En el último informe (de marzo de 2026), la FAO reportó un total de 41 países necesitados de ayuda alimentaria externa, ubicados en África (31), Asia (8), América Latina y el Caribe (1), y América del Nore, Europa y Oceanía (1).
Montevideo | Todo El Campo | En marzo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) actualizó el informe Sistema mundial de información y alerta sobre la alimentación y la agricultura (SMIA), y el reporte de los países “que necesitan ayuda alimentaria externa”.
La lista de países en esa condición “cubre las crisis relacionadas con la falta de alimentos, la ausencia generalizada de acceso a éstos, o problemas graves pero localizados”. El SMIA actualiza esta lista tres veces al año, la última actualización es de marzo de 2026, con un total de 41 países ubicados en África (31), Asia (8), América Latina y el Caribe (1), y América del Nore, Europa y Oceanía (1).
AFRICA.
Las causas que ubican a los 31 países de África en necesitados de alimentos varían, algunos por un “DÉFICIT EXCEPCIONAL DE PRODUCCIÓN O DE LOS SUMINISTROS TOTALES DE ALIMENTOS”. En este grupo están:
Kenia por “condiciones de sequía y precios altos de los alimentos”. Se estima que 2,1millones de personas se encontraban en situación de inseguridad alimentaria aguda”.
Somalia por “fenómenos meteorológicos extremos, inseguridad ciudadana”, con unos 6,5 millones de personas enfrentando una grave inseguridad alimentaria aguda.
Sudán debido a “conflictos, desplazamientos de población, altos precios de los alimentos. El conflicto que atraviesa el país ha perturbado gravemente los medios de subsistencia, paralizado las actividades económicas y provocado desplazamiento de población a gran escala”. Afecta a 19,1 millones de personas.
En el grupo de “FALTA DE ACCESO GENERALIZADA” está Burundi con 1,14 millones de personas enfrentando inseguridad alimentaria aguda por “fenómenos meteorológicos extremos, altos precios de los alimentos”.
Chad, por “afluencia de refugiados, inseguridad civil, condiciones climáticas adversas”, posee un total de 1,9 millones de personas “en grave inseguridad alimentaria aguda”.
Djibouti debido a “condiciones meteorológicas desfavorables y bajos ingresos”. Se estima que 230.000 personas se enfrentaban a una inseguridad alimentaria aguda.
Etiopía por “fenómenos meteorológicos extremos, conflicto, altos precios de los alimentos”. La llegada de las cosechas Meher de setiembre de 2025 ha mejorado en conjunto las condiciones generales, debido a una mayor disponibilidad de alimentos. Sin embargo, en las zonas pastoriles del sur y el sureste, la prevalencia y los niveles de inseguridad alimentaria han aumentado a principios de 2026 debido al efecto negativo de las lluvias por debajo de la media”.
Malawi neceista ayuda alimentaria externo por los “altos precios de los alimentos, condiciones meteorológicas adversas. Más de 4 millones de personas se enfrentan a una situación de inseguridad alimentaria aguda”.
Mauritania atraviesa una situación desafiante debido a la “afluencia de refugiados, condiciones meteorológicas adversas”. Casi 296.000 personas se enfrentaron a una grave inseguridad alimentaria aguda.
Níger, por “inseguridad ciudadana e inundaciones”, cerca de 1,9 millones de personas se enfrentaban a una grave inseguridad alimentaria.
Nigeria por los “conflictos, problemas macroeconómicos, e inundaciones”. Casi 27,2 millones de personas habrían padecido una grave inseguridad alimentaria aguda.
República Centroafricana por “conflictos, altos precios de los alimentos, fenómenos meteorológicos extremos”. El número de personas en crisis es de 2,3 millones, un 45% de la población total”.
República Democrática del Congo se encuentra en inseguridad alimentaria por los “conflictos” que hay en el país. 26,6 millones de personas (el 22% de la población analizada) se enfrentarían a niveles superiores de inseguridad alimentaria aguda”.
Sudán del Sur pasa por una recesión económica, inundaciones e inseguridad ciudadana. Unos 7,55 millones de personas, el 53% de la población analizada, sufre inseguridad alimentaria aguda.
