Japón y su gran reto agrícola: el 60% de los productores supera los 70 años, con una caída de la población rural.

Japón y su gran reto agrícola: el 60% de los productores supera los 70 años, con una caída de la población rural.

Para responder a ese desafío, el país asiático apuesta fuerte con financiamiento y tecnología a través de maquinaria y la digitalización.

Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Un grupo de productores argentinos viajaron a Japón para conocer en el lugar ese país. Al regreso, el diario La Nación publicó un artículo en el que se realiza una crónica de la experiencia que se extendió por una semana, pero “valió por más de cien días de observaciones”, dicen sus autores.

El artículo se titula “Potencia oriental: Japón, una cultura milenaria que se enfrenta a un gran desafío para su agricultura”, en el cual se describen algunas características fundamentales del país para comenzar a entenderlo.

Como un apunte diferente, se menciona algo que bien puede valer para Uruguay dado las informaciones de la semana que termina a nivel de Montevideo: “Es verdad que casi no hay tachos de basura y que a pesar de eso está todo muy limpio”, escribieron los redactores encargados de resumir, en una página, tanta experiencia acumulada.

Dejando de lado esas curiosidades, los autores de la nota subrayan: “El desafío de la agricultura japonesa es el envejecimiento de sus productores y cómo pueden dar el salto cultural y tecnológico para seguir produciendo”, y los números que aportan son realmente preocupantes.

El siguiente es el parte del artículo.

EL ARTÍCULO: PRODUCTORES ARGENTINOS DE VISITA EN JAPÓN.

Pocos días en Japón no son pocos aprendizajes en la medida que compartimos en grupo las experiencias y observaciones de cada uno. En la medida que lo analizamos individualmente seis días en este país no es nada, pero como éramos 17 y bien entrenados valió por más de 100 días de observaciones.

Cuando miramos a Japón automáticamente pensamos, en términos geográficos, en el otro lado del mundo para nosotros. Pero no solamente estamos en las antípodas geográficas, necesitamos mucho esfuerzo para entendernos mutuamente.

No pretendemos, con pocas palabras, explicar las diferencias que tenemos con una cultura milenaria que nos lleva siglos de ventaja en cuanto a la organización y a su desenvolvimiento. Cuando observamos el orden, el respeto por los planes de corto y de largo plazo, las formalidades en el trato y la distancia que se genera manteniendo los espacios individuales, pero con una mirada absolutamente colectiva y de comunidad; choca con nuestra informalidad, la priorización de la flexibilidad y la mirada de corto plazo que nos caracteriza.

La cultura es muy fuerte en todo lo que se ve en todo momento, desde la arquitectura, el diseño exquisito de las cosas, pero también en los movimientos en el transporte público, la limpieza de todos los espacios y la amabilidad en todo momento y lugar. Nota de color: es verdad que casi no hay tachos de basura y que a pesar de eso está todo muy limpio.

Nos impresionó mucho el impacto que genera un cambio de planes o un movimiento imprevisto, en algunos casos eso genera parálisis y a nosotros nos generó una sensación de falta de flexibilidad y pragmatismo. Pero somos meros observadores forasteros. En estas cosas, entendimos que las relaciones son lentas pero muy duraderas y no se apuran en la toma de decisiones por cuestiones de corto plazo.

CASI UN MILLÓN MENOS.

Las presentaciones de todas las charlas siempre empezaron desde los desafíos que tienen; tanto funcionarios públicos como empresarios y prestadores de servicios, pero también los emprendedores de las startup iniciaron su pich con los desafíos que tiene el que presenta o la empresa en la que trabaja.

El desafío de la agricultura japonesa es el envejecimiento de sus productores y cómo pueden dar el salto cultural y tecnológico para seguir produciendo. El fenómeno de envejecimiento de la población y la despoblación rurales es algo que veníamos viendo y conversando desde la preparación del viaje, pero ver los datos y las caras de los funcionarios del Ministerio de Agricultura (MAFF) hablando de esto nos dejaron impresionados.

Los subsidios que tienen y han tenido son de un valor incalculable para productores argentinos que han aportado más de US$ 200.000 millones, solamente a través de los Derechos de Exportación a la sociedad argentina para su bienestar y desarrollo.

