La UE espera firmar tratado con Mercosur en julio. Brasil dijo que el acuerdo se puede cerrar a fines del primer semestre.
Montevideo | Todo El Campo | La Unión Europea espera firmar el acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay) en julio, dijo el el vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans (foto).
“Ojalá podamos hacerlo antes de la próxima cumbre con América Latina que se realizará el 17 y 18 de julio en Bruselas”, comentó Timmermans a la agencia AFP en el último día de una gira por Brasil, Colombia y México. Sus manifestaciones fueron el lunes 30 de enero en México, informó la prensa alemana citando a la agencia AFP
“Me encantaría que pudiéramos hacer esto antes de que termine la presidencia sueca”, insistió el vicepresidente de la Comisión Europea a cargo de las negociaciones climáticas internacionales.
Los líderes europeos “tienen el deber urgente de lograr que el acuerdo UE-Mercosur llegue a su fin”, agregó.
Recordó que el canciller Olaf Scholz está actualmente en Brasil, y que en una escala previa que hizo en Buenos Aires dijo que “nuestro objetivo es llegar finalmente a una conclusión rápida”.
«Creo que hay nuevos argumentos sobre la mesa”, continuó Timmermans, quien antes de viajar a México se reunió en Brasil con la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, figura emblemática en la lucha contra el calentamiento global. Recuérdese que la UE objetaba a Brasil por el manejo que éste hacía de temas ambientales y el cuidado de la selva durante la presidencia de Jair Bolsonaro.
Pero ahora, “el compromiso del presidente Luiz Inácio Lula da Silva contra la deforestación es auténtico”, aseguró Timmermans, quien razonó: “No habría nombrado a Marina Silva ministra de Medio Ambiente si no fuera así”.
Lula le dijo a Scholz este lunes que “cerraremos ese acuerdo, si todo sale bien, quien sabe, para fines de este semestre”, agregando que Brasil espera introducir cambios, aunque prometió «apertura» en las negociaciones.
SECTORES INDUSTRIALES.
Por otro lado, los sectores industriales de Alemania y Brasil defendieron el TLC entre ambos bloques.
La agencia china Xinhua informó que la patronal de la industria brasileña y la de la industria alemana defendieron el lunes pasado el acuerdo UE-Mercosur en un documento que entregaron al presidente brasileño y al canciller alemán.
Firman el documentos de cinco prioridades, la Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil, y la Federación de Industrias Alemanas (BDI) y la Comisión Alemana de Industrias para América Latina (LADW). El texto fue entregado al mandatario de Brasil y al canciller alemán.
Las instituciones piden a ambos líderes que actúen para completar el Acuerdo: “Creemos firmemente que, una vez en vigor, el acuerdo será fundamental para aumentar aún más el comercio bilateral, facilitando el intercambio de bienes y servicios de mayor valor añadido, así como favorecer inversiones de vanguardia entre ambas partes del Atlántico”, apuntó el texto.
La baja en el precio del dólar, primero durante todo 2022 y ahora en los primeros días de 2023, “acentúa el desequilibrio de competitividad en precios que mantiene Uruguay frente a sus principales referencias”.
Montevideo | Todo El Campo | Al viernes 27 de enero el precio del dólar en Uruguay, durante 2023, cayó 3%, cerrando esa jornada a $ 38,6.
Esa caída de la moneda estadounidense se suma al 10% que retrocedió durante 2022, tal como se detalla en la gráfica elaborada por la consultora Exante, que se publica a continuación.
Si se retrocede en el tiempo, en la gráfica también se puede observar la suba a partir de enero de 2020, y un 2021 sinuoso, comenzando el proceso de caída en enero de 2022.
La baja en el precio del dólar, primero durante todo 2022 y ahora en los primeros días de 2023, “acentúa el desequilibrio de competitividad en precios que mantiene Uruguay frente a sus principales referencias”.
Ante Estados Unidos, la variación del tipo de cambio real es de -23%; Brasil -45%; Argentina -24% respecto al dólar oficial y -56% el dólar blue; Eurozona -37%; Australia -27%; Nueva Zelanda -20%; y China -16%.
