Rosgan analiza la tendencia del mercado mundial de carnes. Se espera una caída en la producción global durante 2026, y movimientos a la baja desde la demanda y el sector importador.
Rosario, Argentina | Rosgan | Todo El Campo | El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) publicó su informe semestral de producción y comercio mundial de carnes.
En el caso de la carne vacuna, las proyecciones muestran una corrección al alza en comparación con la fuerte caída prevista en el informe anterior, al tiempo que se ajustan a la baja las estimaciones de importación.
A nivel global, se espera que en 2026 la producción de carne vacuna disminuya un 1%, hasta alcanzar 61,6 millones de toneladas, lo que implica un recorte de 685.000 toneladas respecto de 2025, frente a las 913.000 toneladas proyectadas seis meses. Se trata de la primera caída en producción, tras cinco años de crecimiento ininterrumpido.
Los mayores ajustes a la baja se observan en China y Brasil, aunque en este último caso los cambios resultan menos significativos de lo anticipado previamente. Tras un año récord en 2025, se prevé que la producción brasileña disminuya un 2%, hasta 12,4 millones de toneladas, sin que ello modifique su posición como principal exportador mundial, con 4,275 millones de toneladas.
Una dinámica similar se proyecta para Australia, donde la producción caería un 1% hasta 2,9 millones de toneladas, debido a un menor nivel de faena. No obstante, el país se mantendría como segundo exportador mundial, con 2,16 millones de toneladas.
MENOR DEMANDA QUE EN 2025.
Por el lado de la demanda, el organismo recortó su proyección de importaciones globales de 12,01 a 11,68 millones de toneladas, lo que implica una baja del 2,6% (307.000 toneladas) frente a 2025.
Este ajuste responde principalmente a la revisión a la baja de China, cuyas importaciones se reducen de 3,75 a 3,20 millones de toneladas, una caída del 12,5% interanual.
En este contexto, los flujos comerciales atravesarían una reconfiguración producto de la implementación de esta estrategia china de autolimitación de sus compras externas, en contraste con la creciente demanda de Estados Unidos y Europa.
En el caso chino, la decisión de restringir importaciones con el objetivo de proteger la industria local reduce el volumen importado y en consecuencia, su participación en el comercio global al nivel más bajo desde 2020, pasando del 35% alcanzado en 2023 a menos del 27% actual.
Como contrapeso, Estados Unidos muestra un aumento de la demanda, con un crecimiento cercano al 6% que lo llevaría a un récord de 2,626 millones de toneladas, equivalentes al 22,5% del comercio mundial. A ello se suma la Unión Europea, con alrededor de 500.000 toneladas adicionales. En conjunto, EE.UU. y la UE prácticamente igualan la demanda china, concentrando más del 26% del comercio mundial, aunque con un nivel de precios sensiblemente superior.
ARGENTINA ESTÁ EN UNA POSICIÓN COMERCIAL FAVORABLE.
Este nuevo mapa del comercio mundial, donde las principales fuerzas de la demanda tienden a equilibrarse, encuentra a Argentina en una posición favorable en términos de su posicionamiento comercial.
Mientras Brasil y Australia enfrentan dificultades para administrar las restringidas cuotas arancelarias otorgadas por China, Argentina difícilmente se vea afecta da por estas limitaciones. Por el contrario, un rápido agotamiento de los cupos con arancel preferencial por parte de estos proveedores podría impulsar los precios de compra para todo el mercado durante el segundo semestre, generando mayor competitividad y mejores valores para la carne argentina.
En el caso de Europa, a partir del Acuerdo con el Mercosur, Argentina se vería beneficiada por su participación dominante en la Cuota Hilton, además de la reducción de aranceles aplicados sobre la cuota adicional.
En tanto, con Estados Unidos, Argentina goza de un tratamiento especial otorgado mediante la ampliación de la cuota específica por país, lo que posiciona favorablemente frente a un mercado cuya necesidad de abastecimiento externo podría incluso superar el actual récord proyectado por el propio USDA. En síntesis, frente a una oferta limitada y una distribución más equilibrada de la demanda, se configura un entorno de mayor competencia en el que Argentina podría verse favorecida tanto por su capacidad de abastecimiento como por su participación en cuotas arancelarias clave.
