En julio, el Índice Líder del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) bajó 0,3%. Es la segunda tasa negativa consecutiva, luego de cinco subas.
Montevideo | Todo El Campo | Luego de cinco subas desde enero a mayo, el Índice Líder de Ceres (ILC) bajó 0,3% en julio, concretándose así la segunda tasa negativa consecutiva. Pero para afirmar una tendencia a la baja de la actividad económica habrá que esperar a próximos registros, expresó el último reporte de esa institución.
Ceres analiza las diferentes actividades sectoriales, una de ellas la agropecuaria, sobre la que expresa que “el déficit hídrico y el dólar barato siguió afectando la actividad agropecuaria en el mes de julio”.
Las exportaciones de julio fueron por US$ 915 millones, una caída del 30% respecto a igual mes de 2022. El principal producto de exportación fue la celulosa, seguida por la carne de vacuno, los concentrados de bebidas y arroz. Entre enero-julio 2023, las exportaciones sumaron US$ 6.567 millones, total que representa una caída de US$ 1.602 millones respecto a enero-julio de 2022 (-20%).
En julio 2023, la carne de vacuno pasó de exportaciones por US$ 177 millones, a US$ 144 millones (20% menos). En contrapartida, la exportación de ganado en pie tuvo un aumento interanual del 90%.
“En términos generales, el mercado ganadero mostró mayor dinamismo en las últimas semanas”, afirma y explica: “El ganado a faena se encuentra con mayor disparidad de oferta y demanda, con menor disponibilidad de ganado gordo”. “El ganado de reposición enfrenta una menor oferta ante una demanda sostenida, lo que refleja un mercado más firme”.
“Luego de varias semanas bajistas, el precio de referencia del novillo gordo llegó al piso de US$ 3,47 por kg, pero luego experimentó un rebote -al igual que los demás valores del ganado para faena- que derivó en que el valor de referencia se ubique entorno a US$ 3,60 kg”.
Sobre la faena de vacunos se indica que tuvo “un incremento del 14% en la última semana de julio, con respecto a la anterior, y alcanzó las 39.000 cabezas semanales. En el acumulado del año, el volumen es 16% inferior al mismo período de 2022”.
Respecto al mercado internacional, se destaca una “menor demanda por parte de China”, lo que explica las menores exportaciones, “y una fuerte oferta por parte de Brasil y Argentina”, no obstante lo cual “se espera por parte del sector que esta oferta disminuya y que el mercado chino empiece a mostrar mayor dinamismo, aumentando el volumen demandado.
En la agricultura, “los precios internacionales sufrieron en las últimas semanas ajustes a la baja en los tres granos de secano: trigo, soja y maíz. Las importaciones de maíz en julio registraron un récord luego de 5 años, con casi 94.000 toneladas. La importación de este grano fue, en el acumulado del año, seis veces mayor que un año atrás. Este cultivo es uno de los más afectados por la sequía, por su mayor necesidad hídrica con respecto a otras plantaciones de verano”.
“La soja fue el producto de exportación que experimentó la mayor caída interanual (-84%) con respecto a julio de 2022, lo que evidencia los graves efectos que está arrojando la sequía. La venta de arroz al exterior también registró menores valores en julio con respecto al año anterior, a pesar de que la producción no se vea perjudicada por la sequía al cultivarse bajo agua. En el mes, por concepto de ventas ingresaron US$ 60 millones, lo que marca una reducción de US$ 16 millones con respecto a julio de 2022”.
Más adelante el documento se reviera a las solicitudes de exportación de madera que “fueron 14% inferiores en julio que en junio, (en términos desestacionalizados), y en la comparación interanual crecieron 9%”.
En tanto, la remisión de leche a plantas industriales en junio fue 3,1% inferior con respecto a mayo (desestacionalizado) y fue 0,1% mayor al mismo mes de 2022.
NOTA – El ILC es un indicador adelantado del nivel de actividad, que se utiliza para predecir cambios en el ciclo económico; no permite realizar proyecciones cuantitativas sobre los niveles de la actividad económica, sino que está diseñado para dar señales sobre el signo de la evolución de actividad económica general. Ceres procesa una amplia base de datos económicos y extrae para su Índice Líder aquellas variables que, por su comportamiento, permiten anticipar la tendencia del Producto Bruto Interno (PBI).
