Ceres: el turismo explicó casi la mitad del crecimiento del PBI en 2025; hay problemas de competitividad.

Ceres: el turismo explicó casi la mitad del crecimiento del PBI en 2025; hay problemas de competitividad.

El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) presentó una nueva edición de su Monitor de Turismo, en el que analiza la situación actual del sector y plantea acciones para fortalecer su competitividad y su aporte al desarrollo económico y social del país.

Montevideo | Todo El Campo | Según el informe, el turismo continúa siendo uno de los sectores más relevantes de la economía uruguaya. En 2025 representó aproximadamente el 6,2% del Producto Interno Bruto, generó más de 122.000 puestos de trabajo vinculados a la actividad -alrededor del 7,5% del empleo total- y más de US$ 2.040 millones en exportaciones, posicionándose como el cuarto rubro exportador del país.

Asimismo, se estima que el sector explicó 0,7 puntos porcentuales del crecimiento económico de 2025, dentro de un crecimiento total del PIB en términos reales cercano al 1,8%.

El monitor también analiza el desempeño de la temporada de verano. Los datos publicados indican que el ingreso de turistas extranjeros en la temporada 2025–2026 habría sido inferior al de la temporada anterior (-8%), con factores que incidieron negativamente en la llegada de argentinos como la relación de precios con Brasil, la cercanía del mundial de fútbol y el clima.

El gasto total en dólares fue 6% mayor, pero si se considera la evolución del tipo de cambio y la inflación, se encuentra 9% por debajo de la temporada anterior en términos reales. No obstante, se señala que durante el año pasado Uruguay recibió más de 3,6 millones de visitantes, una cifra superior a la cantidad de habitantes del país.

El informe también incorpora indicadores de turismo interno. Los datos de movilidad muestran que durante diciembre y febrero se alcanzaron niveles de actividad récord. Tanto los registros de pasajes en la terminal de Tres Cruces hacia la costa este como el flujo de vehículos por los peajes de Pando y Solís evidencian una recuperación del movimiento interno luego de varios años de caída y posterior normalización, alcanzando en ambos registros máximos históricos.

PROBLEMAS DE COMPETITIVIDAD.

Más allá del buen flujo de visitantes, el informe advierte que el sector enfrenta problemas de competitividad acumulados en los últimos años. En términos reales, los ingresos del turismo se ubican aproximadamente 16% por debajo del promedio registrado entre 2011 y 2019, mientras que los costos -impulsados por salarios, energía y agua- son cerca de 9% más altos. Esta brecha genera un deterioro de la rentabilidad del sector de alrededor de 25 puntos, lo que limita la capacidad de inversión y pone en riesgo la sostenibilidad de algunos establecimientos.

Un indicador de esta pérdida de competitividad es la evolución del gasto promedio por turista en relación con los costos laborales. Mientras que en 2016 el gasto promedio de un visitante alcanzaba para cubrir el equivalente a 22 días de salario promedio del sector, en 2025 ese gasto cubre aproximadamente 15 días, reflejando que los costos del sector crecen más rápidamente que sus ingresos.

En este contexto, el estudio plantea un conjunto de acciones para fortalecer la competitividad del sector. Entre ellas se destacan la revisión del tratamiento tributario y de las tarifas públicas, incentivos para la contratación y capacitación de trabajadores, apoyo a pequeñas y medianas empresas turísticas y mejoras en el marco regulatorio de los servicios turísticos.

Asimismo, el informe subraya la importancia de incrementar la promoción internacional de Uruguay como destino turístico. Según las estimaciones presentadas, aumentar significativamente el presupuesto de promoción -US$ 10 millones adicionales al año, especialmente con foco en Brasil y otros mercados regionales- podría generar más de un millón de visitantes adicionales por año, incrementar el gasto turístico en más de US$ 700 millones y crear cerca de 10.000 nuevos puestos de trabajo.