En el grupo “GRAVE INSEGURIDAD ALIMENTARIA LOCALIZADA” se encuentran:
Burkina Faso debido a una situación de “conflicto”, dice la FAO aunque “no se dispone de datos recientes sobre la inseguridad alimentaria aguda. Sin embargo, es probable que persistan altos niveles de grave inseguridad alimentaria aguda debido al conflicto en curso, que está perturbando los medios de vida y los mercados, provocando escasez de alimentos básicos en algunas localidades”.
Camerún, por “inseguridad ciudadana, altos precios de los alimentos”; cerca de 2,6 millones de personas se enfrentasen a una grave inseguridad alimentaria aguda.
Eswatini por los “altos precios de los alimentos, meteorología adversa”; se espera que casi 259.000 personas se enfrenten a la inseguridad alimentaria aguda”.
Guinea por una “meteorología adversa e inundaciones”, afectando 1,5 millones de personas, que son las que deben enfrentar la grave inseguridad alimentaria.
Lesotho por los “altos precios de los alimentos, déficits localizados de la producción agrícola”, con 334.000 personas en inseguridad alimentaria aguda.
Liberia, por una “meteorología adversa”, estimándose en más de 418.000 personas que enfrentaron a una grave inseguridad alimentaria aguda.
Libia, con “conflictos localizados, inestabilidad económica y política, altos precios de los alimentos”
Madagascar pasa por una crisis de inseguridad alimentaria causada por la “meteorología adversa y los altos precios de los alimentos”, alcanzando a 1,8 millones de personas.
Malí pasa por un “conflicto” que empuja a 856.000 personas a la grave inseguridad alimentaria aguda.
Mozambique registra “inseguridad en las zonas septentrionales, fenómenos meteorológicos extremos”, calculándose en 2,7 millones las personas en inseguridad alimentaria aguda.
Namibia, por “meteorología adversa y niveles de ingresos limitados”; la buen anoticia es que “el número de personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria aguda ha descendido a 611.900, la mitad que en 2024/25”.
Tanzanía, sufre inseguridad alimentaria por la “meteorología adversa, altos precios de los alimentos”, con 242.000 personas enfrentando una grave inseguridad alimentaria aguda.
Senegal, por “meteorología adversa, inundaciones”, y una afectación en 504.000 personas.
Sierra Leona, por “meteorología adversa, problemas macroeconómicos”, allí casi 999.000 personas se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria aguda.
Uganda, por “fenómenos meteorológicos extremos, inseguridad, altos precios de los alimentos”; cerca de 712000 de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria aguda.
Zambia, por una “meteorología adversa”, pero “ayudados por un fuerte aumento de la producción agrícola y la bajada de los precios de los principales alimentos básicos, el número de personas que se enfrentan a la inseguridad alimentaria aguda ha bajado a 1,7 millones en 2025/26, frente a los 5,8 millones de 2024/25. Con unas perspectivas positivas de producción agrícola para 2026 y la moderación de los precios de los alimentos, las condiciones podrían mejorar aún más este año”, destacó la FAO.
Zimbabwe, por “altos precios de los alimentos, meteorología adversa”. En este país “la inflación de los precios alimentarios ha disminuido notablemente desde su nivel máximo a mediados de 2025 y, dadas las expectativas de una probable segunda cosecha consecutiva por encima de la media en 2026, este año podría reducirse la inseguridad alimentaria aguda”.
ASIA.
En Asia son ocho países con inseguridad alimentaria. Por “FALTA DE ACCESO GENERALIZADA” está el Líbano por el “conflicto y crisis económica prolongada”. Afecta a unas 874 000 personas.
Palestina debido al “conflicto y colapso económico”, con unos 1,6 millones de personas se enfrentan inseguridad alimentaria.
República Árabe Siria, por “disturbios internos, crisis económica, meteorología adversa”.
Yemen, por “deterioro económico, conflictos localizados, meteorología adversa”. Además “se prevé un deterioro de la seguridad alimentaria debido al conflicto local en curso, la recesión económica y la escasa producción agrícola, que socavaron los medios de vida locales”. Se calcula que cerca de 18,1 millones de personas se enfrentan a una crisis alimentaria.
