Cuando hablamos de enfermedades con alta capacidad de difusión “hay que trabajar juntos. Aquí ya no hay diferencias, no hay parrilleros y ponedoras”.
Canelones | Todo El Campo | El médico veterinario español Fernando Carrasquer, especialista en genética de gallinas ponedoras y referente internacional en sanidad aviar, y parte del equipo de H&N visitó Uruguay y analizó la reciente preocupación del sector avícola por los episodios de baja postura y mortalidad registrados en el segundo semestre del año.
Las gremiales APAS (Asociación de Productores Avícolas del Sur) y Cupra (Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas) han manifestado que por inclemencias del tiempo y bronquitis las aves han registrado una caída en las posturas y un porcentaje de mortandad. Incluso, ambas instituciones han hecho gestiones frente al gobierno para importar la vacuna para la bronquitis.
Carrasquer dijo que al respecto que el virus de bronquitis “está presente de manera global, es de transmisión horizontal y presenta un desafío para todos los países; es un virus que tiene una capacidad muy especial en cuanto a la mutación y altísima recombinación”, por lo que cada país convive con un tipo de virus y eso dificulta su control.
“No todos los virus hacen lo mismo”, continuó. Todos los virus de bronquitis tienen una primera acción a nivel de tráquea, “pero luego, dependiendo de la estirpe o subestirpe de ese virus, pueden replicar solamente en tráquea o pueden replicar en otros sitios”. Por ejemplo “son muy famosos esos virus que tienen capacidad de replicación en oviducto, que en gallinas ponedoras o en reproductora pesada nos pueden dar problemas de falsas ponedoras”. Otro problema puede ser el del virus “con capacidad de infectar los riñones, sobre todo en aves jóvenes, que cuando aparecen en parrilleros pueden causar mortalidades muy altas”.
Por tanto “es un tema bastante complejo y hay una dificultad más”, porque al tener capacidad de mutación “es muy complicado que podamos seguir esas mutaciones con las vacunas comerciales”. Equivaldría a “ir siempre detrás del virus”.
¿Cómo el mundo ha ido resolviendo el tema?, se preguntó, y explicó que la forma fue “un invento realizado por investigadores muy importantes” y que consiste “en trabajar con lo que llamamos protectotipos”, o sea “con dos virus que son muy inmunógenos y muy distintos entre ellos, porque sabemos que si hacemos esto podemos tener protección contra un tercer virus o contra esa mutación de ese virus que va variando de manera continua”.
Para en el caso del Uruguay, lo primero que deberíamos hacer y que es importantísimo, es “ser certeros en el diagnóstico”, y tener “cuidado porque una patología “nunca es una cosa aislada”, y advirtió que se debe tener “mucho cuidado” con algo que “no solemos tener en consideración y es esencial” y que el Dr. Carrsaquer llama como “el componente abiótico”, eso es “ventilaciones, niveles de amoníaco, niveles de polvo, todo eso también va a dañar el tejido normal de la tráquea y funcionará como un factor exacerbante de cualquier patología o cualquier virus de bronquitis que podamos tener en el país”.
Por tanto, lo que recomendaría “hacer un diagnóstico certero”, y “lo primero es volver a lo básico, a las buenas ventilaciones, a tener poco polvo, a retirar la gallinaza (excrementos) en tiempo”.
Lo segundo es “ir a programas de vacunación efectivos”, porque “una cosa es el programa de vacunación que tenemos en el papel y otra cosa es el programa de vacunación que realmente se está administrado a las aves”.
Hay que recordar que “las vacunas per se no protegen a las aves. Lo que protege a las aves es el sistema inmunitario y utilizamos las vacunas para adecuar el sistema inmunitario a los desafíos que el ave va a tener en campo. Con lo cual, la aplicación de las vacunas es esencial”.
En tercer lugar “tenemos que ver exactamente qué virus está circulando en nuestro país y si podemos administrar un protectotipo correcto”.
PARRILLEROS Y PONEDORAS: UN SOLO SISTEMA EPIDEMIOLÓGICO
Consultado si los parrilleros tienen posibilidad de contagiarse o sí solo son las reproductoras y las de postura, el profesional contestó de forma contundente que cuando hablamos de enfermedades con alta capacidad de difusión “toda la industria tiene que trabajar junta. Aquí ya no hay diferencias, no hay parrilleros y ponedoras, no hay sector de puestas, sector de pollos, trabajamos todos juntos”.
