José Bonica, presidente de INIA, resumió los aspectos más importantes de la visita.
A mediados de febrero de 2021 Bill Gates hizo referencia crítica a los sistemas de producción de carne en el mundo y aconsejó un mayor consumo de carne sintética con lo cual se ayudaría a solucionar el problema climático. El llamado del magnate fue en una entrevista que concedió a la revista MIT Technology Review y tuvo una repercusión mundial que generó reacciones en todos los países productores, inclusive Uruguay.
Horas después del mensaje del famoso millonario, el entonces presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), el hoy ministro Fernando Mattos, escribió una carta en la que invitó a Gates a visitar nuestro país para ver por sí mismo cómo se produce carne en Uruguay.
El INAC lo invita “a conocer el Uruguay, país con más de 400 años de explotación ganadera en base a pasturas naturales y que es ejemplo de sostenibilidad”, escribió Mattos, y agregó: “No estamos en contra de ese producto (sintético), ni consideramos a estas iniciativas una amenaza” para la carne verdadera.
“Respetamos a los consumidores que tomen esa opción, pero nos defenderemos de ataques infundados y reclamaremos el derecho de respetar las denominaciones, rechazando cualquier intento de apropiación genérica con el ardid del falso beneficio. ¡Llámenlo como quieran, pero no es carne!”, enfatizó en la misiva.
Gates aceptó la invitación pero no vino en persona sino que envió a un grupo de expertos de la Fundación Bill y Melinda Gates con el fin de que éstos conocieran el modelo de agroproducción local, sus diferenciales y las acciones que se están desarrollando para que cada día sea más sustentable. Durante tres días, la comitiva tuvo oportunidad de recorrer diferentes sitios del país donde científicos y productores están trabajando en el tema, y de reunirse con jerarcas oficiales.
El grupo de visitantes estuvo conformado por Brantley Browning, oficial superior de programas de la fundación; Ruben Echeverria, asesor superior de Desarrollo Agrícola; Alfred de Vries, oficial superior de programas de Producción Animal, y Samuel Thevasagayam, subdirector de Desarrollo Global.
JORGE BONICA: HAY COSAS EN QUE “URUGUAY PUEDE SER EJEMPLO”.
Al respecto, el presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), Jorge Bonica, dijo que “la Fundación Bill y Melinda Gates tiene casi 80 investigadores dedicados a la división agropecuaria” y que fue “la cúpula” la que vistió Uruguay.
“Ellos se dedican principalmente a los países pobres, el origen de la Fundación eran los temas de salud animal, enseguida pasaron a mortalidad infantil y luego a la nutrición. Sin querer caen en la producción de alimentos y la producción de carne, sobre todo en los países donde debido a una baja eficiencia la huella de metano pasa a ser importante”, explicó.
Agregó que Uruguay y la Fundación están “lejos de desconocer” esos problemas, y que la intención es “conocer cómo se puede tener una baja afectación ambiental en sistemas pastoriles”.
En los intercambios previos al encuentro con la Fundación a través de Zoom, “coincidimos en algunos aspectos”, “aparecieron cosas en común, cosas en que Uruguay puede ser ejemplo ante otros países, y allí surgió e término ‘observatorio’ que quedó plateado para tenerlo presente porque Uruguay puede ser útil para otros”, comentó Bonica.
El ministro Mattos en la recorrida de campo con los representantes de la Fundación y los técnicos uruguayos.
URUGUAY DEBE DAR A CONOCER LO QUE HACE.
Consultado si lo que falló fue el conocimiento que la Fundación tenía sobre lo que Uruguay hace, o si fue Uruguay que no transmitió su experiencia, el presidente de INIA dijo que se dieron “las dos cosas”.
“Ellos sabían que tenían cosas para aprender acá, pero la Fundación Gates no está en Sudamérica, entonces le quedan cosas por aprender. Y a nosotros nos lo hizo notar una semana antes el investigador que vino de California, el Dr. Frank Mitloehner, que nos dijo que ‘si hacen alguna cosa, hablen de lo que hagan’, y pude ser que nosotros tengamos un perfil muy bajo”, comentó Bonica que añadió: “Es posible que Uruguay esté dejando pasar algunas oportunidades por no charlar sobre lo que nosotros hacemos”.
