Brasil desarrolla caña de azúcar editada genéticamente.

Brasil desarrolla caña de azúcar editada genéticamente.

Son las variedades Cana Flex I y Cana Flex II, que presentan, respectivamente, mayor digestibilidad de la pared celular y mayor concentración de sacarosa en los tejidos vegetales. Responden a uno de los mayores retos del sector: aumentar el acceso de las enzimas a los azúcares atrapados en las células, lo que facilita la fabricación de etanol (de primera y segunda generación) y la extracción de otros bioproductos.

Científicos de la unidad de Agroenergía de Embrapa (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria) desarrollaron la primera caña de azúcar editada genéticamente, considerada no transgénica en el mundo, según Resolución Normativa Nr. 16 de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio), emitida el 9 de diciembre de 2021.

Son las variedades Cana Flex I y Cana Flex II, que presentan, respectivamente, mayor digestibilidad de la pared celular y mayor concentración de sacarosa en los tejidos vegetales. Responden a uno de los mayores retos del sector: aumentar el acceso de las enzimas a los azúcares atrapados en las células, lo que facilita la fabricación de etanol (de primera y segunda generación) y la extracción de otros bioproductos.

Cana Flex I es el resultado del silenciamiento del gen responsable de la rigidez de la pared celular vegetal. Esta estructura fue modificada y presentó mayor “digestibilidad”, es decir, mayor acceso al ataque enzimático durante la etapa de hidrólisis enzimática, proceso químico que extrae compuestos de la biomasa vegetal.

FLEX II: MÁS SACAROSA.

La segunda variedad se generó silenciando un gen en tejidos vegetales, lo que provocó un aumento considerable en la producción de sacarosa en los tallos de la planta modelo, Setaria viridis.

“Una vez que identificamos esta característica de acumulación de azúcar en la planta modelo, transferimos este conocimiento al cultivo de caña de azúcar, que es el objetivo de nuestra investigación. Nuevamente, se observó un aumento de alrededor del 15% en sacarosa en el tallo de la caña de azúcar, así como un aumento de otros azúcares como la glucosa y la fructosa, también presentes en la planta, tanto en el jugo como en el tejido vegetal fresco”, explica el investigador de Embrapa, Hugo Molinari.

El equipo también observó aumentos del orden del 200% de azúcar en las hojas de caña.

“También hicimos pruebas para ver si el gen influía en mejorar la sacarificación, que es la conversión de la celulosa en azúcar industrial, y observamos un aumento de alrededor del 12%”, agrega el investigador.

Como ventajas de Cana Flex II, Molinari cita el aumento de la eficiencia en la producción de bioetanol, el descubrimiento de una variedad más apta para el procesamiento industrial, la obtención de un bagazo con mayor digestibilidad para su uso en la alimentación animal y la adición de valor a la cadena productiva de la caña de azúcar en su conjunto.

“En 2020/2021, la producción total estimada de azúcar en el mundo fue de 188 millones de toneladas, siendo Brasil responsable de 39 millones de toneladas, equivalente al 21% de la producción mundial”, dice Molinari.

Otro punto destacado por el investigador es la contribución del cultivo de la caña de azúcar a una matriz energética más limpia.

“Hoy sabemos que más del 45% de la matriz energética brasileña es renovable y que la caña de azúcar contribuye con una participación de más del 30% a esas fuentes renovables”, informa.

FLEX II: MÁS SACAROSA.

Embrapa Agroenergía ya venía estudiando genes relacionados con las aciltransferasas, enzimas responsables de la formación y modificación de la estructura de la pared celular de la planta y que permiten el acceso al azúcar.

“Concretamente en el caso de Cana Flex II, nuestro grupo identificó un gen candidato perteneciente a la familia de las aciltransferasas que resultó ser un activo biotecnológico muy prometedor y viable para aumentar la producción de azúcares en las gramíneas”, explica el investigador.

Ambos estudios utilizaron la técnica de edición genómica Crospr (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats), una técnica revolucionaria de manipulación de genes descubierta en 2012. La tecnología utiliza la enzima Cas9 para cortar el ADN en puntos específicos, modificando regiones específicas.

El descubrimiento le valió el Premio Nobel de Química en 2020 a las investigadoras que publicaron el primer artículo sobre el tema: Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna.

FLEX II: RETORNO MÍNIMO DEL 10% ANUAL SOBRE LA INVERSIÓN.

Con la ayuda de la economista Rosana Guiducci, investigadora de Embrapa Agroenergía, la variedad Cana Flex II obtuvo un análisis de escenarios de adopción y evaluación de impactos económicos en el sector sucroenergético. El análisis fue objeto del trabajo final del MBA realizado por Molinari, en el que el economista fue codirector.