Los datos son elocuentes: la caída de la población rural fue de un 40% en los últimos 20 años, el 60% de los productores es mayor de 70 años por lo que, en los próximos años, muchos dejarán de ser agricultores o al menos como lo hicieron hasta ahora. Este fenómeno también se da en la ciudad con la caída de la natalidad, en común ver en Tokio carritos de bebés en las calles, pero con perros adentro.

El gobierno tiene programas muy agresivos para el estímulo de nuevos productores a los que financia con tasas irrisorias en sus inicios y hasta el quinto año de operación. También subsidia la compra de maquinaria moderna para mejorar la operación agrícola de cualquier actividad. En las conversaciones sobre este tema, pudimos entender la importancia cultural del arroz y cómo no es un commodity cuando se habla de la producción local.

Para tener una idea, el valor de una hectárea para arroz aproximado es de US$ 60.000 y nos sorprendimos con los bajos valores de arrendamiento, que no llegan a los 600 kg de arroz. La necesidad del control de malezas es constante en el ciclo del cultivo y es por eso por lo que hay que estarle muy encima y el pago de arriendos es bajo. La preocupación es muy grande cuando hablábamos del futuro ya que el desafío de mantener la producción y la productividad parece muy grande.

Actualmente, los agricultores japoneses producen el 31% de las necesidades de energía de su pueblo; y de los países desarrollados es el que tiene la mayor cantidad de alimentos importados con respecto al consumo nacional. Las alternativas que creen tener son el incremento de la superficie promedio por medio de nuevos agricultores que quieran arrendar y operar mayor superficie, desarrollo de cooperativas u otras asociaciones que nucleen a los actuales productores y en cualquier caso una aceleración de la incorporación de la agricultura digital en todas sus formas. La alta edad promedio de los productores, es también una limitante como para la incorporación de tecnologías tanto de insumos como de procesos.

ALGUNAS CONCLUSIONES.

La cultura y la confianza es determinante de lo que se pueda hacer en Japón y la modernidad es muy dispar dependiendo de lo que estemos viviendo; vimos un robot asistente para la seguridad en un centro de convenciones, pero también siguen utilizando el fax para algunos trámites.

La recesión económica de la que hablan todos los analistas se ve poco en la microeconomía de todos los días, pero está presente cuando se observa la cantidad de trabajadores que hacen servicios de bajo valor y es un gran contraste cuando lo comparamos con lo que vimos en China en cuanto al desarrollo urbano.

El rol del Estado es muy diferente a lo que percibimos en China pero es un Estado muy presente. El vínculo profundo entre las empresas, el partido gobernante y el Estado nos llamó la atención, sobre todo cuando hablamos de las grandes compañías que operan en nuestro país. China es su mayor socio comercial, pero las diferencias son enormes. Para poner un ejemplo de la diversidad en China, vimos muchísimas marcas de autos mientras que en Japón no hay más de cinco o seis.

El orden y la perfección de los detalles es una constante y se entiende cuando los espacios son tan reducidos (no sobra nada), en el diseño la simpleza y la originalidad llaman la atención en todo lo que vimos, pero en algunas cosas esa perfección es un poco cansadora para nuestra mirada ya que por ejemplo podan todos los árboles de una plaza de la misma manera. La amabilidad del pueblo japonés y la recepción que tuvimos en todas las reuniones donde nos recibieron quedarán como un lindo recuerdo de nuestro paso por Japón.

Artículo completo: Japón, una cultura milenaria que se enfrenta a un gran desafío para su agricultura

Los autores del artículo: Sebastián Gavaldá y Ricardo Negri. Gavaldá es director de Globaltecnos, en tanto que Negri es productor y profesor, exsecretario de Agricultura y expresidente del Senasa.

Argentina registró y confirmó caso positivo de gripe aviar en aves comerciales.

Argentina registró y confirmó caso positivo de gripe aviar en aves comerciales.

El brote se dio en la localidad de Los Toldos, en Buenos Aires. Se analizaron las muestras y el Servicio de Sanidad lo confirmó, con lo cual el país pierde su estatus y suspende las exportaciones.

Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | Al noroeste de la provincia de Buenos Aires se encuentra la localidad Los Toldos que en la jornada de ayer se detectó un brote de gripe aviar, en un establecimiento de gallinas ponedoras.

A través de un comunicado del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (Senasa) se confirmó, por diagnóstico de laboratorio, un caso positivo de influenza aviar altamente patógena (IAAP) H5 en aves de corral.

