Cultivos transgénicos podrían evitar 33 millones de toneladas de CO2 en la UE.

Cultivos transgénicos podrían evitar 33 millones de toneladas de CO2 en la UE.

Los investigadores resaltan que el aumento de los rendimientos de los cultivos transgénicos puede ayudar a mitigar el cambio climático, pero hasta la fecha no se había cuantificado en estudios anteriores.

Fundación Antama | La Unión Europea (UE) solo permite el cultivo de una variedad modificada genéticamente o transgénica, un maíz resistente a la plaga del taladro que fue desarrollado allá por los noventa. Desde entonces la tecnología ha avanzado y esta variedad se ha quedado atrás respecto al resto de cultivos biotecnológicos presentes en el resto del mundo. La UE sigue frenando la implantación de estos cultivos, pese a que tiene aprobada la importación de más de 100 variedades biotecnológicas. Impide a sus agricultores cultivar las variedades cuya producción después importa.

Son muchos los estudios que han analizado los beneficios medioambientales y económicos que tendría para la UE una apuesta firme por estos cultivos. El último ha sido realizado por la Universidad de Bonn (Alemania), que concluye que si la UE permitiera la adopción de cultivos transgénicos que existen y que están presentes en el resto de países, Europa podría reducir las emisiones agrícolas de gases de efecto invernadero un 7,5% en un año, concretamente referido a 2017, lo que equivale a 33 millones de toneladas de CO2.

Los investigadores resaltan que el aumento de los rendimientos de los cultivos transgénicos puede ayudar a mitigar el cambio climático, pero que hasta la fecha no se había cuantificado en estudios anteriores. Explican que el aumento del rendimiento ayuda a prevenir emisiones adicionales de CO2 al reducir la necesidad de convertir nuevas tierras en superficies agrícolas. En este estudio de proyección decidieron centrarse en la UE porque es una región aún no ha implantado ampliamente los cultivos transgénicos y actualmente está pasando por una reevaluación de sus políticas regulatorias.

Los resultados de su estudio predijeron que cultivar cultivos transgénicos en la UE podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 33 millones de toneladas de CO2 equivalente por año. Esto es el equivalente al 7,5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la agricultura de la UE en 2017. Además, descubrieron que la adopción de cultivos transgénicos conduciría a mayores exportaciones de la UE, menores importaciones y que puede ayudar a disminuir los cambios en el uso de la tierra en su importación.

Los investigadores usaron el maíz y la soja como ejemplos. Europa importa grandes cantidades de maíz y soja de Brasil, entre otros países. Para satisfacer la demanda de soja, partes de la Amazonía brasileña se convierten en tierras agrícolas. La adopción de soja transgénica por parte de la UE ayudaría a aliviar la deforestación tropical en esa parte de la Amazonía. Por lo tanto, la adopción de cultivos transgénicos no solo reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también puede ayudar a preservar la biodiversidad. (Más información del informe en Trends in Plant Science) (*).

MEJORA VEGETAL EN LA UE.

La mejora vegetal es clave en el sector productor europeo y la biotecnología debería ser una apuesta firme para impulsar la producción de alimentos.

Un reciente estudio de HFFA Research GmbH ha demostrado que la mejora vegetal en la Unión Europea impulsa la sostenibilidad socioeconómica y ambiental y puede compensar parcialmente las pérdidas de producción que podrían resultar de la implementación de las estrategias de la Unión Europea (UE) de la Granja a la Mesa y la de Biodiversidad. En promedio, en los principales cultivos herbáceos europeos el fitomejoramiento es responsable del 67% del crecimiento del rendimiento inducido por la innovación. Esto equivale a un aumento de rendimientos de un 1,16% anual.

La mejora vegetal ha mejorado la disponibilidad de alimentos, ha logrado mayor prosperidad económica e ingresos agrícolas adicionales. Además, ha evitado el uso adicional de la tierra, reducido las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y limitado la pérdida de biodiversidad.

El estudio también proporciona una evaluación ex ante, mirando hacia el futuro y buscando analizar los efectos potenciales del fitomejoramiento hasta 2030 y 2040 a la luz de la implementación de las estrategias europeas que ahora se debaten. En este caso, calcula que la implementación completa de las dos estrategias podría resultar en una reducción de la producción de cultivos agrícolas de más del 20%.

