Mar 31, 2023 | Agricultura, Noticias
Autoridades, investigadores y líderes de la industria de la aviación vislumbran rol protagónico de la agricultura de las Américas para la producción de combustibles sostenibles para el transporte aéreo.
Montevideo | Todo El Campo | La región cuenta con suficiente inventario de biomasa, aceites vegetales, grasas animales, azúcares, almidones, alcoholes y material lignocelulósico para que la agricultura de la región también pueda ser proveedora de biocombustibles para la industria aérea, afirmó el director general del Instituto interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero.
América Latina y el Caribe se vislumbra como una región clave y su agricultura en un rol protagónico para el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación, coincidieron más de un centenar de autoridades, especialistas y líderes de la industria del transporte aéreo reunidos en la sede central del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en Costa Rica.
El evento que reúne a tomadores de decisiones de los sectores público y privado es la Conferencia de Combustibles y Medioambiente de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), quienes también participan en la Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos, llevada a cabo por el IICA.
En la conferencia, Otero, expresó que ante el reto de proveer energías limpias a la industria de la aviación, la agricultura de las Américas tiene una gran oportunidad para la producción de biocombustibles sostenibles.
“Nuestro continente tiene suficientes aceites vegetales, grasas animales, azúcares, almidones, alcoholes y material lignocelulósico; gran cantidad de biomasa que se puede transformar en combustibles de aviación sostenibles”, afirmó.
“IICA está listo para tender puentes con la industria de la aviación regional e impulsar la innovación en esta área, donde la agricultura de las Américas tiene un gran potencial”, añadió Otero.
José Ricardo Botelho, director ejecutivo y CEO de ALTA, quien también participa en la conferencia, dijo que la competitividad es ahora más que nunca una tarea apremiante para que la industria de la aviación sea carbono neutral en el 2050 y colabore con la mitigación y adaptación al cambio climático.
“La agenda de cambio climático de la industria de aviación debe ser igual a la de los Gobiernos de la región, por lo que la definición de políticas público-privadas nace de la integración de todos los sectores involucrados”, añadió Botelho, quien se refirió también a la necesidad de aumentar la sostenibilidad de la industria aérea mediante el uso de combustibles sostenibles y la reducción de costos.
La Conferencia y la Cumbre Panamericana es un paso inicial para avanzar en la construcción de una alianza en las Américas para impulsar el desarrollo de combustibles sostenibles para la aviación, los cuales son una alternativa valiosa para la descarbonización del medio ambiente.
“Para lograr este objetivo, la industria de transporte aéreo se está comprometiendo con varias medidas que van desde desarrollar nuevas tecnologías, mejorar la infraestructura y las operaciones, hasta la captura de carbono y la compensación”, manifestó el especialista internacional en biocombustibles del IICA, Agustín Torroba.
“Los biocombustibles son una respuesta a estas necesidades, ya existen empresas que están construyendo fábricas para procesarlos, así como hay otras compañías que están comprando los volúmenes de una fábrica que aún no se ha construido; esta es la forma en que hoy se mueve el mercado”, añadió.
El especialista del IICA informó que en las Américas la industria puede producir entre 115 y 120 millones de metros cúbicos de etanol y cuenta con fábricas para producir la materia prima necesaria para los biocombustibles.
En la conferencia de ALTA e IICA también participaron autoridades costarricenses de la industria de combustibles, aviación y turismo.
Juan Manuel Quesada, presidente ejecutivo de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), señaló que el sector de aviación afrontará, a mediano plazo, desafíos de cambio de paradigmas y diversificación de la matriz energética que implican el desarrollo y adopción de nuevas fuentes de energía.
Por esta razón, consideró, se vuelve imperativo que los gobiernos y el sector privado de los países de las Américas se unan para desarrollar políticas públicas que estimulen la transición energética.
Por su parte, Fernando Naranjo, director de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), expresó que la industria del transporte aéreo debe buscar soluciones que permitan avanzar en un marco internacional de compensación y de reducción de las emisiones de dióxido de carbono.
“Esta industria es promotora de economía, conectividad, comercio y muchas otras actividades que benefician a los países de la región; por eso es necesario encontrar la forma de mitigar y compensar a las generaciones futuras”, afirmó Naranjo.
En este sentido, Alberto López, gerente general del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), aseveró que la actividad turística sostenible que ofrece Costa Rica es resultado de políticas público-privadas que sistemáticamente se aplican desde hace muchos años en el país. Los participantes de la Conferencia de Combustibles y Medioambiente de ALTA analizaron temas relacionados con los marcos legales del sector, la producción, importación, y comercialización de los combustibles de aviación sostenibles, aeropuertos sostenibles y mecanismos de compensación de carbono para los pasajeros de las aerolíneas. (IICA).
