El objetivo es unificar esfuerzos, agilizar el intercambio de información y coordinar operativos de control para evitar que los delincuentes utilicen la frontera fluvial como una vía de escape.
Montevideo | Todo El Campo | Autoridades y responsables de la seguridad rural de Argentina y Brasil unieron fuerzas para hacer frente al delito de abigeato. La reunión se realizó en la ciudad de Santo Tomé, provincia norteña de Corrientes.
Ambos países acordaron intensificar el trabajo conjunto para combatir las bandas dedicadas al abigeato en la costa del río Uruguay. El esquema contempla acciones coordinadas de la Policía Rural, Prefectura Naval y la Policía Militar de Rio Grande do Sul, con especial atención en las ciudades de Santo Tomé y Alvear, informaron medios correntinos.
El director general de Seguridad Rural y Ecológica, comisario general Gerardo Torres, que encabezó la delegación argentina, comprometió recursos humanos, tecnológicos y logísticos para robustecer las tareas de prevención y persecución en territorio firme.
La Prefectura Naval Argentina por su parte asumió el compromiso de intensificar la vigilancia en el agua y puntos críticos de la costa, mientras que la Brigada Militar de Río Grande do Sul replicará las acciones de saturación del lado brasileño.
Los jefes de seguridad de ambos países coincidieron en que, debido a que las bandas criminales actúan ignorando banderas y fronteras, la respuesta institucional debe ser igual de dinámica.
HARTAZGO DE LOS PRODUCTORES.
Los ganaderos de la región, hastiados de contabilizar pérdidas millonarias, dejaron trascender un profundo cuestionamiento hacia la ministra de Seguridad de Argentina, Nación, Alejandra Monteoliva.
El malestar latente de los ruralistas radica en la percepción de que la cartera nacional diseña políticas de escritorio, desconectadas de la cruenta realidad que se vive en las fronteras calientes del interior, según informaron medios locales.
APOYO REGIONAL.
La reunión que involucró a ambos países es un paso integrador del apoyo regional que no siempre se observa por parte de las autoridades.
El delito en general se profesionaliza y crece en capacidad de daño, con el uso de tecnología y logística cada vez más avanzada.
Que los responsables de la seguridad rural sean capaces de reunirse y diseñar estrategias en común es lo más inteligente que se puede hacer a nivel de fronteras.
Buena cosa sería que los demás países tomaron esa actitud como una señal a la cual hay que sumarse. Uruguay tiene varios kilómetros de frontera con Argentina y Brasil, y seguramente no solo es abigeato los delitos que involucran a las zonas fronterizas.

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