Mattos en COP28: “El mandato histórico del productor agropecuario es cuidar la tierra y entregarla a sus hijos en mejor estado”.

Mattos en COP28: “El mandato histórico del productor agropecuario es cuidar la tierra y entregarla a sus hijos en mejor estado”.

 Mattos: “Somos garantes de la seguridad alimentaria, somos esenciales para combatir los problemas de abastecimiento, de hambre en el mundo, somos también fundamentales para la paz social porque no hay paz, no hay tranquilidad y no hay equilibrio social ni político si falta la alimentación”.

Dubái, Emiratos Árabes Unidos | IICA | Todo El Campo | El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Fernando Mattos, aseguró que el agro está recuperando el espacio que nunca ocupó debidamente en las discusiones climáticas globales, y elogió los esfuerzos del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), organismo hemisférico especializado en desarrollo agrícola y rural, para impulsar la presencia del sector agropecuario en los principales foros globales de negociación ambiental, como las COP.

En la COP28 de Dubái, Emiratos Árabes Unidos, Mattos realizó una intensa actividad, participando de decenas de encuentros, entre ellos dos reuniones ministeriales -de América Latina y el Caribe y de Mercosur, Chile y Bolivia-, además de eventos técnicos, en los que trató asuntos como seguridad alimentaria y medio ambiente, ganadería sostenible, biodiversidad, gestión del conocimiento y de los recursos naturales, y acceso al financiamiento, entre otros.

Al realizar un balance de su participación y sus colegas de Agricultura del continente americano en la cumbre climática, el ministro uruguayo expresó que “que se viene recuperando el espacio que nunca se ocupó debidamente” e indicó que “somos garantes de la seguridad alimentaria, somos esenciales para combatir los problemas de abastecimiento, de hambre en el mundo, somos también fundamentales para la paz social porque no hay paz, no hay tranquilidad y no hay equilibrio social ni político si falta la alimentación”.

“También tenemos la responsabilidad ambiental de generar sistemas productivos sostenibles. Acá la agricultura está activa, no puede tener lugar si va a expensas de los recursos naturales; y por lo tanto, la forma de tener sistemas productivos responsables, claramente debe haber un espacio, un lugar para hablar de los temas del ambiente”, agregó.

Mattos, quien preside la Junta Interamericana de Agricultura (JIA), que reúne a todos los ministros de Agricultura de las Américas, también destacó la labor del IICA, al que definió como “un gran catalizador de una presencia mucho más marcada de la agricultura en estos foros”, y dijo que “esto se debe incrementar, ya que no se puede hablar de sostenibilidad ambiental si no se habla también de la agricultura”.

En ese sentido, defendió el papel de los agricultores, afirmando que los productores agropecuarios tienen el mandato y el legado de cuidar los recursos naturales.

“Muchas veces hay un estereotipo, el del productor de alimentos que es un destructor de la naturaleza. Estamos muy lejos de eso porque hemos recibido de herencia de nuestros padres y abuelos la responsabilidad de mantener los recursos en condiciones para que justamente el futuro asegure que nosotros le traspasemos a nuestros hijos y nietos una condición mejor que la recibimos, eso como una especie de mandato”, expresó.

Mattos también se refirió a los equilibrios necesarios entre producción y medio ambiente y ponderó la participación creciente de los temas de agricultura, alimentación y comercio agropecuario en las COP: “Nosotros lo predicamos dentro del Uruguay y sabemos que existen tensiones entre producción y ambiente, pero tenemos que encontrar los caminos del entendimiento. No es razonable que la COP haya tomado la dimensión que tomó en todos estos 30 años, desde 1992, y que la participación de la agricultura haya sido prácticamente nula, entonces, de diez años para acá es que empieza a haber tímidamente una participación, una presencia y creo que es esencial para una mutua comprensión”.

En ese sentido, llamó a que más rápidamente los productores vean beneficios económicos con la aplicación de sistemas de producción sostenibles.