Algunos países de Asia están en el grupo de “GRAVE INSEGURIDAD ALIMENTARIA LOCALIZADA”, es el caso de Afganistán por “desaceleración económica, terremoto, reducción de la financiación humanitaria”. Se indica que 17,4 millones de personas se enfrentan a niveles de inseguridad alimentaria aguda”.
Bangladesh, posee “dificultades económicas, fenómenos meteorológicos extremos” que lo llevan a la inseguridad alimentario, donde cerca de 16 millones de personas se enfrentarían a niveles elevados de de inseguridad alimentaria aguda.
Myanmar por “conflicto, dificultades económicas, fenómenos meteorológicos extremos, altos precios de los alimentos”; unos 8,5 millones de personas se enfrenten a niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda”.
Pakistán debido a los “altos precios de los alimentos”; 11 millones de personas se enfrentarían a niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda.
AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Por “FALTA DE ACCESO GENERALIZADA” se encuentra Haití debido a “violencia de las bandas y altos precios de los alimentos”. La inseguridad generalizada en las zonas rurales y urbanas, los elevados costos de producción y la limitada disponibilidad de insumos agrícolas, siguen obstaculizando las actividades agrícolas y dificultando gravemente el acceso a los alimentos. 5,9 millones de personas se enfrentarán a niveles elevados de inseguridad alimentaria aguda”.
AMÉRICA DEL NORTE, EUROPA Y OCEANÍA
Por “Falta de acceso generalizada”, Ucrania es el único país de América del Norte, Europa y Oceanía, debido al “conflicto”, dice la FAO en relación a la invasión rusa. Se calcula que unos 12,7 millones de personas necesitaron ayuda humanitaria multisectorial en 2025 como consecuencia del conflicto. En junio de 2025, se estimaba que unos 3,7 millones de personas se encontraban desplazadas dentro del país”.
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Nota: Debido a que la información sobre las condiciones de inseguridad alimentaria aguda está obsoleta, los siguientes países han sido eliminados de la lista desde la última edición del informe en marzo de 2025: Congo, Eritrea, República Popular Democrática de Corea y Venezuela. Se continuará con el seguimiento y las evaluaciones, y estos países podrían volver a incluirse si se cuenta con datos y análisis actualizados.
La experiencia brasileña demuestra que la ciencia aplicada al agro puede modificar radicalmente la estructura productiva de un país.
Montevideo | Todo El Campo | Solemos asumir que la ciencia y la innovación son buenas por naturaleza. Es obvio que sí, sin embargo, muchas veces se hace el enunciado a favor de invertir en esas disciplinas pero no siembre se lo acompaña con pruebas tangibles.
El economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Máximo Torero, destacó en un reciente posteo en su cuenta de X @MaximoTorero el papel decisivo de la inversión en ciencia e innovación para transformar la agricultura.
En su mensaje puso como ejemplo el caso de Brasil y la labor de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), que logró convertir el Cerrado, una región considerada durante décadas improductiva, en una de las regiones agrícolas más productivas.
Gracias a esa apuesta sostenida por la investigación, Brasil pasó de ser un importador neto de alimentos a consolidarse como uno de los principales exportadores globales, sostuvo el Ec. Torero en su posteo.
Este tipo de transformaciones no ocurren de manera espontánea, sino que requieren visión de largo plazo, financiamiento estable y políticas públicas que prioricen la generación de conocimiento.
La experiencia brasileña demuestra que la ciencia aplicada al agro puede modificar radicalmente la estructura productiva de un país, ampliando su capacidad de abastecer tanto al mercado interno como al externo.
En un segundo mensaje, también publicado en X, el economista anunció que la FAO y Embrapa acordaron fortalecer su colaboración para impulsar sistemas agroalimentarios resilientes, especialmente en regiones tropicales; sitios en los cuales la presión demográfica y la exposición al cambio climático hacen aún más urgente la inversión en investigación, históricamente limitada, sostuvo.
La reflexión de Torero adquiere relevancia en un contexto global marcado por la inseguridad alimentaria y la necesidad de producir más con menos recursos. Su llamado apunta a que los países en desarrollo, particularmente aquellos con vastos territorios agrícolas, comprendan que la innovación no es un lujo, sino una condición indispensable para garantizar sostenibilidad, competitividad y seguridad alimentaria en el futuro.
