La UE autoriza el uso de soja modificada genéticamente como alimento humano y animal.

La UE autoriza el uso de soja modificada genéticamente como alimento humano y animal.

A pesar de garantizarse la salud humana y animal, la Comisión sólo permite la importación, pero no el cultivo en la UE de esta soja modificada genéticamente.

Bruselas, Bélica | Todo El Campo | La Comisión Europea ha autorizado este viernes 4 el uso de soja modificada genéticamente en la alimentación humana y animal, tras la evaluación científica de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que ha concluido que es tan segura como su homóloga convencional.

Bruselas, capital de la Unión Europea, ha afirmado que este “exhaustivo y riguroso” procedimiento de evaluación garantiza un alto nivel de protección de la salud humana y animal, así como del medio ambiente.

No obstante, la decisión de la Comisión sólo permite la importación de esta soja modificada genéticamente para su uso en alimentos y alimento animal, pero no su cultivo en la UE.

La autorización es válida durante 10 años, y cualquier producto producido a partir de esta soja modificada genéticamente estará sujeto a las estrictas normas de etiquetado y trazabilidad de la UE.

El Ejecutivo comunitario tenía la obligación legal de decidir sobre esta autorización después de que los Estados miembro no alcanzaran una mayoría cualificada ni a favor ni en contra de la autorización. (Europa Press).

Algunos mitos de la soja transgénica.

Algunos mitos de la soja transgénica.

Ya hace 25 años que el mundo consume soja transgénica y sus derivados, en todo ese tiempo no ha habido consecuencias negativas, de todas formas, nunca faltan los que con mensajes conspiranoicos se oponen a todo avance.

Rosario, Argentina | Todo El Campo | En todo el mundo hay fuertes grupos de presión que sin argumentos científicos imponen la idea -y hasta el temor- por el desarrollo de la ciencia y la tecnología en todos los campos de la actividad humana.

Con mensajes conspiranoicos se oponen a todo avance.

Parecería que prefieren volver al mundo de las carretas, o quizá antes, todo bajo falsas banderas y discursos naturalistas o ecológicos que no resisten el menor análisis científico y que de prosperar serían un gran retroceso para toda la humanidad, en todos los sentidos.

La ciencia fundada y los científicos que la respaldan con estudios profundos saben de la vacuidad de esas posiciones extreman que se reducen a eslóganes huecos, sin embargo y lamentablemente, buena parte de la población está dispuesta a escucharlas y asumirlas como propias. Así hay quienes critican la tecnología 5G, los cultivos transgénicos, la generación de energía eólica, y un largo etcétera que tuvo su punto de ceguera mayor durante la pandemia desestimando la gravedad de la situación y descreyendo del uso de las vacunas. Hasta ese extremo absurdo se llegó.

Por supuesto que los cultivos transgénicos están como uno de los ítems principales en la agenda de esos lobistas inescrupulosos, y si es soja transgénica multiplican la apuesta difundiendo falsedades sin sustento alguno, pero que llegan a ser creídas por lectores bienintencionados pero desprevenidos o desinformados.

El Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo de la Biotecnología (ArenBio) difundió un material en el que responde a 5 falsedades o sofismas que se dicen de la soja transgénica.

En el artículo esas falsedades la denominan mitos y son las siguientes: 1) la soja transgénica no es segura para el consumo humano; 2) los cultivos de soja transgénica son perjudiciales para el medio ambiente; 3) la soja resistente a glifosato se vende en un paquete con el herbicida y el productor la tiene que aplicar así; 4) es necesario aplicar glifosato sobre la soja transgénica tolerante al glifosato para que crezca; y 5) la soja transgénica afecta negativamente a la biodiversidad.

En Argentina se siembra soja transgénica desde hace más de 25 años, y en todo ese tiempo nunca ocurrió lo que sus críticos dicen. No es posible que haya pasado tanto tiempo y sigan difundiendo discursos equivocados, negando la realidad.

A continuación, los mitos y la respuesta o explicación de ArgenBio, para tener las cosas en claro.

MITO 1: “LA SOJA TRANSGÉNICA NO ES SEGURA PARA EL CONSUMO HUMANO”.

Luego de 25 años de estudios, investigaciones exhaustivas en todo el mudo han demostrado que la soja transgénica es tan segura como su contraparte convencional para el consumo humano.

No se han encontrado evidencias significativas que indiquen riesgos para la salud humana. Incluso, los análisis nutricionales muestran que la soja transgénica y la no transgénica son esencialmente equivalentes en términos de contenido nutricional

Ver: Biotecnología | Argentina.gob.ar

Ya hace más de 25 años que el mundo viene consumiendo soja transgénica y sus derivados.

MITO 2: “LOS CULTIVOS DE SOJA TRANSGÉNICA SON PERJUDICIALES PARA EL MEDIO AMBIENTE”.