“Los parrilleros se pueden infectar exactamente igual”, incluso, “como son aves de primera edad no tienen un sistema inmunitario bien desarrollado tienen posibilidad de infectarse”.
“Las gallinas ponedoras uy reproductoras se vuelven adultas, con lo cual van a tener un sistema inmunitario más desarrollado pero va todo juntos, no podemos jugar a unos u otros. Estamos todos en el mismo barco, tenemos que saber colaborar, tenemos que saber trabajar, ya no solo en cuanto a los temas de vacunación, sino también en cuanto a cómo hacemos el manejo de las aves, tenemos que hacerlo juntos sino el virus nos va a pasar por encima”.
“Hay que trabajar en conjunto. El sector de avicultura estamos todos en el mismo barco, y hay que trabajar de manera conjunta”, remarcó.
“No se ven grandes innovaciones que nos permitan pensar en una redinamización de la economía. No hay ningún impulso sectorial que nos haga pensar en un crecimiento más importante”.
Montevideo | Todo El Campo | Uruguay ha tenido un año de “crecimiento económico relativamente pobre”, dijo la Ec. Florencia Carriquiry, de la consultora Exante al ser entrevistada en el programa Diario Rural (CX4 Rural).
El lunes 15 de diciembre se conocieron los resultados del PBI correspondientes al tercer trimestre, con cuyos números se “confirma una actividad económica que no ha tenido un buen segundo semestre”, señaló, incluso el tercer trimestre hubo una “ligera caída respecto al trimestre inmediato anterior”, y en relación al tercer trimestre de 2024 “el crecimiento es de poco más de un 1%”.
En lo que va del año 2025, de enero a setiembre “el crecimiento es del eje del 2 y poco por ciento”, en línea con lo Exante proyectó: que este año el crecimiento cerraría en el eje del 2%”, precisó.
Además, 2025 es un año “marcado por el descenso del dólar”, algo que a finales de 2024 “no se esperaba”.
Carriquiry comentó que en Uruguay y en los últimos años, “el dólar ha tenido distintas etapas. En los años 2022, 2023 y primera parte de 2024, evolucionó de forma contraria a lo que sucedía en el mundo”, porque mientras “se fortalecía y de manera bastante intensa en algunos periodos, en Uruguay tendió a caer nominalmente, sobre todo en 2022-2023. Eso tuvo que ver con los altos precios de commodities, que implicaban buenos flujos de exportaciones para nuestro país con ingresos de divisas para nuestra economía”; también estábamos en medio de un gran proyecto de inversión como el de la segunda planta de UPM, con todas las infraestructuras asociadas que también implicaban ingresos y divisas importantes al país.
“A su vez teníamos una política monetaria muy contractiva, con tasas en pesos que llegaron a estar en dos dígitos para intentar bajar la inflación, algo que se logró, pero que en ese momento suponían tasas en moneda nacional que incentivaban las posiciones en pesos, en desarmar portafolios de dólares hacia la moneda nacional y de esa forma también se contribuía al descenso del dólar”, apuntó.
En 2025 hemos tenido “un año de caída del tipo de cambio en todo el mundo. En Brasil tenemos un descenso de similar magnitud, incluso algo más importante que el que hemos visto en Uruguay, pero el dólar ha bajado en Europa, también en buena parte de la Asia más desarrollada, bajó en todos los países de América Latina. Durante el primer semestre del año la tendencia de este 2025 ha sido de debilitamiento del dólar”, enfatizó.
¿QUÉ ESPERAR PARA 2026?
Sobre qué esperar que sucederá en 2026, la economista dijo que ese comportamiento del dólar “no ha sido una política” de Uruguay y “no ha sido intencional. La caída del dólar ha sido un problema para los gobiernos, más allá de que ha sido funcional a la baja de la inflación”.
