Reducir los costos comerciales puede ayudar a impulsar el desarrollo sostenible.

Reducir los costos comerciales puede ayudar a impulsar el desarrollo sostenible.

En el documento “El estado de los mercados de productos básicos agrícolas” se examinan formas de mejorar la contribución del comercio a la seguridad alimentaria, la resiliencia y los objetivos ambientales.

Un sistema agroalimentario mundial robusto y bien integrado puede ayudar a todos los países a resistir dificultades sin precedentes, como quedó patente durante la pandemia de la enfermedad por coronavirus (Covid-19) a principios de 2020, cuando los mercados agroalimentarios mundiales demostraron tener una notable resiliencia.

“Estamos comprometidos a trabajar juntos” escribe el Sr. QU Dongyu, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el prólogo de “El estado de los mercados de productos básicos agrícolas (2022) (*) uno de los informes principales de la FAO presentado el miércoles 29 de junio.

La guerra en curso en Ucrania, que afecta a una región de gran importancia para la seguridad alimentaria mundial, está haciendo que aumente la incertidumbre y potenciando el riesgo de que los mercados agroalimentarios mundiales se fragmenten y de que se magnifiquen las amenazas del hambre, ya de por sí muy serias debido al Covid-19, los países en conflicto y las crisis humanitarias en todo el mundo.

En la nueva edición del informe se examina la forma en que puede hacerse frente a los retos del desarrollo sostenible, tanto presentes como futuros, mediante iniciativas multilaterales y regionales que se refuercen mutuamente. Esto se hace con la mirada puesta en los mercados agroalimentarios mundiales, la resiliencia de los sistemas agroalimentarios, el crecimiento económico y los resultados relacionados con el medio ambiente, teniendo presente que no se puede esperar que las políticas comerciales aborden plenamente todas las compensaciones recíprocas que todo ello conlleva y que se requieren medidas complementarias.

Al redactar el informe, la FAO elaboró modelos para detectar patrones entre los flujos comerciales bilaterales, los precios relativos y los obstáculos geográficos y para determinar los principales factores que impulsan el comercio, como la ventaja comparativa y los costos comerciales. Las conclusiones del informe se examinarán en el 75º período de sesiones del Comité de Problemas de Productos Básicos, el comité técnico más antiguo de la FAO, que tendrá lugar próximamente, en julio de 2022.

INTEGRACIÓN REGIONAL.

El informe tiene la finalidad de orientar a los encargados de la formulación de políticas para que encuentren formas de velar por que las políticas comerciales salvaguarden la seguridad alimentaria y la nutrición a nivel mundial, respeten el medio ambiente y refuercen la resistencia a perturbaciones como conflictos, pandemias y fenómenos meteorológicos extremos.

Hoy, son más los países que comercian entre sí y el mercado agroalimentario mundial está más equilibrado que en 1995. Aun así, la geografía del comercio pone de manifiesto que, aunque la riqueza mundial haya crecido, la proporción que corresponde a los países de ingresos bajos no ha cambiado apenas y las diferencias entre los países en lo que refiere a la productividad agrícola pueden ser enormes.

Dado que el proceso de globalización viene perdiendo fuelle desde 2008, la integración regional del comercio agroalimentario ha pasado a ser mayor, a menudo debido a acuerdos comerciales y promovida por factores como la proximidad geográfica y preferencias similares. Sin embargo, hasta hace poco, esto venía ocurriendo en menor medida en el África subsahariana.

Uno de los motivos es que los mayores costos comerciales -que guardan relación con los aranceles, los seguros, los procedimientos de exportación e importación, los retrasos en frontera y la necesidad de cumplir numerosas normas y medidas no arancelarias- pueden obstaculizar la integración y afectar a la transformación estructural de las economías. En los países de ingresos bajos, la suma de los costos comerciales puede añadir hasta un 400% al precio final de un producto, porcentaje muy superior al de los artículos intercambiados por países de ingresos altos.

En este contexto, el establecimiento de la Zona de Libre Comercio Continental Africana será importante para el crecimiento económico y el desarrollo de la región. Con todo, deben establecerse políticas complementarias que permitan que la ventaja comparativa se materialice sin marginar a los pequeños agricultores, quienes ven limitada su capacidad de aumentar la eficiencia y competir en mercados más abiertos.

