El Poder Ejecutivo emitió un decreto que flexibiliza los requisitos para que 85.000 trabajadores rurales de todo el país puedan acceder al seguro de desempleo. El ministro de Trabajo, Pablo Mieres, dijo que el objetivo es eliminar la inequidad existente entre los trabajadores rurales y los urbanos. También se contempló a los cañeros.
El ministro Mieres y el director nacional de Seguridad Social, Daniel García Zeballos, informaron sobre un decreto aprobado por el Gobierno y una resolución ministerial que abarca a los cañeros.
Este nuevo régimen permite el acceso al seguro de paro para los trabajadores rurales, que hasta el momento se regían por normas distintas a las de los urbanos. Esto implica diferencias al considerar la cantidad de jornales.
Mieres manifestó que, según los estudios realizados, los trabajadores zafrales incrementarán un 10% el ingreso al subsidio, tomando en cuenta que son los que están más desprotegidos.
Sobre la resolución referente a los cañeros, el jerarca dijo que se firmó por el plazo de un año. Explicó que para los 900 trabajadores de ese sector se reducen aún más los requisitos de ingreso a la prestación, porque en la zafra hay peculiaridades que hacen más difícil llegar a los jornales requeridos.
García Zeballos sostuvo que la normativa anterior era del 2001 y que resultaba necesario modificarla, ya que la realidad de los trabajadores rurales ha variado sin que se obtuvieran los objetivos buscados. Recordó que el 56% de los trabajadores rurales son jornaleros y que con estas nuevas medidas quedan incorporados al subsidio. (En base a reporte de Presidencia. Foto MGAP).
Hubo un momento, no sé cuándo ocurrió ni de qué forma, en que me di cuenta que como no ocurre en ninguna época del año, con la Navidad todos parecían más felices, con una mejor disposición para enfrentar las vicisitudes de la vida, corroborando de forma tangible que aquello de “la magia de la Navidad” que veía en la publicidad de la televisión, era real.
Hébert Dell’Onte | Cuando era niño me pasaba todo el año esperando dos momentos que para mí era de un valor invaluable: el día de mi cumpleaños y las fiestas tradicionales que comenzaban con la Navidad, pasaban por el Año Nuevo y finalizaban con los Reyes Magos.
En el caso concreto de la Navidad, me gustaba porque las semanas previas eran de preparación para el festejo y eso era un festejo en sí mismo. Al comenzar diciembre mi madre armaba el tradicional árbol que no era de plástico como suele verse con tanta frecuencia hoy, sino una rama de pino natural que a mí me parecía gigante. Lo ponía en un tacho con arena y lo llenaba de globos hechos de un material tan frágil que ayudándola rompí varios con solo tocarlos. Y había algunos que por el valor sentimental que tenían no me dejaba ni siquiera sacarlos de la caja en que estaban guardados envueltos en diarios del año anterior.
“¿Cómo va quedando?”, me preguntaba desde la escalera mientras acomodaba los adornos en aquel pino enorme que mi padre conseguía cada año con unos amigos y a quien yo acompañé alguna vez. A mí siempre me parecía que quedaba fantástico. No había ninguna posibilidad de no quedar encantado de ver cómo, poco a poco, el verde oscuro del pino comenzaba a brillar con colores rojos y plateados mientras la casa se llenaba con el olor dulzón de la resina.
Luego colocaba las guirnaldas y las luces, y por último el puntero que para mí era inalcanzable.
Así eran los comienzos de diciembre y con diciembre el espíritu navideño se filtraba en mi vida y en la de mi familia incluyendo a los abuelos, tíos y primos.
También los amigos y vecinos estaban en el mismo ritual. Aún en las casas cuyos residentes no conocía se vivía algo similar, me di cuenta de eso sin dificultad porque al igual que mi madre alguien había armado, también allí, un árbol con sus guirnaldas y luces de colores. ¿Cómo no iba a ser esa la mejor época del año?
A su vez, y aunque yo era muy pequeño y no incidía en las decisiones, escuchaba conversar a mis padres sobre qué comer, dónde pasar, coordinar con los abuelos y el resto de la familia. La mesa grande es otro recuerdo imborrable de tiempos que mantengo vivos en mi interior.
