Las partes firmaron un acuerdo que debió haberse alcanzado hace mucho tiempo; ahora el daño está causado. Daño al país y en la interna del gobierno que se mostró dividido.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Uno de los hechos más relevantes de la semana es la finalización del conflicto en el puerto de Montevideo, luego de meses de acciones sindicales que, aunque legales, dañaron la imagen internacional del país y causaron perjuicios económicos importantes. Pero hay otro hecho del que hemos dado cuenta en Todo El Campo y que no puede pasar desapercibido: un nuevo conflicto en el sector de la industria láctea con la amenaza de dificultar las exportaciones.

Esta semana la empresa portuaria Terminal Cuenca del Plata (TCP) y el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (Supra) firmaron un convenio colectivo por cinco años, asegurando estabilidad y previsibilidad a la operativa de la terminal.

Si para el país es positivo poner punto final al tema (por esos cinco años, según el convenio), para los trabajadores significó que los que tenían 20 jornales asegurados pasaron a tener 21, más una agenda de aumentos para los que tienen un total menor de jornales.

También es positivo para el gobierno. Así lo dejó ver el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo, en declaraciones de prensa. Lo mismo hizo, y de forma más explícita, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, cuando señaló: “Por fin. Todos esperábamos que se llegara a este acuerdo y que se terminara rubricando un convenio que será por cinco años, que les da garantías a los trabajadores”.

HERIDAS ABIERTAS.

Sin embargo, el conflicto del puerto dejó heridas abiertas, sobre todo en la interna del Poder Ejecutivo y del Frente Amplio.

Algunas de esas heridas se generaron con la “declaración de servicios mínimos obligatorios” que exhibió la falta de criterio único y las divisiones internas dentro del gobierno y del Frente Amplio, con dirigentes de peso cuestionando el liderazgo de Yamandú Orsi. Que sean integrantes del gobierno quienes critican públicamente al presidente, es un mazazo a la estabilidad del país.

Por otra parte, a nivel de gobierno y en el marco de las gestiones para encontrar una solución a la conflictividad portuaria, se desarrolló una pulseada entre el ministro Juan Castillo y el secretario Alejandro Sánchez que resultó favorable para este último. Ayer, en TV Ciudad, el ministro tuvo que aclarar que no está “celoso” del logro de Sánchez en el puerto, y que en el gobierno no hay disputan por roles ni por mayor protagonismo.

Otra herida, es la creciente pérdida de confianza, por parte de la oposición, en el ministro Castillo, que parece más un operador del Partido Comunista que un secretario de Estado. Esa imagen de operador se repite según se van presentando los conflictos y llegó a su máxima expresión en la crisis del puerto, pero antes con Conaprole.

Con respecto a Conaprole y la industria láctea, -y este es otro hecho relevante ocurrido en los últimos días-, la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL) se declaró en conflicto por el despido de 25 empleados, lo que la empresa niega, y anunció que no se descarta ninguna medida, incluyendo cortes en la cadena de suministro y la afectación de las exportaciones: “Interrupción o corte en la cadena de suministro nacional o en las exportaciones y un paro general a nivel de toda la industria láctea”.

LA OPOSICIÓN SE DISPONE A INTERPELAR AL MINISTRO JUAN CASTILLO.

A nivel parlamentario, el ministro de Trabajo suspendió esta semana su comprometida comparecencia ante la comisión de Transporte y Obras Públicas del Senado, donde se esperaba desde hace varias semanas para tratar diversos temas, entre ellos el conflicto en el puerto de Montevideo.

La falta con aviso no cayó bien en la oposición y ayer, el diputado Adrián Juri (Partido Colorado) expresó su intención de ir por el camino de la interpelación.

En las redes sociales, Juri escribió que están “agotadas las instancias impulsadas por la oposición en el Senado para que el ministro concurra a la comisión”. Ante la “confirmación” de que no concurrirá al Senado “ratificamos nuestra decisión de avanzar con su interpelación en la Cámara de Diputados”.

“Quiero ser claro, la interpelación no será solamente por el conflicto del puerto de Montevideo”, enfatizó Juri; también “queremos discutir la gestión del Ministerio de Trabajo y obtener respuestas sobre decisiones y situaciones que venimos cuestionando”.

“Detrás de cada conflicto y de cada empresa hay trabajadores y familias. Y defender el trabajo de los uruguayos ha sido y será nuestra prioridad”, añadió el legislador.

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