La ONU, Rusia y Turquía están negociando la salida de granos desde el mar Norte, pero antes el país invasor pide un tratamiento diferente al que ha recibido hasta ahora.
Moscú, Rusia | Todo El Campo | Rusia está presionando para que occidente elimine los obstáculos que presentan las exportaciones de sus grano y fertilizantes, la forma de hacerlo es limitar el acuerdo sobre los granos del mar Negro que vence el próximo 18 de mayo.
Las Naciones Unidas (ONU), Rusia y Turquía han estado negociando la salida de los granos de Ucrania por el mar Negro, una media que busca aliviar la crisis alimentaria y evitar la escasez de productos agrícolas en el mundo. Pero Rusia tiene fuertes objeciones al considerar que el acuerdo sólo favorece a una parte, a Ucrania.
La Cancillería rusa dijo en un comunicado que “sin avances en la solución de cinco problemas sistémicos no hay necesidad de hablar sobre una mayor extensión de la iniciativa del mar Negro después del 18 de mayo”, reportó la agencia Reuters.
Agrega que “a pesar de todas las declaraciones altisonantes sobre la seguridad alimentaria mundial y la asistencia a los países necesitados, la Iniciativa del mar Negro sirvió y continúa sirviendo exclusivamente a las exportaciones comerciales de Kiev en interés de los países occidentales”.
LOS RECLAMOS DE MOSCÚ.
Para Moscú, el acuerdo sobre la salida de los granos de Kiev y el acuerdo sobre la salida de los granos rusos son “partes interconectadas de un mismo paquete”, pero Stephane Dujarric, portavoz de la ONU señaló que ese organismo está decidido a garantizar la implementación de ambos acuerdos.
El reporte de Reuters recuerda que las potencias occidentales han impuesto duras sanciones a Rusia por su invasión de Ucrania el 24 de febrero de 2022. Sus exportaciones de alimentos y fertilizantes no están sancionadas, pero Moscú dice que las restricciones a los pagos, la logística y los seguros son una barrera para los envíos.
También se realizan reclamos sobre el Banco Agrícola de Rusia (Rosselkhozbank) para que sea reconectado al sistema de pago Swift, que se reanuden los suministros de maquinaria agrícola y piezas, y que se levanten las restricciones sobre seguros y reaseguros. Otras demandas incluyen el acceso a los puertos, la reanudación del oleoducto de amoníaco Togliatti-Odesa, y el desbloqueo de activos y las cuentas de las empresas rusas involucradas en las exportaciones de alimentos y fertilizantes.
En la foto: Banco Agrícola de Rusia (Rosselkhozbank).
Turquía anunció que el plazo de extensión es por 120 días, sin embargo desde Rusia diferentes voceros o referentes oficiales insisten en que solo son 60.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Este sábado 18 de marzo, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció un acuerdo para prorrogar el pacto que permite la exportación de productos agrícolas ucranianos a través de los puertos del mar Negro. El acuerdo vigente cayó el mismo día del anuncio, por lo que la negociación fue contra reloj. Ucrania y la ONU también expresaron la continuidad, también lo hizo Rusia pero hay discrepancias en el tiempo de extensión rubricada.
Erdogan dijo que “el acuerdo del corredor de granos finalizaba a partir de hoy (sábado 18), pero como resultado de las negociaciones entre ambas partes, hemos extendido el tiempo. La continuación y estabilidad del acuerdo es de vital importancia”, publicó la prensa turca, citando al mandatario que hizo público el anuncio en el acto de Çanakkale, en el oeste de Turquía. También agradecido el rol y los esfuerzos de Ucrania, Rusia y a la ONU.
El ministro para Comunidades, Desarrollo Territorial e Infraestructura de Ucrania, Ec. Oleksandr Kubrakov, escribió el sábado en sus cuentas de Facebook y Twitter que la prórroga firmada el sábado 18 es por 4 meses (hasta julio), y agradeció al presidente turco, al secretario general de la ONU, Antonio Guterres; al ministro de Defensa turco Hulusi Akar “y todos nuestros socios por cumplir con los acuerdos” que harán posible que “25 millones de toneladas de grano ucraniano sean entregados a los mercados mundiales”.
#BlackSeaGrainInitiative agreement is extended for 120 days. Grateful to @antonioguterres@UN, President Erdoğan, Minister Hulusi Akar & all our partners for sticking to the agreements. Due our joint efforts, 25M tons of🇺🇦 grain delivered to world markets pic.twitter.com/4bye93iQ7d
La extensión del acuerdo, según Kibrakov, sería de 120 días, pero Rusia quería y quiere aún que el acuerdo dure solo 60 días.