“Con la inflación más baja, las tasas de pesos que supieron estar en dos dígitos ahora están bajando, y es esperable que en 2026 lo sigan haciendo. Desde ese lado el diferencial de tasas entre moneda nacional y moneda extranjera se está estrechando y eso debería contribuir menos a esa apreciación de nuestra moneda y lograría cierta suba del dólar”, estimó.
“Eso es lo que esperamos que suceda en Exante, pero también vamos a estar muy expectantes sobre lo que suceda con el dólar en el mundo. Desde hace algunos meses y dependiendo de la moneda que se analice, el dólar no sigue bajando a nivel global, ha tenido algunas semanas que sí, otras que no, pero promedialmente estamos con el dólar más estabilizado y ese es un poco el escenario base que tenemos para el 2026”.
Carriquiry agregó que “no era previsible” tener un 2025 con el dólar comportándose como lo hizo.
“La mayoría de los analistas proyectaban sobre finales del 2024 un dólar al alza”, pero sucedieron cosas, una de ellas “algunas de las medidas más polémicas y más duras de parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en torno a la política arancelaria. Esas medidas empezaron a ser vistas como negativas para el propio Estados Unidos y terminaron generando ese debilitamiento de la divisa norteamericana que vimos en la primera parte del año”. También con la Reserva Federal actuó, porque temiendo por los impactos que todo eso podía tener en la inflación, puso pausa en el proceso de baja de tasas”.
Respecto a Uruguay, en un escenario de cambio de gobierno, de debate sobre el presupuesto, la negociación salarial, conflictividad, incertidumbre, “nuestras proyecciones desde inicio de año eran de un crecimiento bastante magro”.
Aunque proyectar el tipo de cambio es muy difícil, Exacte estima que en 2026 el dólar va a subir “pero muy lentamente”, llegando a $ 41 al cierre del año próximo. De los $ 39 que estamos actualmente, a los $ 41 es una suba menor del 5%, e irá acompañando la inflación”.
Sobre el crecimiento económico, “no estamos viendo un escenario muy diferente y nuestras proyecciones de PBI son de un crecimiento en el eje del 1,5% o un poco más”, lo que se explica porque “no se ven grandes innovaciones que nos permitan pensar en una redinamización de la economía. No hay ningún impulso sectorial que nos haga pensar en un crecimiento más importante”.
Los impulsos que la economía tuvo en 2025 no estarán en 2026, lo que nos lleva a una proyección 2026 “ligeramente menor en el ritmo de crecimiento del año que viene respecto a este año”.
PROBLEMAS DE COMPETITIVIDAD.
Los problemas que se han visto en 2025 y que las empresas han sufrido, tienen su explicación en varios factores, dependiendo del rubro de actividad en que cada una esté. Asimismo, Carriquiry dijo que se le debe asignar “un rol relativamente importante a los problemas de competitividad que Uruguay arrastra desde hace ya un tiempo más o menos largo”.
“Los problemas de competitividad se van acumulando, van generando dificultades cada vez más grandes porque una cosa es tener un problema un año y al siguiente la empresa tiene aire, pero cuando son años que se van acumulando con malos niveles de rentabilidad, resulta más difícil sortear la falta de competitividad”.
Otra dificultad es “la competencia de la región” porque son “más baratos” y las empresas prefieren ir donde les ofrecen mejores condiciones.
“Hoy Uruguay está realmente muy caro, y ese es un elemento que para muchas empresas empieza a ser un problema creciente”, aseguró Carriquiry.
NO HAY UN CAMINO CLARO.
Ante la pregunta de si como economista percibe una política definida y clara por parte del gobierno, Carriquiry contestó que “en lo discursivo, en el equipo económico hay algo de claridad en relación a que quiere un país en el que haya más inversión, porque Uruguay precisa crecer más”.
Sin embargo, “como economista y en Exante advertimos que no hay una agenda muy clara que lleve a una mayor inversión como pretende el gobierno. Por ahora no está muy claro por dónde” se debe ir, lo que se suma a “las señales conflictivas que vienen del interior del gobierno y el interior del partido de gobierno”.
DESDOLARIZAR DEPÓSITOS.
El objetivo de desdolarizar que ha planteado el Banco Central viene desde hace tiempo, y ahora lo ponen sobre la mesa. “Es un objetivo compartible pero muy difícil de lograr y sobre todo en tiempos cortos, porque incluye varios temas” que deben ir resolviéndose.