LA GRÁFICA: EL CONTRASTE ENTRE DOS REALIDADES.
La publicación de Máximo Torero en X está acompañada por una gráfica (publicada a continuación) que busca ilustrar el mensaje central: la importancia de invertir en ciencia e innovación para transformar los sistemas agroalimentarios, especialmente en regiones tropicales.
La gráfica muestra la evolución de la productividad total en agricultura de Brasil, los países de altos ingresos y el mundo.
Allí se muestra claramente el cambio sustancial de Brasil a partir de la invención y de la intervención de Embrapa (fundada en abril de 1973), logrando un avance que supera a los países de altos ingresos y a la media del mundo.
En conclusión: la gráfica funciona como un llamado de atención, porque si no se incrementa la inversión en ciencia aplicada al agro, los sistemas alimentarios de las zonas difíciles corren el riesgo de volverse insostenibles.
Invertir en ciencia e innovación no es opcional, es una condición indispensable para garantizar seguridad alimentaria, resiliencia en el futuro y seguir creciendo en el país.
¿Cuánto invierten los países del continente, y los Mercosur?; ¿cuánto invierte Uruguay?
HISTORIA DE EMBRAPA SEGÚN EMBRAPA.
En los años 70, la agricultura se intensificó en Brasil. El crecimiento acelerado de la población y del ingreso per cápita, así como la apertura al mercado exterior, demostraron que, sin inversiones en ciencias agrícolas, el país no podría reducir la diferencia entre el crecimiento de la demanda y la oferta de alimentos y fibras.
Dentro del Ministerio de Agricultura, un grupo debatió la importancia del conocimiento científico para apoyar el desarrollo agrícola. En ese momento, los profesionales de la extensión rural comenzaron a plantear la cuestión de la falta de conocimientos técnicos generados en el país para transmitir a los agricultores.
El entonces ministro de Agricultura, Luiz Fernando Cirne Lima, creó un grupo de trabajo para definir los objetivos y funciones de la investigación agrícola, identificar limitaciones, sugerir medidas, indicar fuentes y formas de financiación, y proponer legislación adecuada para asegurar la dinamización de este trabajo.
El 7 de diciembre de 1972, el entonces presidente de la República, Emílio Garrastazu Médici, sancionó la ley Nº 5.851, que autorizaba al Poder Ejecutivo a establecer una empresa pública bajo el nombre de Corporación Brasileña de Investigación Agrícola (Embrapa), vinculada al Ministerio de Agricultura. El artículo 7 estableció un plazo de 60 días para la emisión de los estatutos y determinó que el decreto fijaba la fecha de constitución de la sociedad. El decreto Nº 72.020, de fecha 28 de marzo de 1973, aprobó los estatutos de la Compañía y determinó su instalación en un plazo de 20 días. Esto fue actualizado el 4 de agosto de 1997 mediante el decreto Nº 2.291.
Instalado provisionalmente en el Edificio Palácio do Desenvolvimento, en Brasilia, DF, el consejo de administración de la nueva empresa buscó en el mercado personal que pudiera liderar las actividades de la nueva estructura de investigación.
A finales de 1973, una ordenanza ejecutiva puso fin a la existencia del Departamento Nacional de Investigación y Experimentación (DNPEA), que coordinó todos los organismos de investigación existentes hasta la creación de Embrapa. Como resultado, la Compañía heredó de DNPEA una estructura compuesta por 92 bases físicas: 9 sedes de institutos regionales, 70 estaciones experimentales, 11 propiedades y 2 centros nacionales. A partir de entonces, Embrapa inició su fase operativa, gestionando todo el sistema de investigación agrícola a nivel federal.
En 1974 se crearon los primeros centros nacionales de productos: trigo (en Passo Fundo, RS), arroz y frijoles (en Goiânia, GO), ganado de carne (en Campo Grande, MS) y caucho (en Manaus, AM).
El informe del organismo internacional también revisó la producción mundial de cereales de 2025 con una estimación a alza, hasta un récord de 3.029 millones de toneladas, 5,6% más respecto al año anterior.
