Uruguay entre los 11 países menos rurales del planeta.

Uruguay entre los 11 países menos rurales del planeta.

Solo 10 países de 196 tienen hoy menos población rural que Uruguay”. Estamos frente a una “transformación silenciosa del Uruguay”.

Montevideo | Todo El Campo | En el mundo, Uruguay está ente los 11 países de menor población rural del planeta, afirmó el Dr. en Economía Diego Aboal, quien es investigador del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), institución que dirigió entre 2010 y 2020. Además, fue director del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en el período 2020-2025.

En una publicación titulada “Despoblamiento del campo”, Aboal abordó el tema en su cuenta de X @DiegoAboal2.

Estamos frente a una “transformación silenciosa del Uruguay”, expresó, que se observa en la caída de la población rural y la migración a la ciudad.

CAÍDA DE LA POBLACIÓN RURAL EN NÚMEROS.

En 1963, casi 500.000 personas vivían en el medio rural”, un total que ha caído notoriamente: “Hoy, según el censo 2023, quedan unas 140.000”.

“En apenas 60 años, Uruguay perdió más de 350.000 habitantes rurales”, lo que “significa pasar de una población rural del 19% al 4% de la población total” del país. Estamos ante “una caída de casi 80% en términos relativos”.

“Pero el dato más fuerte aparece al mirar el mundo: solo 10 países de 196 tienen hoy menos población rural que Uruguay”, apuntó, y subrayó: “Estamos entre los 11 países menos rurales del planeta, junto a ciudades-estado o países diminutos, a pesar de tener 176.000 km² de territorio y una histórica vocación agropecuaria”.

EL ROL DE MEVIR.

En ese contexto, Aboal se refirió “al rol” que cumple una institución como el Movimiento de Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural (Mevir), y una “paradoja”: “Mientras el campo se vaciaba, construyó más de 42.000 soluciones habitacionales, creando pueblos y garantizando vivienda digna en el interior del país”.

Son “datos, territorio y políticas públicas para pensar el Uruguay que somos -y el que viene”, reflexionó.

LAGO: PRECISIONES SIN DESCONOCER QUE HUBO UN CORRIMIENTO DE LA POBLACIÓN RURAL HACIA LOS CENTROS POBLADOS.

Alfredo Lago, productor arrocero y expresidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA) escribió en la misma red social que “nadie puede desconocer que hubo un corrimiento de la población rural hacia los centros poblados”, y creyó oportuno agregar algunos comentarios.

En primer lugar señaló que “hay un incremento en el tamaño de muchas localidades pequeñas a razón de que muchos trabajadores rurales llevaron sus familias para allí habitar”. Esas localidades “siguen siendo un medio rural, por lo que no podría ser considerado como una migración”.

Segundo, y explica “en gran parte” lo que está sucediendo, es que “hay una disminución muy significativa de trabajadores rurales solteros”, algo que “quizá esto no genera grandes cambios en la demografía nacional, pero es evidente”.

Y en tercer lugar, hubo “muchísimas personas del medio rural no fueron censados, por lo que no solo hay más población rural” que en los datos oficiales, “sino que el Uruguay tiene más gente de la que se manifiesta”, observó el productor.

CAÍDA DE LOS COTIZANTES A LA CAJA RURAL.

De todas formas, y más allá de ese interesante intercambio generado en redes sociales, hay datos objetivos que aportan insumos e información desde otro lugar.

En 2020, en el marco de discusión del presupuesto nacional, el entonces ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ing. Agr. Carlos Uriarte, dijo en la Cámara de Diputados, que la cantidad de cotizantes del sector rural (a la Caja Rural) cayó de forma notoria: en 2028 había 178.006 que en 2018 pasaron a ser 149.337. La diferencia es de 28.669, lo que implica “una baja de ocho cotizantes por día en el sector rural”.

“En promedio, cinco de esos ocho cotizantes son trabajadores y tres, empresarios”, subrayó en su exposición ante los legisladores de todos los partidos políticos con representación parlamentaria en ese momento, y exhibió las siguientes gráficas que muestran la evolución.

Invertir en agricultura es impulsar el trabajo y las economías en las zonas más vulnerables.

Invertir en agricultura es impulsar el trabajo y las economías en las zonas más vulnerables.

Fondo Internacional para el Desarrollo: Invertir en agricultura y en las zonas rurales en general, genera mayor retorno social, económico y de empleos.