El trabajo realizado en el MBA buscó evaluar la viabilidad económica de esta nueva variedad encaminada a aumentar el contenido de azúcar y un mejor aprovecha[1]miento del bagazo y la paja para la producción de etanol de segunda generación (E2G).

Para estimar las ganancias económicas de la adopción de tecnología, el estudio evaluó dos escenarios posibles, uno optimista y otro conservador. El primero sería la expansión gradual de la adopción de Cana Flex II en un 1% anual, alcanzando el 10% de la producción observada en la cosecha de caña de azúcar 2020/2021 en Brasil después de diez años.

En el segundo escenario, más conservador, la tasa de expansión sería del 0,5% anual, alcanzando el 5% de la producción de caña de azúcar observada en la zafra 2020/2021 después de diez años.

“En ambos escenarios, consideramos que un ingenio estándar procesaría esta producción, destinando el 50% de la caña a la producción de azúcar y el 50% a etanol de primera generación, y el 60% de la paja y bagazo a la producción de etanol E2G en la planta”, informa Guiducci.

HUGO MOLINARI.

Molinari es licenciado en Agronomía por la Universidad Estatal de Londrina (2002), Magíster en Genética y Biología Molecular por la misma Universidad (2003), doctor en Agronomía por la Universidad Federal de Paraná (2006), trabajó como Científico Visitante en Rothamsted Research en Harpenden, Reino Unido, (2010) y en el Centro de Expresión Génica de Plantas (PGEC-ARS/USDA) en Albany, California, EE.UU. (2013). Desde 2007 es investigador de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa). Trabajó como profesor en la Maestría Profesional en Agronegocios de la Escuela de Economía de São Paulo FGV EESP (2008-2015). En 2020 fue nombrado miembro de pleno derecho de CTNBio, en el cargo de Especialista en Biotecnología designado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento. En Embrapa es presidente del Portafolio de Biotecnología Avanzada aplicada a la Agroindustria (2015-actualidad) y se desempeña como miembro de la Cámara Sectorial de la Cadena productiva de Cachaça (2018-presente). Tiene experiencia en Fisiología Vegetal, Biología Molecular, Ingeniería Genética y Edición Genómica, Tolerancia a la Sequía, obtención y caracterización de Plantas Genéticamente Modificadas y Bioseguridad de OGM. Actualmente, coordina proyectos estratégicos en red con caña de azúcar y sorgo enfocados en Premejoramiento, Mejoramiento Genético, Sistemas de Producción, Biotecnología e Insumos Biológicos. También coordina dos importantes proyectos de edición de genes en Embrapa que involucran cultivos de caña de azúcar, maíz, frijol y soja y, más recientemente, se hizo cargo de la coordinación de un proyecto en asociación con una empresa privada para desarrollar soluciones a través de rnai de uso tópico para el control de malezas, insectos plaga y nematodos en cultivos de algodón, maíz y soja.

Fuente: Unión de Gremios de la Producción e información propia. Foto de Hugo Molinari.

Holanda busca eliminar un tercio del ganado para reducir emisiones contaminantes

Holanda busca eliminar un tercio del ganado para reducir emisiones contaminantes

El gobierno del país europeo presentó un plan de 25.000 millones de euros para subvencionar a productores que se reubiquen, dejen de producir vacunos de carne y leche o transformen su producción intensiva en más extensiva.

El gobierno holandés presentó un plan de 25.000 millones de euros para subvencionar a los productores de ganado y reducir radicalmente el stock de ganado en el país.

El objetivo es eliminar un tercio de los animales en los próximos 13 años -tanto ganado carnicero como lechero- y reducir los niveles de contaminación por nitrógeno. Pero el proyecto que el nuevo gobierno de coalición pretende llevar adelante se encuentra con la férrea oposición del sector agrícola.

Los sindicatos del campo anunciaron que no aceptarían ninguna medida no voluntaria que afecte a su actividad.

Holanda es el mayor exportador de carne del continente europeo, con la densidad de ganado más alta de Europa, cuatro veces la del Reino Unido o Francia.

La Justicia holandesa falló en 2019 contra el Estado, encontrándolo omiso en el compromiso legal de la Unión Europea de reducir el nitrógeno producido por las actividades agrícolas e industriales.

En el caso del ganado, la fuente de contaminación es el estiércol mezclado con orina.

El plan del gobierno tiene un horizonte hasta 2035 y propone pagar a ganaderos para que se reubiquen o dejen de producir ganado, y a otros les ofrece financiar su transición de métodos intensivos a otros con menos animales en áreas más grandes.