Montevideo | Todo El Campo | Es probable que la producción de trigo disminuya en 2026 a medida que los precios más bajos frenen las siembras, según un reciente reporte de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Las previsiones de producción de trigo para 2026 apuntan a un probable descenso global de alrededor del 3% a 810 millones de toneladas, aunque se mantiene por encima de la media de los últimos cinco años.
Se espera que los agricultores de la Unión Europea, Rusia y Estados Unidos reduzcan la superficie sembrada para trigo de invierno en respuesta a la bajada de los precios de las cosechas. Sin embargo, las perspectivas de producción en India son generalmente favorables, respaldadas por sembradas récord fomentadas por incentivos gubernamentales. Las perspectivas también son positivas para Pakistán y, en general, favorables en China, dijo la institución internacional.
FAO.
El nuevo informe de la FAO sobre la Oferta y la Demanda de Cereales también ofrece una perspectiva temprana para la producción de maíz al sur del ecuador. La expansión de las áreas sembradas y las condiciones meteorológicas favorables apuntan a producciones superiores a la media en Argentina y Brasil.En Sudáfrica, se prevé que las grandes plantaciones conduzcan a una segunda cosecha consecutiva de maíz abundante en 2026, aunque podría estar por debajo del nivel de 2025 debido a la irregularidad del tiempo que ha reducido los rendimientos en algunas provincias.
El informe de la FAO también revisó al alza su estimación para la producción mundial de cereales de 2025 hasta un récord de 3.029 millones de toneladas (gráfico interior), un aumento del 5,6% respecto al año anterior.
La previsión para la utilización mundial de cereales en 2025/26 también ha sido revisada al alza, hasta un récord de 2.943 millones de toneladas, con aumentos esperados para trigo, cereales gruesos y arroz.
Cabe precisar que los cereales gruesos o secundarios son granos distintos al trigo y arroz, principalmente maíz, cebada, avena, sorgo y mijo, utilizados para forraje animal, producción de cerveza y alimentación humana por su alto contenido nutricional y resistencia climática. A diferencia de los cereales finos, suelen tener un grano más grande y se cultivan en climas más cálidos.
Las nuevas estimaciones apuntan a que las reservas mundiales de cereales probablemente aumentarán hasta 940,5 millones de toneladas al cierre de la temporada, lo que resultará en una cómoda relación global de existencias por consumo de cereales del 31,9%.
La última previsión de la FAO para el comercio mundial de cereales durante el año comercial 2025/26 (julio/junio) es de 501,7 millones de toneladas, un aumento del 3,5% respecto a los 12 meses anteriores y el segundo nivel más alto registrado.
La Conferencia Regional se inaugura con un llamado del director general de la FAO a fortalecer la coordinación y el apoyo a los agricultores para impulsar los avances en seguridad alimentaria.
Brasilia, Brasil | Todo El Campo | Ministros de toda América Latina y el Caribe se reunieron el miércoles en la capital de Brasil para decidir y delinear las acciones prioritarias de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y sus socios regionales para los próximos dos años.
La región ha destacado en la reducción de la inseguridad alimentaria en los últimos años, con más de 6 millones de personas menos que experimentaron hambre en 2024 en comparación con 2020. Sin embargo, los avances no han sido uniformes y persisten desafíos, especialmente en relación con la asequibilidad de las dietas saludables.
“Esta región tiene las herramientas, el talento y la determinación para transformar los desafíos en oportunidades”, afirmó el director general de la FAO, Qu Dongyu, durante su intervención en la inauguración del 39º período de sesiones de la Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.
Destacó los avances medibles en la lucha contra el hambre, señalando que estos han sido posibles gracias a políticas extraordinarias y a una exitosa coordinación intersectorial e interinstitucional.
También elogió a Brasil, país anfitrión de la conferencia, por considerar la lucha contra el hambre como una responsabilidad moral, y destacó el compromiso y liderazgo global del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en este ámbito.
“Todo el mundo tiene derecho a desayunar, almorzar y cenar todos los días. Es posible lograrlo”, afirmó el presidente, insistiendo en que la inseguridad alimentaria no se debe a eventos impredecibles, sino a la falta de voluntad política. Con demasiada frecuencia, las personas vulnerables y que padecen hambre son “invisibles ante la mirada burocrática” de quienes tienen la responsabilidad de resolver estos problemas básicos. También elogió el papel activo de la FAO en la lucha contra el hambre.