Era el único momento del año donde todos teníamos la sana costumbre -aún vigente en la sociedad, afortunadamente- de saludar por las fiestas y todos contestaban de igual modo.
Hubo un momento, no sé cuándo ocurrió ni de qué forma, en que me di cuenta que como no ocurre en ninguna época del año, con la Navidad todos parecían más felices, con una mejor disposición para enfrentar las vicisitudes de la vida, corroborando de forma tangible que aquello de “la magia de la Navidad” que veía en la publicidad de la televisión, era real.
Ya un poco más grande pensé que “si los hombres estamos mejor dispuestos al bien, es porque en estas fechas navideñas algo hay que nos lleva a eso”, y no tardé en comprender el valor de la espiritualidad. Es curioso -me dije- como de una forma u otra y sin importar lo que cada uno crea, el nacimiento del Jesús, como el de ningún otro ser humano, trasciende nuestras propias vidas nuestro tiempo y lugar. Claro, no es un humano más, lo sabemos.
Hoy, con algunas generaciones arriba, y lejos de aquel niño, sigo creyendo que ésta es la mejor época del año. Es verdad que ya no voy con mi padre a buscar un buen pino, y tampoco le alcanzo los adornos a mi madre, pero no deja de ser un momento de reencuentro con los que están, y los que no. Feliz Navidad.
“Empecé como auxiliar de investigación en el programa Carne y Lana, donde trabajé casi todo el tiempo”, pero “últimamente hubo cambios y hace poco estoy como encargado, pasé a la parte operativa pero siempre trabajando con animales, sobre todo con ovejas.
Daniel Bottero es encargado de la estación INIA Glencoe “Trabajamos de lunes a viernes, convivimos en la unidad, somos 12 o 13 permanentes pero en la semana se suma más gente porque vienen los técnicos a hacer los trabajos en su área”, contó.
Además hay estudiantes que van a hacer sus trabajos de tesis, permanecen allí un tiempo y se van.
Bottero contó que en el 2001 hizo su trabajo de tesis, se recibió en 2003 como técnico agropecuario “y en 2004 me empecé a vincular con labores a término, y desde 2007 estoy de manera permanente”, contó sobre su vínculo con la institución. “Yo fui uno de los que vino como estudiantes”, agregó.
“Empecé como auxiliar de investigación en el programa Carne y Lana, donde trabajé casi todo el tiempo”, pero “últimamente hubo cambios y hace poco estoy como encargado, pasé a la parte operativa pero siempre trabajando con animales, sobre todo con ovejas”.
“Acá en el equipo todos hacen de todo”, relató.
El área de trabajo son 1.304 hectáreas con manejo de ganado de cría Hereford, se hace ciclo completo en el ganado, y en ovejas trabajamos con dos razas: Merino Australiano y Dohne.
El trabajo que se desarrolla tiene su propia “complejidad”, dijo Bottero, cuyos fines son de investigación con “varios técnicos a los que se les ha destinado determinadas áreas, por ejemplo en investigación de pasturas que hacen análisis genéticos” en ellas; “hay análisis basados en el pastoreo con vacunos, ovinos o mixtos; y los ensayos de producción donde hay ensayos de metabolismos con animales estabulados, ensayos a campo sobre pradera. Todo tiene su seguimiento”.
El trabajo se hace “en constante organización con todos los técnicos. Cada jueves nos reunimos con todos los técnicos y se va estableciendo según la prioridad; mi tarea es bajar a tierra, organizar los grupos de trabajo y delegar las actividades”.
Hay que “responder a los desafíos actuales y futuros, procurando diversificar las fuentes de insumos, de producción, de mercados, de cadena de suministros y actores, apoyando la creación de pequeñas y medianas empresas, cooperativas, consorcios y otras agrupaciones para mantener la diversidad en las cadenas de valor agroalimentarias”.
El uruguayo Mario Lubetkin, subdirector general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), consideró que “una de las principales estrategias” que deben asumir los gobiernos es el de la “resiliencia en los sistemas agroalimentarios”, para de esa forma “responder a los desafíos actuales y futuros, procurando diversificar las fuentes de insumos, de producción, de mercados, de cadena de suministros y actores, apoyando la creación de pequeñas y medianas empresas, cooperativas, consorcios y otras agrupaciones para mantener la diversidad en las cadenas de valor agroalimentarias”.
