Jul 24, 2023 | Noticias
Además, llamó a unidad para poder salir adelante, y dijo que para enfrentar la crisis climática, la agricultura debe ser intensiva en conocimiento y con rostro humano.
Montevideo | Todo El Campo | El director general del Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola, Manuel Otero, dijo que “la agricultura está cambiando de manera muy acelerada y nosotros tratamos de defender una actividad intensiva en conocimientos y con rostro humano que tiene que hacer frente a esta crisis climática”.
“Sé que solo si estamos todos juntos vamos a salir adelante. Nadie se salva solo. Por eso la importancia de la alianza continental para la seguridad alimentario y el desarrollo sostenible”, agregó Otero, quien explicó que el IICA cree en una cooperación técnica “no burocrática, digital y en tiempo real”.
Las expresiones del titular de IICA fueron el marco del encuentro realizado en Costa Rica y del que participaron representantes del sector agropecuario de 25 países de las Américas.
LA CIENCIA COMO SUSTENTO.
En la oportunidad, Otero también invitó a todos los ministros y funcionarios del sector agropecuario de las Américas a estar presentes en octubre en Costa Rica, donde se realizará la Conferencia Ministerial de Agricultura de las Américas, máximo órgano de gobierno del IICA, y en la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 28), que se realizará a fin de año en Dubái (Emiratos Árabes Unidos).
Con el apoyo de países y del sector privado, el IICA ya instaló el año pasado, en la COP 27 de Egipto, la Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas, desde la cual defendió el rol que la agricultura cumple en la mitigación y la adaptación al cambio climático, en la mayor negociación ambiental del mundo.
“Debemos dejar claro que las acciones climáticas para lograr una agricultura más sostenible deben ser basadas en ciencia, de manera que resguarden e incrementen la productividad y no profundicen la crisis alimentaria”, afirmó.
Finalizó: “Seguiremos trabajando en este proceso junto a los países y otros actores del ámbito privado, sociedad civil y la academia para que la agricultura resuene con fuerza y sea protagonista en las negociaciones climáticas. Nunca más debemos estar afuera de esa mesa de negociación”.
May 6, 2023 | Información, Noticias
La investigación es un camino imprescindible, y se debe recorrer si lo que se quiere es avanzar hacia una agricultura más sostenible, que afiance el rol de la región como garante de la seguridad alimentaria y ambiental del planeta.
Montevideo | Todo El Campo | Expertos afirman que en América Latina y el Caribe existen condiciones para incremente inversión en ciencia, tecnología e innovación para el sector agropecuario. El uruguayo Rubén Echeverría, asesor senior de Desarrollo Agrícola de la Fundación Bill & Melinda Gates, opinó que “dado el valor económico y social del sector (agropecuario), no hay ninguna razón para que los presupuestos de investigación pública sigan disminuyendo”.
La sede central del Instituto Interamericano de Cooperación Agropecuaria (IICA) en Costa Rica fue el escenario del evento denominado Diálogo regional sobre ciencia, tecnología e innovación en los sistemas agroalimentarios de América Latina y el Caribe, el cual contó con la participación de destacadas figuras de la investigación científica, y que tuvo como eje las formas de financiamiento que deben explorar los países del continente para cimentar una agricultura intensiva en conocimientos.
Estuvieron presentes más de 100 autoridades y expertos internacionales convocados por el IICA, CGIAR (una asociación global de investigación para un futuro con seguridad alimentaria dedicada a transformar los sistemas de alimentos, tierra y agua en una crisis climática) y el Banco Mundial.
Los expertos internacionales que expusieron fueron Rubén Echeverría, asesor senior de Desarrollo Agrícola de la Fundación Bill & Melinda Gates; Eugenio Díaz Bonilla, economista e investigador con más de 40 años experiencia internacional en asuntos de desarrollo agropecuario y rural; y Martín Piñeiro, director general emérito de IICA y director de Agricultura del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), y aseguraron que existen las condiciones para que América Latina y el Caribe aumente su inversión en investigación orientada a la transformación de los sistemas agroalimentarios.
Entre los asistentes, que enriquecieron los debates posteriores a las exposiciones, se contó con la presencia de autoridades de Fundación Gates, del Centro Francés de Investigación Agrícola para el Desarrollo Internacional (Cirad), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y los mencionados CGIAR, Banco Mundial e IICA.