Por otra parte, y “en la misma línea” de lo ya comentado, Exante señala que “el Informe de Política Monetaria del BCU presentado esta semana” señala que “la brecha entre el TCR (tipo de cambio real) efectivo y el TCR de fundamentos se amplió considerablemente en los últimos trimestres”.
Los precios internacionales de los productos básicos agrícolas han influido en los resultados finales.
Brasilia, Brasil | Todo El Campo | En 2022 los agronegocios totalizaron US$ 159.090 millones en exportaciones, un 32% más que el año anterior, según datos de la Secretaría de Comercio y Relaciones Internacionales (SCRI) del Ministerio de Agricultura y Ganadería. Los precios internacionales de los productos básicos agrícolas influyeron en el desempeño.
Las ventas externas de agronegocios representaron el 47,6% del total exportado por Brasil en el año pasado.
El crecimiento en los volúmenes exportados de productos agrícolas se vio reforzado por el aumento del rendimiento de granos 2021/2022, que alcanzó los 271,4 millones de toneladas. El maíz y la soja fueron los principales cultivos, con casi 113 millones de toneladas y 126 millones de toneladas, respectivamente.
Los sectores exportadores que se destacaron entre enero y diciembre de 2022 fueron: complejo sojero (US$ 60.95 billones, 38,3% del total); carnes (US$ 25,67 billones, 16,1% del total); productos forestales (US$ 16,49 billones, 10,4% del total); cereales, harinas y preparados (US$ 14,46 billones, 9,1% del total) y complejo de azúcar y alcohol (US$ 12,79 billones, 8% del total).
DICIEMBRE 2022.
Las exportaciones de agronegocios en diciembre de 2022 sumaron US$ 11.320 billones, 15,4% más que en diciembre de 2021 (US$ 9.810 billones). Según el análisis de SCRI, los altos precios también explican la expansión.
Los cinco principales sectores exportadores fueron: cereales, harinas y preparaciones (participación del 19,3%); complejo de soja (participación del 19,2%); carne (participación del 16,7%); productos forestales (participación del 10,5%); y complejo azúcar-alcohol (participación del 10,4%).
China por sí sola representó un tercio del aumento en el volumen exportado de maíz. Otros cuatro países también importaron el cereal, como Irán, España, Japón y Corea del Sur.
Ec. Barreto: Antes de pensar en una moneda común, el Mercosur debe dar pasos a corto, mediano y largo plazo. Entre ellos negociar más activamente acuerdos de libre comercio con los principales países y bloques económicos del mundo.
Asunción, Paraguay | Todo El Campo | La idea de que el Mercosur tenga una moneda común que sustituya a dólar estadounidense aparece como alocada en un bloque en el cual han despuntado fuertes diferencias entre sus integrantes, además de que en más de 30 años ha sido difícil hacerlo funcionar bien.
Pero la idea de la moneda común no es del todo innovadora ya que Argentina y Brasil, las principales economías del bloque, se han referido con anterioridad a esa posibilidad, pero nunca avanzaron más allá del planteamiento verbal, como una buena idea o un objetivo lejano a alcanzar algún día.
Sin embargo, el triunfo de Luiz Inacio da Silva (Lula) cambió los equilibrios dentro del Mercosur y a pocos días de asumido parecería que hay una relación de cercanía con Argentina fundamentada en una ideología política similar. Esa proximidad es lo que le daría impulso a una idea como la mencionada, con el objetivo de no depender de la moneda estadounidense en el comercio intrarregional.
En Paraguay, el economista, exministro de Hacienda y columnista del diario Última Hora, César Barreto Otazú, aseguró que dadas las condiciones del Mercosur “no tiene sentido pensar en una moneda común”.
En su última columna escribió que la idea de una moneda única es política y que “desde el punto de vista económico, una moneda común creíble que sea efectivamente utilizada en el comercio entre los países miembros es absolutamente inviable” porque “no existen los fundamentos y precondiciones básicos de un área monetaria óptima”.
Se supone que una moneda única aportaría “beneficios de eliminar los costos, riesgos e ineficiencias relacionados a las operaciones de cambio en el comercio de bienes y servicios, y, que los mismos superen a los costos a nivel nacional de renunciar a la emisión de una moneda propia y a implementar políticas monetarias adecuadas para mantener la estabilidad de precios y atenuar los ciclos económicos particulares del país”.