Más datos de este informe: La mejora vegetal es responsable del 67% del crecimiento productivo por innovación en cultivos herbáceos en la UE – Fundacion Antama (fundacion-antama.org)

(*) Los cultivos genéticamente modificados apoyan la mitigación del cambio climático: Tendencias en la ciencia de las plantas (cell.com)

La biotecnología también es útil para luchar contra el cambio climático.

La biotecnología también es útil para luchar contra el cambio climático.

Para luchar contra el cambio climático, una empresa de biotecnología ha modificado genéticamente un álamo, pero el árbol transgénico de rápido crecimiento se enfrenta a un largo camino hacia el uso en el mundo real.

En San Francisco, estado de California, Estados Unidos, una compañía de biotecnología trabaja en árboles de rápido crecimiento que puedan absorber rápidamente el dióxido de carbono atmosférico, y los primeros resultados experimentales ya se conocen. Son los álamos genéticamente mejorados que tuvieron un crecimiento 1,5 veces más rápido que los no modificados. La ciencia vegetal celebró la noticia, pero advirtieron que se necesita seguir investigando para que esos ejemplares puedan comenzar a trabajar en frenar el cambio climático.

Sophie Young, bióloga de la Universidad de Lancaster (Reino Unido) que no participa del trabajo, dijo que sus colegas han dado “un gran primer paso”, pero hay que probar cómo resultan los álamos en la naturaleza: los árboles crecieron en un invernadero cuidadosamente controlado en lugar de al aire libre.

El artículo publicado en la revista científica Science explica que “científicos y ambientalistas promueven la plantación de árboles como una forma prometedora y fácilmente expandible de reducir los niveles atmosféricos de dióxido de carbono, la principal causa del calentamiento global. Los árboles, que son aproximadamente la mitad de carbono en peso seco, absorben el gas del aire y lo convierten en formas estables de carbono como la madera y las raíces”.

No hay dudas sobre el papel que cumplen los árboles en el cuidado del medio ambiente, pero el problema está en la rapidez con que pueden absorben carbono. “Una restricción clave es la tasa de fotosíntesis, el proceso bioquímico que utilizan los árboles para convertir el dióxido de carbono en azúcares y, en última instancia, en madera. Casi todos los árboles utilizan una forma relativamente ineficiente de fotosíntesis que produce un subproducto tóxico llamado fosfoglicolato, que las plantas deben eliminar a través de un proceso llamado fotorrespiración. Eso utiliza energía que de otra manera podría ir hacia el crecimiento”, dice el artículo fechado el 23 de febrero cuyo autor es Gabriel Popkin, periodista científico independiente.

Para atender ese problema y corregirlo, la compañía Living Carbon utilizó una bacteria para insertar genes de calabaza y algas verdes en álamos, esos genes extraños “permitieron a los árboles tener tasas de fotorrespiración más bajas y reciclar el carbono del fosfoglicolato en azúcares esenciales para el crecimiento”.

Stevee Strauss, genetista forestal de la Universidad Estatal de Oregón, Covallis, dijo que es la primera vez que ese mecanismo se aplica en árboles. Strauss integra el consejo asesor científico de Living Carbon y está colaborando con la compañía en la investigación.

Living Carbon, fundada en 2019, cultiva los álamos en lo que fue un estudio de grabación de música adaptado para el estudio científico, en San Francisco. Algunos de los árboles han crecido tanto que chocaron contra el techo.

Los ensayos duraron 4 meses, tiempo en el que los álamos incrementaron su peso 53% más que los árboles sin tratamiento genético.

Los datos son “alentadores, pero no son abrumadores”, opinó el biólogo de plantas Donald Ort de la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign, quien dirigió un proyecto similar de mejora del tabaco.

Pero Ort advierte que aunque los resultados de laboratorio son buenos, pueden fallar pruebas más realistas. “Los árboles mimados que crecen rápido en interiores pueden marchitarse en condiciones exteriores más duras o necesitar mucha agua y fertilizante para mantener altas tasas de crecimiento. Y una vez que los árboles cercanos comienzan a bloquear la luz solar, el crecimiento a menudo se ralentiza. Para probar la resistencia de los álamos de Living Carbon, Strauss ha comenzado a cultivar algunos en un campo en Oregón” y los resultados estarán en el próximo verano del norte (junio, julio, agosto).