También participaron miembros de la comunidad científica, secretarios ejecutivos de mecanismos americanos de cooperación para la ciencia, la tecnología y la innovación de los sistemas agroalimentarios, y autoridades de los institutos nacionales de investigación y tecnología agropecuaria de los países de las Américas y de organizaciones de agricultores, las cuales cumplen un rol activo en los sistemas de innovación.
ECHEVERRÍA: NO HAY CAMBIO TECNOLÓGICO SINO HAY UN CAMBIO INSTITUCIONAL ATRÁS.
“Siempre nos hemos quejado porque no se financian los presupuestos de quienes hacemos investigación. En los últimos años la inversión no ha crecido y la necesidad de la sociedad ha aumentado. Pero siempre he sido optimista y creo que están todos los elementos para tejer algo muy interesante en la región en este momento”, dijo Echeverría, quien es de nacionalidad uruguaya.
El experto, con una larga experiencia en organismos internacionales, señaló que la agenda de los sistemas de investigación, sus prioridades y fuentes de financiamiento han cambiado.
“Hoy hay nuevas demandas de inversión pública, vinculadas a temas como cambio climático, conservación de la biodiversidad y restauración de ambientes degradados, y menos fuentes de financiamiento. Estamos viendo que la inversión privada supera a la pública”, señaló.
Apuntó que Brasil, en América Latina y el Caribe, es el país que tiene mayores índices de inversión en investigación.
“La región invierte poco, en general, en investigación agrícola, en relación a la contribución de la agricultura al PIB, al empleo y a la importancia de las exportaciones de alimentos de los países. Dado el valor económico y social del sector, no hay ninguna razón para que los presupuestos de investigación pública sigan disminuyendo”, afirmó.
Echeverría señaló la fortaleza del sistema de institutos públicos de investigación, universidades y entidades privadas dedicadas a la ciencia y apuntó: “No hay cambio tecnológico sino hay un cambio institucional atrás”.
DÍAZ BONILLA: CONVENCER A MINISTROS DE ECONOMÍA SOBRE LA PRIORIDAD DE LA CIENCIA AGRÍCOLA.
Díaz Bonilla dijo que la inversión promedio en América Latina en ciencia, tecnología e innovación en agricultura se ubica en el 1,4% de los ingresos generados por la producción de alimentos, cuando en los países desarrollados el índice es de aproximadamente el 3 o el 4%.
El investigador se refirió a cómo alinear los proyectos con fondos internacionales de desarrollo, bancos multilaterales de crédito, y donantes filantrópicos.
“Debemos trabajar para reorientar los fondos en función de nuestros objetivos. Tenemos que pensar cómo financiamos proyectos, pero también ver otras posibilidades, como la generación de bonos verdes o incluso otro tipo de bonos, en función de las metas”.
Díaz Bonilla también se refirió a los presupuestos públicos y opinó que hay que ver qué tipo de fondos se orientan a cada capacidad.
“Debemos trabajar para convencer a los ministros de Economía de que cuando van a organismos de crédito multilaterales pongan entre las prioridades los fondos para la ciencia en materia agrícola. Hay que revisar el gasto público y reorientarlo en la dirección correcta”, afirmó.
MARTÍN PIÑEIRO: REPENSAR EL LA CIENCIA Y TECNOLOGÍA DE LOS SISTEMAS AGROALIMENTARIOS.
Por su lado, Martín Piñeiro señaló que el sector público sigue teniendo un papel central para el para definir el marco de las políticas públicas para ciencia y tecnología.
“Nuestra percepción es que la inversión pública se ha ido debilitando en América Latina, ya que hoy el presupuesto de los institutos de investigación ronda el 1% del PIB agropecuario”, afirmó.
Piñeiro dijo que hoy “ya no podemos pensar en términos de la agricultura, sino de los sistemas agroalimentarios. Esto introduce dimensiones adicionales a la cuestión de la producción y la productividad, como la sostenibilidad ambiental y la calidad nutricional de los alimentos”.
“Hay enormes desafíos, pero también tenemos una enorme oportunidad para repensar el sistema de ciencia y tecnología de los sistemas agroalimentarios en nuestra región, de manera de adecuarlo al nuevo escenario y alcanzar un gran desarrollo”, finalizó. En la foto Rubén Echeverría, de fundación Bill & Melinda Gates, junto a la economista agrícola del Banco Mundial, Joanne Gaskell | Foto IICA.
