El 28% de los trabajadores en tambos, son mujeres.

El 28% de los trabajadores en tambos, son mujeres.

Dato importante: Los establecimientos donde participan mujeres de la familia cuentan con mayor posibilidad de relevo que cuando participan sólo hombres.

Montevideo | Todo El Campo | En el espacio Mujeres rurales y del agro del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en la última edición de Mercoláctea Uruguay, la Ing. Agr. Ana Pedemonte, del Área de Información y Estudios Económicas del Instituto Nacional de la Leche (Inale), presentó los resultados del análisis de la Encuesta Lechera para profundizar sobre el rol de las mujeres en los tambos.

ALGUNOS DATOS RELEVANTES.

En la oportunidad presentó la situación de la mujer en la lechería, y destacó los siguientes puntos:

1) Las mujeres son el 28% de las personas que trabajan en tambos, dos tercios son de la familia.

2) Las principales tareas que realizan las mujeres son de administración y la elaboración de quesos. También son importantes en ordeñe y recría. El detalle de las actividades es el siguiente: el 28% de las mujeres familiares trabajadoras tienen como principal tarea el ordeñe, en importancia le siguen tareas de administración (14%), elaboración de quesos (13%) y el manejo de la recría (11%). Mientras que el 68% de las mujeres asalariadas son ordeñadoras.

En cuanto a los hombres de la familia el ordeñe también ocupa a la mayor cantidad de personas (26%), seguida por tareas de dirección (20%), tractorista (13%) y organización del trabajo (10%). Casi la mitad de los hombres asalariados se encargan del ordeñe, le siguen la tarea de tractorista (20%) y peón general (13%).

2) Las mujeres de la familia cuentan con una formación similar a los hombres de la familia, pero desempeñan diferentes tareas.

3) En los establecimientos remitentes las mujeres son 26% de las personas que trabajan, y en las queserías artesanales son el 42%.

4) Los establecimientos donde participan mujeres de la familia cuentan con mayor posibilidad de relevo que cuando participan sólo hombres.

Gráfico y datos del Inale. Foto principal MGAP.

Mercolactea y Estancias del Lago, el megatambo que apuesta todo a la economía circular.

Mercolactea y Estancias del Lago, el megatambo que apuesta todo a la economía circular.

Con una concurrencia de 2 ómnibus de periodistas, ganaderos e industriales provenientes de Ecuador, Colombia, Paraguay y España, Mercoláctea hizo un viaje al corazón de la lechería uruguaya.

Durazno | Todo El Campo | Hace unos días participé de Mercoláctea en Uruguay, el mayor encuentro ferial en torno a la lechería, donde se presentó una diversidad de propuestas para el complejo lácteo uruguayo y regional.

La producción lechera uruguaya muestra una evolución favorable en los últimos años sustentada en la adopción de tecnologías y ajustes de manejo por parte del productor, la demanda internacional y la seguridad que brinda Uruguay para las inversiones de mediano y largo plazo” dijeron desde la organización de la expo.

Pero no se quedó en una muestra estática:  Mercoláctea nos llevó al corazón mismo de la lechería uruguaya.

Las giras a campo incluyeron el tambo y cabaña El Chivo de la familia Antognazza en San José, visita a tambo Los Robles y tambo Las Palmas; la unidad experimental de INIA La Estanzuela, a tambo Don Carlos de la familia Félix y a tambo El Escondido de la familia Blum; el campo de recría de la Sociedad de Productores de Leche de Florida, además del tambo El Caballito de la familia Pérez.

El broche de oro fue la visita al megatambo e industrias Estancias del Lago, en Durazno, un complejo agroindustrial sostenible, para la producción de leche en polvo, propiedad del empresario argentino Alejandro Bulgheroni.

Emplazado en más de 20.000 hectáreas en el centro del Uruguay, la agricultura con fertirriego y la ganadería intensiva se integran a la más moderna industria, y con sistema estabulado, es el mayor productor de leche individual del país.

Con una concurrencia que llenaba 2 ómnibus, que incluía periodistas, ganaderos e industriales provenientes de Ecuador, Colombia, Paraguay y España arribamos luego de un recorrido entre una espesa niebla, a Estancias del Lago.

Estancias del Lago produce, a capacidad colmada, 21.000 toneladas de leche en polvo al año, bajo la marca Magnalat, y exclusivamente para exportación, en producción y procesamiento continuo con 3 turnos de trabajo por día, asegurando la preservación, condiciones de estabilidad y calidad del producto final, que además ofrece una trazabilidad del 100% de su producción.