La visita de la Fundación fue corta “pero se llevan la cara de nosotros, el cómo somos en el día a día, eso ya lo vieron”, y sobre ese tema “doy un ejemplo muy rápido: En INIA La Estanzuela tenemos un ensayo de rotaciones que se hizo ante la preocupación por la salud de nuestros suelos. Ese ensayo tiene más de 60 años, es el más antiguo de Latinoamérica y eso les impresionó porque había empezado antes de que naciera cualquiera de los integrantes de la delegación. Son las pequeñas cosas que muestran que Uruguay piensa en esas cosas. Puede ser que lo llamemos huella de carbono o de otra forma, pero tenemos esa conciencia”.
EL AUTO EN LA RUTA DE ALEMANIA Y EN LA RUTA DE URUGUAY.
Por otra parte Bonica subrayó que Uruguay emite “muy pocos” gases y “en un ambiente que existe desde hace millones de años” en el sentido de que “nuestros herbívoros siempre han estado en nuestras pasturas, nunca tuvimos que talar ningún monte. Los herbívoros han cambiado, pero el sistema es básicamente el mismo. A su vez hay variabilidad en nuestro comportamiento, entonces unos campos sobrepastoreados pueden tener suelos cansados y se podría revertir eso con prácticas de manejo, pero hay otros campos bien manejados que están en una situación buena, así que hay una heterogeneidad de situaciones”.
“Pero esto no es solo carbono, existen otras cosas y por eso hablamos de huella ambiental. En nuestros suelos tenemos una cantidad de especies increíble, organismos, microorganismos, y eso da lugar a una cantidad de aves impresionantes”, describió.
Finalmente contó la anécdota del vehículo que recorre kilómetros en Alemania sin tener que limpiar su parabrisas, y nosotros cada poco tenemos que limpiar nuestro parabrisas. “Eso es una muestra de la variabilidad de seres vivos y esa variabilidad debemos conservarla y transformarla en una ventaja comercial al momento de vender, ahora que la sociedad mundial presta tanta atención a estos temas”. “Tenemos que hablar de clima, pero también de economía porque es importante”, reflexionó.
“EL SUEÑO DEL PIBE”.
En el encuentro con la Fundación hubo temas que “despertaron mucho interés como lo que estamos haciendo en Kiyu con la medición de emisiones de metano en toros que a pocos metros se venden en una pista de remate. Es algo con lo que ellos quieren colaborar y escalarlo, que más animales puedan ir en ese sentido”.
Además “quedaron que en el próximo congreso de genética que se va a realizar e Róterdam (Países Bajos) van en tener ciertas cosas ya armadas para discutirlas y nuevamente los técnicos de ambas instituciones se van a ver las caras”.
En encuentro con la Fundación incluyó un cronograma de trabajo, una hoja de ruta, se despertó interés. Ahora falta cumplir con “el sueño del pibe, es que así como el señor Gates se pronunció sobre la carne de forma crítica, que lo haga ahora sobre el modelo uruguayo, que haga un comentario de ese estilo”, finalizó.
José Bonica (INIA): “Uruguay mostró que la sostenibilidad ambiental, puede ir de la mano con el desarrollo económico y productivo”.
Tras aceptar la invitación del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), expertos de la Fundación Bill y Melinda Gates visitaron Uruguay para conocer el modelo de agroproducción local, sus diferenciales y las acciones que se están desarrollando para que cada día sea más sustentable. Durante tres días, la comitiva tuvo oportunidad de recorrer diferentes sitios del país donde científicos y productores están trabajando en el tema y de reunirse con jerarcas oficiales.
El grupo visitante estuvo conformado por Brantley Browning, oficial superior de programas de la fundación; Ruben Echeverria, asesor superior de Desarrollo Agrícola; Alfred de Vries, oficial superior de programas de Producción Animal, y Samuel Thevasagayam, subdirector de Desarrollo Global.