Finalmente, el monitor destaca el potencial del turismo para contribuir a resolver desafíos estructurales del país, particularmente en materia de empleo juvenil. El sector ya emplea una proporción elevada de jóvenes y podría convertirse en un ámbito propicio para desarrollar programas de formación dual que combinen educación y experiencia laboral, fortaleciendo las competencias demandadas por las empresas y mejorando la inserción laboral.

Ceres concluye que el turismo atraviesa un buen momento en términos de flujo de visitantes, pero enfrenta desafíos importantes de competitividad y rentabilidad.

Aprovechar plenamente su potencial requerirá una agenda de políticas que combine mayor promoción internacional, mejores condiciones para la inversión y una estrategia de formación de capital humano que permita consolidar al turismo como un pilar del crecimiento económico y social del país.

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Encalado: una necesidad productiva que puede aumentar el PBI en 0,5% y crear más de mil empleos.

Encalado: una necesidad productiva que puede aumentar el PBI en 0,5% y crear más de mil empleos.

La herramienta del encalado es una oportunidad para mejorar la productividad y sostenibilidad de los suelos agrícolas, al tiempo que podría generar impactos positivos en actividad económica.

Soriano | Todo El Campo | Un informe del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) señala que una expansión del encalado en la agricultura uruguaya a 500.000 hectáreas podría aumentar el Producto Bruto Interno (PBI) en 0,5%, generar más de 1.000 empleos directos y aumentar la recaudación fiscal en unos US$ 20 millones anuales.

El estudio, titulado “El potencial del encalado en la agricultura uruguaya”, fue elaborado en el marco de la Fase II del Proyecto Encalado de la Asociación Agropecuaria de Dolores y presentado en la Expo Activa Nacional 2026, y analiza el impacto económico y productivo que tendría una expansión significativa de esta práctica en el país.

El informe parte de un problema creciente para la producción agropecuaria: la acidificación de los suelos agrícolas. Actualmente, cerca de una cuarta parte del área agrícola —más de 350.000 hectáreas— presenta niveles de pH que comprometen la productividad, mientras que otro porcentaje similar podría avanzar hacia esa situación en el mediano plazo.

La corrección de la acidez mediante encalado —la aplicación de cal agrícola al suelo— es una práctica extendida a nivel internacional, pero en Uruguay su adopción continúa siendo marginal.

Las estimaciones del estudio indican que una expansión del encalado a unas 500.000 hectáreas agrícolas generaría un impacto relevante en la economía. Una vez alcanzado este nivel, generaría un incremento en el del Producto Bruto Interno (PBI) de 0,5%, la recaudación fiscal crecería unos US$ 20 millones por año y se crearían más de 1.000 empleos directos. Todo esto se daría como resultado de las inversiones asociadas para poder incrementar la oferta nacional de cal, la mayor producción agropecuaria y de cal y todos los encadenamientos que esto generaría, desde el mayor dinamismo en el transporte de carga hasta el crecimiento de los servicios asociados a la aplicación de cal, entre otros.

El análisis se basa en los resultados de la Fase I del proyecto, un experimento realizado por la Asociación Agropecuaria de Dolores con asesoramiento técnico de Unicampo Uruguay, en el que se encaló en ocho sitios del litoral con distintas características productivas.

La experiencia permitió medir el impacto de la práctica en distintos tipos de suelo, evaluando cambios en la producción, la reducción en el uso de fertilizantes y la evolución de la acidez del suelo y de la disponibilidad de nutrientes.

Pese a sus beneficios agronómicos, los resultados del informe muestran que la inversión en encalado no resulta actualmente atractiva en términos económicos.

El aumento en la producción y el ahorro en fertilizantes permiten recuperar la inversión aproximadamente en cuatro años —el período en que el encalado mantiene sus efectos—, lo que ayuda a explicar por qué su adopción sigue siendo limitada.