13.000 vacas en ordeño, a 150 metros de la planta de procesamiento, generan 500.000 litros por día, y el excedente de producción se deriva a otras firmas del sector.

La leche enfriada pasa del tambo a la planta a través de 150 metros de cañerías, y es industrializada dentro de las 4 a 8 hs de ordeñada. Este sistema de “lechoducto” evita la quema de combustibles fósiles en el traslado de la materia prima.

La leche en polvo es elaborada por secado en spray de leche fresca de vaca, pasteurizada y evaporada.

La planta fabrica distintos tipos de leche en polvo: entera, descremada, instantánea, para la elaboración de leche UHT y de chocolate, con presentaciones de 25 kg.

Con una total integración agrícola ganadera, la compañía cultiva y procesa el alimento para sus vacas, asegurándose las condiciones para obtener una leche de la mejor calidad.

Su compromiso con el medio ambiente es fuerte, y lo plasman en:

  • 230 toneladas por día de biofertilizantes sólidos y 1.300 m3 diarios de fertirriego.
  • Más de 300.000 toneladas anuales de forrajes y granos.
  • Planta de acopio de granos para 27.000
  • 2.300 toneladas anuales de biocombustibles para la generación de energía térmica.
  • Tres embalses de agua de más de 7 millones de m3.

Esta empresa fue diseñada para atender las necesidades de los consumidores más exigentes en este aspecto, así como la responsabilidad que este tipo de emprendimientos agroindustriales exige.

Estancias del Lago tiene un compromiso con la sostenibilidad. Monitorean y gestionan los recursos y los residuos, permitiendo así el uso responsable y la renovación de los mismos.

Utilizan para ello las más avanzadas prácticas y tecnologías tales como fertirriego, bienestar animal, sistemas de ordeñe, utilizando energías renovables y cumpliendo con los más altos estándares nacionales e internacionales en cada materia.

Cuenta con certificaciones de eficiencia energética para el sistema de generación de vapor desde su caldera, al igual que para la generación de biogás a partir de 8 biodigestores.

Este biogás es trasladado a la planta de leche en polvo a través de un gasoducto, sustituyendo fueloil y GLP en su caldera de generación de vapor y horno de secado.

Estancias del lago cuenta con numerosos reconocimientos por la calidad de su labor: Premio al 5° mayor exportador cliente del BROU, Certificado de Eficiencia Energética, Premio al Exportador Verde y Premio Nacional de Ambiente.

El riego de los cultivos con agua verde sostiene el concepto de triple R: reusar, reciclar, reutilizar.

El uso de los sólidos biodigestados como mejoradores de suelos y en la generación de camas confortables para el rodeo son elementos que contribuyen a los cuidados medioambientales que la empresa lleva adelante día a día.

Estancias del Lago aplica cabalmente el concepto de Economía Circular: “Propone un cambio de paradigma, donde la economía lineal de extracción consumo y descarte se transforma a un modelo destinado a reducir los impactos ambientales, para fomentar el desarrollo económico global de optimizar, recircular, desmaterializar e intercambiar materiales, insumos y recursos utilizados en la producción, contribuyendo a reducir el impacto ambiental”

Tal vez lo más grandioso de mi trabajo, es que siempre hay algo más grandioso por descubrir. Siempre hay una nueva maravilla esperándome en el próximo viaje.

Consumir lácteos hace bien, y el de su producción es un mundo increíble, digno de conocer.

Artículo de Valeria Hamann en edairynews.com | Foto Valeria Hamann.

El MGAP, de Ambiente e Inale lanzaron los Sistema de Certificación de Tambos.

El MGAP, de Ambiente e Inale lanzaron los Sistema de Certificación de Tambos.

Con acciones de este tipo Uruguay “derrumba el mito de que el sector productivo y la temática ambiental no se pueden juntar”, dijo el ministro de Ambiente. El presidente del Inale agregó que “el ambiente cruza todos los eslabones de la cadena productiva”.

Montevideo | Todo El Campo | Los ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), de Ambiente (MA), y el Instituto Nacional de la Leche (Inale) lanzaron el Sistema de Certificación de Tambos, que consiste en una herramienta que aportará valor al sector productivo y permitirá al productor conocer el grado de instrumentación de buenas prácticas en su gestión ambiental y detectar nuevas oportunidades de mejora.

El Sistema de Certificación de Tambos tiene una fase inicial que acredita el correcto diseño, implementación y operación de los sistemas de gestión de efluentes de los tambos, por sala de ordeñe.