En la primera jornada estuvieron acompañados por el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos; el presidente de INIA, José Bonica; el vicepresidente, Walter Baethen, y el coordinador de técnicos sectoriales del instituto, Gonzalo Becoña, quien en 2021 fue designado por el MGAP para asistir a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en representación de Uruguay por su especialización en la materia.
El itinerario comenzó en la Central de Pruebas de la Sociedad de Criadores de Hereford en Kiyú, donde la investigadora de INIA Elly Navajas fue la encargada de presentar la investigación que se desarrolla allí para identificar, caracterizar y seleccionar los toros más eficientes y los que emiten menos metano.
Luego se dirigieron a la estación experimental de INIA La Estanzuela donde el director nacional del instituto, Jorge Sawchik, los invitó a recorrer el experimento de rotaciones agrícola-ganaderas instalado en 1963 para analizar a largo plazo las consecuencias que tienen las distintas prácticas agrícolas en el suelo, el medioambiente y la economía.
“El cometido de la visita fue que pudieran ver, desde diferentes perspectivas, que Uruguay trabaja en los temas ambientales desde hace tiempo. No es algo que ocurra ahora, en INIA se investiga hace más de 60 años y el ejemplo es el ensayo de rotaciones de La Estanzuela que es el más antiguo de Latinoamérica”, destacó Bonica.
Por ser una producción a cielo abierto y a pasto la que distingue a Uruguay en el mundo, la alimentación, la productividad, y la sostenibilidad van de la mano, es por eso que el recorrido continuó en el tambo de INIA, con el director del Programa de Lechería de INIA, Santiago Fariña. El foco sanitario de la agroproducción lo sumó Alejo Menchaca, coordinador de la Plataforma de Salud Animal del instituto, que también visitaron.
La segunda jornada estuvo marcada por la visita al establecimiento de la familia Leaniz Olegui en Florida. Allí conocieron un predio liderado por productores profesionales y colaboradores altamente capacitados, donde la producción de invernada se inicia en un ciclo agrícola para viabilizar la inclusión de pasturas mejoradas, y donde también hay campo natural.
“Uruguay mostró que la sostenibilidad ambiental, puede ir de la mano con el desarrollo económico y productivo”, destacó Bonica. “Esta fundación tiene un trabajo muy importante en países con condiciones diferentes a Uruguay, pero nuestra experiencia puede ser muy útil para que la aprovechen total o parcialmente”, señaló.
Finalmente, la tercera jornada tuvo lugar en el Laboratorio Tecnológico del Uruguay, donde INIA tiene su Dirección Nacional. Además de las máximas autoridades del instituto, asistieron al encuentro tres comitivas, una del MGAP liderada por el ministro Mattos y el subsecretario Ignacio Buffa, otra del ministerio de Ambiente, y otra del Instituto Nacional de Carnes, liderada por su presidente, Conrado Ferber. Allí se hizo un balance total del recorrido y se propuso realizar acciones conjuntas a futuro.
“Está claro que vamos a seguir trabajando en conjunto, eso quedó pactado y comprometido. Si bien la fundación no actúa en nuestro país, puede brindarnos asistencia en determinados temas, así como la experiencia de Uruguay puede serle útil para aplicar en otros sitios. Es una situación ganar-ganar”, destacó Bonica.
Asimismo, el presidente de INIA valoró que “se pudo mostrar cómo interactúa la institucionalidad para abordar temas de tanta relevancia para el país y de qué manera la investigación trabaja en estrecho vínculo con los productores”. “Uruguay mostró que la sostenibilidad ambiental, puede ir de la mano con el desarrollo económico y productivo, ese fue el mensaje central”, concluyó.
El uruguayo Adrián Cal, de INIA, generó un modelo de inteligencia artificial destinado a la seguridad alimentaria en el marco de un desafío de la Agencia Espacial Europea.
Buscando soluciones tecnológicas destinadas a la seguridad alimentaria, la Agencia Espacial Europea (ESA, por su nombre en inglés) lanzó recientemente un concurso que tuvo como finalista al investigador uruguayo Adrián Cal, quien actualmente trabaja en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). La competencia desafió a los concursantes a desarrollar un modelo de inteligencia artificial y aprendizaje automático para la identificación de cultivos utilizando imágenes satelitales.