Sobre las precondiciones, el Ec. Barreto señaló: “Se refieren a la existencia de una alta integración entre los países miembros del bloque en términos de destino y origen de los bienes y servicios, de libre movimiento de personas y capitales y una simetría entre las políticas fiscales, financieras y regulatorias”.
Además, en caso de existir tales precondiciones, se requerirá de “un diseño adecuado del Gobierno y la institucionalidad relativos a la emisión de la moneda que garantice la correcta administración y gestión de la política monetaria y financiera común que sería ejecutada a partir de ella”.
Por otra parte, el Tratado del Mercosur firmado en marzo de 1991 fue “muy optimista” proponiendo “la creación de un mercado común entre los países miembros”, “el establecimiento de un arancel externo y una política comercial común” entre otros objetivos que ya tienen casi 32 años, pero “los avances para alcanzar estos propósitos han sido limitados”, escribió. “El Mercosur aún no ha logrado siquiera sus objetivos fundacionales, los cuales son prerequisitos básicos para el éxito de una moneda común”.
LO QUE EL MERCOSUR DEBERÍA HACER A CORTO, MEDIANO Y LARGO PLAZO.
El columnista señala lo que el Mercosur debería hacer a corto y largo plazo. En lo más inmediato, se “debe consolidar la integración comercial interna, liberando efectivamente el flujo de bienes y servicios”.
A mediano plazo, “construir una unión aduanera abierta reduciendo el arancel externo común y negociar más activamente acuerdos de libre comercio con los principales países y bloques económicos del mundo para acceder a sus mercados con productos de valor agregado, no solo con materias primas”.
A su vez, en el largo plazo “debemos avanzar en la coordinación de las políticas macroeconómicas hasta lograr la vigencia plena de una política fiscal y monetaria responsable y confiable, con estabilidad de precios en todos los países miembros y en la liberación del flujo migratorio y de capitales”.
Por lo tanto, “pensar en una unión monetaria en las actuales condiciones, no tiene sentido”.
Hace 6 meses se esperaba un crecimiento del 3%, ahora se ajustó al 1,7%. La desaceleración abrupta y prolongada golpeará con fuerza a los países en desarrollo.
Washington, Estados Unidos | Banco Mundial | Todo El Campo | Según la última edición del informe Perspectivas económicas mundiales que elabora el Banco Mundial, el crecimiento mundial se está desacelerando marcadamente debido a la elevada inflación, el aumento de las tasas de interés, la reducción de las inversiones y las perturbaciones causadas por la invasión de Rusia a Ucrania.
Dada la frágil situación económica, cualquier nuevo acontecimiento adverso -como una inflación más alta que la prevista, aumentos abruptos de las tasas de interés para contenerla, el resurgimiento de la pandemia de Covid‑19 o la intensificación de las tensiones geopolíticas- podría empujar a la economía mundial a la recesión. Sería la primera vez en más de 80 años que se producen dos recesiones mundiales en la misma década.
Se prevé que la economía mundial crecerá un 1,7% en 2023 y un 2,7% en 2024. La fuerte desaceleración del crecimiento será generalizada: los pronósticos se corregirán a la baja para el 95% de las economías avanzadas y para casi el 70% de los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED).
Durante los próximos dos años, el ingreso per cápita de los MEED se ubicará, en promedio, en el 2,8%, un punto porcentual inferior al promedio registrado en el período 2010-19. En África subsahariana -que representa alrededor del 60% de las personas del mundo que se encuentran en la pobreza extrema-, se espera que el crecimiento del ingreso per cápita entre 2023 y 2024 sea, en promedio, de apenas el 1,2%, una tasa que podría hacer que los niveles de pobreza aumenten, en lugar de disminuir.
