Ago 22, 2025 | Agricultura, Noticias, Tecnología
Un estudio publicado en la revista Nature y liderado por un equipo internacional detalla cómo la combinación de inteligencia artificial y biotecnología avanzada puede transformar la agricultura global.
Gales, Reino Unido | Universidad de Aberystwyth | Todo El Campo | Un equipo internacional de investigadores de China, Estados Unidos y Europa, incluida la Universidad de Aberystwyth, ha establecido una hoja de ruta para integrar la inteligencia artificial (IA) con la edición del genoma, el diseño de proteínas, el fenotipado de alto rendimiento y las tecnologías ómicas que analizan la composición genética y química de las plantas.
Dicen que la adopción de estas técnicas aceleraría la mejora de cultivos que son más productivos, sostenibles y resistentes al clima e incluso podría conducir a la domesticación de nuevos cultivos.
El profesor John Doonan, director del Centro Nacional de Fenómica Vegetal del Instituto de Ciencias Biológicas, Ambientales y Rurales (Ibers) de la Universidad de Aberystwyth, dijo: “Piense en ello como diseñar y construir un puente. Ahora tenemos las herramientas para diseñar cultivos con una precisión similar, combinando conocimientos biológicos con IA para construir plantas que puedan soportar sequías, enfermedades y otras tensiones”.
La revisión destaca cómo la IA puede:
- predecir las mejores combinaciones de genes para el rendimiento, la nutrición y la tolerancia al estrés
- diseñar nuevas proteínas para mejorar las defensas y el rendimiento de las plantas
- Integre conjuntos de datos muy complejos para guiar decisiones de cría más inteligentes y rápidas
Doonan agregó: “Se trata de desarrollar resiliencia en nuestros cultivos desde cero. Al unir la IA con la biotecnología de vanguardia y las prácticas agrícolas sostenibles, podemos preparar la producción de alimentos para el futuro para las generaciones venideras”.
El trabajo se alinea con el enfoque estratégico de Iberes en cultivos resilientes y fue apoyado por el Consejo de Investigación de Biotecnología y Ciencias Biológicas (BBSRC) a través de su programa Cultivos Resilientes, y por el Consejo de Investigación de Ingeniería y Ciencias Físicas (EPSRC) como parte de su iniciativa AI for Net Zero.
Artículo científico completo en Nature: Innovaciones biotecnológicas y de IA integradas para la mejora de cultivos | Naturaleza
Artículo y foto de portada de Universidad de Aberystwyth
Jul 3, 2025 | Opinión
La frazada es corta, pero el Gobierno ni los legisladores pueden mirar para otro lado y dejar de considerar las necesidades económicas y financieras de una institución fundamental para un país con las características de Uruguay.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | En Uruguay, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), realiza una amplia gama de trabajos de investigación, inclusive los referidos a la biotecnología para uso en la agropecuaria nacional.
En el último número de la Revista INIA (N° 81, correspondiente a junio de 2025 (página 58 y siguientes), se presenta un informe especial sobre el tema y se expone la utilidad que tiene para el sector agropecuario.
Las herramientas biotecnológicas incluyen “el uso de marcadores moleculares, genómica, bioinformática y bioestadística para mejoramiento asistido, selección genómica, identificación varietal, y el descubrimiento de nuevos genes de interés agroalimentario, el cultivo de tejidos para propagación de materiales seleccionados y la edición génica para la variabilidad genética”, explica el artículo.
Agrega que es una disciplina que “contribuye a la sustentabilidad de los sistemas productivos mediante el desarrollo de indicadores biológicos de salud del suelo y aportando al desarrollo de soluciones ambientalmente más sostenibles en el manejo de malezas, enfermedades e insectos”.
También “genera productos y capacidades biotecnológicas disponibles para el sector y las empresas de I+D (investigación y desarrollo) a través de patentes”.