Otra de las conclusiones del informe es el valor de la diversificación de los socios comerciales en lo que respecta a reducir la vulnerabilidad ante posibles perturbaciones, especialmente para los países con una elevada dependencia de las importaciones de productos alimenticios.

En conjunto, el comercio agroalimentario puede mejorar la eficiencia en el uso de la tierra y el agua, pero también puede tener efectos ambientales negativos. Las reglas comerciales multilaterales y el creciente número de acuerdos comerciales regionales contemplan disposiciones relativas al medio ambiente que, cuando son jurídicamente vinculantes, pueden ayudar a enfrentar los efectos ambientales del comercio.

No obstante, en el informe se afirma que las externalidades ambientales de alcance mundial, como las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático, se abordan con mayor eficacia a través de enfoques multilaterales, con reglas comerciales que ayuden a ampliar el alcance de políticas que tienen en cuenta los costos totales de esos efectos.

El informe, que se publica cada dos años, presenta las cuestiones relativas a los mercados de productos básicos de forma objetiva y accesible para los responsables de la formulación de políticas, los observadores de dichos mercados y las partes interesadas en la evolución de los mercados de productos básicos agrícolas y en las consecuencias que tienen para los países en diferentes niveles de desarrollo económico.

(*) El texto se puede leer en línea o descargar aquí: Versión resumida de El estado de los mercados de productos básicos agrícolas 2022 (fao.org)

En una devastada Mariúpol, la horticultura familiar se abre paso en la Ucrania oriental.

En una devastada Mariúpol, la horticultura familiar se abre paso en la Ucrania oriental.

Larysa nunca había trabajado como agricultora, pero con ayuda de vecinos supo salir adelante, comenzando su camino como agricultora doméstica para garantizar la seguridad alimentaria de su familia.

FAO | La guerra sorprendió a Larysa Zueva mientras estaba haciendo su turno en un hospital psiquiátrico en Mariúpol, en Ucrania sudoriental. Permaneció más de un mes con su nieto en el refugio del hospital junto con unas 200 personas más. A pesar de los ataques, su trabajo en el hospital continuaba. Cuando se cortó el suministro de gas, recurrieron a una hoguera para cocinar, logrando así seguir alimentando y cuidando a sus pacientes.

“Los bombardeos eran muy intensos, por lo que no pudimos abandonar la ciudad durante la primera evacuación, pero el 22 de marzo, finalmente lo conseguimos”, dijo Larysa.

Larysa y su nieto viajaron cinco días hasta llegar a Pushkarivka, en la provincia de Dnipropetrovsk, al norte de Mariúpol, donde los bombardeos no eran constantes. Natalia, una antigua compañera de trabajo de la hija de Larysa, les recibió y les ayudó a establecerse.

“Mi apartamento en Mariúpol quedó totalmente destruido. No hay ningún sitio al que podamos volver. Nuestra hermosa y moderna ciudad, así como nuestro hogar, han desaparecido”, explica Larysa.

Ahora, ella y su nieto han alquilado una casa y ya han comenzado a cultivar la tierra. Poco a poco se van acostumbrando a su nuevo hogar, el huerto y los nuevos paisajes.

Ella nunca había trabajado como agricultora, pero los vecinos le ayudaron y le dijeron qué era lo que tenía que hacer y cómo.

Larysa Zueva.

“La gente aquí es muy atenta; nos dan consejos sobre cómo cultivar la tierra. Ayer plantamos fresas. Y también hemos comprado semillas de pepino y tomate. Hoy hemos recibido de la FAO papas de siembra, que vamos a plantar. Estamos plantando hortalizas, ya que nadie sabe qué sucederá a continuación”, añadió Larysa.

“En este momento, es absolutamente crucial ayudar a los agricultores, en particular agricultores en pequeña escala, que cultivan en huertos domésticos y producen alimentos para su propio consumo”, declaró el Sr. Pierre Vauthier, Oficial designado responsable de la FAO en Ucrania. “La respuesta de la FAO incluye el suministro de insumos agropecuarios junto con dinero en efectivo para ayudar a los pequeños agricultores y ganaderos más afectados a respetar los plazos del calendario agrícola. Este apoyo permitirá a los hogares producir hortalizas, cereales, leche, carne y huevos para alimentarse”.

