Argentina tendrá la primera cerveza transgénica del mundo.

Argentina tendrá la primera cerveza transgénica del mundo.

Será elaborada por Bioceres, una empresa argentina enfocada en tecnología agrícola que recientemente consiguió importantes aprobaciones para sus productos de soja y trigo, y ahora mira a la bebida alcohólica.

Bioceres Crop Solutions Corp. (BIOX), la empresa argentina de tecnología agrícola que está intentando convencer al mundo de que consuma trigo genéticamente modificado, está en conversaciones con la productora de cerveza artesanal Rabieta para elaborar la primera cerveza transgénica de la historia.

La empresa, que cotiza en la bolsa de EE.UU., se está moviendo para proveer sus semillas de trigo HB4 a Rabieta y a un productor de aves de corral con fines de alimentación, dijo el CFO de Bioceres, Enrique López Lecube en una entrevista que concedió el 18 de mayo en el marco del evento New Economy Gateway Latin America de Bloomberg en Panamá, que reúne a líderes empresariales y gubernamentales para discutir temas relacionados con el comercio, las finanzas, la salud, el clima y las ciudades de la región.

Los acuerdos vendrían después de un contrato similar con la empresa de confitería Havanna, ya que Bioceres busca llegar a donde ninguna empresa lo ha hecho antes, ganando la aceptación mundial para el trigo editado genéticamente.

Aunque la gran mayoría de los cultivos de soja y maíz del mundo ya son transgénicos, éstos se destinan principalmente a la alimentación del ganado. El trigo biotecnológico, en cambio, sería consumido directamente por los humanos en pan y pasta, informó Bloomberg.

El trigo HB4 tolera la sequía en un momento en que los agricultores, desde América hasta Oceanía, se enfrentan al cambio climático y a la sequedad extrema.

Argentina, uno de los principales exportadores de trigo, dio su aprobación final a la siembra de HB4 tras la autorización de consumo de su principal comprador, Brasil. Sin embargo, a los exportadores les preocupa que los cargamentos destinados a los importadores de trigo que aún no han autorizado el HB4 estén contaminados con la cepa transgénica, lo que dejaría a Argentina fuera de esos mercados.

Los temores de los comerciantes podrían comenzar a disminuir si, como espera Bioceres, Australia se convierte en el segundo gran proveedor mundial de granos en dar luz verde a la siembra.

El impulso está claramente a favor del trigo HB4, dijo López Lecube, ya que los problemas de sequía de la agricultura mundial se ven agravados por las vacilantes cosechas de grano en la región del Mar Negro debido a la invasión de Rusia a Ucrania.

“Esta perturbación crea un espacio para que la tecnología estabilice el suministro de alimentos”, dijo.

Fuente Bloomberg, artículo de James Attwood , Carolina Millan y Jonathan Gilbert.

Destacada científica: “Nada de lo que comemos es natural”.

Destacada científica: “Nada de lo que comemos es natural”.

Raquel Chan, investigadora del Conicet y que la BBC destacó como una de las diez científicas más destacadas de América Latina. Además, opinó que oponerse a los transgénicos es como ser antivacunas.

Argentina | La Dra. Raquel Chan (foto) es argentina, bioquímica, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) especializada en biotecnología vegetal y directora del Centro Científico Tecnológico del Conicet Santa Fe. Recientemente su nombre, muy común en las publicaciones y artículos científicos, saltó a los medios de comunicación generalistas por ser la responsable de desarrollar la soja transgénica argentina aprobada por China.

En una conferencia que dictó en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Rafaela, donde se refirió respecto a los transgénicos y comparó a sus críticos con los antivacunas, agregó que lo que comemos no es natural.

“A mucha gente no les gusta los transgénicos porque no entiende, así como no quieren una vacuna”, afirmó, y agregó que hay una fantasía sobre los alimentos naturales. Son muchos “los que creen que lo que comemos es natural si no es transgénico, y eso no es verdad. Nada de lo que comemos es natural ni estaba así en la naturaleza. Nada”, enfatizó.

