Abr 27, 2026 | Ganadería, Noticias
La caída del censo vacuno y ovino, junto al aumento de costos y las exigencias regulatorias, reduce la oferta. El incremento es del 17% en un año.
Barcelona, España | Todo El Campo | El progresivo abandono de la ganadería en Europa está provocando un encarecimiento significativo de la carne, con incrementos que alcanzan hasta el 17% en el último año, en un contexto marcado por la reducción de la cabaña ganadera, el incremento de los costes de producción y una creciente presión normativa sobre el sector.
Este fenómeno, que se viene gestando desde hace más de una década, refleja un cambio estructural profundo en el modelo agroganadero europeo, con consecuencias directas tanto para productores como para consumidores.
MENOS ANIMALES, MENOS PRODUCCIÓN Y PRECIOS MÁS ALTOS.
La Unión Europea está perdiendo ganado a un ritmo sostenido, especialmente en los sectores de vacuno y ovino. En los últimos años, la cabaña de vacunos ha caído alrededor de un 10% y la de ovejas hasta un 30%, lo que ha reducido notablemente la disponibilidad de carne en el mercado.
Esta menor oferta está detrás del aumento de precios, especialmente en la carne de vacuno, que se ha encarecido de forma continuada debido a la escasez de producto.
Según informes internacionales, la situación podría agravarse en 2026. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) advierte de que Europa se enfrenta a una caída estructural de la producción cárnica, impulsada por la reducción de rebaños y la falta de rentabilidad de las explotaciones.
COSTOS DISPARATADOS Y RENTABILIDAD MÍNIMA.
Uno de los factores clave detrás del abandono ganadero es el aumento de los costos de producción en áreas que van desde la energía, la alimentación animal y la mano de obra, la asfixia de los ganaderos los lleva a operar con márgenes negativos en muchos casos.
A eso se suman las exigencias regulatorias europeas en materia ambiental y de bienestar animal, que obligan a realizar inversiones adicionales sin una compensación suficiente en los precios de venta.
El resultado es claro: muchos productores, especialmente los más pequeños, están abandonando la actividad, incapaces de sostener sus explotaciones en un entorno cada vez más exigente.
ENFERMEDADES Y CRISIS SANITARIAS AGRAVAN LA SITUACIÓN.
El sector ganadero también se enfrenta a importantes desafíos sanitarios. Enfermedades como la lengua azul o la dermatosis nodular contagiosa están afectando a la productividad y al comercio de animales.
En paralelo, la peste porcina africana ha generado fuertes restricciones comerciales, especialmente para España, limitando el acceso a mercados internacionales clave y provocando desequilibrios en el sector porcino.
Este escenario sanitario añade incertidumbre y costos adicionales, contribuyendo al cierre de explotaciones y a la reducción del censo ganadero.
UNA CRISIS DESIGUAL: FALTA DE VACUNO Y EXCESO DE PORCINO.
El impacto no es homogéneo en todos los sectores. Mientras que el vacuno y el ovino sufren una fuerte caída de producción, el porcino atraviesa una crisis distinta, marcada por la sobreoferta y la caída de precios.
El cierre de mercados internacionales y los aranceles, especialmente en China, han provocado un exceso de carne de cerdo en Europa, hundiendo los precios y reduciendo la rentabilidad de los productores.
Esta dualidad evidencia una crisis estructural compleja, en la que conviven escasez en unos segmentos y saturación en otros.
DEPENDENCIA CRECIENTE DE IMPORTACIONES Y EL EFECTO MERCOSUR.
Ante la caída de la producción interna, la Unión Europea se verá obligada a aumentar sus importaciones de carne.
Además, acuerdos comerciales como el de Mercosur permitirán la entrada de decenas de miles de toneladas de carne vacuna con aranceles reducidos, lo que podría aliviar la escasez pero también generar tensiones en el mercado.
