Producción agropecuaria y su impacto en el clima. Urge un enfoque climático con base científica y equidad en el análisis de datos.
Asunción, Paraguay | UGP | Todo El Campo | El asesor agroambiental de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Ing. Alfredo Molinas, compartió en su blog personal conceptos que ayudan a desmitificar las creencias sobre la relación entre la ganadería y el cambio climático.
“Hace tiempo que venimos escuchando que la ganadería es una de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero del planeta. Sin duda, las acciones para mitigar las emisiones y combatir el cambio climático son urgentes, pero estas pueden ser insuficientes y económicamente costosas si parten de premisas equivocadas”, sostuvo.
En este contexto, recogemos el concepto en torno a lo imperante de plantear la emisión de gases de efecto invernadero desde una base científica y que garantice la equidad en el análisis de datos, puesto que al analizar el sector ganadero y su impacto en el cambio climático, se deben considerar sus emisiones dentro de un contexto correcto.
ANÁLISIS DE DATOS.
El asesor de la UGP reiteró la necesidad de revisar la información de los inventarios nacionales presentados por los países a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para identificar si se utilizan las métricas adecuadas para cada sector y si el cálculo considera o no las emisiones de toda la cadena de valor.
Explicó que en el total del 2014 se estima que las emisiones agrícolas, incluido el cambio de uso de la tierra (donde se computará la deforestación por cualquier causa), representan el 24%. Por lo que es ilógico que se impute el 35% a la agricultura.
“Las emisiones de los sistemas agroalimentarios se calculan de manera diferente a las de otros sectores (…) se computan las emisiones de toda su cadena de valor. El mismo informe indica que el sector Agricultura, Bosques y Otros Usos de la Tierra es el único que redujo emisiones desde el año 2000. Ahí encontramos la primera confusión en el manejo de los datos”, refirió Molinas.
Estas cifras parecen estar sobreestimadas -aseguró-, ya que la actualización de 2019 de las directrices del grupo de expertos del cambio climático (IPCC) para los inventarios nacionales de 2006 muestra cambios en las emisiones de óxido nitroso de los excrementos de ganado. Menciona que los inventarios están empezando a utilizar esta metodología y, por lo tanto, aún no se ven reflejados en los datos oficiales.
La actualización de las directrices del IPCC (2006) incorpora mejoras sustanciales en las mediciones de las emisiones de la agricultura en relación con las directrices anteriores. Esto se repite ahora, y gran parte de las discusiones al respecto aún no han terminado de interiorizar estos cambios metodológicos.
“La lucha contra la desinformación debe ser la primera medida para conseguir una actuación realmente eficaz contra el cambio climático. No todos los países, sectores y gases afectan a la atmósfera de la misma manera. Volcar la información de los inventarios nacionales presentados a la CMNUCC en una base de datos de fácil consulta (por país, sector, gas, etc.) parece cada vez más urgente para evitar el manejo discrecional de los datos”, mencionó en el material.
Asimismo, resaltó la necesidad continuar los esfuerzos para perfeccionar aún más las directrices del IPCC, a fin de lograr estimaciones de balance de carbono cada vez más confiables y no castigar prematuramente a los sectores que tienen un alto potencial de captura.
“Esto no exime al sector agropecuario de sus responsabilidades, pero, al menos, lo pone en pie de igualdad frente a las emisiones de los demás sectores, mejora la comprensión general del tema y apunta a desarrollar políticas de mitigación más efectivas”, finalizó.
El Chaco paraguayo está formada por los departamentos de Boquerón, Alto Paraguay y Presidente Hayes, los departamentos de mayor tamaño y los de menor población.
Paraguay | La Unión de Gremio de la Producción (UGP) de Paraguay manifestó su preocupación por regulaciones que “frenan el desarrollo del Chaco”, haciéndose eco de lo expresado por la Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
La Lic. Sonia Tomassone, asesora de Capeco, se refirió a la “necesidad de que el Chaco crezca”. El Chaco paraguayo está formada por los departamentos de Boquerón, Alto Paraguay y Presidente Hayes, los departamentos de mayor tamaño y los de menor población.
Tomassone dijo que esa zona “abarca el 60 % del territorio de nuestro país” y la definió como una “región estratégica e importante para el desarrollo económico y social, más aún con la nueva ruta bioceánica que unirá países, contribuyendo con la seguridad alimentaria mundial”, pero lamentó que haya quienes quieran frenar el desarrollo de esa zona.
“Hay organizaciones internacionales e incluso medios de comunicación que limitan cualquier cambio de uso de suelo en la zona, cuando tenemos una legislación ambiental bastante estricta”, expuso la licenciada.
Manifestó que, actualmente, el Chaco contribuye solo con un 8% al PIB, y que existe una preocupación del sector productivo por las acciones de varios organismos internacionales que buscan incesantemente reducir el rodeo ganadero, limitar el cambio de uso de suelo, restringir el uso de biotecnología o edición genética y defensivos agrícolas.
“Prácticamente quieren dejar el Chaco así como está, sin crecimiento, solamente basándose en el principio precautorio y no en la ciencia”, lanzó.
Sistemas de medición ambiental incompatibles.
Los sistemas de medición de impacto ambiental establecidos nacionalmente tanto para la agricultura como la ganadería no se adaptan a los sistemas productivos de la región, por lo que hace imperante la necesidad de aumentar y registrar los datos regionales de captura de carbono (y no solo las emisiones) a través de un equipo técnico especializado, publicó la UGP en su boletín.
“Los principales desafíos que enfrentamos tienen que ver con hacer conocer y homologar nuestros sistemas productivos sostenibles a través de una certificación del Mercosur y trabajar en la modificación del IPCC (Grupo Internacional de Exper[1]tos sobre Cambios Climáticos), con el fin de incluir el secuestro de carbono y no solo las emisiones”, concluyó Tomassone.
Durante el primer bimestre del 2022 las exportaciones de maíz disminuyeron un 83%, 565.000 toneladas menos que el mismo periodo del 2021, según el informe de Comercio Exterior de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
Entre enero y febrero de este año Paraguay exportó solamente 114.643 toneladas de maíz, lo que indica una merma de 565.277 toneladas (-83%), considerando que al cierre del segundo mes del 2021 se exportaron 679.920 toneladas, informó la Unión de Gremios de la Producción (UGP) del país guaraní.
El reporte de la gremial también se refirió al ingreso de divisas generadas en las exportaciones. Este año, las exportaciones de maíz fueron por US$ 29.665.750, es decir, una variación negativa de US$ 96.605.961 (-76,5%), ya que en el mismo periodo del 2021 los envíos de maíz generaron US$ 126.271.711.
La Lic. Sonia Tomassone, asesora de Comercio Exterior de Capeco, indicó que hasta febrero se siguió exportando el maíz zafra 2021 (mayo 2021 a abril 2022).
Explicó que durante este periodo se exportaron 1,2 millones de toneladas del grano, lo que constituye un 50% menos de lo registrado en la zafra anterior.
Tomassone puntualizó que la menor exportación del cereal fue resultado de los 1,5 millones de toneladas menos producidos en el 2021, debido a las condiciones climáticas adversas, las demoras en la época de plantío y otras situaciones que afectaron considerablemente la producción, lo cual también va repercutiendo en toda la cadena (avícola, porcina, ganadería en general, etanol y otras industrias).