Ante el incremento de reportes de daño temprano en colza, especialistas evalúan tratamientos químicos experimentales. Se habilitó un registro para dimensionar el alcance del problema.
Montevideo | Todo El Campo | El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) detectó indicios de presencia generalizada de mosca barrenadora del tallo de colza. La institución dio detalles sobre el tema, difundió una nota informativa cuyos autores son los técnicos Ximena Cibils y Mario Gambiasi -el que fue publicado en Todo El Campo– y solicitó la colaboración ante “numerosos sitios de evidencia de colonización severa”.
Para profundizar sobre el tema, Ximena Cibils fue entrevistada en el programa Diario Rural de CX4 Radio Rural, donde realizó importantes observaciones, entre ellas:
PLAGA EMERGENTE EN EXPANSIÓN. La mosca barrenadora del tallo de la colza (Phytomyza rufipes), detectada en Uruguay en 2023, ha mostrado una mayor distribución a lo largo del país en esta zafra, generando preocupación e incrementando los reportes por daños tempranos en los cultivos.
AUSENCIA DE CONTROL QUÍMICO OFICIAL. Actualmente no existen agroquímicos aprobados por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para combatir esta plaga. Desde el INIA se están iniciando ensayos experimentales basados en literatura internacional para evaluar posibles tratamientos eficientes.
LLAMADO A LA COLABORACIÓN (MAPEO): INIA exhorta a productores y técnicos a reportar los casos de afectación a través de un formulario (Google Forms) disponible en su página web, con el fin de mapear el impacto real a nivel nacional y destinar recursos para su investigación.
LA ENTREVISTA. INIA BUSCA MAPEAR EL IMPACTO DE LA MOSCA BARRENADORA DEL TALLO Y ENSAYA POSIBLES SOLUCIÓN.
Cibils comentó que a partir de 2023 se comenzaros a recibir plantas que se pensó sufrían enfermedades radiculares porque estaban volcadas, pero detectaron la presencia del barrenado, y allí se ubicaron larvas de moscas que, después de hacer una identificación morfológica y molecular, confirmaron que se trataba de Phytomyza rufipes y de Scaptomyza.
Son dos barrenadoras: Scaptomyza es de menor importancia porque solamente barrena las hojas pero no es un problema, pero Phytomyza rufipes quedó como una posible plaga emergente en el país en ese momento.
Este año INIA sacó el comunicado con la información ante una mayor distribución en todo el país y porque “necesitamos que colaboren, tanto los técnicos como productores, para focos y entender si es un problema a nivel nacional y si debemos atenderlo con mayor importancia en los próximos años”.
La información de la plaga sobre su biología es escasa y por tanto tampoco se sabe mucho, asimismo, “la literatura internacional dice que las lluvias y la humedad deberían bajar la incidencia del problema. Yo creo que tiene que ver con que el cultivo ha crecido en área”, explicó, porque cuantas más plantas es mayor la posibilidad de que la plaga se manifieste.
Consultada si hay algún tipo de control, Cibils contestó: “Lamentablemente no. No hay ningún control químico aprobado por el Ministerio. En INIA estamos empezando a hacer pruebas de algunos de los productos que consideramos que pueden llegar a funcionar según la literatura internacional, pero también hay muy poca de esa literatura referida a la plaga y al manejo. Lo que dice la literatura es que la plaga es un problema importante durante los inicios del cultivo porque deposita sus huevos en las hojas y las hojas barrenan después a los pecíolos y después al tallo. Cuanto más chica es la planta, más problemático es ese daño. La literatura internacional también dice que las plantas de colza pueden perder esas hojas más viejas, entonces en realidad se recuperan del daño.
¿CÓMO DETECTAR CUANDO LA PLANTA ES AFECTADA?
La investigadora invitó a los interesados a ingresar a la página de INIA donde hay fotos muy descriptivas. Te todas formas dio claves sobre qué observar en el campo: “Lo primero que vamos a encontrar en el cultivo son orificios en las hojas. Muchos orificios, cuando levantamos la hoja y la ponemos a contraluz, es como si le hubiese pinchado una aguja, y esos orificios son de alimentación y oviposición. O sea, la mosca ovipone dentro de esos orificios y tiene huevos que se llaman endofíticos, o sea, los huevos van a estar adentro de la hoja, no se van a ver, pero sí vemos el indicio por ese orificio”.