“Gracias a estos foros, a estos espacios de discusión climática, hemos incorporado una serie de prácticas y de conciencia. Debemos inculcar al productor que todavía no visualiza suficientemente la importancia de generar menos emisiones y que muchas veces necesita recibir señales de mayores ingresos para su producción, porque normalmente el productor es receptor de los precios que genera su propia producción, pero también debería ser receptor de los beneficios de aplicar sistemas de producción sostenibles, que van a hacer un mundo mucho más sano, mucho más justo y mucho más productivo”, concluyó.

(IICA). En la foto: Fernando Mattos, presidente del Consejo Agropecuario del Sur (CAS) y ministro de Uruguay; Lloyd Day, subdirector general de IICA; y Esteban Valenzuela, ministro de Agricultura de Chile.

Documento de IICA muestra que emisiones adjudicadas a ganadería no se contabilizan adecuadamente y son menores a las alegadas.

Documento de IICA muestra que emisiones adjudicadas a ganadería no se contabilizan adecuadamente y son menores a las alegadas.

En la presentación del documento en la COP28 participó el ministro Fernando Mattos, entre otros.

Dubái, Emiratos Árabes Unidos | IICA | Todo El Campo | La ganadería bovina tiene un impacto mucho menor sobre el calentamiento global al que se alega si se miden las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que efectivamente le corresponden, las del período de cría de animales, y se excluyen las que le adjudican, que provienen de otros sectores de la economía, reveló un estudio presentado en el pabellón del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en la COP28.

El estudio, plasmado en el documento “Ganadería bovina y cambio climático en las Américas: hacia modelos de desarrollo bajos en carbono” de autoría del científico argentino Ernesto Viglizzo, advierte que las publicaciones que atribuyen a la ganadería una parte significativa de la responsabilidad sobre el cambio climático son equivocadas porque le adjudican emisiones que no le corresponden, provenientes de otros sectores de la economía, como el industrial, el transporte, el residencial, la distribución o el consumo doméstico.

El investigador puntualiza en el estudio que solo las emisiones de la actividad ganadera son las que deberían imputarse a las cadenas de la carne de vacuno. “Un productor ganadero -indica- no puede cargar sobre sus espaldas emisiones que no dependen estrictamente de sus actividades sino de otros sectores”.

Algunos países importadores de alimentos utilizan un sistema llamado de Huella de Carbono, a través del que estiman las emisiones de un producto, levantando frecuentemente barreras comerciales a productos que ingresan desde terceros países, que en el caso de la carne incluyen no solo las emisiones generadas por la producción ganadera sino las que ocurren en otros sectores, como los frigoríficos, el transporte y la distribución mayorista o minorista.

Esta metodología, que arroja un resultado muy elevado, difiere de la recomendada por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), máxima autoridad científica mundial en la materia, que imputa las emisiones a los sectores que la generan.

Sectores como el frigorífico, el transporte y la distribución, posteriores a la actividad ganadera, generan gran cantidad de emisiones, ya que consumen combustibles fósiles, responsables principales del cambio climático.

Viglizzo es un referente internacional en temas de ganadería, suelos y cambio climático e Investigador Principal del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina y de la principal organización científica estatal de su país, el Conicet. Ingeniero agrónomo, doctorado en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), es también miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria de Argentina.

Entre los servicios que ha prestado figura el de la coordinación del programa nacional de Gestión Ambiental del INTA y del IICA-Procisur.

Además, integró equipos científicos de organizaciones internacionales que estudian el cambio climático y el ambiente global, como el IPCC, GEO 5, Millennium Ecosystem Assesment y Subglobal Assessment, entre otros.

Por su contribución científica al IPCC, fue distinguido con una réplica del Premio Nobel de la Paz 2007, que el IPCC compartió con Al Gore, vicepresidente de los Estados Unidos.

Por invitación, ha disertado acerca de la problemática climática y ambiental de las Américas en las Universidades de Harvard, Oxford, y en eventos realizados en París, Berlín, Ginebra, Lovaina, Stellenbosch (Sudáfrica) y universidades de Latinoamérica. Ha sido también invitado como editor y coeditor de números especiales de prestigiosas editoriales científicas internacionales como Springer-Nature y Elsevier.