Existen en el país sistemas invernadores, que realizan el engorde de corderos previamente adquiridos de sistemas de cría que venden su producto en torno al destete o durante la recría.
José Francisco Ramos | Todo El Campo | En Uruguay, a grandes rasgos, se pueden identificar cuatro sistemas de producción ovina, en general localizados en determinadas zonas y en particular con diferentes posibilidades, desde el punto de vista agroecológico, de mejoras en el ambiente.
En un extremo, están los esquemas de ciclo completo, que son los sistemas más extensivos donde el producto principal es la lana fina, la mayoría de ellos con venta de borregos tras la esquila de los dos primeros vellones y una composición del stock donde existen categorías solteras y donde las ovejas de cría representan una proporción del total tal que aseguren la reposición. Estos sistemas predominan en las zonas de mayor concentración ovina del país.
En el otro extremo, se ubican sistemas de cría con venta de corderos al destete, a industria, o bien previo al inicio de un nuevo ciclo productivo, que tienen un énfasis claramente carnicero, con razas especializadas en producción de carne, biotipos maternos y también las razas tradicionales laneras, pero manejadas de forma intensiva. En estos sistemas la mejora ambiental es un ingrediente importante del sistema, y las principales características que determinan el ingreso son prolificidad, velocidad de crecimiento y peso de venta de los corderos.
Además, existen sistemas de cría con venta de corderos pesados en torno al año de edad, con utilización de diversas razas (productoras de lanas finas, medias o gruesas) e incluso con utilización de cruzamientos con razas carniceras y con una composición del stock más criadora. En estos sistemas, desde una perspectiva cultural y económica la contribución de la lana es aún importante y es de interés para los productores valorizar esa fuente de ingreso, aunque en la actualidad la mayor proporción del ingreso proviene de la carne ovina.
Finalmente, existen en el país sistemas invernadores, que realizan el engorde de corderos previamente adquiridos de sistemas de cría que venden su producto en torno al destete o durante la recría. Estos esquemas funcionan en zonas no tradicionales y en muchos casos asociados a semilleros, puentes verdes de la agricultura o verdeos invernales sobre laboreos de verano de arroz.
ESQUEMA GENERAL SOBRE SISTEMAS DE PRODUCCIÓN OVINA EN URUGUAY
En estos artículos se pretende examinar la realidad de estos distintos enfoques productivos y resumir en un único concepto los múltiples desafíos a los que se ven enfrentados. Si bien esto constituye una simplificación de la realidad, puede contribuir a identificar más claramente, jerarquizar y priorizar áreas de mejora para los diferentes sistemas de producción.
Sistemas de invernada, con venta de corderos pesados.
Desafío: Disponibilidad de corderos para invernar.
Pocos negocios en el agro ofrecen tanto retorno por capital invertido y en tan corto período de tiempo como el engorde de corderos. El Excel así lo prueba. La pregunta es, ¿por qué no se aprovechan más, las grandes áreas de verdeos de invierno, pasturas sembradas, laboreos de verano en campos de arroz o puentes verdes de la agricultura con el negocio de invernada de corderos? La primera respuesta que surge es, porque no hay suficientes corderos de invernada para abastecer esa eventual demanda. Y aquí está uno de los elementos que hace al componente riesgo de estos planteos productivos. ¿Cómo asegurarse contar con corderos de buen nivel y sanos para realizar el proceso de invernada? Para el criador no hay peor negocio que vender corderos livianos. La terminación de los corderos propios mejora el negocio de manera integral. Los productores comprenden claramente esto. De este modo, la mayor oferta de corderos para invernar, en términos generales y simplificando, está representada por animales chicos, livianos o con problemas sanitarios tal que sus propios propietarios deciden venderlos y no invernarlos. Esta característica de nuestro sector ovino donde no parece haber espacio por escala, volumen y percepción del riesgo para estratificar o especializar la producción representa una diferencia clara con el más claro competidor de la ganadería ovina, que es la ganadería vacuna y su dinamismo. En los vacunos hay criadores, recriadores, invernadores y combinaciones varias de todas estas alternativas. Cualquier vacuno en cualquier momento de su vida tiene demanda de parte de otro sistema de producción y/o la industria.