Montevideo | Todo El Campo | En el período 2025 -2030 la demanda de alimentos aumentará un 56%, generando hasta US$ 10 billones de dólares en oportunidades económicas en las próximas décadas, lo que se puede (y debería) aprovechar para impulsar la producción agrícola con la transformación de las zonas rurales de todo el mundo, incluso las que sufren problemas climáticos graves o conflictos de cualquier naturaleza.

La pasada semana, el presidente del Fondo Internacional de Desarrollo (FIDA) de las Naciones Unidas, Álvaro Lario, hizo un llamado al sector privado del mundo entero a tener un mayor compromiso y brindar mayor apoyo a los sectores rurales, en especial en países pobres.

Destacó que invertir en la transformación rural es esencial para fortalecer la seguridad alimentaria, estimular el crecimiento económico, crear empleo y reforzar la estabilidad en un momento de creciente fragmentación geopolítica, limitada capacidad de gasto público y riesgos sistémicos que afectan a los sistemas alimentarios mundiales.

“Cuando hablamos de transformación rural, se trata de crecimiento económico, de crear empleos y también de construir estabilidad”, afirmó en una rueda de prensa. Agregó que en los países pobres, cuando se invierte en agricultura, y en las zonas rurales en general, es donde “se puede lograr el mayor retorno, tanto social como económico, en términos de empleo”.

EL AGRO IMPULSA EL CRECIMIENTO ECONÓMICO.

La afirmación de Lorio se condice con estudios diversos que señalan que el crecimiento en el sector agrícola es el más eficaz para reducir la pobreza que el crecimiento generado en otros sectores, particularmente en países en desarrollo. Eso se debe a que a nivel mundial la gran mayoría de la población pobre vive en zonas rurales y depende de la agricultura, lo que convierte al sector en un motor directo de ingresos y empleo.

Cuando se invierte en agricultura, aumentan los ingresos de los pequeños productores y se genera empleo rural, reduciendo la pobreza de forma directamente. También mejor ala disponibilidad de alimentos, bajando los precios para los consumidores; y se genera un efecto multiplicador fomentando otras industrias locales, impulsando la economía rural más allá de la producción primaria. 

El impacto varía según la etapa de desarrollo del país, siendo la agricultura más potente en las fases iniciales, mientras que su impacto es menor en economías ya industrializadas. La inversión en innovación y tecnología agrícola es fundamental para maximizar esta reducción de la pobreza.

ESFUERZO DEL SECTOR PÚBLICO Y PRIVADO. 

El presidente de FIDA aclaró que “únicamente los recursos públicos no serán suficientes”, los gobiernos tienen “un papel muy importante en establecer el ecosistema, pero también debemos asegurarnos de que ese ecosistema, ese entorno, esas regulaciones atraigan al sector privado”.

Cuando Lario habla del sector privado está incluyendo a las pequeñas y medianas empresas, también a los bancos que otorgan préstamos a la población en condiciones que pueden pagar, a las empresas nacionales y multilaterales que pueden adquirir sus productos y desempeñarse como compradores.

Los jóvenes son claves en esa dinámica porque juegan un papel fundamental: “Conocemos la ‘bomba del tiempo’ del crecimiento poblacional, la población joven que tenemos, y las oportunidades que debemos proporcionar colectivamente como comunidad internacional, gobiernos y países, para asegurarnos de que no se vean obligados a migrar y a generar mayores desafíos”, comentó.

También es importante la expansión de las empresas agroindustriales, capaces de crear oportunidades en distribución, procesamiento y servicios, además de diversificar las economías y reducir la dependencia de un conjunto limitado de sectores.

DATOS DE FIDA.

Actualmente, los pequeños productores agrícolas producen la mitad de los alimentos del mundo.

A pesar de cumplir un papel clave en la alimentación mundial, la pobreza se concentra en las zonas rurales, donde vive el 80% de las personas más pobres del mundo.

Se prevé que la demanda de alimentos aumente un 56% para 2030. Satisfacer esa demanda puede generar hasta US$ 10 billones en oportunidades económicas anuales, y las inversiones orientadas a los sistemas agroalimentarios podrían generar 120 millones de empleos adicionales en todas las cadenas de valor.