Cal es ingeniero agrónomo, está finalizando su maestría en Ciencia de Datos en la Universidad de Buenos Aires y actualmente trabaja como investigador en la Unidad de Agroclima y Sistemas de información (GRAS) de INIA. Esta sección se dedica al desarrollo de herramientas digitales para la gestión de riesgos, principalmente asociados al clima, en los distintos sistemas productivos del Uruguay.
Su modelo fue uno de los cuatro finalistas de la competencia que fue planteada por la iniciativa Inteligencia Artificial para la Observación de la Tierra (AI4EO) de la ESA junto con la empresa satelital Planet, la Universidad Técnica de Múnich, el Centro Aeroespacial Alemán y la Fundación Radiant Earth, que periódicamente lanzan desafíos de esta índole para resolver problemas concretos de la realidad mediante inteligencia artificial.
“AI4EO lanza estos retos que permiten que mucha gente especializada esté trabajando en un mismo problema. Lo bueno de eso es que se obtienen soluciones diferentes que sirven como insumo para desarrollar modelos más óptimos que integren las ideas de todos”, valoró el investigador, quien obtuvo el cuarto puesto en la competencia.
En esta edición el reto se centró en la seguridad alimentaria y desafió a los concursantes a diseñar un modelo para la identificación de cultivos. Cal explicó que “estos modelos permiten estimar qué cultivos hay en cada área en una zafra y eso es útil para la toma de decisiones vinculadas a la seguridad alimentaria ya que, si un año hay menos área sembrada de cierto cultivo, se puede evaluar qué factores incidieron, si fue por el mercado, un tema climático u otro elemento. También permiten hacer planificaciones logísticas, por ejemplo, si en una región se detecta que hay muchos productores de trigo, se puede proponer la instalación de un silo”.
En Uruguay la generación de este tipo de soluciones tecnológicas y el uso de imágenes satelitales forman parte del quehacer diario de la Unidad GRAS del INIA. “Desde su creación en 1998 trabajamos en estos ejes y hemos generado diferentes productos basados en imágenes satelitales para facilitar la toma de decisiones de los productores y también del gobierno. Entre ellos puedo destacar los monitoreos APAR y NDVI, que permiten estimar el crecimiento, la productividad y el estado de la vegetación en el país”, ejemplificó Cal.
El investigador de INIA destacó que la mayor retribución que brindan estos desafíos es la posibilidad de mantenerse actualizado y de adquirir nuevos conocimientos. “A mi entender, el mayor premio de estas iniciativas es que te enfrentan a situaciones diferentes que te exigen aprender habilidades nuevas para dar con la mejor solución. Incluso al conocer los modelos de los otros finalistas uno aprende de ver cómo otros pensaron la resolución para ese problema. Eso te enriquece, porque adquirís conocimiento nuevo que luego podés aplicarlo en tu trabajo, y también te mantiene actualizado en las últimas tecnologías que se están utilizando”, concluyó el investigador.
El especialista fue recibido en la Central de Pruebas de Hereford. La sustentabilidad de la ganadería fue el centro del diálogo de las instituciones uruguayas con el experto internacional Frank Mitloehner.
Con el objetivo de intercambiar experiencias y conocimientos adquiridos en el camino hacia la sustentabilidad en la ganadería, la Sociedad de Criadores de Hereford (SCH) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) recibieron en la Central de Prueba de Toros de la SCH al Dr. Frank Mitloehner, quien llegó a Uruguay como asesor del Instituto Nacional de Carnes (INAC) en temas ambientales.
Mitloehner es el director del CLEAR Center de la Universidad de California-Davis. Este centro se dedica a la investigación y la comunicación de estrategias para la mitigación de los efectos ambientales de la ganadería, y de informar a la sociedad sobre su impacto ambiental y la importancia de las proteínas animales para la salud humana.