En el pabellón del IICA participaron de la presentación del documento el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, Fernando Mattos; y la secretaria de Innovación, Desarrollo Sustentable, Irrigación y Cooperativismo del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil, Renata Miranda; el director general del IICA, Manuel Otero; el subdirector general del Instituto, Lloyd Day -quien actuó como moderador- y Ruaraidh Petre, director ejecutivo del Global Roundtable for Sustainable Beef (GRSB).

MATTOS: LA GANADERÍA HA SIDO VÍCTIMA DE EMBATES MUY DAÑINOS.

Mattos elogió el documento elaborado por Viglizzo y aseguró que “hemos sido víctimas en las últimas décadas de embates muy dañinos para la imagen del sector agropecuario, intentando responsabilizarnos como uno de los mayores causantes de las emisiones de GEI”.

Sin embargo, “es el único sector productivo de la economía que es imprescindible para la seguridad alimentaria y debe interpretarse como lo que es: un sector que captura carbono”.

El ministro uruguayo agregó que “somos esenciales para la seguridad alimentaria del mundo y debemos continuar insistiendo en que deben estar disponibles los fondos para ayudar a la adaptación a los países que están sufriendo los mayores efectos de la variabilidad climática”.

Por su lado, la secretaria (viceministra) del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil, Renata Miranda, indicó que “cuando hablamos de ganadería y cambio climático debemos hablar de reducir emisiones y de adaptación, porque si no nos adaptamos no tendremos condiciones de producir alimentos en el futuro”.

La funcionaria brasileña, quien manifestó su satisfacción con el contenido del estudio y felicitó al IICA por impulsar este tipo de publicaciones, aseguró también que “necesitamos recordar quienes son los mayores emisores (de GEI) y el sector del que estas emisiones provienen”.

“NO JUGAR CON UN SECTOR QUE SALVA Y ALIMENTA VIDAS”.

Ruaraidh Petre, en tanto, agradeció al IICA por el documento, defendió una “industria que alimenta personas” y recordó que “sin comida no podemos tener esta discusión, tendríamos hambre”.

Pidió, en ese sentido, “no jugar con un sector que salva y alimenta vidas”, y destacó su capacidad de secuestrar carbono. “Podemos alimentar 9.000 millones de personas sin agregar emisiones de gases de efecto invernadero. Somos el sector que tiene capacidad de secuestrar carbono y alimentar al mundo”, puntualizó.

LA MITAD DEL PIB AGRÍCOLA EN LA REGIÓN.

Otero, por su parte, recordó en tanto que la ganadería explica la mitad del PIB agrícola de América Latina y el Caribe y que genera divisas por 23.000 millones de dólares con la carne de vacuno, además de otros 3.000 millones con productos lácteos.

“La ganadería en la región ha realizado importantes avances hacia la transformación de sistemas ganaderos sostenibles, con estrategias para reducir los impactos en agua, suelo y emisiones, incluyendo desarrollo tecnológico y adopción de buenas prácticas. Tenemos que demostrarlo ante los diferentes foros internacionales y eso estamos haciendo”, señaló.

INFLUENCIA QUE NO SUPERA EL 5%

“Si se le imputasen al ganado bovino únicamente sus emisiones biogénicas (las producidas por las vacas) se comprobaría fácilmente que su impacto en el clima global es mucho menor que el estimado. En la actualidad ese valor no supera el 5% de las emisiones globales y tiende a disminuir porcentualmente cuando se lo compara con las emisiones globales de carbono de todos los sectores de la economía y la sociedad”, señala el trabajo de Viglizzo.

El documento afirma que el impacto global es menor cuando se estiman las emisiones del ganado en las Américas, debido a que predominan los sistemas pastoriles, que tienen la posibilidad de compensar, total o parcialmente, las emisiones del carbono del ganado mediante la fotosíntesis.

Resultados de investigaciones de campo reflejadas en el estudio demuestran que es posible diferenciar, mediante métodos relativamente sencillos, a los productores que generan créditos de carbono de aquellos que no lo hacen. Así, se abre la puerta para valorizar a los primeros, que son parte de la solución del cambio climático.

