“Empecé como auxiliar de investigación en el programa Carne y Lana, donde trabajé casi todo el tiempo”, pero “últimamente hubo cambios y hace poco estoy como encargado, pasé a la parte operativa pero siempre trabajando con animales, sobre todo con ovejas.
Daniel Bottero es encargado de la estación INIA Glencoe “Trabajamos de lunes a viernes, convivimos en la unidad, somos 12 o 13 permanentes pero en la semana se suma más gente porque vienen los técnicos a hacer los trabajos en su área”, contó.
Además hay estudiantes que van a hacer sus trabajos de tesis, permanecen allí un tiempo y se van.
Bottero contó que en el 2001 hizo su trabajo de tesis, se recibió en 2003 como técnico agropecuario “y en 2004 me empecé a vincular con labores a término, y desde 2007 estoy de manera permanente”, contó sobre su vínculo con la institución. “Yo fui uno de los que vino como estudiantes”, agregó.
“Empecé como auxiliar de investigación en el programa Carne y Lana, donde trabajé casi todo el tiempo”, pero “últimamente hubo cambios y hace poco estoy como encargado, pasé a la parte operativa pero siempre trabajando con animales, sobre todo con ovejas”.
“Acá en el equipo todos hacen de todo”, relató.
El área de trabajo son 1.304 hectáreas con manejo de ganado de cría Hereford, se hace ciclo completo en el ganado, y en ovejas trabajamos con dos razas: Merino Australiano y Dohne.
El trabajo que se desarrolla tiene su propia “complejidad”, dijo Bottero, cuyos fines son de investigación con “varios técnicos a los que se les ha destinado determinadas áreas, por ejemplo en investigación de pasturas que hacen análisis genéticos” en ellas; “hay análisis basados en el pastoreo con vacunos, ovinos o mixtos; y los ensayos de producción donde hay ensayos de metabolismos con animales estabulados, ensayos a campo sobre pradera. Todo tiene su seguimiento”.
El trabajo se hace “en constante organización con todos los técnicos. Cada jueves nos reunimos con todos los técnicos y se va estableciendo según la prioridad; mi tarea es bajar a tierra, organizar los grupos de trabajo y delegar las actividades”.
En una iniciativa conjunta de INIA y Hereford se abordó en exposiciones de técnicos como actividades a campo el detalle de las investigaciones sobre la emisión de metano en vacunos.
Con la organización del Instituto Nacional de Información Agropecuaria (INIA) y la Sociedad de Productores Hereford del Uruguay, el martes 30 de noviembre se llevó a cabo en la central de pruebas de Kiyú de la Sociedad de Productores Hereford la actividad denominada «Genética para una ganadería sustentable”. Estuvieron presentes autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el Ministerio de Ambiente, INIA y la SCHU.
Las exposiciones fueron presentadas por técnicos de INIA, entre ellos el Ing. Agr. José Ignacio Velazco (PhD), quien se refirió a la “cuantificación de metano entérico en Kiyú: la bolilla que faltaba”, presentando información sobre metano.
Velazco explicó que el metano se produce por la fermentación del rumen, es un gas que el animal produce y acumula, y tiene la necesidad de expulsarlo, y lo hace por la vía área a través de los eructos principalmente. Para medir esos gases se utilizan equipos apropiados.
El animal es atraído de forma natural por estímulo que puede ser alimenticio, sonoro o visual, y en el alimentador se recolectan todas las emisiones en tiempo real, es un procedimiento que se puede hacer varias veces a lo largo del día durante la prueba para eficiencia de conversión que es de 70 días, pero con menos de eso se puede tener los datos necesarios sobre las emisiones.
ENTREVISTA COMPLETA Y VIDEO DE LA JORNADA DEL DÍA 30/NOVIEMBRE.
“La ganadería es responsable solo del 20% de las emisiones globales y para Uruguay es muy difícil bajar la emisión absoluta de este gas porque tendría que sacar los rumiantes y eso no está entre las posibilidades ya que de eso depende nuestra economía. Sin embargo, hay muchas alternativas por el lado de reducir la intensidad de las emisiones a través de la mejora en la productividad de los sistemas”, detalló el Ing. Becoña de INIA.
Entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre una comitiva uruguaya viajó a la ciudad escocesa de Glasgow para participar de la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26). Para dialogar sobre el evento, los acuerdos alcanzados y la importancia nacional de asistir a este encuentro, fue convocado al programa “En dónde estamos” de Radio Nacional el Ing. Agr. (MSc) Gonzalo Becoña, designado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca para asistir a la cumbre en representación de Uruguay.
Actualmente, Becoña se desempeña como coordinador de Técnicos Sectoriales en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). En los últimos 11 años ha dedicado parte de su trabajo a la evaluación de la sustentabilidad de los sistemas de producción agropecuaria a través de estudios de impacto ambiental, en particular, en emisiones de gases de efecto invernadero.
El experto comenzó explicando que la cumbre climática es una reunión anual que se realiza entre todos los países integrantes de las Naciones Unidas donde se negocian diversos acuerdos referentes al sector agropecuario, pero también al transporte, energía y financiamiento, entre otros. En cuanto al objetivo macro de contribuir a la seguridad alimentaria, se revisan las alianzas que mantienen, las acciones y la implementación de políticas de adaptación o mitigación a largo plazo que pueden ejecutar para combatir este problema.
Las negociaciones son centrales en este evento que, según detalló Becoña, está conformado por una primera parte donde “todos los países convocados participan y tratan de definir en conjunto ciertas acciones a tomar según los objetivos locales de cada uno, con la mira en la meta general que es la seguridad alimentaria”.