Argumentó que todo lo que comemos fue mejorado por la acción humana: “Dos plantas tienen una serie de hijas, algunas más lindas, otras más feas. El productor se queda con las lindas, las cruza con otras lindas y así, a lo largo de 500 años de agricultura, tenemos lo que compramos hoy en el súper”. Eso es lo que se llama selección.

Para que quede claro: “El maíz no existía en México, sino que es hijo de las mutaciones del teocintle (son los antecesores directos de los cuales se domesticó el maíz como cultivo). El brócoli no existía en la naturaleza, así como la coliflor, el kiwi y tantos otras frutas y verduras. Son producto del trabajo de mejoradores a lo largo de la historia”, subrayó.

LA FANTASÍA DEL ALIMENTO NATURAL: “NATURAL NO HAY NADA”

Es una fantasía creer que no comer transgénico es comer natural. “En realidad uno come bastante bien, pero hay que diferenciar entre orgánico y natural. Natural no hay nada, y orgánico quiere decir que no se usó herbicida en su producción. El problema con lo orgánico (salvo para algunos cultivos que se han logrado) es que como se muere todo, porque las plantas son atacadas por hongos, insectos y malezas, la producción es muy baja y el costo es muy alto”.

En Europa venden manzanas “preciosas y orgánicas, pero a 5 euros cada una.¿Quién puede pagarlas. El tema no es que esté en contra de la producción orgánica, sino que mientras tenga esos costos se nos va a morir de hambre más gente que hoy”.

LA FANTASÍA EUROPEA: “TODO ES NATURAL”.

Chan explicó la posición “naturalista” de Europa como el resultado de un conflicto estratégico con Estados Unidos.

Lo que sucedió fue que Estados Unidos le ganó a Europa la batalla de los transgénicos. Como respuesta los europeos “inventaron a los verdes” que se oponen a los transgénicos, pero “se les fue la mano” y ahora “no los pueden controlar”.

El resultado es que en Europa “no usan transgénicos salvo en lugares muy acotados”, sin embargó “sí usan glifosato, sí usan herbicida”.

Decir que Europa es natural “es una fantasía” porque se tienen que sacar de encima las malezas y lo hacen con glifosato, un producto sobre el cual “cada 5 años renuevan el permiso por otros 5 años”, y eso pasa “porque la ciencia no ha podido encontrar algo mejor” y difícilmente lo hagan en algún momento, “aleluya si se encuentra algo mejor”.

Con datos de INTA.

Estudio desmonta mitos contrarios a los cultivos transgénicos.

Estudio desmonta mitos contrarios a los cultivos transgénicos.

“La ciencia no ha evidenciado ningún daño por el uso de cultivos transgénicos”, escriben los autores del estudio. “En cambio, se han documentado los beneficios económicos, ambientales y de salud por su comercialización”, agregan.

Cornell Alliance for Science | A pesar de su éxito comprobado en la mejora de los sistemas alimentarios del mundo, los cultivos genéticamente modificados (GM o transgénicos) han atraído mitos y falsedades que continúan empañando la percepción pública de esta tecnología, según reporta un nuevo estudio.

“Los transgénicos están rodeados de muchas controversias. Desde que se lanzaron comercialmente los primeros productos GM, ha estado en marcha el debate sobre los riesgos reales versus percibidos del uso de OGMs”, afirma el nuevo estudio revisado por pares publicado en Applied Sciences. Los autores, que trabajan en las facultades de dos universidades en España, ofrecen un análisis de riesgo-beneficio basado en evidencia científica y desacreditan los mitos que los grupos de interés han difundido.

“La ciencia no ha evidenciado ningún daño por el uso de cultivos transgénicos”, escriben los autores. “En cambio, ha documentado los beneficios económicos, ambientales y de salud de su comercialización. En general, el considerable consenso científico se mantiene, en la medida en que los alimentos GM comercializados actualmente no presentan un riesgo mayor que los alimentos tradicionales”.

La gente da varias razones para su vacilación hacia los cultivos transgénicos, que van desde la seguridad hasta las aprensiones morales. Otras preocupaciones incluyen la preocupación por la toxicidad, las alergias, la posible transferencia horizontal de genes (THG, por sus siglas en inglés) al medio ambiente o a otras especies y las implicaciones a largo plazo de los cultivos transgénicos, según señalan los autores.