El científico plantea que las Américas ha iniciado un proceso de transición hacia modelos de desarrollo ganaderos bajos en carbono. En ese contexto, el carbono capturado debería ser acreditado como un commodity comerciable, como son la carne, la leche, los granos. Y respecto a la reducción de emisiones, la región debería ser incluida en proyectos que certifiquen créditos por esos resultados.

También debe tenerse en cuenta que la emisión de metano, el gas de efecto invernadero predominante en la ganadería vacuna, tiene un tiempo promedio de residencia en la atmósfera de unos 11,8 años, mucho menos que el tiempo de residencia del dióxido de carbono, que se estima en unos 1.000 años.

El trabajo agrega: “Otro aspecto importante, generalmente ignorado en las líneas argumentales dominantes, es que la incidencia del ganado bovino de carne en las emisiones globales de carbono ha tendido a disminuir persistentemente en los últimos 60 años. Simplemente, esto significa que las emisiones debidas a la quema de combustibles fósiles han crecido a una tasa significativamente mayor que la tasa de aumento de las emisiones biogénicas del ganado bovino”.

En el estudio también se hace un recorrido por los paquetes de tecnología climáticamente inteligentes que ya están aplicándose en la ganadería y, con los que es posible capturar decenas de billones anuales de carbono y generar balances positivos que beneficiarían a todas las cadenas agroalimentarias.

Algunas de esas prácticas son: diseño de distintas configuraciones silvopastoriles, uso de enmiendas orgánicas, meteorización de rocas (rock weathering) a través de la trituración de silicatos que producen captura inorgánica de carbono atmosférico, elaboración de fertilizantes a través de energías renovables, uso de aditivos reductores de metano en rumiantes, reducción de pérdidas y desechos de alimentos, aplicación de carbono vegetal por combustión de biomasa (biochar), y producción de biofertilizantes y biogás a partir de heces y orina.

VISIONES DISTORSIONADAS.

El documento advierte que durante los últimos 20 años numerosos medios académicos y científicos del mundo han focalizado en el impacto supuestamente negativo de la ganadería bovina sobre el ambiente, el clima y la salud humana.

El trabajo presentado en el pabellón del IICA hace hincapié en que esa visión omite considerar los roles y funciones esenciales que juegan los sistemas de producción bovina en ambientes y ecosistemas.

También -dice el texto- ese punto de vista soslaya el rol esencial que la ganadería vacuna cumple desde el punto de vista de la seguridad alimentaria y el papel que cumple en la realidad social y en las economías de los países en desarrollo.

En el caso de las carnes y los lácteos, además, son sectores claves para mejorar el ingreso de los ganaderos en regiones poco desarrolladas, y son una fuente de divisas que estabiliza las economías de los países productores y exportadores.

“Estos son aspectos de alta relevancia social que a menudo los centros académicos y científicos de países industrializados omiten selectivamente”, concluye el estudio.

El pabellón Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas fue instalado por el IICA junto a sus 34 Estados Miembros y organizaciones aliadas de los ámbitos público y privado en la COP28, la edición 28 de Conferencia de las Partes, órgano político supremo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que cuenta con 197 Estados Partes.

Hasta el 12 de diciembre, el pabellón albergará las discusiones del más alto nivel sobre el rol de la agricultura de las Américas en los esfuerzos de mitigación y adaptación al calentamiento global.

Director de IICA sobre la cumbre ambiental: El sector agroalimentario no puede estar ausente de las negociaciones.

Director de IICA sobre la cumbre ambiental: El sector agroalimentario no puede estar ausente de las negociaciones.

La expectativa del sector agroalimentario de las Américas en la COP 28 es que se reconozca a la agricultura como un sector particularmente vulnerable al cambio climático, estratégico para los medios de vida de millones de personas en todo el planeta, y parte de la solución a la crisis climática.