La FAO trabaja en Ucrania desde 2003. Tras el inicio de la guerra, la Organización ha dispuesto un Plan de respuesta rápida para ofrecer asistencia agrícola y garantizar la seguridad alimentaria a las personas más afectadas por el conflicto.

En el marco del Plan de respuesta rápida, la FAO ha pedido un total de US$ 115,4 millones para ofrecer apoyo a 979.320 agricultores en pequeña escala y productores medianos de aquí a diciembre de 2022.

Hasta la fecha, se han recibido contribuciones financieras de Australia, Bélgica, el Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF) (proyectos de respuesta rápida), Francia, la Fundación Louis Dreyfus, el Fondo Humanitario para Ucrania, el Japón, la Oficina de Asistencia Humanitaria de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Unión Europea.

De la distribución de la FAO, Larysa recibió 50 kg de papas de siembra que ayudarán a cultivar en torno a 600 kg de papas para consumo familiar propio o para su venta.

Aunque no prevé que pueda regresar a su Mariúpol natal, sigue sin perder la esperanza y agradece sinceramente la asistencia y los insumos agrícolas.

“En cuanto acabe la guerra, me gustaría comprar esta casa”.

En total, la FAO ha entregado 862 toneladas de papas de siembra a 17.740 hogares en 10 provincias del país, en el este, el sur, el centro y el oeste de Ucrania. La distribución llegó a tiempo para la campaña de siembra de patata a mediados de mayo, lo que garantizará que esta fuente de alimento tan nutritiva se pueda cosechar en setiembre.

La familia de Larysa es uno de los 3.690 hogares en Dnipropetrovsk que han recibido asistencia del Programa de respuesta humanitaria de la FAO. La distribución de papas de siembra se realizó en colaboración con el Servicio de asesoramiento agrícola de la Organización Pública Regional de Dnipropetrovsk, un asociado local para la ejecución.

Se invita a las agencias de noticias y los medios de comunicación a reproducir y reutilizar tales historias y fotografías relacionadas con el crédito correspondiente. También se agradece un enlace a la historia original.

La historia original y las fotos relacionadas se pueden encontrar en:  De la devastada Mariúpol al cultivo en huertos domésticos en Ucrania oriental | Historias de la FAO | Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

Se puede acceder a todas las historias aquí: Articulos | Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (fao.org)

En mayo volvió a caer el índice de alimentos de la FAO.

En mayo volvió a caer el índice de alimentos de la FAO.

Los valores igual se mantienen altos. Bajaron los lácteos y aceites vegetales; subieron los cereales y la carne.

El último informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), correspondiente a los valores de mayo, se ubicó en un promedio de 157,4 puntos, es decir 0,9 puntos (un 0,6%) menos que en abril. Es la segunda disminución mensual consecutiva, aunque aun así se encuentra 29,2 puntos (un 22,8 %) por encima del valor registrado en el mismo mes del año pasado.

El descenso de mayo obedeció a una disminución de los índices de precios de los aceites vegetales y los productos lácteos, mientras que el índice de precios del azúcar también cayó, aunque en menor medida. Los índices de precios de los cereales y la carne aumentaron.

CEREALES. EL TRIGO SUBE POR LA GUERRA Y LA PROHIBICIÓN INDIA DE EXPORTAR.

El índice de precios de los cereales de la FAO registró en mayo un promedio de 173,4 puntos, 3,7 puntos (un 2,2%) más que en abril y 39,7 puntos (un 29,7 %) por encima de su nivel de mayo de 2021.

Los precios internacionales del trigo subieron por cuarto mes consecutivo, con un aumento del 5,6% en mayo, hasta ubicarse en promedio un 56,2% por encima de su valor del año pasado y apenas un 11% por debajo del récord alcanzado en marzo de 2008.

La suba del trigo fue consecuencia de la prohibición de las exportaciones anunciada por la India unida a la preocupación por la situación de los cultivos en varios de los principales países exportadores, así como a las perspectivas de disminución de la producción en Ucrania a causa de la guerra.

Por el contrario, los precios internacionales de los cereales secundarios disminuyeron un 2,1% en mayo, pero se mantuvieron un 18,1% por encima de su valor de hace un año.