Cada dólar de FIDA se multiplica y convierte en US$ 6 dólares de inversión sobre el terreno, lo que demuestra que es posible multiplicar los recursos públicos al atraer recursos adicionales, incluidos los del sector privado y la cofinanciación nacional e internacional convirtiendo al Fondo en una de las instituciones de financiación del desarrollo más eficaces a nivel mundial.

INIA Chile desarrolló una variedad de arroz que no requiere inundación.

INIA Chile desarrolló una variedad de arroz que no requiere inundación.

Un cultivo que demanda menos cantidad de agua.

Santiago, Chile | Todo El Campo | El agua es un reto global. Científicos e instituciones de todo el mundo están trabajando simultáneamente en la búsqueda de soluciones para ese problema que sabemos sólo le ganamos con inteligencia e investigación.

El año pasado en Chile, el Instituto de Investigación Agropecuaria (INIA Chile) despertó el interés de investigadores de Uzbekistán por el desarrollo de una producción de arroz con una variedad que demanda menos cantidad de agua y por tanto no requiere del sistema por inundación.

La investigadora de INIA Chile, Karla Cordero (foto) fue invitada a exponer en el encuentro técnico que realiza el Instituto de Investigación de Arroz de Uzbekistán y del cual participaron unos 50 investigadores de Asia Central. El encuentro realizado en la capital Taskent, reunió a especialistas de Uzbekistán, Corea, China, Kazajstán, y representantes de Alemania, Turkestán, Israel, entre otros.

Uzbekistán no es un gran productor de arroz en comparación con otros países de la región, pero el cereal es uno de los productos base de su producción y cumple una función clave en la seguridad alimenticia de los uzbekos. Sin embargo, la escasez de agua es un problema gravísimo que enfrenta el país, lo que ha causado problemas para un cultivo que necesita mucha agua para ser viable. Además, la falta de agua ha hecho que algunos agricultores abandonen el arroz.

Los trabajos de Karla Cordero rápidamente tuvieron repercusión mundial, y en base a que INIA Chile mantiene un acuerdo de colaboración con científicos uzbekos, estos tomaron nota e invitaron a la especialista a exponer en el encuentro. Allí se refirió al pasaje de los tradicionales cultivos inundados al establecimiento de sistemas de riego tecnificados, como el goteo. El sistema concibe como base, la generación de una nueva variedad adaptada naturalmente a condiciones de menor disponibilidad de agua, sin afectar calidad ni rendimientos.

Cordero es ingeniera agrónoma y doctora en fitomejoramiento. Como expositora principal del encuentro explicó que esta nueva metodología, conocida en inglés como SRI (Sistema de Intensificación del Cultivo), incorpora riegos intermitentes y está llamada a reformular la forma tradicional de producción de arroz por inundación. Justamente esos son los factores que motivaron la invitación de la fitomejoradora a Uzbekistán, país que, con una población de 37 millones de personas, tiene al arroz como un alimento esencial y requiere continuar con la producción en un contexto de sequía severa, informó INIA Chile.

Cordero remarcó que en Uzbekistán “necesitan producir en condiciones de bajo requerimiento hídrico, entonces les viene como anillo al dedo lo que nosotros hemos estado desarrollando en Chile”.

Explicó que ambos países producen y consumen el mismo tipo de arroz -japónica templado, a diferencia de la gran mayoría de los países habituados al arroz índica-, por lo que Uzbekistán puede transformarse en un aliado estratégico para la diversificación genética. “A ellos también les sirve nuestro germoplasma y, sobre todo, lo que hemos desarrollado en sistemas de irrigación, como el goteo, que realmente van a tener que usar, quizás más pronto que nosotros”, destacó.

La información que Chile aportó despertó gran interés de la comunidad científica presente, generando vínculos y posibles instancias de intercambio de material genético de arroz entre ambos países.

DE CENTROAMÉRICA.

Productores arroceros de El Salvador y Guatemala también ha visitado INIA Chile en su búsqueda por variedades con las que puedan enfrentar los desafíos de cambio climático y fortalecer su seguridad alimentaria. Con datos de INIA Chile e información propia. Foto de INIA Chile.

INIA lanzó alerta fitosanitaria por daño basal particular de cogollero de maíz.

INIA lanzó alerta fitosanitaria por daño basal particular de cogollero de maíz.

Se confirma un daño basal poco frecuente pero documentado científicamente, asociado a altas poblaciones de cogollero.