Hoy el encalado solo resulta económicamente atractivo cuando productores que tributan IRAE logran recuperar parte del costo mediante beneficios fiscales asociados a otras inversiones elegibles dentro del régimen Comap. Sin embargo, el encalado en sí mismo no es considerado una inversión elegible, su puntuación en la matriz de indicadores es baja y tampoco existen instrumentos equivalentes para productores que tributan Imeba.

El informe también advierte que la alta proporción de producción bajo arrendamiento dificulta inversiones de largo plazo en el suelo, mientras que los costos logísticos y la falta de información técnica también limitan la adopción.

A pesar de estas restricciones, el estudio señala que la producción nacional de cal tiene potencial para responder a un aumento significativo de la demanda, ya que existe capacidad instalada y posibilidades de expansión mediante nuevas inversiones en extracción, acopio, logística y transporte. Sin embargo, señala el informe, para concretar estas inversiones y consolidar la expansión, es necesario que haya demanda. 

Por esta razón, destaca que el puntapié inicial debe estar en volver rentable la inversión a nivel individual. Entre las medidas propuestas destacan incluir al total de la inversión en encalado como elegible para Comap (con un tratamiento similar al riego) y descontar de 1 a 2 puntos del IRPF que debe pagar el dueño del campo por arrendar atado al plazo del contrato (para incentivar plazos largos). De acuerdo con el análisis, estos beneficios no representarían un esfuerzo fiscal para el Estado, ya que el monto de las exoneraciones —que no serían una resignación porque la inversión no existiría sin ellas, según el estudio— sería inferior al incremento en la recaudación que generaría hacer la inversión.

El informe concluye que el encalado representa una oportunidad para mejorar la productividad y sostenibilidad de los suelos agrícolas en Uruguay, al tiempo que podría generar impactos positivos en actividad económica, empleo y en dinamizar diferentes sectores de actividad asociados, con potencial de extenderse también a ganadería, lechería, horticultura y fruticultura que enfrentan procesos similares de acidificación. Además, destaca que sería una oportunidad de reflotar la producción nacional de cal y aprovechar así de mejor manera los recursos nacionales existentes.

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El Transpacífico y la OCDE son una oportunidad que Uruguay no puede dejar pasar.

El Transpacífico y la OCDE son una oportunidad que Uruguay no puede dejar pasar.

Montevideo | Todo El Campo | El economista Ignacio Munyo, director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), expuso este miércoles 3 ante unos 500 empresarios en el Radisson Victoria Plaza sobre “Uruguay en un laberinto complaciente”, una presentación que acompañó con una pregunta central: “¿Se puede salir?”.

La respuesta a esa pregunta es afirmativa, pero para que lo sea el país debe aprovechar el avance sustancial logrado para ingresar al Acuerdo Transpacífico (CPTPP) y las oportunidades que se abren para acceder a la Organización par la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señaló Munyo en su exposición.

El CPTPP y OCDE son procesos distintos, pero ambos, en formas diferentes, pueden impulsar y respaldar técnicamente un conjunto de reformas clave para impulsar el desarrollo del país.

ACUERDO TRANSPACÍFICO.

Respecto al CPTPP Uruguay dio un paso relevante en su estrategia de inserción internacional. El 21 de noviembre dejó de ser un país “aspirante” al Acuerdo Transpacífico y pasó a integrar la lista de adhesiones aprobadas por sus miembros. Eso habilita la negociación formal para sumarse a uno de los bloques económicos más dinámicos del mundo, que reúne a 600 millones de personas y cerca del 15% de la producción global.

Los exportadores apoyan de forma nítida el ingreso, porque brinda acceso mejorado a mercados decisivos como Japón, Reino Unido, Canadá y Vietnam. Uno de los puntos más sensibles será el capítulo sobre empresas públicas y compras estatales, dos asuntos que probablemente generarán un debate en el partido de gobierno.

OCDE.