Los grupos agrícolas quieren tiempo para reducir las emisiones a través de innovaciones tecnológicas.

Holanda no es el único país de Europa que enfrenta una crisis por las emisiones del ganado, y los analistas del sector sugieren que Dinamarca, Bélgica y Alemania pronto tendrán que considerar acciones similares.

Tecnología australiana que podría aplicarse en la región

Tecnología australiana que podría aplicarse en la región

Un investigador de la Universidad de Sydney hizo una puesta a punto de las oportunidades para reducir la brecha de los sistemas locales, pastoriles y a corral. “Hay muchas herramientas nuevas con distintos objetivos, pero la caravana electrónica que se usa desde hace décadas es la columna vertebral que permite integrar todos los datos y sacarles jugo para mejorar la productividad”, afirmó Luciano González en el Congreso de AAPA.

Luciano González, argentino y profesor de la Universidad de Sydney, presentó las últimas tecnologías de la ganadería australiana que podrían adaptarse a los sistemas locales, durante el 44º Congreso Argentino de Producción Animal (AAPA). Darío Colombatto de la FAUBA- CONICET y Cristian Feldkamp de CREA moderaron la charla e hicieron preguntas estratégicas para afrontar el desafío de achicar las brechas y mejorar la productividad. Un panel con expositores de lujo que hoy reproducimos en Valor Carne.

“Australia tiene sistemas productivos parecidos a los de la region , pero se aplican muchas tecnologías digitales y un punto crucial en este aspecto es el manejo de datos en cadena para poder tomar decisiones, creo que ahí está la gran oportunidad para avanzar”, afirmó González, presentado los últimos adelantos del país donde reside desde hace 15 años.

Estas innovaciones tienen distintos objetivos, desde mejorar la productividad, rentabilidad y sostenibilidad, hasta el bienestar animal y la calidad de vida en el campo. “Hoy muchos productores cuentan con un dispositivo que mide el volumen disponible en una aguada y no tienen que ir hasta allá para chequear si hay agua o no, obtienen esa información en forma remota”, ejemplificó. Y enumeró que también disponen de estaciones de pesada automática, herramientas para monitorear el movimiento de los animales, el consumo de alimentos, el crecimiento de la vegetación e incluso el impacto ambiental, todo ello con sensores estáticos ubicados en el potrero y el feedlot, así como drones y satélites.

Para el especialista, sin embargo, la cuestión fundamental es tener una visión holística del sistema productivo. “La idea es integrar todos esos datos que vienen de distintas herramientas, para tomar medidas sensibles, aplicar una práctica de manejo y volver atrás para ver la respuesta, y así ir mejorando”, planteó.

La tecnología que reúne y sostiene toda esa información es la caravana electrónica, que en Australia se usa desde hace décadas. “Es la columna vertebral de todas las otras. De hecho, los ganaderos se la colocan al animal al nacimiento y aunque se venda a otro campo, termina yendo con todas sus mediciones al frigorífico, donde se cargan los últimos datos”, aseveró.

Esta información se integra horizontalmente a lo largo de la cadena y verticalmente con otros estamentos del sector. “Un criador puede intercambiar datos con un invernador, así como con el feedlot y la industria, referidos a genética, nutrición, salud y calidad de la res, lo que a su vez ha permitido generar bases de datos gigantescas”, subrayó. Este patrimonio, que cuenta con registros de 30-40 años, es llevado por una organización público-privada, Meat & Livestock Australia, para aplicar inteligencia artificial y extraer información por encima de lo que ya tiene valor de por sí para un establecimiento.

Sacarles jugo a los datos

El profesor mostró algunos ejemplos de cómo desde la investigación se agrega valor a los datos recolectados a campo.

Empezando por la cría, una cuestión clave que impacta en la productividad es el bajo índice de destete de los sistemas más extensivos del norte de Australia, donde las pérdidas de terneros pueden llegar al 30-40% en ambientes muy rústicos con pasturas tropicales.

¿Qué hicieron para mejorar la cría? “Colocamos sensores de parto a las vacas, conectados a satélites, eso nos daba en tiempo real la identificación, el día, la hora y el lugar donde parían, para poder ir a buscarlas y estudiar el problema”, señaló, agregando que también pusieron estaciones de pesada automática para ver cómo evolucionaban. “Obviamente, si estaban lactando perdían mucho peso, en este caso bajaron de 480 a 350 kg, aún en la estación húmeda, pero si les sacábamos el ternero ganaban hasta 100 kg. Entonces, vemos cómo estos datos tienen otras aplicaciones: permiten programar la reproducción y mejorar los índices de destete”, detalló.