Cuatro países de la región -Brasil, Costa Rica, Guyana y Uruguay- presentan una prevalencia de subalimentación, el indicador clave del llamado “Mapa del Hambre” de la FAO, inferior al 2,5 % de la población, señaló Qu, añadiendo que otros tres -Chile, República Dominicana y México- están en camino de alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 o “hambre cero” para 2030.
Al calificar este logro como extraordinario, Qu subrayó que los precios de los alimentos, las limitaciones fiscales, la reducción del financiamiento para el desarrollo, las tensiones geopolíticas y el aumento de la intensidad y frecuencia de los eventos climáticos están agravando el entorno cada vez más complejo en el que operan los sistemas agroalimentarios de la región y del mundo.
“La pregunta ante nosotros es práctica”, señaló. “¿Cómo protegemos estos resultados mientras fortalecemos nuestra capacidad para gestionar una incertidumbre creciente?”
Un evento especial de alto nivel que se celebrará más tarde ese mismo miércoles sobre “Políticas y programas eficaces en la región para erradicar el hambre y la pobreza” centrará la atención de los responsables de políticas públicas en lo que funciona y en lo que aún queda por hacer. Algunos países de la región han logrado mitigar el aumento de los precios de los alimentos en los hogares vulnerables mediante medidas especiales, como el fortalecimiento de los programas de protección social o la promoción de cadenas de suministro locales más cortas, con el fin de proteger el acceso de los consumidores a bienes básicos.
Otros eventos clave durante la conferencia de tres días incluyen una mesa redonda ministerial sobre cómo revertir la desaceleración de los avances en productividad agrícola en la región, otra sobre los factores y estrategias para transformar los sistemas agroalimentarios frente a la tendencia de desindustrialización que limita las oportunidades de agregar valor, y una sobre rutas de políticas hacia una agricultura y silvicultura sostenibles para un desarrollo resiliente al clima, en una región donde las sequías pueden generar elevados costos para los agricultores rurales.
También se celebrará un evento especial de alto nivel sobre cómo la Iniciativa Mano de la mano de la FAO, que ha movilizado casi 3 000 millones de dólares en proyectos de inversión en la región, constituye una forma innovadora de aumentar el financiamiento para la inclusión y la resiliencia.
EL MENSAJE DEL DIRECTOR GENERAL DE LA FAO.
Qu destacó la importancia de una evolución institucional, más que de ajustes incrementales, para enfrentar un período de cambios estructurales.
Señalando que los sistemas agroalimentarios sostienen más de 100 millones de medios de vida en la región, subrayó el valor estratégico de fortalecer la resiliencia y promover enfoques inclusivos. Centrarse en la capacidad productiva basada en la ciencia y la tecnología como pilar de resiliencia permite que los mercados funcionen de manera más eficiente, protege los ingresos rurales y reduce las presiones sociales, afirmó.
“Apoyar a los agricultores durante las crisis acelera la recuperación y reduce el riesgo de vulnerabilidad recurrente”, añadió.
El director general también llamó a integrar las respuestas de política pública en las dimensiones de resiliencia y desarrollo, señalando que apoyar a los más vulnerables mediante la protección social reduce la fragmentación y aumenta el impacto sostenible a largo plazo.
Finalmente, Qu señaló que, en un contexto en el que el financiamiento para el desarrollo se vuelve más selectivo, la credibilidad es fundamental para el desempeño institucional. La oportunidad, la coordinación y la eficiencia en costos son claves para mantener la confianza en un contexto de presupuestos públicos limitados y de mayor participación de inversiones privadas que requieren confianza y previsibilidad.
“Hoy no estamos aquí para discutir problemas”, dijo Qu a los ministros.
“Estamos aquí para acelerar soluciones: para convertir estos desafíos en oportunidades para todos”.
LA AGENDA.
La Conferencia Regional determinará las prioridades que los Miembros buscarán impulsar durante el próximo bienio y más allá, en el marco del Marco Estratégico de la FAO, el Plan a Medio Plazo y los marcos de programación por país.
Otros temas clave en esta ronda incluyen la gestión sostenible del agua y los suelos, así como la importancia del enfoque Una Sola Salud (One Health), que se centra en las preocupaciones de bioseguridad vinculadas con las grandes industrias ganaderas de la región.