Ahora es frecuente encontrar artículos o escuchar a expositores hacer referencia a la biotecnología, pero en Uruguay tiene una trayectoria de más de 30 años, aunque muchos de los uruguayos no lo sepan. Fue en el 1991 que se creó la Unidad de Biotecnología del CIAAB (Centro de Investigaciones Agrícolas Alberto Boerger); además, desde su fundación, INIA se comprometió a “fortalecer los trabajos en biotecnología, ampliando sus actividades a otros programas de mejoramiento (cultivos de secano, arroz, forrajeras, citrus, forestal)”. En 1992 y a partir de ese año, se incorporan “nuevas metodologías en biología celular y molecular”.
LOS CINCO GRANDES TEMAS.
La biotecnología vegetal en INIA se estructura en los siguientes temas: 1) Marcadores moleculares en mejoramiento genético vegetal; 2) Genómica y bioinformática para la agricultura; 3) Cultivo de tejidos vegetales: cultivo de plantas en el laboratorio con diversas aplicaciones; 4) Edición génica: una herramienta para generar variabilidad genética con precisión; y 5) Biotecnología aplicada a la protección vegetal y la sustentabilidad de los sistemas productivos.
Cada uno de los cinco puntos son explicados en el informe de INIA, que se adjunta al final de este artículo (*).
TRABAJO EN RED INTERNA Y EXTERNA.
Una de las estrategias y fortalezas de INIA es la de trabajar en red y en permanente vínculo con institutos públicos nacionales e internacionales, y con empresas del sector privado.
“Un hito ha sido la formación de la Unidad Mixta UMCI, formada por el Área de Mejoramiento Genético y Biotecnología Vegetal de INIA y el Laboratorio de Biología Molecular Vegetal de Facultad de Ciencias” de la Universidad de la República.
De las cooperaciones internacionales recientes, INIA destaca las que se llevan adelante con CAAS (Academia de Ciencias Agrícolas China), la RDA (Administración de Desarrollo Rural) de la República, el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) de Argentina, el FLAR (Fondo Latinoamericano de Arroz de Riego), el CIAT (Centro Internacional de Agricultura Tropical), el Cimmyt (Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo), el Instituto Rothamsted de Reino Unido y el Instituto iDIV (Instituto para la investigación integral de la Biodiversidad) de Alemania, lo que genera enriquecimiento y desarrollo en los científicos uruguayos.
NEGOCIACIONES PRESUPUESTALES.
Por otra parte, en la nota editorial (página 3) de ese mismo número, firmada por el presidente del INIA, Miguel Sierra, se hace referencia a las “negociaciones presupuestales” que se están desarrollando “para el próximo período”.
La preparación, la presentación y el posterior debate sobre el presupuesto es un debate esencialmente financiero y político, que parecería lejano de la ciencia y la investigación, pero no lo es.
Sierra agregó que en el marco presupuestal, INIA está elaborando “una propuesta institucional sólida, con prioridades claras, fundamentación técnica y rigor económico, que permita posicionar al instituto como un actor estratégico, comprometido con los grandes desafíos del país”.
En ese sentido y entre muchas otras cosas -entre ellas la biotecnología que mencionamos al comienzo- INIA trabaja en la elaboración de un “nuevo Plan Estratégico Institucional 2030, con una visión renovada y orientada a fortalecer nuestras capacidades”.
Según Sierra -y no le debe caber ninguna duda a nadie- todos los actores de todas las disciplinas “coinciden en valorar el papel central que juega INIA dentro del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación del país, así como su rol dinamizador del sector productivo y su aporte, basado en evidencia científica, a las políticas públicas”.
“INIA debe contribuir a una producción sostenible de alimentos saludables y biomasa, basada en conocimiento original y soluciones tecnológicas pertinentes. Esto implica tanto la generación de desarrollos propios como la adaptación inteligente de innovaciones globales a nuestras realidades”, afirmó.
A todo esto, cabe recordar lo obvio: sin presupuesto no es posible avanzar en ningún aspecto, y si queremos que una institución tan prestigiosa continúe desarrollando conocimiento en bien del país, y especialmente de la agropecuaria, motor de nuestra economía, es fundamental otorgarle las herramientas económicas (dinero) necesarias. Entre otras cosas porque cada peso que se invierte allí, vuelve a la sociedad enriquecido y transformado en mayor valor para beneficios de todos.
Como siempre se dice en estos casos, no es gasto, es inversión.