Otro ejemplo es el agregado de valor ambiental al peso vivo de los novillos en pastoreo, obtenido mediante balanzas de auto-pesaje, que digitalizan su identificación y el kilaje de manera instantánea. “Usamos modelos de predicción basados en el peso y la ganancia diaria, así podemos estimar cuál es el consumo de alimento diario y en función de ello la emisión de metano”, adelantó.

En el grupo de novillos estudiado en la Universidad, el peso vivo se observa en la línea negra del gráfico: durante la estación húmeda ganaron 1 kg por día, empezaron con 325 kg y en julio alcanzaron a 430-440 kg. Ahí llegó el invierno, la época seca, y los animales comenzaron a perder peso hasta enero del año siguiente. “Lo saliente es la línea roja, que es la producción acumulada de metano. Vemos que desde el 1 de julio, el animal no produjo nada, pero el consumo de forraje (de baja calidad) aumentó 122% y la emisión de metano 105%”, alertó.

Esta información también permite tomar decisiones, en este caso referidas al cuidado del ambiente. “En el mercado australiano se comienzan a ver programas de crédito de carbono, y si el ganadero demuestra que puede disminuir esas mermas de peso y por consiguiente las emisiones, podrá tener un pago asociado a prácticas amigables”, anunció.

En tal sentido, una de las claves es la suplementación de precisión para aumentar la productividad y a la vez de disminuir la emisión de metano. “Siguiendo con el ejemplo anterior, aplicamos modelos de predicción y calculamos cuánto suplemento hay que darle al animal para evitar que pierda peso. Si partimos de 200 gr por día, pero vemos que luego hay que ir aumentando, podemos programar cuándo venderlo o sacarlo del sistema”, justificó, aludiendo a que otro valor agregado es contribuir a tomar decisiones de negocio. Además, gracias a los comederos individuales, los investigadores notaron que hay animales que efectivamente comen esos 200 gr por día y otros que ni lo tocan, y eso incide en la productividad general. “Entonces uno de los desafíos es manejar el sistema para que este consumo sea más parejo”, propuso.

¿Cómo logran una suplementación uniforme en pastoreo?, preguntó Colombatto. “Ahí la dominancia y la fobia a los nuevos alimentos juegan un rol clave. Entonces, además del uso de saborizantes para que sean más atractivos, diseñamos prácticas más precisas”, respondió. “Por un lado, con la misma cantidad de comederos, en lugar de ponerlos todos en línea, los separamos en tres o cuatro tandas. Y, si el rodeo es grande, creamos subgrupos poniendo aparte aquellos animales que sufren más esas problemáticas”, pormenorizó. Esto surgió de estudios donde vieron que algunos (por más que había espacio en el comedero) no se acercaban y si lo cambiaban de grupo sí lo hacían y empezaban a comer.

Otra aplicación de los datos recogidos a campo es el consumo de suplemento en pastoreo rotativo para optimizar el aprovechamiento de lotes.

En esta imagen tomada por un dron en una zona templada, los potreros que se ven en rojo tienen poco forraje, porque ya se pastorearon y los que están en verde aún no fueron comidos. “Al juntar esos datos con el consumo de suplemento, vimos que cuando los animales están mucho tiempo en el potrero, comen cada vez más bloques de melaza y cuando se los pone en un potrero nuevo, menos”, explicó González, detallando que también usan collares con GPS para monitorear el uso del potrero.

“Registramos los recorridos del animal y vimos que utiliza bien los potreros chicos, pero en los grandes no llega al fondo, por lo tanto, dejan mucho forraje sin comer”, advirtió. También, vieron que, en la época seca, se quedan en la zona del agua y el suplemento, y en la húmeda se distribuyen mejor. “Por lo tanto, en este caso, que repito es de pastoreo rotativo-extensivo, hicimos aguadas cada 2 km, y pudimos aumentar la carga animal y la producción por hectárea”, destacó.

Por último, el investigador presentó otro ejemplo, de un feedlot de escala, donde se analizó el impacto de los tratamientos sanitarios en los resultados económicos. “La enfermedad respiratoria era el principal problema y aquel animal que recibía tres tratamientos presentaba menores ganancias diarias y daba pérdidas al gancho, no convenía engordarlo. A su vez, en la industria se observó que había algunos en los que no se detectaron síntomas en el corral, pero de cualquier modo produjeron menos”, recordó González, pormenorizando que tras la faena se vio que esos animales tenían los pulmones dañados.