María Zajarova, portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, aseguró que la duración del nuevo acuerdo sólo será por 60 días y no 120.
“Hemos declarado repetidamente, tanto el Ministerio como el Representante Permanente de Rusia ante la ONU, que Rusia ha notificado a todas las partes del acuerdo que la ampliación tendrá una duración de 60 días”, insistió la funcionaria; y agregó: “Reitero una vez más que todas las partes han recibido noticia, oral y por escrito, de que Rusia ha acordado una extensión de 60 días” y no 120.
Vasili Nebenzia, el embajador ruso ante ONU, también aseguró que son 60 días: “Si Washington, Bruselas y Londres desean seguir con la exportación a través de corredores marítimos, les conviene recordar que les quedan dos meses para acabar con las sanciones que soporta la cadena logística en relación con las exportaciones agrícolas rusas”, con lo cual insinuó que el corredor de cereales podría no extenderse más allá de mayo si no se levantan algunas de las sanciones impuestas a Rusia.
Con información de la agencia oficial rusa TASS, El Economista y DW | Foto de barco de granos en Ucrania | Ukrinform.
345 millones de personas en más de 80 países, enfrentan un problema de inseguridad alimentaria aguda; y hasta 50 millones de personas en 45 países corren el riesgo de sufrir una hambruna si no reciben ayuda humanitaria.
Montevideo | Todo El Campo | En pocos días, el sábado 18 de marzo, cae el pacto que permite la exportación de granos ucranianos a través del mar Negro, en el cual participaron Ucrania, Rusia, Turquía y las Naciones Unidas (ONU). La ONU anunció que pedirán a Moscú extender una vez más ese acuerdo, pero las autoridades rusas han expresado objeciones y no se sabe si responderán de forma positiva.
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se reunieron el miércoles 8 de marzo para abordar la exportación de los cereales de este país, y se confirmó por parte de las Naciones Unidas que esta semana habrá un reunión con representantes del organismo internacional con representantes rusos, la cual se realizará en Ginebra (Suiza).
No obstante ello, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, dijo que la ONU no ha sido neutral y reclamó que el acuerdo se debe aplicar en su totalidad y no parcialmente, cosa que a su entender no sucede, porque no se permite a los barcos rusos “que transportan cereales y fertilizantes, a que entren en los puertos”, como también “prohíben a los barcos extranjeros entrar en los puertos rusos para recoger esos cargamentos”.
Las declaraciones del diplomático fueron realizadas el jueves pasado en conferencia de prensa.
DESDE EL 22 DE JULIO DE 2022.
El acuerdo, denominado oficialmente como Iniciativa de Cereales del Mar Negro nació a impulso de la ONU y Turquía, fue celebrado por primera vez el 22 de julio de 2022 con el objetivo de aliviar la crisis alimentaria mundial causada por la guerra en Ucrania. En noviembre se firmó una extensión por 4 meses más, que finaliza el sábado 18 de marzo.
Con sus altibajos y tensiones lógicas generadas por el conflicto bélico, el acuerdo es un instrumento para ayudar a la seguridad alimentaria mundial, no renovarlo pondría al mundo ante una situación de escasez de alimentos con la correspondiente suba de precios. La combinación de menos alimentos a precios en alza perjudicará fundamentalmente a los países que dependen de las importaciones para alimentar a su población, que además son los más pobres del planeta.
En setiembre de 2022 la ONU publicó información sobre el impacto positivo que tuvo el acuerdo que ahora se trata de mantener. “Desde que está en marcha esta iniciativa el precio de los alimentos ha bajado de forma considerable, aliviando así la inflación, especialmente para los más vulnerables”, expresa.
Ucrania es uno de los mayores exportadores de grano del mundo, con exportaciones anuales de 45 millones de toneladas de grano, pero la guerra frenó el flujo comercial que redujo la disponibilidad global y puso a “un número cada vez mayor de personas al borde de la hambruna”.
En julio, la firma de la Iniciativa de Cereales del Mar Negro que firmaron la ONU, Rusia, Ucrania y Turquía, permitió “reanudar las exportaciones de grano, otros alimentos y fertilizantes, incluyendo el amoníaco, desde Ucrania a través de un corredor marítimo humanitario seguro partiendo desde tres puertos ucranianos clave: Chornomorsk, Odesa y Yuzhny/Pivdennyi, hacia el resto del mundo”.