Montevideo | Todo El Campo | El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) emitió una alerta fitosanitaria al detectar un patrón particular de daño de Spodoptera frugiperda a campo: ingreso por la base de la planta y horadado del pseudotallo.

Se confirma un daño basal poco frecuente pero documentado científicamente, asociado a altas poblaciones de cogollero, sobre todo en el norte del país y con potencial impacto estructural en el cultivo.

DATOS.

Lo que se observa es: orificio de entrada en la base del pseudotallo (entre raíces y hojas 2–3); la larva barrena los primeros centímetros del tallo; y el tejido superior inicialmente parece sano, luego se seca.

Atención: puede pasar desapercibido en monitoreos tradicionales.

Las recomendaciones de INIA son:

•    Intensificar monitoreo en estadios tempranos.

•    Revisar específicamente la base de las plantas.

•    Confirmar presencia de larvas activas dentro del tallo.

•    Evaluar intervención según nivel de infestación.

DOCUMENTO.

Una cuota chica que no es inocente.

Una cuota chica que no es inocente.

Para entender el impacto que tendrá el acuerdo EE.UU. – Argentina hay que encontrar el verdadero punto de análisis.

Ing. Agr. José Manuel Mesa Cacheiro | Lavalleja | Todo El Campo |  La decisión de Estados Unidos de otorgarle a Argentina una cuota de importación de carne vacuna, aunque acotada y por ahora limitada en el tiempo, merece algo más que una lectura superficial. Escuché decir que “no mueve la aguja” porque el volumen es chico. Yo no coincido. En mercados regulados, los movimientos marginales importan, y mucho.

Estados Unidos no está buscando volumen. Eso es lo primero que hay que entender. Produce mucha carne y consume todavía más, pero cuando importa lo hace para ajustar su sistema: carne magra, procesos claros, regularidad y previsibilidad. La cuota a Argentina no es una apertura estructural ni un cambio de estrategia. Es una herramienta de ajuste.

Ahora bien, esa carne que Argentina vende a EE.UU. sale de algún lado. Y sale, en buena medida, del circuito chino. Ahí está el verdadero punto de análisis.

China no es un mercado libre en el sentido clásico. Opera con salvaguardas, con límites por origen y con decisiones administrativas que pesan tanto como el precio. Cuando China pierde oferta de un proveedor y no puede compensar libremente aumentando volúmenes desde otros países, el mercado se tensa.

¿Eso genera un shock de precios? No.

¿Genera efectos? Sí, claramente.

Lo que se ve no es una suba explosiva, sino algo más sutil y, para el productor, muy relevante: pisos de precios más firmes. Mayor competencia por la carne habilitada. Más dificultad para que los valores se deslicen hacia abajo. En un mercado limitado por salvaguardas, eso es mucho.

Por eso creo que minimizar este tipo de decisiones es un error. No porque cambien el mapa mundial de la carne, sino porque ajustan el equilibrio fino. Y en ganadería, muchas veces, ese equilibrio es el que define el resultado del negocio.

También se habla de política. Es evidente que el contexto político argentino facilita este tipo de acuerdos. No hay que ser ingenuos. Pero tampoco hay que exagerarlo. Estados Unidos no pone en riesgo su mercado interno por afinidades ideológicas. La política puede abrir la puerta, pero la carne y los sistemas productivos son los que la mantienen abierta.

En definitiva, la cuota de Estados Unidos a Argentina no es un hecho aislado ni inocente. Es un movimiento pequeño que ocurre en un mercado rígido, con límites y salvaguardas. Y por eso tiene impacto.

No cambia el mundo.

Pero endurece el piso. Y en la ganadería real, la que vivimos todos los días, muchas veces no se gana por las grandes subas, sino por los precios que no se caen.

Varios países del continente, entre ellos Uruguay, usarán la genómica para salvar sus cultivos y evitar una crisis alimentaria.

Varios países del continente, entre ellos Uruguay, usarán la genómica para salvar sus cultivos y evitar una crisis alimentaria.

A través del uso de tecnologías genómicas y la cooperación entre 17 instituciones, la región da un paso decisivo para blindar su seguridad alimentaria ante el cambio climático.

Montevideo | Todo El Campo | 17 organizaciones de 13 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú y Uruguay) apuestan a los cultivos estratégicos como el frijol, el maíz y la papa.