“Entonces, les pusimos bolos ruminales para monitorear la temperatura corporal durante todo el ciclo de engorde, 3-4 meses, y había animales sin signos de la enfermedad, pero que presentaban picos térmicos”, explicó, detallando que el estudio demostró cómo el análisis de datos permite refinar los tratamientos y protocolos veterinarios.

 Los referentes locales 

Una vez finalizada la presentación, Colombatto lanzó el primer interrogante haciéndose eco del pensamiento de los ganaderos argentinos.

“Usted cree que las tecnologías digitales bien aplicadas son útiles y fallan porque los productores no pueden transformar los datos en resultados que sean interpretados de manera rápida y sencilla?”, preguntó.

“Las adopción de tecnología siempre lleva su tiempo y en este caso en particular es difícil para un ganadero aprovecharlas. Pienso que vendrá una demanda de agrónomos y veterinarios formados en estos temas, para poder asesorarlos y tomar decisiones objetivas. Acá en Australia muchos técnicos se conectan a un feedlot con un software y saben qué está pasando en tiempo real, no necesita visitarlo para corregir algún tratamiento”, respondió.

“¿El grado de adopción?”, intervino Feldkamp. “Las caravanas electrónicas son obligatorias y tienen altísima aceptación ya que permiten contar con información para mejorar los sistemas. En los extensivos se utilizan con GPS y hay también estaciones de pesadas automáticas; y en los más intensivos del sur se aplica casi toda la batería de herramientas incluyendo drones. A la vez, todos los productores usan los datos del frigorífico para sus planes de genética, hacer cruzamientos y corregir temas de manejo”, indicó.

 “¿Quién se hace cargo de los costos?”, consultó el referente de CREA. “El productor o la industria según corresponda. Luego, por supuesto, se trasladan a toda la cadena, terminan siendo compartidos, aunque en general no se traducen en un plus de precio, sino en el aumento de la productividad”, concluyó González.

Por Ing. Agr. Liliana Rosenstein, Editora de Valor Carne

John Deere da un paso hacia el futuro con el primer tractor totalmente autónomo

John Deere da un paso hacia el futuro con el primer tractor totalmente autónomo

John Deere ha presentado en el CES 2022 su primer tractor totalmente autónomo, basado en lo que dice que son 20 años de desarrollo de IA, y no se trata de un concepto. El John Deere autónomo ya está funcionando en algunas granjas y está a la venta.

Construido sobre el tractor 8R de John Deere, el nuevo producto autónomo cuenta con un arado de cincel habilitado para TruSet, un sistema de guiado por GPS y otras tecnologías avanzadas, incluyendo seis pares de cámaras estéreo que permiten la detección de obstáculos en 360 grados y el cálculo de la distancia.

Las imágenes captadas por las cámaras pasan por una red neuronal profunda que clasifica cada píxel en aproximadamente 100 milisegundos y determina si la máquina sigue moviéndose o se detiene, dependiendo de si se detecta un obstáculo.

Es más, los ejecutivos de John Deere hablaron de que esa misma red neuronal es capaz de diferenciar entre «malas hierbas» y «cultivos» sobre la marcha, seleccionando ciertas plantas para eliminarlas y dejando que otras crezcan.

El objetivo declarado del nuevo tractor John Deere es ayudar a los agricultores a «hacer más con menos». En la rueda de prensa, los representantes de la empresa hablaron de cómo los agricultores del futuro alimentarán a una población mundial cada vez mayor con menos trabajadores agrícolas y menos tierras de cultivo disponibles y, al mismo tiempo, reducirán las emisiones. Este tractor, dicen, es un producto que hará precisamente eso.

Esto ha tardado mucho en llegar

John Deere ha estado comprando una serie de empresas tecnológicas en los últimos años, desde la adquisición de la empresa de inteligencia artificial Blue River en 2017 hasta la compra del fabricante de baterías para vehículos eléctricos Kreisler Electric a finales del año pasado.

Esas adquisiciones ayudaron a la empresa de tractores a desarrollar un primer prototipo autónomo que se convirtió en el modelo de producción, puesto en servicio por primera vez en la granja del agricultor de Minnesota Doug Nimz hace unos años.

«Se tarda un tiempo en sentirse cómodo porque… en primer lugar, te quedas asombrado sólo con verlo», dijo Nimz a c|net. Nimz se describió a sí mismo como «muy, muy interesado» pero también «un poco desconfiado» de la tecnología autónoma antes de utilizar la máquina de John Deere en su granja. «Cuando la vi conducir realmente… me dije: ‘Bueno, caramba, esto sí que va a funcionar.