La soja transgénica contribuyó a que se adoptaran tecnologías que contribuyen a proteger el suelo y al ambiente.

Esto fue posible ya que la soja transgénica en Argentina se complementó muy bien con el sistema de siembra directa que empezaba a desarrollarse a principios de los 90. La combinación de estas tecnologías llevó a que se protegiera el suelo de la erosión y aumentara la cantidad de carbono retenida en los suelos. Los cultivos de soja transgénica tolerante a herbicidas, principalmente a glifosato, permitieron ampliar el abanico de opciones de control de malezas.

Además, la soja Bt, diseñada para defenderse de plagas específicas, redujo la necesidad de aplicar insecticidas en comparación con los cultivos no-Bt.

MITO 3: “LA SOJA RESISTENTE A GLIFOSATO SE VENDE EN UN PAQUETE CON EL HERBICIDA Y EL PRODUCTOR LA TIENE QUE APLICAR ASÍ”.

Si bien es común que se escuche hablar del “paquete tecnológico” cuando hablamos de cultivos transgénicos, la soja tolerante a glifosato no se vende en un paquete indivisible con el herbicida. Cada productor es libre de comprar el herbicida que considere más adecuado para aplicar previo y/o sobre su cultivo de soja.

Hay muchas empresas de semillas que venden distintas variedades de soja transgénica y también varias compañías que venden glifosato y otros herbicidas aprobados para ser aplicados en el cultivo de soja. La elección de qué semilla y qué herbicidas usar recae en el productor y asesores.

MITO 4: “ES NECESARIO APLICAR GLIFOSATO SOBRE LA SOJA TRANSGÉNICA TOLERANTE A GLIFOSATO PARA QUE CREZCA”.

El glifosato es un herbicida que controla un gran número de malezas y es uno de los tantos herbicidas que se pueden usar en el cultivo de soja. Como herbicida, lo que hace es controlar las malezas que compiten con el cultivo, protegiendo así los rendimientos y la calidad del grano producido.

No es necesario aplicar el glifosato sobre la soja para que crezca, pero lo que sí es cierto es que las variedades de soja tolerantes a glifosato permiten que se pueda usar ese herbicida sobre el cultivo sin dañarlo, contribuyendo así al control eficiente de malezas.

MITO 5: “LA SOJA TRANSGÉNICA AFECTA NEGATIVAMENTE A LA BIODIVERSIDAD”.

Desde el momento que el ser humano empezó a establecerse en poblados y a hacer agricultura se está afectando la biodiversidad. Siempre que sembremos un cultivo en particular para cosecha, vamos a querer favorecer ese cultivo y controlar a las especies plaga que amenazan la cantidad y la calidad de lo producido. Este efecto no es mayor con los cultivos transgénicos.

Incluso podríamos argumentar que los cultivos transgénicos, al permitir lograr mayores rendimientos por unidad de superficie, nos permiten ser más eficientes y necesitar menos superficie para producir lo mismo, protegiendo las áreas naturales.

Además, la tecnología Bt (que confiere resistencia a insectos) reduce la necesidad de insecticidas, beneficiando a los organismos benéficos y la biodiversidad.

TRANSGÉNICOS EN LATINOAMÉRICA.

Para conocer sobre la regulación y adopción de cultivos transgénicos en países de Latinoamérica, visitar Inicio (biotec-latam.com) donde se brinda información de los países de la región, incluso Uruguay.

Foto de portada: ArgenBio.

Cultivos transgénicos naturales: las gramíneas toman un atajo evolutivo tomando prestados genes de sus vecinos

Cultivos transgénicos naturales: las gramíneas toman un atajo evolutivo tomando prestados genes de sus vecinos

Las gramíneas transfieren genes de sus vecinas de la misma manera que se fabrican los cultivos modificados genéticamente, según ha revelado un nuevo estudio. En un futuro cercano, la controvertida modificación genética podría percibirse más como un proceso natural.

Sheffield, South Yorkshire, Inglaterra | Universidad de Sheffield | Todo El Campo | Un nuevo estudio muestra que las gramíneas están tomando un atajo evolutivo al tomar prestados continuamente genes de sus vecinos para crecer más grandes, más fuertes y más altas. La investigación, dirigida por la Universidad de Sheffield, es la primera en mostrar la frecuencia con la que las gramíneas intercambian genes en la naturaleza. El proceso natural que se observa en las gramíneas, incluso en algunos de los cultivos que comemos, puede reflejar los métodos utilizados para hacer cultivos genéticamente modificados. Comprender la tasa es importante para conocer el impacto potencial que puede tener en la evolución de una planta y cómo puede impulsar la adaptación al medio ambiente

La hierba puede transferir genes de sus vecinos de la misma manera que se fabrican los cultivos modificados genéticamente, según ha revelado un nuevo estudio.