Sin embargo, esta mayor dependencia del exterior plantea interrogantes sobre la soberanía alimentaria europea y la competencia con productores de países con estándares regulatorios diferentes.
Fuente: Rumi News, revista técnica dirigida a productores, veterinarios, técnicos y empresas del sector rumiantes.
Ene 14, 2026 | Economía, Granos, Mercados, Noticias
Montevideo | Todo El Campo | El sector ganadero estalla contra la «competencia desleal» del acuerdo con Mercosur
Carta abierta de Asoprovac tras el acuerdo con Mercosur
El sector ganadero se dirige a los responsables políticos con una petición tan clara como urgente: “No te pido que lo superes, iguálamelo”. Ante la inminente ratificación del acuerdo comercial con Mercosur, los productores denuncian la grave asimetría normativa que pone en jaque la supervivencia del modelo rural europeo y la seguridad alimentaria de los ciudadanos.
Un procedimiento que elude el control democrático
La denuncia comienza por las formas. El procedimiento utilizado por la Comisión Europea y los Estados Miembros se percibe como antidemocrático, al haber sido diseñado para cortocircuitar el control parlamentario y acelerar una firma que ignora las advertencias del sector primario.
La brecha de las «reglas del juego»
El sector no entiende por qué se prohíben en Europa prácticas productivas que, sin embargo, se aceptan en los productos importados desde el Cono Sur.
Los puntos de fricción son críticos:
- Seguridad y Salud: Mientras en Europa existen restricciones estrictas sobre trazabilidad y el uso de antibióticos para frenar las resistencias antimicrobianas, en Mercosur se permiten promotores de crecimiento y técnicas como la irradiación de la carne, prohibidas en suelo europeo.
- Bienestar Animal y Medio Ambiente: La carne que entrará en nuestros mercados no cumple con los crecientes estándares de bienestar animal ni con las exigencias medioambientales que sí se imponen, por ley, a nuestros ganaderos.
- Competencia Desleal: Estas diferencias normativas permiten que Mercosur produzca con costes hasta un 30% inferiores a los europeos, haciendo imposible la competencia en igualdad de condiciones.
Un golpe al medio rural y a la prevención de incendios
La carga burocrática asociada al modelo de producción europeo está asfixiando a las explotaciones familiares, expulsando a los jóvenes del sector y acelerando la despoblación.
“Estamos perdiendo a los mejores gestores de nuestro territorio”, advierten desde Asoprovac. La desaparición de la ganadería extensiva no es solo un problema económico: sin ganado que limpie nuestros montes, el riesgo de incendios forestales se multiplicará, perdiendo una barrera natural indispensable contra el fuego.
“Con el comer no se juega”
En última instancia, está en juego la seguridad de abastecimiento. Depender de terceros países que producen bajo estándares inferiores pone en riesgo la soberanía alimentaria de Europa. El consumidor europeo tiene derecho a saber qué está comprando y merece que no se rebajen los estándares de lo que llega a su mesa.
Por todo ello, pedimos responsabilidad política a quien está llevando al sector de vacuno europeo a una situación dramática. No pedimos privilegios; pedimos que, al menos, igualen las condiciones. Porque con el comer, y con nuestro campo, no se juega.
Fuente: Euro Carne
Feb 20, 2025 | Información, Noticias
Se argumenta que tienen muchas propiedades y seguramente así es, pero hay factores culturales, tradicionales y hasta de política alimentaria que impiden la aceptación.
Montevideo | Todo El Campo | ¿Qué hay de nuevo en el consumo de insectos y que veracidad tiene la afirmación de que a los europeos se los obliga a comerlos, incluso los que pueden ser peligrosos para la salud?
Euroverify -un servicio de EuroNews brindado por un equipo de periodistas especializados en investigar, y desmentir rumores y noticias falsas que afectan a Europa y la Unión Europea- se preguntó si es cierto que “se obliga a los europeos a comer insectos peligrosos”, como se afirma de forma “engañosa” en varios sitios de internet.
