Montossi: “En Uruguay es posible entorar a los 14 o 15 meses”.

Montossi: “En Uruguay es posible entorar a los 14 o 15 meses”.

“Hay productores con distintas orientaciones productivas que están incorporando esta tecnología”.

Montevideo | Todo El Campo | El viernes 27 de febrero, en la Expo Durazno realizada entre el 26 de febrero y el 1° de marzo, tuvo lugar la charla “Entore de 15 meses. Cundo la cría se vuelve eficiente”, con la exposición del Ing. Agr. Fabio Montossi (INIA), Ing. Agr. Marcos Miller (CREA), Federico Mir (productor) y el Dr. Alberto Etchegaray (productor).

Al respecto Montossi dijo que “en Uruguay es posible entorar a los 14 o 15 meses” con ayuda de la tecnología, y “eso es con el objetivo de lograr determinado peso posdestete hasta llegar al 65% del peso adulto de una vaca, que va desde 280 a 350 kilos de peso vivo”.

Entrevistado en el programa Diario Rural (CX4 Rural), el profesional subrayó que “el potencial está” y que “hay que lograr preñar la vaquillona de 14 o 15 meses y después volver a hacerlo en el segundo entore con una parición a los 2 años”.

El paquete tecnológico está armado para poder incorporar esa tecnología en los sistemas de producción”, subrayó.

DESAFÍOS Y LIMITANTES.

Uno de los puntos en los que Montossi puso énfasis es que se debe “tener cuidado” para que esa tecnología “no nos lleve a pérdidas, como por ejemplo pueden ser los casos de distocia (parto difícil o dificultoso) en vaquillonas tan jóvenes”. Pero Uruguay posee herramientas genéticas que permiten “usar toros con bajo peso al nacer y con facilidad de parto”.

De todas formas, es posible “sortear todos esos problemas”.

LA ALIMENTACIÓN ES CLAVE.

Asimismo, hay “limitantes”. Al respecto el profesional señaló que “para llegar a tasas de crecimiento tan importantes” hay que tener “una buena alimentación y manejo”.

En la charla “mostramos las distintas bases forrajeras utilizadas y eventualmente apelar a la suplementación, particularmente en el primer invierno de la ternera”.

Otro aspecto clave es elegir animales con genética adecuada, que “en este caso es un toro que permita disipar un problema por distocia o mucha asistencia al parto”.

A su vez dijo que se requiere monitorear y hacer un seguimiento, “sobre todo en el momento del primer parto”, y “recomendamos -entre otras casas- que se entoren de 20 a 30 días antes con respecto al rodeo general”.

Más avanzada la entrevista en Diario Rural insistió que solo a campo natural no se puede desarrollar el entore a 15 meses, sino que en el proceso “hay que darle pasturas mejoradas y/o suplementación”.

Consultado si entre el primer y segundo entore se posterga en algo el desarrollo de la vaquillona, Montossi respondió enfáticamente que “no”, y las investigaciones que comenzaron en 2008 con evaluaciones a campo y análisis de toda la vida productiva de las vaquillonas establecieron con claridad que “no se encontraron afectaciones en el desarrollo posterior” de los animales.

“Las evidencias que se están viendo a nivel productivo tampoco muestran consecuencias en esa productividad futura. La permanencia de esas vaquillonas dentro de nuestro rodeo de cría ha sido muy similar a las de entore de 2 años”, precisó.

En otros países ganaderos ya se usa esta tecnología: “En Nueva Zelanda y en Irlanda se entora a los 14 o 15 meses el 65% de los rodeos de cría”, apuntó.

“El contexto económico y de marcado que hoy tiene la ganadería ha ayudado a que esta tecnología pueda ser utilizada a nivel comercial, y estamos viendo un crecimiento muy importante de productores que están incorporándola”. En la charla en la Expo Durazno participó un grupo CREA, pero hay otros, y hay productores individuales que la están utilizando, y “todavía no conozco a ninguna que haya ido para atrás después de aplicarla”.

En cuanto a qué razas podrían hacer uso de la herramienta, Montossi contestó: “Toda la información que tenemos nos permite pensar en las razas británicas y sus cruzas, es una tecnología de amplio uso para ellas”. Asimismo, en Nelore de Brasil “se entoran vaquillonas de 14 o 15 meses con altos niveles de suplementación”.

