Los ejemplares clonados pertenecen a las razas Zhangmu y Apeijiaza.
Montevideo | Todo El Campo | En un breve reporte de la agencia china Xinhua se informó que ese país confirmó la “primera clonación exitosa de razas vacunas de Xizang”, región denominada oficialmente como Región autónoma de Xizang (anteriormente denominada Región autónoma del Tíbet), es una de las cinco regiones autónomas de China, ubicada en Asia Central, sobre una meseta con un promedio de altura de 4.900 metros y está rodeada de las cordilleras de mayor altitud de la Tierra.
Desde la capital china, el citado reporte informativo dijo que los ejemplares clonados pertenecen a las razas Zhangmu y Apeijiaza (foto), ambas “en peligro de extinción que se encuentran en la región autónoma de Xizang, en el suroeste del país”.
Cuatro terneros machos de cada raza nacieron recientemente en el distrito de Yunyang de la municipalidad suroccidental de Chongqing, lo que supone la primera clonación exitosa de ganado de Xizang en el mundo.
Aunque no habrá variaciones significativas, las compras chinas son por volúmenes muy elevados.
Montevideo | Todo El Campo | El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) difundió su informe sobre la producción, exportaciones e importaciones de carne a nivel mundial. El Ing. Agr. Esteban Montes (Plan Agropecuario) analizó los datos aportados.
En declaraciones al programa Diario Rural (radio Rural), Montes destacó que una de las cosas interesante para destacar es lo que ha pasado en los últimos años con China que ha sido el gran motor y eso no es una novedad. Pero si miramos más detalladamente, entre 2016 y 2023 la producción china aumentó casi un 22% y eso implica 1.300.000 toneladas de peso carcasa de carne. El consumo aumentó 61%, que son 4.200.000 toneladas.
Las importaciones aumentaron un 370% al pasar de 760.00 toneladas a 3.600.000 toneladas.
Lo que se espera para este 2024 de parte de China es que la producción siga aumentado unas 200.000 toneladas, y que el consumo aumente unas 175.000 toneladas. Por tanto, las importaciones chinas se van a mantener constantes en este año con respecto a 2023.
Son niveles muy elevados de importaciones, pero no van a seguir aumentando como se ha dado desde 2016 hasta ahora.
ESTADOS UNIDOS.
En a las exportaciones de Estados Unidos, se espera que haya un descenso (-8%) como consecuencia de la sequía, y se pronostica un mantenimiento de la producción. Se mantendrán las importaciones.
AUSTRALIA.
Australia está sufriendo una liquidación del rebaño con una mayor faena a menor peso porque la gente quiere sacar el ganado. De todas formas, se espera que la producción aumente un 6% y las exportaciones también tengan un crecimiento del 7% que son unas 100.000 toneladas más.
O se que las 100.000 toneladas que Estados Unidos podría dejar de exportar, Australia las estaría compensando.
ARGENTINA.
Sobre Argentina, lo que se espera es que en el largo plazo haya una disminución debido a la sequía que tendrá dos efectos concretos: la venta de vacas y la reducción en la producción de terneros en 1.500.000, lo que va a repercutir en los años siguientes.
BRASIL.
De Brasil se espera que siga aumentando la producción y que las exportaciones acompañen ese incremento llegando a 80.000 toneladas más peso carcasa.
UNIÓN EUROPEA.
Finalmente, respecto a la Unión Europea, Montes dijo que ese bloque muestra una apatía a la producción y el consumo de carne de vacuno, lo que va a producir una disminución en las importaciones y exportaciones.
Minas – Carlos Sabatini/Todoelcampo – Se llevó a cabo el pasado martes 16 de enero la feria mensual que el escritorio de Ricardo Bachino Grosso organizaba en el Local “Ortiz”, ubicado en Ruta 12, kmt. 324 a 15 kilómetros de la ciudad de Minas en el departamento de Lavalleja, oferta ajustada al momento anunciaba la firma con 200 vacunos en todas las categorías entrando lotecitos de terneros, vaquillonas, vacas de invernada y novillos, una destacadísima fila de vacas carnudas y gordas entrando animales muy completos y pesados , 50 lanares mayoría ovejas de consumo y campo.
La conducción de las ventas estuvo a cargo del martillero Marcelo Alori, trabajando en pista Ricardo Bachino, Yovana Altez y personal de la firma, para una feria que se desarrolló en una tarde lluviosa y con bastante público y mostró una pista ágil y de precios interesantes para prácticamente toda la oferta; los pocos lotes de terneros estuvieron bien pagos, los lotecitos de vacas de invernada lograron buenos valores, la destacada consignación de vaquillonas se despachó con excelentes promedios, mención aparte para lo que fue el ganado gordo donde vacas muy pesadas y completas, ganados difíciles de conseguir lograron cotizaciones más que interesantes; en lanares se fue colocando la oferta con precios corrientes ; en la oportunidad las colocaciones fueron totales.