Cuando el huevo eclosiona dentro de la hoja, “mina por las venas de la hoja hacia el pecíolo, y al abrirlo podemos encontrar larvas de la mosca, que son muy pequeñas, 6 milímetros máximo, son muy móviles y puede haber más de una dentro de cada pecíolo”.
La literatura internacional dice que “si la planta es chica, esa mosca puede barrenar del pecíolo hacia el tallo principal, pero cuando es más grande, no debería de llegar al tallo de la planta”.
DÓNDE Y CÓMO DENUNCIAR.
La denuncia se puede hacer por la página web de INIA como “mosca barrenadora del tallo”, también se puede buscar en las redes sociales de INA, ya sea WhatsApp, Instagram, Twitter.
Además, los interesados que ingresen a la información de INIA se encontrarán con un enlace para ingresar a Google Forms que pide la sección policial para más o menos entender dónde está el daño, sin pedir coordenadas específicas, y alguna información del cultivo, pero nada es restringido. Cuanta más información -inclusivo fotos y videos- se pueda aportar, mejor.
“La idea es poder comparar ese mapa del 2023, que teníamos reportes en el centro del país, con el presente”. Lo que salga de esa información es muy importante para los investigadores.
Un récord de área sembrada, fuerte respaldo tecnológico y precios internacionales que favorecen la producción. El girasol tiene todo para seguir creciendo.
Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | El girasol llegará a marcar cifras históricas según un informe preliminar de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) al que accedió Todo El Campo. El número más relevante es que la simbra implicará a 3 millones de hectáreas, lo que marca un récord en la producción.
En la campaña 2024/2025, fueron 2,2 millones de hectáreas y una producción de 5 millones de toneladas.
En 2025/2026 fueron 2,85 millones de hectáreas, por 6,6 millones de toneladas, siendo la “campaña de girasol más importante del siglo impulsada por reservas de humedad óptimas”.
OTROS DATOS DEL INFORME.
Además de los 3 millones de hectáreas, que representan la mayor superficie histórica destinada al girasol, el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires destaca la expansión regional diferenciada con fuerte crecimiento en Buenos Aires y La Pampa; estabilidad en el noreste argentino y con menor área en el centro-norte de Santa Fe, donde el girasol cede espacio al maíz.
La BCBA apuntó también que hay una alta adopción tecnológica por el sector girasol con más del 90% de la superficie trabajada con siembra directa, con fuerte presencia de híbridos tolerantes a herbicidas.
Los precios internacionales son favorables, lo que da tranquilidad. El aceite de girasol FOB Argentina cotiza en los US$ 1.314/ton, un valor que impulsa la rentabilidad.
Los factores climáticos y productivos no serán adversos ya que se prevé buena disponibilidad de agua en el perfil, aunque con riesgos de heladas tardías y presión de plagas en algunas zonas.
Todo indica que será un año positivo para el girasol argentino.
La llegada de El Niño al país coincidiría con el comienzo de la siembra de soja, cultivo clave para Paraguay.
Asunción, Paraguay | Todo El Campo | Con la mirada puesta en la campaña agrícola 2026/2027, productores y representantes de la Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) de los principales departamentos productivos ya están trabajando en desarrollar medidas preventivas ante el pronóstico de un fenómeno de El Niño que podría intensificar las lluvias durante los meses de setiembre y octubre, lo que coincidirá con el inicio de la siembra de soja.
En Itapúa, el presidente de la CAP, Paulo De Souza, explicó que los productores vienen realizando trabajos de nivelación y adecuación de curvas de nivel en los campos para mejorar el escurrimiento del agua y evitar anegamientos que puedan afectar los cultivos.
En Alto Paraná, el productor y representante de la CAP, Aurio Frigheto, señaló que también se avanza en la puesta a punto de las sembradoras mediante mantenimientos mecánicos, además de la compra y preparación de insumos, con el objetivo de iniciar la siembra apenas se presente una ventana de buen tiempo.
Por su parte, el presidente de la CAP Caaguazú, Flaminio Núñez, indicó que las condiciones climáticas serán determinantes para el arranque de la campaña.
Explicó que se necesitan al menos ocho días consecutivos sin lluvias para que el suelo alcance las condiciones adecuadas para el ingreso de las máquinas.