CONDICIONES PARA SUMARSE.

Aquellos que deseen sumarse al uso de la herramienta necesita “tener una buena base forrajera” que le permita lograr las ganancias de peso necesarias; en segundo lugar, “estar dispuesto a aplicar tecnología de punta en el mejoramiento genético”; y tercero, “dedicación de tiempo en el proceso de aprendizaje”, son sistemas “complicados y hay que dedicarse”.

UNA TECNOLOGÍA DE HACE 15 AÑOS.

Esta es una tecnología “liderada por la Dra. Carolina Viñoles y generada hace más de 15 años”, aclaró, debiéndose dar “relaciones de precios para que se incorpore”, no siendo el único caso de investigaciones que se llevan a cabo pero los productores no las utilizan en determinado momento, pero sí cuando se dan las condiciones. “Por eso es importante tener la información para cuando se den las condiciones ideales” para aplicarlas.

ENTREVISTA COMPLETA.

Producción periodística Horacio Jaume y Estela Apollonio (Diario Rural CX4 Rural).

MÁS INFORMACIÓN.

Artículo de la Dra. Carolina Viñoles en la revista INIA N° 44 de marzo de 2016.

Crilú continuará afinando, mejorando la carne y cuidando el ambiente.

Crilú continuará afinando, mejorando la carne y cuidando el ambiente.

Fabio Montossi: Es el mercado el que marca la realidad de los ovinos, “más allá de lo que nos guste y de la camiseta que tengamos. Las tendencias son claves y bien claras sobre dónde agregar valor y dónde están las oportunidades del mercado”.

Montevideo | Todo El Campo | Hace unos días, el Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas (Crilu) celebró su tradicional entrega de carneros, este año con una característica diferencial importante: los consorciados recibieron la generación con la lana más fina de su historia y con muy buen peso del vellón y tamaño del cuerpo, consolidando el trabajo que viene realizando para mejorar el Merino superfino y ultrafino del Uruguay (*).

El Ing. Agr. Fabio Montossi, investigador de INIA y vicepresidente de Crilu ratificó que efectivamente “fue la generación más fina en 26 años, tanto en lo genotípico como genético. Animales de 14,2 micras y 66 kilos, aun siendo corderos, sin cortar los dos dientes”.

Entrevistado en el programa Diario Rural (CX 4 Rural) precisó que los beneficiarios fueron 65, siendo esa “una de las formas en que Crilu distribuye la genética. También hay otras opciones dentro del Consorcio por los diferentes tipos de consorciados”.

Consultado sobre la “merinización de la majada nacional”, dijo que esa situación se da por varios factores: “Tendencias que se fueron consolidando a nivel global por el tipo de lana que se busca y los nichos del mercado que atiende en cuanto diferenciación y alto valor agregado”. Todo eso “llevó a que las lanas vayan por ese lado”.

Además, hay que recalcar que “ese proceso tuvo un efecto importante en sistemas de producción por sus características basadas en campo natural y sistemas extensivos. En los sistemas mixtos, la producción de lana sigue siendo la columna vertebral del ovino, y todo eso determina la orientación” de lo que produce.

Otro aspecto clave fue la investigación y la divulgación efectiva de la tecnología en tiempo real y de acuerdo a las exigencias productivas y de mercado.

Agregó que tomando como base 1999, la producción total de lana tuvo una reducción del 70%, pero las lanas finas “se incrementaron de forma drástica. O sea que el proceso de afinamiento de la majada nacional y en particular del Merino es una realidad, y hay muchos genes Merino”.

Eso significa que “se consolidó el proceso planteado en 2003 de diversificación y especialización de la producción ovina”.

LANA, CARNE Y AMBIENTE.

Sobre dónde poner el foco de cara al próximo ciclo, Montossi dijo que “durante un año y medio se consultó a todos los integrantes del Consorcio sobre a dónde ir, y quedó claro que vamos a seguir investigando en lanas cada vez más finas, cosa que está ocurriendo”.

“También en incorporar calidad de canal y carne dentro del Merino, y ese es otro tema que se está encarando en este momento.

Y en tercer lugar, “todos los temas ambientales, considerando que mayor productividad es parte de la estrategia, pero la otra parte es mejorar los procesos de producción”, ya que “todo lo que pase desde el origen productivo, marca otra manera de diferenciarse y agregar valor”. Eso incluye “todos los temas de carbono, bienestar animal, biodiversidad, entre otros. Ese es un tema clave incorporado en el experimento a cargo plazo iniciado en 2023 sobre campo natural con sistemas de intensificación variable”.