LOS VALORES
LANARES
Corderos entre U$S 51 y U$S 56.
Ovejas entre U$S 28,50 y U$S 34.
Lanares de consumo entre U$S 40 y U$S 81.
VACUNOS
Terneros entre U$S 304 y U$S 420.
Novillos entre U$S 444 y U$S 570.
Vaquillonas entre U$S 405 y U$S 507.
Vacas de invernada entre U$S 500 y U$S 610.
Toros de industria entre U$S 500 y U$S 990.
GANADO GORDO
Terneras U$S 400.
Terneros entre U$S 400 y U$S 478.
Vacas carnudas entre U$S 500 y U$S 520.
Vacas gordas entre U$S 595 y U$S 722.
Vacas gordas especiales entre U$S 770 y U$S 805.
Novillos entre U$S 632 y U$S 730.
PROXIMA ACTIVIDAD
La firma está anunciando que el día jueves 15 de febrero lleva adelante su feria mensual en el local “Ortíz” ubicado en Ruta 12, kmt. 324 en el departamento de Lavalleja.
Por mayor información dirigirse a Luis Alberto de Herrera 539 o comunicarse al teléfono 4442 2173 de la ciudad de Minas
Montevideo/TodoElCampo- Con un mercado que sigue con tendencia ascendente las pretensiones de los productores por ahora no encuentran convalidación. En un momento donde la abundancia de pasto juega a favor de los productores.
Donde la faena fue en caida en la ultima semana la primera del año con 29.137 cabezas donde la mayoria fueron novillos.
GANADO A FAENA: Oferta escasa y sin presión vendedora ante una demanda que no valida algunas pretensiones de los productores. Continúa la disparidad de precios, firmeza en el mercado.
OVINOS A FAENA: Escasa oferta, mercado demandado.
REPOSICIÓN: Bajo nivel de actividad ante una oferta reducida.
Bs As/TodoElCampo-El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) habilitó, a partir del 1 de enero de 2024, la exportación de cortes bovinos frescos y de los denominados cortes preferidos frescos, enfriados o congelados.
La medida se basa en que el 31 de diciembre de 2023 finalizan los efectos del Decreto 911/2021 por el cual estaba suspendida la exportación de esos cortes bovinos. Por lo tanto, también dejará de tener efecto la diferenciación para la exportación de vacas de las categorías D y E y de toros, sobre los que hasta ahora no se aplican esas suspensiones.
En virtud de la caducidad de la norma, el Senasa actualizó los procedimientos a la nueva situación y adecuó a las nuevas condiciones los servicios de inspección veterinaria y los sistemas informáticos, particularmente el de certificación de exportaciones, que entrarán en vigencia a partir del primer día del próximo año.
De ese modo, desde el 1 de enero de 2024 se pueden exportar los siguientes cortes bovinos frescos, enfriados o congelados: reses enteras, medias reses, cuarto delantero con hueso, cuarto trasero con hueso, medias reses incompletas con hueso y cuartos delanteros incompletos con hueso.
También se podrán enviar al exterior los siguientes cortes preferidos (frescos, enfriados o congelados): asado con o sin hueso; falda; matambre; tapa de asado, nalga; paleta y vacío.
Rosario, Santa Fe, Argentina | Rosgan | Todo El Campo | Diciembre suele ser un mes de balances. Aun dentro de un contexto convulsionado como el que estamos transitando, con cambios y reestructuraciones diarias, es importante poner en valor aquellos avances que se van logrando en terrenos que indefectiblemente nos obligan a llevar la mirada al largo plazo.
En este sentido, no podemos pasar por alto el gran avance que se ha logrado recientemente en materia de lucha contra el cambio climático. En efecto, la última Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático desarrollada en Dubai, la COP28, concluye por primera vez con un acuerdo global para abandonar gradualmente el uso de combustibles fósiles. Se trata de la primera Conferencia en abordar de manera directa el impacto que generan los combustibles fósiles, en un acuerdo climático de la ONU.
Asimismo, otro de los acuerdos de trascendencia mayúscula para nuestro país por el preponderante rol que juega en la producción de agroalimentos, es la declaración voluntaria firmada por un conjunto de 134 países en la que acuerdan incorporar a la agricultura con un papel más relevante en sus planes climáticos y aumentar la reducción de emisiones relacionadas a la producción y el consumo de alimentos.
¿Pero qué sabemos hasta el momento en cuanto a los impactos que la producción de alimentos y en particular de la ganadería tiene sobre el clima? ¿Cómo nos posicionamos como sector ante estos desafíos?
Un artículo sumamente interesante elaborado recientemente por Ernesto Viglizzo para el IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura), titulado “Ganadería Bovina y Cambio climático en las Américas: hacia modelos de desarrollo bajos en carbono” aborda la problemática de una manera muy clara.