Robert Bouvier, ministro de Ambiente, dijo que con acciones de este tipo Uruguay “derrumba el mito de que el sector productivo y la temática ambiental no se pueden juntar”.

“Uruguay es uno de los pocos países en donde hay un trabajo conjunto de planificación y definición de políticas entre la producción y el cuidado del ambiente”, agregó.

Enfatizó sobre la importancia que tiene “crear un mejor sistema productivo, que se actualice con los requerimientos internacionales que solicitan procesos productivos que contemplan el cuidado del ambiente. Alcanzar este desafío le da valor nuestros productos en el mundo”.

Si se valoriza el producto en este aspecto, se generan beneficios a los productores que se ajustan a los estándares nacionales e internacionales de producción sostenible.

VAGO: “EL AMBIENTE CRUZA TODOS LOS ESLABONES DE LA CADENA PRODUCTIVA”

En ese sentido, el director de Recursos Naturales del MGAP, Martín Mattos, sostuvo que “Uruguay tiene enorme posibilidades y oportunidades, por sus características, de poner este tema en el mundo. La clave es alcanzar una producción sostenible”.

El proceso se inició en el año 2022 con la firma de un Convenio Específico entre el MA, el MGAP y el Inale con la intención de implementar este sistema de certificación y crear un grupo de trabajo integrado por estas instituciones.

A partir de estos acuerdos se determinaron medidas y acciones para atender las necesidades de tecnología, maquinaria, infraestructura, buenas prácticas para un desarrollo sostenible en el sector; dimensionar las necesidades económicas y financieras para la transición entre la situación actual y la que se pretenda; valorizar productos, proteger el ambiente, dar un marco para el desarrollo, generar trabajo en cantidad y calidad; entre otras propósitos y medidas. 

Esta certificación, otorgada por el Inale con el apoyo de ambos ministerios, se caracteriza por dos aspectos que se consideran claves destacar: el primero de ellos por su carácter de voluntaria, como apuesta al compromiso del sector productivo con el desarrollo sostenible. El segundo consiste en el beneficio ambiental que directamente obtendrán los productores como resultado del cumplimiento de los requisitos para acceder a la certificación.

Juan Daniel Vago, presidente de Inale, valoró estos aspectos y agregó la importancia “de su alcance nacional. Además, ordena los procesos de producción”, subrayó. Agregó que “el ambiente cruza todos los eslabones de la cadena productiva”.

Tamberos de Canelones desarrollan proyecto que valoriza al ternero macho.

Tamberos de Canelones desarrollan proyecto que valoriza al ternero macho.

Lo hacen a través del proyecto Más Valor; la idea es valorizar el ternero macho en los tambos para poder comercializarlo desde una mejor posición.

La Agremiación de Tamberos de Canelones es una gremial sin fines de lucro que fue fundada en 1968. Actualmente tiene unos 180 socios, de los cuales 60 son productores lecheros y el resto ganaderos y hortícolas, fundamentalmente. La mayoría de los integrantes son productores familiares. Unos 15 productores de esta Agremiación presentaron un proyecto a la convocatoria Más Valor, que lleva adelante la Dirección General de Desarrollo Rural del MGAP con el propósito de valorizar el ternero macho en los tambos.

Horacio Passadore es productor familiar de la zona de Canelón Grande, Canelones. Se dedica a la lechería remitiendo a Conaprole. Es el secretario de la Agremiación, cuya sede queda en la ciudad de Canelones. Esta gremial presta servicio de maquinaria y gestoría, además tiene un campo de Colonización para hacer forraje y también tiene campo de recría.

El proyecto Más Valor al que se presentaron fue con la idea de valorizar el ternero macho en los tambos: “Es algo que, a nivel de productor chico, no se valorizaba. El ternero macho nacía y la mayoría de los productores lo vendían enseguida, no le daban valor a la carne”, explicó.

Con la idea de darle valor a la carne fue que se empezó a trabajar en este proyecto que se presentó a la Dirección General de Desarrollo Rural.  A cada productor se le subsidiaron unos US$ 2.500, con lo cual se pudo mejorar las guacheras, porque la mayoría criaba las hembras y no tenía las instalaciones suficientes para criar los machos.

La agremiación contrató a técnicos veterinarios, para trabajar la parte sanitaria de los terneros, buscando que los animales salieran con las condiciones sanitarias adecuadas.