(*) Revista 81 de Revista INIA: Aquí.
May 24, 2025 | Agricultura, Noticias
La tolerancia a herbicidas se traduce en menos pérdidas de cultivo, reducción en el gasto por uso de productos químicos y una mayor eficiencia en el campo.
Montevideo | Agro Bio* | Todo El Campo | El arroz editado genéticamente para ser tolerante a herbicidas ha sido considerado como convencional y de allí partirá su rumbo regulatorio. El Ministerio de Agricultura y Ganadería de Ecuador determinó que ciertos rasgos de tolerancia a herbicidas en arroz, desarrollados mediante edición genética de precisión, pueden considerarse equivalentes a los obtenidos por mejoramiento convencional.
Con esta decisión, se permitirá su registro y comercialización en el país bajo las normas que rigen las semillas convencionales, sin necesidad de someterse a regulaciones aplicables a los organismos genéticamente modificados (OGM).
La decisión se basa en una evaluación técnica conforme a la Ley Orgánica de Agrobiodiversidad, Semillas y Fomento a la Agricultura Sostenible, y considera que las mejoras genéticas realizadas no incluyen ADN recombinante ni elementos ajenos al genoma del arroz.
¿QUÉ PAPEL JUEGA EL ARROZ?
El arroz es uno de los cultivos alimentarios más importantes para Ecuador. Solo en 2023, el país produjo más de 1,4 millones de toneladas de arroz según datos del Ministerio de Agricultura, siendo una fuente clave de sustento para miles de productores y familias rurales.
Uno de los desafíos principales en su producción es el manejo de malezas, que puede afectar significativamente el rendimiento. Por eso, contar con rasgos de tolerancia a herbicidas, como los aprobados recientemente, podría brindar herramientas más eficaces para el control de malezas, lo que se traduce en menos pérdidas de cultivo, reducción en el gasto por uso de productos químicos y una mayor eficiencia en el campo.
NO INCORPORA GENES DE OTRAS ESPECIES, EDITA LOS DE LA PLANTA.
Los rasgos aprobados fueron desarrollados utilizando una tecnología de mejoramiento conocida como sistema de desarrollo rápido de rasgos (RTDS®), que permite realizar modificaciones precisas en el mismo ADN de la planta. Esta técnica no incorpora genes de otras especies, sino que edita los propios genes de la planta, algo que puede lograrse también mediante cruces tradicionales, pero en plazos mucho más largos y con resultados impredecibles.
Este tipo de desarrollo ha ganado terreno internacionalmente por su precisión y rapidez, y ha sido objeto de evaluación en diferentes países. En el caso de Ecuador, el Ministerio reconoció que las características de tolerancia a herbicidas analizadas cumplen los principios del mejoramiento convencional, y por tanto, no se consideran cultivos transgénicos según su marco regulatorio actual.
La aprobación de estos rasgos en arroz abre nuevas oportunidades para mejorar la productividad de este cultivo clave en Ecuador, sin comprometer la regulación nacional sobre organismos modificados genéticamente. Además, este precedente podría servir como referencia para futuras decisiones en torno a cultivos mejorados con biotecnología.
A medida que más países actualizan sus marcos normativos para incluir estos avances tecnológicos, se espera que los productores puedan acceder a variedades más eficientes, resistentes y sostenibles, sin perder tiempo valioso en procesos regulatorios extensos que no corresponden al tipo de mejora utilizada.
Artículo en base a información de ISAAA.org (Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas.
Más información sobre el tema: Cibus Inc.
Foto de portada del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Ecuador.
(*) Agro Bío es una asociación sin fines de lucro dedicada a informar, educar, divulgar y respaldar científicamente la biotecnología agrícola moderna en los países de la Región Andina.
Feb 17, 2025 | Agricultura, Noticias
Las razones de este crecimiento van más allá de la simple descarbonización de la agricultura y la reparación del suelo.
Montevideo | Todo El Campo | “Debería preocuparse por los productos biológicos porque va a ser un segmento muy significativo, y ya lo es”, dijo la Dra. Pam Marrone (foto) durante una charla en línea esta semana sobre los productos de cultivos biológicos en la agricultura.
