Sep 23, 2025 | Información, Noticias, Política
Los fondos otorgados son insuficientes para alcanzar las metas comprometidas; no se contemplan los gastos de funcionamiento y operativa de cada sede, incluida la nueva en Lavalleja próxima a inaugurarse.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El mayor avance hacia la descentralización de las últimas décadas es la concreción de la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC), que comenzó a recorrer su historia en 2014 con tan solo 44 estudiantes.
Pasaron 11 años, y los alumnos se multiplicaron por 81 y hoy suman 3.580 (8.136% más) en todas las carreras que ofrece el centro de estudio en todo el país.
El número de alumnos habla por sí solo de la necesidad de contar con una institución como UTEC. Más alumnos significa que los jóvenes quieren estudiar y capacitarse, y que la oferta de UTEC está amoldada a las necesidades de las nuevas generaciones. No sería de extrañar que cuando pasen otros diez años el alumnado sea aún mucho mayor al actual.
Pero hay otros datos interesantes: de los 3.580 alumnos, 3.000 (el 84% del total) son la primera generación de universitarios en sus familias. Dicho de otra forma, unos 8 alumnos de cada 10 acceden a la formación universitaria por primera vez en sus familias.
Los números del párrafo anterior bien merecen un análisis sociológico respecto al impacto que eso tiene en los jóvenes, en la familia a la que pertenecen y en la sociedad, generando oportunidades para quienes antes no la tenían, y con carreras no tradicionales, sino en campos muy innovadores y acordes a los nuevos desafíos que debe enfrentar la sociedad. El salto cualitativo es claro y prometedor.
Además, UTEC fortalece el interior del país, porque brinda educación de calidad y rompe con aquello de que, como dice la canción de Pablo Estramín, “cuando quieras estudiar, morís en la capital”. Incluso se está dando, gracias a la UTEC, un proceso a la inversa. No solo los jóvenes tienen la posibilidad de quedarse en su lugar de nacimiento donde tienen a sus familias y amigos, sino que los de Montevideo viajan a estudiar a los departamentos del interior, como está ocurriendo en este momento con estudiantes de la capital y Canelones asistiendo a clases de robótica o inteligencia artificial en Rivera.
Nótese: robótica e inteligencia artificial, dos áreas sumamente potentes en el mundo en materia de desarrollo tecnológico, por lo que implican como generadoras de trabajo y potencial de desarrollo, ya que el mundo camina hacia allí. O ya estamos ahí y ahora necesitamos científicos que impulsen esas disciplinas para que Uruguay no quede rezagado ni dependamos de expertos extranjeros. Bueno, UTEC forma a nuestros jóvenes en eso, y este es solo un ejemplo.
Lo dicho apenas es la punta del iceberg, solo una muestra de lo que UTEC representa para Uruguay y los uruguayos. Sería muy torpe no prestarle atención, y muy sabio considerar sus necesidades en profundidad ahora que el Parlamento estudia el proyecto de presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo.
NÚMEROS INSUFICIENTES.
El problema es que como ocurre siempre, los dineros nunca alcanzan. Del total que se asigna a la educación pública, UTEC recibe menos del 1%.
UTEC ha advertido que en el próximo quinquenio, con lo designado por el gobierno, no podrá desarrollar ninguna carrera de grado o posgrado adicional.
Un documento de UTEC dirigido al Parlamento advierte que se está “restringiendo la capacidad de UTEC para otorgar apoyos económicos y oportunidades laborales, impactando directamente en la inclusión y permanencia estudiantil, especialmente en los sectores más vulnerables, que constituyen la mayoría de la matrícula de UTEC”.
Agrega que los fondos otorgados son “claramente insuficientes para alcanzar las metas comprometidas”, y “no se contemplan los gastos de funcionamiento y operativa de cada sede, incluida la nueva sede de Lavalleja próxima a inaugurarse”. Concluye: el proyecto de presupuesto “permite apenas sostener el funcionamiento mínimo de la UTEC, pero impide desplegar su Plan 2026-2030: una apuesta estratégica para formar talento, dinamizar territorios y asegurar un desarrollo con equidad. Se frena así la expansión a 15 departamentos, no se avanza en el derecho de muchos jóvenes del interior a acceder a la educación superior, se compromete la continuidad de inversiones realizadas, se limita el acceso a becas y empleo juvenil, y se restringen capacidades clave de investigación e innovación”.
Jul 11, 2025 | Forestal, Información, Noticias
La idea que dio origen al proyecto surgió de una inquietud en torno al destino de los residuos generados por la industria forestal, particularmente los subproductos madereros. La observación directa del entorno industrial fue clave, sobre todo por la cantidad de aserrín que se descarta como residuo.