La otra gran oportunidad es la posibilidad de que Uruguay ingrese a la OCDE. El organismo, fundado en 1961 y que hoy reúne a 38 países responsables del 65% del PBI global, funciona como un estándar internacional de calidad institucional.

Ingresar implica adoptar buenas prácticas y acceder a evaluaciones comparadas en políticas públicas. Uruguay lograría contar con asistencia técnica de alto nivel, diagnósticos rigurosos y un sello que mejora la credibilidad. En un mundo donde los mercados valoran la previsibilidad y la sostenibilidad, esa señal pesa.

LOS POLÍTICOS ANTE EL TRANSPACÍFICO Y OCDE.

El clima político interno acompaña.

Dos de cada tres legisladores, tanto en la legislatura pasada como en la actual, apoyaron iniciar el proceso hacia la membresía plena a la OCDE, según las dos últimas “Radiografía parlamentaria” de Ceres, que recoge la opinión de los integrantes de la Asamblea General del período anterior y el actual (2025-2030).

Quedó claro que hay una oportunidad concreta para iniciar el proceso de ingreso a la OCDE tras la reunión que el ministro de Economía, Gabriel Oddone, y su equipo mantuvieron este martes en París con las principales autoridades del organismo.

El director de Ceres sostuvo que esos dos ámbitos pueden ayudar a superar tres problemas que, desde hace mucho tiempo, frenan avances sustanciales en la economía y dificultan la recuperación de la cohesión social, y que podrían encauzarse con esta nueva dinámica internacional a la que apunta el país.

OBSTÁCULOS REGULATORIAS.

Munyo mencionó en primer lugar los obstáculos regulatorios, entendiendo por tales al conjunto de normas que aumentan la intervención de la burocracia aun cuando parten de buenas intenciones.

Ese entramado termina generando mayores costos administrativos, alimenta la desconfianza hacia el Estado y tiene un impacto negativo en el costo de vida, la productividad y la innovación. Para revertir todo eso, planteó una hoja de ruta que nos lleve a adecuar la regulación en el país, en la que se viene avanzando.

EL DRAMA DE LA SEGURIDAD.

En segundo lugar, se refirió al “callejón oscuro de la seguridad” marcado por el avance del narcotráfico. Uruguay se ha consolidado como territorio de tránsito y acopio de cocaína, en el que intervienen grupos de alcance internacional. En un sistema penitenciario desbordado, las cárceles y su entorno se han convertido en centros de operaciones y reclutamiento para la venta y el tráfico de estupefacientes.

La situación carcelaria, una de las prioridades que Ceres llevó a los encuentros de seguridad convocados por el Poder Ejecutivo, es crítica y su reversión depende de las decisiones de las autoridades.

El avance del narcotráfico es un motor que siempre pone en marcha la violencia urbana, y está comprobado su impacto negativo en el clima de negocios y en la captación de inversiones.

UNA REFORMA EDUCATIVA EN SERIO.

En tercer lugar, el conferencista alertó sobre “la escalera rota de la educación”, una metáfora que describe el fracaso del sistema educativo, evidente en los altos niveles de abandono escolar y en la insuficiencia de los aprendizajes al compararlos con América Latina y con los países de la OCDE.

Mencionó medidas que ya están en marcha, pero consideró que son insuficientes para cambios que requieren mayor profundidad, impacto real, sostenibilidad, solidez y una decisión política firme.

En ese sentido, propuso un plan que tenga un impacto directo en un alumnado que abandona los estudios por falta de interés en la propuesta actual.

En concreto, argumentó a favor de la “formación dual”, un modelo que combina, de manera sistemática y estructurada, aprendizaje en centros educativos con práctica en empresas.

Hizo referencia a un estudio reciente de Ceres que mostró los beneficios que significa “aprender haciendo”, la participación directa de las empresas y las competencias laborales reales. La reducción del abandono en alumnos inmersos en este sistema es significativa, según la investigación.