“Si al menos logramos tener una semana de sol ya daría para iniciar rápidamente los trabajos”, afirmó. “Si llueve más de 50 milímetros y la tierra permanece mojada, es imposible avanzar”, agregó.
UN FENÓMENO QUE EXIGE PREVENCIÓN.
Los pronósticos climáticos anticipan un comportamiento atípico de El Niño para los próximos meses, con una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de los valores normales en gran parte de la Región Oriental.
Este escenario podría dificultar las labores de preparación del suelo y la siembra, además de incrementar el riesgo de inundaciones y erosión en las parcelas agrícolas.
Ante este panorama, los productores coinciden en que la planificación, las obras de manejo de agua y la preparación anticipada de la maquinaria serán claves para minimizar los riesgos y aprovechar las ventanas climáticas disponibles al inicio de la campaña.
La colza es un cultivo que favorece el desarrollo de las colonias, pero también puede aumentar la enjambrazón. Su ocurrencia depende de múltiples factores.
Montevideo | Todo El Campo | Para la zafra 2026 se sembró una superficie récord de colza en Uruguay, con aproximadamente 400.000 hectáreas. Este escenario sugiere que habrá una importante oferta de néctar y de polen para las colmenas, por eso el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) publicó una guía con recomendaciones para planificar el manejo de las colmenas en este periodo.
Aspectos vinculados a la planificación previa, la preparación de las colmenas y el manejo durante y luego de la floración están incluidos en esta nueva guía, que ya se encuentra disponible para todo público y que compartimos con ustedes en este correo.
Mosca barrenadora del tallo de colza. INIA solicita colaboración ante “numerosos sitios de evidencia de colonización severa”.
Ximena Cibils y Mario Gambiasi | Montevideo | Todo El Campo | En la zafra 2023 de cultivos de invierno recibimos muestras de colza (Brassica napus) provenientes de chacras con síntomas de senescencia prematura y vuelco.
Tras un análisis detallado, confirmamos daños en los tallos caracterizados por galerías causadas por larvas de moscas. Análisis de laboratorio de estas muestras realizados en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) La Estanzuela identificaron individuos adultos e inmaduros de dos especies de moscas barrenadoras: Phytomyza rufipes (Diptera: Agromyzidae) y Scaptomyza sp. Mientras que ambas especies fueron confirmadas mediante identificación tanto taxonómica como molecular, solo se encontraron larvas y pupas de Phytomyza rufipes dentro de los tallos afectados por barrenado.
Ese hallazgo resultó ser el primer registro de estas moscas en Uruguay (Cibils et al. 2024).
En esta zafra, 2026, contamos con indicios de una presencia generalizada de Phytomyza rufipes (Diptera: Agromyzidae), con numerosos sitios donde se observan evidencias de colonización severa, manifestadas por una gran cantidad de orificios de alimentación y oviposición en las hojas, así como por el barrenado de los pecíolos de plantas jóvenes de colza y la presencia de múltiples larvas.
Por este motivo, es muy importante relevar su presencia y los daños ocasionados durante la actual zafra de colza.
La información será tratada de manera confidencial y utilizada por INIA exclusivamente para dimensionar la magnitud de la plaga, analizar posibles medidas de control y determinar si esta problemática debe incorporarse a las líneas de trabajo del Programa de Entomología de INIA.
Es muy importante reportar si las chacras presentan barrenado externo (Fig. 2B) e interno (Fig. 2C-G) o vuelco de plantas (Fig. 2H), o precia de larvas en tallos (Fig. 2E) producto del daño de la mosca barrenadora tallo colza para determinar la incidencia de esta plaga emergente en la zafra actual.
DATOS GENERALES DE LA MOSCA BARRENADORA DE LA COLZA.
Nombre científico:Phytomyza rufipes (Diptera: Agromyzidae).
Nombre común: mosca barrenadora del tallo de colza.
Phytomyza rufipes tiene una amplia distribución en Europa, donde se ha conocido durante mucho tiempo como una plaga del género Brassicae (Spencer, 1973). También se ha reportado en los Estados Unidos y Canadá (Rossa et al., 2006). En la región neotropical, se registró por primera vez en Colombia, posiblemente como una introducción desde Europa (Spencer, 1984), y posteriormente en Argentina (Valladares et al., 1999).