El estudio concluye que, según la evidencia científica disponible, la THG entre plantas GM y otros organismos presenta riesgos no significativos para la salud humana y la seguridad ambiental. Se observa además que los cultivos transgénicos comercializados han superado previamente evaluaciones de riesgo, incluidas pruebas de alergenicidad. Además, los cultivos transgénicos y sus productos se someten a una evaluación rigurosa antes de su lanzamiento comercial, lo que garantiza la seguridad para el público y el medio ambiente.

“El marco legal que regula los alimentos y piensos transgénicos intenta garantizar altos niveles de protección para la salud humana y animal y también para el medio ambiente. A nivel mundial, las autoridades responsables de evaluar los productos transgénicos han adoptado estrategias específicas basadas en la experiencia y el conocimiento científico adquirido en las últimas décadas para evaluar su seguridad”, afirma el estudio.

Los autores señalan que la tecnología GM es solo otra frontera en una larga tradición humana para mejorar los cultivos. Los OGMs han servido en gran medida para inyectar eficiencia y precisión en una tradición de mejoramiento de cultivos y ganado que se remonta a siglos atrás.

“Los humanos han estado alterando los genomas de plantas y animales durante miles de años. Desde la antigüedad, la crianza selectiva, también llamada selección artificial, ha sido un método rutinario en la agricultura. Aunque el proceso de creación de nuevos rasgos lleva tiempo porque requiere mutaciones genéticas espontáneas, el desarrollo de herramientas de ingeniería genética ha acelerado la producción de OGMs”, afirman los autores.

Los avances recientes en biología molecular tecnológica e ingeniería genética han producido cultivos con características mejoradas, como tolerancia a herbicidas, resistencia a insectos y mejores rendimientos.

“Además, está creciendo el interés por desarrollar cultivos transgénicos con propiedades nutricionales mejoradas, como niveles más altos de microelementos esenciales, cultivos más saludables al alterar su perfil de ácidos grasos o plantas con maduración retrasada”, agrega el informe.

A pesar de la controversia, los cultivos transgénicos tienen asegurado un papel central y seguro en el futuro de nuestros sistemas de producción de alimentos, señalan los autores. Los cultivos transgénicos ofrecen formas eficientes y sostenibles de satisfacer la creciente demanda de más alimentos y de mejor calidad para alimentar a la población mundial en medio de los desafíos emergentes del cambio climático.

“Hoy en día, la agrobiotecnología se ha propuesto como una medida para abastecer a la creciente población futura del mundo y para servir como una solución al problema de la falta de alimentos”, escriben los autores. “La edición de genes y la creación de cultivos transgénicos son herramientas prometedoras para la agricultura, ya que pueden ayudar a abordar algunos de los desafíos que se avecinan. Para superar los desafíos emergentes de la seguridad alimentaria, es esencial tener en cuenta la información científica de calidad en lugar de dejar el tema y simplemente avanzar hacia la discusión moral. Por lo tanto, es necesario un análisis de riesgo-beneficio”.

Algunos de los beneficios de los cultivos transgénicos que se aprovecharán en este sentido incluyen su capacidad para producir mayores rendimientos de cultivos sin tener que extender las áreas cultivadas, reducir el uso de fertilizantes y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Los autores señalan que eliminar los cultivos transgénicos aumentaría drásticamente el área de cultivo global a expensas de las selvas tropicales, lo que aumentaría las emisiones de gases de efecto invernadero y, en consecuencia, intensificaría el cambio climático.

También se están realizando investigaciones para crear plantas con características deseables, como maduración retrasada, vegetales biofortificados, plantas más sanas y vacunas comestibles. Los alimentos transgénicos, afirman los autores, no solo son útiles para evitar carencias nutricionales en las generaciones futuras sino para adaptarse al cambio climático.

“Lamentablemente, el público en general ha estado ignorando en gran medida esta dinámica, lo que exige una mayor sensibilización del público”.