Ene 20, 2023 | Información, Noticias
El presidente de Panamá (al centro en la foto) firmó la nueva ley de Política Agropecuaria del país. La actividad contó con la presencia del director de IICA, Manuel Otero (de pie, a la derecha).
San Sebastián de Ocú, Herrera, Panamá, | IICA | Todo El Campo | Panamá cuenta con una ley, ya vigente, diseñada para asegurar el derecho humano a la alimentación y proteger al sector productivo. Se trata de la denominada Ley de Política Agroalimentaria de Estado de Panamá.
El presidente panameño, Laurentino Cortizo Cohen, sancionó la norma en un acto que contó con la asistencia de cientos de agricultores de distintas regiones de Panamá y que tuvo como invitado especial al director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, en atención a que el organismo hemisférico tuvo una relevante participación en el proceso de discusión y elaboración de la norma.
“Es un día histórico y de mucha emoción”, dijo Cortizo Cohen, quien subrayó que es la primera ley de este tipo en el continente y cobra una importancia extraordinaria en momentos en que la seguridad alimentaria está en el centro del debate, debido a la inflación global, la crisis climática y los duraderos efectos de la pandemia de Covid-19.
Explicó que la ley busca crear las condiciones para que todos los panameños puedan acceder en todo momento a alimentos sanos y nutritivos a precios accesibles. Al mismo tiempo, favorece la competitividad del agro, haciendo foco en la sostenibilidad económica, social y ambiental de la producción de alimentos y el bienestar de los habitantes de las zonas rurales.
La norma declara prioridad del Estado la producción agropecuaria nacional por su papel central para la estabilidad social, política y económica del país y como instrumento para asegurar el derecho humano a la alimentación adecuada de la población.
El mandatario consideró que la Ley de Política Agroalimentaria de Estado -aprobada de manera unánime por la Asamblea Nacional de Panamá en octubre pasado- marca un ejemplo a seguir por otros países, ya que establece políticas de Estado para favorecer la soberanía alimentaria.
El acto de sanción de la norma se realizó en la LXII Feria Turística y Agropecuaria de San Sebastián de Ocú, en la provincia panameña de Herrera, y contó con la participación del ministro de Desarrollo Agropecuario, Augusto Valderrama; el ministro Consejero para Asuntos Agropecuarios de la Presidencia, Carlos Salcedo; y el representante del IICA en Panamá, Gerardo Escudero, entre otros miembros de organismos internacionales.
“No podemos privilegiar las importaciones de alimentos como hicimos en el pasado. Cuando se necesiten, podemos ponernos de acuerdo en qué productos hay que comprar afuera para complementar la producción nacional, pero no vamos a importar alimentos cuando están nuestros productores cosechando”, agregó Cortizo.
Manuel Otero, por su lado, explicó que la ley da previsibilidad al sector agropecuario de Panamá y fue redactada sobre la premisa de que no existe soberanía alimentaria sin agricultores y agricultoras que estén arraigados en las zonas rurales y puedan allí proyectar sus vidas y las de sus familias.
La ley es fruto de un proceso de discusión de más de dos años con el sector público y privado de Panamá, en el que el IICA prestó asistencia técnica. A partir de ahora el Instituto participará también en el diseño de la implementación de las políticas. Se prevé un portafolio de proyectos de inversión por más 1.200 millones de dólares en los próximos diez años, con el foco puesto en la transformación tecnológica del agro y la afirmación de su rol como motor del desarrollo económico y social de Panamá.
CUATRO EJES DE REFORMAS.
La Ley de Política Agroalimentaria de Estado impulsa cuatro ejes de reformas estructurales para el desarrollo multidimensional de la ruralidad en Panamá, como son: 1) Reforma para uso de Agrotecnología y Cadenas Productivas de Valor; 2) Reforma de Educación Agroalimentaria Integral; 3) Reforma del Marco Jurídico del Sector Público y Modelo de Gestión y 4) Reforma del Modelo de Bienestar para las Familias Rurales.
El acto de sanción de la norma se realizó en la LXII Feria Turística y Agropecuaria de San Sebastián de Ocú, en la provincia panameña de Herrera.
También se fijan los objetivos de fortalecer la política agropecuaria con la incorporación de ciencia y tecnología y de enfrentar los efectos del cambio climático. Se hace hincapié, además, en que la producción agropecuaria es indispensable no solo para la producción de alimentos sino también para la mejora de las condiciones de vida de la población rural e indígena.
