No es solo un problema económico financiero, la situación puede derivar en conflictos diplomáticos.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Brasil y Paraguay están enfrentados por el costo del suministro de energía eléctrica que comparten a través de la central hidroeléctrica de Itaipú, ubicada en el río Paraná entre las ciudades de Hernandarias (Paraguay) y Foz do Iguaçu (Brasil).
El conflicto que se ha tensado en las últimas horas refiere al valor de la tarifa.
Según el Tratado de Itaipú, cada país tiene derecho al 50% de la energía generada por la hidroeléctrica, pero Paraguay nunca llegó a esa cuota. Actualmente apenas consume el 17% del total producido, por lo que Brasil compra el 83% restante. Ese menor consumo paraguayo lleva décadas, desde su puesta en marcha, y Brasil se comprometió entonces a comprar el excedente.
El problema hoy está en que los gobiernos no se ponen de acuerdo en cuánto debe ser el valor de la energía, y como no se ve una solución posible Brasil dijo que podría romper el acuerdo.
En números, Brasil quiere que la tarifa se mantenga en US$ 16,71 el kilovatio, Paraguay propone que el precio suba a US$ 22,23. La diferencia es de US$ 5,52.
Desde Paraguay -que no tiene la capacidad de consumir ese 80%- hay dos versiones sobre el impacto que tendría la no venta a Brasil. Por un lado advierten que el sufriría graves consecuencias financieras ya que se dejaría de percibir un moto millonario (en 2023 fue de US$ 233 millones) que se deriva al Fondo Nacional de Inversión Pública y Desarrollo (Fonacide).
Pero por otro lado hay quienes destacan ventajas porque ese 80% de energía producida y no consumida podría venderse a precios de mercado a empresas extranjeras, con ganancias mayores a las que paga Brasil.
Pero no es solo un problema económico financiero, la situación puede derivar en conflictos diplomáticos: “La rescisión se considera una medida drástica, al borde de un incidente diplomático”, publicó ayer el influyente diario paulista Folha de Sao Paulo.
El paraguayo Fabián Cáceres, exgerente técnico de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE), entiende que se estaría ante la violación del acuerdo binacional, porque las notas reversales forman parte del Tratado de Itaipú.
“La violación del Tratado (de Itaipú) dejará graves consecuencias financieras para el Paraguay, y reabrirá heridas ya cicatrizadas con nuestro poderoso vecino”, concluyó Cáceres en declaraciones que publicó el diario El Independiente ayer.
Por otra parte, Mercedes Canese, exviceministra de Minas y Energía de Paraguay no cree que Brasil llegue al extremo insinuado por el mandatario brasileño. Reconoce sí que Luiz I Lula da Silva defenderá los intereses de su país, pero cree que la renuncia a los excedentes no es el camino que seguirá: “Ellos son los que no pueden prescindir de nuestra energía”, apuntó, y agregó que para Brasil es inconveniente depender de los derivados del petróleo, dado que éstos tienen un costo más elevado.
DIÁLOGOS AL MAYOR NIVEL.
Sobre el tema han dialogado los presidentes de Paraguay, Santiago Peña, y de Brasil, Luiz Lula da Silva. Ambos mandatarios consignaron el encuentro en sus cuentas de X.
Hoy, en Brasil, iniciamos nuestras conversaciones para la revisión del anexo C del Tratado de Itaipú. Partimos de la base de que ambos países tenemos en común el objetivo de promover el desarrollo de nuestras naciones para beneficio de nuestra gente y apostaremos al diálogo para… pic.twitter.com/UVVporlj3n
Recebi o presidente do Paraguai, @SantiPenap, para tratar de pautas entre nossos países como obras de integração e Itaipu Binacional. Nossos países seguem trabalhando juntos. 🇧🇷🇵🇾
En el acto de recibimiento de Lula a Peña el 16 de enero, el anfitrión abordó el tema Itaipú desde el inicio de su discurso, lo que muestra la preocupación e importancia del tema. “Tenemos divergencias en las tarifas de Itaipú”, pero vamos a “encontrar una solución definitiva”, agregó.
10 días después esa “solución definitiva no llega” y las divergencias se agravan.
Se observa un cambio absoluto a partir de 2021, luego de resultados negativos en todo el período 2015-2020.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | 2023 terminó con una positiva evolución del empleo como del salario, según el informe del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).