«En Uruguay tenemos una agenda y avances bastante importantes en temas ambientales si nos comparamos con el mundo. Desde INIA y la academia se genera mucha información, soluciones y conocimiento de valor en pos de la sostenibilidad de diferentes sistemas de producción”.
“En estos intercambios uno puede ver los diferentes objetivos e intereses que tiene cada nación y las acciones que puede tomar al respecto. En una lectura amplia, los países desarrollados se inclinan hacia la mitigación de las emisiones, los que están en vías de desarrollo se orientan a la adaptación al cambio climático y los menos adelantados buscan fuentes de financiación para implementar acciones que les permitan reducir la vulnerabilidad de sus productores”, afirmó.
En base a las negociaciones, se acuerdan visiones grupales y se elabora un informe con las intenciones y acciones de cada país para reportarlo ante la convención marco. En este punto Becoña expresó que considera clave que haya representantes de la investigación participando de estas instancias. “Por el conocimiento y la información que puede aportar, es fundamental tener la visión de la ciencia en los acuerdos que se establezcan a largo plazo sobre el cambio climático”, enfatizó.
Asimismo, resaltó el liderazgo de los países en desarrollo en la producción de ciencia y tecnología orientadas a la sostenibilidad. “En Uruguay tenemos una agenda y avances bastante importantes en temas ambientales si nos comparamos con el mundo. Desde INIA y la academia se genera mucha información, soluciones y conocimiento de valor en pos de la sostenibilidad de diferentes sistemas de producción”.
Durante la cumbre también hay una agenda dedicada a renovar, revisar y establecer nuevos acuerdos en la materia entre los países participantes. En este contexto fue que Uruguay y otras 102 naciones firmaron el Acuerdo Global del Metano, comprometiéndose a reducir en conjunto el 30% de las emisiones de este gas de efecto invernadero.
El referente de INIA explicó que el acuerdo fue impulsado por Estados Unidos y la Unión Europea, y apunta a los países que tienen emisiones altas debido, principalmente, a la producción de hidrocarburos, combustibles fósiles y carbón, que es la fuente del 70% del metano que se emite en el mundo.
“La ganadería es responsable solo del 20% de las emisiones globales y para Uruguay es muy difícil bajar la emisión absoluta de este gas porque tendría que sacar los rumiantes y eso no está entre las posibilidades ya que de eso depende nuestra economía. Sin embargo, hay muchas alternativas por el lado de reducir la intensidad de las emisiones a través de la mejora en la productividad de los sistemas”, detalló el experto de INIA.
Para obtener datos que garanticen la calidad diferencial de los productos uruguayos la ciencia tiene un rol clave: “Para contar con esa información hay que medirla y en eso la ciencia es fundamental».
Sobre el final se refirió a la contribución de Uruguay a la seguridad alimentaria mundial. “Nosotros abastecemos de alimentos a los uruguayos y a distintos países del mundo. Jugamos un papel muy importante por eso debemos resaltar las características de nuestra producción que se diferencia por el cuidado del ambiente, las personas y los animales. El objetivo de Uruguay no es competir en volumen, es competir en calidad, y para eso debemos ampararnos en información sólida”.
Para obtener los datos que garanticen la calidad diferencial de los productos uruguayos Becoña señaló que la ciencia tiene un rol clave. “Para contar con esa información hay que medirla y en eso la ciencia es fundamental. Desde INIA, en el marco de una iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, hemos participado activamente en la elaboración de guías de cálculo de impacto ambiental de los gases de efecto invernadero, carbono, aditivos en alimentos, biodiversidad y calidad de agua”, comentó.
Con una visión a largo plazo el referente de INIA concluyó apuntando que “si algún día la Organización Mundial del Comercio quiere tener un método de estimación de estos indicadores cada vez más solicitados por los consumidores, puede y debería ampararse en estas guías que están desarrollados por investigadores en diferentes partes del mundo, por ejemplo, en Uruguay, donde tenemos estudios y aportes aplicados a múltiples sistemas de producción”.
El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) realizó ayer, desde Las Brujas, el taller sobre el Uso de la aplicación SIGRAS que fue desarrollada por la Unidad GRAS.
La Lic Guadalupe Tiscornia y el Ing. Agr. Adrián Cal explicaron el uso y el funcionamiento de la aplicación, posteriormente hubo un espacio de preguntas.
Tiscornia apuntó a dar a conocer los productos de INIA GRAS, y la idea fue mostrar las potencialidades de uso de las diversas herramientas de SIGRAS y la información que allí se puede obtener.
SIGRAS.
En el siguiente video se puede ver la exposición de la Lic. Tiscornia explicando todos los aspectos de INIA GRAS, y del Ing. Cal que se refirió específicamente a la aplicación SIGRAS.
EN DICIEMBRE INIA REALIZARÁ LA JORNADA SOBRE TÉCNICAS DE ENMALLADO PERMANENTE EN PLANTACIONES CITRÍCOLAS.
Por otra parte INIA realizará la actividad de campo sobre técnicas de enmallad permanente en plantaciones citrícolas, una actividad dirigida a técnicos y productores del sector citrícola.
Se realizará el viernes 3 de diciembre desde las 08.00 horas en el predio de la empresa Noridel SA, en Zanja Honda, ruta 3 Km. 525, en el departamento de Salto.
El objetivo es presentar el avance de conocimientos generados durante los dos primeros años de evaluación.
Esta actividad se encuentra enmarcada en el proyecto sobre desarrollo de nuevas tecnologías para sistemas sustentables de alta eficiencia de producción para el sector citrícola, en asociación de empresa Noridel S.A (Naranjales Guarino) con INIA y Facultad de Agronomía (Departamento de Suelos), financiado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación e Innovagro.