Si bien la ligera mejora de la situación de los cultivos en los Estados Unidos de América, los suministros estacionales en la Argentina y el comienzo inminente de la cosecha principal de maíz en el Brasil ocasionaron una reducción del 3,0 % de los precios del maíz, estos se mantuvieron un 12,9 % por encima del nivel registrado en mayo de 2021.

Del mismo modo, en mayo también cayeron los precios internacionales del sorgo, con una disminución del 3,1%, mientras que los efectos derivados de la fortaleza de los mercados de trigo y la preocupación por la situación de los cultivos en la Unión Europea contribuyeron a un aumento del 1,9 % de los precios de la cebada.

Los precios internacionales del arroz aumentaron por quinto mes consecutivo en mayo. Las cotizaciones se reforzaron en todos los segmentos del mercado más importantes, pero los aumentos mensuales fueron menos pronunciados (un 2,6 %) en el caso de las variedades de arroz índica más comercializadas, ante los abundantes suministros, especialmente en la India.

CARNE: MÁXIMO HISTÓRICO.

La carne en el indicador de la FAO se situó en un promedio de 122,0 puntos en mayo, con un aumento de 0,6 puntos (un 0,5%) respecto de abril, con lo que marcó un nuevo máximo histórico, impulsado por la acusada subida de los precios mundiales de la carne de aves de corral, que contrarrestó con creces la disminución de los valores de las carnes de porcino y ovino.

En mayo subieron los precios de la carne de aves de corral a causa de las continuas perturbaciones en la cadena de suministro en Ucrania y de los recientes casos de gripe aviar en un contexto de aumento repentino de la demanda en Europa y Oriente Medio.

Por otra parte, los precios internacionales de la carne de bovino se mantuvieron estables, ya que los mayores suministros procedentes del Brasil y Oceanía fueron suficientes para satisfacer una demanda mundial persistentemente elevada.

Por el contrario, los precios mundiales de la carne de porcino cayeron a raíz de las abundantes disponibilidades exportables, especialmente en Europa occidental, unidas a la débil demanda interna y las expectativas de que se libere carne de porcino del régimen de ayuda al almacenamiento privado de la Comisión Europea.

Los precios internacionales de la carne de ovino también descendieron, como consecuencia de las fluctuaciones de los tipos de cambio.

LÁCTEOS, PRIMERA DISMINUCIÓN EN 8 MESES.

El valor de los lácteos de la FAO tuvo en mayo una caída respecto a abril y el promedio se ubicó en 141,6 puntos, 5,1 puntos (un 3,5%) menos que en el mes anterior.

Es abril la primera disminución tras ocho meses consecutivos de aumentos, pese a lo cual aún se encuentra 20,5 puntos (un 16,9%) por encima de su nivel de mayo del año pasado.

Cayeron los precios mundiales de todos los productos lácteos, siendo los de la leche en polvo los que más disminuyeron, como resultado de un menor interés de compra por la incertidumbre del mercado derivada de la prolongación del confinamiento en China, pese a la persistente escasez de la oferta mundial.

La manteca también descendió notablemente a raíz del debilitamiento de la demanda de importaciones sumado a una cierta mejora de los suministros procedentes de Oceanía y a las limitadas ventas internas en Europa.

Mientras tanto, la solidez de las ventas al por menor y la gran demanda de los restaurantes con motivo de las vacaciones de verano en el hemisferio norte impidieron que los precios del queso disminuyeran de modo significativo, pese al debilitamiento de la demanda mundial de importaciones.

ACEITES VEGETALES.

El índice de los aceites vegetales de la FAO se situó en un promedio de 229,3 puntos en mayo, una disminución intermensual de 8,3 puntos (un 3,5%), aunque se mantuvo marcadamente por encima de su nivel de hace un año.

La disminución mensual obedece principalmente a la bajada de los precios de los aceites de palma, girasol, soja y colza.

Los precios internacionales del aceite de palma se debilitaron de forma moderada en mayo.

Aparte del racionamiento de la demanda, la supresión de la breve prohibición de las exportaciones de aceite de palma en Indonesia ejerció una presión adicional a la baja sobre los precios, aunque la persistente incertidumbre acerca de las perspectivas de exportación del país contuvo un mayor descenso.

Paralelamente, las cotizaciones mundiales del aceite de girasol cayeron desde los recientes máximos históricos, mientras continúan acumulándose reservas en Ucrania debido a las dificultades logísticas.