Los productores criarían los terneros machos en el predio hasta los 200 kilos y de ahí pasan al campo de recría donde se va a hacer una capitalización, se van a llevar hasta terminar los terneros, o para algún otro negocio que pueda servir.

Así describió Horacio, “a grandes rasgos, lo que se está buscando”, con el proyecto Más Valor.

Los productores están en pleno proceso, criando los primeros terneros y haciendo las guacheras: “Esta va a ser una manera de poder criar los machos, porque individualmente, cada productor no podría, porque no es fácil colocarlos, siempre terminamos vendiéndolos a un precio inferior al que valen. De esta manera vamos a juntar lotes grandes de animales y ahí podremos pelear más el precio y, por medio del campo de recría, lograr terminarlos y mandarlos a frigorífico”, explicó.

En total son 15 productores familiares que participan de esta iniciativa.

(Con información del MGAP).

En Argentina los robots están transformando la vida de las vacas lecheras.

En Argentina los robots están transformando la vida de las vacas lecheras.

Como ocurre en otros países productores, en Argentina también avanza esta tecnología; las claves de un proceso que no tiene vuelta atrás.

Argentina | Vacas que se ordeñan solas. Voluntariamente. Sin necesidad de que el personal de un tambo se levante a las dos de la mañana para realizar el primer ordeño. ¿Sueño o realidad? Algo palpable, real. Es el ordeño robótico, que cobra cada vez más difusión en el país, a semejanza de lo que sucede en el mundo.

La tecnología consiste en la incorporación de un equipamiento que permite extraer la leche con menor intervención humana en esta tarea y más tiempo en la gestión del sistema. Se utilizan equipos con tecnología de lectura láser y 3D, que permiten colocar y retirar automáticamente las pezoneras. Las vacas van a las instalaciones de ordeño voluntariamente, en el momento que lo deciden, sin horario fijo.

Los robots de ordeño se ubican en boxes individuales en un tinglado o en un espacio dentro de los establos. Una vez que una vaca se instala en un box, donde se le provee alimento concentrado, se extiende un brazo -semejante a los que hacen soldaduras en las líneas de fabricación de autos- que, mediante un láser “lee” los pezones y “dibuja” la ubre al robot, para que se guíe en la colocación de las pezoneras.

“La primera vez que se ordeña la vaca, el robot memoriza lo que leyó”, explica el consultor lechero Juan Monge. Posteriormente, intenta colocar las pezoneras con la información que dispone, auxiliado por el vacío que produce. De ahí en adelante, detecta el flujo de leche y comienza a ordeñar grabando esas posiciones. En el siguiente ordeño, con la información disponible, el robot ya conecta más fácilmente las pezoneras. Y la tercera vez ajusta mejor todavía los movimientos del brazo.

Los robots de ordeño son equipos que emplean algoritmos que van “aprendiendo” a medida que más veces se ordeña la vaca. Se pueden complementar con una cámara 3D ubicada por encima del animal, que “lee” cuando se mueve y le “avisa” al brazo para que se adapte a esa nueva posición. Otros sistemas ajustan físicamente el espacio del box según el tamaño de la vaca que entre a cada ordeño.

Con el ordeño robotizado no hacen falta dos o tres turnos para el ordeño. Habitualmente, las vacas van voluntariamente a los robots a cualquier hora del día, con mínima necesidad de presencia del personal en las instalaciones para la tarea del ordeño. Con ese criterio de libertad para los animales, se puede conseguir más producción de leche por mayor descanso, menor estrés por los arreos, etc. “Los sistemas convencionales de ordeño exigen 45 a 60 minutos para la operación, entre arreo, extracción de leche y vuelta del lote por cada ordeño; con equipamiento robótico la operación demanda 6 a 15 minutos por ordeño. Los movimientos que se ahorran permiten que las vacas se echen y descansen más tiempo, que fluya más leche a las ubres y que aumente la producción”, indica Monge.

Las vacas se dirigen voluntariamente a los robots principalmente en búsqueda de alimento. De acuerdo con el sistema que se implemente, pueden tener tránsito libre o guiado. El primero define que la vaca puede ir de su lugar de descanso a la ración, al agua o al robot según ella lo defina; en el segundo, el animal debe seguir un circuito para acceder a la ración y al agua, que generalmente la induce a pasar primero por el robot. La frecuencia de ordeño varía con el tiempo de lactancia determinando que la vaca que más lo requiera más se ordeñe y, por lo tanto, reduzca la presión en la ubre.