Agrega que “los sistemas agroalimentarios globales, relacionados con la compleja producción de productos agrícolas alimentarios y no alimentarios, así como su almacenamiento, elaboración, transporte, distribución y consumo producen anualmente 11.000 millones de toneladas de alimentos y dan empleo a miles de millones de personas, ya sea en forma directa o indirecta”.
En la columna de opinión titulada “2021, el año que puso a dura prueba los sistemas alimentarios” *, Lubetkin resalta que este año quedó demostrada “la fragilidad de los sistemas alimentarios cuando se enfrentan a perturbaciones repentinas como las observadas durante la pandemia del Covid-19”, y precisa que hubo “un crecimiento del hambre en el mundo”, y que los datos recientes indican que hay “más de 811 millones de personas padeciendo hambre”.
“Tres mil millones de personas no pueden permitirse dietas saludables, mientras otros mil millones pasarían a engrosar las filas de quienes padecerían esta dificultad si la crisis redujera sus ingresos en un tercio”, agregó citando un estudio de la FAO (SOFA2021).
Hay vulnerabilidad alimentaria, y se agravará: “El costo de los alimentos podría sufrir un incremento que afectaría a 845 millones de personas en caso se siguiera produciendo una alteración en las rutas de transporte de los productos alimentarios, como se viene verificando desde el inicio de esta pandemia hace ya casi dos años”, advierte.
PERTURBACIONES.
Esas perturbaciones tendrán su efecto “a largo plazo en el sistema de alimentación, en el estado de bienestar de las personas, sus activos, sus medios de vida, seguridad y además en la difícil capacidad de soportar perturbaciones futuras a partir de fenómenos meteorológicos extremos, así como el recrudecimiento de enfermedades y plagas en las plantas y animales”.
Por otra parte, destaca que “los sistemas agroalimentarios globales, relacionados con la compleja producción de productos agrícolas alimentarios y no alimentarios, así como su almacenamiento, elaboración, transporte, distribución y consumo producen anualmente 11.000 millones de toneladas de alimentos y dan empleo a miles de millones de personas, ya sea en forma directa o indirecta”.
Sin embargo, la FAO pudo observar que hay una “tendencia” respecto a los países de bajos ingresos que “afrontan dificultades mayores”, pero a su vez, “los países de ingresos medios y altos no están excluidos de estas fragilidades”.
Un caso de país con ingreso medio es Brasil, “donde el 60% del valor de sus exportaciones proviene de un solo socio comercial, lo que hace que sus opciones disminuyan si su principal contraparte se ve perturbado por las injerencias generadas por el Covid-19. Lo mismo puede suceder en países con altos ingresos como Canadá o Australia en caso quedaran expuestos a las variantes del transporte debido a las largas distancias necesarias para cubrir la distribución de los alimentos”.
Para fortalecer a los países, Lubetkin propone que “la resiliencia en los sistemas agroalimentarios” sea “una de las principales estrategias” que desarrollen los gobiernos “para responder a los desafíos actuales y futuros, procurando diversificar las fuentes de insumos, de producción, de mercados, de cadena de suministros y actores, apoyando la creación de pequeñas y medianas empresas, cooperativas, consorcios y otras agrupaciones para mantener la diversidad en las cadenas de valor agroalimentarias.
A su vez, se debería hacer lo mismo con los hogares vulnerables, escribió.
IMPACTO AMBIENTAL, MAYORES PRECIOS DE LAS MATERIAS PRIMAS, HAMBRE Y MALNUTRICIÓN.
Sobre el final de su columna, Lubetkin reviere al aumento de la temperatura global y los efectos atmosféricos radicales en la agricultura, lo cual está “determinando un aumento en los precios de las materias primas como registran las recientes tendencias, y consecuentemente agravando las condiciones de hambre y malnutrición”.
Si todo sigue así, en 2050, la producción agroalimentaria caería un 10%, coincidiendo con “un fuerte aumento de la población mundial”.
Eso no tiene por qué ser así, puede cambiar, pero “pero para que esto ocurra deberían generarse fuertes aumentos de inversiones en este sector”.
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El artículo “2021, el año que puso a dura prueba los sistemas alimentarios” fue publicado por la agencia IPS y el matutino El Economista.
