Algunas de las celebraciones más destacadas tendrán lugar en estados con tradición ganadera como Wisconsin, Nebraska y Nueva York.
Montevideo | Todo El Campo | En Estados Unidos, mayo es reconocido como el Mes Nacional de la Carne de Res en todo el país, pero sobre todo en los estados que producen este alimento. Así son algunas de las celebraciones que tendrán lugar en estados con tradición ganadera como Wisconsin, Nebraska y Nueva York.
Según el Consejo de Carne de Res de Nebraska, este mes es un buen momento para reconocer la importancia de la industria de la carne de res en el estado y para celebrar a los ganaderos y agricultores “que trabajan arduamente todos los días para criar y cuidar el ganado mientras preservan la tierra y el medio ambiente”.
Por su parte, la columnista Taylor Schaefer explicó que este mes es muy importante para el estado de Wisconsin, pues la carne de res es el segundo producto agropecuario más grande del estado. Coincidió que es “un buen mes para agradecer a nuestros ganaderos” y “mostrar nuestro aprecio” por su trabajo y brindar alimentos al mundo.
Wisconsin alberga 3,4 millones de cabezas de ganado, que representan el segundo producto agrícola más grande de Wisconsin, con ingresos de 1.600 millones de dólares y 15.000 ganaderías de carne. Ser un estado lechero fuerte también ayuda a respaldar la industria de la carne.
Por otra parte, el Consejo de Carne de Res de Wisconsin dijo que mayo es el mes de la celebración de todos los que ayudan a elaborar productos de carne vacuna nutritivos y versátiles, desde productores hasta procesadores, camioneros, tiendas de comestibles y más.
Para celebrarlo el Consejo de Wisconsin sugirió algunas recomendaciones: · Conocer a un ganadero local, solicitando un recorrido o consultando con él en el mercado campesino sobre cómo produce la carne. Para ello, ofrecen el directorio de los ganaderos locales.
· También recomiendan visitar un procesador de carne, señalando que Wisconsin alberga más de 500 establecimientos de carne autorizados en 68 de los 72 condados. Este sector de la industria emplea a más de 175.000 personas y tiene una producción económica total de US$ 34.000 millones.
Otra de las organizaciones que también respalda esta celebración es el Consejo de Carne de Res de Nueva York, con el anuncio del nuevo programa New York Beef Passport (el pasaporte de la carne de Nueva York), una aplicación que puede descargar a su teléfono y usar en los restaurantes participantes cuando compra carne vacuna.
“Este mes nos brinda una gran oportunidad para celebrar la carne y sus grandes atributos, pero también para agradecer y reconocer a aquellos que la producen, que trabajan arduamente para producir esta proteína para tantas familias”, dijo Ashley Russell, directora ejecutiva del New York Beef Council.
El New York Beef Passport brinda a los consumidores la oportunidad de explorar los mejores platos de carne de res en el estado de Nueva York, apoyar a los negocios locales y a los productores de carne de res y ganar emocionantes premios temáticos cuando compran carne de res en los restaurantes participantes.
El programa alienta a los visitantes a viajar y explorar todas las regiones de Nueva York mientras apoya a los restaurantes y pequeñas empresas locales. Los participantes tendrán la oportunidad de probar nuevos sabores y explorar diferentes estilos de cocina.
Este año participan 20 restaurantes. El New York Beef Passport es gratuito y puede registrarse en un dispositivo digital. Los consumidores pueden recolectar sellos digitales en cada restaurante participante para ser elegibles para premios y recibir ofertas exclusivas de pasaportes digitales.
La investigación es un camino imprescindible, y se debe recorrer si lo que se quiere es avanzar hacia una agricultura más sostenible, que afiance el rol de la región como garante de la seguridad alimentaria y ambiental del planeta.
Montevideo | Todo El Campo | Expertos afirman que en América Latina y el Caribe existen condiciones para incremente inversión en ciencia, tecnología e innovación para el sector agropecuario. El uruguayo Rubén Echeverría, asesor senior de Desarrollo Agrícola de la Fundación Bill & Melinda Gates, opinó que “dado el valor económico y social del sector (agropecuario), no hay ninguna razón para que los presupuestos de investigación pública sigan disminuyendo”.