La investigación, dirigida por la Universidad de Sheffield, es la primera en mostrar la frecuencia con la que las gramíneas incorporan ADN de otras especies en sus genomas a través de un proceso conocido como transferencia lateral de genes.

Los secretos genéticos robados les dan una ventaja evolutiva al permitirles crecer más rápido, más grandes o más fuertes y adaptarse a nuevos entornos más rápido.

Comprender la tasa es importante para conocer el impacto potencial que puede tener en la evolución de una planta y cómo se adapta al medio ambiente.

Las gramíneas son el grupo de plantas más importante desde el punto de vista ecológico y económico, ya que cubren el 30% de la superficie terrestre de la Tierra y producen la mayor parte de nuestros alimentos.

El equipo de Sheffield secuenció múltiples genomas de una especie de hierba tropical y determinó en diferentes momentos de su evolución cuántos genes se adquirieron, lo que dio una tasa de acumulación.

Ahora se cree que es probable que estas transferencias ocurran de la misma manera que se hacen algunos cultivos genéticamente modificados.

Estos hallazgos, publicados en la revista New Phytologist (*), podrían servir de base para futuros trabajos que aprovechen el proceso para mejorar la productividad de los cultivos y hacer que los cultivos sean más resistentes, y tienen implicaciones en la forma en que vemos y usamos los cultivos transgénicos controvertidos.

El Dr. Luke Dunning, investigador de la Escuela de Biociencias de la Universidad de Sheffield y autor principal de la investigación, dijo: “Hay muchos métodos para hacer cultivos transgénicos, algunos que requieren una intervención humana sustancial y otros que no. Algunos de estos métodos, que requieren una mínima intervención humana, podrían ocurrir de forma natural y facilitar las transferencias que hemos observado en las gramíneas silvestres”.

“Estos métodos funcionan contaminando el proceso reproductivo con ADN de un tercer individuo. Nuestra hipótesis de trabajo actual, y algo que planeamos probar en un futuro cercano, es que estos mismos métodos son responsables de las transferencias de genes que documentamos en los pastos silvestres”, agregó el investigador, que subrayó: “Esto significa que, en un futuro cercano, la controvertida modificación genética podría percibirse más como un proceso natural”.

Asimismo, comentó: “Actualmente, estos métodos de contaminación reproductiva ‘natural’ no son tan eficientes en la producción de plantas transgénicas como los que se utilizan de forma rutinaria, pero al comprender mejor cómo se produce la transferencia lateral de genes en la naturaleza, podemos aumentar el éxito de este proceso”.

Desde Darwin, gran parte de nuestra comprensión de la evolución se ha basado en la suposición de que la información genética se transmite de padres a hijos, la regla de descendencia común para la evolución de plantas y animales.

Los próximos pasos del equipo serán verificar su hipótesis mediante la recreación de ejemplos conocidos de transferencia lateral de genes, para investigar si este proceso en curso contribuye a las diferencias que observamos entre las variedades de cultivos.

Por más información: Alice Fletcher, asistente de Medios y Relaciones Públicas alice.fletcher@sheffield.ac.uk

 (*) La transferencia lateral de genes genera genes accesorios que se acumulan a diferentes velocidades dentro de un linaje de gramíneas – Raimondeau – New Phytologist – Wiley Online Library

¿Contradicción? La Unión Europea autoriza transgénico como alimento, pero no su cultivo.

¿Contradicción? La Unión Europea autoriza transgénico como alimento, pero no su cultivo.

Se trata de maíces sobre los que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria dijo que realizó una evaluación científica favorable, concluyendo que los maíces modificados genéticamente son tan seguros como sus homólogos convencionales.

Hébert Dell’Onte Larrosa| Montevideo | Todo El Campo | Este viernes, la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión Europa, autorizó el uso de tres variedades de maíz modificado genéticamente y renovó la autorización de una cuarta. El alcance de la autorización permite el uso de esos maíces para consumo como alimento humano o animal, no así su cultivo.

El viernes 20, Europa Press informó que las variedades en cuestión fueron sometidas a procedimientos de autorización que garantizan un alto nivel de protección de la salud humana y animal, así como del medio ambiente.

Si se garantiza “alto nivel de protección de la salud humana y animal, como del medio ambiente”, es contradictorio no permitir el cultivo.

El artículo agrega que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) dijo que se realizó una evaluación científica favorable, concluyendo que los maíces modificados genéticamente son tan seguros como sus homólogos convencionales.

Las autorizaciones tienen un plazo de validez de 10 años.

Además, se asegura por parte de las autoridades que cualquier producto producido a partir del maíz modificado genéticamente autorizado estará sujeto a las estrictas normas de etiquetado y trazabilidad de la Unión Europea.