Durante su visita Uruguay, el especialista fue recibido en la Central de Pruebas de Hereford por la Ing. Agr. Lucía Perdomo, vicepresidente de la SCH; el Ing. Agr. Martin Segredo, integrante de la Comisión Directiva de la central; el Ing. Agr. José Bonica, presidente de INIA, y los Ings. Agrs. Elly Navajas y Fabio Montossi, ambos investigadores principales del Programa de Carne y Lana de INIA.
Aportando conocimiento para que la ganadería uruguaya sea cada día más cuidadosa con el ambiente, en este predio INIA realiza evaluaciones que le permiten identificar, caracterizar y seleccionar los toros de Hereford más eficientes, es decir, lo que producen igual que otros, pero comiendo menos alimento, los que emiten menos metano y los que se adaptan mejor a condiciones ambientales cambiantes y desafiantes.
De la mano de Navajas, quien lidera el experimento de INIA en Kiyú, Mitloehner tuvo oportunidad de conocer de primera mano el trabajo de investigación que se realiza allí, el equipamiento de alta tecnología que se emplea y los avances que se han obtenido desde su instalación.
Además del experimento de la central de toros de Kiyú, INIA cuenta con otro de iguales características en Treinta y Tres y otro similar centrado en ovinos ubicado en Tacuarembó. En cada uno, el equipamiento instalado permite pesar al animal y lo que ingiere varias veces al día, obteniendo los datos necesarios para identificar a los más eficientes y productivos, y medir el metano que emiten al rumiar. Esta infraestructura se complementa con otros equipos utilizados en INIA como “mochilas” que se colocan en el ganado para medir emisiones o cámaras que se utilizan para cuantificar los aportes de óxido nitroso de la orina de la vaca en el suelo. Además, el instituto cuenta con múltiples líneas de investigación y aportes en el tema en miras de incrementar la sostenibilidad de la ganadería uruguaya.
Contemplando los aspectos productivos y la sostenibilidad ambiental de nuestros sistemas, INIA alcanza resultados promisorios en el estudio combinado de la productividad animal y el efecto mitigador de las emisiones de CH4 entérico de una dieta forrajera de mayor calidad respecto a una de menor calidad en bovinos en fase de terminación.
Técnicos de INIA realizaron una investigación sobre producción y emisiones de metano. Una de las conclusiones a la que arribaron fue que “suministrar una dieta forrajera de alta calidad con bajos contenidos de fibra durante la fase de terminación no solo mostró importantes implicancias positivas en el aspecto productivo, sino también en la sostenibilidad ambiental del sistema”.
Una mayor ganancia media diaria (GMD) y peso vivo (PV) finales en novillos en etapa de terminación “fueron conseguidos por los animales alimentados con una dieta baja en fibra”.
El siguiente es el artículo completo publicado en la última revista de INIA, correspondiente a marzo de 2022.
EMISIONES DE METANO DE NOVILLOS EN FASE DE TERMINACIÓN ALIMENTADOS CON DIETAS CONTRASTANTES EN LOS NIVELES DE FIBRA.
El cambio climático, y el consecuente calentamiento global, es un fenómeno provocado por el incremento de la concentración natural de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, los que provienen fundamentalmente de la actividad humana.
En nuestro país, el sector agropecuario es responsable de una importante proporción de las emisiones GEI nacionales, siendo el gas metano (CH4) el principal gas emitido.
Esto representa importantes desafíos dados los compromisos internacionales de mitigación asumidos por el país y la importancia del sector cárnico en la economía nacional.
El CH4 corresponde al producto final del proceso de fermentación entérica de los rumiantes. Su producción ocurre principalmente en el rumen (~90%), y en menor medida (~10%) en el intestino grueso (Vlaming, 2008), a través de las fermentaciones de carbohidratos realizadas por un grupo de microrganismos. La mayor o menor producción de este gas se debe a factores tales como: raza, crecimiento, nivel de producción, genética del animal, temperatura ambiental, siendo el factor más importante la cantidad y calidad del alimento ingerido por el animal (Clark et al., 2011).