IMPORTANCIA Y CICLO.
Phytomyza rufipes es un minador/barrenador de hojas y pecíolos que se alimenta exclusivamente de plantas de la familia de las crucíferas; incluyendo colza, nabos y diversas variedades de coles (Spencer, 1973, 1990). Las hembras adultas ponen sus huevos en el interior de las hojas. Las larvas (Fig. 1C-D) excavan galerías en el mesófilo, ubicado entre las epidermis de la cara superior e inferior de la hoja, hasta encontrar una nervadura, y desplazarse hacia la nervadura central y el pecíolo, lugar donde pasan la mayor parte de su fase de desarrollo larval (Fig. 2). El nivel de daño varía en función de la etapa de desarrollo del cultivo en la que se produce el ataque, siendo más significativo cuanto más jóvenes son las plantas (Spencer, 1973). Debido al posible impacto económico que esta especie puede tener en los cultivos locales, consideramos crucial notificar sobre su presencia en el país y remitir la información necesaria.
IDENTIFICACIÓN Y DAÑO.
Los adultos son pequeños, con machos midiendo alrededor de 2,5 mm y hembras alrededor de 3,5 mm. Tienen una coloración general gris mate en el cuerpo, con la cabeza mayoritariamente amarilla, aunque las antenas pueden oscurecerse ligeramente. Las patas y las pleuras también son amarillas, al igual que el flequillo en la escama (Fig. 1A-B). Se destacan por tener una frente excepcionalmente ancha, tres veces más ancha que el ojo, que se proyecta de manera llamativa sobre el ojo en vista lateral (Fig. 1B). Además, las genas son extremadamente desarrolladas, ocupando el 3/4 de la altura ocular. Las hembras adultas ocasionalmente punzan los bordes de las hojas con sus ovopositores, lo que crea protuberancias en la parte inferior de las hojas (Fig. 2A). Estas punciones a veces no se utilizan exclusivamente para la puesta de huevos, ya que también pueden ser aprovechadas para alimentarse del líquido que se desprende (Bohm, 1957). Se ha observado que las hembras ponen hasta 81 huevos en su vida (Frey, 1951). En Argentina, se detectaron entre 0 y 88 larvas por planta, con un máximo de 11 larvas por pecíolo (Valladares et al., 1999). La pupación puede ocurrir dentro del tallo o en el suelo (Fig. 1E-F).
Las larvas de esta especie son blanquecinas y pueden alcanzar hasta 6 mm de longitud. Una característica distintiva de las larvas son los espiráculos posteriores que presentan entre 25 y 30 poros diminutos (Fig. 1C-D). Estas larvas atacan las hojas, creando galerías en el mesófilo que se extienden hasta las nervaduras. Luego, se desplazan hacia el pecíolo y lo minan en su totalidad en ambas direcciones, y en ocasiones y cuando las plantas son jóvenes, pueden ingresar al tallo (Frey, 1951; Stapel, 1961). La alimentación de las larvas ocurre principalmente dentro de la médula del peciolo y tallo, y el tejido vascular apenas se ve afectado. Consecuentemente, las hojas a menudo pueden sobrevivir incluso en presencia de una gran cantidad de larvas. Este tipo de daño puede afectar a las plantas desde el momento de la implantación hasta su madurez (Hochapfel, 1937; Roesler, 1937; Günthart, 1946), lo que resulta en la decoloración y pérdida temprana de las hojas, lo que a su vez disminuye la resistencia de las plantas al frío (Stapel, 1961), y también puede resultar en vuelco
PHYTOMYZA RUFIPES VS OTRAS MOSCAS EN COLZA.
Además de Phytomyza rufipes y Scaptomyza sp. aquí reportadas (Fig. 1), en la colza se puede encontrar la mosca de la raíz (Delia radicum, Diptera: Anthomyiidae), que como su nombre común indica, infesta las raíces en lugar de las hojas. Delia radicum no pertenece a la familia Agromyzidae; en particular, los adultos de la mosca de la raíz son más grandes que los agromyzidos y se asemejan más a las moscas domésticas. Además, cabe destacar la presencia sírfidos depredadores (Diptera: Syrphidae), conocidos como «moscas de las flores», quienes se alimentan de polen y néctar de flores durante su fase adulta, mientras que sus larvas son depredadoras y se alimentan de insectos como pulgones. El reconocimiento correcto es imperativo para un buen panorama de la situación.