Por otra parte, la realidad de los precios en la venta de ovinos para el campo, que habitualmente no se corresponde con lo que uno podría pensar que deberían valer, de acuerdo al mercado y precio final esperado, representa ocasionalmente y dependiendo de la coyuntura una oportunidad para compradores astutos y sagaces. Sin embargo, estos casos son una referencia aislada y no constituyen la norma. El negocio de invernada de corderos tiene múltiples ventajas, por citar algunas de ellas: es predecible, hay estrategias de engorde diversas y validadas y tiene alto retorno por capital invertido; pero para asegurarse contar con corderos de buen peso y desarrollo, sanos y prontos para ganar muchos kilos el mejor respaldo es criarlos uno mismo.
Consideraciones finales.
El objetivo de estos artículos es animar el intercambio y suscitar la reflexión de los productores respecto a los principales desafíos que enfrentan de acuerdo al sistema de producción en el que se inscriban. Si bien es cierto que el rubro ovino tiene enorme versatilidad y multiplicidad de enfoques, la mayoría de la producción ovina nacional podría ubicarse en alguno de los sistemas descriptos en este texto. Es buena cosa poner el foco en aquellas cosas que están más al alcance de los productores para hacer que sus sistemas de producción ovina sean más rentables. Siempre, en última instancia, hay que jerarquizar y priorizar. Los productores deciden qué espacio y entidad le dan al rubro ovino en sus empresas agropecuarias. Hay espacio para que crezcan en número y cantidad de ovinos todos los sistemas de producción aquí reseñados. Una correcta definición de los sistemas de producción y comercialización y sus objetivos parece ser un buen puntapié inicial para que ocurra ese crecimiento.
A partir de hoy, Todo El Campo publicará una serie de cuatro artículos del Ing. Agr. José Francisco Ramos en los que el autor pone el foco en la producción ovina.
José Francisco Ramos* | Todo El Campo | En Uruguay, a grandes rasgos, se pueden identificar cuatro sistemas de producción ovina, en general localizados en determinadas zonas y en particular con diferentes posibilidades, desde el punto de vista agroecológico, de mejoras en el ambiente.
En un extremo, están los esquemas de ciclo completo, que son los sistemas más extensivos donde el producto principal es la lana fina, la mayoría de ellos con venta de borregos tras la esquila de los dos primeros vellones y una composición del stock donde existen categorías solteras y donde las ovejas de cría representan una proporción del total tal que aseguren la reposición. Estos sistemas predominan en las zonas de mayor concentración ovina del país.
En el otro extremo, se ubican sistemas de cría con venta de corderos al destete, a industria, o bien previo al inicio de un nuevo ciclo productivo, que tienen un énfasis claramente carnicero, con razas especializadas en producción de carne, biotipos maternos y también las razas tradicionales laneras, pero manejadas de forma intensiva. En estos sistemas la mejora ambiental es un ingrediente importante del sistema, y las principales características que determinan el ingreso son prolificidad, velocidad de crecimiento y peso de venta de los corderos.
Además, existen sistemas de cría con venta de corderos pesados en torno al año de edad, con utilización de diversas razas (productoras de lanas finas, medias o gruesas) e incluso con utilización de cruzamientos con razas carniceras y con una composición del stock más criadora. En estos sistemas, desde una perspectiva cultural y económica la contribución de la lana es aún importante y es de interés para los productores valorizar esa fuente de ingreso, aunque en la actualidad la mayor proporción del ingreso proviene de la carne ovina.