El alerta fue dada por el propio establecimiento afectado, el cual se dedica a gallinas ponedoras, una vez que se detectaron aves como posiblemente enfermas, y el organismo sanitario lo confirmó.

Senasa estableció una Zona de Control Sanitario (ZCS), conformada por una zona de perifoco de 3 km alrededor del brote, donde se intensificaron las medidas sanitarias de contención, bioseguridad y restricción de movimientos; y otra de vigilancia, con un radio de 7 km alrededor de la zona de perifoco, donde se realizaron tareas de monitoreo, control y rastrillaje epidemiológico.

Ahora se procederá al “despoblamiento y disposición final de las aves, con la posterior aplicación de medidas de higiene y desinfección en el predio”.

Ayer el Senasa agregó: “Con este hallazgo, Argentina informará oficialmente la novedad a la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y suspenderá temporalmente las exportaciones de productos aviares hacia los países con los que mantiene un acuerdo sanitario como libre de la enfermedad. No obstante, por los resultados alcanzados en los últimos meses, nuestro país podrá continuar comercializando con los Estados que reconocen la estrategia de zonificación y compartimentos libres de IAAP”.

LOS TOLDOS: AGRICULTURA, QUESOS Y EVA DUARTE.

Los Todos basa su economía en la agricultura, fundamentalmente en la producción de maíz y soja; también se producen quesos y se lo considera la cuna del queso gouda en Argentina.

Anualmente se organiza el Festival del Queso donde además de ese producto se ofrecen conservas, dulces, miel, panificados y cerveza artesanal entre otros platos típicos del lugar.

El turismo juega un papel importante con algunas atracciones entre las que se destaca que allí nació y pasó su niñez Eva Duarte -Evitia-.

Argentina es el mayor exportador de maní en el mundo

Argentina es el mayor exportador de maní en el mundo

En los primeros seis meses de 2025, se exportaron 322.000 toneladas de maní y sus derivados por US$ 487 millones: un aumento del 29% en volumen, y de 14% en valor, respecto del mismo período de 2024.

Buenos Aires, Argentina | Todo El Campo | El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) informó que en el primer semestre del año 2025 Argentina exportó maní por la suma de US$ 487 millones, representando un incremento del 29% respecto del mismo período de 2024. Durante todo 2024 las exportaciones alcanzaron los US$ 1.190 millones, el valor más alto de los últimos 22 años.

UN PRODUCTO SIN RETENCIONES.

El exministro de Agricultura durante el gobierno de Mauricio Macri, Santiago del Solar, atribuyó el crecimiento del maní a que es un producto libre de retenciones.

“Causa efecto. Dos productos del agro libres de retenciones como maní y lechería aumentan su producción e inversión. Podría pasar lo mismo con trigo, maíz, girasol y soja. Es sencillo. Con Mauricio Macri el trigo se duplicó y el maíz aumentó 70% con DEX 0 (Derecho de Exportación o retenciones). Siempre funciona igual”.

LOS DATOS DEL MANÍ.

Argentina consolidó como el principal exportador global de maní al registrar 23% del total de las exportaciones mundiales. En este sentido, el país lidera el mercado internacional ocupando el quinto lugar en la exportación de aceite y otras preparaciones de maní.

En 2024 se llegó a un récord de US$ 1.190 millones, esto es un aumento de 12% en comparación con 2023 y el valor más alto del período 2002-2024, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

En los primeros seis meses de 2025, se exportaron 322.000 toneladas de maní y sus derivados por US$ 487 millones: un aumento del 29% en volumen, y de 14% en valor, respecto del mismo período de 2024.

RANKING MUNDIAL.

China, India y Nigeria son los mayores productores de maní con cáscara. Por su parte, Argentina ocupa el 8° puesto en este ranking, con 1,48 millones de toneladas en 434.000 hectáreas sembradas por unos 900 productores.

La cadena involucra a 12.000 puestos de trabajo directos e indirectos.

Los principales destinos de los productos de maní sin cáscara son los Países Bajos, seguidos por Reino Unido y Polonia; de aceite de maní en bruto, China y Estados Unidos; y de preparaciones de maní, el Reino Unido, Israel, Australia, Chile, Nigeria y Nueva Zelanda, entre otros.

PRODUCCIÓN.