Montevideo | Todo El Campo | El sector agroalimentario de las Américas es particularmente vulnerable al cambio climático, al mismo tiempo que constituye el sostén de la seguridad alimentaria y es estratégico para los medios de vida de millones de personas en el planeta, por lo que nunca más puede estar ausente de los foros de negociaciones ambientales globales.

 Poco antes del inicio de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 28), en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Manuel Otero, habló con medios de comunicación internacionales sobre el tema.

En su mensaje, reiteró el compromiso del organismo para sumarse a las iniciativas que promuevan la transformación de los sistemas agroalimentarios para enfrentar la crisis climática y al mismo tiempo generen un mayor bienestar para toda la población.

 En la COP 28, foro que atraerá la atención mundial, el IICA, junto a sus 34 Estados Miembros y organizaciones aliadas de los ámbitos público y privado, instalará la Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas. El pabellón, que el año pasado fue montado en la COP27, en Egipto, albergará las discusiones del más alto nivel sobre el rol de la agricultura regional en los esfuerzos de mitigación y adaptación al calentamiento global.

Otero enfatizó que la actividad agropecuaria tiene una responsabilidad marginal en las emisiones globales de gases de efecto invernadero, pero pese a ello, tanto entre los productores como en el sector público de la agricultura existe un sólido consenso sobre la importancia de actuar coordinadamente para hacer frente a la crisis climática y, al mismo tiempo, reducir los niveles de inseguridad alimentaria.

 Puso el acento, además, en que el agropecuario es el único sector que puede, no solamente reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, sino también hacer una contribución fundamental a la mitigación del cambio climático, al ser un sumidero neto de carbono. Además, es fundamental para la adaptación y resiliencia frente a fenómenos meteorológicos extremos, aseveró.

 “Si tomamos las emisiones por hectárea de la producción agropecuaria en general, incluyendo la deforestación, América Latina y el Caribe tienen menos emisiones, medidas en dióxido de carbono equivalente, que la Unión Europea.  Esto se ha logrado con un gran esfuerzo de ciencia y tecnología y otras políticas públicas y, sobre todo, con el coraje y decisión de los productores y trabajadores de los sistemas agroalimentarios”, afirmó Otero.

 AVANCES EN SOSTENIBILIDAD.

La COP28 en Dubái será un ámbito de discusión crucial sobre el presente y el futuro de los modos de producción y consumo de toda la humanidad, que reunirá a unos 70.000 líderes mundiales, entre jefes de Estado y de Gobierno, altos funcionarios nacionales, industriales, dirigentes del agro, académicos, expertos, jóvenes y representantes del sector privado y ONGs.

En ese contexto, las autoridades públicas y los productores del continente tendrán, en el pabellón del IICA y sus aliados, un escenario privilegiado para mostrar los avances hacia una mayor sostenibilidad y hacia la promoción de una agricultura regenerativa, que aplica el enfoque de Una Salud, por parte de una región decisiva para la seguridad alimentaria y la conservación ambiental en el mundo.

América Latina y el Caribe, con su riqueza en recursos naturales es y será, bajo cualquier escenario futuro, un actor estratégico en la seguridad alimentaria y ambiental global. Esta realidad, y los desafíos que plantean los ODS y el Acuerdo de París, ha hecho que los países de la región, con el apoyo del IICA, vengan trabajando juntos en diferentes ámbitos internacionales, con el fin de presentar la perspectiva regional y coordinar posiciones y potenciar los recursos en función de intereses comunes”, explicó Otero.

 La participación del IICA y sus aliados en la cita global fue aprobada formalmente durante la última Conferencia de Ministros de Agricultura de las Américas, celebrada en octubre en San José de Costa Rica.

 En esa ocasión, ministros y altos funcionarios de los 34 Estados Miembros refrendaron la conformación de una alianza continental para la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible en las Américas, que propone una hoja de ruta de acciones concretas para optimizar las contribuciones de la región a la economía regional y global.

También respaldaron el trabajo del organismo como promotor de la acción colectiva y de la adopción de posiciones comunes frente a la crisis ambiental, que incluyen el reclamo firme a los países desarrollados de que el sector agropecuario acceda al financiamiento climático, ya que el costo de las transformaciones no puede ser puesto en cabeza de los productores.