Finalmente, existen en el país sistemas invernadores, que realizan el engorde de corderos previamente adquiridos de sistemas de cría que venden su producto en torno al destete o durante la recría. Estos esquemas funcionan en zonas no tradicionales y en muchos casos asociados a semilleros, puentes verdes de la agricultura o verdeos invernales sobre laboreos de verano de arroz.
ESQUEMA GENERAL SOBRE SISTEMAS DE PRODUCCIÓN OVINA EN URUGUAY.
En estos artículos se pretende examinar la realidad de estos distintos enfoques productivos y resumir en un único concepto los múltiples desafíos a los que se ven enfrentados. Si bien esto constituye una simplificación de la realidad, puede contribuir a identificar más claramente, jerarquizar y priorizar áreas de mejora para los diferentes sistemas de producción.
SISTEMAS DE CICLO COMPLETO, CON VENTA DE LANA FINA DE ALTO VALOR.
DESAFÍO: PRODUCTIVIDAD.
Estos sistemas de producción, que son muy populares en la zona más ovejera del país (Salto, Artigas y Paysandú) sustentan su ingreso fundamentalmente en la producción de lanas finas, superfinas y ultrafinas. Referimos de manera general a esquemas que producen lanas de menos de 21 micras, o más precisamente en el eje de 17 – 19 micras (aunque hay lotes más finos). Producen lana en el segmento de mayor valor, con posibilidades de mejora de precios conforme reduzcan el diámetro, aseguren una buena presentación del lote (Grifa Verde y romaneo) y accedan a certificaciones. La posibilidad de acceder a mayores precios por kilo de lana es relativamente más una oportunidad que una urgencia. Una de las fortalezas de estos esquemas, donde el Merino Australiano es el recurso genético predilecto, es que no se pierden el negocio de la carne ovina, siempre y cuando tengan buenos niveles reproductivos, adecuados pesos de venta y alcancen la terminación requerida por la industria.
El principal producto que ofrecen estos sistemas de producción en el mercado de carne ovina es el borrego de 2 a 4 dientes, que se comercializa luego de la esquila de su segundo vellón, alcanzando precios muy similares – cuando no, iguales – a los del cordero pesado. Esta particularidad del sistema de precios de la carne ovina en Uruguay representa una gran oportunidad para todo este universo de enfoques productivos con lana fina de alto valor: pueden vender carne ovina a precios iguales a los que obtienen productores de razas más especializadas en la producción de carne ovina, o los que se obtienen por animales de categorías más jóvenes. Además, las ventas de carne ovina de estos sistemas de producción suelen darse entre julio y octubre, asociada a la cosecha de lana, y en momentos donde, en el promedio de los años los precios se maximizan, al igual que la agilidad de comercialización. Al mismo tiempo, la posibilidad de construir carga ovina con categorías solteras, que requieren menos atención y no suelen exceder los pesos de carcasa que demanda la industria, es una ventaja. En el contexto de la producción ovina nacional, la variable precios es favorable a estos sistemas de producción que definimos como de ciclo completo con venta de lana fina de alto valor. Su gran desafío pasa por la producción física. Es decir, lograr más kilos de producto tal que puedan capitalizar los buenos precios a los que habitualmente acceden, tanto en lanas como en carne ovina. En este sentido, sobrevivencia de corderos o desempeño reproductivo en sentido amplio, recría y terminación, constituyen sus principales áreas de mejora. Estos sistemas de producción pueden, con mejoras de la productividad, lograr ingresos muy similares por lana y carne ovina.
CONSIDERACIONES FINALES
El objetivo de este artículo es animar el intercambio y suscitar la reflexión de los productores respecto a los principales desafíos que enfrentan de acuerdo al sistema de producción en el que se inscriban. Si bien es cierto que el rubro ovino tiene enorme versatilidad y multiplicidad de enfoques, la mayoría de la producción ovina nacional podría ubicarse en alguno de los sistemas descriptos en este texto. Es buena cosa poner el foco en aquellas cosas que están más al alcance de los productores para hacer que sus sistemas de producción ovina sean más rentables. Siempre, en última instancia, hay que jerarquizar y priorizar. Los productores deciden qué espacio y entidad le dan al rubro ovino en sus empresas agropecuarias. Hay espacio para que crezcan en número y cantidad de ovinos todos los sistemas de producción aquí reseñados. Una correcta definición de los sistemas de producción y comercialización y sus objetivos parece ser un buen puntapié inicial para que ocurra ese crecimiento.