La sede central del Instituto Interamericano de Cooperación Agropecuaria (IICA) en Costa Rica fue el escenario del evento denominado Diálogo regional sobre ciencia, tecnología e innovación en los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe, el cual contó con la participación de destacadas figuras de la investigación científica, y que tuvo como eje las formas de financiamiento que deben explorar los países del continente para cimentar una agricultura intensiva en conocimientos.
Estuvieron presentes más de 100 autoridades y expertos internacionales convocados por el IICA, CGIAR (una asociación global de investigación para un futuro con seguridad alimentaria dedicada a transformar los sistemas de alimentos, tierra y agua en una crisis climática) y el Banco Mundial.
Los expertos internacionales que expusieron fueron Rubén Echeverría, asesor senior de Desarrollo Agrícola de la Fundación Bill & Melinda Gates; Eugenio Díaz Bonilla, economista e investigador con más de 40 años experiencia internacional en asuntos de desarrollo agropecuario y rural; y Martín Piñeiro, director general emérito de IICA y director de Agricultura del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), y aseguraron que existen las condiciones para que América Latina y el Caribe aumente su inversión en investigación orientada a la transformación de los sistemas agroalimentarios.
Entre los asistentes, que enriquecieron los debates posteriores a las exposiciones, se contó con la presencia de autoridades de Fundación Gates, del Centro Francés de Investigación Agrícola para el Desarrollo Internacional (Cirad), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y los mencionados CGIAR, Banco Mundial e IICA.
También participaron miembros de la comunidad científica, secretarios ejecutivos de mecanismos americanos de cooperación para la ciencia, la tecnología y la innovación de los sistemas agroalimentarios, y autoridades de los institutos nacionales de investigación y tecnología agropecuaria de los países de las Américas y de organizaciones de agricultores, las cuales cumplen un rol activo en los sistemas de innovación.
ECHEVERRÍA: NO HAY CAMBIO TECNOLÓGICO SINO HAY UN CAMBIO INSTITUCIONAL ATRÁS.
“Siempre nos hemos quejado porque no se financian los presupuestos de quienes hacemos investigación. En los últimos años la inversión no ha crecido y la necesidad de la sociedad ha aumentado. Pero siempre he sido optimista y creo que están todos los elementos para tejer algo muy interesante en la región en este momento”, dijo Echeverría, quien es de nacionalidad uruguaya.
El experto, con una larga experiencia en organismos internacionales, señaló que la agenda de los sistemas de investigación, sus prioridades y fuentes de financiamiento han cambiado.
“Hoy hay nuevas demandas de inversión pública, vinculadas a temas como cambio climático, conservación de la biodiversidad y restauración de ambientes degradados, y menos fuentes de financiamiento. Estamos viendo que la inversión privada supera a la pública”, señaló.
Apuntó que Brasil, en América Latina y el Caribe, es el país que tiene mayores índices de inversión en investigación.
“La región invierte poco, en general, en investigación agrícola, en relación a la contribución de la agricultura al PIB, al empleo y a la importancia de las exportaciones de alimentos de los países. Dado el valor económico y social del sector, no hay ninguna razón para que los presupuestos de investigación pública sigan disminuyendo”, afirmó.
Echeverría señaló la fortaleza del sistema de institutos públicos de investigación, universidades y entidades privadas dedicadas a la ciencia y apuntó: “No hay cambio tecnológico sino hay un cambio institucional atrás”.
DÍAZ BONILLA: CONVENCER A MINISTROS DE ECONOMÍA SOBRE LA PRIORIDAD DE LA CIENCIA AGRÍCOLA.
Díaz Bonilla dijo que la inversión promedio en América Latina en ciencia, tecnología e innovación en agricultura se ubica en el 1,4% de los ingresos generados por la producción de alimentos, cuando en los países desarrollados el índice es de aproximadamente el 3 o el 4%.
El investigador se refirió a cómo alinear los proyectos con fondos internacionales de desarrollo, bancos multilaterales de crédito, y donantes filantrópicos.