Al comenzar febrero la Unión Europea permitió la comercialización de un producto con gusanos de la harina amarillos tratados con rayos ultravioleta. Esa decisión generó la reacción de Florian Philippot, presidente del partido Les Patriotes quien afirmó que por la “locura ecológica” la autoridad alimentaria europea “corre el riesgo de envenenar a todo un continente para competir con la ganadería”. Las palabras del político fueron publicadas en X.
Euroverify califica las afirmaciones de Philippot de “engañosas” y prevenientes de un sector “euroescépticas” y “conspiracionista”, pero esas son afirmaciones de valor que también deberían ser demostradas.
LOS HECHOS.
Los hechos objetivos son que cada vez que los europeos compren pan, queso o pastas se exponen al consumo de gusanos ya que recientemente “la Comisión Europea aprobó el uso de hasta un 4% de gusano amarillo de la harina tratado con rayos UV en productos como el pan, el queso y la pasta. Este es el quinto tipo de alimento a base de insectos que Bruselas ha autorizado desde 2021” publicó EuroNews.
El error de los detractores está en afirmar que se pone en riesgo la salud del consumidor, eso también debería probado científicamente, es una acusación demasiado seria que no debería expresarse solamente en un video a través de las redes sociales.
Lo que la Comisión Europa busca con la introducción de gusanos en la dieta es reducir el impacto ambiental de la cadena de suministro de alimentos, y se entiende que -volviendo a Euroverify- los insectos son “una fuente de proteínas alternativa a la carne de granja, ya que la población mundial sigue aumentando”.
Para que un producto sea autorizado como alimento, debe contar con la evaluación y aprobación de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), un organismo científico independiente que trabaja junto a la Comisión Europea.
El responsable científico de EFSA, Ermolaos Ververis, declaró a EuroNews: Consumir gusanos no genera “ningún problema de seguridad”; pueden “consumirse sin peligro porque hemos realizado una evaluación exhaustiva de su composición y nuestros expertos no han encontrado ningún problema. Cuando evaluamos la seguridad de los nuevos alimentos, incluidos los productos de la vida de los insectos, tenemos en cuenta los diferentes peligros microbiológicos y químicos que podrían estar relacionados con el nuevo alimento”.
RESISTENCIA A LOS INSECTOS.
De todas formas, en Europa hay resistencia a los insectos como alimento. Según la publicación citada, hay motivaciones políticas en esa oposición.
Ververis agregó otro factor, la “neofobia alimentaria”, o sea “el miedo a los alimentos nuevos” por el cual se puede “experimentar asco porque hemos asociado los insectos con algo desagradable”, explicó.
En conclusión, la oposición y la resistencia que generan los gusanos tiene motivaciones culturales, de fobia o incluso políticas, las que son legítimas y entendibles. En la oposición al consumo de gusanos también hay una defensa de las tradiciones, la cultura y la producción agropecuaria como base histórica de alimentación humana. El origen de la sociedad, tal como la conocemos, tuvo su inicio hace varios miles de años y la agricultura como la ganadería tuvieron un rol aglutinador fundamental, ahora hay quienes pretenden cambiar esa realidad, pero será el consumidor final el que decidirá cómo se alimenta.
Ene 28, 2025 | Información, Noticias
La cría de insectos, promovida como una revolución para la sostenibilidad alimentaria, está ahora en el centro de un acalorado debate.
Roma, Italia | Todo El Campo | En Europa se debate sobre la pertinencia de usar insectos en la elaboración de alimentos para la ganadería. Resulta que los insectos -que se suponen llegaron para favorecer la sostenibilidad-, cuando son alimentados con cereales y no de residuos de alimentos, pueden tener mayores impactos ambientales que los ingredientes convencionales como la harina de soja.