Según Marrone, cofundadora y presidenta ejecutiva de Invasive Species Corporation, así como pionera de los productos biológicos, las tres categorías de productos biológicos (biopesticidas, bioestimulantes y biofertilizantes) están creciendo rápidamente. Citando a Shane Thomas, de Upstream Ag, añadió que podrían igualar a los productos de cultivos químicos en términos de crecimiento en los próximos 20 años.
Las razones de este crecimiento van más allá de la simple descarbonización de la agricultura y la reparación del suelo.
La profesional explicó que cada vez que los agrónomos “incorporan productos biológicos en un programa con herramientas que el agricultor ya utiliza, que podrían ser pesticidas químicos o fertilizantes químicos o reducciones de fertilizantes químicos, los productores casi siempre ven un mayor retorno de la inversión que con sus programas de solo productos químicos. No todos creen esto cuando lo digo, pero he tenido datos de décadas de trabajo y de mis empresas, así como de otras que muestran el aumento del retorno de la inversión”, enfatizó.
Durante un seminario web sobre la salud del suelo, Marrone abordó algunas de las preguntas clave que los productores deberían hacer a los fabricantes y sus productos.
El número uno, dijo, es preguntar qué datos de campo tiene la empresa. Aunque un diagrama de demostración pequeño e independiente “puede ser útil”, no necesariamente cuenta toda la historia sobre la efectividad de un producto, dijo. También es importante preguntarse cuántos campos están involucrados, la tasa de ganancia de los productos a lo largo del tiempo y si no solo hay un aumento en el rendimiento, sino también en el retorno de la inversión.
El aumento del rendimiento es un dato, pero “lo que se quiere tener es un retorno de la inversión. Puedes obtener aumentos de rendimiento y gastar mucho dinero en eso, de lo que realmente se trata es del retorno de la inversión”, agregó.
También se trata de la densidad de nutrientes y la calidad de los cultivos, en lugar de centrarse simplemente en el rendimiento.
Más agricultores, en particular los que trabajan en el espacio de la agricultura regenerativa, están interesados en los datos que muestran las diferencias en la densidad de nutrientes y el porcentaje de proteínas entre los convencionales y los regenerables, añadió la científica.
“¿Cuál es la ciencia que está detrás del producto?”, porque “el agricultor tiene que conocer la ciencia que hay detrás de los productos”, apuntó.
Los agricultores aún no entienden completamente los productos biológicos, según las estadísticas de múltiples encuestas mostradas durante la charla web.
Una encuesta de AgWeb, la Dra. Marrone explicó que casi la mitad (el 41%) de los agricultores, dijo que necesitaba saber más antes de usar productos biológicos, mientras que el 35% simplemente dijo que “ve potencial”. Por tanto, la expositora consideró que hay “una gran oportunidad aquí para las empresas biológicas, los profesionales y los agrónomos”.
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En base a artículo de Jennifer Marston en Ag Funder News (AFN). Los artículo de Marston se pueden seguir en Jennifer Marston, autora de AgFunderNews
La Dra. Marrone es estadounidense con licenciatura en Entomología con especialización en la materia en la Universidad de Carolina del Norte. Foto de Pam Marrone | Comstock’s.
Feb 6, 2025 | Información, Noticias
Los cultivos biotecnológicos han reducido significativamente el uso de plaguicidas y las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que ofrece importantes ventajas ambientales.
Montevideo | Todo El Campo | Más allá de la investigación sobre la Covid, el campo biomédico ha experimentado avances notables en 2024. En Boston, los médicos utilizaron la edición genética para modificar el riñón de un cerdo para reducir los riesgos de rechazo inmunológico y lo trasplantaron con éxito a un receptor humano, un desarrollo con potencial para salvar vidas, dado que unos 5.000 pacientes mueren anualmente esperando donantes compatibles. Mientras tanto, los investigadores utilizaron la terapia génica para reparar el ADN de seis niños nacidos con un defecto genético que causa sordera, lo que ofrece una esperanza increíble para abordar más de 20,000 enfermedades genéticas catalogadas en humanos. Otro equipo identificó un gen relacionado con el lupus, allanando el camino para posibles curas para esta enfermedad autoinmune notoriamente desafiante. Estos avances subrayan la considerable promesa de los enfoques genéticos en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
En el frente de la biotecnología agrícola, el cambio hacia una agricultura basada en semillas mejoradas continúa brindando enormes beneficios, extendiendo décadas de progreso. Desde 1996, más de 17 millones de familias de agricultores en más de 32 países han experimentado mejoras que les han cambiado la vida, obteniendo en conjunto más de 260.000 millones de dólares en ingresos agrícolas. Junto con estos beneficios económicos, los cultivos biotecnológicos han reducido significativamente el uso de plaguicidas y las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que ofrece importantes ventajas ambientales. En conjunto, estos factores están ayudando a los agricultores a lograr mayores rendimientos, produciendo mayores cosechas con menos insumos.