“Debemos trabajar para reorientar los fondos en función de nuestros objetivos. Tenemos que pensar cómo financiamos proyectos, pero también ver otras posibilidades, como la generación de bonos verdes o incluso otro tipo de bonos, en función de las metas”.
Díaz Bonilla también se refirió a los presupuestos públicos y opinó que hay que ver qué tipo de fondos se orientan a cada capacidad.
“Debemos trabajar para convencer a los ministros de Economía de que cuando van a organismos de crédito multilaterales pongan entre las prioridades los fondos para la ciencia en materia agrícola. Hay que revisar el gasto público y reorientarlo en la dirección correcta”, afirmó.
MARTÍN PIÑEIRO: REPENSAR EL LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DE LOS SISTEMAS AGROALIMENTARIOS.
Por su lado, Martín Piñeiro señaló que el sector público sigue teniendo un papel central para el para definir el marco de las políticas públicas para ciencia y tecnología.
“Nuestra percepción es que la inversión pública se ha ido debilitando en América Latina, ya que hoy el presupuesto de los institutos de investigación ronda el 1% del PIB agropecuario”, afirmó.
Piñeiro dijo que hoy “ya no podemos pensar en términos de la agricultura, sino de los sistemas agroalimentarios. Esto introduce dimensiones adicionales a la cuestión de la producción y la productividad, como la sostenibilidad ambiental y la calidad nutricional de los alimentos”.
“Hay enormes desafíos, pero también tenemos una enorme oportunidad para repensar el sistema de ciencia y tecnología de los sistemas agroalimentarios en nuestra región, de manera de adecuarlo al nuevo escenario y alcanzar un gran desarrollo”, finalizó. En la foto Rubén Echeverría, de fundación Bill & Melinda Gates, junto a la economista agrícola del Banco Mundial, Joanne Gaskell | Foto IICA.
La presentación tuvo lugar en el Palacio Legislativo y convocó a los ministros de Ganadería, Agricultura y Pesca; Economía y Finanzas, y Ambiente, entre otras autoridades oficiales.
Montevideo | Todo El Campo | Ministros, senadores, diputados y referentes de la institucionalidad académica y agropecuaria del país se reunieron en el Palacio Legislativo con motivo del lanzamiento del libro “Aportes científicos y tecnológicos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) del Uruguay a las trayectorias agroecológicas”.
La publicación constituye un aporte de INIA al proyecto “Sistemas Agroecológicos y Resilientes en Uruguay”, del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), y fue financiado por el Banco Mundial. Su cometido es presentar algunas de las contribuciones del Instituto junto a otras entidades a la generación de conocimiento y tecnologías que aportan a las transiciones agroecológicas en distintos sistemas de producción nacional, como el ganadero, el agrícola, el vegetal intensivo, el agrícola-ganadero, el forestal, el lechero, el arrocero y el familiar.
La apertura del evento estuvo a cargo del presidente de INIA, José Bonica; el ministro interino del MGAP, Ignacio Buffa; de Economía y Finanzas (MEF), Azucena Arbeleche, y de Ambiente (MA), Robert Bouvier; cada uno comentó la relevancia del tema para la cartera o institución que lidera y las contribuciones que ha hecho en la materia y que planifica concretar a futuro.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO.
Luego tomaron la palabra el investigador de INIA y coeditor general del libro, José Paruelo, y el presidente de la Comisión Honoraria del Plan Nacional de Agroecología, Eduardo Blasina, para realizar la presentación del libro.
Como explicaron, desde una perspectiva institucional, INIA se refiere a la agroecología como la aplicación de principios y conceptos ecológicos al diseño y manejo de agroecosistemas más sostenibles. Las trayectorias agroecológicas, en tanto, implican cambios en los sistemas de producción que los tornen más sostenibles que los que se busca reemplazar.
Finalmente, se dio paso a una mesa de reflexión y diálogo conformada por los presidentes de las comisiones permanentes de Ganadería, Agricultura y Pesca de las cámaras de Senadores y de Representantes, Guillermo Domenech y Gonzalo Onetto, respectivamente, y el diputado Nelson Larzábal, quien fue uno de los promotores de la ley N° 19.717 que permitió la creación de la Comisión Honoraria Nacional y el Plan Nacional para fomentar la producción con bases agroecológicas.