A través de sus habituales análisis, el CED destacó que el año pasado “el mercado laboral se mostró dinámico con una creación neta de empleo de 40.000 puestos de trabajo”.
Con esa cifra se alcanzaron “valores absolutos récord en el total de ocupados”.
En la siguiente gráfica se observa, además del 40% mencionado, el cambio absoluto registrado a partir de 2021 luego de resultados negativos en todo el período 2015-2020, tercer y último gobierno del Frente Amplio.
Además, 2020 se vio agravado por los efectos de la pandemia y la “libertad responsable” que redujo la actividad en todo el país impactando negativamente sobre el trabajo.
Un dato relevante señalado por CED es que “la tasa de empleo promedió 58,1%”, guarimo que significa “su mayor nivel desde 2016, cerrando el año en 58,9%”.
Asimismo, advierte que desestacionalizadamente se constata “cierta desmejora en el último trimestre; tendencia a monitorear en los próximos meses”.
IMPORTANTE CRECIMIENTO DEL SALARIO.
Respecto a la evolución salarial, ésta tuvo un aumento del 6,2% anual “con empuje tanto del empleo como de los salarios reales (+3,7% promedio), siendo la primera vez en 10 años que ambos presentaron una contribución positiva”.
“En niveles, se ubicó, al igual que el PIB, 4% por encima de los valores prepandemia” (2019), concluye.
INFORMALIDAD.
En materia laboral, a la advertencia del CED sobre “cierta desmejora en el último trimestre”, se suma la consultora CPA Ferrere que subraya la informalidad: “Si bien la creación de empleo fue significativa, la mayor parte del empleo creado fue informal”, expresa.
No obstante, “la tasa de informalidad se mantiene en niveles bajos en relación a los últimos 10 años”.
Por tanto, y más allá de la mejora real y objetiva que surgen de los datos analizados, es claro que allí hay dos puntos de alerta: la desmejora del último trimestre y la informalidad.
La magnitud de las protestas ha puesto en alerta a la Comisión Europea (CE) que el jueves inició el “diálogo estratégico sobre el futuro de la agricultura de la UE”.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Desde hace algunas semanas, varios países de Europa han sido sacudidos por las masivas protestas de los agricultores que movilizaron parte de su maquinaria como forma de protesta por las diferentes políticas que se llevan a cabo desde la Unión Europea como bloque y desde los países en forma individual.
Alemania, Polonia, Rumania, Francia, España, son algunos de los países de mayor actividad crítica que en la mayoría de los casos tienen un comienzo no planificado. Por lo que se puede observar a la distancia y según la información recabada por Todo El Campo, son iniciativas espontáneas con una fuerte actividad en las redes sociales.
Salvando las distancias -que son muchas en el modus operandi, la carga de violencia de entonces y los objetivos buscados-, las manifestaciones de productores europeos se parecen y hacen recordar a lo que fue la “Primavera Árabe” de los años 2010-2012 en cuanto a la espontaneidad, el papel jugado por los canales informales de comunicación, el contagio creciente con protestas cada vez más grandes en volumen y capaces de trasladarse a otros países, además del cansancio generado por gobiernos que se ponen de espaldas a las necesidades y sin escuchar lo que la gente tiene para decirles.
RESPUESTA DE LA COMISIÓN EUROPEA.
La magnitud de las protestas ha puesto en alerta a la Comisión Europea.
El miércoles 24, el vicepresidente ejecutivo de la CE para Relaciones Interinstitucionales, Maros Sefcovic, dijo que el Ejecutivo comunitario nunca ha sido “el enemigo” de los agricultores, y desde la página web de la CE se publicó un post de entrada en el que se apela al “diálogo estratégico sobre el futuro de la agricultura de la UE”.
La reacción de la CE se da al mismo tiempo que productores de varios países, principalmente llegados de Francia, se concentraron el miércoles 24 en el frente del Parlamento Europeo en la ciudad de Bruselas (Bélgica).
En la publicación de la CE, la cual es abierta a todo público, se enfatiza que “los agricultores son cruciales para nuestro presente y futuro”, y que “gracias al sector agroalimentario europeo, 450 millones de personas tienen acceso a alimentos seguros, saludables y asequibles”.
“Los agricultores de la UE son la columna vertebral de la autosuficiencia alimentaria de Europa y motores vitales del empleo y el crecimiento sostenible en las zonas rurales”, agrega.