Fuente: Un nuevo estudio rompe los mitos de los transgénicos – Alliance for Science (cornell.edu)

Estudio: | de Ciencias Aplicadas | gratuita de texto completo Mitos y realidades sobre los alimentos modificados genéticamente: un análisis de riesgo-beneficio (mdpi.com)

Ministro argentino asegura que su país debe ir por la “biotecnología aplicada a la producción”.

Ministro argentino asegura que su país debe ir por la “biotecnología aplicada a la producción”.

El ministro de Agricultura de Argentina dijo ese país “necesita una nueva ley de semillas” y convocó a “profundizar el desarrollo de la biotecnología” ante el cambio climático. “Esa es mi convicción”, subrayó.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Julián Domínguez, afirmó que “Argentina necesita una nueva ley de semillas que nos ponga al ritmo de los países de la región”. La afirmación la hizo en el Encuentro Anual del Comité de los Bajos Submeridionales que se realizó en la ciudad de Santiago del Estero. El sitio web oficial del Ministerio informó y divulgó los dichos del jerarca.

El evento también contó con la participación del gobernador de la provincia Santiago del Ester, Gerardo Zamora; de la provincia de Santa Fe, Omar Perotti; del Chaco, Jorge Capitanich; y del ministro del interior Eduardo De Pedro.

Durante el encuentro que se desarrolló en el Centro de Convenciones provincial FORUM, el titular de la cartera agropecuaria sostuvo que “el eje central de la política de Argentina durante los próximos 10 años tiene que ir por el desarrollo del conocimiento y la biotecnología aplicada a la producción”.

“Esa es nuestra convicción y la senda de trabajo que impulsamos desde la cartera que me encomendó el presidente Alberto Fernández. Frente a las consecuencias del cambio climático sobre nuestros sistemas productivos, estamos abordando una estrategia nacional que tiene una fuerte impronta en investigación y del desarrollo de nuevas tecnologías, mientras en simultáneo se avanza con la ejecución de las obras de infraestructura necesarias”, continuó.

Los bajos submeridionales constituyen un sistema hidrológico de más de 54 mil kilómetros cuadrados entre las provincias de Santiago del Estero, Santa Fe y Chaco, que tiene un importante potencial para generar valor a partir del crecimiento productivo de cada una de las microrregiones que componen el área. También es un área que se caracteriza por la alternancia de inundaciones y sequías en breves lapsos de tiempo, que ocasionan graves consecuencias sociales, productivas y ambientales.

“VEMOS UNA EXTRAORDINARIA OPORTUNIDAD EN LA REGIÓN”.

En la reunión, Julián Domínguez se refirió al trabajo coordinado con los gobiernos provinciales de Santiago del Estero, Santa Fe y Chaco en conjunto con los productores y la labor de los equipos técnicos del Ministerio y del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) para realizar diagnósticos productivos de cada microrregión de los Bajos Submeridionales que permitan diseñar un proyecto de desarrollo que potencie su productividad.

“Vemos una extraordinaria oportunidad en la región, por la fuerte institucionalidad agropecuaria en las tres provincias; por las facultades de agronomía y veterinaria y colegios secundarios agropecuarios, con enorme vocación, pero también necesitamos un nuevo instrumento normativo que permita mejorar los rendimientos y la productividad”, expresó el respecto el titular de la cartera agropecuaria.

Participaron también del encuentro el secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), Ignacio Lamothe; el subsecretario de Coordinación Política del Ministerio de Agricultura, Ariel Martínez; el subsecretario de Políticas para el Desarrollo con Equidad Regional del Ministerio del Interior, Martin Pollera; y equipos técnicos del Ministerio de Obras Publicas que encabeza Gabriel Katopodis.

En la foto el ministro Domínguez haciendo uso de la palabra en el evento señalado.

Cultivos transgénicos podrían evitar 33 millones de toneladas de CO2 en la UE.

Cultivos transgénicos podrían evitar 33 millones de toneladas de CO2 en la UE.

Los investigadores resaltan que el aumento de los rendimientos de los cultivos transgénicos puede ayudar a mitigar el cambio climático, pero hasta la fecha no se había cuantificado en estudios anteriores.