En Uruguay, los sistemas de producción de terminación bovina se dan mayoritariamente bajo dietas forrajeras (>80 %, Bervejillo, 2021), con una gran variación en la calidad, en especial a lo referido a su contenido de fibra. Sin embargo, a nivel nacional se carece de valores de emisión de CH4 para esta fase del ciclo productivo que contemplen las diferencias en el valor nutritivo de la alimentación forrajera suministrada. Por este motivo, se planteó estudiar la productividad animal y el efecto mitigador de las emisiones de CH4 entérico en bovinos en fase de terminación, a través del manejo del contenido de fibra de la dieta forrajera suministrada.
METODOLOGÍA.
El experimento fue realizado en la Unidad del Lago de INIA La Estanzuela, Colonia durante 97 días entre los meses de abril y julio del año 2021. Este consistió en cuantificar las emisiones de CH4 en 36 novillos Aberdeen Angus, con un peso promedio inicial de 437 ±7 kg, bajo un sistema de encierro y alimentados con dos dietas forrajeras.
La alimentación se desarrolló en comederos automatizados de la empresa ®Intergado. Estos asocian la caravana del animal con una de sus puertas permitiendo controlar el acceso. El registro de acceso permitió evaluar el consumo diario de cada animal de forma periódica (Figura 1).
Las dietas fueron ofrecidas tres veces por día de modo ad libitum y consistieron en dos dietas en base a forrajes cosechados. Una de las dietas, considerada de alta calidad, presentaba un bajo contenido en fibra (BF) y consistió en 100% de henolaje de alfalfa + Dactylis glomerata (AA+D); la segunda dieta, considerada de baja calidad, presentaba mayor contenido en fibra (AF) y consistió en un 70% de henolaje de AA+D y un 30% de heno de rastrojo de cebada.
Para estimar las emisiones de metano se utilizó la técnica de gas trazador hexafluoruro de azufre (SF6) (Johnson et. al, 1994 adaptada por Gere y Gratton, 2010). Esta técnica consiste en suministrar, utilizando un lanza-bolo, una cápsula con gas SF6 de liberación conocida a cada animal. Luego de un período de acostumbramiento los animales son equipados con una mochila y un arnés en donde se colocan dos tubos de acero inoxidable de 0,5 L al vacío, para la recolección del gas exhalado y eructado, y dos mangueras conectadas a los tubos, con un regulador de entrada de aire en su extremo posicionado cerca de las narinas del animal (Figura 2). Las mediciones fueron realizadas durante cinco días seguidos y las muestras del gas colectado se analizaron por cromatografía de gases
RESULTADOS Y DISCUSIÓN.
En el Cuadro 1 se muestra el valor nutritivo de las dos dietas suministradas. Se puede observar cómo los valores de FDN, FDA y lignina son superiores para la dieta de baja calidad (AF). Si bien son valores esperados en dietas basadas en forraje, las diferencias de calidad entre estas tienen consecuencias productivas y ambientales.
En el Cuadro 2 se muestran los resultados de las distintas variables productivas analizadas. El primer aspecto para destacar es que los animales con dietas BF lograron más del doble de ganancias de peso que los animales AF. Estas diferencias se vieron reflejadas en el mayor peso vivo al final del período experimental.
Esto tendrá implicancias en términos de kg de peso de la canal caliente, como también, en términos de un retraso en el tiempo de terminación de ese animal. Los distintos consumos presentados por cada grupo están estrechamente relacionados con el contenido de FDN de la dieta suministrada (Mertens, 2010). A mayores contenidos de FDN, mayor tiempo de retención del alimento en rumen y por tanto un menor consumo de alimento.
A su vez, la cantidad de ingesta del alimento afecta los procesos de fermentación en el rumen, estando las emisiones de CH4 directamente relacionadas con el nivel de ingesta (Jonker et al., 2017). Es decir, cuanto mayor es la materia seca ingerida, mayor será la emisión neta de metano (g/d). Esto explica lo que se observa en los animales del grupo BF, los que presentaron mayores emisiones absolutas a consecuencia de los mayores consumos de MS presentados.
Sin embargo, las emisiones en términos de intensidad, es decir la emisión de CH4 expresada por unidad de MS consumida, mostraron que los animales de la dieta BF presentaron una menor intensidad de emisión.