Bajo la moderación del gerente de Innovación y Comunicación de INIA, Miguel Sierra, cada parlamentario reflexionó e hizo comentarios sobre la temática y de qué manera se está abordando desde la comisión que lidera.
CUATRO SECCIONES DEL LIBRO Y LAS DIMENSIONES AGROECOLÓGICAS.
El libro presentado está conformado por cuatro secciones.
La primera se titula “Transitando hacia la protección agroecológica de los cultivos”, la segunda “La agroecología y el manejo sustentable de los recursos naturales en los sistemas agropecuarios”, la tercera “Tecnologías con enfoque en la productividad y la calidad” y la cuarta “Innovación en agroecología: intercambios que generan valor”.
Investigadores y autoridades de INIA, de la Universidad de la República, del Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable y de la Universidad de Buenos Aires, fueron los responsables de recopilar y describir las tecnologías en cada sección. En todos los casos, se trata de soluciones que buscan impactar en alguna de las dimensiones asociadas a las transiciones agroecológicas, como a cuantificar su contribución a ellas.
Entre esas dimensiones se encuentra promover la biodiversidad, reducir aplicaciones productos químicos, mantener o restaurar áreas naturales, usar eficientemente los recursos naturales y promover procesos naturales, reciclar, reutilizar.
También promover la diversidad de hábitats, integrar prácticas en el paisaje, asumir la perspectiva de “Una salud”, facilitar la participación y entrenamiento de los productores, potenciar el intercambio de saberes, promover el desarrollo territorial, acercar la producción a los consumidores, cuidar la inocuidad de los alimentos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Arbeleche en la presentación del libro de INIA: El ambiente es un bien público global, y por eso los factores ambientales están en la normativa uruguaya, y cuando se integran a la producción económica traen mayor crecimiento y empleo a Uruguay.
Montevideo | Todo El Campo | La ministra de Economía Azucena Arbeleche participó este jueves 4 de mayo de la presentación del libro “Aportes científicos y tecnológicos del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) del Uruguay a las trayectorias agroecológicas”. Con Arbeleche participaron de la mesa su par interno de Ganadería Agricultura y Pesca, Ignacio Buffa; el de Ambiente, Robert Bouvier; y el director del INIA, José Bonica.
La publicación presentada recoge algunas de las contribuciones de INIA junto a otras instituciones a la generación de conocimiento y tecnologías que aportan a las transiciones agroecológicas en distintos sistemas de producción nacional, como el ganadero, el agrícola, el vegetal intensivo, el agrícola-ganadero, el forestal, el lechero, el arrocero y el familiar.
Arbeleche expresó que en el mundo actual “hay un enfoque holístico de lo económico, de lo social y de lo ambiental” y que prueba de ello es la presencia del Ministerio de Economía y Finanzas, cosa que anteriormente no ocurría.
Explicó que “en el mundo está habiendo un cambio de paradigma en la forma en que los países y las empresas comercializan e invierten”. Ese cambio de paradigma conlleva mayor conciencia “de los aspectos sociales y de los aspectos ambientales”.
Es decir, “de la sostenibilidad social y ambiental, pero básicamente el cambio de paradigma más acelerado en este mundo de los negocios está en el tema ambiental y cada vez más la huella de carbono de un producto, de un bien, de un servicio -o lo que es el tratamiento que en esa producción tuvo de los recursos naturales, el uso o abuso que se haga de nuestros recursos naturales-, cada vez se va a mirar más”, sostuvo.
Continuó apuntando que esa preocupación ya la estamos viendo “hoy en los mercados financieros. Cuando una empresa o cuando un país se financia, el inversor que pone su dinero en esa empresa o en ese país, va a considerar diferente y va a demandar más los títulos de deuda de la empresa o del país que tiene un comportamiento ambiental más responsable”.