Montevideo | Todo El Campo | La industria forestal y la economía circular se unen en un proyecto de estudiantes que recientemente obtuvieron su título de Tecnólogos en Mecatrónica en UTEC Fray Bentos.
El proyecto fue denominado “EcoPrint 3D: impresión con pasta de madera” y consiste en el desarrollo de un nuevo material que permite reutilizar aserrín para la creación de piezas mediante un sistema de impresión 3D, adecuado y desarrollado especialmente para esta tarea.
Desarrollado por los estudiantes de Ingeniería en Mecatrónica de UTEC Fray Bentos, Emilia Rondán y Enzo Castillo, el proyecto se basa en la mezcla de aserrín -obtenido de la industria maderera- y cola vinílica principalmente. Esto permite crear un nuevo material, que, procesado a través de componentes adaptados especialmente para su impresión 3D, se convierte en piezas utilizables en el día a día, como vasos, platos o armazones para lentes. Este proceso permite que el aserrín tenga una nueva vida, en lugar de quemarse o degradarse.
Emilia y Enzo actualmente cursan el séptimo semestre de la carrera de Ingeniería. Emilia tiene 25 años, es oriunda de Cardona, Soriano, y vive desde hace seis años en Fray Bentos. Enzo tiene 29 años y también reside en esa ciudad.
La idea que dio origen al proyecto surgió de una inquietud compartida en torno al destino de los residuos generados por la industria forestal, particularmente los subproductos madereros. La observación directa del entorno industrial fue clave, sobre todo por la cantidad de aserrín que se descarta como residuo.
Esa problemática y posible aplicación a la impresión 3D, entre otras, fue relevada y proyectada por las áreas de Tecnologías para Mantenimiento (Yamilé Lara) y de Sistemas Inteligentes y Ciberfísicos (José Sasías) de la carrera, considerando los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, e incluso presentando datos detallados ante los Grupos de Investigación Estratégica (GIE) de la Universidad, el MIEM y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La propuesta de proyecto fue abordada por Emilia y Enzo, quienes agregaron más investigación al tema. A su vez, se movilizaron distintos sectores e investigadores de UTEC para ayudar a los estudiantes en las distintas fases del desarrollo: Lab-A para calibraciones y generación de primeros modelos (Mateo Olivera y Manuel García), Diseño Mecánico (Francisco Zambrano), Laboratorio de Mecánica (Darío García) para producción de piezas y Laboratorio de Mecatrónica (Roberto Dos Santos y Leonardo Eguia) para instrumentar componentes del control electrónico.
“Tomamos como ejemplo cercano la planta de UPM de Fray Bentos, comprendiendo la necesidad de aprovechar los residuos forestales y planteamos soluciones en ese sentido”, explicó Emilia. “Varios de sus procesos generan fragmentos muy pequeños de madera, que conforman el aserrín que se clasifica en distintos niveles de granularidad o refinamiento y posibilidades de uso”, agregó Enzo, quien además trabaja en UPM.
Consultados sobre el destino actual de ese material, señalaron: “Es común en las industrias agroforestales, usar los residuos leñosos para procesos de conversión de energía térmica a veces incluso generación eléctrica. En muchos casos, cuando las necesidades, distancias, volúmenes y costos lo justifican, esos residuos se compactan y trasladan.”, detalló Enzo. A pesar de ese uso, “nos motivaba la idea de reutilizarlo y aprovecharlo de otra forma más innovadora”, apuntó Emilia.
UN PROCESO DE PRUEBAS SUCESIVAS HASTA LOGRAR UNA PASTA ESTABLE
El aserrín fue el componente central del trabajo, al que luego se le sumaron distintos aditivos. La finalidad fue lograr un compuesto estable. Esto implica que los objetos no colapsen al ser impresos, que puedan soportar peso o presión sin romperse, y que además resistan condiciones de humedad.
“Probamos con otros componentes que se mezclaban con resinas y otros tipos de biopolímeros. Y la mejor opción fue realizarlo con cola vinílica” indicó Emilia. La cola vinílica resulta ser un producto de muy baja toxicidad, buena capacidad de unión y de un nivel de degradación que acompaña al de la madera. “Se genera una pasta viscosa y moldeable al inicio para poder extruirlo (dar forma al material) e imprimirlo”, agregó la estudiante.
