En el Encuentro Nacional de Innovación, instituciones públicas y privadas destacaron cómo la investigación y la transferencia tecnológica fortalecen la producción agropecuaria y potencian la inserción internacional del país. 

Florida | Todo El Campo | Un evento realizado en Florida reunió a varias instituciones nacionales en un panel sobre políticas públicas e innovación titulado “Políticas públicas, innovación y territorio”, moderado por Uruguay Innova (U+I).

Participaron la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), Agesic (Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento), Uruguay XXI, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU).

En el encuentro se subrayó que la innovación ocurre en las empresas y actividades productivas, y que el desafío es transformar capacidades locales en desarrollo sostenible.

INIA resaltó el trabajo conjunto con productores en fertilización, lechería y ganadería; el LATU mostró avances en certificación y valor agregado para sectores como el lácteo y arrocero; y Uruguay XXI planteó la necesidad de acompañar a las empresas en su internacionalización.

La conclusión común fue que la innovación no es solo tecnología, también es resolver problemas concretos, fortalecer capacidades y articular instituciones para impulsar el desarrollo agropecuario y nacional.  

LA INNOVACIÓN NO TIENE LÍMITES.

El Encuentro Nacional de Innovación fue coorganizado por la Intendencia de Florida, Astro e Interfase, y fue declarado de interés por el Congreso de Intendentes. Este tiene como objetivo generar un espacio de intercambio para compartir buenas prácticas, presentar experiencias concretas y avanzar en la construcción de soluciones entre los sectores público y privado.

En dicho marco, desde U+I se coordinó un panel que puso en relieve la importancia de construir una agenda de innovación que reconozca las capacidades existentes en los distintos puntos del país, al tiempo que promueva el fortalecimiento de las capacidades locales y una mayor articulación entre instituciones públicas, empresas, academia y otros actores del ecosistema.

Durante la apertura, el director ejecutivo de Uruguay Innova, Bruno Gili, señaló que la innovación ocurre en los territorios, en las empresas, en las actividades productivas, en la educación, en la salud y en los servicios públicos. En este sentido, destacó que el rol de Uruguay Innova es articular y potenciar las capacidades de una institucionalidad que ya cuenta con múltiples actores e instrumentos para promover la innovación y el desarrollo, se informó desde el evento.

Por ANDE, su presidente Juan Dorrego planteó que uno de los desafíos es avanzar desde una política pública que simplemente esté presente en el territorio hacia una política que sea efectivamente transformadora.

Destacó el papel de los Centros Pyme como una infraestructura de cercanía con las empresas y planteó la necesidad de que evolucionen hacia verdaderas plataformas de desarrollo. También subrayó la importancia de cambiar la lógica de los instrumentos públicos: en lugar de esperar que las empresas se acerquen a las herramientas disponibles, las políticas deben partir de problemas reales y contribuir a resolverlos.

A su vez, señaló como un desafío central la generación de capacidades locales que permitan sostener los procesos de desarrollo e innovación en el tiempo, aprovechando capacidades que ya existen en los territorios y fortaleciendo su articulación.

Por INIA, Miguel Sierra destacó el valor de contar con capacidades instaladas en distintos puntos del país. Las estaciones experimentales y los consejos asesores regionales permiten trabajar en estrecha vinculación con el sector productivo y adaptar la investigación a las necesidades de cada lugar.

El modelo combina investigación, participación de productores y gremiales, transferencia tecnológica y capacitación. Como ejemplos, mencionó herramientas desarrolladas para optimizar la fertilización y el uso de nutrientes, así como experiencias de coinnovación y transferencias vinculadas a la producción lechera y ganadera.

“El desafío no es solamente generar conocimiento, sino lograr que llegue al territorio y sea adoptado por quienes producen”, definió el presidente de INIA.