“En el caso uruguayo cada vez más las calificadoras de riesgo en su metodología explicitan más y más estos factores, básicamente se llaman ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) y 0donde está cambiando más y donde el foco se está poniendo más -que era algo que no se había hecho hasta ahora con esta intensidad- es en lo ambiental. Uruguay está muy bien parado en los mercados financieros y claramente la nota crediticia de las calificadoras de riesgo que Uruguay tiene hoy, que es la más alta en la historia de nuestro país, tiene que ver con esto”, señaló.
Arbeleche recordó que “hace unos días la calificadora Standard and Poor’s aumentó la nota a la más alta que ha tenido Uruguay y explicitó que eso tenía relación con el manejo fiscal prudente, con la reforma de seguridad social aprobada, pero también sin duda que ahí atrás está este enfoque responsable en lo ambiental y en lo social”.
“En materia de producción y de comercio, la manera en que comercialicen los países, las relaciones diplomáticas, van a estar muy marcadas por esta huella de carbono que tengan los bienes”, explicó.
“El bien que entra a la Unión Europea cada vez más se va a mirar cuánto carbono emitió y se está implementando lo que se llama el mecanismo de ajuste de carbono en frontera, no para todos los bienes, pero ya hay bienes que lo tienen y ya hay precio para ese carbono que se que se emitió en la producción de ese bien. Y así como hace años tenemos el sello de exportación de carne libre de aftosa, los inversores que dialogan con el MEF cada vez más están pidiendo, o van a pedir, que esa carne también sea libre de deforestación”, analizó la ministra.
Recordó que “esto lo vimos claramente cuando fueron los propios inversores que demandaban los bonos uruguayos que pidieron ‘pongan como indicador importante en la responsabilidad ambiental el mantenimiento del bosque nativo”.
Arbeleche subrayó que “todos estos elementos podemos resumirlos en varias medidas de lo que se llaman los factores ambientales sociales y de gobernanza”. Y remarcó que “está claro es que Uruguay se posiciona muy bien en este aspecto y por lo tanto tenemos una enorme oportunidad como país de estar a la vanguardia de estos temas y de avanzar en este desarrollo sostenible en todos estos aspectos”.
La ministra explicó luego cómo concibe el Gobierno y el equipo económico: “Al menos en lo que refiere al MEF, se puso un mojón sumamente importante en esta Administración. En la Ley de Presupuesto vigente el artículo 533 explicita que la política económica va a incorporar la política ambiental”.
Además, por la Ley de Urgente Consideración, “se creó el Ministerio de Ambiente, pero no es Ministerio de Ambiente por un lado y Ministerio de Economía por otro, ministerios sectoriales, Ganadería e Industria por otro. Es todo de forma conjunta; explícitamente la norma dice: la reducción de los gases de efecto invernadero y la adaptación y la mitigación al cambio climático van a estar en la política económica y eso es algo este sumamente fuerte que se ha traducido luego en acciones concretas”.
El concepto “es incorporar el costo de financiamiento de un país, en el caso de nuestro país hemos incorporado el costo de financiamiento, cuánto nos sale endeudarnos, el costo que tiene para Uruguay el endeudarse, con la conducta ambiental que tenemos. Es la primera vez que nos atamos de manos y decimos: si nos portamos mejor ambientalmente vamos a tener un premio; si por el contrario no cumplimos con determinados objetivos ambientales, vamos a tener una penalización. El concepto general es que el ambiente es un bien público global”, explicó.
“Entonces hay que diferenciar el aporte que cada país hace a la contribución a ese bien público global y esa diferenciación solicitamos, y es lo que hemos hecho, que se traduzca en tasas de interés de costo de financiamiento diferentes. También estamos proponiendo a nivel de la Organización Mundial de Comercio que se trate distinto comercialmente, que se pueda acceder a más mercados y en mejores condiciones a quienes tenemos un comportamiento ambiental más responsable”.
Finalizando, dijo que “los aspectos de cambio climático y la conservación de nuestros recursos naturales desde el punto de vista del MEF va mucho más allá del cuidado de nuestro planeta y del bienestar de nuestros ciudadanos. Aquí hay también un enfoque que es el cuidado para que esto sea sostenible y para que las próximas generaciones lo puedan seguir este llevando adelante”, dijo Arbeleche.
