 13 de julio el informe posevento en el cual analiza el fenómeno ocurrido en Paysandú que causó importantes daños, lo que es de público conocimiento.

El evento generó nuevamente una polémica sobre la eficiencia y eficacia del organismo responsable en advertir a la población lo que estaba por suceder. En otras instancias similares Inumet es puesto bajo cuestionamiento por parte de la opinión pública y algunos periodistas.

“El fin de semana del 8 y 11 de julio, se generaron en Uruguay tormentas fuertes que provocaron granizo excepcional de más de 2 cm de diámetro, intensa actividad eléctrica y ráfagas de viento muy fuertes”, comienza señalando el informe de 9 páginas.

Destaca que en “la noche del viernes 8 y madrugada del sábado 9” Inumet emitió “las primeras alertas” indicando “formación de tormentas fuertes”, y se “obtuvieron reportes de granizo e intensa actividad eléctrica”.

Más adelante agrega que a partir de “la noche del domingo 10, nuevamente comenzaron a formarse tormentas” y a la hora 21.00 “se emitieron las primeras alertas meteorológicas de este día, donde hubo reporte de granizo en varios puntos del centro y este del país e intensa actividad eléctrica”, lo que se desplazó “al resto de Uruguay en la madrugada y mañana del día lunes 11”.

El lunes 11 a las 07.10 horas, la ciudad de Paysandú, registro “el evento más intenso” y la Estación Meteorológica “reporto ráfagas de viento que alcanzaron los 120 km/h y tormentas con granizo”.

Conclusiones del trabajo de campo de Inumet.

Realizado el trabajo de campo por parte de Inumet, se llegó a las siguientes conclusiones: “La evaluación de daños son característicos con una corriente descendente muy fuerte”.

“La disposición de los mismos, y su extensión en kilómetros a lo largo y ancho que estuvieron en el entorno de 15 km de largo y 12 km de ancho”, lo que “concuerdan con este tipo de fenómeno meteorológico que pueden ocasionar vientos muy intensos.

Se agra a lo anterior que “el comportamiento de presión, que aumento 10 hPa. durante el evento y luego descendió 5 hPa., la temperatura descendió 5ºC; las precipitaciones no fueron significativas en la zona puntual”.

Diferencia entre una descendente o reventón o tornado.

En la parte final del informe, Inumet explica la diferencia entre los fenómenos posibles: “Los reventones pueden ser húmedos o secos, según que la cantidad de precipitación asociada a la nube originante del fenómeno, llegue o no al suelo”.

Agrega que “los reventones pueden ser confundidos con los tornados por sus efectos destructivos”, pero para diferencias uno de otro señala: “Los daños producidos por un reventón de los ocasionados por un tornado, hay que observar el patrón del rastro de los daños, que en el caso de un reventón suele presentar una disposición lineal, o radial respecto a un centro, mientras que los daños por tornado se presentan en un corredor que deja el tornado en su trayectoria, con objetos abatidos a ambos lados, formando ángulos entre sí, a causa de la curvatura del flujo”. Foto: El aeropuerto de Paysandú sufrió importantes daños.

Las turbulencias que nos advierten sobre un tsunami global.

Las turbulencias que nos advierten sobre un tsunami global.

¿Qué conexión tienen las protestas de productores en el mundo con el caos en Sri Lanka o el asesinato de Shinzo Abe en Japón entre otros hechos ocurridos en los últimos días? El mundo es muy pequeño como para que de alguna forma no esté todo vinculado.

Hébert Dell’Onte Larrosa | En el mundo suceden hechos de apariencia inconexa, pero que analizados en conjunto adquieren una lógica diferente.

La situación de los granos en el mundo no ofrece tranquilidad, tampoco la relación con los insumos. ¿Estaremos frente a “otro tsunami de precios?, se preguntó la consultora y analista argentina de mercados Mónica Ortolani en su último artículo publicado en el sitio web Tónica.

Poco después de su publicación Ortolani escribió en su cuenta de Twitter “Duró poco el oxígeno”, un sugestivo comentario que parece responder a la pregunta sobre si estamos ante otro tsunami de precios.