También se puede leer la cita de un fragmento del discurso que Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dio en 2023: “Debemos trabajar junto con los hombres y mujeres de la agricultura de la UE para garantizar nuestro suministro de alimentos para el futuro. Nuestros agricultores se enfrentan a retos cada vez mayores: por eso queremos iniciar un diálogo estratégico sobre el futuro de la agricultura de la UE. Estoy convencido de que la agricultura y la protección del mundo natural pueden ir de la mano. Necesitamos ambas cosas”.
LAS DECLARACIONES DE MAROS SEFCOVIC.
Son particularmente interesantes las declaraciones del eslovaco Sefovic ya que son en respuesta a las movilizaciones crecientes en la Unión Europea.
Dijo que los agricultores son los que ponen a la UE en un lugar privilegiado como economía agrícola, y que los productos agroalimentarios europeos son reconocidos globalmente como “de la mejor calidad, los más limpios, los mejores y los más seguros”.
Aseguró que la CE trata de trabajar “de forma más estrecha” con los productores, por lo que esa institución siente un “gran respeto”.
El reconocimiento que Sefcovic y por él toda la CE hace del rol importantísimo que cumplen los productores europeos llegan con retraso, además de que son palabras contra políticas europeas que han durante mucho tiempo han perjudicado a la agropecuaria del bloque.
Las protestas son causadas por diferentes motivos según el país, pero hay algunos puntos de coincidencias: incremento de los combustibles, eliminación de las subvenciones agrícolas, alza de impuestos, encarecimiento de los seguros, entre otros.
Argentina no solo es el líder de la inflación en el mundo, sino que también tiene el horrible privilegio de ser el único país con un guarismo que supera el 200%.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Argentina terminó 2023 con la mayor inflación del mundo, superando a Líbano, Venezuela y Turquía, según los datos oficiales dados a conocer el lunes 22.
Analistas económicos señalaron que la noticia no los sorprende, solo se confirmó lo que ya se sabía, y sobre lo cual el ciudadano común tenía información o la presunción de que alcanzaría ese doloroso primer puesto.
El ranking global 2023 lo encabeza Argentina con 211,4%, le sigue Líbano con 192%, más abajo está Venezuela con 190% según datos oficiales del Gobierno de Nicolás Maduro, pero que el Observatorio Venezolano de Finanzas ubica tres puntos por arriba, en el 193%.
LA GUERRA PERDIDA Y DEL 54% A MÁS DEL 200%.
Medios de comunicación argentinos han observado que Argentina no solo es el líder de la inflación en el mundo, sino que también tiene el horrible privilegio de ser el único país con un guarismo que supera el 200%, luego de la administración kirchnerista encabezada por Alberto Fernández y Cristina Fernández, y Sergio Masa como ministro de Economía desde agosto de 2022.
El 15 de marzo de 2022, Alberto Fernández se había comprometido a declararle la guerra a la inflación. El anuncio no fue más que un discurso sin ninguna acción que avalara sus dichos: “Yo les prometo que va a empezar otra guerra, la guerra contra la inflación en la Argentina. Vamos a terminar con los especuladores y vamos a poner las cosas en orden”, dijo al inaugurar la estación de ferrocarriles Tortuguitas, en Buenos Aires.
Tres días después, en un mensaje grabado en la residencia presidencial de Olivos, Fernández dijo que el país lleva “diez años consecutivos con una inflación de dos dígitos” y recordó que cuando asumió en funciones, “en diciembre de 2019, Argentina registraba una inflación que orillaba el 54% anual”, lo que obviamente era considerado como un indicador negativo heredado de su antecesor, Mauricio Macri. Por eso insistió en el compromiso de “resolver el problema de la inflación”, lo que “exige revisar nuestra experiencia, comprender la complejidad que tiene y darnos un camino de salida en el que todos nos comprometamos”.
Sin embargo, el proceso inflacionario no se detuvo, no podía detenerse debido múltiples factores, entre ellos las políticas populistas y asistencialistas que desarrolló el kirchnerismo, negando todo manual básico antiinflacionario.
El resultado fue que se superara ampliamente los índices de los anteriores gobiernos, los kirchneristas -de Néstor Kirchner y Cristina Fernández- como el tan criticado macrista.