UN MOMENTO PARTICULARMENTE ATRACTIVO.

Por otro lado, observó que el momento actual del ovino es “particularmente atractivo, porque vale la lana y la carne” a la vez. “Es difícil que se den las dos cosas a la vez, pero está ocurriendo, y marca la importancia de mantener la orientación y la velocidad en el tiempo, más allá de los vaivenes del mercado, el clima” y otras variables.

Por tanto hubo “un cambio en el estado de ánimo de los productores, particularmente los que se han mantenido firmes a pesar de que el mercado no los ayudaba”, son esos los productores que “están cosechando el fruto de mantenerse”.

Es el mercado el que marca la realidad de los ovinos, “más allá de lo que nos guste y de la camiseta que tengamos. Las tendencias son claves y bien claras sobre dónde agregar valor y dónde están las oportunidades del mercado”. Eso en cuanto a la orientación; “la velocidad la pondrán los propios productores”.

“Lo que no puede faltar es información” sobre la producción, sea lana, doble propósito o carne, y “en eso estamos”, apuntó.

ENTREVISTA COMPLETA.

El Ing. Agr. Fabio Montossi fue entrevistado por Horacio Jaume y Estela Apollonio en el programa Diario Rural.

(*) Crilu entregó la generación de carneros más ultrafina en 26 años. | Todo El Campo

Crilu entregó la generación de carneros más ultrafina en 26 años.

Crilu entregó la generación de carneros más ultrafina en 26 años.

Combinando finura récord, alta eficiencia productiva, resiliencia y retorno económico.

Montevideo | Todo El Campo | Un año más el Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas (Crilu) celebró su tradicional entrega de carneros marcando un nuevo hito, ya que los consorciados recibieron la generación con la lana más fina de su historia y con muy buen peso del vellón y tamaño del cuerpo, consolidando el trabajo que viene realizando para mejorar el Merino superfino y ultrafino del Uruguay.

Cada año, el Crilu selecciona los mejores carneros -desde el punto de vista genético- de la nueva generación y los asigna a sus consorciados a través de un sorteo oficial, asegurando que accedan a genética de punta validada por el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL). Estos carneros provienen del Núcleo de Mejoramiento Genético Merino Ultrafino, ubicado en la Unidad Experimental Glencoe del INIA.

La generación de este año confirmó avances importantes en finura, peso y eficiencia. El peso vivo promedio al cierre de la prueba fue de 67 kilos, con animales que superaron los 80 kilos con aproximadamente 12 meses; mientras que el diámetro promedio de fibra se situó en 14,2 micras, con valores que van desde 12,4 hasta 15,7 micras. Además, cerca de dos tercios de los carneros se ubicaron por debajo de las 14,5 micras, clasificándose en los extremos más finos de las lanas ultrafinas (< 16,4 micras).

Fabio Montossi, investigador de INIA y vicepresidente del Crilu destacó: “La generación 2025 consolida el trabajo de los últimos años. Logramos carneros ultrafinos, con diámetros de fibra que continúan bajando; altamente productivos en peso corporal; biológicamente eficientes, y más resilientes (por ejemplo, más resistentes a los parásitos gastrointestinales), algo que no es frecuente combinar y que permite a los consorciados seguir mejorando la calidad de lana, la producción de carne y el ingreso económico en sus majadas”.

Consultado por la contribución de la ciencia y de INIA a las características de la generación 2025 de carneros, Montossi dijo que “ha sido determinante”. Según detalló, el instituto, en colaboración con el SUL, el Instituto Plan Agropecuario, la Sociedad de Criadores de Merino Australiano y la Universidad de la República, “ha desarrollado y validado durante más de dos décadas un paquete tecnológico completo en genética ovina, basado en investigación aplicada, evaluaciones objetivas y selección por valores genéticos (DEPs), y lo ha transferido directamente a los productores del país mediante capacitaciones, protocolos y asistencia técnica”.

Durante la jornada también se compartieron resultados y avances de trabajos que se están desarrollando para seguir mejorando la producción ovina nacional. Anticipándose al verano, expertos del Crilu, del SUL y de INIA abordaron la recría estival, que es uno de los factores que limita la productividad y la eficiencia de la producción ovina en los sistemas ganaderos extensivos sobre basalto.