Según explicaron, no existe actualmente en el mercado una tecnología igual a la que desarrollaron. Si bien hay materiales comerciales para impresión 3D que incluyen madera, lo hacen en porcentajes bajos. “La idea es que tenga un mayor porcentaje de aserrín y menos de los otros componentes como la cola vinílica. En la mayoría de los compuestos que encontramos en el mercado, como el MDF, tienen un 30% de aserrín y lo combinan con resinas que son más plásticas que la cola vinílica”, señaló Emilia.
Este aspecto es clave ya que, a menor porcentaje de aditivos plásticos, más alineado pasa estar el proyecto con el concepto de economía circular. Además, las piezas impresas pueden volver a convertirse en pasta, para pasar nuevamente por el proceso y convertirse en otro objeto.
PRÓXIMO OBJETIVO: IMPRIMIR PIEZAS DE MAYOR TAMAÑO
El proyecto EcoPrint 3D cumplió con los objetivos de formación ya que permitió a Emilia y Enzo obtener la titulación intermedia de la carrera de Ingeniería en Mecatrónica. No obstante, la iniciativa continúa como parte de un proyecto más amplio impulsado por la Unidad Tecnológica de Industrialización y Mantenimiento con Tecnologías Emergentes (IMTE), apoyado por el GIE, ambos de UTEC, y con colaboración del BID.
Este último otorgó financiación para cubrir la adquisición de recursos e insumos básicos. El proyecto macro a cargo de los docentes e investigadores Yamilé Lara y José Sasías se orienta al “Desarrollo de materiales para piezas de robótica a partir de residuos de la industria forestal”. Este aborda tres líneas de trabajo de fabricación inteligente, mediante panelizado, moldeado e impresión en 3D.
Según explicaron, la parte de Impresión 3D, se encuentra en la primera de las cinco fases del plan general, centrada en el desarrollo inicial y la validación de la tecnología.
Actualmente se trabaja en nuevas propuestas y cronogramas de actividades para avanzar hacia siguientes etapas. En paralelo, desde la carrera de Ingeniería, Emilia y Enzo proyectan dedicar el segundo semestre al desarrollo de su tesis, enfocada en escalar el proyecto a mayor tamaño y alcance.
“Está pensado crear muebles, como una mesa de comedor, una puerta, un estuche de guitarra, etc. La idea es que sean esas las dimensiones de las piezas a producir”, concluyó la tecnóloga.
Fuente: UTEC.
Jun 3, 2025 | Agricultura, Noticias
Un pasto invasor en Uruguay y Brasil conocido como capim annoni y residuos de madera se transforman en aliados climáticos en los laboratorios de UTEC Rivera.
Montevideo | Todo El Campo | ¿Qué tienen en común un pasto invasor, nanopartículas y carbón vegetal?
En los laboratorios de la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC) Rivera, una pastura invasora y altamente perjudicial para el campo el capím annoni, científicamente denominado Eragostis plana Nees– y un residuo abundante en la región norte -el aserrín-, se transforman en poderosos biofertilizantes mediante procesos químicos, físicos y nanotecnológicos.
Un grupo de investigadores de la Universidad avanzan en la aplicación de nanopartículas obtenidas a partir del aapim annoni para sumar al biocarbón de residuos madereros y convertirlos en un acelerador de vida para las plantas.
La nanotecnología es la ciencia de manipular materiales a una escala muy pequeña: la millonésima parte de un milímetro. A ese tamaño, los materiales pueden cambiar sus propiedades, volverse más resistentes, o conducir mejor la electricidad, por ejemplo. Esa es la base del proyecto de investigación “Soluciones verdes para Rivera: innovación en adaptación climática y mejora de forestación en el Polo Educativo Superior”, impulsado por docentes de la Universidad Tecnológica y financiado por el Ministerio de Ambiente y la Corporación Nacional para el Desarrollo.
“El proyecto busca en primera instancia generar un aporte al crecimiento de las plántulas en las etapas más tempranas para ayudar a promover la forestación con árboles nativos en zonas urbanas. Podría convertirse en una herramienta para disminuir la temperatura en la ciudad de Rivera, ayudando así a combatir las olas de calor fruto del cambio climático”, explicó Victoria Laniella, docente integrante del equipo de investigación.
Como experiencia piloto en acuerdo con el sector Parques y Jardines de la Intendencia de Rivera, los docentes realizaron la siembra de plantas nativas en las áreas verdes del Polo de Educación Superior. Allí está instalado el Instituto Tecnológico Regional Norte de UTEC.
BIOCARBÓN + TÉ DE CAPÍM ANNONI = MEJOR PRODUCCIÓN.
El biochar (o biocarbón) utilizado es un carbón vegetal obtenido de residuos de eucaliptus grandis de aserraderos de la región norte, utilizando procesos y recursos tecnológicos en laboratorios de UTEC.