La ONU señala que todo el grano que sale de los puertos ucranianos beneficia a las personas necesitadas, ya que contribuye a calmar los mercados y a limitar la inflación de los precios de los alimentos.
“Actualmente, 345 millones de personas en más de 80 países, una cifra récord, se enfrenta a un problema de inseguridad alimentaria aguda, mientras que hasta 50 millones de personas en 45 países corren el riesgo de sufrir una hambruna si no reciben ayuda humanitaria”, detalla la ONU, en tanto que el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, dijo a fines del año pasado que la apertura de los puertos del mar Negro era “la medida más importante que podemos emprender en estos momentos para ayudar a los hambrientos del mundo”, aunque no se detendría el hambre, pero sí mejoraría las posibilidades de evitar que la crisis alimentaria mundial se dispare aún más”.
En la foto, puerto de Mariúpol a orillas del mar Azov | Foto de The Logistics World.
El objetivo era disminuir o eliminar el crimen organizado que se dedica a la venta de cannabis y no se ha logrado. El documento menciona o cita a Uruguay -donde la marihuana fue legalizada por el expresidente José Mujica en 2013- 50 veces.
Hébert Dell’Onte | Montevideo | Todo El Campo | Desde hace años la sociedad uruguaya debate sobre la pertinencia de legalizar el consumo de drogas, particularmente una que se supone es menos dañina, la marihuana, como forma de controlar su distribución. Sin embargo los resultados no han sido en el sentido de quienes impulsan esa media ya que todo indica que aumenta el consumo y no reduce los mercados ilegales, además de que disminuye la percepción del riesgo de consumirla.
El último “Informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes para 2022”, (*) un documento de más de 150 páginas al que accedió Todo El Campo señala que la legalización de la marihuana no redujo, allí donde se aprobó, el consumo de drogas ni los mercados ilícitos.
El documento sobre drogas, publicado este jueves 9 de marzo, se elabora anualmente por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), un organismo independiente y cuasi judicial constituido por expertos en la materia.
En el texto se expresa preocupación por la expansión de la industria del cannabis, que comercializa los productos a base de esa sustancia de una forma que atrae a la juventud y le resta importancia a los daños que puede causar el consumo del cannabis de potencia elevada.
Entrevistado por Noticias ONU, el vicepresidente segundo de JIFE, César Arce Ríos, expresó: “Vemos con preocupación la trivialización con respecto al uso no médico del cannabis, la tendencia a su legalización, principalmente en Latinoamérica y parte de Europa”.
Destacó que legalizar drogas con fines recreativos contraviene la Convención Única de Estupefacientes de 1961, en su artículo cuarto, que clasifica al cannabis como una sustancia altamente adictiva y prohíbe todo uso no médico o científico.
César Arce Ríos
INCONGRUENCIA DE DATOS.
La legalización “parece dar lugar a un incremento del consumo, sobre todo en la juventud”. Arce explica por qué se utiliza la palabra ‘parece’ que relativizaría la contundencia del análisis. Dijo que se usa ese término porque “no tenemos datos oficiales, tenemos datos oficiosos de países donde hay legalización y la información no es congruente”.
Explicó esa incongruencia: “Por ejemplo, tomamos los datos de un país que informa que se ha estancado o ha disminuido el consumo, pero por el otro lado hay mucha venta e importación de cannabis, es decir, no coinciden los datos. Y, por otro lado, tenemos informes de ONG que indican que el consumo ha crecido. Por eso usamos la palabra ‘parece’, hasta tanto no tengamos un informe oficial y congruente de los países, no queremos afirmar que el consumo ha aumentado”.
No obstante, los datos extraoficiales muestran que en las jurisdicciones donde se ha legalizado, el consumo de marihuana ha aumentado entre 9% y 15% con respecto a los lugares donde su uso lúdico sigue prohibido.
El informe de la JIFE destaca que los mercados ilegales de marihuana siguen activos en las jurisdicciones donde se ha legalizado el consumo, pese a que la legalización apostaba a desarticularlos. Según los datos disponibles representan el 40 % en Canadá, casi el 50 % en Uruguay y el 75 % en California.
Esos mercados prevalecen porque venden a precios más baratos y un producto con mayor contenido de THC, que es el componente psicoactivo del cannabis.
El estudio sostiene que el incremento del consumo y de la potencia de algunos productos del cannabis está trayendo consigo efectos negativos para la salud y comporta riesgos sanitarios para las personas de todas las edades, y añade que entre 2000 y 2018 las admisiones relacionadas con la dependencia y la abstinencia esa droga se multiplicó por ocho a nivel mundial, mientras que las admisiones debidas a trastornos psicóticos relacionados con la marihuana se cuadruplicaron.