LOS TRANSGÉNICOS COMIENZA A GANAR LA BATALLA.

Al parecer, en Europa comienza a primar el sentido y el criterio científico para permitir o no determinados cultivos y alimentos, y los detractores de los transgénicos, que tanto se han esforzado en demostrar esos productos como dañinos -que no lo son- comienzan a perder la batalla.

La evidencia científica siempre estuvo del lado de los transgénicos, lo que pasó fue que quienes se oponen siempre fueron muy hábiles para comunicar sus posturas, incluso en contra de la ciencia y convenciendo a una buena parte de la opinión pública. Esa misma opinión pública ejerció presión sobre los gobernantes que por no contradecirla hicieron primar decisiones políticas prohibiendo los materiales modificados por sobre la investigación científica.

Lástima que aún no se avanza más rápido y solo se permite el consumo humano y animal, pero no el cultivo. Parece una contradicción sostener que algo que se puede comer no se pueda sembrar y cosechar, pero comienzo tienen las cosas y esta carrera entre transgénicos si y transgénicos no parece que tiene un final claramente a favor de los primeros.

Los opositores, como es el caso de Greenpeace y otras organizaciones similares, continuarán sus campañas publicitarias plagadas de errores cuando no falsedades, siempre en contra de los posicionamientos de la ciencia que abrumadoramente sostiene que no por ser transgénicos son malos, por el contrario, esos productos aseguran más alimento para más gente y sin dañar el ambiente ni a las personas que trabajan con ellos o que finalmente los consume.

Destacan impacto positivo de cultivos transgénicos en la producción mundial y reducción de emisiones.

Destacan impacto positivo de cultivos transgénicos en la producción mundial y reducción de emisiones.

En ausencia de cultivos genéticamente modificados, el mundo habría necesitado un 3,4% más de tierras de cultivo para alcanzar la producción agrícola mundial en 2019. Los cultivos transgénicos también han reducido las emisiones de carbono en 39.100 millones de kilogramos

Montevideo | Todo El Campo | Expertos de la Universidad de Copenhague han realizado un estudio para estimar el impacto de los cultivos modificados genéticamente en los rendimientos por país, área cosechada y comercio. Utilizaron un método estadístico llamado diseño de implementación de diferencias triples, que compara los rendimientos, el área cosechada y el comercio de países que adoptaron cultivos transgénicos en diferentes momentos con aquellos de países que no adoptaron cultivos transgénicos.

Los hallazgos indican aumentos significativos en los rendimientos, particularmente en los países en desarrollo. Sin los cultivos transgénicos, se habría necesitado un 3,4% adicional de tierra de cultivo para alcanzar los rendimientos globales de 2019. El estudio también encontró que las prohibiciones de siembra de semillas transgénicas tuvieron un impacto negativo en los beneficios globales de los agricultores por la no adopción de esta tecnología, logrando sólo un tercio del potencial estimado de beneficios económicos que podrían aportar los cultivos transgénicos.

El estudio afirma que si se levantaran las prohibiciones de los cultivos transgénicos se podrían generar importantes beneficios, especialmente en los países en desarrollo. Sin estas restricciones, podría haber habido un 13% más de algodón, un 28% más de maíz, un 26% más de colza y un 4% más de soja en todo el mundo en 2019.

Más información en el artículo completo (de pago) Impactos nacionales y globales de los cultivos genéticamente modificados – American Economic Association (aeaweb.org), o en el resumen del Proyecto de Alfabetización Genética. Costo de las prohibiciones de OGM: la evaluación mundial de cultivos encuentra que las restricciones de OGM limitan la producción de alimentos a 1/3 del potencial, y los países más pobres son los más afectados

CULTIVOS MÁS SOSTENIBLES.

Estos datos avalan los reflejados en estudios anteriores sobre la sostenibilidad de los cultivos transgénicos. El último informe de PG Economics, elaborado por el economista agrario Graham Brookes, concluía que los cultivos transgénicos habían aumentado la producción mundial de alimentos, alimento animal y fibras en casi mil millones de toneladas entre 1996 y 2020, reduciendo la huella ambiental asociada con la agricultura en más del 17%.

El informe destaca que los cultivos transgénicos también han reducido las emisiones de carbono en 39.100 millones de kilogramos, derivadas de la reducción del uso de 14.700 millones de litros de combustibles. Es el equivalente a retirar 25,9 millones de automóviles de las carreteras.

Los cultivos transgénicos también han ofrecido a los agricultores un excelente retorno de la inversión por apostar por esta tecnología. Durante el período 1996-2020, los agricultores de los países en desarrollo recibieron 5,33 euros como ingresos adicionales por cada dólar adicional invertido en semillas transgénicas, mientras que los agricultores de los países desarrollados recibieron 3,07 como ingresos adicionales por cada dólar adicional invertido.

Fundación Antama.

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