Comienza planteando el gran dilema que enfrenta la ganadería en la región, entre el rol que juega como proveedora global de alimentos de origen animal y la creciente preocupación que despierta la ganadería bovina en relación al clima, a la luz de las mediciones difundidas por la comunidad científica en cuanto a su responsabilidad en las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
En este sentido, el primer error de base que remarca Vigglizzo radica en la generalización, es decir en difundir mediciones globales sin tener en cuenta la heterogeneidad que existe entre los diferentes sistemas de producción. La producción ganadera constituye un conjunto de sistemas diversos que oscilan entre sistemas extensivos de pastoreo natural, con baja emisión de carbono por hectárea, a sistemas altamente intensivos de engorde bajo confinamiento que, lógicamente, por su alta carga generan una elevada emisión de carbono por hectárea, con casi nula posibilidad de captura. Es esta misma generalización la que prima a hora de aplicar penalidades o restricciones a la comercialización de los productos, soslayando las diferencias.
En el caso de Argentina, entre el 65% y el 70% de la hacienda que llega a faena proviene de sistemas mayormente pastoriles, con encierres puntuales en la terminación. Este rasgo diferenciador de nuestra ganadería, a priori, nos posiciona con una gran fortaleza intrínseca que, dependiendo de cómo se aborde, podría convertir esta especie de amenaza comercial que sufre hoy el sector en una verdadera oportunidad.
Precisamente es en relación a ese abordaje donde el artículo de Vigglizzo se detiene poniendo especial foco en “la métrica”, es decir en cómo se mide el impacto de la actividad ganadera.
En este sentido, la tan renombrada “Huella de Carbono” en la que muchos países importadores comienzan a basar sus políticas comerciales se apoya en realidad un criterio de emisiones acumulativas a lo largo de todo el ciclo de vida del producto final sobrecargando así a la producción primaria con una cuenta de carbono que se genera, una vez abandonada la tranquera del predio, atravesando varios eslabones de la cadena hasta llegar a la góndola del supermercado.
Tal como remarca Vigglizzo, “si se le imputasen al ganado bovino únicamente sus emisiones biogénicas (o sea el metano y óxido nitroso que son producto de la fermentación entérica), se comprobaría fácilmente que su impacto en el clima global es mucho menor que el estimado a través del Análisis de Ciclo de Vida (ACV) de un producto”. En la actualidad ese valor no supera el 5% de las emisiones globales y tiende a disminuir porcentualmente al compararlo con la trayectoria que muestran las emisiones de carbono del resto de los sectores a nivel global.
En concreto, a diferencia del criterio de base de la “Huella de Carbono”, el cálculo del “Balance de Carbono” analiza la economía del carbono en el sistema predial y no por tonelada de carne producida. A su vez, su cálculo implica estimar anualmente no solamente las emisiones, sino también la captura y almacenamiento de carbono en el sistema analizado, donde la unidad de referencia pasa a ser la hectárea de tierra y no la tonelada de carne, como propone el ACV.
Al tomar como unidad de referencia la hectárea de tierra producida, el método permite discriminar la performance individual de cada productor, poniendo en valor el “cómo” se produce en cada eslabón de la cadena en lugar del “que” se produce, etiquetado como bien único en la góndola final.
Es así como el productor es quien en última instancia se puede convertir en sujeto de premio o penalización de acuerdo al balance de carbono generado en su propio sistema de producción.
Cambiar el foco de medición, habla por un lado de cierta honestidad intelectual tanto de la comunidad científica como también de la comercial, quienes son en definitiva usuarios primarios de este tipo de mediciones. Pero también, implica hacer foco en la responsabilidad individual de cada actor de la cadena productiva. Así como el productor ganadero no puede cargar con la responsabilidad de las emisiones que se generan fuera de la tranquera, sí debe asumir la plena responsabilidad de todo impacto ambiental que se produzca dentro del predio que trabaja.
A su vez, en la medida que este cambio de enfoque venga acompañado de incentivos comerciales para quienes contribuyan a la reducción de emisiones, dará paso a una serie de desarrollos tecnológicos y prácticas productivas que se valorarán como herramientas indispensables para convertir el problema en una oportunidad.
Como se mencionó, trabajar con mediciones generales inevitablemente sustenta la implementación de políticas comerciales también generales, que por abarcativas terminan siendo excesivamente restrictivas para el comercio mundial de alimentos.
Lejos de necesitar mayores restricciones, la creciente demanda de alimentos que requiere el mundo, necesita de soluciones que impliquen garantizar libertad de comercio, de modo tal que, sobre la base de una estricta responsabilidad cuantificable individualmente, se logre expandir la producción de alimentos en lugar de derivar en soluciones contractivas que a la larga terminan generando mayores carencias. En definitiva, la solución no radica en dejar de consumir carne para mitigar los efectos del cambio climático sino de convertirnos en verdaderos protagonistas de un cambio, que permitirá abastecer al mundo de los alimentos que necesita, de manera responsable y sustentable con el medio.