La secretaria de Estado subrayó que “acá también hay un enfoque económico que nos obliga a que esta tendencia a hacia la descarbonización, hacia la producción agroganadera sostenible y hacia el mantenimiento de los recursos naturales tenga que ver con cómo se lleva adelante la producción económica en Uruguay”.
“Hoy ya tenemos que adelantarnos a que la inversión va a exigir esta responsabilidad ambiental, que la producción va a exigir esta responsabilidad ambiental, que lo que se comercie va a estar mirando y exigiendo estos certificados ambientales y por lo tanto no solamente se trata de gestionar los riesgos que hoy enfrentamos con el cambio climático, sino que se trata también de una enorme oportunidad como país de posicionarnos en este tema. Y en ese posicionamiento y en ese aprovechar la oportunidad que tenemos como país finalizo con lo que decía el presidente del INIA (José Bonica), esto no es una tarea solo de un sector. Esto es una tarea conjunta del sector privado, del sector público y sin duda que el INIA tiene un rol fundamental en esta transición de este desarrollo sostenible en lo económico y en lo ambiental. Estamos frente a una enorme oportunidad como país y podemos en este trabajo mancomunado hacer frente a un salto en términos de crecimiento y por lo tanto generar mayores empleos que impliquen mayor bienestar para nuestra sociedad”, concluyó.
En un evento de ACDE participaron Ana Balsa, Javier de Haedo, Ignacio Munyo, Gabriel Oddone y Ricardo Pascale.
Montevideo | Todo El Campo | Buscando fomentar la reflexión y el intercambio de ideas acerca de los desafíos de Uruguay para crecer, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) llevó adelante un conversatorio con la consigna “Claves para un mayor crecimiento sostenido en Uruguay”, que reunió a diversas autoridades del ámbito público y privado.
Con la moderación del periodista Emiliano Cotelo, los oradores fueron la profesora e investigadora de la Universidad de Montevideo (UM), Ana Inés Balsa; el director del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay, Javier de Haedo; el director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ignacio Munyo; el socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone; y el profesor de la Universidad de la República e investigador Ricardo Pascale.
Cada uno compartió su postura sobre qué debería hacerse para lograr un mayor crecimiento, en el entendido de que esto permitirá dedicar mayores y mejores recursos para abatir la pobreza, la marginalidad, generar más y mejores trabajos y un mayor bienestar de la sociedad en general.
BALSA: LOS CAMBIOS DISRUPTIVOS EN LOS PROCESOS PRODUCTIVOS.
En su intervención, Balsa hizo referencia a la era actual y a los cambios disruptivos que se han producido en los procesos productivos, que registran una alta automatización y digitalización, además de innovaciones permanentes.
Si bien destacó que el ritmo acelerado de la innovación “tiene la potencialidad de aumentar la productividad y de darnos mayores ingresos y niveles de bienestar”, advirtió que “también marca desafíos asociados a los procesos de automatización”, relacionados con la incertidumbre, los altos niveles de estrés, la desigualdad y la desprotección financiera provocada en quienes son sustituidos por dispositivos tecnológicos.
DE HAEDO: LAS REFORMAS ESTRUCTURALES SON EL CAMINO PARA EL CRECIMIENTO.
A su turno, De Haedo mencionó que según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) la tasa de crecimiento de la economía a largo plazo está en 2,1% y las proyecciones para fin de este siglo la hacen bajar a 1,7%.
Consideró que “es muy bajo ese crecimiento económico a largo plazo para un país en nuestro estadio de desarrollo y más todavía para la demanda de políticas públicas que tiene nuestra sociedad”.
Por lo tanto, opinó que “las reformas estructurales son el camino para el crecimiento a largo plazo, tal como nos enseña la historia”.
MUNYO: EL EJE DE LA AGENDA DEBE SER EL TRABAJO.
Por su parte, Munyo señaló que la agenda del futuro del Uruguay debe tener como eje el futuro del trabajo, porque implica una transformación central en las personas y alinea una serie amplia de políticas públicas.
A su vez, resaltó la necesidad de “sostener la inversión pública con crecimiento”, pero “repartiendo diferente”.