El cultivo se implanta en su gran mayoría en el suroeste de Córdoba, donde abarca entre 72% y 75% del área sembrada y se realiza 90% de la industrialización del grano. También la producción se expandió a Buenos Aires (14%), La Pampa (4%), San Luis (3%), entre otras zonas.

En la campaña 2024/2025, al mes de julio se implantaron 530.000 hectáreas (23,3% respecto de julio del año pasado) y se alcanzó un volumen de producción de 1.800.000 toneladas (+20%).

Foto de la Cámara Argentina del Maní.

En Argentina temen que la decisión chilena de suspender importaciones de origen animal se traslade a la UE.

En Argentina temen que la decisión chilena de suspender importaciones de origen animal se traslade a la UE.

Argentina flexibilizó movimiento de animales entre zonas libre de aftosa con y sin vacunación y Chile suspendió las compras.  

Argentina | Todo El Campo | Argentina, a través del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), realizó flexibilizaciones sanitarias respecto a la aftosa y el movimiento de animales y Chile decidió suspender la importación de carne y de cualquier producto de origen animal desde la Patagonia (región sur de Argentina que abarca las provincias de La Pampa, Chubut, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego, también la Antártida e Islas del Atlántico Sur), lo que pone en riesgo un mercado de US$ 50 millones en exportaciones y unos 200.000 empleos.

La decisión del Ministerio de Agricultura de Chile fue tomada en respuesta a la Resolución 460/2025 del Senasa que autoriza el traslado dentro del país de carne con hueso y material genético de animales susceptibles a la fiebre aftosa, desde zonas libres de la enfermedad con vacunación hacia zonas libres sin vacunación en la región patagónica.

La zona de la Patagonia pierde así el reconocimiento sanitario que, por más de 15 años, le permitió a esa región exportar con un sello de calidad diferencial: zona libre de fiebre aftosa sin vacunación.

Cabe destacar que la economía de la Patagonia argentina se basa en la ganadería (principalmente extensiva y con una fuerte presencia de ovinos, y en menor medida de vacunos y caprinos); también es una zona de turismo, pesca y minería.

La medida chilena se tomó por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) a través de la Resolución Exenta 5952/2025 (*), publicada el 30 de julio, que consiste en la suspensión de las importaciones que hasta ese momento se autorizaban bajo certificación sanitaria especial.

La normativa argentina se limita a costilla, asado y esternón, excluyendo huesos largos como osobuco o lomo con hueso, pero los especialistas advierten que, incluso con esas restricciones, el riesgo existe.

Chile reconoce a la Patagonia argentina como libre de aftosa sin vacunación desde 2008, lo que ha permitido la comercialización de productos cárnicos con hueso a países que imponen estrictas restricciones sanitarias, como la Unión Europea, Japón o Reino Unido. El nuevo escenario regulatorio argentino, sin embargo, cambió las condiciones que habían sido evaluadas por Chile en su momento.

Ahora, la principal preocupación radica en que decisiones como la de Chile se repliquen en otras regiones del mundo, particularmente en la Unión Europea.

De carne vacuna, los envíos a Chile son en su mayoría cortes deshuesados enfriados o refrigerados, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

También se suspendieron los envíos desde la Patagonia hacia Chile de animales en pie con fines reproductivos (vacunos y ovinos), un intercambio que era importante para el mejoramiento genético regional, por lo que la medida representa un golpe para ambos países.

(*) SAG avanza en la verificación sanitaria para reactivar las importaciones de carne ovina desde la Patagonia argentina | SAG

Mercado interno en Argentina: el consumo comienza a reencontrarse con su zona de confort.

Mercado interno en Argentina: el consumo comienza a reencontrarse con su zona de confort.

Informe Rosgan.

Rosario, Argentina | Todo El Campo | En lo que va del año, el consumo interno ha logrado absorber todo aquello que la exportación no llegó a embarcar. Pero más allá de ese dato, tal vez lo más sorprendente es que no lo hizo vía precios. Por el contrario, el precio de la carne vacuna se ha sostenido durante estos meses ligeramente por encima de las tasas de inflación, lo que denota la aparente firmeza que presenta hoy el consumidor local.