El economista dijo que es una situación problemática muy grave con un atraso cambiario importante en el entorno del 25%. No hay una solución en el corto plazo porque salir de esta trampa implica conflictos importantes.
Montevideo | Todo El Campo | El director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), el Ec. Ignacio Munyo, sostuvo que la caída del dólar es un problema muy grave que no va a solucionarse en los próximos dos años, y que cualquier movimiento que se haga en ese sentido puede generar conflictos de diversa índole.
El economista expresó que actualmente, y a diferencia del año pasado, se está dando una caída global del dólar: “En el mundo el dólar hoy tiene una tendencia decreciente”, y explicó que lo que pasa en Uruguay con la caída del peso no muestra una “gran diferencia respecto a las demás monedas del mundo porque es el dólar el que ha caído”.
Diferente era lo que sucedió el año pasado cuando la tendencia de la moneda estadounidense en el mundo era al alza y en Uruguay bajaba: Se observa una “diferencia con de lo ocurrido el año pasado donde ahí sí se dio un divorcio claro y muy grande entre el comportamiento del dólar en Uruguay y el resto del mundo” porque “mientras el dólar aumentó en todo el mundo en Uruguay cayó y eso hizo que Uruguay quedara caro”, expresó.
Lo que está pasando este año en Uruguay es que continúa ese proceso bajista, “pero acompañado por el resto de los países”.
Esa es “una situación problemática muy grave” con un “atraso cambiario importante en el entorno del 25%”, pero “no va a tener una solución en el corto plazo porque salir de esta trampa implica conflictos importantes”.
Por ejemplo, conflicto “con la planificación macroeconómica establecida, conflicto con los sindicatos, con las pautas del Gobierno y el compromiso de recuperación del salario real”.
Además, si uno quisiera llevar a Uruguay a una mejor competitividad ante este dólar, se generarían “conflictos con empresas de distintos sectores que compiten entre sí”, agregó.
Las declaraciones de Munyo fueron a la prensa en el marco del primer Desayuno Ceres que se realizó el miércoles 21 de junio en el Club de Golf. Foto de Karen Spalter.
Ceres presentó informe sobre riego en la Expoactiva. Propone estudiar la viabilidad y el impacto económico de implementar una mayor cantidad de sistemas de riego en la ganadería y en los cultivos. Según Ceres, Uruguay puede dar un salto de calidad productiva.
Soriano | Todo El Campo | Uruguay tiene con la expansión del riego la oportunidad de dar un salto de calidad en su producción agropecuaria, además de promover la descentralización a partir del impacto total que generan la inversión y la producción adicional, según el estudio “Riego y productividad. Potenciales beneficios de la expansión del riego en Uruguay» presentado por Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres).
Los resultados son contundentes: en caso de alcanzar las 300.000 hectáreas bajo riego de maíz y soja en 2030 (hoy casi 40.000) y se introduzca en ganadería 250 módulos de riego cada año por ocho años, el impacto total en el año que se alcance el objetivo -justificado por el aumento de la producción adicional y la inversión- alcanzaría el 4,8% del PBI.
Luego de este año, apoyado únicamente por el aumento en la productividad en ambas prácticas, la actividad económica del país sería 3,1% mayor, cada año, en comparación a si se tuvieran las mismas hectáreas regadas que en la actualidad.
Además, la expansión del riego en la lechería, por ejemplo, genera también un incremento en la productividad que sería pertinente ahondar con mayor profundidad una vez se cuente con investigaciones más actuales que permitan analizar su impacto a nivel extendido.
ALGUNOS NÚMEROS.
Esto repercute de un modo favorable en el empleo y en los ingresos del Estado por pagos de tributos. Cada año, este aumento en las hectáreas regadas generaría poco menos de US$ 80 millones por concepto de Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) y de US$ 70 millones por un aumento del consumo de energía eléctrica.
La introducción del riego ha permitido un aumento en el rendimiento de más del 80% en maíz y del 40% en soja, en promedio en los últimos seis años. En temporadas con escasas precipitaciones, el riego logró que los rendimientos más que se dupliquen en ambos cultivos.
Por otra parte, la implementación del riego en la ganadería muestra un aumento significativo en la tasa de procreo y en los kilogramos obtenidos.