Fundación Antama | La Unión Europea (UE) solo permite el cultivo de una variedad modificada genéticamente o transgénica, un maíz resistente a la plaga del taladro que fue desarrollado allá por los noventa. Desde entonces la tecnología ha avanzado y esta variedad se ha quedado atrás respecto al resto de cultivos biotecnológicos presentes en el resto del mundo. La UE sigue frenando la implantación de estos cultivos, pese a que tiene aprobada la importación de más de 100 variedades biotecnológicas. Impide a sus agricultores cultivar las variedades cuya producción después importa.

Son muchos los estudios que han analizado los beneficios medioambientales y económicos que tendría para la UE una apuesta firme por estos cultivos. El último ha sido realizado por la Universidad de Bonn (Alemania), que concluye que si la UE permitiera la adopción de cultivos transgénicos que existen y que están presentes en el resto de países, Europa podría reducir las emisiones agrícolas de gases de efecto invernadero un 7,5% en un año, concretamente referido a 2017, lo que equivale a 33 millones de toneladas de CO2.

Los investigadores resaltan que el aumento de los rendimientos de los cultivos transgénicos puede ayudar a mitigar el cambio climático, pero que hasta la fecha no se había cuantificado en estudios anteriores. Explican que el aumento del rendimiento ayuda a prevenir emisiones adicionales de CO2 al reducir la necesidad de convertir nuevas tierras en superficies agrícolas. En este estudio de proyección decidieron centrarse en la UE porque es una región aún no ha implantado ampliamente los cultivos transgénicos y actualmente está pasando por una reevaluación de sus políticas regulatorias.

Los resultados de su estudio predijeron que cultivar cultivos transgénicos en la UE podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 33 millones de toneladas de CO2 equivalente por año. Esto es el equivalente al 7,5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la agricultura de la UE en 2017. Además, descubrieron que la adopción de cultivos transgénicos conduciría a mayores exportaciones de la UE, menores importaciones y que puede ayudar a disminuir los cambios en el uso de la tierra en su importación.

Los investigadores usaron el maíz y la soja como ejemplos. Europa importa grandes cantidades de maíz y soja de Brasil, entre otros países. Para satisfacer la demanda de soja, partes de la Amazonía brasileña se convierten en tierras agrícolas. La adopción de soja transgénica por parte de la UE ayudaría a aliviar la deforestación tropical en esa parte de la Amazonía. Por lo tanto, la adopción de cultivos transgénicos no solo reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también puede ayudar a preservar la biodiversidad. (Más información del informe en Trends in Plant Science) (*).

MEJORA VEGETAL EN LA UE.

La mejora vegetal es clave en el sector productor europeo y la biotecnología debería ser una apuesta firme para impulsar la producción de alimentos.

Un reciente estudio de HFFA Research GmbH ha demostrado que la mejora vegetal en la Unión Europea impulsa la sostenibilidad socioeconómica y ambiental y puede compensar parcialmente las pérdidas de producción que podrían resultar de la implementación de las estrategias de la Unión Europea (UE) de la Granja a la Mesa y la de Biodiversidad. En promedio, en los principales cultivos herbáceos europeos el fitomejoramiento es responsable del 67% del crecimiento del rendimiento inducido por la innovación. Esto equivale a un aumento de rendimientos de un 1,16% anual.

La mejora vegetal ha mejorado la disponibilidad de alimentos, ha logrado mayor prosperidad económica e ingresos agrícolas adicionales. Además, ha evitado el uso adicional de la tierra, reducido las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y limitado la pérdida de biodiversidad.

El estudio también proporciona una evaluación ex ante, mirando hacia el futuro y buscando analizar los efectos potenciales del fitomejoramiento hasta 2030 y 2040 a la luz de la implementación de las estrategias europeas que ahora se debaten. En este caso, calcula que la implementación completa de las dos estrategias podría resultar en una reducción de la producción de cultivos agrícolas de más del 20%.

Más datos de este informe: La mejora vegetal es responsable del 67% del crecimiento productivo por innovación en cultivos herbáceos en la UE – Fundacion Antama (fundacion-antama.org)

(*) Los cultivos genéticamente modificados apoyan la mitigación del cambio climático: Tendencias en la ciencia de las plantas (cell.com)

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