Si bien las semillas mejoradas con biotecnología fueron adoptadas inicialmente por los agricultores de los países industrializados, los pequeños agricultores de los países en desarrollo ahora dominan su uso. Por ejemplo, los agricultores kenianos que cultivan algodón biotecnológico resistente a los insectos han quintuplicado sus rendimientos desde 2020, al tiempo que han reducido los costos de producción en un 40%.
Se prevén beneficios similares con la adopción del maíz Bt, la yuca resistente a los virus y las papas resistentes al tizón tardío, a la espera de que se resuelvan los obstáculos legales planteados por la defensa de la biotecnología.
Ghana ya ha aprobado el caupí Bt, y Burkina Faso ha reanudado la plantación de algodón Bt mejorado. Los ensayos de campo en Nigeria para arroz tolerante a la sal, eficiente en nitrógeno e hidrógeno y al agua prometen rendimientos entre un 10% y un 15% más altos, un 30% menos de uso de nitrógeno y un 15% menos de costos de producción, lo que demuestra cómo la innovación puede mejorar simultáneamente la productividad y la sostenibilidad.
Los avances biotecnológicos continuaron en todo el mundo, y se desarrolló mandioca resistente a los virus con beneficios adicionales de micronutrientes para África Oriental y Occidental. En Bangladesh, los agricultores han adoptado la berenjena Bt, lo que ha impulsado el entusiasmo por otras semillas transgénicas. En Filipinas, los investigadores han desarrollado papaya resistente al virus de las manchas anulares, mientras que el gobierno trabaja para abordar las barreras legales equivocadas contra el arroz dorado y la berenjena resistente a los insectos. Por otra parte, científicos australianos han creado un banano modificado genéticamente para combatir una devastadora amenaza fúngica, y Tailandia se ha unido a la creciente lista de naciones que adoptan formalmente los cultivos transgénicos.
En general, los avances en biotecnología agrícola han sido abrumadoramente positivos y han abordado algunos de los desafíos más apremiantes que enfrenta la humanidad. A medida que crece la adopción, incluso las proyecciones optimistas de hoy pueden quedarse cortas a la hora de capturar todo el potencial de esta tecnología transformadora».
EL FUTURO QUE SE VIENE.
El futuro promete maravillas aún mayores. Los fitopatólogos están trabajando en formas de detectar enfermedades de las plantas mediante la detección de ADN patógeno en muestras de aire. Y varios equipos están trabajando para comprender los detalles moleculares de la fotosíntesis y reelaborarla para mejorar la eficiencia de las plantas de cultivo. De hecho, el ritmo del progreso tecnológico es tan rápido y robusto que recuerda una vez más que la principal barrera para un futuro brillante reside en los obstáculos creados por el hombre. Estos se pueden superar, y el momento de dejarlos de lado es ahora. Esperemos que la nueva administración en Washington lo haga.
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Artículo completo: La biotecnología condujo a innovaciones dramáticas en la agricultura y la salud humana en 2024 – Genetic Literacy Project
EL AUTOR. Artículo de Val Giddings, que recibió su doctorado en genética y biología evolutiva de la Universidad de Hawái. Val también es presidente y director ejecutivo de PrometheusAB, Inc., y miembro principal de la Fundación de Tecnología de la Información e Innovación.
El autor se puede seguir en X @prometheusgreen
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Foto de tapa: ArgenBío.