El espacio de trabajo formado contribuyó al intercambio de información, debate y aprendizajes sobre temas vinculados a la importancia que tiene la defensa de la libre competencia en los mercados y la construcción de relaciones de competencia sanas.
Con la participación de las autoridades de la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), empresarios y representantes de gremiales sectoriales nucleadas en Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), se desarrolló un taller coloquio referido a “La importancia de la competencia en los mercados”.
El espacio de trabajo formado contribuyó al intercambio de información, debate y aprendizajes sobre temas vinculados a la importancia que tiene la defensa de la libre competencia en los mercados y la construcción de relaciones de competencia sanas como instrumento esencial que contribuya al bienestar actual y futuro de los consumidores y de la sociedad en general.
Los representantes de la comisión pusieron énfasis en la importancia que tiene la defensa de la competencia, así como esclarecer los objetos que persigue la legislación y sobre qué ámbitos se aplica. En ese sentido, abordaron desde el rol de la investigación y sanción, la intervención para investigar denuncias de prácticas anticompetitivas realizadas o desarrollando investigaciones de oficio acerca de presuntas prácticas competitivas, hasta su rol de contralor de las concentraciones económicas autorizando, denegando y condicionando las solicitudes recibidas.
Desde el punto de vista de la promoción o abogacía de la competencia, se refirieron a su intervención en estudios de mercado, emisión de opiniones y recomendaciones sobre regulaciones vigentes o a estudio, consultas y valores de la competencia.
Fueron presentadas también las potestades que tiene la comisión para sancionar en caso de comprobarse la existencia de prácticas anticompetitivas, ya sea ordenando el cese de la conducta o sancionando a los responsables.
Se abordó el concepto de abuso de posición de dominio y ejemplos de casos intervenidos de la comisión ante situaciones de restricciones en la fijación de precios por parte de mayoristas, fijación de precios de reventa, la decisión de dejar de vender determinada familia de artículos, la situación de ventas vinculadas, el reparto de mercado, la limitación de acceso, y cuestiones vinculadas a la exclusividad. Varias son las preocupaciones que se lograron recopilar contrarias a la legislación vigente y que pueden llegar a ser consideradas como conductas anticompetitivas, muchas de ellas producto del abuso de posición dominante, por lo que se sentó una base para continuar con un intercambio colaborativo que implique seguir avanzando en estos temas que resultan actuales y sensibles para la industria en su conjunto.
La compañía anuncia la unificación de la identidad visual a nivel global como parte del proceso evolutivo del Grupo.
En línea con el proceso de evolución desarrollado en los últimos años, Minerva Foods, líder en exportación de carne vacuna en América del Sur y una de las mayores empresas en la producción y comercialización de carne in natura y sus derivados en la región, anunció que Athena Foods pasa a utilizar la misma identidad visual de Minerva Foods en todos los orígenes. La nueva identidad del grupo representa la unificación y presenta una comunicación aún más moderna y clara con todos los públicos, con una tipografía contemporánea y características más robustas.
Los anuncios anticipan la celebración del aniversario número 30 de la Compañía, que será en abril de 2022 y marcan un período de evolución en los negocios en estas casi tres décadas de existencia.
“El cambio refuerza nuestra presencia global de forma unificada. Dondequiera que estén nuestros clientes, Minerva Foods estará presente como una marca consolidada. La unión es el resultado de la evolución que ha venido experimentando la Compañía en los últimos años. Con innovaciones en el sector, acciones pioneras enfocadas en nuestro planeta y cifras sin precedentes en nuestro negocio. Presentamos una identidad única, aún más moderna y renovada, pero que lleva consigo toda la tradición e historia de la Compañía”, explica Fernando Queiroz, CEO da Minerva Foods.
MINERVA FOODS.
Minerva Foods es líder en exportación de carne vacuna en América del Sur y también actúa en el segmento de carne procesada, comercializando sus productos a más de 100 países. Además de Brasil, Minerva Foods está presente en Paraguay, Argentina, Uruguay, Colombia y Chile.
La empresa atiende a los cinco continentes con carne vacuna y sus derivados, y actualmente opera 25 plantas de faena y deshuesado, 16 oficinas internacionales, 14 centros de distribución y tres plantas de procesamiento.