Con vista en estos resultados, Ceres propone un conjunto de políticas públicas y medidas concretas. Entre ellas, el lanzamiento de un Plan de Energía para lograr extender las líneas energéticas; conservar el régimen de la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (Comap) e impulsar la extensión a empresas agropecuarias que ya contribuyen a la expansión del riego y hay espacio para crecer; más alternativas de financiamiento y actividades de difusión en torno a la implementación del riego entre los productores. La instalación de sistemas de riego significa inversiones de largo plazo que solo es posible proyectar con rigor si permanecen y refuerzan las actuales políticas públicas que han contribuido al mejor desempeño del sector agropecuario.
Por esto, vale la pena remover las trabas actuales y apretar el acelerador para impulsar una política de Estado de expansión del riego que ha trascendido gobiernos en Uruguay.
INFORME COMPLETO.
A continuación, el informe completo “Riego y productividad: potenciales beneficios de la expansión del riego en Uruguay”, presentado por el Ceres en la Expoactiva.
El 2022 será “sólido” para el agro nacional, con “un primer semestre extraordinario y un segundo semestre bueno”.
Al finalizar noviembre, el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) publicó el Índice Líder de Ceres (ILC) que en noviembre tuvo una baja de 0,2%, cortando la racha de diez meses seguidos de tasas positivas.
Para considerar un cambio de tendencia se debe esperar la publicación de los registros de diciembre y enero ya que es necesario tener tres tasas consecutivas negativas para constatar una tendencia a la baja de la actividad económica.
Ceres, detalló además la evolución de indicadores sectoriales, que arrojaron los datos que se detallan:
• Cultivos de invierno tendrán producción récord, con precios altos, pero lejos de picos de hace seis meses.
• El sector ganadero tuvo una pequeña mejora en la exportación, pero sigue con bajos niveles de faena.
• La producción industrial cayó en setiembre (desestacionalizado) pero es mayor a un año atrás.
• La construcción sigue firme tanto en obras grandes como en viviendas.
• La recaudación en DGI por IVA cayó en octubre (desestacionalizado) pero es mayor a igual mes de 2021.
• El consumo de energía eléctrica creció en octubre (desestacionalizado) en industria y en residencias.
• Las ventas de gasoil cayeron y las de nafta se mantuvieron en octubre contra setiembre, desestacionalizado.
• El movimiento de ómnibus en terminal Tres Cruces cayó en octubre, desestacionalizado, contra setiembre.
• La venta de boletos en zona metropolitana fue menor en octubre que en setiembre, desestacionalizado.
• El movimiento en rutas (por registro en peajes) fue menor en octubre que en setiembre, desestacionalizado.
Se destaca que “la economía uruguaya tiende a cerrar un año con crecimiento fuerte, que puede ser del orden de 5% según el consenso entre estimaciones privadas, lo que da continuidad al crecimiento de 2021 que fue 4,4%, pero la alta tasa de 2022 se debe al resultado del primer semestre”. A su vez, “las proyecciones para 2023 son de crecimiento, pero a menor ritmo”.
La producción de Uruguay logró una recuperación firme después de la recesión iniciada en 2019 y la brusca caída por la pandemia de 2020, pero ahora hay señales que muestran cierta ralentización, que tiene vínculo con el enfriamiento de la actividad global.
ILC. SECTOR AGROPECUARIO: un 2022 “SÓLIDO”.
El 2022 será “sólido” para el agro nacional, con “un primer semestre extraordinario y un segundo semestre bueno”, dice el documento.
EXPORTACIONES – Las exportaciones de bienes fueron de US$ 842 millones en octubre, 6% menos que en el mismo mes de 2021, alcanzaron US$ 11.262 millones en el acumulado de los primeros diez meses, que representan un crecimiento interanual de 27%. “El monto mensual estuvo mayormente explicado por las exportaciones de carne vacuna (US$ 186 millones), celulosa (US$ 117 millones), lácteos (US$ 74 millones) y concentrado de bebidas (US$55 millones), entre otros”.
La referencia del novillo gordo tuvo una caída “a US$ 3,3 por kg en el mes” y se recuperó hasta US$ 3,6 por kg, luego de haber superado los US$ 5 por kg durante más de cinco meses. “
No obstante, el precio de exportación aún se sostiene por encima de US$ 4.400 por tonelada”.