Este tractor es «[una] manera de hacer el trabajo a tiempo, cada vez y hacerlo con un alto nivel de calidad», explicó Jahmy Hindman, Director de Tecnología de Deere & Co. «Lleva 20 años de trabajo».Y, como señalaron varios representantes de la empresa en la rueda de prensa, es una protección contra las pérdidas ocasionadas por la escasez de mano de obra.

Argentina. Inteligencia artificial aplicada a la agricultura obtiene récord de fondos.

Argentina. Inteligencia artificial aplicada a la agricultura obtiene récord de fondos.

Con inteligencia artificial (IA) se puede hacer reconocimiento facial de los animales, para así identificar sus niveles nutricionales y hasta enfermedades.

Argentina | Bolsa de Comercio de Rosario | Las empresas de capital de riesgo están invirtiendo dinero en nuevas empresas de software agrícola de inteligencia artificial a medida que los agricultores recurren a la tecnología para controlar las plagas, erradicar las malas hierbas y aumentar el rendimiento de los cultivos.

Los inversores han invertido un récord de $ 1,54 mil millones en empresas de software de agricultura de inteligencia artificial en lo que va del año, según los datos publicados la semana pasada por PitchBook Data Inc. Eso supera los $ 1,42 mil millones que las empresas invirtieron en el sector en 2020.

Así, con inteligencia artificial (IA) se puede hacer reconocimiento facial de los animales, para así identificar sus niveles nutricionales y hasta enfermedades. Por otro lado, a través del uso de drones, se puede conseguir una fumigación más efectiva y precisa, con menor impacto ambiental.

Este tema se encuentra alineado con los Objetivos del Desarrollo Sostenible y las estrategias de Hambre Cero y Seguridad Alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas. Y sobre todo en países con gran producción agrícola, las agtech se posicionan como un sector con potencial para los ojos de los inversionistas.

Por ejemplo, en Colombia desde el gobierno se vienen impulsando políticas públicas y atrayendo capital extranjero con iniciativas como las del Fondo de Prosperidad para El Reino Unido que invierte el país alrededor de 26.000 millones en agricultura y agtech.

ARGENTINA SIGUE LA TENDENCIA MUNDIAL.

En definitiva, la Argentina, siguiendo la tendencia mundial, recurrió al uso de la tecnología, lo que le permitió en pocos años multiplicar la producción y agregar valor. La modernización le brindó al productor un mejor manejo del suelo, acortar los tiempos de siembra y cosecha, disminuyendo así los riesgos climáticos y de costos.

Cinco razones por las que el debate sobre los OMG ha terminado.

Cinco razones por las que el debate sobre los OMG ha terminado.

La opinión pública comienza a aceptar los transgénicos, luego de muchos años de información tergiversada sobre el tema la realidad se impone. Alianza para la Ciencia lo explica en cinco puntos.

Alianza para la Ciencia | Aunque todavía escuchamos algunos gemidos sobre los transgénicos (u organismos genéticamente modificados – OGM), provienen principalmente de un grupo pequeño y ruidoso. La mayoría de las personas simplemente no están preocupadas por los OGM, ya que se centran en problemas reales y apremiantes, como la crisis climática y la pandemia mundial de Covid-19. Incluso los grupos anti-OGM están dirigiendo su atención a otros lugares a medida que redirigen sus modelos de negocio impulsados por conflictos a temas más lucrativos, como teorías conspirativas del Covid y vendiendo curas milagrosas. Si bien el debate sobre los OGM se ha estado filtrando durante casi tres décadas, los datos indican que ahora ha terminado.

Aquí hay cinco hechos para apoyar esa conclusión.

1) LOS TRANSGÉNICOS SON SEGUROS.

Casi todas las instituciones científicas del mundo reconocen la seguridad de los cultivos genéticamente modificados. Unos 3.000 estudios científicos han evaluado la seguridad de estos cultivos, en términos de salud humana y ambiental, y 284 instituciones a nivel mundial reconocen que los cultivos transgénicos son seguros. Estos incluyen la Royal Society of Medicine, la American Medical Association, la Academia Mundial de Ciencias, la Organización Mundial de la Salud, la Comisión Europea y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, entre muchos otros.

El estudio más sólido fue de las Academias Nacionales de Ciencias, que convocaron expertos de una amplia gama de disciplinas alimentarias y agrícolas para observar los datos compilados a lo largo de los años. Todos llegaron a la misma conclusión: no hay evidencia fundamentada de una diferencia en los riesgos para la salud humana entre los cultivos transgénicos convencionales y los actualmente disponibles comercialmente y no hay evidencia concluyente de causa y efecto de los problemas ambientales de los cultivos transgénicos.