En caso de que las pruebas de campo resulten como se desea, Living Carbon “podría enfrentar un largo proceso regulatorio para vender los árboles. En los Estados Unidos, los reguladores federales nunca han aprobado la liberación de un árbol diseñado para un crecimiento rápido”.

LOS INCONVENIENTES Y EL TIEMPO QUE NO TENEMOS.

Como ocurre siempre en estos casos, se han levantado voces contrarias a los árboles transgénicos. “Temen los impactos ecológicos no deseados”, además “la mayoría de los programas que certifican los productos forestales como sostenibles actualmente prohíben el uso de especies modificadas”, explica el artículo

Strauss dijo que esa situación crea “una prohibición de mercado casi de facto”; y considerando todas esas circunstancias y problemas, Ort estimó que el despliegue comercial de los árboles de Living Carbon puede estar a 10 o 15 años de distancia.

La urgencia de abordar la crisis climática supera los riesgos potenciales asociados con los árboles transgénicos, dijo Strauss: “No podemos darnos el lujo de esperar 30 años y asegurarnos de que nada pueda salir mal”, enfatizó.

GABRIEL POPKIN.

Los artículos de Popkin en Science se pueden leer siguiendo el siguiente enlace: Gabriel Popkin | Ciencia | AAAS (science.org)

También se puede seguir la web del periodista: Gabriel Popkin

Foto de Science.

Cinco razones por las que el debate sobre los OMG ha terminado.

Cinco razones por las que el debate sobre los OMG ha terminado.

La opinión pública comienza a aceptar los transgénicos, luego de muchos años de información tergiversada sobre el tema la realidad se impone. Alianza para la Ciencia lo explica en cinco puntos.

Alianza para la Ciencia | Aunque todavía escuchamos algunos gemidos sobre los transgénicos (u organismos genéticamente modificados – OGM), provienen principalmente de un grupo pequeño y ruidoso. La mayoría de las personas simplemente no están preocupadas por los OGM, ya que se centran en problemas reales y apremiantes, como la crisis climática y la pandemia mundial de Covid-19. Incluso los grupos anti-OGM están dirigiendo su atención a otros lugares a medida que redirigen sus modelos de negocio impulsados por conflictos a temas más lucrativos, como teorías conspirativas del Covid y vendiendo curas milagrosas. Si bien el debate sobre los OGM se ha estado filtrando durante casi tres décadas, los datos indican que ahora ha terminado.

Aquí hay cinco hechos para apoyar esa conclusión.

1) LOS TRANSGÉNICOS SON SEGUROS.

Casi todas las instituciones científicas del mundo reconocen la seguridad de los cultivos genéticamente modificados. Unos 3.000 estudios científicos han evaluado la seguridad de estos cultivos, en términos de salud humana y ambiental, y 284 instituciones a nivel mundial reconocen que los cultivos transgénicos son seguros. Estos incluyen la Royal Society of Medicine, la American Medical Association, la Academia Mundial de Ciencias, la Organización Mundial de la Salud, la Comisión Europea y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, entre muchos otros.

El estudio más sólido fue de las Academias Nacionales de Ciencias, que convocaron expertos de una amplia gama de disciplinas alimentarias y agrícolas para observar los datos compilados a lo largo de los años. Todos llegaron a la misma conclusión: no hay evidencia fundamentada de una diferencia en los riesgos para la salud humana entre los cultivos transgénicos convencionales y los actualmente disponibles comercialmente y no hay evidencia concluyente de causa y efecto de los problemas ambientales de los cultivos transgénicos.

2) LA CONVERSACIÓN EN TORNO A LOS TRANSGÉNICOS SE ESTÁ REDUCIENDO Y TIENE UN TONO CADA VEZ MÁS POSITIVO.

Como parte de nuestro trabajo en Alliance for Science, hemos estado utilizando las herramientas de monitoreo de medios de Cision desde 2018 para rastrear la conversación global sobre los OGM. En 2020, descubrimos que la visibilidad de los OGM disminuyó en un 26 por ciento desde 2019 y el volumen de publicaciones en las redes sociales sobre el tema disminuyó en un 39 por ciento. Además, los datos muestran que la favorabilidad mensual promedio de la conversación sobre OGM tanto en las redes tradicionales como en las redes sociales aumentó del 68 por ciento en 2019 al 78 por ciento en 2020. El cambio fue más pronunciado en las redes sociales gratuitas, donde la favorabilidad aumentó de solo el 60 por ciento en 2019 al 78 por ciento en 2020. Las redes sociales también vieron una disminución en el contenido conspirativo anti-OGM en 2020, probablemente debido a las cuentas que tienden a promover tales mensajes centrándose cada vez más en varias conspiraciones de Civid. Mientras tanto, los medios de comunicación de primer nivel como Reuters, CGTV, CNN y New Scientist reemplazaron a los incondicionales anti-OGM, como GM Watch y GMO-Free USA, como los principales influyentes de Twitter en el tema en 2020. Los periodistas informan cada vez más sobre los OGM en un tono positivo o neutral que refleja la ciencia y el consenso científico sobre la seguridad.