Los precios internacionales de los aceites de soja y colza también disminuyeron ligeramente en mayo, deprimidos principalmente por la apatía de la demanda de importaciones habida cuenta de los elevados costos de los últimos meses.

AZÚCAR.

En mayo el precio del azúcar de la FAO fue de un promedio de 120,3 o sea 1,3 puntos (un 1,1%) menos que en abril. Es la primera disminución tras los acusados incrementos registrados en los dos meses anteriores. La reciente disminución mensual de las cotizaciones internacionales del azúcar fue motivada por la escasa demanda mundial de importaciones y las buenas perspectivas de disponibilidad mundial, debido sobre todo a una excelente cosecha en la India.

El debilitamiento del real brasileño frente al dólar de los EE.UU. y la bajada de los precios del etanol dieron lugar a una ulterior presión a la baja sobre los precios mundiales del azúcar. Sin embargo, la incertidumbre acerca de la producción de la campaña actual en el Brasil, el mayor exportador de azúcar del mundo, impidió que se produjeran disminuciones más sustanciales de los precios.

Cinco formas en que el sector lechero pueden contribuir a la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios.

Cinco formas en que el sector lechero pueden contribuir a la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios.

Desde niños pequeños hasta personas mayores, la leche puede contribuir a una vida sana y activa.

FAO | Cada día, la leche y los productos lácteos proporcionan alimentación esencial a miles de millones de personas en todo el mundo. Desde niños pequeños hasta personas mayores, la leche puede contribuir a una vida sana y activa. Gracias a su composición rica en nutrientes, la leche es el tercer principal proveedor de proteínas y el quinto principal proveedor de energía, de manera que mejora la nutrición mundial y fortalece la salud humana.

Los retos que enfrentan los sistemas agroalimentarios hoy en día son importantes. Producir más alimentos para alimentar a una población en aumento es solo una parte del panorama. Lo que realmente se requiere es garantizar el acceso a nutrientes esenciales y adecuados para todos. La leche y los productos lácteos pueden contribuir en gran medida a lograr un mundo sin hambre.

La producción lechera mundial ha crecido primordialmente en respuesta al aumento de la demanda de los consumidores, lo que repercute en la sostenibilidad de los sistemas lácteos. La FAO y la Global Dairy Platform están trabajando en asociación para lograr que la producción lechera sea más sostenible y potenciar la contribución de los productos lácteos a la mejora de los sistemas agroalimentarios.

Las cinco formas en que el sector lácteo nos beneficia y contribuye a la salud de los sistemas agroalimentarios son: Seguridad alimentaria y nutricional; ofrece medios de vida e impulsa el crecimiento económico; promueve una salud; la conservación de la biodiversidad y los recursos genéticos; y reduce las emisiones de gases de efecto invernadero.

LOGRAR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL.

La leche y los productos lácteos son aliados fundamentales contra el hambre y la inseguridad alimentaria. Tienen un alto contenido de macronutrientes (carbohidratos, grasas y proteínas), así como de micronutrientes esenciales como vitamina A, vitamina B12, calcio y magnesio. El consumo de leche y productos lácteos se ha asociado a un mayor crecimiento lineal tanto en las poblaciones más ricas como en las más pobres.

Considerando que cientos de millones de personas aún no tienen acceso a una alimentación adecuada y nutritiva y padecen privación crónica de alimentos, malnutrición y carencias de nutrientes, la leche y los productos lácteos son una buena fuente de nutrición en todas las etapas de la vida.

OFRECER MEDIOS DE VIDA E IMPULSAR EL CRECIMIENTO ECONÓMICO.

Los sistemas lácteos proporcionan medios de vida a cientos de millones de personas en todo el mundo. También contribuyen directamente a los medios de vida de más de 500 millones de personas extremadamente pobres, muchas de las cuales son pequeños productores de lácteos.

De los 570 millones de explotaciones agrícolas que hay en el mundo, más de una de cada cuatro tiene al menos un animal lechero, como vacas, búfalos, camellos, cabras y ovejas. Las vacas son, con mucho, el animal lechero más común tanto en países de ingresos altos como en países de ingresos bajos y medianos. Se prevé que la demanda de productos ganaderos, impulsada por el crecimiento demográfico y económico, sobre todo en los países de ingresos bajos y medianos, aumente sustancialmente en los próximos 30 años. Al promover las mejores prácticas para la gestión del ganado, la FAO está ayudando a garantizar que este aumento de la demanda se gestione de manera sostenible.