Los 32 Miembros de la FAO en América Latina y el Caribe son muy diversos, pero la agenda para combatir el hambre es ampliamente compartida por sus líderes. La región también es exportadora neta de alimentos, lo que convierte a sus sistemas agroalimentarios en un activo de importancia mundial.
Al mismo tiempo, enfrenta desafíos significativos: el costo más alto del mundo de una dieta saludable, persistentes niveles de pobreza rural, insuficiente inversión en investigación y desarrollo agrícola y una desaceleración en los avances de productividad agrícola.
La región también es un activo ambiental clave para el planeta, al albergar los ecosistemas amazónicos y una enorme biodiversidad.
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Fotografía: Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe | Flickr.
La Conferencia Regional marcará la hoja de ruta 2026-2027 para impulsar una mejor producción, una mejor nutrición, un mejor medio ambiente y una vida mejor en la región. Uruguay va a participar, con una delegación encabezada por el ministro Alfredo Fratti.
Montevideo | Todo El Campo | La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) dará inicio a la 39ª Conferencia Regional para América Latina y el Caribe (LARC39) que se realizará en Brasilia, Brasil, entre el 2 y el 6 de marzo.
El objetivo central del evento será definir las prioridades de trabajo que tendrá la FAO durante los próximos dos años en América Latina y el Caribe.
La LARC39 se iniciará el 2 de marzo con la realización de la Reunión de Oficiales Superiores (SOM, por sus siglas en inglés), instancia técnica que reunirá a delegaciones de los Estados Miembros para examinar desafíos estratégicos y definir orientaciones clave para la región.
En el SOM los principales ejes de discusión incluyen el análisis de la inflación de los precios de los alimentos y sus efectos en la seguridad alimentaria y la nutrición. Los participantes revisarán los factores que impulsan el aumento de los precios, su impacto en el acceso a dietas saludables y las políticas adoptadas por los países para mitigar sus efectos y avanzar hacia el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2: hambre cero.
La agenda también contemplará el enfoque de Una Sola Salud, subrayando la necesidad de fortalecer la gobernanza, la vigilancia y la bioseguridad frente a amenazas que afectan simultáneamente la salud de animales, plantas y personas.
Otro eje será la gestión sostenible del agua y los suelos, recursos estratégicos para la seguridad alimentaria regional y mundial. La sesión analizará los desafíos asociados al cambio climático, las prácticas no sostenibles y las brechas en la implementación de políticas, junto con el enfoque integrado de la FAO para promover sistemas agroalimentarios eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles. Asimismo, se examinarán estrategias para fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios frente a múltiples riesgos, en un contexto de creciente variabilidad climática.
En el ámbito programático, la FAO presentará los resultados alcanzados en América Latina y el Caribe durante el bienio 2024-2025, destacando avances en sostenibilidad, innovación agrícola, dietas saludables, resiliencia climática y desarrollo rural, así como alianzas e iniciativas que contribuyen al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Posterior a la reunión del SOM, se dará paso al encuentro ministerial, del 4 al 6 de marzo, instancia que será inaugurada por altas autoridades de la República Federativa de Brasil, y el director general de la FAO, QU Dongyu.
En el marco del encuentro ministerial se desarrollarán sesiones de alto nivel orientadas a facilitar el intercambio de experiencias entre los países, así como el análisis conjunto de desafíos, avances y lecciones aprendidas respecto a políticas para erradicación del hambre y la pobreza y reducción de las desigualdades y de ampliar el financiamiento y la inversión orientada a la agricultura y alimentación.
Las mesas ministeriales abordarán temas como los principales desencadenantes y estrategias para impulsar la transformación de los sistemas agroalimentarios en América Latina y el Caribe; la reducción de las brechas de productividad mediante la ciencia, la innovación y la inversión para un crecimiento agrícola eficiente, inclusivo, sostenible y resiliente; y las vías de política pública para una gestión agrícola y forestal sostenible orientada al desarrollo resiliente al clima.
Los resultados de estas discusiones contribuirán a definir orientaciones y prioridades regionales que guiarán el trabajo conjunto de la FAO y sus Estados Miembros durante el próximo bienio. (FAO).