(*) EL AUTOR. José Francisco Ramos es técnico del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).
Se proyecta que en 2034 el consumo total de productos agrícolas y pesqueros crecerá 13% con respecto a los niveles actuales.
Montevideo | Todo El Campo | La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estimaron, en las Perspectivas Agrícolas OCDE-FAO 2025-2034
El documento (más de 160 páginas), elaborado conjuntamente por OCDE y FAO, ofrece una evaluación exhaustiva de las perspectivas a diez años para los mercados de productos agrícolas y pesqueros a nivel nacional, regional y mundial.
Ésta es la 21ª edición del documento y examina el panorama cambiante de la agricultura mundial ante los desafíos económicos, políticos y ambientales.
Se proyecta que en 2034 el consumo total de productos agrícolas y pesqueros crecerá 13% con respecto a los niveles actuales, y se espera que casi la totalidad de este aumento se produzca en los países de ingresos bajos y medianos, lo que refleja la expansión y el aumento de la riqueza de las poblaciones en estas regiones. El crecimiento anual medio del 1,1%.
Sin embargo, mientras que la mitad del crecimiento del consumo en los países de ingresos medios se atribuye al aumento per cápita, tres cuartas partes del crecimiento en los países de ingresos bajos se basa en el crecimiento demográfico; y se espera que el aumento de los ingresos disponibles y la urbanización, especialmente en los países de ingresos medios, provoquen cambios en los hábitos alimentarios hacia alimentos más diversos y nutritivos, incluidos los productos ganaderos y pesqueros.
Según las perspectivas, se proyecta que la proporción de calorías totales en las dietas aportadas por productos ganaderos y pesqueros aumente un 6% a nivel mundial para 2034. En los países de ingresos medios-bajos, un crecimiento más pronunciado del 25% elevará la ingesta diaria promedio per cápita de alimentos ricos en nutrientes en estas regiones a 364 kcal, superando las 300 kcal incluidas en la Canasta de Dieta Saludable utilizada por la FAO para calcular el costo y la asequibilidad de una dieta saludable. Sin embargo, los indicadores promedio no reflejan las persistentes desigualdades distributivas dentro y entre los países.
A pesar de los avances significativos, muchas personas en los países de ingresos medios-bajos seguirán enfrentando dificultades para acceder a una nutrición adecuada, lo que pone en riesgo el logro de la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS, también conocido como Agenda 2030)) de mejorar la nutrición mundial para 2030. En los países de bajos ingresos, la situación es más grave, ya que se prevé que la ingesta diaria promedio per cápita de alimentos animales ricos en nutrientes se mantenga en 143 kcal, justo por debajo de la mitad de las calorías identificadas en la Canasta de la Dieta Saludable. Esta persistente brecha nutricional pone de relieve importantes barreras estructurales, como el acceso limitado a alimentos asequibles ricos en proteínas.
Para satisfacer la creciente demanda, se proyecta que la producción agrícola y pesquera mundial se expandirá un 14% a precios constantes durante la próxima década, y se espera que los países de ingresos medios sigan siendo las principales fuentes de expansión agrícola mundial.
CÓMO SE DARÁ LA MAYOR PRODUCCIÓN.
Estos cambios estructurales en la producción estarán impulsados por una combinación de adopción gradual de tecnologías innovadoras y mejoradas, inversiones de capital y un uso más intensivo de fertilizantes, alimento animal y otros insumos en los países de ingresos medios.
El crecimiento de la producción agrícola se basará principalmente en el aumento de la productividad, pero también se prevé una expansión de la superficie cultivada y del ganado, especialmente en África y el sur de Asia, donde persisten las limitaciones de acceso a las tecnologías agrícolas modernas.