3. LOS JÓVENES APOYAN LA BIOTECNOLOGÍA.

Los jóvenes adoptan la tecnología en general como una herramienta para alimentar a muchos mientras salvan el planeta. La receptividad entre este grupo demográfico también está mejorando a medida que crece la conciencia sobre el papel de los cultivos transgénicos en la reducción del impacto ambiental de la agricultura y las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con el calentamiento global. Una encuesta reciente no publicada por el Centro para la Integridad de los Alimentos encontró que la Generación Z y los millennials tienden a aceptar más la tecnología agrícola que sus contrapartes mayores y a verla como una oferta de soluciones poderosas a los problemas de la humanidad.

4. A LOS AGRICULTORES LES ENCANTAN LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS.

Los agricultores de todo el mundo pueden ver valor en cada cosecha, ya que logran mayores rendimientos con menos inversión en fertilizantes, pesticidas y otros insumos. Esto es cierto tanto para los pequeños agricultores como para aquellos con operaciones mucho más grandes. Por ejemplo, los pequeños agricultores en Bangladesh redujeron su uso de pesticidas en un 62 por ciento y aumentaron sus ganancias seis veces cultivando berenjena (berenjena) que ha sido modificada genéticamente para resistir el destructivo barrenador de frutas y brotes. Debido a estos beneficios, la biotecnología es la tecnología de cultivos más rápidamente adoptada en el mundo, aumentando 112 veces de 1996 a 2019. Unos 29 países, el 56 por ciento de ellos países en desarrollo, cultivaron 190,4 millones de hectáreas de cultivos transgénicos en 2019.

En particular, la adopción de cultivos transgénicos se está acelerando en el sur de Asia y África. Después de años de debate, Filipinas aprobó este año el cultivo de arroz dorado y la berenjena Bt se está moviendo a través del proceso regulatorio. Nigeria, a menudo llamado el Gigante de África, ya ha aprobado el caupí y el algodón transgénicos resistentes a los insectos. Ahora se está moviendo para adoptar maíz (maíz) tolerante a la sequía y resistente a los insectos y arroz transgénico NEWEST que es eficiente en el uso de agua y nitrógeno y tolerante a los suelos salados. Kenia, a pesar de tener una moratoria de OGM en vigor, ha adoptado el algodón transgénico y se espera que apruebe el maíz transgénico en 2022. Es probable que esta tendencia continúe a medida que los científicos africanos se dedican cada vez más a la investigación que aplica las herramientas de la biotecnología a los cultivos que son clave para asegurar los medios de vida de los pequeños agricultores y apoyar la seguridad alimentaria.

Brasil, cuyo sector agrícola está dominado por pequeños agricultores, está emergiendo como otra potencia de transgénicos. Además de cultivar cultivos básicos como el maíz transgénico y la soja, los investigadores del sector público brasileño desarrollaron un Frijol pinto GM que resiste una enfermedad devastadora de las plantas. Ahora se vende en las tiendas de comestibles del país. Brasil este año también se convirtió en el primer país en aprobar la importación de harina elaborado a partir de trigo transgénico, dando un impulso a un cultivo desarrollado en la vecina Argentina, que también ha abrazado la biotecnología agrícola. Es emocionante ver a los líderes gubernamentales dejar de lado la política y centrarse en lo que sus naciones y sus agricultores necesitan.

Aunque los consumidores se han beneficiado de los cultivos transgénicos sin siquiera darse cuenta, a través de mayores rendimientos que mantienen los precios bajo control y la reducción de las cargas de pesticidas que hacen que los alimentos sean más saludables, casi todos los cultivos transgénicos desarrollados hasta la fecha han atendido las necesidades de los agricultores. Es probable que los consumidores lleguen a amar de manera similar los cultivos transgénicos a medida que nuevos productos ingresen al mercado con rasgos que los beneficien directamente y / o reflejen sus valores, como una nutrición mejorada, un mejor sabor y enfoques más sostenibles para la agricultura.