LA INERCIA DEL GASTO PÚBLICO.

La aproximación al Transpacífico y a la OCDE, también serían de gran apoyo para encarar el condicionante histórico que representa la tendencia creciente del gasto público.

Munyo lo ilustró con un gráfico que muestra la evolución desde 1910 hasta 2025, donde se observa con claridad el fuerte aumento del tamaño del Estado a partir de 2005 y la proyección de ese mismo comportamiento hasta 2029.

Se trata de un gasto “atrapado en su propia inercia”, que exige mejorar la eficiencia, revisar la organización del sector público, eliminar competencias superpuestas y fragmentaciones, y avanzar en una reforma de la carrera administrativa.

¿DEMASIADO LENTOS?

El enfriamiento de la economía, la falta de nuevas inversiones y un panorama internacional y regional incierto -tal como planteó Munyo ante los empresarios- dibujan un escenario sin señales claras, que se agrava con el nivel actual y futuro de encarecimiento del país y exige reformas más rápidas y profundas.

En ese marco, el director de Ceres reconoció el “ritmo lento” propio de la cultura política gradualista del país, aunque advirtió que no puede convertirse en un obstáculo insalvable ni en una excusa para seguir postergando reformas que llevan años empantanadas en un “laberinto complaciente”.

NOTA VINCUALDA.

Munyo: Al gobierno, actual y anteriores, les ha faltado “reacción para procesar las reformas que el país necesita”. | Todo El Campo

Ceres: extender el riego puede mover la aguja del crecimiento económico de Uruguay.

Ceres: extender el riego puede mover la aguja del crecimiento económico de Uruguay.

Mayor riego permitiría: incrementar de forma sustantiva la productividad, reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos y dinamizar múltiples cadenas productivas con efectos significativos sobre el resto de la economía.

Montevideo | Todo El Campo | En el marco de la primera reunión de la Comisión Interministerial para Asuntos de Riego establecida en el Proyecto de Ley de Presupuesto Nacional, el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) presentó un Informe Especial en el que analiza el potencial del riego como herramienta estratégica para impulsar el crecimiento económico del país, luego de tres años de investigación sobre el tema.

Ante una economía con crecimiento e inversión sostenidamente bajos, Ceres sostiene que resulta clave aprovechar aquellas oportunidades que pueden revertir esta situación en el mediano y largo plazo. En este sentido, destaca que la expansión del riego en el sector agropecuario uruguayo se presenta como una de las más relevantes: permite incrementar de forma sustantiva la productividad, reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos y dinamizar múltiples cadenas productivas con efectos significativos sobre el resto de la economía.

POSITIVO IMPACTO DEL RIEGO EN LA PRODUCCIÓN.

Actualmente se riegan menos de 100.000 hectáreas en Uruguay en actividades que utilizan riego suplementario.

El informe muestra que los incrementos de productividad son contundentes: en promedio para las últimas cosechas, el riego eleva los rendimientos de maíz en 73% y 38% para la soja; puede lograr un incremento de la producción lechera de hasta 150% por hectárea y un aumento significativo en la producción de carne.

Con base en entrevistas a informantes calificados y en datos disponibles, Ceres concluye que es técnica y ambientalmente sostenible y alcanzable expandir el riego a más de 500.000 hectáreas entre cultivos de verano (maíz y soja), ganadería y lechería. De lograrse este objetivo, se estima un impacto económico anual de al menos US$ 3.300 millones, equivalente a 3,5% del PIB, además de mayores niveles de inversión, empleo y recaudación por mayor producción (estimado en US$ 60 millones al año) y más consumo de energía eléctrica (aproximadamente US$ 100 millones al año).

PRINCIPALES LIMITANTES DEL RIEGO.