“La crisis que enfrenta el desarrollo se está intensificando a medida que las perspectivas de crecimiento mundial se deterioran”, declaró David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial. “Los países emergentes y en desarrollo se enfrentan a un período de varios años de crecimiento lento impulsado por una pesada carga de la deuda y escasas inversiones; al mismo tiempo, el capital mundial es absorbido por las economías avanzadas que enfrentan niveles de deuda pública extremadamente altos y tasas de interés crecientes. El bajo nivel de crecimiento y de inversión empresarial agravará los retrocesos en materia de educación, salud, pobreza e infraestructura, que ya son devastadores, así como las crecientes demandas derivadas del cambio climático”.
Se prevé que el crecimiento de las economías avanzadas se desacelerará del 2,5% en 2022 al 0,5% en 2023. En las últimas dos décadas, las desaceleraciones de esta magnitud han sido la antesala de una recesión mundial. En Estados Unidos, el crecimiento caerá al 0,5% en 2023, 1,9 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos anteriores y el desempeño más deficiente fuera de las recesiones oficiales desde 1970. En 2023, se espera la zona del euro no registre crecimiento, lo que representa una revisión a la baja de 1,9 puntos porcentuales. China crecerá un 4,3 %, es decir, 0,9 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos anteriores.
Excluyendo a China, se prevé que el crecimiento de los MEED se desacelerará del 3,8% en 2022 al 2,7% en 2023, lo que refleja una demanda externa considerablemente menor, agravada por la elevada inflación, la depreciación monetaria, condiciones de financiamiento más restrictivas y otros factores adversos internos.
Para fines de 2024, los niveles del producto interno bruto (PIB) en las economías emergentes y en desarrollo serán aproximadamente un 6% inferiores a los niveles previstos antes de la pandemia. Si bien se prevé que la inflación mundial se modere, se mantendrá por encima de los niveles prepandemia.
En el informe se presenta la primera evaluación integral de las perspectivas a mediano plazo para el crecimiento de la inversión en los MEED. Durante el período 2022-24, es probable que la inversión bruta en estas economías crezca alrededor de un 3,5% en promedio, es decir, menos de la mitad de la tasa que prevaleció en las dos décadas anteriores. El informe ofrece a los encargados de la formulación de políticas una lista de opciones para acelerar el crecimiento de la inversión.
“La falta de inversiones genera gran preocupación porque está asociada con bajos niveles de productividad y de actividad comercial, y empeora las perspectivas económicas generales. Sin un crecimiento sólido y sostenido de las inversiones, es sencillamente imposible avanzar de manera significativa en la consecución de objetivos climáticos y de desarrollo más amplios”, manifestó Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. “Las políticas nacionales para impulsar el crecimiento de la inversión deben adaptarse a las circunstancias de cada país, pero siempre comienzan con la creación de marcos de política fiscal y monetaria sólidos y la introducción de reformas integrales destinadas a mejorar el clima para la inversión”.
El informe también arroja luz sobre la difícil situación en la que se encuentran 37 pequeños Estados, es decir, países con una población de 1,5 millones de personas o menos. Estos Estados sufrieron una recesión más profunda como consecuencia del Covid-19 y experimentaron un repunte mucho más débil que otras economías, en parte debido a las prolongadas perturbaciones que afectaron al turismo. En 2020, la producción económica de los Estados pequeños se redujo más del 11%, lo que representa una disminución siete veces mayor que la observada en otras economías emergentes y en desarrollo. En el informe se concluye que los Estados pequeños a menudo experimentan pérdidas relacionadas con desastres que representan, en promedio, el 5% del PIB al año, lo que genera graves obstáculos al desarrollo económico.
Los responsables de formular políticas en dichos países pueden mejorar las perspectivas de crecimiento a largo plazo fortaleciendo la resiliencia al cambio climático, promoviendo una diversificación económica eficaz y mejorando la eficiencia de los Gobiernos. En el informe se exhorta a la comunidad mundial a apoyar a los pequeños Estados manteniendo el flujo de asistencia oficial para respaldar la adaptación al cambio climático y ayudar a restablecer la sostenibilidad de la deuda.
Perspectivas regionales, América Latina y el Caribe: Se prevé que el crecimiento se reducirá al 1,3% en 2023 y luego se recuperará hasta alcanzar el 2,4% en 2024. Para obtener más información, consulte el panorama regional (en español): Regional highlights — LAC — SP (worldbank.org)