VULNERABILIDAD A FENÓMENOS EXTREMOS.

Otero explicó que la expectativa del sector agroalimentario de las Américas en la COP 28 es que se reconozca que la agricultura es un sector particularmente vulnerable al cambio climático, estratégico para los medios de vida de millones de personas en todo el planeta, y es parte de la solución a la crisis climática. También, se espera que se comience a avanzar en articular los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con los objetivos de adaptación, resiliencia y mitigación del Acuerdo de París.

Otero precisó que el sector agroalimentario de América Latina y el Caribe ha aumentado significativamente su productividad en décadas recientes, con un crecimiento mínimo de la superficie dedicada a agricultura y una reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

 “Los sistemas agroalimentarios de la región –afirmó- no son fallidos, como procuran argumentar algunas narrativas. Eso no significa que no haya cosas por mejorar. Queda bastante por hacer y problemas por resolver: todavía hay unos 43 millones de personas que sufren hambre; algo más de 133 millones que no pueden acceder a una dieta saludable y más de 110 millones de adultos son obesos”.

“La alianza continental para la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible en las Américas´-concluyó- parte de la visión de que el hemisferio occidental, como mayor productor y exportador mundial de alimentos, tiene un papel central ante los desafíos globales. El sector agropecuario quiere reforzar su protagonismo, profundizar aún más el salto tecnológico apoyado en la ciencia y la innovación, y está listo para seguir alimentando a la región y al mundo en armonía con la naturaleza”.

Pescadora uruguaya es reconocida por el IICA como líder de la ruralidad de las Américas.

Pescadora uruguaya es reconocida por el IICA como líder de la ruralidad de las Américas.

Se llama Andrea Ballestero, es uruguaya, tiene 31 años y se dedica a la pescadora artesanal. Su fuerza y determinación le permitió abrirse camino en una actividad históricamente reservada a hombres.

San José, Costa Rica | IICA | Todo El Campo | Andrea Ballestero, joven pescadora artesanal de la Laguna de Rocha, en Uruguay, que supo abrirse camino con esfuerzo en una actividad históricamente reservada a los hombres, fue distinguida como una de las “Líderes de la Ruralidad» de las Américas por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

En reconocimiento, Ballestero, de 31 años y madre de una hija, recibirá el premio “Alma de la Ruralidad”, que es parte de una iniciativa del organismo especializado en desarrollo agropecuario y rural para dar visibilidad a hombres y mujeres que dejan huella y hacen la diferencia en el campo del continente americano, clave para la seguridad alimentaria y nutricional y la sostenibilidad ambiental del planeta.

 Ballestero nació, se crió y vive en una población de apenas 22 familias en el departamento uruguayo de Rocha, a orillas de la laguna del mismo nombre, que se conecta periódicamente con el océano Atlántico a través de un sistema natural de apertura y cierre de barras arenosas.

Hace cinco generaciones que la familia vive de la pesca, que se realiza en la laguna con embarcaciones de unos 6 metros de largo. En la zona las mujeres siempre se dedicaron a las actividades en tierra, como sacar los pescados de las redes y cortarlos para su comercialización, pero no solían salir con los barcos a pescar. Andrea, sin embargo, aprendió la navegación y la pesca mirando a su familia, no se conformó con quedarse en la orilla, y hoy tiene su propia embarcación, con la que cada madrugada sale a pescar y así participa en todas las etapas de la producción, porque también trabaja en el procesamiento.

“Mi mamá y mi abuela trabajaban en tierra. Si los hombres las sacaban a la laguna era por un ratito, porque tenían que quedarse para ocuparse de los hijos y de las cosas de la casa, pero yo a los 16 años supe que quería salir a pescar y hoy tengo mi propia embarcación”, relata.

Además, junto a otras ocho mujeres instalaron un restaurante llamado Cocina de la Barra, que sirve platos típicos preparados con pescados frescos de la laguna a los turistas que llegan en busca de las playas y el sol del departamento de Rocha. Este proyecto tuvo el apoyo económico de la Dirección General de Desarrollo Rural (DGDR), que pertenece al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay.