RELACIÓN PRODUCCIÓN-GEI.
Dado que el crecimiento proyectado de la producción en los sectores ganadero y agrícola no se ve totalmente compensado por las supuestas mejoras de productividad, se prevé que las emisiones directas de gases de efecto invernadero (GEI) agrícolas aumenten un 6% para 2034.
La relación entre el crecimiento agrícola y las emisiones seguirá evolucionando en función de la adopción de métodos de producción más eficientes y de los cambios en los patrones de uso de la tierra y de utilización de insumos. Con las mejoras previstas en la productividad, se prevé que la intensidad de carbono de la producción agrícola disminuya en todas las regiones durante la próxima década.
Un análisis de escenarios realizado en el documento Perspectivas Agrícolas sugiere que, para 2034, la subalimentación podría eliminarse y las emisiones directas de GEI agrícolas podrían reducirse un 7% con respecto a los niveles actuales. El logro simultáneo de estos resultados dependería de un aumento del 10% en la producción de alimentos y una mejora del 15% en la productividad agrícola, respaldada por la adopción generalizada de las tecnologías actualmente disponibles para la reducción de emisiones.
Innovaciones como la agricultura de precisión, la gestión mejorada de nutrientes y agua, la mejora de los alimentos para el ganado en los sistemas ganaderos y prácticas escalables de bajo costo como la rotación de cultivos, el cultivo intercalado y la gestión de nutrientes basada en compost representan algunas de las vías que podrían impulsar dichas reducciones de emisiones. El ritmo y el alcance de la implementación de tecnologías, el desarrollo de infraestructuras y la transferencia de conocimientos influirán en la forma en que estos resultados se materialicen en la práctica.
FLUJO COMERCIAL.
Asimismo, se prevé que los flujos comerciales entre las regiones exportadoras e importadoras netas aumenten a medida que la producción y el consumo agrícolas se distancien geográficamente en función de las diferentes ventajas comparativas y capacidades de producción, así como de la evolución de la demanda de alimentos y alimento animal.
En consecuencia, el comercio internacional seguirá siendo indispensable para el sector agroalimentario mundial. Para 2034, se prevé que el 22% de las calorías consumidas a nivel mundial se comercialicen transfronterizamente. Hace veinte años, esta proporción era del 17%, pero se ha mantenido estable en torno al 22% durante los últimos diez años. La cooperación multilateral y un comercio agrícola basado en normas son esenciales para facilitar estos flujos comerciales, equilibrar los déficits y excedentes alimentarios entre los países, estabilizar los precios y mejorar la seguridad alimentaria, la nutrición y la sostenibilidad ambiental.
La proyección a medio plazo anticipa una modesta disminución de los precios reales anuales promedio de los productos agrícolas, lo que refleja las continuas mejoras de la productividad promedio que reducen los costos de producción. En consecuencia, los agricultores, especialmente los pequeños productores, que suelen ser los más vulnerables a las perturbaciones del mercado y tienen una capacidad limitada para adoptar tecnologías innovadoras, se enfrentan a una creciente presión para mejorar su productividad individual.
Las mejoras sostenidas en la eficiencia agrícola, la adopción de tecnologías innovadoras y un mejor acceso a insumos, conocimientos y mercados, así como prácticas de gestión de riesgos empresariales adaptadas y eficaces a las necesidades locales, son fundamentales para mantener los ingresos y los medios de vida agrícolas. La evolución de los precios reales también reflejará la volatilidad asociada a los impactos de las perturbaciones climáticas, las interrupciones de la cadena de suministro y las tensiones geopolíticas.
MENSAJES CLAVES.
Se prevé que el aumento de los ingresos, especialmente en las economías de ingresos medios, incremente la ingesta calórica diaria per cápita de carne, lácteos, pescado y otros productos animales en un 6% durante la próxima década.