Según el Eurogrupo para los Animales, desde 2017, gracias a la mayor permisividad de la normativa europea, nueve especies de insectos, entre ellos la mosca soldado negra y el gusano de la harina, han sido autorizadas para la producción de alimentos, para consumo humano y animal. Sin embargo, a pesar de que sus defensores presentan esta práctica como una solución a algunos problemas relacionados con el sector agrícola y ganadero, cada vez surgen más críticas.
Eurogrupo para los Animales es un grupo activista con sede en Bruselas que a fines de 2024 publicó un documento sobre el cultivo animal, en el que señala que un problema clave refiere al hecho de que la industria de los insectos no se centra principalmente en el consumo humano, sino más bien en el consumo animal, principalmente para su uso en las explotaciones ganaderas.
Ese enfoque no resuelve los problemas ambientales que se asocian a la agricultura convencional. Estudios recientes indican que las proteínas de los insectos, especialmente cuando se alimentan con cereales en lugar de residuos de alimentos, pueden tener mayores impactos ambientales que los ingredientes convencionales como la harina de soja.
Además, a pesar de las afirmaciones de que la cría de insectos contribuye a la economía circular al convertir los residuos de alimentos en proteínas, ese es un concepto difícil de poner en práctica. Debido a los desafíos logísticos y económicos, muchos productores de insectos terminan utilizando materias primas, como granos y subproductos agrícolas, que podrían usarse directamente para el consumo humano o animal.
UNA CUESTIÓN DE BIOSEGURIDAD.
Otra preocupación relevante son los riesgos de bioseguridad.
Los insectos cultivados, a menudo especies no nativas, podrían representar una amenaza para los ecosistemas locales si se liberan accidentalmente, según el informe.
Además, el uso cada vez mayor de técnicas de manipulación genética para aumentar su productividad añade nuevos riesgos, ya que las especies modificadas genéticamente podrían propagarse a la naturaleza, causando posibles daños ecológicos.
La cría de insectos se presenta a menudo como una solución para reducir la dependencia europea de las importaciones de alimento animal. Sin embargo, el documento señala que gran parte de la producción de insectos de Europa se está desplazando a regiones de bajo costo, como el sudeste asiático, lo que socava la autosuficiencia alimentaria de la Unión Europea.
Asimismo, la inocuidad de los subproductos de la cría de insectos, como el excremento utilizado como fertilizante, es objeto de debate. Investigaciones recientes han puesto de manifiesto los posibles riesgos para la salud de las plantas relacionados con el uso de estos subproductos.
En esencia, aunque la cría de insectos tiene beneficios potenciales, al menos para la industria del alimento animal, Eurogrupo para los Animales destaca los numerosos problemas críticos relacionados con la sostenibilidad medioambiental, la seguridad alimentaria y el bienestar animal.
Por lo tanto, antes de fomentar su expansión, se necesita una evaluación más profunda de los impactos reales de esta nueva práctica y un marco regulatorio más estricto.
En base a Carni Sostenibili con adaptaciones para Todo El Campo.
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ACCEDA AL DOCUMENTO DE EUROGRUPO PARA LOS ANIMALES.
En la Introducción, el documento llama la atención que no se preste más atención al informe de la FAO de 2021 titulado “Mirando a los insectos comestibles desde la perspectiva de la inocuidad de los alimentos” el cual destaca que “aún no se ha prestado la debida atención a los aspectos de sostenibilidad y los impactos ambientales del aumento de la producción de insectos” y pide cautela en muchos aspectos, como la inocuidad de los alimentos, la manipulación genética y los riesgos de bioseguridad.
Continúa señalando que “en la última década, se han planteado una serie de preocupaciones con respecto a la cría de insectos, que exigen una evaluación más exhaustiva de sus credenciales de sostenibilidad y seguridad, y de su potencial real, antes de flexibilizar aún más las regulaciones para fomentar su expansión en la Unión Europea”.