Lucila Arboleya, en representación del LATU, destacó el carácter nacional de la institución y su vínculo con el entramado productivo del país. Señaló que el trabajo de laboratorios, certificación, metrología, transferencia tecnológica e innovación aplicada busca contribuir a agregar valor y mejorar la calidad de lo que Uruguay produce.

En particular, mostró cómo estas capacidades pueden responder a necesidades concretas de sectores productivos y, al mismo tiempo, contribuir a la inserción internacional. Entre los ejemplos mencionó el trabajo con el sector lácteo y arrocero, así como iniciativas orientadas a comprender las características y demandas de los mercados de destino.

En este sentido, planteó la importancia de innovar pensando no solamente en cómo producir, sino también en qué demanda el mercado y cómo incorporar conocimiento y tecnología para responder a esa demanda.

Mariana Ferreira de Uruguay XXI apunto a lo internacional destacando la necesidad de ayudar a que las capacidades existentes puedan transformarse en oportunidades de mercados internacionales.

Algunas herramientas de Uruguay XXI y otras instituciones son Más Comercio, desarrollado en articulación con ANDE y los Centros Pyme.

El recorrido del mercado internacional no es un camino idéntico para todas las empresas, y el desafío es identificar qué necesita cada una para avanzar.

La innovación también fue abordada desde la perspectiva del propio Estado.

Álvaro Brunini, de ANII, destacó los avances recientes en materia de innovación pública y señaló que la convocatoria de Desafíos de Innovación Pública recibió 50 propuestas de intendencias y otros organismos públicos.

El instrumento permite financiar proyectos concretos de innovación, pero también se complementa con apoyos destinados a desarrollar capacidades dentro de las organizaciones públicas. Brunini remarcó la importancia de partir de los problemas y no de soluciones predeterminadas, generando espacios para experimentar y encontrar nuevas respuestas.

También destacó la necesidad de fortalecer el vínculo entre las distintas instituciones públicas para que las empresas y organismos encuentren respuestas integradas, evitando la fragmentación de instrumentos y capacidades.

Marcelo Guinovart de Agesic abordó el desafío de la transformación digital como una herramienta para reducir brechas, pero también como una oportunidad para repensar la relación entre el Estado y las personas.

Mencionó el Plan Nacional de Ciudadanía Digital y la creación de una red nacional que permita acompañar a las personas en el territorio en la adopción de tecnologías y servicios digitales.

Asimismo, planteó que la transformación digital no consiste solamente en digitalizar trámites existentes, sino en repensar los servicios poniendo a las personas y su experiencia en el centro, avanzar hacia servicios más simples y proactivos y aprovechar las nuevas posibilidades que ofrecen tecnologías como la inteligencia artificial.

DESAFÍOS COMPARTIDOS.

El panel cerró con una mirada hacia los próximos diez años y una pregunta común: ¿qué debería estar haciendo diferente Uruguay si logra convertirse en un país mucho más innovador?

Entre las respuestas surgieron algunos desafíos compartidos: aumentar la inversión en investigación y desarrollo, especialmente desde el sector privado; fortalecer los vínculos entre empresas y academia; reducir las fricciones para acceder a los instrumentos públicos; aprovechar las nuevas tecnologías; profundizar la inserción internacional; y fortalecer las capacidades científicas, tecnológicas y productivas en todo el país.

También se planteó la necesidad de avanzar hacia plataformas y polos de desarrollo con fuerte protagonismo del sector privado y una articulación interinstitucional, aprovechando las capacidades existentes en cada región.

De esta manera, el panel puso de manifiesto una idea transversal: la innovación no se trata únicamente de incorporar tecnología, sino de generar nuevas capacidades, resolver problemas concretos y construir mejores formas de hacer las cosas. Para ello, resulta clave reconocer las capacidades que ya existen en los territorios, fortalecerlas y conectarlas entre sí y con las oportunidades nacionales e internacionales. En ese desafío, la articulación entre las instituciones aparece como una condición fundamental para construir una política de innovación con una mirada de país y con capacidad de generar desarrollo en todo el país.

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