Sin embargo, en los países de bajos ingresos, la ingesta diaria de estos alimentos ricos en nutrientes se mantendrá baja, en tan solo 143 kcal, para 2034, muy por debajo de las 300 kcal incluidas en la Canasta Alimentaria Saludable utilizada por la FAO. Se prevé que la producción agrícola y pesquera mundial aumente un 14% durante la próxima década, impulsado principalmente por mejoras de productividad, en particular en los países de ingresos medios. Sin embargo, este aumento de la producción, junto con los cambios estructurales en curso en el sector, se asocia con la expansión del ganado y las superficies de cultivo. A pesar de la reducción de la intensidad de las emisiones derivada del crecimiento de la productividad, esto se traduce en un aumento del 6% en las emisiones directas de gases de efecto invernadero (GEI) agrícolas.
Sin embargo, el análisis de escenarios sugiere opciones para eliminar la desnutrición y reducir las emisiones directas de GEI agrícolas en un 7% por debajo de los niveles actuales para 2034. Lograr este doble resultado requeriría un aumento del 15% en la productividad agrícola, complementado con la adopción generalizada de tecnologías de reducción de emisiones, a la vez que se alcanza un nivel de producción suficiente para erradicar la desnutrición a nivel mundial.
A medida que aumenta la demanda de alimentos y alimento animal, con una producción que a menudo se ubica lejos de las zonas de consumo, las Perspectivas proyectan que el 22% de todas las calorías cruzarán fronteras internacionales en los próximos diez años. Para garantizar la circulación eficiente de productos agrícolas y pesqueros, la cooperación multilateral y un sistema de comercio agrícola basado en normas son cruciales. Estos marcos no solo mejorarán la seguridad alimentaria, sino que también mejorarán la sostenibilidad y la resiliencia ante posibles interrupciones del suministro.
Se prevé que los precios reales de los productos básicos agrícolas disminuyan a mediano plazo a medida que aumenta la productividad general del sector agrícola, lo que presionará a los agricultores individuales, y especialmente a los pequeños productores, en el extremo inferior de la escala de productividad, para que sigan aumentando su propia productividad. Las mejoras sostenidas en la eficiencia, la adopción de tecnologías innovadoras, un mejor acceso a insumos, conocimientos y mercados, y prácticas eficaces de gestión de riesgos empresariales son fundamentales para mantener los ingresos y los medios de vida agrícolas.
Exportadores tradicionales como la Unión Europea, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Argentina, Uruguay y Brasil aumentaron colectivamente su producción.
Montevideo | Todo El Campo | Entre enero a julio de 2025 la producción de leche en el mundo tuvo un incremento del 0,5%, a impulso de una alta demanda internacional y con precios récord, aunque se prevé una moderación para 2026, informó Dairy News Today.
Es un aumento modesto pero significativo, asegura el artículo citado, y explica que se produjo en un mercado volátil, donde solo el 11-12% de la producción mundial se comercializa internacionalmente.
Exportadores tradicionales como la Unión Europea, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Argentina, Uruguay y Brasil aumentaron colectivamente su producción en aproximadamente un 0,7%, en medio de un repunte de la demanda internacional, particularmente en China y el sudeste asiático.
La mejora de los márgenes de los productores, las condiciones climáticas favorables, la recuperación de la salud en Europa y la estabilidad de los costos del alimento para animales han reforzado la oferta. Sin embargo, una expansión moderada proyectada para 2026, del entorno de +0,44%, indica riesgos existentes.
En grandes regiones como Estados Unidos, la producción aumentó un 3,4% interanual en julio, liderando el crecimiento, mientras que el aumento de la Unión Europea está marcado por las disparidades regionales y los desafíos climáticos o sanitarios.
Oceanía espera un fuerte pico en Nueva Zelanda, mientras que Australia enfrenta limitaciones.
POSIBLES AMENAZAS.
A pesar de que los precios internacionales de la leche y los productos lácteos alcanzan máximos históricos, pueden surgir posibles tensiones si la demanda flaquea. Riesgos como eventos climáticos, brotes de salud y exceso de oferta en ciertos momentos podrían generar volatilidad para los productores.