FAENA – Sobre la faena señala que a mediados de año y “después de un descenso brusco, tuvo un moderado repunte, aunque no lo suficiente para empardar con las cifras de 2021. En el acumulado del año hasta julio, la faena de 2022 superaba a la del año pasado en 1,4% (20.000 cabezas) pero en el acumulado hasta el 19 de noviembre (último dato disponible) arroja una disminución interanual de 7% (cerca de 163.000 animales). Tomando sólo el período que va de agosto hasta noviembre, se registró una caída interanual de 21,6%”.
CULTIVOS DE INVIERNO – “La cosecha de los cultivos de invierno tendrá una producción récord” luego de una larga sequía.
“Se espera que alcance entre 2,2 y 2,5 millones de toneladas, de las cuales más de 1,1 millones corresponderían a trigo, al menos 700.000 a cebada y alrededor de 500.000 a colza”.
Aunque faltaron precipitaciones, “los rendimientos fueron mejores de lo esperado y quedaron parejos en la comparación con los últimos dos años”.
GRANOS – Sobre los valores de los granos, el reporte de Ceres reconoce que “están lejos de sus picos de un semestre atrás”, pero “se sostuvieron en niveles buenos: la colza por encima de US$ 550 por tonelada y el trigo con un piso de US$ 300”.
COMPETITIVIDAD Y TIPO DE CAMBIO – Esa es “la preocupación actual” del sector, la competitividad de las exportaciones.
“A contramano de lo ocurrido en buena parte de los países del mundo y de la región, la cotización del dólar bajó de forma significativa en el país; entre el cierre de 2021 y fines del actual noviembre cayó desde $ 44,5 a $ 39. El tipo de cambio real (TCR), que compara en una misma moneda el nivel de precios de la economía nacional y de los principales socios comerciales de Uruguay, ha mostrado una baja persistente en el correr del año. En los últimos seis meses hasta setiembre (último dato disponible) el TCR tuvo un descenso de 11% en el índice extrarregional y 4,3% en el regional -donde el TCR con Brasil en particular disminuyó 10,8%- de acuerdo con datos del Banco Central. A modo de dar contexto a las cifras, el TCR global estaba apenas 0,3% por encima de su promedio histórico en marzo y quedó 7,6% por debajo del mismo en setiembre, ubicándolo en niveles de 2018”.
LÁCTEOS – En octubre, las exportaciones por productos lácteos en dólares crecieron 16% respecto a igual mes de 2021.
La remisión de leche a plantas industriales en ese mes cayó con respecto a setiembre (2,7% desestacionalizado) y fue 1,7% inferior a un año atrás. En términos acumulados, cayó 1,5% contra los diez primeros meses de 2021.
“El aumento de producción acumula más de un año, pero las proyecciones económicas del Gobierno y analistas privados indican un menor ritmo de crecimiento”.
El nuevo reporte del Índice Líder de Ceres (ILC) destaca “cierta estabilidad en octubre”, cumpliendo así “diez meses seguidos de tasas positivas”. Sin embargo, se advierte que “el resultado del mes da una tasa levemente por encima de cero (de 0,1%) que, de converger a la neutralidad en los próximos meses, podría señalar una desaceleración en la economía”.
“El aumento de producción acumula más de un año, pero las proyecciones económicas del Gobierno y analistas privados indican un menor ritmo de crecimiento”, señala.
El siguiente es el reporte del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) para el sector agropecuario y la industria manufacturera.
EL ILC REGISTRA ESTABILIDAD EN OCTUBRE Y LOGRA ALCANZAR DIEZ MESES SEGUIDOS DE TASAS POSITIVAS.
El Índice Líder de Ceres registra cierta estabilidad en octubre y logra alcanzar diez meses seguidos de tasas positivas. El resultado del mes da una tasa levemente por encima de cero -de 0,1%- que, de converger a la neutralidad en los próximos meses, podría señalar una desaceleración en la economía. No obstante, para comprobarlo habrá que esperar los registros de noviembre y diciembre.
El aumento de producción acumula más de un año, pero las proyecciones económicas del gobierno y analistas privados indican un menor ritmo de crecimiento.