El ingrediente cero para cualquier estrategia de desdolarización es bajar la inflación, porque sin confianza en la moneda o con una moneda que se desvaloriza en términos reales permanentemente con niveles de inflación relativamente altos, obviamente que es difícil que se pueda avanzar en ese proceso. Ese paso cero lo estamos logrando, ya llevamos dos años con una inflación en el eje del 4% o 5% y ahora incluso en torno del 4%, y nuestros pronósticos con alguna probabilidad de que estemos por algunos meses incluso abajo del 4%.
“Ahora hay una serie de medidas que habrá que esperar a ver cómo se despliegan, pero para que haya realmente una desdolarización de ahorros y depósitos vamos a tener que ver alternativas justamente remuneradas de ese ahorro en moneda nacional, porque de lo contrario se va a preferir el dólar que da la posibilidad del upside” (potencial alcista).
Las medidas concretas que se tomen en la búsqueda de la desdolarización “las conoceremos en los próximos meses, pero en cualquier caso es un proceso que va a llevar su tiempo”, no se puede ignorar que “también hay una cultura del ahorro en dólares que hay que desarmar”.
ENTREVISTA COMPLETA.
Producción periodística: Horacio Jaume y Estela Apollonio (Diario Rural).
Tres ejes estratégicos guiarán la agenda de investigación del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria para el próximo quinquenio.
Montevideo | Todo El Campo | Tras un año de trabajo y más de 600 personas consultadas, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) presentó su Plan Estratégico Institucional (PEI) 2026-2030. Manteniendo 20 años de tradición de planificación estratégica, INIA compartió una versión abreviada del documento que regirá su quehacer en los próximos cinco años, identificando los principales desafíos del sector y estableciendo tres focos estratégicos y objetivos para abordar desde las distintas áreas que conforman su estructura de investigación.
En el evento estuvieron presentes el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti; el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño; y el coordinador del programa Uruguay Innova, Bruno Gili. También asistieron integrantes y exintegrantes de la Junta Directiva de INIA, colaboradores del instituto y referentes del ámbito político, académico, tecnológico y productivo.
TRES FOCOS ESTRATÉGICOS.
La apertura estuvo a cargo del presidente de INIA, Miguel Sierra, quien destacó que la elaboración del PEI, junto con la discusión presupuestal, fueron dos procesos prioritarios de la agenda 2025. También valoró que en el año el instituto presentó los resultados de las evaluaciones de impacto y del plan estratégico anterior, renovó cargos directivos y gerenciales, lanzó la convocatoria FPTA, participó en la creación de Uruguay Innova y concretó alianzas relevantes con Alemania, China y Brasil.
En concreto sobre el PEI, Sierra destacó que “es un proceso central y fue participativo”. Detalló que involucró a 400 referentes externos de los ámbitos productivo, académico y de políticas públicas, y a más de 180 colaboradores internos. “Este amplio intercambio convierte al PEI de INIA en uno de los procesos de planificación participativa más relevantes del país, dotando de legitimidad y pertinencia a la agenda de investigación del instituto”, señaló.
Al respecto de los ejes de plan, Sierra mencionó que estará delineado por tres focos estratégicos: la producción sostenible de alimentos y fibras; el desarrollo integral del país, y la orientación institucional al impacto, con mayor equidad y eficiencia.
Dentro del primer foco, se priorizará la intensificación sostenible de los sistemas ganaderos; la optimización de la productividad y resiliencia en sistemas agrícolas; la gestión sostenible del recurso forestal, del agua y del riego, y el mejoramiento genético animal y vegetal, entre otras. También se trabajará en innovación en bioeconomía; en fortalecer la ciencia de datos y el uso de inteligencia artificial, y en desarrollar soluciones alineadas al concepto de “Una Salud”.
Para aportar al desarrollo integral del país, INIA buscará catalizar la innovación, potenciando las estaciones experimentales como plataformas de innovación en bioeconomía y agroalimentos, y contribuir con los planes nacionales de agricultura familiar y agroecología. En tanto, en el marco del tercer foco estratégico, los esfuerzos estarán en medir el impacto de la investigación y la adopción de las tecnologías, desarrollar talentos, gestionar de forma eficiente procesos e infraestructura, y promover la diversificación de fuentes de financiamiento.