Abr 25, 2022 | Agricultura, Noticias, Opinión
“La ciencia no ha evidenciado ningún daño por el uso de cultivos transgénicos”, escriben los autores del estudio. “En cambio, se han documentado los beneficios económicos, ambientales y de salud por su comercialización”, agregan.
Cornell Alliance for Science | A pesar de su éxito comprobado en la mejora de los sistemas alimentarios del mundo, los cultivos genéticamente modificados (GM o transgénicos) han atraído mitos y falsedades que continúan empañando la percepción pública de esta tecnología, según reporta un nuevo estudio.
“Los transgénicos están rodeados de muchas controversias. Desde que se lanzaron comercialmente los primeros productos GM, ha estado en marcha el debate sobre los riesgos reales versus percibidos del uso de OGMs”, afirma el nuevo estudio revisado por pares publicado en Applied Sciences. Los autores, que trabajan en las facultades de dos universidades en España, ofrecen un análisis de riesgo-beneficio basado en evidencia científica y desacreditan los mitos que los grupos de interés han difundido.
“La ciencia no ha evidenciado ningún daño por el uso de cultivos transgénicos”, escriben los autores. “En cambio, ha documentado los beneficios económicos, ambientales y de salud de su comercialización. En general, el considerable consenso científico se mantiene, en la medida en que los alimentos GM comercializados actualmente no presentan un riesgo mayor que los alimentos tradicionales”.
La gente da varias razones para su vacilación hacia los cultivos transgénicos, que van desde la seguridad hasta las aprensiones morales. Otras preocupaciones incluyen la preocupación por la toxicidad, las alergias, la posible transferencia horizontal de genes (THG, por sus siglas en inglés) al medio ambiente o a otras especies y las implicaciones a largo plazo de los cultivos transgénicos, según señalan los autores.
El estudio concluye que, según la evidencia científica disponible, la THG entre plantas GM y otros organismos presenta riesgos no significativos para la salud humana y la seguridad ambiental. Se observa además que los cultivos transgénicos comercializados han superado previamente evaluaciones de riesgo, incluidas pruebas de alergenicidad. Además, los cultivos transgénicos y sus productos se someten a una evaluación rigurosa antes de su lanzamiento comercial, lo que garantiza la seguridad para el público y el medio ambiente.
“El marco legal que regula los alimentos y piensos transgénicos intenta garantizar altos niveles de protección para la salud humana y animal y también para el medio ambiente. A nivel mundial, las autoridades responsables de evaluar los productos transgénicos han adoptado estrategias específicas basadas en la experiencia y el conocimiento científico adquirido en las últimas décadas para evaluar su seguridad”, afirma el estudio.
Los autores señalan que la tecnología GM es solo otra frontera en una larga tradición humana para mejorar los cultivos. Los OGMs han servido en gran medida para inyectar eficiencia y precisión en una tradición de mejoramiento de cultivos y ganado que se remonta a siglos atrás.
“Los humanos han estado alterando los genomas de plantas y animales durante miles de años. Desde la antigüedad, la crianza selectiva, también llamada selección artificial, ha sido un método rutinario en la agricultura. Aunque el proceso de creación de nuevos rasgos lleva tiempo porque requiere mutaciones genéticas espontáneas, el desarrollo de herramientas de ingeniería genética ha acelerado la producción de OGMs”, afirman los autores.
Los avances recientes en biología molecular tecnológica e ingeniería genética han producido cultivos con características mejoradas, como tolerancia a herbicidas, resistencia a insectos y mejores rendimientos.
“Además, está creciendo el interés por desarrollar cultivos transgénicos con propiedades nutricionales mejoradas, como niveles más altos de microelementos esenciales, cultivos más saludables al alterar su perfil de ácidos grasos o plantas con maduración retrasada”, agrega el informe.
A pesar de la controversia, los cultivos transgénicos tienen asegurado un papel central y seguro en el futuro de nuestros sistemas de producción de alimentos, señalan los autores. Los cultivos transgénicos ofrecen formas eficientes y sostenibles de satisfacer la creciente demanda de más alimentos y de mejor calidad para alimentar a la población mundial en medio de los desafíos emergentes del cambio climático.
“Hoy en día, la agrobiotecnología se ha propuesto como una medida para abastecer a la creciente población futura del mundo y para servir como una solución al problema de la falta de alimentos”, escriben los autores. “La edición de genes y la creación de cultivos transgénicos son herramientas prometedoras para la agricultura, ya que pueden ayudar a abordar algunos de los desafíos que se avecinan. Para superar los desafíos emergentes de la seguridad alimentaria, es esencial tener en cuenta la información científica de calidad en lugar de dejar el tema y simplemente avanzar hacia la discusión moral. Por lo tanto, es necesario un análisis de riesgo-beneficio”.