En este marco, confirmaron que las tecnologías forrajeras disponibles (uso de leguminosas y cultivos anuales estivales), combinadas con suplementación estratégica, manejo sanitario adecuado y suplementación con concentrados sobre campo natural, permiten mejorar significativamente los procesos de recría y engorde de corderos en esta región durante el verano, pese al déficit estacional de forraje y al fuerte desafío parasitario.

Destacaron que se han generado coeficientes y recomendaciones técnicas que facilitan la evaluación de la conveniencia económica de estas tecnologías, considerando los precios actuales y futuros de insumos y productos, así como los objetivos productivos y empresariales de cada establecimiento.

Por otra parte, técnicos de INIA presentaron los avances logrados a partir de la incorporación de corderos de productores consorciados del Crilu en el Experimento de Largo Plazo de Campo Natural instalado en 2023 en la Unidad Experimental de Glencoe. Concebido para extenderse durante al menos tres décadas, el ensayo surge de la demanda de mejora de la sostenibilidad de los sistemas ganaderos sobre campo natural de basalto y evalúa elementos como la productividad del campo natural y del ganado ovino y bovino, el impacto ambiental, los resultados económicos y los requerimientos de mano de obra.

A tres años de su instalación y a dos años de la incorporación de corderos Crilu, se destacaron especialmente los avances en la producción de lanas de alta calidad sobre campo natural con dos esquilas anuales; la obtención de resultados alentadores en la producción de pesos vivo de cordero en sistemas de manejo más intensivo sobre campo natural, y la incorporación de nuevas mediciones, como calidad de lana, canal y carne ovina, orientadas a diferenciar los productos de origen animal derivados de este tipo de sistemas.

“Queda claro que estamos trabajando sostenidamente en la generación de tecnologías e información científica robusta que sustenten el camino para que Uruguay tenga ovinos más resilientes, más eficientes en el uso del pasto y del alimento, y con un perfil productivo más amigable con el ambiente, metas que están totalmente alineadas con las demandas actuales de los mercados y con las políticas nacionales de sostenibilidad”, destacó Montossi.

“El balance de 2025 es sumamente alentador y demuestra que la alianza entre ciencia, innovación, productores y mercados es un motor real de transformación. Gracias a esta sinergia, las majadas consorciadas logran mejoras productivas y económicas tangibles, contribuyendo al desarrollo de todo el sector ovino”, concluyó.

Con gran éxito y una agenda actual e innovadora, se realizó el Congreso sobre producción animal.

Con gran éxito y una agenda actual e innovadora, se realizó el Congreso sobre producción animal.

La declaración final expresa la visión compartida sobre los desafíos y oportunidades de la producción animal sostenible y que busca fortalecer su licencia social.

Montevideo | Todo El Campo | Finalizado el Congreso de la Asociación Latinoamericana de Producción Animal (ALPA) y de la Asociación Uruguaya de Producción Animal (AUPA), realizado entre el 22 y el 24 de setiembre en Punta del Este, se emitió una declaración en la que se convoca a “los gobiernos, organismos internacionales, empresas, productores y a la sociedad civil” a tomar medidas y desarrollar acciones en los siguientes sentidos:

  • Reforzar significativamente la inversión pública, privada y la cooperación internacional en ciencia, tecnología e innovación para la producción animal, orientándola a las áreas de mayor impacto en sostenibilidad, resiliencia climática, productividad, ética productiva, y equidad social;
  • Aumentar sustancialmente los recursos regionales destinados a la educación, formación y capacitación continua en ciencia animal en todos los niveles, garantizando la formación de profesionales e investigadores capaces de responder a los desafíos actuales y futuros de la producción animal;
  • Reconocer, valorar y comunicar de manera proactiva la contribución positiva de los alimentos y fibras de origen animal a la salud humana, la cultura, el ambiente y la economía;
  • Promover estrategias regionales integradas que fortalezcan la contribución de América Latina y el Caribe a la seguridad alimentaria regional;
  • Articular y cooperar activamente con la comunidad científica internacional vinculada a la Declaración de Dublín y el Llamado a la acción de Denver; y
  • Fortalecer el rol de ALPA, sus asociaciones nacionales y sus miembros.