El Premio Líderes de la Ruralidad es un reconocimiento para quienes cumplen un doble papel irremplazable: ser garantes de la seguridad alimentaria y nutricional y al mismo tiempo guardianes de la biodiversidad del planeta a través de la producción en cualquier circunstancia. El reconocimiento, además, tiene la función de destacar la capacidad de impulsar ejemplos positivos para las zonas rurales de la región.

ARRAIGO Y CUIDADO AMBIENTAL.

“He hecho muchos trabajos, pero siempre vuelvo a la pesca porque parece que la laguna me llama. Aprendí todo de mis padres y de mis abuelos y elegí la pesca. Es una actividad sacrificada, especialmente para una mujer, porque nosotros somos pescadores migrantes. En temporadas nos vamos a pescar a otras lagunas, donde tenemos que dormir en carpas o en casitas de madera por varias semanas. Pero vivimos bien y estoy convencida de que la pesca tiene futuro”, explica Andrea.

“Fui aprendiendo el trabajo de a poco, desde muy chica -continúa- y a los 16 años me di cuenta que yo podía hacerlo. Para salir a la laguna me faltaban la chalana (embarcación), el motor fuera de borda y el material. Mi padre me regaló una embarcación, me animé a salir, fui juntando lo necesario y hasta hoy no puedo dejarlo porque es lo que me gusta”.

La Laguna de Rocha, donde Andrea vive con su familia, tiene un gran valor desde el punto de vista ambiental. De hecho, forma parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) de Uruguay. Son unas 22.000 hectáreas, que incluye las 7.200 de cuerpo de agua, lomadas, llanuras, la franja costera y parte de la plataforma oceánica. También tiene reconocimiento internacional: desde 1977 es Parque Nacional Lacustre y reserva mundial de biosfera de la Unesco y desde 2015 es un humedal con relevancia internacional según el listado de la Convención Ramsar, tratado intergubernamental que ofrece el marco para la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.

“La laguna mezcla agua dulce y salada, porque se conecta con el mar y también con varios arroyos. Nosotros tenemos permiso para pescar en la laguna de Rocha y en otras lagunas. Yo salgo con el barco a las 3 o 4 de la tarde, dejo las redes puestas, vuelvo a mi casa y al otro día a las 4 de la madrugada ya estoy levantada para ir a recoger la pesca. Luego desmallamos el pescado, lo llevamos a la sala de fileteo y a veces la jornada no termina hasta las 5 o 6 de la tarde, cuando viene el comprador y se lleva la producción del día”, cuenta Andrea.

Ella forma parte de la Asociación de Pescadores de Lagunas Costeras (Apalco), que ya integraban sus padres y que trabaja en forma cooperativa en la pesca de especies como camarón, lenguado, corvina, pejerrey y cangrejo sirí.

Nuestra comunidad -explica- cuida los recursos. No explotamos todo a la ligera porque no se trata de eso. Jamás pescamos en los arroyos, por ejemplo, porque ahí es donde las especies van a reproducirse. Solo pescamos los peces más grandes en la laguna. Si alguien pesca en los arroyos, inmediatamente la autoridad les saca las redes”.

En su afán de crecimiento y desarrollo, hace ya siete temporadas que Andrea y otras 8 mujeres comenzaron con el restaurante Cocina de la Barra, en el que cocinan y venden los pescados de la laguna. En temporada de verano atiende más de 100 comensales por día y así concretaron un proyecto anhelado.

“Nos costó mucho -recuerda- decidirnos y empezar. Siempre pensábamos en lo que iban a decir de nosotras si no nos iba bien. Teníamos mucho miedo a fallar, pero nos atrevimos y lo conseguimos. Por eso a las mujeres que están en la producción de alimentos les digo que se animen. Que no estén a la espera de que alguien las ayude o la empuje. Anímense y luchen por lo que quieren porque el mundo nos necesita y estoy convencida de que esta actividad tiene futuro”.

Premio mundial de Alimentación dijo que los ministerios de Agricultura deben garantizar la salud de los suelos.

