Sociólogo español sostiene que una de las principales barreras que hace difícil volver al medio rural o plantearse vivir allí, es “nuestra forma de vida, basada en asentarnos en centros de actividad.

Madrid, España | Todo El Campo | Que el medio rural está cada vez más despoblado es una problemática realidad que no solo se da en Uruguay, sino que se repite en muchos sino en todos los países del mundo. En unos con mayor intensidad que otros.

En España, la despoblación es eminentemente rural y afecta sobre todo a los municipios pequeños. En la última década, casi nueve de cada diez municipios de menos de 1.000 habitantes y ocho de cada diez de menos de 5.000 han perdido población.

Pero el problema no se limita a la última década. Entre 1975 y 2021, y de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), 17 provincias españolas eminentemente rurales perdieron población. La lista la encabeza Zamora, provincia que vio cómo el número de habitantes se redujo un 31%, seguida de Lugo (30%) y Soria (21%). Actualmente, la densidad media de España es de 93 habitantes por kilómetro cuadrado, una cifra que está por debajo de la media de la Unión Europea (que ronda los 120 habitantes por kilómetro cuadrado). Sin embargo, casi 4.000 municipios tienen menos de 12,5, una densidad que la UE considera de riesgo demográfico.

Casi la mitad del territorio de España está vacío. Hoy, más del 80% de la población vive en menos del 20% del país, reunida sobre todo en las ciudades.

En América Latina ocurre algo similar. En Argentina, uno de los países más urbanizados del mundo. datos de su gobierno informan que el 92% de la población es urbana, una cifra que está muy por encima de la media mundial (54%) y de la de América Latina y Europa (83% y 75%, respectivamente). Se estima que, para el 2030, el porcentaje de población urbana en Argentina puede alcanzar el 94% del total.

Perú es otro de los países de la región cuyo despoblamiento rural se ha vivido de forma más intensa. En la década de 1940, el 70% de la población era rural. En 2010, casi el 80% era urbana. En los países de América Latina, algunas casuísticas coinciden con las de España (*).

UN TEMA QUE NO ES NUEVO.

En la última edición del podcast “Futuro Sostenible” del banco BBVA se abordó el tema con el título “Despoblación rural: ¿por qué se está vaciando el campo y cómo podemos evitarlo?”, con el sociólogo Carlos Martín Lebrón como invitado para hablar some el tema.

En España, la despoblación rural no es un fenómeno nuevo. Sus raíces se remontan al éxodo rural de los años 50, cuando la industrialización aceleró el traslado de miles de personas desde pequeños municipios hacia las grandes ciudades en busca de empleo y oportunidades. Según Lebrón, este movimiento se produjo porque la actividad económica comenzó a concentrarse en grandes núcleos urbanos capaces de generar una “masa crítica” de población y producción. “La gente buscaba oportunidades, sitios mejores o simplemente cambiar para poder vivir”.

En países como España, más del 80% del territorio se considera rural, entendido como el conjunto de municipios con menos de 30.000 habitantes y baja densidad de población. Sin embargo, “en esas zonas vive únicamente entre el 17% y el 20% de la población”, señala. Es lo que se conoce como la ‘España vaciada’ y supone un doble desequilibrio: ciudades cada vez más saturadas y territorios rurales con pérdida progresiva de actividad, servicios y tejido social.

LAS CONSECUENCIAS SOCIALES Y ECONÓMICAS DE LA DESPOBLACIÓN RURAL.

El impacto de la despoblación va mucho más allá de la reducción de habitantes.

Según el experto, las consecuencias son tantas como variadas y mencionó a modo de ejemplo: a) ciudades al borde del colapso; b)lugares en los que apenas hay habitantes porque “o no han tenido otra posibilidad o ya están retirados del mundo de la actividad; c) cambios en las relaciones sociales y en la conciliación: “Muchos pueblos han perdido colegios, comercios o incluso bares que funcionaban como espacios de interacción social”); y d) acumulación de vegetación que no se gestiona, lo que favorece el aumento de los incendios.

A esto se suma un círculo difícil de romper: Uno de los elementos que define la calidad de vida “es tener a 15 minutos andando cualquier cosa que necesites, cualquier servicio”, afirma el sociólogo. El problema es que menos población implica “que no hay impuestos, tampoco hay presupuesto público, y no hay servicios”.

TELETRABAJO Y DIGITALIZACIÓN: ¿PUEDEN CAMBIAR EL FUTURO DEL MUNDO RURAL?

La expansión del teletrabajo tras la pandemia abrió la posibilidad de vivir fuera de las grandes ciudades. Según Martín Lebrón, la conectividad digital y el teletrabajo “ayudan bastante porque uno de los problemas es el transporte” y, por ende, la contaminación. Pero asegura que no hay aún ningún territorio que haya fijado a la población gracias a la digitalización o el trabajo en remoto.

Para el experto, una de las principales barreras que hace difícil volver a los pueblos, o al menos plantearse vivir en ellos, es “nuestra forma de vida”, basada solo en asentarnos en los centros de producción y actividad. “Ahí tiene lógica que los sitios pequeños se vacíen, lo que no tiene tanta lógica es que los sitios intermedios lo hagan”, afirma. Como ejemplo Francia, donde la red de ciudades intermedias ha contribuido históricamente a evitar una concentración extrema de población.

Martín Lebrón considera que las ciudades que están en el límite de los 30.000 habitantes “tienen una masa crítica suficiente para tener actividad social acorde con la forma de vida que llevamos”. En cuanto al futuro, la clave reside en “estar distribuidos por el territorio en lugares más pequeños y más humanos”, concluye.

(*) Despoblación rural: causas y retos en España y América Latina


AUDIO.

El siguiente es el audio del podcast “Futuro Sostenible” del banco BBVA donde el sociólogo Carlos Martín Lebrón reflexiona sobre despoblación rural.

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