Algunos de los beneficios de los cultivos transgénicos que se aprovecharán en este sentido incluyen su capacidad para producir mayores rendimientos de cultivos sin tener que extender las áreas cultivadas, reducir el uso de fertilizantes y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los autores señalan que eliminar los cultivos transgénicos aumentaría drásticamente el área de cultivo global a expensas de las selvas tropicales, lo que aumentaría las emisiones de gases de efecto invernadero y, en consecuencia, intensificaría el cambio climático.
También se están realizando investigaciones para crear plantas con características deseables, como maduración retrasada, vegetales biofortificados, plantas más sanas y vacunas comestibles. Los alimentos transgénicos, afirman los autores, no solo son útiles para evitar carencias nutricionales en las generaciones futuras sino para adaptarse al cambio climático.
“Lamentablemente, el público en general ha estado ignorando en gran medida esta dinámica, lo que exige una mayor sensibilización del público”.
Fuente: Un nuevo estudio rompe los mitos de los transgénicos – Alliance for Science (cornell.edu)
Estudio: | de Ciencias Aplicadas | gratuita de texto completo Mitos y realidades sobre los alimentos modificados genéticamente: un análisis de riesgo-beneficio (mdpi.com)
Feb 14, 2022 | Información, Noticias, Opinión
El 11 de febrero se conmemoró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha en la que se buscó dar visibilidad a las mujeres científicas en el mundo.
La relevancia de la ciencia y de los avances tecnológicos resulta cada vez más importante en las sociedades actuales. En el agro, el desarrollo científico ha permitido modificar y perfeccionar las prácticas productivas, incrementar la producción de alimentos, desarrollar alternativas amigables con el ambiente y mejorar las condiciones de vida de quienes viven en y del agro, así como de las personas que consumen los alimentos y productos del sector. Las proyecciones del agro ponen de manifiesto que la demanda de trabajo y los perfiles de empleo, cada vez más van a demandas perfiles técnicos y profesionales.
A pesar de la relevancia del conocimiento científico y sus desarrollos, y la expectativa de que estos perfiles se incrementen en el trabajo agropecuario, las mujeres acceden en menor medida a ser parte de las ciencias agrarias. Las estadísticas nacionales muestran que las mujeres en menor proporción se integran a carreras científico – tecnológicas, y que eso se reproduce en los estudios agronómicos y en las carreras técnicas vinculadas a la producción agropecuaria. De esta forma, el agro pierde una parte importante de su potencial capital humano.
El estudio de cómo se conforman las trayectorias educativas de las personas ha mostrado que a lo largo de la niñez y la adolescencia se reproducen ciertos estereotipos de género, imágenes, ideas, mensajes, que estimulan más ciertas formaciones en las niñas y otras en los niños. En particular, se ha observado que las ciencias y la tecnología son desestimuladas en las niñas, y que se presentan escasas imágenes y referencias a mujeres científicas que puedan actuar como referentes y con las cuales niñas y adolescentes puedan identificarse.
Por eso, el 11 de febrero de cada año constituye una oportunidad para mostrar el importante aporte que hacen las mujeres que están integradas a la ciencia como protagonistas, y visibilizar las brechas que obstaculizan las trayectorias científicas de las mujeres.
En particular desde el proyecto Conciencia Agropecuaria (MGAP-FAO) y el Plan Nacional de Género en las Políticas Agropecuarias (PNG Agro), se trabaja en conjunto para impulsar un agro más equitativo, donde las capacidades, aptitudes y compromisos de las mujeres, adolescentes y niñas se integren plenamente.
LA FOTO – En la fotografía que ilustra la nota, Martina Crispo, primera científica uruguaya en la Academia Veterinaria de Francia
Crispo es investigadora del Institut Pasteur de Montevideo y formada en la Universidad de la República, es la primera mujer sudamericana y la primera uruguaya en ser nombrada miembro de la Academia Veterinaria de Francia, destacada por haber estado integrada por científicos de renombre como Louis Pasteur y Camille Guérin.
Más información de Martina Crispo: Martina Crispo es la primera científica uruguaya en la Academia Veterinaria de Francia – Portal Udelar