“Queremos un INIA cercano al sector productivo y a los problemas del país. Nos interesa ser una institución protagonista de su tiempo, que asuma los desafíos actuales y sea referente en ciencia robusta con sello nacional”, enfatizó Sierra.
DESAFÍOS Y METAS.
El director nacional de INIA, Gerardo Marchesini, presentó un breve repaso de los desafíos y metas priorizadas en la agenda de investigación, desarrollo e innovación de INIA para el quinquenio. Asimismo, mencionó que el Instituto se enfocará en “lograr impactos reales y transformadores, más que en resultados intermedios”. «Debemos mirar nuevamente el producto final y desde ahí hacia atrás, para hacer investigación en las distintas etapas, tanto con las capacidades internas, como en colaboración con otros institutos», subrayó.
Marchesini también señaló la necesidad de promover esquemas de coinnovación con el sector público y privado, para innovar en la forma de financiar la ciencia y la tecnología. “Queremos que las estaciones experimentales sean oasis de innovación, dada nuestra capacidad de articular el ecosistema que integre toda la cadena de valor”.
UPM demostró, en el marco de una auditoría independiente, que su estrategia de conservación de la biodiversidad tiene un impacto positivo.
Paysandú | Todo El Campo | UPM obtuvo un nuevo hito en el reconocimiento a la gestión forestal responsable de sus operaciones en Uruguay al ampliar el alcance de la certificación bajo el Estándar de Manejo Forestal del FSC® para incluir el “Mantenimiento de una red de áreas de conservación suficiente a nivel ecológico” como Servicio Ecosistémico.
¿Qué implica esta certificación? Significa que UPM demostró, en el marco de una auditoría independiente, que su estrategia de conservación de la biodiversidad tiene un impacto positivo verificado, documentado y reportado bajo el procedimiento FSC para Servicios Ecosistémicos.
“La biodiversidad no es solo parte de nuestro entorno, es parte de la estrategia de sostenibilidad de las operaciones de UPM. Este logro refleja nuestro compromiso permanente con la gestión responsable y la conservación de la naturaleza”, destacó Iván Grela, coordinador de Biodiversidad de UPM en Uruguay.
“La incorporación del concepto de Red de Reservas de Biodiversidad nos permitió mejorar la gestión individual y colectiva de estas áreas. Actualmente, contamos con 35 reservas de biodiversidad distribuidas en distintos departamentos, representando una proporción significativa de la biodiversidad del Uruguay, tanto en especies como en ecosistemas”, agregó Grela.
¿QUÉ ES UN SERVICIO ECOSISTÉMICO?
Es un beneficio que la naturaleza brinda a la sociedad; por ejemplo, la regulación de los flujos de agua, la captura de carbono, la provisión de alimentos, la polinización, la protección del suelo, o la posibilidad de disfrutar de la naturaleza.
En este caso, la certificación reconoce que la gestión forestal de UPM, realiza un aporte significativo a la conservación de la biodiversidad mediante una red de áreas de conservación (Red de Reservas de Biodiversidad).
Con esta certificación, UPM continúa liderando prácticas sostenibles que integran la producción forestal con la protección de los ecosistemas, contribuyendo al bienestar ambiental y social.
En Uruguay UPM cuenta con 478.459 hectáreas certificadas bajo los estándares FSC y PEFC en sus operaciones forestales.
Además, cuenta con una red de 35 reservas de biodiversidad que abarcan 15.250 hectáreas destinadas a la conservación de flora y fauna. Estas áreas cuentan con FSC® C020173 planes de manejo y monitoreos que han permitido identificar el 74% de las especies de flora de Uruguay y el 64% de la fauna tetrápoda del país.
Dentro de estos monitoreos se han registrado 33 especies de plantas en predios de UPM por primera vez para Uruguay.
FSC: SOLUCIONES PARA PROTEGER LA NATURALEZA.