La evolución de la inflación argentina en los últimos diez años fue la siguiente. 2013: 14,7%; 2014: 28,2%; 2015 (año en que asumió Mauricio Macri): 17,1%; 2016: 34,5%; 2017: 24,8%; 2018: 47,6%; 2019 (año en que asumió Alberto Fernández): 53,8%; 2020: 36,1%; 2021: 50,9%; 2022: 94,8%; 2023: 211,4%.
Si China se reciente, afectará a Uruguay. Pero el panorama emporará porque China es el principal cliente de Brasil, que también sentirá el impacto, multiplicando la afectación negativa en nuestro país en cuanto Brasil es nuestro principal socio comercial.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | La cercanía comercial con China es una cosa buena en cuanto a que ese país se ha convertido en el motor del mundo. Si China avanza, el mundo también, de ahí la importancia del acercamiento y los reiterados esfuerzos de Uruguay por lograr un tratado de libre comercio con el Mercosur o en solitario.
Además de la importancia que tiene para el mundo, China es nuestro segundo destino de exportaciones, detrás de Brasil.
Pero cuando se analiza el peso que China tiene en nuestra economía, surge el temor fundado de que estemos generando una dependencia importante que, ante cualquier traspié, se puede trasladar hacia nosotros causándonos problemas de magnitud.
EL DOCUMENTO DE CEPAL.
El libro Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe es un documento anual de más de 190 páginas elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el cual se advierte que China podría ingresar en un período de desaceleración. En ese caso Uruguay sería el país de la región que quedaría más expuesto.
“En América Latina, los países más expuestos a una desaceleración de la economía china son los que la tienen como principal socio comercial, a saber, Chile, Perú, Panamá, Brasil y el Uruguay”, dice el informe.
Agrega que casi el 40% de las exportaciones de bienes de Chile, el 32% de las de Perú y Panamá; y que el 27% de las exportaciones de bienes de las de Brasil y Uruguay van a China. “Si además se trata de países en que las exportaciones de bienes representan una parte relevante de la actividad económica, entonces la exposición es aún mayor”.
Pero en realidad es más grave de lo que dice Cepal, porque una eventual crisis china afectaría a Uruguay como país que le exporta, pero también golpearía a Brasil que también se resentiría. Pues Brasil es nuestro principal destino, por lo que el impacto que recibiríamos sería doblemente negativo.
LA SITUACIÓN CHINA.
Sin embargo, cabe preguntarse cuán probable es que la economía china se frene al punto de afectarnos.
El libro de Cepal señala: “Dada la magnitud de la economía china y la relevancia del país como socio comercial de la región y como consumidor de materias primas a nivel mundial, su situación económica adquiere una importancia fundamental para América Latina y el Caribe. Esa relevancia se ve acentuada en el contexto actual caracterizado por la crisis del sector inmobiliario chino”.
Recuerda que en 2022 “China representó un 18% del PIB mundial y un 14,4% de las exportaciones de bienes mundiales. Además, representó un 23% de las importaciones mundiales de petróleo crudo y fue el mayor importador de gran parte de los principales metales y minerales: representó un 69% de las importaciones mundiales de minerales y concentrados de hierro, un 80% de las de aluminio, un 58% de las de cobre, y un 73% de las de níquel (ITC, 2023)”.
Por tanto, la región está atada comercialmente a China: “El desempeño de la economía china afecta de forma indirecta a la región a través de los precios de los productos básicos que muchos países exportan. En segundo lugar, también hay un efecto directo que se produce a través de la demanda externa de los productos que exportan los países de la región, para los que China es un mercado relevante”.
China desplazó a la Unión Europea y se convirtió en “el segundo socio comercial más importante de América Latina y el Caribe, después de Estados Unidos”, y su participación sigue creciendo.
Por tanto, y a modo de conclusión, la suerte de China (reitero, nuestro segundo socio comercial) nos debe interesar en sobremanera: por el impacto que tendrá en Uruguay, y por el impacto que tendrá en Brasil y éste por reflejo en nosotros.
Téngase en cuenta que China es clave para Brasil. El diario brasilero Valor Económico estima que 2023 cerraría con las exportaciones de Brasil llegando a un valor histórico y sin precedentes de US$ 100.000 millones. Efectivamente, una cantidad sin precedentes incluso teniendo en cuenta el comercio con otros países del mundo. Ese total sorprendió y mejoró las previsiones del equipo económico del Gobierno que preveía un máximo de US$ 90.000 millones.
Foto de portada, los presidentes de China y Brasil, Xi Jinping y Luis Lula da Silva | Foto de Ricardo Stuckert.