“UN ÉXITO ROTUNDO”.

El Ing. Agr., PhD Fabio Montossi, presidente de ALPA, y la Ing. Agr., PhD Ana Espasandin, presidente de AUPA definieron el Congreso como “un éxito rotundo”.

Destacaron que en tres días se “reuniendo a más de 400 participantes provenientes de más de 20 países”, cumpliendo con una agenda que “se distinguió por ser actual, innovadora y con proyección de futuro, enfocada en acciones estratégicas para impulsar la competitividad y el desarrollo de una ganadería regional sostenible”.

Fueron “más de 50” los “expertos y referentes regionales e internacionales” que participaron; además de “la presentación de más de 500 artículos científicos y técnicos”.

Sobre el documento final, titulado “Declaración de Punta del Este” y que se publica al final del artículo, Montossi y Espasandín lo valoraron como “de alto impacto que expresa la visión compartida sobre los desafíos y oportunidades de la producción animal sostenible y que busca fortalecer su licencia social”.

También valoran que “Uruguay tuvo un rol protagónico en este hecho histórico para la producción animal regional, liderando y articulando esfuerzos que proyectan a América Latina y el Caribe en el escenario internacional”.

“DECLARACIÓN DE PUNTA DEL ESTE”.

Firman la declaración referente de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, México y Uruguay, entre otros.

Montossi: “Seguir afinando sin ir en contra de la carne y su calidad”.

Montossi: “Seguir afinando sin ir en contra de la carne y su calidad”.

Se seguirá valorizando «el producto lana y carne».

Montevideo | Todo El Campo | El Ing. Agr. Fabio Montossi destacó la importancia de trabajar de forma conjunta el mercado, la producción y la investigación, sin dejar de señalar la trascendencia del sector privado en la búsqueda de colocaciones a nivel mundial.

El 29 de agosto, en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) Tacuarembó se realizó la actividad “Celebrar, conectar y proyectar” del Consorcio Regional de Innovación de Lanas Ultrafinas del Uruguay (Crilu), en la cual técnicos de diferente perfil abordaron la producción ovina en lanas finas sin perder características fundamentales del ovino en general.

Uno de los expositores fue el Ing. Agr. Fabio Montossi (INIA) que realizó dos exposiciones, una titulado Crilu. Face 1: una década de ciencia aplicada e innovación para transformar y proyectar a futuro el agronegocio ovino del Uruguay; y la segunda Oportunidades y desafíos de la producción de lanas superfinas y ultrafinas en Uruguay para abastecer mercados diferenciados de alto valor: la experiencia del Crilu.

En declaraciones a Diario Rural dijo que hay que resaltar “el formato Crilu, porque no es lo mismo mercado, producción e investigación juntas que separadas”, con la presencia de “productores, técnicos y quienes marcan el agronegocio de la lana y el ovino en general”.

También “estuvo la institucionalidad” con la participación de nueve instituciones y 50 técnicos.

AGENDA COMÚN DE LA INSTITUCIONALIDAD.

Lo que viene es “seguir afinando sin ir en contra de otras características, en particular la producción de carne y su calidad”, y eso se hará “con mayor base institucionalidad” con un acuerdo entre INIA, Crilu, SUL (Secretariado Uruguayo de la Lana) e INAC (Instituto Nacional de Carnes)”.

Este acuerdo “significa que vamos a poner una agenda en común y dedicar recursos humanos y económicos para acelerar el proceso de cambio y la producción ovina nacional, y en particular la que está ubica en la zona más desafiante desde el punto de vista productivo que es donde está el corazón de la ovinocultura” del país.

Se seguirá valorizando “el producto lana y carne, pero seguramente la forma en que producimos -asociado a todos los temas ambientales, bienestar animal, biodiversidad- estará marcando fuertemente la agenda del futuro”, ya que quien compra lanas y carnes de nicho pide que se cumpla con esas características.

Además “tiene que haber investigación e innovación como parte de ese proceso que lleva 20 años”.

En la llegada al mercado exterior tiene que trabajar el sector privado, “eso es clave”, subrayó, pero no quiere decir que la investigación no esté porque es necesario “el componente científico y tecnológico”, sin embargo “los hacedores del negocio son los actores privados, y hoy ya hay quienes lo están capitalizando”.

ENTREVISTA COMPLETA.

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