2) LA CONVERSACIÓN EN TORNO A LOS TRANSGÉNICOS SE ESTÁ REDUCIENDO Y TIENE UN TONO CADA VEZ MÁS POSITIVO.

Como parte de nuestro trabajo en Alliance for Science, hemos estado utilizando las herramientas de monitoreo de medios de Cision desde 2018 para rastrear la conversación global sobre los OGM. En 2020, descubrimos que la visibilidad de los OGM disminuyó en un 26 por ciento desde 2019 y el volumen de publicaciones en las redes sociales sobre el tema disminuyó en un 39 por ciento. Además, los datos muestran que la favorabilidad mensual promedio de la conversación sobre OGM tanto en las redes tradicionales como en las redes sociales aumentó del 68 por ciento en 2019 al 78 por ciento en 2020. El cambio fue más pronunciado en las redes sociales gratuitas, donde la favorabilidad aumentó de solo el 60 por ciento en 2019 al 78 por ciento en 2020. Las redes sociales también vieron una disminución en el contenido conspirativo anti-OGM en 2020, probablemente debido a las cuentas que tienden a promover tales mensajes centrándose cada vez más en varias conspiraciones de Civid. Mientras tanto, los medios de comunicación de primer nivel como Reuters, CGTV, CNN y New Scientist reemplazaron a los incondicionales anti-OGM, como GM Watch y GMO-Free USA, como los principales influyentes de Twitter en el tema en 2020. Los periodistas informan cada vez más sobre los OGM en un tono positivo o neutral que refleja la ciencia y el consenso científico sobre la seguridad.

3. LOS JÓVENES APOYAN LA BIOTECNOLOGÍA.

Los jóvenes adoptan la tecnología en general como una herramienta para alimentar a muchos mientras salvan el planeta. La receptividad entre este grupo demográfico también está mejorando a medida que crece la conciencia sobre el papel de los cultivos transgénicos en la reducción del impacto ambiental de la agricultura y las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas con el calentamiento global. Una encuesta reciente no publicada por el Centro para la Integridad de los Alimentos encontró que la Generación Z y los millennials tienden a aceptar más la tecnología agrícola que sus contrapartes mayores y a verla como una oferta de soluciones poderosas a los problemas de la humanidad.

4. A LOS AGRICULTORES LES ENCANTAN LOS CULTIVOS TRANSGÉNICOS.

Los agricultores de todo el mundo pueden ver valor en cada cosecha, ya que logran mayores rendimientos con menos inversión en fertilizantes, pesticidas y otros insumos. Esto es cierto tanto para los pequeños agricultores como para aquellos con operaciones mucho más grandes. Por ejemplo, los pequeños agricultores en Bangladesh redujeron su uso de pesticidas en un 62 por ciento y aumentaron sus ganancias seis veces cultivando berenjena (berenjena) que ha sido modificada genéticamente para resistir el destructivo barrenador de frutas y brotes. Debido a estos beneficios, la biotecnología es la tecnología de cultivos más rápidamente adoptada en el mundo, aumentando 112 veces de 1996 a 2019. Unos 29 países, el 56 por ciento de ellos países en desarrollo, cultivaron 190,4 millones de hectáreas de cultivos transgénicos en 2019.

En particular, la adopción de cultivos transgénicos se está acelerando en el sur de Asia y África. Después de años de debate, Filipinas aprobó este año el cultivo de arroz dorado y la berenjena Bt se está moviendo a través del proceso regulatorio. Nigeria, a menudo llamado el Gigante de África, ya ha aprobado el caupí y el algodón transgénicos resistentes a los insectos. Ahora se está moviendo para adoptar maíz (maíz) tolerante a la sequía y resistente a los insectos y arroz transgénico NEWEST que es eficiente en el uso de agua y nitrógeno y tolerante a los suelos salados. Kenia, a pesar de tener una moratoria de OGM en vigor, ha adoptado el algodón transgénico y se espera que apruebe el maíz transgénico en 2022. Es probable que esta tendencia continúe a medida que los científicos africanos se dedican cada vez más a la investigación que aplica las herramientas de la biotecnología a los cultivos que son clave para asegurar los medios de vida de los pequeños agricultores y apoyar la seguridad alimentaria.

