MIEM crea un plan estratégico nacional para acercar las innovadoras aplicaciones de tecnología nuclear.

MIEM crea un plan estratégico nacional para acercar las innovadoras aplicaciones de tecnología nuclear.

La tecnología nuclear se puede usar en métodos de irradiación y otras orientadas a la hidrología. Las tecnologías de irradiación se utilizan para mejorar la seguridad de los alimentos, por ejemplo eliminando plagas.

El Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) busca impulsar una política de desarrollo de aplicaciones de tecnología nuclear para generar una sinergia público-privada que promueva la competitividad y el fortalecimiento del sector industrial. Para ello, apuesta a un área de Aplicaciones de la Tecnología Nuclear que se acercará a los industriales para identificar sus necesidades, buscar soluciones y formular proyectos, apelando a la financiación estatal o internacional, así como a los desarrollos del MIEM y otros que puedan hallarse en el mercado. La tecnología nuclear incluye, entre otros desarrollos, la tecnología de irradiación, utilizada para fines diversos, desde el tratamiento de aguas residuales industriales hasta el control de plagas y el hallazgo de fugas en hornos. Se trata de una tecnología que no contamina el ambiente.

El MIEM tiene como objetivo acercar las aplicaciones de tecnología nuclear al sector industrial, sobre la base de sus necesidades, para promover su competitividad y productividad. Para ello, fortaleció un área de Aplicaciones de Tecnología Nuclear, que funciona en la órbita de la Dirección General de Secretaría (DGS), en coordinación con la Dirección Nacional de Minería y Geología (Dinamige) y la Autoridad Reguladora Nacional en Radioprotección (ARNR), encargada del control de estas actividades. Aníbal Abreu fue designado como responsable de esta área.

“Buscamos un plan estratégico nacional. Este un proyecto país”, explicó Abreu. Para ello, el MIEM apuesta a un “contacto estrecho y continuo” con el sector industrial, para conocer sus verdaderas necesidades.

“El criterio central que aplicamos es, primero, identificar los problemas de la industria, y después buscar la solución y formular un proyecto en el que se puede aplicar la tecnología nuclear. A partir de eso, analizamos qué financiación puede conseguirse en organismos internacionales o el Estado”, expuso Abreu.

Las aplicaciones que se desarrollarán son tanto las que presta el MIEM como las que están disponibles en el mundo y son aplicables en nuestro mercado. Abreu recordó que se trata de “aplicaciones multipropósito”, útiles no solo para la industria, sino también para la salud y el medio ambiente.

Como ejemplo de las aplicaciones de tecnología nuclear se encuentran las tecnologías de irradiación y otras orientadas a la hidrología. Las tecnologías de irradiación se utilizan para mejorar la seguridad de los alimentos, por ejemplo eliminando plagas. También se usan en los trazadores industriales que, entre otros usos, permiten hallar fugas en hornos.

INFINIDAD DE APLICACIONES.

“Hay infinidad de aplicaciones de tecnología nuclear. Todos los días se descubre algo nuevo”, dijo Abreu, quien insistió en que existen ideas erróneas sobre su uso en la sociedad. Por ejemplo, se trata de una tecnología “libre para el ambiente”, a diferencia de lo que muchos creen. Entre otros usos, permite por ejemplo el tratamiento de efluentes industriales.

Esta tecnología permite mejorar la productividad y competitividad del sector industrial. Por caso, la seguridad que garantiza en los alimentos posibilita abrir nuevos mercados y conservar los ya existentes.

Una de las tareas del área será la difusión, ya que esta tecnología no está muy difundida en el entorno industrial local.

Por ese motivo, Abreu y su equipo comenzaron a reunirse con los tomadores de decisión de la industria para informarlos sobre estas potencialidades. “Queremos comunicar a la industria en forma más directa lo que hacemos”, explicó el responsable del área.

“Buscamos ser un catalizador: esa es la palabra. Poner a disposición de los industriales la tecnología que se desarrolla en el mundo y que en general desconocen. Los mercados exportadores deben tener a esta tecnología como herramienta”, afirmó Abreu.