Premio mundial de Alimentación dijo que los ministerios de Agricultura deben garantizar la salud de los suelos.

El científico Rattan Lal (foto) sostuvo que “el suelo tiene poderes divinos”, dada su importancia crítica para la salud de los seres humanos, el planeta e incluso para la paz mundial.

San José, Costa Rica | Todo El Campo | El científico, Rattan Lal, autoridad mundial en ciencias del suelo y ganador del Premio Mundial de la Alimentación 2020, instó a ministros y autoridades agrícolas del hemisferio a abogar por la aprobación de una ley sobre la salud del suelo a la luz del papel estratégico de este recurso natural para la agricultura, la sostenibilidad ambiental y la seguridad alimentaria mundial.

En la Conferencia de Ministros de Agricultura de las Américas 2023 recientemente realizada en Costa Rica, Lal expresó: “Una ley sobre la salud del suelo debería ser una prioridad nacional y realmente espero que los países introduzcan leyes de este tipo”.

“Sean proactivos cuando regresen a sus países”, instó, y añadió: “Hablen con sus presidentes y asegúrense de que esta ley incluya una cláusula que estipule que los agricultores deben ser recompensados con créditos de carbono por sus servicios ecosistémicos y prácticas de conservación, para proteger los cultivos que ya tenemos. Defiendan aquello en lo que creen, o nos quedaremos atrás”.

La presentación del científico fue en la reunión convocada por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

“FINANCIAMIENTO CLIMÁTICO Y AGRICULTURA DE CARBONO”.

Lal también se refirió al “financiamiento climático”, que definió como “oportunidades para la agricultura”. Ese punto, fue en el foro uno de los temas de la agenda

En su discurso, Lal, quien también dirige el Centro de Gestión y Secuestro de Carbono (CMASC) de la Universidad Estatal de Ohio, destacó que el sector agrícola de la región debe avanzar significativamente en la “agricultura de carbono”, que será clave para “abordar el cambio climático y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

“Mejoremos la salud, la productividad y la resiliencia del suelo restaurando el carbono en el suelo”, llamó. Agregó que “dado el potencial de secuestro de carbono y si gestionamos correctamente los suelos, podemos mitigar el cambio climático y alcanzar objetivos de desarrollo sostenible como el fin de la pobreza, el hambre cero, la reducción de las desigualdades y el agua limpia y el saneamiento, metas que no estamos logrando porque el suelo, un factor que es común a todos ellos, ni siquiera se menciona”.

“SUELOS VIVOS EN LAS AMÉRICAS” Y “CON PODERES DIVINOS”.

Otro de los conceptos planteados por Lal fue el de los “suelos vivos de las Américas”, una iniciativa conjunta del CMASC y el IICA que coordina esfuerzos públicos y privados en la lucha contra la degradación de los suelos, un fenómeno que amenaza con socavar la capacidad de los países para satisfacer de manera sostenible la demanda de alimentos.

“Estamos observando que los suelos están perdiendo carbono”, dijo Lal, “a través de la extracción de compost del suelo, residuos de cultivos y biomasa y como resultado de la erosión y la descomposición, lo que hace que los rendimientos de la producción agrícola disminuyan. Apuntamos a revertir el proceso con el programa del IICA, y ese es nuestro foco”.

En otro orden, el científico dijo a los ministros que “el suelo tiene poderes divinos”, dada su importancia crítica para la salud de los seres humanos, el planeta e incluso para la paz mundial. Señaló que solo los agricultores pueden restaurarlo y deben reconocer que son los principales administradores de los recursos nacionales que son fundamentales para sus actividades productivas.

Insistió en que “los agricultores deben ser remunerados por las prácticas de uso sostenible del suelo. Si practican la agricultura de conservación, se les debe pagar… deben ser compensados. Y el sector privado está llamado a desempeñar un papel importante en esto. Su colaboración será fundamental, mediante el pago de créditos de carbono al sector agropecuario que en muchos casos el gobierno no puede pagar”. Texto en base a IICA | Foto de portada IICA.

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