FSC es una organización sin fines de lucro que ofrece soluciones confiables para ayudar a proteger los bosques del mundo y abordar los desafíos actuales de deforestación, cambio climático y biodiversidad. Su misión es promover una gestión ambientalmente apropiada, socialmente beneficiosa y económicamente viable de los bosques del mundo. Nuestro logotipo «tick-tree» se encuentra en millones de productos en todo el mundo, verificando el abastecimiento responsable desde el bosque hasta el mercado.
El sistema de certificación pionero de FSC, que abarca más de 160 millones de hectáreas de bosque, permite a empresas y consumidores elegir madera, papel y otros productos forestales elaborados con materiales que apoyan la silvicultura responsable. www.fsc.org/es
Los datos fueron presentados por la Ec. Cortelezzi
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El martes 16 de diciembre se presentó la 33ª edición del Anuario de Opypa, evento que contó con la participación especial del Cr. Enrique Iglesias, figura fundamental en la génesis del Anuario.
La actividad contó con la participación de del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, el subsecretario, Matías Carámbula, la directora de la Opypa (Oficina de Planificación y Política Agropecuaria), Verónica Durán, y la Ec. Angela Cortelezzi, quien presentó un detallado análisis de datos.
En el capítulo “Cadenas agroindustriales: situación y perspectivas”, la Ec. Cortelezzi analiza el contexto internacional y nacional.
“La economía mundial continuaría creciendo en 2025 pese a la incertidumbre y las tensiones comerciales generadas por las medidas anunciadas por Estados Unidos, en un contexto con precios de commodities a la baja y un dólar debilitado”.
Sobre la economía uruguaya señaló que “se encamina a registrar una expansión de entre 2% y 2,5% en 2025”.
Respecto a las cadenas agroindustriales señala que “cumplieron un papel sobresaliente en materia exportadora, ya que las ventas externas totalizarían US$ 10.000 millones, con destaques para el complejo cárnico, la celulosa, la soja y los lácteos”.
La proyección para el sector agropecuario es que en 2025 “su valor agregado aumente 1%, debido a la incidencia al alza de la silvicultura, que sería compensada parcialmente por la menor actividad agrícola del verano 2025-2026.
De 2026 Cortelezzi escribió que el PIB nacional tendrá un “crecimiento del 2%, y las exportaciones agroindustriales se mantendrían estables en valor respecto a 2025”.
Sin embargo, “se espera que el PIB del sector agropecuario se contraiga 5,9%, por la menor actividad agrícola y pecuaria”, advirtió.
El siguiente cuadro muestra el comportamiento del PIB agropecuario desde 2020, con la estimación de 2026.
Las presiones inflacionarias se alivian, pero las tensiones geopolíticas nublan las perspectivas. Por otro lado, se prevé que los precios del Brent bajen en 2026, un mínimo en cinco años.
Montevideo | Todo El Campo | Se prevé que los precios globales de las materias primas caigan a su nivel más bajo en seis años en 2026, marcando el cuarto año consecutivo de descenso, según el último Análisis de Mercados de Materias Primas del Grupo del Banco Mundial. La caída en 2025 como en 2026 será del 7%, debido a débil crecimiento económico global, un creciente superávit petrolero y una persistente incertidumbre política.
La caída de los precios de la energía está ayudando a aliviar la inflación global, mientras que los precios más bajos del arroz y el trigo han hecho que los alimentos sean más asequibles en algunos países en desarrollo. A pesar de las recientes caídas, los precios de las materias primas siguen por encima de los niveles previos a la pandemia, con precios proyectados en 2025 y 2026 un 23% y un 14% más altos que en 2019.
“Los mercados de materias primas están ayudando a estabilizar la economía global”, dijo Indermit Gill, economista jefe y vicepresidente senior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial. “La caída de los precios de la energía ha contribuido a la caída de la inflación global de precios al consumidor. Pero este respiro no durará. Los gobiernos deberían utilizarla para poner en orden su casa fiscal, preparar las economías para los negocios y acelerar el comercio y la inversión”.
El exceso global de petróleo se ha expandido significativamente en 2025 y se espera que aumente el próximo año hasta un 65% por encima del máximo más reciente, en 2020. La demanda de petróleo crece más lentamente a medida que la demanda de vehículos eléctricos e híbridos crece y el consumo de petróleo se estanca en China. Se prevé que en 2026 los precios del crudo Brent bajen de una media de 68 dólares en 2025 a 60 dólares en 2026, un mínimo en cinco años. En general, se prevé que los precios de la energía caigan un 12% en 2025 y un 10% más en 2026.