El Ministerio de Desarrollo Agropecuario, en coordinación con el de Economía y Finanzas, será el encargado de construir el Plan Nacional de Desarrollo del Sector Agropecuario y Rural, con una vigencia mínima de diez años, según determina la ley. Algunos de los objetivos que deberán estar incluidos en el Plan son la mejora de las condiciones de vida de los habitantes rurales; la promoción de la competitividad, la gestión eficiente de los territorios rurales y el fomento de la aplicación de medidas de mitigación y adaptación al cambio climático.
Jul 4, 2022 | Opinión
“Esa agricultura intensiva en conocimientos es la que nos permitirá producir en ambientes críticos, en la que gracias a la edición génica se van a poder salvar vidas y avanzar en la eficiencia de los procesos biológicos”, dijo el director de IICA.
En una charla, el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la agricultura (IICA), Dr. Manuel Otero, destacó la importancia de la agricultura, sector que actualmente tiende a consolidarse como el eje estratégico del continente americano y a nivel mundial.
La afirmación la hizo en una charla en la sede de IICA en la ciudad de San José, Costa Rica, en la cual participaron unas 60 personas, y que tuvo lugar el marco de las sesiones de la 32ª Conferencia Global de la International Food and Agribusiness Management Association (Ifama) y del diálogo de la coalición NextGen Ag Impact Network (NGIN).
Ifama es una red que reúne a empresarios, académicos, estudiantes y forjadores de políticas públicas para la cadena de valor de la industria de los alimentos que buscan resolver problemas comunes del sector a nivel global. En tanto que NGIN es la red global de redes para líderes en agricultura, cuyo fin es empoderar a los jóvenes en el agro y el campo, en aras de alcanzar un impacto transformador hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ambas iniciativas cuentan con el apoyo de Bayer, compañía aliada del IICA.
“La agricultura intensiva en conocimiento ofrece enormes oportunidades”, indicó Otero, agregando que permite producir bajo ambientes adversos, avanzar en procesos biológicos y dar pasos firmes hacia una agricultura climáticamente inteligente, hacia la que ya se está transitando.
“Tiene que ser una agricultura nutricionalmente inteligente, socialmente responsable, resiliente y diversificada en relación con los mercados. La agricultura intensiva en conocimientos no va a parar, apoyando a los gobiernos para que puedan capitalizar la mayor parte de los beneficios”, añadió.
Eso sí, enfatizó en que se requerirá de más ciencia, tecnología e innovación, investigadores, emprendedores, capital y políticas públicas adecuadas para poder aprovechar su potencial y propiciar la transformación de la agricultura y los sistemas agroalimentarios.
“Esa agricultura intensiva en conocimientos es la que nos permitirá producir en ambientes críticos, en la que gracias a la edición génica se van a poder salvar vidas y avanzar en la eficiencia de los procesos biológicos. Es decir, hay una nueva frontera de conocimientos increíble; necesitamos más investigadores, innovación, más emprendedores, obviamente capital para seguir generando empresas y en adecuados entornos de política para generar círculos virtuosos que es tan importante”, complementó.
Otero remarcó además el rol clave que tiene las Américas como garante de la seguridad alimentaria planetaria, y el papel de la agricultura como herramienta fundamental en esta tarea, así como para la sostenibilidad ambiental, la búsqueda de paz y la estabilidad democrática.
“Somos hoy el continente más importante en cuanto a provisión de alimentos y tenemos enormes oportunidades de aprovechar la agricultura intensiva en conocimientos; esta es la hora de la agricultura y no podemos desaprovecharla, los ojos del mundo están sobre las acciones que va a tomar América Latina en cuanto al futuro de la agricultura, que tiende a consolidarse como el eje estratégico de nuestro continente y a nivel mundial”, mencionó.
“Nuestro continente es la región exportadora neta de alimentos más grande del mundo; América Latina y el Caribe es responsable del 15% de todos los alimentos que se comercializan, si incorporamos a Estados Unidos y Canadá, una de cada tres toneladas de alimentos viene de este continente, entonces, tenemos una responsabilidad sustantiva, nuestra misión es realmente muy grande, generamos alimentos que tienen que ser sanos, abundantes y nutritivos”, dijo.
UNA REGIÓN DE CUALIDADES ÚNICAS.
Otero mencionó también que la región posee cualidades que la hacen única como contar con “el mayor reservorio de agua, tener a los países más megadiversos del planeta” con invaluables “recursos biológicos y gran capital humano con mucho que aportar al mundo”.