En su artículo, la consultora se refiere a las “turbulencias internacionales” y subraya la importancia de “cuatro hechos que esta semana agitaron las aguas del mundo y nos afectan como sector”.

Esos hechos son, primero, las potestas de productores que se están generando en diferentes partes del mundo; segundo, el colapso de Sri Lanka; tercero, el asesinato del exprimer ministro japonés Shinzo Abe y dimisión Boris Johnson; y cuarto, la quema de campos de trigo ucraniano por parte de militares rusos.

1) Protestas de productores en el mundo.

Respecto a las protestas de productores en el mundo, Ortolani dice que los argentinos no están solos: “Nos dimos cuenta que no estamos solos. La presión ambiental al sector agropecuario, imponiéndole condiciones cada vez más exigentes e inviables para producir, también afecta a nuestros colegas de otras latitudes. Las redes nos muestran fuertes manifestaciones de productores en Holanda, Canadá, Alemania, Italia, España y Francia”.

2) Colapso en Sri Lanka.

Sobre la situación de caos en Sri Lanka, que llevó a el colapso del país, escribió: “Se origina en la transición a un modelo de agricultura orgánica, que impuso el gobierno socialista de Mahinda Rajapaksa, sin basarse en argumentos científicos”.

Agrega que el citado mandatario “prohibió el uso de fertilizantes claves, para obtener los granos y fibras que exporta y que son la base de su economía”.

Esa situación derivó en “falta de alimentos, comprometiendo sus exportaciones, que no pudieron darle los dólares suficientes para importar” elementos necesarios para hacer funcionar el país y “cumplir con sus compromisos de deuda”.

El “alimento es sinónimo de paz. El hambre del pueblo de Sri Lanka, encendió su ira, irrumpiendo en la residencia presidencial y exigiendo su dimisión. Las políticas que destruyen la producción, sin base en la ciencia, no distingue geografías”, advierte, y añade. “Esta experiencia reivindica, el rol histórico de los fertilizantes en dar solución al hambre del mundo. Fortalece el debate científico de la agenda ambiental, que llevada sus extremos, contaminada con ideologías, y mal aplicada, compromete la supervivencia humana y la paz social”.

3) Asesinato de Shinzo Abe en Japón y la dimisión del británico Boris Johnson.

Al respecto de estos dos acontecimientos que ocurren a miles kilómetros de distancia y en sociedades tan distintas, escribió: “Aunque tan diferentes, ambas noticias generaron conmoción mundial, desnudando la vulnerabilidad de los sistemas políticos parlamentarios, la radicalización de prácticas autocráticas, encendiéndose alarmas geopolíticas. Causas hoy, tan fuertes como el clima, a la hora de afectar la disponibilidad y valor de los alimentos y la energía”.

4) Rusia incendia campos de trigo ucranianos.

El último punto mencionado en estas “turbulencias internacionales” han sido analizadas en Todo El Campo.

Sobre ese punto señaló que “mientras parecía que la guerra se encaminaba tibiamente a un acuerdo, los nuevos bombardeos ponen en alerta a la seguridad alimentaria mundial El cereal retomó la senda alcista que acompañaron maíz a soja”.

“De acuerdo a informes satelitales de Estados Unidos, Rusia tendría el control de las tierras que producen el 28% de los cultivos de invierno y el 18% de los de verano”.

Las turbulencias argentinas.

Ortolani se ocupa también de las “turbulencias” de su país. Destaca el “vacío de gobernabilidad”, el desgaste del presidente Alberto Fernández y las manifestaciones que el sector productivo realizará este miércoles 13 de julio.

También el riesgo país que “superó los 2.700 puntos” y el alza de dólar; las “retenciones encubiertas” impuestas a través de un proyecto de ley y las medidas económicas anunciadas por la nueva ministra de Economía.

A lo político hay que agregarle la sequía, la caída de siembra de trigo del 23%, la falta de gasoil y la escasez de dólares para importar agroinsumos.

INSUMOS y GRANOS: ¿otro tsunami de PRECIOS? – Tónica Online (tonicaonline.com.ar)

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