PROMOVER UNA SALUD.

La salud humana está estrechamente relacionada con la salud y el bienestar de los animales, así como del medio ambiente. Mejorar la sanidad animal es fundamental para la salud de los seres humanos y del planeta; este concepto se conoce como Una Salud y forma parte del enfoque holístico que promueve la FAO. Además, las enfermedades animales limitan la producción y reducen la contribución de la ganadería a los medios de vida resilientes, al crecimiento económico y a la seguridad alimentaria.

Tanto la salud humana como la sanidad animal se han beneficiado históricamente del uso de antimicrobianos. Sin embargo, el uso de antimicrobianos en el ganado es ahora casi tres veces mayor que en la medicina humana. Con el aumento de los niveles de resistencia a los antimicrobianos y las consecuencias conexas en todo el mundo, los sistemas ganaderos deben reorientar sus respuestas hacia la sostenibilidad de forma que se reduzca la necesidad de estos fármacos. La FAO apoya la mejora de la prevención de enfermedades y los tratamientos veterinarios, las buenas prácticas agrícolas y los programas de vacunación para proteger la sanidad de los animales lecheros, al tiempo que ayuda a los agricultores y pastores a reducir el uso de antimicrobianos y a gestionar el riesgo de resistencia a estos abordando las causas fundamentales.

CONTRIBUIR A LA CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Y LOS RECURSOS GENÉTICOS.

La mayoría de la gente es consciente de los efectos del ganado en los recursos naturales y las emisiones de gases de efecto invernadero, pero no muchos saben de qué manera los sistemas ganaderos sostenibles pueden contribuir a la conservación de la biodiversidad y los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura. Cuando se gestiona de manera sostenible, la ganadería puede contribuir a importantes funciones ecosistémicas, como el ciclo de los nutrientes, el almacenamiento del carbono orgánico del suelo y a la conservación de los paisajes agrícolas.

La Alianza de la FAO sobre evaluación ambiental y desempeño ecológico de la ganadería (LEAP), por ejemplo, ofrece una plataforma mundial para que gobiernos, agricultores, encargados de formular políticas, productores e investigadores de todo el mundo debatan y elaboren directrices para evaluar los efectos del ganado en el medio ambiente.

REDUCIR LAS EMISIONES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO.

La producción lechera aumentó en todo el mundo un 30% entre 2005 y 2015. Si se hubiera mantenido la situación existente, las emisiones de gases de efecto invernadero habrían aumentado un 38%. Sin embargo, el crecimiento de la producción se logró en parte gracias a las mejoras en la eficiencia y la producción de leche, por lo que las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron solo un 18 % durante este período. El sector lácteo está trabajando para aprovechar estas mejoras en su respuesta al calentamiento mundial y para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

La buena noticia es que hay muchas oportunidades para reducir las emisiones del ganado. “Pathways to Dairy Net Zero” por ejemplo, es una nueva iniciativa para el clima presentada por un grupo de partes interesadas del sector lácteo, impulsada por la Global Dairy Platform con el apoyo de la FAO, para abordar la contribución de los sistemas lácteos al calentamiento mundial mientras se siguen proporcionando, al mismo tiempo, alimentos nutritivos y medios de vida a millones de personas.

La FAO, la Global Dairy Platform y otros asociados están trabajando para crear un futuro sostenible para los productos lácteos y para los sistemas agroalimentarios en su conjunto. Si se mantienen los trabajos en pos de la sostenibilidad, los productos lácteos pueden desempeñar un papel importante para lograr un mundo sin hambre.

¡Que fluyan los beneficios!  | Historias de la FAO | Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

Foto principal: FAO/Patrick Zachmann/Magnum Photo.

FAO busca proteger a insectos polinizadores en América Latina y el Caribe.

FAO busca proteger a insectos polinizadores en América Latina y el Caribe.

Junto a Sociedad para la Cooperación Internacional Alemana, la FAO está promoviendo el intercambio de conocimiento regional, buenas prácticas, y la promoción de políticas públicas que buscan potenciar la protección de polinizadores como abejas, mariposas y polillas.