El nuevo dato del indicador de anticipo de tendencia económica mostró relación con el Índice de Difusión (ID) que en octubre fue 60%. Este indicador considera la proporción de variables del ILC con tasas positivas en cada mes, por lo que algo más de la mitad de las variables del ILC crecieron en octubre.
• Los cultivos de invierno sufren la falta de aguas, y la siembra histórica puede no traducirse en gran cosecha.
• El sector ganadero sigue padeciendo caídas en el precio del ganado gordo, pero continua en valores altos.
• La producción industrial aumentó en agosto (desestacionalizado) contra julio.
• La construcción sigue firme tanto en obras grandes como en viviendas.
• La recaudación en DGI por IVA cayó en setiembre (desestacionalizado) pero es mayor a igual mes de 2021.
• El consumo de energía eléctrica industrial aumentó en setiembre y se mantuvo en residencias.
• Las ventas de nafta cayeron y las de gasoil aumentaron en setiembre contra agosto, desestacionalizado.
• En el acumulado del año, las ventas de combustibles fueron mayores que en igual periodo de 2020 y 2021.
• La movilidad, tanto en el tránsito como en los lugares de trabajo, se mantuvo en altos niveles en octubre.
• El transporte de pasajeros que parte de la terminal Tres Cruces creció en setiembre.
• El movimiento en rutas (según registros de peajes) creció en setiembre frente a agosto, desestacionalizado.
La economía uruguaya creció 4,4% en 2021 y se espera un crecimiento para este año de al menos al 5%, muy por encima de la proyección oficial de 3,2% al comenzar el año. Esto confirma una recuperación firme después de la recesión iniciada en 2019 y la brusca caída por la emergencia sanitaria de 2020. Desde 2015 hasta la primera mitad de 2019, la producción local registró una fase de cierto estancamiento, y en los últimos meses de ese año cayó en recesión, lo que se agravó en marzo 2020 por el impacto del Covid-19.
El ILC fue efectivo para anticipar estos cambios de ciclo, así como la salida de aquella caída con un aumento de actividad de cuatro meses seguidos (julio a octubre 2020). Luego, registró oscilaciones entre noviembre de 2020 y marzo de 2021, y comenzó una nueva fase alcista a partir de abril, que se mantiene hasta la actualidad, aunque el último dato da la primera señal de posible enfriamiento de la economía.
El Índice de Difusión, durante 2021, fue 80% en enero, 40% en febrero, 50% en marzo y abril, 80% en mayo, 70% en junio, 90% en julio y en agosto, 70% en setiembre, 60% en octubre, 50% en noviembre y 70% en diciembre. En 2022 fue de 60% en enero, febrero, marzo, 70% en abril, mayo y junio, 60% en julio, 80% en agosto, 60% en setiembre y 60% en octubre.
El ILC es un indicador adelantado del nivel de actividad, que se utiliza para predecir cambios en el ciclo económico.
Ceres procesa una amplia base de datos económicos y extrae para su Índice Líder aquellas variables que, por su comportamiento, permiten anticipar la tendencia del Producto Bruto Interno (PBI). Para ello, incorpora variables de todos los sectores: agropecuario, industrial, comercio y servicios, energía, transporte, financiero, empleo y otros.
El agro da señales mixtas, con la carne a la baja y unas modestas precipitaciones que salvaron los cultivos de invierno previo a la cosecha. De todos modos, el sector habrá tenido un 2022 sólido, compuesto por un primer semestre extraordinario y un segundo semestre mejor al promedio.
Las exportaciones de bienes llegaron a US$ 1.036 millones en setiembre casi igual que el mismo mes del año pasado, y alcanzaron US$ 10.423 millones en el acumulado de los tres primeros trimestres, que representan un crecimiento interanual de 30,8%. Casi la mitad del monto mensual estuvo compuesto por las exportaciones de celulosa (19,6%) carne vacuna (19,2%) y lácteos (9,8%).
Después de un descenso brusco a mediados de año, la faena viene subiendo lentamente mes a mes, aunque no lo suficiente para empardar con las cifras del año pasado. En el acumulado del primer semestre, la faena de 2022 superaba a la del año anterior en 1,4% ─20.000 cabezas─ pero, extendiendo el acumulado hasta el 22 de octubre (último dato disponible), arroja una disminución interanual de 5,9% ─algo más de 123.000 animales─. Desde que inició la segunda mitad del año, hubo caídas interanuales de 28,5% en agosto, 20,3% en setiembre y 19,4% en octubre (hasta el día 22).