El estudio identifica las principales barreras que han limitado el desarrollo del riego: los altos costos iniciales de inversión y energía, la falta de incentivos adecuados, la complejidad y lentitud en los permisos ambientales, la poca coordinación entre instituciones públicas y privadas, y la dificultad de acceso para pequeños productores y arrendatarios.

MEDIDAS PROPUESTAS POR CERES.

Frente a esto, Ceres ha propuesto en estos años un conjunto de medidas: mayor coordinación entre actores mediante un liderazgo y mandato claro desde Presidencia; extender las líneas energéticas y reducir el costo de la energía para riego aprovechando fuentes renovables; ampliar los beneficios de Comap para desarrolladores de obras multiprediales, mantener créditos blandos para pequeños productores e igualar beneficios para tributantes de Imeba; facilitar trámites y reforzar la Ventanilla Única de Inversiones con respaldo de Presidencia; y reglamentar la figura del desarrollador de riego prevista en la ley 19.553.

COMISIÓN EJECUTIVA INTERMINISTERIAL PARA ASUNTOS DE RIEGO.

En este sentido, en el Proyecto de Ley de Presupuesto Nacional 2025-2029 se creó la Comisión Ejecutiva Interministerial para Asuntos de Riego (Ceiar), que funcionará dentro de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) y bajo la órbita de Presidencia, liderada por el exministro Tabaré Aguerre.

Con la primera reunión estipulada para esta semana, tiene como objetivo principal mejorar la coordinación entre actores. Además, se declaró que se establecerá al riego como prioridad en la estrategia de inversiones de UTE, se resolvió la inclusión de productores que tributan por Imeba en el régimen de Comap y se trabajará en fortalecer la Ventanilla Única de Inversiones y la Comap para agilizar los procesos de aprobación, con focalización de beneficios para inversiones prioritarias como las de riego. También se encomendó a la nueva comisión reglamentar la figura del Operador de Sistema de Riego. Ceres valora estos pasos como avances relevantes y necesarios, y asegura que, dada la magnitud del potencial identificado, Uruguay debe adoptar un enfoque ambicioso y sostenido. Apostar de forma decidida por el riego permitiría transformar la productividad agropecuaria, impulsar sectores estratégicos, atraer nuevas inversiones y contribuir a dinamizar de manera significativa el crecimiento económico del país.

Ceres alerta por aumento del gasto, baja inversión y pérdida de competitividad.

Ceres alerta por aumento del gasto, baja inversión y pérdida de competitividad.

Análisis del presupuesto nacional.

Montevideo | Todo El Campo | El Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres) presentó un informe especial sobre el proyecto de ley de presupuesto nacional, en el que expone el aumento del gasto público previsto para el quinquenio, advierte una pérdida de competitividad de la economía uruguaya y plantea dudas sobre la viabilidad de los objetivos fiscales y de crecimiento económico.

El documento -en la sección que titula “La Realidad”- recoge que el presupuesto nacional prevé un aumento de los egresos del 10% en términos reales de los egresos totales el Gobierno Central, incluyendo BPS, por encima al observado durante la administración 2020-2024 (5%) y levemente por debajo del quinquenio 2015-2019 (10,6%), y analiza la evolución de los distintos rubros del gasto en términos reales. Desagregado por rubros, se destaca que para el próximo quinquenio (2025-2029) se prevé que las remuneraciones aumenten casi el doble que lo que crecieron en el período anterior, en términos reales.

Por su parte, al observar la distribución de los montos asignados por áreas, las áreas programáticas con mayor aumento serían Salud, Seguridad Social, Protección Social e Infraestructura, Transporte y Comunicaciones. No obstante, esta proyección no considera posibles incrementos de gastos que surjan durante la discusión parlamentaria.