5. LA OPOSICIÓN EN EUROPA HA DISMINUIDO.

Aunque los europeos son ampliamente percibidos como incondicionales anti-OGM, la preocupación por los OGM allí es cayó del 66 por ciento en 2010 a solo el 27 por ciento en 2019. Ese cambio en el sentimiento es una buena noticia para los países que están influenciados por las ONG europeas y las políticas que se interponen en el camino de los agricultores para acceder a los beneficios de los cultivos transgénicos.

El uso de la biotecnología para desarrollar vacunas eficaces y seguras contra la COVID-19 ha tenido un efecto halo en los cultivos transgénicos, mejorando la conciencia pública sobre la tecnología y sus beneficios tanto en aplicaciones sanitarias como agrícolas. Del mismo modo, es probable que el advenimiento de nuevas herramientas como Crispr y la biología sintética, que son muy prometedoras para hacer que la agricultura sea más sostenible y producir productos alimenticios con beneficios para el consumidor, refuerce las tendencias positivas. De hecho, nuestro monitoreo de medios ya está mostrando que la conversación sobre la edición de genes es aún más favorable que la de los OGM, tanto en los medios sociales como en los tradicionales.

TIEMPO E IMPULSO PERDIDOS.

Si bien es alentador ver que el debate sobre los OGM disminuye, se ha perdido mucho tiempo e impulso para abordar a la oposición. Solo 13 cultivos transgénicos están actualmente en el mercado a nivel mundial, la mayoría de ellos cultivos internacionales de productos básicos que apoyan la producción industrial y ganadera. Solo cinco (caupí, papaya, berenjena, frijoles pintos y arroz dorado) son cultivos de nicho y alimentos básicos. Esta parodia se debe principalmente a la desinformación (alarmismo) difundida por los opositores a los transgénicos y los obstáculos regulatorios que defienden que dificultan y encarecen a los científicos del sector público y a las nuevas empresas desarrollar cultivos con los rasgos que son útiles para las personas en sus sociedades.

El debate sobre los transgénicos, impulsado en gran medida por la oposición mal informada u ociosa del Occidente bien alimentado, ha terminado. En un mundo devastado por un virus mutante y el aumento de las temperaturas, la acción y las respuestas importan más que las opiniones y la retórica. La conversación que necesitamos tener ahora es sobre ampliar el acceso a las herramientas de la biotecnología. En pocas palabras, los agricultores necesitan un mayor acceso a semillas mejoradas y los jóvenes científicos necesitan más acceso a herramientas innovadoras.

Se estima que la agricultura necesitará aumentar la producción en un 70 por ciento para alimentar a los 9.000 millones de ciudadanos del mundo para 2050. Y necesita hacer esto mientras frena en gran medida sus impactos actuales. La agricultura actualmente representa el 50 por ciento de toda la pérdida mundial de tierra vegetal, el 33 por ciento de las emisiones mundiales de GEI, el 75 por ciento de las emisiones de nitrógeno y el 80 por ciento de la deforestación en todo el mundo. La biotecnología ofrece esperanza para reducir la huella de la agricultura mientras se producen más y mejores alimentos. Dejemos la charla y usemos las herramientas de hoy para salvar el planeta mañana.

Imagen: Un pequeño agricultor en Bangladesh muestra su cosecha de berenjena transgénica. Foto: Alianza por la Ciencia | Fuente Alianza por la Ciencia https://allianceforscience.cornell.edu/blog/2021/12/5-reasons-why-the-gmo-debate-is-over/

Nuevo estudio. El costo de las prohibir los transgénicos: alimentos más caros y sufrimiento innecesario.

Nuevo estudio. El costo de las prohibir los transgénicos: alimentos más caros y sufrimiento innecesario.

Un nuevo informe técnico del Consejo de Ciencia y Tecnología Agrícola (CAST), documenta el alto precio en inseguridad alimentaria, impactos en la salud y alimentos más caros que enfrentan los países por prohibir los cultivos transgénicos. Los resultados no son agradables, pero ilustran claramente los beneficios de adoptar y aprobar la biotecnología agrícola.