El precio de referencia del novillo gordo cayó a menos de US$ 3,5 por kg. La cotización se precipitó en el último bimestre tras permanecer poco más de 5 meses superando los US$ 5 por kg. En China, a un enfriamiento de la actividad y cuarentenas forzosas para contener el nivel de contagios de Covid-19, se le suma un escenario de devaluación de su moneda nacional, el yuan, que lastima el poder de compra de sus ciudadanos para hacerse de productos importados. Es el determinante principal de una demanda debilitada, que tiene su corolario en la cotización de la carne. Sin embargo, el precio de exportación todavía está alrededor de US$ 4.900 por tonelada y lo que está golpeando más a los precios que marcan los frigoríficos es la sequía.
Entrada la primavera, se acerca la cosecha de los cultivos de invierno, con precipitaciones mucho menos cuantiosas que lo ideal. Si bien la lluvia llegó justo para salvar las cosechas en los últimos días, hubo disparidades marcadas de acuerdo a las regiones del país; por ejemplo, este domingo muchos pluviómetros en el norte registraron más de 40 mm, mientras en el sur y suroeste del territorio ninguno marcó más de 5 mm. Este panorama da lugar a diferencias sustanciales entre los rendimientos de aquellos productores que trabajan con riego y aquellos que no. El riego, a pesar de haberse expandido en los últimos años, sigue siendo una materia pendiente en el país para alcanzar umbrales más altos de producción y amortiguar mejor los vaivenes climáticos. Con motivo de la sequía y la falta de forraje, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) declaró la emergencia agropecuaria por 90 días. Dentro del marco de la emergencia el MGAP otorgará financiamiento y fardos a productores de escala familiar.
Gracias a la poca lluvia reciente, los cultivos de invierno llegarán a la cosecha, aunque con rendimientos menores a los de los últimos dos años. Para fortuna de los agricultores, los valores de los granos volvieron a niveles comparativamente prometedores para la ocasión: la colza marca casi US$ 550 por tonelada y el trigo volvió a subir de US$ 300. Al mismo tiempo, la soja se sostiene en el entorno de US$ 510 por tonelada.
En setiembre, las exportaciones por productos lácteos (en dólares) fueron 34% superiores a igual mes de 2021. La remisión de leche a plantas industriales en ese mes aumentó con respecto a agosto (1,5% desestacionalizado) y fue 1,5% superior a un año atrás. En términos acumulados, cayó 1,5% contra los nueve primeros meses de 2021.
Las solicitudes de exportación de madera cayeron 3,5% en setiembre con respecto a agosto (en términos desestacionalizados) y en la comparación interanual están 4,7% por debajo. En términos acumulados, hay una disminución de 12,3% respecto a los nueve primeros meses de 2021. En cuanto a las exportaciones de celulosa, tuvieron un aumento interanual de 6% en setiembre.
INDUSTRIA MANUFACTURERA.
La producción industrial lleva más de un año por encima de los niveles prepandemia. Sin embargo, el aumento se da con menos personal y menos horas trabajadas, ambas por debajo de sus niveles de 2019.
La producción industrial de agosto aumentó 5,2% respecto al mes anterior en términos desestacionalizados, y se encuentra 9,3% por encima de agosto 2021.
El núcleo manufacturero (producción industrial sin refinería ni zonas francas) aumentó 9,1% en agosto, con respecto al mes anterior (desestacionalizado) y fue 5,8% superior a agosto 2021.
La producción de alimentos en agosto, en términos desestacionalizados, disminuyó 0,9% respecto a julio, y se encuentra 11,4% por encima de agosto 2021.
La producción de bebidas creció 13,6% en agosto, con relación a julio (desestacionalizado) y fue 4,1% mayor a agosto 2021.
El personal ocupado en la industria cayó 0,1% en agosto respecto al mes anterior (desestacionalizado) y se encuentra 2,1% por encima del nivel de agosto de 2021.
Por su parte, las horas trabajadas en agosto aumentaron 8,2% con relación al mes anterior (desestacionalizado) y fueron 2% mayores que en el mismo mes de 2021.