Otero aprovechó para resaltar la trascendencia de colocar a los agricultores en el centro como piezas medulares para este desarrollo agropecuario y rural que se busca, aunado a lo vital de establecer vínculos entre el sector público y privado, la academia, y otra serie de instituciones y organizaciones comprometidas con este fin.
“Es importante la inclusión social y económica de nuestros agricultores familiares, que puedan ser protagonistas de su propia transformación, pensar que hay un futuro para sus familias, para que las zonas rurales sean lugares de progreso, generación de empleo, divisas, y por supuesto que ahí hacen falta buenas prácticas, sistemas de extensión basados en las tecnologías digitales”, concluyó.
Jun 14, 2022 | Opinión
En el marco de la Cumbre de las Américas, en el foro en que Estados Unidos anunció ayuda multimillonaria a Centroamérica, IICA pidió una “alianza continental” para enfrentar la crisis alimentaria.
Los Ángeles, Estados Unidos | El director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, llamó a conformar una alianza continental para enfrentar la creciente inseguridad alimentaria, en un foro de la Cumbre de las Américas en el que el gobierno de Estados Unidos anunció una multimillonaria ayuda humanitaria a países de Centroamérica.
La Administradora de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid), también exembajadora de su país ante la ONU, Samantha Power, hizo el anuncio en el foro denominado “La crisis alimentaria global y las Américas” convocado por la organización no gubernamental Pacific Council on International Policy, en el que también participaron el ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, Enrique Eduardo Reina; el destacado científico Gael Pressoir, de la Universidad Quisqueya, de Haití; y Renata Segura, del Grupo Internacional de Crisis.
Los panelistas discutieron acciones y propuestas que deben ser llevadas adelante en las Américas por los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y la academia frente a las crisis superpuestas del conflicto bélico en Europa del Este, la pandemia de Covid-19 y el cambio climático, un escenario que genera aumentos en los precios de los alimentos y de la energía, y crisis en el comercio de fertilizantes, con consecuencias especialmente delicadas para las poblaciones de los países más vulnerables de América Latina y el Caribe.
“No puedo pensar que haya un tema más importante que éste en el mundo de hoy. Estamos viendo los precios de alimentos más altos en toda una generación y la crisis es severa. Las sociedades nos están reclamando a los líderes de los sectores público y privado que trabajemos juntos para enfrentarla”, dijo Samantha Power.
“Ya antes de la guerra en Europa -agregó- el número de personas con hambre y desnutrición estaba aumentando y nos señalaba que estábamos en la dirección incorrecta”.
La alta funcionaria anunció nuevos fondos adicionales, por US$ 331 millones, para ayuda alimentaria y humanitaria a países de América Latina y el Caribe, “donde millones enfrentan inseguridad alimentaria”.
“Con la invasión de Rusia, fueron removidos unos 27 millones de toneladas de trigo, maíz y cebada del mercado mundial de alimentos. Sólo este año, hasta 40 millones de personas en el mundo pueden ser empujadas a la pobreza y el hambre por la guerra”, afirmó Power.
“Sabemos que la crisis no será solucionada con asistencia alimentaria, porque se requieren soluciones de largo plazo a través de inversión en agricultores para que puedan producir más. Por otro lado, esta crisis representa también una oportunidad para las Américas, que producen la tercera parte de los alimentos en el mundo y puede producir aún más”, señaló la responsable del Usaid.
Power también afirmó que el gobierno del presidente Joseph Biden está trabajando para que los países de las Américas puedan desprenderse de la dependencia de Rusia en cuanto a la provisión de fertilizantes y, a través de la ciencia y la innovación, incrementen sus rendimientos a pesar del cambio climático.
IICA QUIERE UNA ALIANZA CONTINENTAL CONTRA LA INSEGURIDAD ALIMENTARIA.
Manuel Otero, a su turno, expresó la necesidad de crear una alianza continental para enfrentar la inseguridad alimentaria. “A través de ella, el continente americano podrá proyectarse al mundo y asumir su responsabilidad como garante de la seguridad alimentaria y de la sostenibilidad ambiental globales. También significará más empleo, más ingresos y mayor calidad de vida. Necesitamos más instituciones y más inversiones”, afirmó.
Otero explicó que América Latina y el Caribe fue la región del mundo más afectada en lo económico y social por la pandemia, a lo que se sumó el impacto de eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes y, ahora, las consecuencias de la guerra en Europa del Este con el aumento en precios de alimentos, energía y fertilizantes.
El director general del IICA explicó que América es un continente heterogéneo, con grandes productores de alimentos, como Brasil, Argentina, Estados Unidos y Canadá, y otros que son importadores y además sufren las consecuencias del cambio climático. Nombró, en ese sentido, a los países del Triángulo Norte Centroamericano, a los del Caribe Oriental y a Haití.