Las razones para implementar un cambio hacia el ordeño robótico son varias. “En muchos casos, se incorpora cuando hay necesidad de una renovación de la sala de ordeño, que está en malas condiciones o resulta obsoleta”, afirma Monge. “Supone un cambio de paradigma, un aggiornamiento que permite un trabajo menos esforzado del personal e impulsa el aumento de producción láctea”, agrega.

El sistema de ordeño robótico incorpora indefectiblemente mediciones individuales de salud y de producción de los animales. Los robots tienen sensores que miden a la velocidad de ordeño, el flujo de leche, la temperatura, las células somáticas, etc. Con todos esos datos se pueden anticipar problemas sanitarios e implementar medidas preventivas. Con la ayuda de collares también se pueden detectar las vacas en celo. “Si bien las salas convencionales pueden contar con mucha de esta información, el robot suele ser la excusa para ese salto tecnológico”, observa Juan.

El ordeño robótico no se recomienda para empresas que no han alcanzado un nivel de eficiencia mínimo en el manejo de la alimentación o que tienen indicadores productivos deficientes en general. “Antes de pensar en un cambio del sistema de ordeño habría que eficientizar el sistema productivo para producir más leche, con alta eficiencia de conversión de alimento en producto”, aconseja el experto.

Al contrario de lo que mucha gente cree, la escala no es factor que limite la adopción del ordeñe robótico. Un robot puede ordeñar 60 vacas y esa es la cantidad mínima para incorporar un equipo. De ahí en más, no se conoce el límite superior. En Estados Unidos hay tambos con 40 robots y en Chile, con 64. En el país hoy hay robots para el ordeño de tres marcas: Lely, De Laval y GEA. Las dos primeras, con mayor número de robots vendidos en el mercado argentino. El costo promedio del ordeño robótico es del orden de 2500 dólares por vaca.

ADAPTACIÓN.

No todas las vacas se adaptan al ordeño robótico con facilidad. Hay animales que se plantan y deben ser obligados a ir a ordeñarse, mientras otros aceptan sistema con facilidad, como las vacas Jersey. También hay diferencias en la velocidad de ordeño. A igual producción, el tambero preferirá quedarse con un animal que se ordeña en seis minutos frente a otro que demanda diez por tener menor flujo de leche. Se puede seleccionar por ese carácter.

La conformación de la ubre es otro factor por considerar. Son preferibles animales con cuartos simétricos y homogéneos. En ese sentido, Juan Pablo Martinengo, asesor técnico en Leche de Select Sires & Juan Debernardi, dice que “independientemente del sistema de ordeño, la ubre debe tener una buena conformación”. Agrega que “no existe discusión con respecto a las inserciones de la glándula mamaria: debe tener una firme inserción anterior, bien adherida al abdomen, con capacidad, como así también un adecuado ligamento medio fuerte”. Con estas características se consiguen ubres más funcionales y saludables, y vacas con mayor longevidad.

Es muy importante tener en cuenta que la forma y posición de las diferentes partes de la ubre y la fuerza con que se sostiene a través de las inserciones son muy heredables. Por ello, con la selección genética se puede modificar su posición y su estructura anatómica.

“Las ubres más funcionales tienen forma simétrica y con profundidad adecuada. Lo ideal es alrededor de cinco centímetros de distancia entre el piso de la ubre y el garrón en vacas adultas, con una firme inserción de los ligamentos suspensorios, que la mantienen adherida fuertemente el abdomen, lejos del piso, que puede ser fuente de contaminación o de lesión de las ubres muy descolgadas”, define Martinengo. La solidez de estos ligamentos es fundamental para que la ubre soporte altas producciones y dure la mayor cantidad de partos posible.

Por otro lado, los pezones tienen que ser de un largo adecuado (cinco a seis centímetros) y deben estar ubicados bien por debajo de cada cuarto de la ubre, con forma homogénea. Cuando se tiene este tipo de pezones, las vacas se van a ordeñar de forma correcta, sin dejar residuos de leche y sin problemas de mastitis, que es la principal causa de pérdida económica en la cadena láctea estadounidense.

La capacidad de la ubre debe ser la suficiente para producir y almacenar gran cantidad de leche. Con ese propósito es muy importante que tengan una excelente textura, con una ubre posterior muy alta y muy ancha. Si se mira la vaca desde atrás, el tejido secretor de la ubre debe comenzar lo más alto posible, cerca de la vulva, con suficiente ancho para que le dé capacidad de producción. Hay que considerar que los cuartos posteriores producen, aproximadamente, el 60% del total de leche.

(Fuente La Nación).

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