“Hay que pensar en nuevos instrumentos para la reconversión y reinserción de las personas, que son muchas y van a necesitar una intensa ayuda del Estado, pero siempre pensando en que la decisión final en las políticas sociales de recapacitación, de reinserción, la tiene el individuo y no un Estado que toma las decisiones”, agregó.
ODDONE: REFORMAR PARA ACHICAR LA BRECHA CON AQUELLOS QUE QUEREMOS PARECERNOS.
Para Oddone, Uruguay debe “acelerar el crecimiento para acortar la brecha con los países con los que queremos parecernos, porque nuestro modelo de convivencia depende exclusivamente de generar más riqueza”.
Afirmó que es necesario “hacer un esfuerzo decidido en mejorar la productividad de los factores en Uruguay y eso requiere reformas que tienen que ver con la inserción externa, que está obsoleta”.
“El problema que tenemos es que el 80% de la población uruguaya trabaja en el sector no transable. ¿Dónde va a trabajar la gente de este sector, que tiene que ser reducido en su tamaño? ¿Es el sector transable que lo va a ocupar? ¿Dónde están las habilidades educativas del sector no transable, al que tenemos que mover hacia el transable? El punto central es que hemos hecho las cosas mejor en los últimos 30 años frente a lo que veníamos haciendo antes, pero nuestro crecimiento no es sostenible en el tiempo y hemos vuelto a nuestro crecimiento mediocre. Si no introducimos reformas en la nueva generación, tenemos un problema”, apuntó.
PASCALE: LA ESTABILIDAD Y LA CULTURA ECONÓMICA.
En la misma línea, Pascale indicó que Uruguay ha tenido un lento crecimiento con sinuosidades y “lo que más preocupa es la divergencia que estamos teniendo con otros países que eran nuestros referentes”. En este contexto, su proyección es que “la divergencia será mayor aún”.
De todas formas, destacó la estabilidad y la cultura económica del país, así como su democracia plena y “una distribución del ingreso que es de las mejores de América Latina”.
ROSARIO GONZÁLEZ: FACILITAR EL DIÁLOGO EN UN MOMENTO DE INCERTIDUMBRE REGIONAL Y MUNDIAL.
La presidenta de ACDE, Rosario González Stewart, resaltó que “la misión” de esa institución es la de dar apoyo “a los dirigentes de empresas para transformar sus negocios e incidir en el entorno a través de una gestión basada en la dignidad de las personas y el bien común”. Esos son “valores presentes a la hora de dirigir nuestras organizaciones, con las personas en el centro de nuestra actividad”.
En el cierre, González Stewart expresó que los dirigentes de empresas tienen el deber de redoblar esfuerzos para profesionalizar la gestión centrada en las personas y con un desarrollo empresarial inclusivo.
“También somos conscientes que todo lo que hoy hemos conversado exigirá una capacidad de diálogo abierto y honesto, que se base en la confianza de las partes. Queremos contribuir facilitando ese dialogo en un momento de la historia donde hay mucha incertidumbre regional y mundial”, agregó.
“Para promover ese diálogo, seguiremos desarrollando actividades para intercambiar sobre cómo llevar a cabo estas claves del crecimiento y así poder comprometer a quienes son actores relevantes para lograr los cambios, organizaciones empresariales, políticas, gremiales, educativas y sociales, para combatir la pobreza y la marginalidad”, concluyó.
En India hay una creciente influencia de la pseudociencia con investigadores y políticos vinculados a organizaciones religiosas conservadoras.
Montevideo | Todo El Campo | Durante muchos años, siglos para ser más exactos, la religión dominó el pensamiento humano global. Todo se pensaba y creía según lo establecido por alguna religión, sus dogmas y la palabra del líder religioso. Eso sigue siendo así en varios países donde el Islam prevalece, pero no en occidente que creció y se desarrolló a la luz del Catolicismo.
Con el tiempo la sociedad occidental fue evolucionando. Para decirlo de forma simple: la jerarquía católica perdió autoridad y las sociedades iniciaron un proceso de alejamiento de las cuestiones de fe que pasaron a ser parte de las actividades privadas de las personas. Paralelamente, la laicidad con un fuerte impulso de la ciencia, la investigación y la racionalización, ganó los espacios que fueron quedando vacíos.