Por otra parte, las nanopartículas metálicas aplicadas se obtienen a partir de un bioreductor que es “té de capím annoni”.
Ambos elementos se testearon en diferentes medidas de fusión para llegar a generar un biofertilizante que demostró funcionar como un acelerador del proceso de germinación de hortalizas como la lechuga.
La clave está en el proceso de biorreducción. Al exponer los precursores metálicos con el té de capim annoni, que actúa como bioreductor de estos metales, se obtienen nanopartículas. Estas, combinadas con biocarbón producido a partir de residuos de eucaliptus, actúan como estimulantes naturales.
LAS PRIMEROS ENSAYOS DE LABORATORIO.
Durante la primera etapa del proyecto, las mesas del laboratorio de Ciencia e Ingeniería de Materiales de UTEC Norte se llenaron de placas de vidrio con pequeñas semillas de lechuga que fueron las primeras en probar el producto.
En siete días, las semillas que fueron sumergidas en la mezcla de biochar y nanopartículas superaron en un 433% en crecimiento a las inmersas solo en agua, indicó Pamela Muraro, encargada técnica del proyecto.
Estos ensayos de germinación permitieron analizar cuál era la mejor concentración de nanopartículas metálicas a utilizar para obtener un mejor crecimiento de las semillas, sin generar contaminación del suelo.
El desafío fue replicar el éxito con especies nativas como lapacho amarillo (Handroanthus albus). “Las pruebas de laboratorio mostraron que las nanopartículas no le hacen bien a las plantas nativas”. En cambio, “el biochar fue un éxito”, comentó Muraro.
Los avances del proyecto fueron presentados el lunes 17 de marzo en Rivera. En la oportunidad, se sembraron las primeras plantas nativas en el predio del ITR Norte.
El equipo que lleva adelante la investigación está integrado por cinco docentes. La encargada técnica del proyecto es Pamela Muraro, doctora en Nanociencias por la Universidad Franciscana de Santa María, con años de experiencia en síntesis de materiales. Muraro posee una beca postdoctoral en UTEC a través de la Dirección de Investigación y Desarrollo. Los docentes de Física de UTEC, Raisi Lenz y Richard Pereira, se encargan de la administración del presupuesto, la compra de equipamientos tecnológicos y científicos necesarios para el trabajo. Las docentes de Ingeniería en Logística de UTEC, Victoria Laniella y Cecilia Gularte, han sido el puente entre la Universidad y los demás organismos involucrados en el proyecto y las encargadas de organizar las actividades de divulgación articulando con los actores de la academia y de gobierno presentes en territorio.
El proyecto es uno de los cuatro seleccionados en la convocatoria “Medidas de Adaptación al Cambio Climático en las Ciudades de Durazno y Rivera”, lanzada por el Ministerio de Ambiente, la Corporación Nacional para el Desarrollo y UTEC en octubre de 2024. Cada equipo obtuvo 7.500 dólares para ejecutar el proyecto en un plazo de tres meses.
Mar 27, 2025 | Agricultura, Noticias
El agua es un recurso esencial tanto para la agricultura como para la sociedad en general. La gestión eficiente de este recurso debe basarse en datos de alta calidad. Un proyecto de investigación de la Ingeniería en Agua y Desarrollo Sostenible de UTEC busca generar esa información.
Montevideo | Todo El Campo | La carrera de Ingeniería en Agua y Desarrollo Sostenible se sustenta en un plan de estudios orientado a atender la problemática del uso racional y sostenible de los recursos hídricos, así como el tratamiento de efluentes en los sectores agropecuario y agroindustrial, dos de los pilares más importantes del desarrollo socioeconómico del país.
La elevada especialización y tecnificación que requieren estos sectores en la actualidad para ser competitivos, sumado a la variabilidad climática y a la aplicación de las buenas prácticas ambientales exigen un mayor conocimiento y una formación adecuada en técnicas y tecnologías de riego, drenaje y manejo de efluentes.
En la Universidad Tecnológica (UTEC), desde la Ingeniería en Agua y Desarrollo Sostenible, se contribuye con la generación de conocimiento y tecnología en estas áreas a través de proyectos de Investigación y Desarrollo. En particular, en la región este, se trabaja en el monitoreo de embalses mediante imágenes satelitales. Este trabajo está a cargo del docente Federico Campos Beltrami, oriundo de la ciudad de Treinta y Tres.
Con más de 10 años de experiencia en el cultivo de arroz, el docente considera que la cuantificación precisa del consumo de agua en esta actividad es fundamental para cuidar este recurso vital.