NO SE HAN ALCANZADO LOS OBJETIVOS.
El vicepresidente de la JIFE insistió en que la legalización del cannabis no ha cumplido con lo que se proponía: “El objetivo era disminuir o eliminar el crimen organizado que se dedica a la venta de cannabis y no se ha logrado, inclusive ha crecido en algunos países. También se pretendía tener un mercado regulado y controlado para que el cannabis no llegara a los menores, y tampoco se ha cumplido”.
Respecto a Latinoamérica, donde el principal problema es el consumo de pasta básica de cocaína, Arce dijo que “podemos considerar que es una epidemia”, y añadió que es popular porque es barata y muy adictiva, pero también “muy nociva”.
Uruguay, donde se legalizó la marihuana con el argumento de sacarle mercado al narcotráfico, es uno de los países que se fracasó, dijo Arce.
Al desinterés por la cumbre de la ONU que finalizó, le sigue el Mundial que recién comenzó y del cual todos hablan.
Hébert Dell’Onte | Al cierre de la cumbre mundial de la ONU (COP27) el interés de los ciudadanos de todo el país como del mundo, y de los medios de comunicación nacionales e internacionales, tuvo un giro radical, al trasladar las miradas y sus cámaras desde Egipto a Qatar donde comenzó el Mundial de Fútbol.
Las cumbres de la ONU no suelen ser consideradas por la opinión pública en general. Si se hiciera una encuesta sobre qué temas trató la COP27 que comenzó el 6 de noviembre y terminó el 18, muchos no sabrían responder, aunque en ella se define en el acierto o el error, por acción u omisión, el futuro del planeta y de quienes lo habitamos.
Ese desinterés no es por ignorancia, más bien parece ser que todos nos sentimos muy lejos de lo que allí se discute y sobre todo de lo que allí se resuelve. En el caso concreto de Uruguay, si fuéramos una potencia económica tal vez pudiéramos incidir, pero no lo somos, y además tenemos un área pequeña y un insignificante 3,5 millones de habitantes en un mundo que ya tiene 8.000 millones.
Pero hay algo más preocupante, porque en los países grandes y poderosos también parece haber un desinterés importante de la opinión pública. Es que hay descreimiento en lo que la ONU pueda resolver y luego actuar, y lo peor que le puede pasar a una institución es que las personas no le crean, o que no confíen.
Aún están llegando a las mesas de redacción de todos los medios de comunicación del mundo información y reportes sobre los temas tratados y discutidos en Egipto. En esa edición de Todo El Campo compartimos tres artículos que recogen parte de lo que allí sucedió. Pero lo cierto es que, como dije, a la población le importa poco lo que se resolvió, y en ese desinterés ayudó mucho que tras el cierre de COP27 comenzó de forma inmediata el Mundial de Fútbol.
Una periodista argentina que escribe sobre ambiente, sustentabilidad y cambio climático, escribió que aun cuando está en el aeropuerto y analizando los últimos documentos de la cumbre, su familia le hizo llegar fotos e información sobre el Mundial y la selección de su país. Está claro que dicho el último discurso y levantada la última sesión, pocos se acuerdan de lo que se resolvió y sólo la prensa especializada o los involucrados directamente mantienen la atención.
En Montevideo, cuando uno conversa con personas de diferentes intereses, o analizando los comentarios que nos llegan por las redes sociales, queda claro que el Mundial pasó a ser el protagonista. Con un grado de protagonismo que le saca varios cuerpos a la COP27.
Aquí como en cualquier parte del mundo, todos saben que el acto de inauguración fue en el estadio Al Bayt, que participó Morgan Freeman con un mensaje de paz y amistad, que se cantó por unos brevísimos segundos “Soy celeste” y que el anfitrión y Ecuador disputaron el partido de apertura con todas las críticas al primero por su pobre desempeño.
La cumbre nunca interesó, y los medios de comunicación reflejaron -y causaron- que ese cambio de atención fuera más contundente y avasallante aún. “Importa más un juego, que el futuro del planeta”, dijo un amigo, y otro le recordó que el futbol tiene esa “magia, nos hace olvidar de las cosas malas”.
Una pregunta queda en el tintero: ¿En la cumbre, se habrá hablado sobre la huella de carbono del Mundial, de este, los anteriores y los que vendrán?