Brasil, cuyo sector agrícola está dominado por pequeños agricultores, está emergiendo como otra potencia de transgénicos. Además de cultivar cultivos básicos como el maíz transgénico y la soja, los investigadores del sector público brasileño desarrollaron un Frijol pinto GM que resiste una enfermedad devastadora de las plantas. Ahora se vende en las tiendas de comestibles del país. Brasil este año también se convirtió en el primer país en aprobar la importación de harina elaborado a partir de trigo transgénico, dando un impulso a un cultivo desarrollado en la vecina Argentina, que también ha abrazado la biotecnología agrícola. Es emocionante ver a los líderes gubernamentales dejar de lado la política y centrarse en lo que sus naciones y sus agricultores necesitan.

Aunque los consumidores se han beneficiado de los cultivos transgénicos sin siquiera darse cuenta, a través de mayores rendimientos que mantienen los precios bajo control y la reducción de las cargas de pesticidas que hacen que los alimentos sean más saludables, casi todos los cultivos transgénicos desarrollados hasta la fecha han atendido las necesidades de los agricultores. Es probable que los consumidores lleguen a amar de manera similar los cultivos transgénicos a medida que nuevos productos ingresen al mercado con rasgos que los beneficien directamente y / o reflejen sus valores, como una nutrición mejorada, un mejor sabor y enfoques más sostenibles para la agricultura.

5. LA OPOSICIÓN EN EUROPA HA DISMINUIDO.

Aunque los europeos son ampliamente percibidos como incondicionales anti-OGM, la preocupación por los OGM allí es cayó del 66 por ciento en 2010 a solo el 27 por ciento en 2019. Ese cambio en el sentimiento es una buena noticia para los países que están influenciados por las ONG europeas y las políticas que se interponen en el camino de los agricultores para acceder a los beneficios de los cultivos transgénicos.

El uso de la biotecnología para desarrollar vacunas eficaces y seguras contra la COVID-19 ha tenido un efecto halo en los cultivos transgénicos, mejorando la conciencia pública sobre la tecnología y sus beneficios tanto en aplicaciones sanitarias como agrícolas. Del mismo modo, es probable que el advenimiento de nuevas herramientas como Crispr y la biología sintética, que son muy prometedoras para hacer que la agricultura sea más sostenible y producir productos alimenticios con beneficios para el consumidor, refuerce las tendencias positivas. De hecho, nuestro monitoreo de medios ya está mostrando que la conversación sobre la edición de genes es aún más favorable que la de los OGM, tanto en los medios sociales como en los tradicionales.

TIEMPO E IMPULSO PERDIDOS.

Si bien es alentador ver que el debate sobre los OGM disminuye, se ha perdido mucho tiempo e impulso para abordar a la oposición. Solo 13 cultivos transgénicos están actualmente en el mercado a nivel mundial, la mayoría de ellos cultivos internacionales de productos básicos que apoyan la producción industrial y ganadera. Solo cinco (caupí, papaya, berenjena, frijoles pintos y arroz dorado) son cultivos de nicho y alimentos básicos. Esta parodia se debe principalmente a la desinformación (alarmismo) difundida por los opositores a los transgénicos y los obstáculos regulatorios que defienden que dificultan y encarecen a los científicos del sector público y a las nuevas empresas desarrollar cultivos con los rasgos que son útiles para las personas en sus sociedades.

El debate sobre los transgénicos, impulsado en gran medida por la oposición mal informada u ociosa del Occidente bien alimentado, ha terminado. En un mundo devastado por un virus mutante y el aumento de las temperaturas, la acción y las respuestas importan más que las opiniones y la retórica. La conversación que necesitamos tener ahora es sobre ampliar el acceso a las herramientas de la biotecnología. En pocas palabras, los agricultores necesitan un mayor acceso a semillas mejoradas y los jóvenes científicos necesitan más acceso a herramientas innovadoras.

Se estima que la agricultura necesitará aumentar la producción en un 70 por ciento para alimentar a los 9.000 millones de ciudadanos del mundo para 2050. Y necesita hacer esto mientras frena en gran medida sus impactos actuales. La agricultura actualmente representa el 50 por ciento de toda la pérdida mundial de tierra vegetal, el 33 por ciento de las emisiones mundiales de GEI, el 75 por ciento de las emisiones de nitrógeno y el 80 por ciento de la deforestación en todo el mundo. La biotecnología ofrece esperanza para reducir la huella de la agricultura mientras se producen más y mejores alimentos. Dejemos la charla y usemos las herramientas de hoy para salvar el planeta mañana.

Imagen: Un pequeño agricultor en Bangladesh muestra su cosecha de berenjena transgénica. Foto: Alianza por la Ciencia | Fuente Alianza por la Ciencia https://allianceforscience.cornell.edu/blog/2021/12/5-reasons-why-the-gmo-debate-is-over/

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