Después del Covid-19, el debate que alguna vez fue feroz en torno a los cultivos transgénicos parece un recuerdo que se desvanece, especialmente con el movimiento anti-OGM perdiendo rápidamente su influencia cultural y política. Las organizaciones que una vez apoyaron esta campaña tecnofóbica han enganchado su agenda a la pandemia en un intento por seguir siendo relevantes o simplemente renunciaron por completo a la oposición a la biotecnología agrícola.

Si bien deberíamos celebrar la desintegración del movimiento anti-OGM, debemos reconocer que los países de todo el mundo continúan renunciando a los beneficios de la biotecnología agrícola porque se tomaron en serio a grupos activistas como Greenpeace durante tantos años. ¿Qué tan graves son estas consecuencias? Según un nuevo análisis publicado por el Consejo de Ciencia y Tecnología Agrícola (CAST), muy grave [1].

PRECIOS DE LOS ALIMENTOS MÁS ALTOS, MÁS POBREZA.

Muchos comentaristas han documentado el trágico impacto del movimiento anti-OGM en el mundo en desarrollo. Negar a los agricultores pobres el acceso a herramientas que les ayudarían a alimentar a sus hijos y comunidades es más que cruel, especialmente porque parte del apoyo a ese esfuerzo proviene de activistas occidentales por la “justicia social” que se oponen abiertamente al «colonialismo». Pero el punto que a menudo se pasa por alto es que el activismo contra la biotecnología no solo daña a las personas en países remotos como Sri Lanka; todo el mundo pierde cuando ideólogos equivocados influyen en la política alimentaria y agrícola.

Como regla general, los productos elaborados con ingredientes transgénicos son sustancialmente más baratos que sus contrapartes. Esto se debe a que los agricultores que utilizan la biotecnología generalmente producen más de lo que cultivan, lo que tiende a hacer bajar los precios de los alimentos al consumidor. CAST informó que las primas estadounidenses para “productos no transgénicos oscilaron entre el 9,8% y el 61,8% y las primas para productos orgánicos, que implícitamente no son-transgénicos, oscilaron entre el 13,8% y el 91%”.

Los estadounidenses no tienen que comprar productos no transgénicos, por supuesto, pero esto establece una comparación interesante. Si Estados Unidos prohibiera los cultivos biotecnológicos, CAST estimó que podría aumentar los precios de los alimentos en US$ 14.000 millones por año y costarle a la economía estadounidense US$ 200 millones – US$ 4.900 millones anuales. Considere que muchos países todavía prohíben la producción de cultivos transgénicos, y se comienza a ver las consecuencias económicas de restringir el acceso a la biotecnología o cualquier tecnología que aumente el rendimiento [2].

La única forma de mitigar estos costos es importar grandes cantidades de granos transgénicos de otras naciones, lo que hace la Unión Europea a pesar de suaparente preferencia por los alimentos orgánicos. Aun así, cualquier regulación innecesaria conlleva desventajas sustanciales, explicó el informe:

Las barreras comerciales dirigidas a los OGMs reducen el acceso a los alimentos, limitan los ingresos agrícolas y aumentan los precios generales. Cuando los países levanten las barreras comerciales, se estima que las importaciones aumentarían en un 14,7% aproximado, lo que resultaría en una reducción estimada del 4,86% en los precios de los alimentos; a la inversa, una barrera comercial reduce el acceso a las importaciones en casi un 10% y los precios de los alimentos aumentan en un 1% (Nes et al. 2021).

El coautor del informe CAST, el Dr. Stuart Smyth, profesor asociado en el Departamento de Economía Agrícola y de Recursos de la Universidad de Saskatchewan, lo resumió de esta manera en un correo electrónico a ACSH:

Se ha demostrado que los cultivos transgénicos aumentan los rendimientos en un mínimo del 20%, generalmente más. El aumento de los rendimientos crea mayores volúmenes de suministro y el suministro abundante es un factor clave que contribuye a los bajos precios de los alimentos.

IMPACTOS EN LA SALUD.