El informe (en inglés) que se publica a continuación aborda las diferentes partes del problema y proporciona una revisión del potencial del sector de la cría de insectos como revolución alimentaria, sus credenciales de sostenibilidad y circularidad, y los riesgos inducidos por su desarrollo.
Oct 16, 2024 | Agricultura, Noticias
El desafío es que “tenemos el cambio climático” y con él “la necesidad de impulsar la productividad y la sostenibilidad, esa es la estrategia transversal”, dijo Jens Hartmann, director de Bayer Crop Science.
Montevideo | Todo El Campo | En los últimos días Bayer volvió a estar en el centro de atención por razones ajenas a función y objetivos específicos, sino debido a la caída de las acciones en un -6,7% como consecuencia de la decisión de un tribunal estadounidense de revisar un caso sobre los daños causados a tres profesores por la exposición a productos de Monsanto, hoy propiedad de la empresa alemana.
Sobre la decisión del tribunal, Jens Hartmann, director de Bayer Crop Science para Europa, dijo que el Tribunal Supremo de Washington ya había cerrado el caso y ahora “creemos que no hay base para un resultado diferente al de la instancia anterior”; además de que el producto en cuestión es PCB, el que Monsanto “dejó de producir hace casi 50 años”.
IMPULSAR LA AGRICULTURA SOSTENIBLES ATENDIENDO LAOS DESAFÍOS ACTUALES.
En entrevista concedida a El Economista, Hartmann dijo que la estrategia de Bayer Crop Science en Europa consiste en “impulsar la agricultura sostenible”.
Subrayó “la importancia de Europa” como continente productor de alimentos, que como tal contribuye “a la seguridad alimentaria mundial”. Pero “también conocemos los retos que tenemos”, por ejemplo con “el cambio climático” que es un factor “importante”, sobre cual “la sensación” es que “cada año es probablemente peor que el anterior”.
Para Europa “este año es muy húmedo en ciertas partes, lo que no es ideal para para los agricultores. Así que nuestra estrategia es, por un lado, ver cómo podemos apoyar la seguridad alimentaria y la productividad”, y evaluar “cómo podemos impulsar la agricultura sostenible” partiendo de la base de que “no se trata solo de producir más, o de mantener la productividad, sino de cómo podemos restaurar más la naturaleza”.
Cualquiera sea la región, mediterránea o no, cualquiera sea el país europeo, España, Inglaterra, Francia o Alemania, “los fundamentos son los mismos”, con la consideración de que “en España, o en el Mediterráneo (en general), sea un poco diferente debido a la cadena alimentaria, debido a la horticultura (…). Pero la estrategia es la misma”.
Sin embargo, hay que considerar que ahora tenemos un cambio climático que “tiende más a la sequía en el Mediterráneo. El cambio climático que hemos visto más hacia el norte de Europa es más una especie de patrón de lluvia. Si nos fijamos en Europa del Este, como Rumanía, Polonia y Ucrania, también van más hacia el calor y la sequía. Y eso determina tu estrategia”, explicó.
El desafío es que “tenemos el cambio climático” y con él “la necesidad de impulsar la productividad y la sostenibilidad, esa es la estrategia transversal”.
¿Cómo opera la tecnología en ese escenario?, bueno “en España se trata sobre todo de semillas, por ejemplo, de maíz. Pero también se aplica mucha protección de cultivos y cultivos biológicos. Los productos biológicos son una parte muy importante de la solución global al problema de los alimentos. Forman parte de la lucha contra plagas y enfermedades, y también de la gestión de todo ello al final de la temporada”.
En otro pasaje de la entrevista, Hartmann dijo que Bayer puede “contribuir” con sus “tecnologías, a la protección de cultivos, a los cultivos biológicos, a la semilla, y en la parte digital. Podemos ayudar con la excelencia agronómica” y poder “ver una granja como un ecosistema único durante un período de 12 meses, y no sólo para los tres meses de maíz”. Entrevista completa Aquí.