A grandes rasgos podemos afirmar que muchas cosas dejaron de creerse sólo porque alguien nos la enseñó sin darnos el derecho a cuestionarlas. El ser humano comenzó a buscar explicaciones racionales basadas en verdades tangibles, y encontró muchas, sobre sí mismo y todo lo que lo rodea.
Así, el Big Bang fue más creíble y aceptado que la Biblia y su Génesis; el heliocentrismo le ganó a geocentrismo, y la teoría de la evolución de Charles Darwin se impuso a la creación del hombre por mano directa de Dios a su imagen y semejanza.
Pero desde hace algunos años, la ciencia ha sido puesta en duda y negada aún en sus concepciones probadas y estudiadas una y otra vez, en una suerte de avance de la relativización absoluta en la cual parece que cualquier cosa debe ser aceptada por el solo hecho de que alguien la plantea, aunque carezca de todo fundamento.
En la segunda quincena de abril la revista científica Science publicó un artículo que va en ese sentido: “Científicos en India protestan por el movimiento para eliminar la evolución darwiniana de los libros de texto. Dicen que la decisión marca un preocupante rechazo a la ciencia”.
El artículo desarrolla que los libros de ciencia de los estudiantes indios ya no contarán con la teoría de la evolución, según una resolución política controvertida.
La medida generó la protesta de los científicos de India. En pocos días son más de 4.000 investigadores los que han firmado una carta abierta pidiendo a las autoridades de la educación que restauren el material.
Amitabh Joshi del Centro Jawaharlal Nehru para la Investigación Científica Avanzada dijo que quitar a Darwin de los textos de estudios es hacer “una parodia” de la educación secundaria completa. Otros investigadores temen que se afirme una creciente aceptación de la pseudociencia, agrega Science.
La decisión de quitar a Darwin y su teoría de la evolución de la educación es responsabilidad del Consejo Nacional de Investigación y Capacitación Educativa (NCERT), una organización gubernamental autónoma que establece planes de estudio y publica libros de texto para los 256 millones de estudiantes de primaria y secundaria de India.
En respuesta, la Breakthrough Science Society (Sociedad de Ciencias Avanzadas) una institución sin fines de lucro, difundió una carta abierta, fechada el 20 de abril, para que se revea la medida.
Un dato curioso es que los pasos del NCERT fueron graduales: primero, cuando la pandemia por Covid-19, eliminó la discusión sobre la evolución darwiniana de los libros de texto, bajo la excusa de agilizar las clases por internet, pero luego la decisión se transformó en permanente sin que se dieran mayores explicaciones.
La carta de Breakthrough Science Society expresa que “la comunidad científica del país está seriamente consternada al ver que la teoría de la evolución biológica ha sido abandonada”, una decisión que implicará que “los estudiantes sean seriamente perjudicados en sus procesos de pensamiento si se les priva de la exposición a ese descubrimiento fundamental de la ciencia”.
Joshi advirtió que si se quita la teoría de la evolución de 9° y 10° grado privará a miles de estudiantes de ese aporte fundamental porque son muchos los jóvenes que no continúan con la orientación biológica. “La evolución es quizás la parte más importante de la biología que todos los ciudadanos educados deben conocer. Habla directamente de quiénes somos, como humanos, y de nuestra posición dentro del mundo viviente”, argumentó.
Lo más alarmante es que la decisión se tomó cuando en India hay una creciente influencia de la pseudociencia con investigadores y políticos vinculados a organizaciones religiosas conservadoras que han expresado dudas sobre la evolución y han promovido afirmaciones sin fundamento de que los antiguos indios construyeron naves espaciales y realizaron investigaciones con células madre.
Algunos observadores temen que la medida de India pueda envalentonar a los negadores de la evolución en las naciones vecinas, incluido Pakistán. El físico paquistaní Pervez Hoodbhoy ya lo ha advertido al decir que en Pakistán los libros de texto de biología contienen capítulos sobre la evolución, pero en los propios libros se recomienda no leerlos “porque no es una teoría científica, carece de pruebas y va en contra del Islam”.