“Es esencial -señaló- que desvinculemos el conflicto bélico de la producción, las exportaciones y el abastecimiento de alimentos. El derecho a la alimentación es sagrado. Tenemos que asegurar financiamiento a nuestros agricultores, que son 16,5 millones, sobre todo pequeños productores”.
Finalmente, Otero mencionó la necesidad de aumentar el comercio intrarregional y de aumentar las inversiones en investigación y ciencia para elevar los índices de productividad.
Por su lado, el canciller hondureño afirmó que su gobierno recibe “con beneplácito el anuncio del gobierno de Estados Unidos sobre la ayuda alimentaria y humanitaria a Honduras. Es un buen mensaje el apoyo a todas las Américas y potenciar la relación con la región. Ahora lo importante es ver cómo trabajamos juntos para poner en acción esta ayuda para que se traduzca en beneficios para nuestras poblaciones más pobres y más necesitadas”.
Reina dijo que Honduras es uno de los países más vulnerables ante el cambio climático y afirmó que los últimos huracanes que azotaron el país provocaron miles de millones de dólares de pérdidas en sus zonas más productivas.
“Conocemos esta realidad –agregó- y sabemos que el Estado tiene que trabajar en ella. Pero también creemos que los proyectos de cooperación del IICA y el Usaid son muy valiosos para generar resiliencia”, dijo el ministro.
“Necesitamos acción, inversión y comunicación. Si no accionamos y no invertimos la situación no cambiará. Y si no nos comunicamos para encontrar mecanismos de cooperación conjunta será muy difícil transformar la realidad”, concluyó.
Renata Segura habló de cómo la crisis alimentaria está impactando sobre la emigración de los países del Triángulo Norte de Centroamérica. El Grupo Internacional de Crisis es una organización independiente que trabaja en prevención de conflictos.
El científico haitiano Gael Pressoir describió la situación en Haití ante el aumento del precio internacional de los alimentos. Pressoir es decano de la Facultad de Ciencias Agrícolas y Medioambientales (FSAE) de la Universidad Quisqueya y científico principal de la Fundación Chibas, centrada en agricultura sostenible en Puerto Príncipe, Haití.
Previamente a este panel, y como parte de su agenda en la Cumbre de las Américas, el Director General del IICA moderó un diálogo sobre Políticas Estratégicas para la Seguridad Alimentaria organizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos, en el marco de la Cumbre de CEOs de las Américas, un foro que contó con la participación de Mónica Bauer, Vicepresidenta de Asuntos Corporativos de Pepsico; Augusto Pestana, Presidente de la agencia de promoción comercial de Brasil (APEX); Helga Flores, Vicepresidente de Asuntos Públicos Internacionales de Bayer; María Nelly Rivas, Vicepresidente de Relaciones Gubernamentales para América Latina de Cargill; y Andrés Peñate, Vicepresidente Global para Asuntos Públicos y Regulatorios de InBev.
LA FOTO – En la fotografía, el director general del IICA, Manuel Otero, y la administradora de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid), también exembajadora de su país ante la ONU, Samantha Power.
Feb 26, 2022 | Noticias, Opinión
Además, al alertar sobre esos efectos negativos, Otero agregó que la escalada se produce en momentos en que el mundo –y particularmente América Latina y el Caribe- aún intenta recuperarse de la pandemia.
El director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, expresó su preocupación por la situación creada en el este europeo, y alertó sobre sus potenciales consecuencias negativas para la seguridad alimentaria global y el comercio de bienes agropecuarios.
La afectación a la paz mundial, con la extendida incertidumbre que provoca, altera el normal funcionamiento de los mercados y compromete el abastecimiento de alimentos, impactando sus precios e insumos claves para su producción, recordó.
Además, al alertar sobre esos efectos negativos, Otero agregó que la escalada se produce en momentos en que el mundo –y particularmente América Latina y el Caribe- aún intenta recuperarse de la pandemia de Covid-19, que empujó millones de familias a la pobreza y compromete el futuro de jóvenes, niños y niñas, principalmente de aquellos que no pudieron sostener su escolaridad.
Ante el nuevo escenario, Otero reforzó el compromiso del IICA de continuar velando por el desarrollo agropecuario y el bienestar de las comunidades rurales de las Américas y, también, de incrementar sus esfuerzos en materia de cooperación y asistencia técnica a los países –muchos de ellos importadores de alimentos-, buscando enfrentar y mitigar en la región las consecuencias derivadas del conflicto.