En el marco de la conmemoración del Día Mundial de las Abejas este 20 de mayo, la FAO y la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ – Sociedad para la Cooperación Internacional Alemana) -como agencia implementadora- anunciaron que están trabajando en un proyecto para potenciar la protección de insectos polinizadores.

El proyecto es financiado por el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza, Seguridad Nuclear y Protección al Consumidor (BMUV), con fondos procedentes de la Iniciativa Internacional del Clima (IKI).

La iniciativa “Acción regional para mejorar la protección de los insectos polinizadores y los servicios de polinización en América Latina y el Caribe (Poli-LAC)”, proyecta impulsar el intercambio de conocimiento regional a través de una plataforma virtual y la instalación de buenas prácticas con polinizadores, además de la promoción de políticas públicas.

El programa -que está en etapa de desarrollo- sería aplicado en un principio, en Brasil, Costa Rica, México y Perú -ya que han venido avanzando en la concientización e implementación de normativas vinculadas al cuidado de polinizadores-, pero se espera que se extienda a toda la región.

Según cifras del Informe de Evaluación sobre Polinizadores, Polinización y Producción de Alimentos (2016), más del 75% de los principales tipos de cultivos alimentarios del mundo dependen, en cierta medida, de polinizadores como las abejas, abejorros, mariposas, polillas, aves, murciélagos, y otras especies. 

“Sin embargo, amenazas como la deforestación, el uso indiscriminado de pesticidas y el cambio climático están impactando en su labor, clave para el mantenimiento de los sistemas agroalimentarios y de la biodiversidad”, explicó Andrés González, oficial de Sanidad Animal, Ganadería y Biodiversidad de la FAO.

PLATAFORMA REGIONAL.

Durante marzo y abril de este año, la GIZ y la FAO realizaron una serie de entrevistas a instituciones políticas, ONGs, instituciones académicas, mesas de pueblos indígenas, instituciones del sector privado y empresarial de la región, para recopilar información, en el marco del proyecto Poli-LAC.

Este análisis arrojó la necesidad de contar con una plataforma que permita intercambiar conocimiento científico y técnico generado localmente, uno de los objetivos del proyecto.

Además, en el marco de la iniciativa, se espera integrar este conocimiento en la aplicación de prácticas amigables en zonas piloto propuestas por los mismos países.

FOCO EN LOS PAÍSES.

Respecto de la aplicación de la iniciativa en los países, en Brasil existe un Plan de Acción Nacional de Conservación de Polinizadores que está siendo elaborado por el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad. Este se lanzará durante el 2022, y contempla leyes para la protección de las abejas melíferas, productos como la miel, normativas ambientales, y una ley de pago por servicios ambientales.

En ese país, el proyecto regional de la FAO y de la GIZ, apoyado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento, y con la participación del sector público y académico, permitiría apalancar el Plan Estratégico Nacional de Biodiversidad.

México, es pionero en el tema de cuentas ambientales y valoración de servicios ecosistémicos, incluida la polinización. De hecho, elaboraron la Estrategia Nacional para la Conservación y uso Sustentable de los Polinizadores. En ese marco, el plan de acción a ser implementado junto a la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, podría potenciar la estrategia nacional planteada por ese país.

En Costa Rica existe un marco para conservar y gestionar de forma sostenible que se plasma en la Ley de Biodiversidad, reglamentos, políticas, programas y en mecanismos financieros. Dicho país se ha comprometido a desarrollar una estrategia nacional para la protección de las especies polinizadoras, y existen esfuerzos dirigidos por el Estado para documentar a los polinizadores, como la Declaratoria de Interés Público de la Apicultura como actividad de importancia para el desarrollo ambiental, social y económico, entre otros. El plan de acción permitiría, junto al Ministerio de Medioambiente y Energía, y el Ministerio de Agricultura y Ganadería, robustecer aún más ese foco.

En Perú, el Ministerio del Ambiente conduce y promueve, desde el 2010, la elaboración de instrumentos técnicos relacionados a la caracterización de los servicios ecosistémicos para proponer acciones para su conservación, recuperación y uso sostenible.  Entre ellos, se encuentran los Mecanismos de Retribución por Servicios Ecosistémicos. La iniciativa de la FAO y la GIZ, permitiría contribuir aún más a potenciar ese trabajo.

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