Hay otras consecuencias más allá del aumento de los precios de los alimentos. Debido a que la biotecnología se puede utilizar para aumentar el contenido de nutrientes de varios alimentos, los países que restringen la producción o importación de cultivos transgénicos hacen que sea mucho más difícil para sus poblaciones comer dietas nutritivas, señalaron los autores del informe:

Una mayor disponibilidad de nutrientes en los cultivos y los alimentos puede reducir los resultados negativos para la salud humana, como el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión (Hefferon 2015). Además, el acceso a alimentos con mayor contenido de nutrientes en los primeros años de vida tiene importantes beneficios para la salud a lo largo de la vida, como la reducción del retraso en el crecimiento y la ceguera (Wesseler et al.2017; Dubock 2019).

Los cultivos transgénicos pueden mejorar la salud humana mediante aplicaciones que biofortifican los alimentos; aunque, la mayor carga regulatoria impuesta a los OGMs ha limitado las aplicaciones biofortificadas a los cultivos mejorados convencionalmente (CAST 2020b; Garg et al. 2018) hasta hace poco.

Aquí es donde es mucho más fácil ver las consecuencias en curso que mencioné anteriormente. Los niños que se quedan ciegos debido a una deficiencia de nutrientes no se toman unos días fuera de la escuela y luego vuelven a crecer. Estoy siendo un poco pedante con ese ejemplo, pero quiero señalar un punto importante: las personas afectadas por estas afecciones crónicas tienen más probabilidades de morir como resultado. Si sobreviven hasta la vejez, su calidad de vida se ve afectada y necesitan más atención médica de la que consumirían con una salud normal. Todo el mundo está peor en un grado u otro.

Los países que aprueban cultivos biofortificados no eliminarán el cáncer ni ninguna otra condición debilitante; ningún experto creíble afirma que lo harán. Pero no se equivoque al respecto, los cultivos biotecnológicos pueden tener un impacto significativo en los resultados de salud. El maíz resistente a los insectos plaga, por ejemplo, reduce drásticamente las concentraciones de mohos que causan cáncer en el suministro de alimentos. También reduce la cantidad de insecticidas que los agricultores deben usar, reduciendo su exposición a largo plazo a químicos potencialmente tóxicos y la frecuencia de intoxicación aguda por pesticidas, que causa síntomas que van desde náuseas y diarrea hasta la muerte.

CONCLUSIÓN.

El comentario de CAST también describió de manera útil cómo los cultivos biotecnológicos han mejorado el bienestar económico de los agricultores y han impulsado nuestros esfuerzos de protección ambiental. Esos son temas importantes y vale la pena leer el informe en su totalidad si desea obtener más información sobre ellos. Pero el punto para nuestros propósitos aquí es que las prohibiciones de cultivos biotecnológicos claramente empobrecen a los consumidores y ponen en peligro nuestra salud en formas que muchos lectores probablemente encontrarán sorprendentes. Estados Unidos se ha librado de algunas (aunque ciertamente no todas) de estas consecuencias precisamente porque regulamos la producción de alimentos con un enfoque relativamente ligero.

[1] La membresía del grupo incluye sociedades científicas y profesionales, universidades, empresas, organizaciones sin fines de lucro, bibliotecas e individuos. Si está en contra de la participación de la industria en CAST, está bien. Pero tenga la amabilidad de responder a los argumentos del informe en lugar de hacer conspiraciones sobre el control corporativo del suministro de alimentos.

[2] En términos generales, los cultivos biotecnológicos y los plaguicidas ayudan a los agricultores a controlar las plagas de manera más eficiente, lo que tiene el efecto posterior de aumentar los rendimientos y, por lo tanto, disminuir los precios de los alimentos.

Artículo de Cameron English en American Council on Science and Health.

Cameron English es director de Biociencias, escritor, editor y coanfitrión del podcast Science Facts and Fallacies. Fue editor gerente en el Proyecto de Alfabetización Genética, una organización sin fines de lucro comprometida a ayudar al público, los medios de comunicación y los responsables políticos mediante la promoción de la alfabetización científica.

Sus trabajos han sido publicados por Forbes, RealClearScience, Priorities Magazine, Science 2.0 y Mic; también en libros de texto publicados por McGraw-Hill y Pearson Education para enseñar habilidades de pensamiento crítico a estudiantes de secundaria.

American Council on Science and Health (Consejo Americano de Ciencia y Salud) es una organización de investigación y educación

Fuente: https://www.acsh.org/news/2021/11/16/cost-gmo-bans-higher-food-prices-and-unnecessary-suffering-15941

Estudio: https://www.cast-science.org/wp-content/uploads/2021/11/QTA2021-2-GMO-Free-1.pdf

Pin It on Pinterest