“Midiendo caudales en los canales de conducción y volúmenes de agua embalsados en diferentes momentos de la temporada, es posible planificar mejor el riego, ahorrar agua, detectar pérdidas o fallos en el sistema y sobre todo administrar mejor el recurso en épocas de sequía. Además, podría incluso garantizar agua remanente para la zafra siguiente, regar otros cultivos o pasturas. Actualmente, las tecnologías de medición son costosas, lo que dificulta su adopción generalizada. Este proyecto apunta a desarrollar soluciones más accesibles”, explicó Campos.
El docente manifestó estar convencido de que el agua será un recurso clave para el desarrollo nacional en los próximos años, por lo que “una buena gestión es imprescindible para garantizar su sostenibilidad”.
LOS PROS Y CONTRAS DEL PROCESO INVESTIGATIVO.
Entre los desafíos, Campos destacó que la información sobre muchas obras de embalses necesita actualización. “A menudo, el vaso de las represas es menor al registrado debido a la sedimentación natural a lo largo del tiempo”, sostuvo.
En algunos casos, los planos originales de las obras contienen imprecisiones, ya sea por las limitaciones tecnológicas de la época o por errores en su digitalización.
Por otro lado, los avances en el proyecto arrojaron resultados alentadores en la estimación de volúmenes embalsados. “La colaboración entre técnicos de distintas áreas ha sido clave, especialmente en el desarrollo de sensores para medir caudales en canales a cielo abierto”, señaló el docente.
Otro aspecto positivo que destacó fue la creación de una red de colaboración con investigadores nacionales e internacionales, muchos de los cuales aportan su experiencia desde regiones donde el agua es menos abundante, lo que enfatiza la importancia de su gestión. “También es motivador ver a las nuevas generaciones interesadas en el cuidado del agua y poder formarlas para que sean actores clave en el futuro del país”, agregó Campos.
El proyecto es aplicable en todas las regiones del país donde haya embalses y se utilicen canales para conducir agua, indicó el docente. “Generalmente, esta infraestructura está más relacionada con el riego por superficie, pero la tecnología puede implementarse a nivel nacional” sostuvo
El trabajo comenzó a ejecutarse en el año 2024, y según Campos, estaría culminado a mediados del 2026.
SIEMPRE SE APRENDE.
Para Campos, uno de los aspectos más valiosos del proyecto ha sido la colaboración entre investigadores, técnicos y el sector productivo, que se ha abierto significativamente para contribuir.
“En mi área específica, el uso de tecnologías disponibles de forma abierta, como las imágenes satelitales, ha sido clave para integrar una visión global con el análisis territorial”, indicó.
También expresó que se debe avanzar en el aprovechamiento de herramientas tecnológicas accesibles o gratuitas que hace 10 o 15 años no estaban disponibles, destacando el rol de la educación para ello.
“El aprendizaje de idiomas para intercambiar información actualizada, saber programar y aprender diferentes lenguajes de programación, analizar información estadística, así también como desarrollar otras habilidades blandas como el pensamiento crítico, liderazgo, resiliencia y la gestión del tiempo, es crucial, especialmente en proyectos colaborativos como este”, puntualizó el docente. (Fuente: Noticias UTEC).
Oct 2, 2024 | Granja, Lechería, Noticias
La Escuela de Lechería de Colonia Suiza fue galardonada en el 19° Concurso de Quesos del Uruguay.
Colonia | Todo El Campo | El sábado 28 de setiembre, en las instalaciones de la Universidad Tecnológica (UTEC) en La Paz, Colonia, se llevó a cabo el 19° Concurso de Quesos del Uruguay, evento que reunió a 30 jueces de la región, así como de Argentina y Brasil, para evaluar más de 140 productos, informó UTU.
La Escuela de Lechería de Colonia Suiza, fundamental en la formación de nuevos productores y el desarrollo de la industria lechera en Uruguay, presentó cinco muestras y logró la medalla de bronce en las categorías de quesos de alta humedad, y de pasta semidura con y sin ojos, con sus quesos Cuartirolo, Dambo y Colonia, respectivamente. Además, recibieron una mención honorífica por sus quesos Muzzarella y Sbrinz.
El evento, organizado por la Agencia de Desarrollo Económico del Este de Colonia, reúne a productores de todo el país que presentan sus mejores creaciones en diversas categorías. Entre los asistentes se encontraban autoridades locales, como el intendente de Colonia, Dr. Carlos Moreira, y representantes del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), junto con el Instituto Nacional de la Leche (Inale).
Foto UTU.