Una red científica sin precedentes está transformando la forma en que América Latina y el Caribe conservan y utilizan la diversidad genética de cultivos como el maíz, el frijol y la papa. A través del uso de tecnologías genómicas y la cooperación entre 17 instituciones, la región da un paso decisivo para blindar su seguridad alimentaria ante el cambio climático.

La revista Science Direct publicó el artículo científico “Fortalecimiento de los bancos genéticos nacionales a través de la genómica y la colaboración regional: Lecciones de América Latina y el Caribe” (*) que analiza la estrategia: utilizar la genómica y la colaboración regional para salvar la biodiversidad agrícola de América Latina y el Caribe.

Son 17 instituciones de 13 países que trabajan coordinados con la mira en los cultivos mencionados.

El trabajo de todos estos países a través de sus instituciones apunta a un desafío real y de necesaria atención: la desconexión entre la conservación de recursos fitogenéticos y su uso real en el desarrollo de variedades adaptadas a nuevos desafíos climáticos, sociales y económicos. La genómica es la herramienta clave.

COMUNIDAD DE PRÁCTICA.

La Comunidad de Práctica (CoP) fue establecida en 2022 como una red de bancos nacionales de germoplasma, con el objetivo de fortalecer las capacidades regionales en la generación e interpretación de información genómica (DSI, por sus siglas en inglés).

Desde entonces, sus miembros han comenzado a trabajar en la caracterización genética de cultivos esenciales, compartiendo datos, conocimientos técnicos y buenas prácticas.

El proyecto representa “una oportunidad histórica para cerrar la brecha entre conservación y uso”, permitiendo que los bancos de germoplasma no solo preserven semillas, sino que se conviertan en aliados clave en programas de mejoramiento genético orientados a la adaptación climática y la seguridad alimentaria.

IMPLICACIONES DIRECTAS PARA LA AGRICULTURA Y LA GANADERÍA.

Estas investigaciones tienen implicaciones directas para los sectores agropecuario y ganadero, pues aunque los bancos de germoplasma suelen estar asociados a la agricultura, la ganadería también se beneficia de la disponibilidad de cultivos más resilientes y nutritivos, que pueden ser utilizados en sistemas silvopastoriles o como forraje, especialmente en zonas vulnerables al cambio climático.

El estudio demuestra que una política regional coherente y colaborativa no solo fortalece la ciencia, sino que también facilita el acceso a recursos genéticos para pequeños productores, mejorando su capacidad de adaptación frente a fenómenos como sequías, plagas o enfermedades.

Uno de los principales aportes del estudio es visibilizar cómo la genómica puede revolucionar el trabajo de los bancos de germoplasma. Al permitir un conocimiento más profundo de las características genéticas de cada variedad, se facilita la selección de materiales más resistentes, nutritivos o adaptados a condiciones extremas.

Compartir datos genómicos entre países, capacitar al talento humano local y trabajar con metodologías comunes permite dar un salto cualitativo en la gestión de la diversidad agrícola y en el fortalecimiento de los bancos de germoplasma.

En otras palabras, el ADN deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta tangible que puede impactar directamente la productividad de los cultivos y la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios de la región.

Pese a ser un centro de origen y domesticación de cultivos globales, América Latina y el Caribe aún enfrenta barreras técnicas, financieras y normativas que limitan la conservación efectiva de su biodiversidad agrícola. Si no se adoptan estrategias como la promovida por la CoP, existe el riesgo de perder variedades nativas que podrían ser clave para enfrentar futuras crisis alimentarias.

UN LLAMADO CIENTÍFICO Y POLÍTICO.

Por eso, el llamado de esta investigación no es solo científico, sino también político: fortalecer los bancos de germoplasma nacionales es una inversión estratégica para la seguridad alimentaria y nutricional del continente.

DATO.

El banco de germoplasma de la Facultad de Agronomía de Uruguay (Udelar), fue fundado en 1978 con colecciones del Prof.  Rosengurtt y su equipo.

Entre sus objetivos se destacan: conservar las colecciones de investigadores, caracterizar y actualizar la información de las colecciones conservadas y el soporte de la conservación in situ.

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Artículo en base a Contexto Ganadero y Agrosavia con adaptaciones para Todo El Campo; también información propia. Foto de Agrosavia.

(*) Artículo científico completo publicado en Science Direct: Fortalecimiento de los bancos de genes nacionales a través de la genómica y la colaboración regional: Lecciones de América Latina y el Caribe – ScienceDirect

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