En el mismo sentido, la intensidad de emisión de los animales BF expresada en relación a la ganancia de peso vivo, fue casi dos veces menor al compararse con los animales del grupo AF.
El Ym (methane yield, por sus siglas en inglés), unidad propuesta por el Panel Intergubernamental por el Cambio Climático (IPCC) como factor de emisión para desarrollar los inventarios de gases a nivel mundial, hace referencia a la eficiencia del uso del alimento por parte del animal expresando la emisión de CH4 por unidad de Energía Bruta (EB) ingerida. El valor de Ym obtenido para cada una de las dietas forrajeras evaluadas confirma que la calidad de la misma, definida según su contenido de FDN, puede generar importantes diferencias en cuanto a la eficiencia en el uso del alimento y por tanto a la emisión de CH4. En este experimento el grupo BF presentó un valor de Ym = 6,7 %, cifra muy cercana a la propuesta por el IPCC (6,5 %) para animales alimentados con dietas basadas en forrajes. A su vez, el valor de Ym obtenido en el grupo de animales con dieta de AF (7,5 %) se ajusta a lo que se propone para animales alimentados con dietas forrajeras de baja calidad.
CONSIDERACIONES FINALES.
Suministrar una dieta forrajera de alta calidad con bajos contenidos de fibra durante la fase de terminación no solo mostró importantes implicancias positivas en el aspecto productivo, sino también en la sostenibilidad ambiental del sistema. Mayores GMD y PV finales en novillos en etapa de terminación fueron conseguidos por los animales alimentados con una dieta baja en fibra.
Esta mejora en las variables productivas fue, además, acompañada por una menor intensidad en las emisiones de CH4 entérico expresadas por kg MS ingerido, por kg de PV ganado, así como por unidad de EB ingerida (Ym). Los resultados confirman que la utilización de una mejor calidad de dieta forrajera durante la fase de terminación es una alternativa viable de mitigación de emisiones de metano en la ganadería.
AGRADECIMIENTOS.
Los autores agradecen especialmente a la Unidad del Lago y al Laboratorio de Nutrición de INIA La Estanzuela. Además, agradecen especialmente a los estudiantes de La Carolina, Juan Vandelli y José Mesegues, por su valiosa colaboración.
REFERENCIAS.
Bervejillo J. 2021. Comportamiento del sector carne vacuna. In: Anuario OPYPA. Montevideo: MGAP. [en línea]. Disponible en: https://www.gub.uy/ministerio-ganaderia-agricultura-pesca/comunicacion/publicaciones/anuario-opypa-2021/analisissectorial-cadenas-productivas/comportamiento
Clark H, Kelliher F, Pinares-Patiño C. 2011. Reducing CH4 Emissions from Grazing Ruminants in New Zealand: Challenges and Opportunities. Asian-Australasian Journal Animal Science. 24: 295-302.
Gere, J. I., and Gratton, R. 2010. Simple, low-cost flow controllers for time averaged atmospheric sampling and other applications. Latin American applied research. 40(4): 377-381.
Johnson, K., Huyler, M., Westberg, H., Lamb, B., & Zimmerman, P. 1994. Measurement of methane emissions from ruminant livestock using a sulfur hexafluoride tracer technique. Environmental science & technology. 28(2): 359-362.
Jonker, A.; Molano, G.; Koolaard, J.; Muetzel, S. 2017. Methane emissions from lactating and non-lactating dairy cows and growing cattle fed fresh pasture. Animal Production Science. 57: 643–648.
Mertens, D. R. 2010. NDF and DMI-Has anything changed. In Proc. Cornell Nutr. Conf., Syracuse, NY. Pp: 160-174.
Vlaming, J. 2008. Quantifying variation in estimated methane emission from ruminants using the SF6 tracer technique. Thesis Doctoral. Palmerston North, New Zealand, Massey University. 186 p
AUTORES DEL ARTÍCULO DE INIA.
MV. Daniel Santander. Ing. Agr. MSc. Juan Clariget. DMV PhD Georgget Banchero. Lic. MSc. Claudia Simón. Bach. Julieta Mariotta. Ing. Agr. PhD Verónica Ciganda.