El informe también analiza “Los Supuestos” detrás del presupuesto. Allí señala que las proyecciones oficiales parten de un escenario de crecimiento optimista de la economía teniendo en cuenta el registrado en los últimos diez años y las condiciones externas proyectadas. Según un análisis de Ceres, para el período 1985-2024, el crecimiento de la economía durante años donde las condiciones externas no fueron ni buenas ni malas -como las estimadas para el quinquenio- fue de 1%, similar a la última década. Mientras, el presupuesto proyecta un aumento de la actividad de 2,4% anual para 2025-2029.

Si el PBI creciera al ritmo de la última década y consistente con las condiciones externas proyectadas, Ceres estima que el resultado global del Gobierno Central (incluyendo BPS) llegaría a -3,4% del PBI a 2029, es decir, empeoraría ocho décimas con respecto a las cifras estimadas por el Ministerio de Economía y Finanzas (-2,6%) y sería apenas mejor que el resultado actual (-3,7%).

De acuerdo con el documento, otro supuesto radica en que la competitividad de Uruguay -medida a través del tipo de cambio real bilateral- se deterioraría en el periodo, ya que la inflación proyectada superaría a la suba del dólar. Esto, considerando que tampoco se proyectan bajas significativas del costo de producir por otras vías, muestra un escenario donde persistiría la baja competitividad, con afectaciones para el sector exportador y la captación de inversiones. 

En esta línea, el informe plantea “Las Interrogantes”. Por un lado, Ceres pregunta sobre la magnitud del aumento de la recaudación prevista por el gobierno sustentado por cambios tributarios y la eficiencia en la recaudación. En particular, el gobierno estima que la implementación del nuevo Impuesto Mínimo Complementario Doméstico a multinacionales, la aplicación del IRPF a los incrementos patrimoniales de activos en el exterior y el denominado “impuesto Temu” generarían ingresos adicionales por unos 600 millones de dólares anuales, equivalentes a 0,75% del PBI. Allí se hace un ejercicio hipotético para mostrar la relevancia de los nuevos gravámenes: si la recaudación efectiva por estos impuestos más la ganancia en eficiencia terminara siendo la mitad de lo estimado, el resultado fiscal empeoraría 0,2 puntos del PBI en 2026, y sería mayor aún cada año.

Por otra parte, sentencia que, si bien “el presupuesto tiene como pilar fundamental la aceleración del crecimiento económico”, la inversión proyectada por las autoridades (16,6% a partir de cálculos de Ceres) estaría por debajo del promedio registrado en el quinquenio 2020-2024 (17,1%), y lejos del objetivo planteado por el MEF del 20% anual. En ese sentido, se pregunta cuáles serán los fundamentos económicos que el gobierno estima que permitan duplicar la tasa de crecimiento de la actividad -con el nivel de encarecimiento e inversión proyectada y una alta incertidumbre global- sin agenda de reformas estructurales contundente y considerando que las proyecciones parecen no prever mega inversiones en el sector de energías renovables.

Una última interrogante planteada por Ceres refiere a que más allá de las proyecciones específicas de ingresos y egresos, la elaboración y asignación del presupuesto nacional enfrenta desafíos estructurales que trascienden coyunturas puntuales. Afirma que, como se planteó en el informe de Ceres “La transformación del gasto público en Uruguay” (*) (julio 2024), “dentro de la compleja red de incisos, unidades ejecutoras y programas existen fragmentaciones institucionales y superposiciones de cometidos que dificultan la coordinación y diluyen responsabilidades”. A su vez, destaca el ejemplo de las unidades ejecutoras de los incisos “Partidas a Reaplicar”, “Subsidios y subvenciones” y “Diversos créditos”, que en conjunto representan el 30% de los egresos y no cuentan con cometidos debido a la naturaleza de su registro presupuestal, lo que también condiciona la claridad en su lectura y el análisis del presupuesto. Dado lo anterior, destaca que es importante tener presentes estas restricciones en el debate presupuestal y orientar también la discusión hacia un uso más eficiente de los recursos y una mayor efectividad en los resultados de las políticas públicas.

(*) La transformación del gasto público en Uruguay

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