Puesto esto en cifras: en los primeros seis meses del año, de las 1.516.000 toneladas de carne vacuna producidas en el período, la exportación solo se llevó el 24%, es decir, unas 370.500 toneladas, un 19% menos que lo embarcado un año atrás. Por lo tanto, en manos del consumo interno quedó un saldo equivalente a 1.153.000 toneladas, lo que implica un 11,4% más que lo absorbido en igual período del año previo.

Expresado en términos per cápita -utilizando siempre la media móvil de los últimos 12 meses-, el consumidor argentino pasó de comer 47,6 kilos de carne el año pasado a 50,2 kilos este año, tomando los datos a junio. Es decir que, en promedio, incorporó a su dieta más de 5,5 kilos de carne vacuna.

Pero además, sumó 1 kilo en el consumo de carne aviar -pasando de 44,9 a 45,9 kilos per cápita- y 1,3 kilos de carne porcina, acercándose a los 18 kilos per cápita anuales. Por lo tanto, considerando las tres principales carnes, localmente se alcanzó un consumo superior a los 114 kilos por habitante, según los datos que surgen de la estadística oficial.

Todo ello con precios que, hasta la primera mitad del año, lejos de reflejar una presión bajista, terminaron registrando incrementos interanuales superiores a la inflación. En el caso de la carne vacuna, la suba fue del 59% en los últimos doce meses; del 62% para la carne porcina; y del 48% para la carne aviar, frente a una inflación minorista que finalmente logró mantenerse por debajo del 40% interanual.

Al analizar este comportamiento, indefectiblemente debemos remitirnos a los salarios. En definitiva, se trata de entender cómo ha evolucionado en este tiempo el poder de compra del consumidor para convalidar estas subas en un contexto de mayor oferta disponible.

Concretamente, mientras que el salario promedio -según datos de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte*) a mayo- se incrementó un 62,5% en el último año, la inflación se contuvo en un 39% interanual, lo que evidencia una importante recuperación del poder adquisitivo. En paralelo, el gasto estimado en carne vacuna -es decir, el producto del precio por la cantidad con sumida, en base al consumo aparente del mismo mes- se expandió un 61% interanual, en línea con la evolución de los ingresos.

Del mismo modo, si tomamos solo este primer tramo del año —con datos del Ripte a mayo- los ingresos mejoraron un 19%, frente a una inflación que marcó un 13% en ese período. Nuevamente, una inflación que, al ceder, descomprime el presupuesto del consumidor local, el cual preferentemente vuelve a optar por la carne vacuna, destinando un 36% más de su gasto en compras a este producto.

Esto nos permite inferir que, a medida que la inflación comienza a ceder y permite, aunque lentamente, descomprimir el bolsillo del consumidor -hasta entonces tan tensionado por los distintos gastos básicos de mantenimiento-, el consumo de carne vacuna tiende a recuperar el lugar de preferencia que históricamente ha ocupado dentro de la canasta de compras del consumidor local.

El interrogante hacia adelante es hasta cuándo estará dispuesto a convalidar esta mayor oferta de carne sin un ajuste por precios.

Estacionalmente, sabemos que ingresamos en un período en el que la oferta de hacienda terminada tiende a crecer y, por ende, a ejercer cierta presión sobre los precios. De acuerdo con los datos informados por el propio Senasa, los feedlots siguen bien abastecidos, con más de 2 millones de cabezas en cerradas a la fecha y una oferta de animales gordos que ya supera las 450.000 cabezas mensuales. Pero además, a diferencia de los últimos años, hay una mayor cantidad de hacienda en recría en los campos, que también se volcará al mercado en los próximos meses. Todo esto debería confluir en una oferta significativa durante los próximos cuatro meses.

Por el lado de la exportación, también es esperable un mayor dinamismo en el ritmo de embarques de aquí a noviembre. El horizonte que se abre tras la baja de las retenciones recientemente oficializada, sumado a una leve mejora en el tipo de cambio oficial, comienza a configurar un marco más favorable para el sector exportador. No obstante, aún resta transitar un período en el que -en un contexto electoral- la incertidumbre respecto del entorno cambiario podría volver a ser un factor temporalmente determinante en la actividad exportadora.

Si esta incertidumbre se toma más fuerza y se traduce en una suerte de impasse exportador, el mercado interno volverá a tener que absorber un abultado volumen de producción, lo que pondrá a prueba su ya exigido poder de compra.

(*) Ripte es Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables, un indicador salarial de naturaleza previsional elaborado por el Gobierno.

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