“Nuestro trabajo es en coordinación con ARNR. Todo esto debe tener un control estricto”, añadió.

Las consultas se pueden canalizar a través del correo anibal.abreu@miem.gub.uy. | Fuente MIEM.

Europa quiere incluir la energía nuclear y el gas como “verdes”.

Europa quiere incluir la energía nuclear y el gas como “verdes”.

El papel de la energía nuclear y el gas natural es una cuestión que genera gran división entre los 27 países, con Francia comandando el grupo a favor de la nuclear, y Alemania entre los mayores partidarios de avalar el gas natural.

Este miércoles, la Comisión Europea confirmó que mantendrá la energía nuclear y gas natural dentro de la clasificación de inversiones “verdes” porque las ve necesarias para la transición a energías limpias, una clasificación que mantiene a pesar del rechazo que provocó su borrador inicial entre sus expertos asesores y en algunos países del bloque, pero las opiniones están divididas.

La propuesta trascendió a fines de diciembre pasado y los diversos países que integran la Unión Europea dedicaron todo enero para su análisis, informó la prensa española.

El papel de la energía nuclear y el gas natural es una cuestión que genera gran división entre los 27 países, con Francia comandando el grupo a favor de la nuclear, y Alemania entre los mayores partidarios de avalar el gas natural.

La Comisión Europea entiende que la energía nuclear y el gas natural permitirían “trasladar inversiones desde el carbón y ayudar a la transición energética” a sistemas amigables con el medo amiente. “Tenemos que abordar la transición verde y usar las herramientas que nos ayuden. Estas dos energías pueden servirnos de puente hacia energías renovables. Es una aproximación pragmática”, dice el documento.

La comisaria de Servicios Financieros, Mairead McGuinness, lo expresó con claridad: “Se trata de huir del carbón”; y agregó que “las energías renovables ya están incluidas en la taxonomía, hoy establecemos en qué medida el gas y la nuclear pueden contribuir, con límites, a la transición, con límites de emisiones, queremos incentivar el cambio”.

Pero el colegio de comisarios no aprobó la medida por unanimidad.

“Esto se hará durante un tiempo, como actividades transitorias. El gas y la nuclear ni son neutrales ni son verdes per sé, pero permiten la transición”, dice en el Ejecutivo comunitario.

La idea es de orientar la inversión privada, y que se consideren verdes las inversiones en gas si viene de energías renovables o tiene bajas emisiones, hasta 2035. En el caso de la nuclear, la fecha tope es el año 2040 para las plantas actuales y 2045 para los reactores de tercera generación. Los reactores modulares pequeños, por contra, no tienen ninguna restricción temporal. Y se exigen mayores garantías para la eliminación de los residuos.

LOS PAÍSES CONTRARIOS Y EL DEBATE DE FONDO.

Los países que se oponen a etiquetar como verde a la energía nuclear y el gas son España, Dinamarca, Luxemburgo y Austria.

El verdadero debate pasa por cómo los combustibles deben contribuir al cambio de Europa hacia la energía limpia.

Polonia y la República Checa, por ejemplo, ven el gas y la energía nuclear como cruciales para alejar a los países del combustible fósil más sucio, el carbón. Y citan problemas sobre la eliminación segura de los desechos nucleares y dicen que no sería creíble etiquetar el gas, un combustible fósil, como verde.

El gas produce aproximadamente la mitad de las emisiones de CO2 que el carbón cuando se quema en centrales eléctricas, pero la infraestructura de gas también está asociada con las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero.

Luxemburgo en tanto anunció a través su ministro de Energía, Claude Turmes, que emprenderá acciones legales.

CUATRO MESES.

A partir de ahora se abre un periodo de cuatro meses, prorrogable dos más, tras el cual el proyecto entrará en vigor salvo que lo tumbe una mayoría simple del Parlamento Europeo o una mayoría inversa de 20 países que sumen al menos el 65% de la población de la UE.

En base a Okdiario y ABC. | Imagen de Okdiario.

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