CONDICIONES QUE AFECTAN SU PROLIFERACIÓN.
Altas precipitaciones ayudan a bajar el nivel de la población larval.
MEDIDAS PREVENTIVAS DE CONTROL.
Aunque potencialmente puede causar preocupación las plantas de colza pueden tolerar la pérdida de hojas más antiguas, y normalmente no se considera necesario el tratamiento con insecticidas. Asimismo, dado que esta plaga es emergente en nuestro país y teniendo en cuenta la naturaleza preliminar de esta comunicación, es esencial realizar investigaciones adicionales para adquirir un conocimiento más completo acerca de su biología y comportamiento.
LOS AUTORES.
Ximena Cibils de Protección Vegetal, INIA La Estanzuela; y Mario Gambiasi de Biotecnología, INIA Salto Grande.
Especialistas analizarán el impacto y manejo de la chicharrita del maíz, plaga que amenaza la próxima campaña y será eje central del Congreso Aapresid 2026 en Rosario.
Montevideo | Todo El Campo | En Uruguay, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), realiza monitoreos para conocer y mantener actualizada la información sobre la chicharrita del maíz.
En ese monitoreo, en junio de este año, INIA señaló que en 2026, “tras dos zafras de monitoreo” se “confirma que Dalbulus maidis (chicharrita) presenta una distribución heterogénea en Uruguay, con mayores abundancias en el norte y litoral oeste del país, particularmente en departamentos asociados a las principales zonas de producción maicera del país. En contraste, hacia el centro y sur del territorio, las abundancias fueron menores o incluso nulas en varios puntos de monitoreo”.
En Argentina la chicharrita causa el achaparramiento del maíz, una enfermedad del maíz endémica en el norte del país vecino que durante la temporada de cultivos de verano en la zafra 2023 – 2024 pasó a Uruguay y se detectaron casos con síntomas de achaparramiento causando importantes daños en las chacras.
EL NORTE ARGENTINO SE PREPARA PARA UNA NUEVA CAMPAÑA.
Como se dijo en el párrafo anterior, en Argentina el achaparramiento es endémico y se estima que otra vez la chicharrita podría volver a generar complicaciones en la región norte si las condiciones resultan favorables. El tema será abordado en el próximo Congreso Aapresid de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa, que será del 4 al 6 de agosto en Rosario, provincia de Santa Fe.
Mientras en el norte argentino avanza la cosecha de maíz, se observa que los niveles de daño son considerablemente mayores a la campaña pasada, y según los especialistas, lo que ocurra el próximo verano, dependerá en gran medida del manejo y el clima de los próximos meses.
Investigadores y técnicos anticipan perspectivas y estrategias contra la chicharrita del maíz, uno de los temas centrales del próximo Congreso Aapresid 2026 con la fuerza de Expoagro, que se llevará a cabo del 4 al 6 de agosto en Rosario.
Lo bueno es que el vector del achaparramiento en maíz tiene baja resistencia al frío. “Dependemos de las heladas de junio y julio, porque necesitamos que se ‘resetee’ la población”, anticipó Alejandro Vera (técnico de la Estacion Experimental Agroindustrial Obispo Colombres – EEAOC), que será uno de los expositores sobre el tema en el Congreso Aapresid.
Laua Carabaca, asesora CREA San Patricio y y técnica regional, agregó: “El control con insecticidas sólo va a tener éxito si las poblaciones son bajas. Por eso lo principal es atenuar la cantidad de vectores disponibles, y en caso de optar por estrategias insecticidas, lo más deseable es hacerlo de forma coordinada y regional, más que únicamente lote a lote”. La asesora disertará en el Congreso sobre las claves para el manejo de maíz en el norte argentino, una región que impone desafíos y estrategias muy distintas a las de la zona núcleo, y donde no valen las recetas fijas sino el manejo adaptativo de variables como densidad, ciclos y ventanas de siembra.
Más allá de la cuestión climática, los especialistas coinciden en que la plaga debe ser combatida desde varios frentes. “Si bien es fundamental comenzar con una población baja, la plaga exige una suma de manejos. No hay que echarle la culpa ni enfocarse en un único factor”, aseguró Carabaca.