Los precios de los alimentos también están disminuyendo, con descensos del 6,1% proyectados para 2025 y del 0,3% para 2026. Los precios de la soja están siendo afectados a la baja por tensiones récord en la producción y el comercio, pero se espera que se estabilicen en los próximos dos años. Mientras tanto, se prevé que los precios del café y el cacao bajen en 2026 a medida que mejoren las condiciones de oferta. Sin embargo, se prevé que este año registre una suba de los fertilizantes en un 21%, reflejando mayores costes de insumos y restricciones comerciales, antes de disminuir un 5% en 2026. Estos aumentos probablemente erosionarán aún más los márgenes de beneficio de los agricultores y generarán preocupaciones sobre los rendimientos futuros de los cultivos.
Los metales preciosos han alcanzado máximos históricos en 2025, impulsados por la demanda de activos refugio y las continuas compras de bancos centrales. Se espera que el precio del oro -ampliamente considerado un refugio seguro en tiempos de incertidumbre económica- aumente un 42% en 2025 y un 5% más en 2026, dejando los precios del oro casi al doble de su media de 2015-2019. También los precios de la plata alcanzarán una media anual récord en 2025, subiendo un 34% y un 8% más en 2026.
Los precios de las materias primas podrían caer más de lo esperado durante el horizonte de previsión si el crecimiento global se mantiene lento en medio de prolongadas tensiones comerciales y incertidumbre política. Una producción de petróleo mayor de lo esperado procedente de OPEP+ podría profundizar el exceso de petróleo y ejercer una presión adicional a la baja sobre los precios de la energía. Las ventas de vehículos eléctricos, que se espera aumenten considerablemente para 2030, podrían deprimir aún más la demanda de petróleo.
Por el contrario, las tensiones y conflictos geopolíticos podrían hacer que los precios del petróleo suban y aumentar la demanda de productos refugio como el oro y la plata. En el caso del petróleo, el impacto en el mercado de sanciones adicionales también podría elevar los precios por encima de la previsión base.
El clima extremo provocado por un ciclo La Niña más fuerte de lo esperado podría interrumpir la producción agrícola y aumentar la demanda de electricidad para calefacción y refrigeración, añadiendo aún más presión a los precios de los alimentos y la energía. Mientras tanto, la rápida expansión de la inteligencia artificial (IA) y la creciente demanda eléctrica para alimentar los centros de datos podrían aumentar los precios de la energía y de metales básicos como el aluminio y el cobre, que son esenciales para la infraestructura de IA.
“Los precios más bajos del petróleo ofrecen una oportunidad para que las economías en desarrollo impulsen reformas fiscales que fomenten el crecimiento y la creación de empleo”, dijo Ayhan Kose, economista jefe adjunto del Banco Mundial y director del Grupo de Perspectivas. “Eliminar progresivamente los costosos subsidios al combustible puede liberar recursos para infraestructuras y capital humano en áreas que crean empleo y fortalecen la productividad a largo plazo. Tales reformas ayudarían a trasladar el gasto del consumo a la inversión, reconstruyendo el espacio fiscal mientras apoyan una creación de empleo más duradera”.
La sección especial del informe examina la historia de los acuerdos internacionales de materias primas en el contexto de los volátiles mercados de materias primas actuales. Concluye que, aunque muchos esfuerzos pasados —como el control de inventarios, las cuotas de producción y las restricciones comerciales— ayudaron a estabilizar los precios de algunas materias primas a corto plazo, pocas lograron resultados duraderos. El acuerdo internacional de materias primas más duradero, la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), ha tenido dificultades para mantener el poder de mercado, especialmente cuando los precios son altos, porque los precios más altos tienden a atraer nuevos competidores al mercado. En lugar de utilizar esquemas de control de precios, El informe recomienda que los países fomenten una producción más diversa y eficiente, inviertan en tecnología e innovación, mejoren la transparencia de los datos y promuevan precios basados en el mercado para construir una resiliencia a largo plazo frente a la volatilidad de precios.