Vitivinicultura en Uruguay: la producción de Tannat sigue liderando.  

Vitivinicultura en Uruguay: la producción de Tannat sigue liderando.  

La zona que abarca los departamentos de Colonia, Montevideo, Canelones, San José y Maldonado, representa el 95% de la producción del país.

Montevideo | Todo El Campo | El Ing. Agr. Eduardo Felix, asesor del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), dijo que la cosecha del rubro “casi terminó”, quedando pendiente alguna “variedad tardía de la cual hay muy poco en el país”.

“Se puede decir que la cosecha está terminada en forma general, con 5.900 hectáreas de viñedos y 82.229.860 kilos”, total de mucha precisión porque las bodegas van ingresando los kilos en tiempo real.

La variedad más importante es Tannat con el 27% del total, que son 22.400.000 kilos; le sigue el Moscatel de Hamburgo con destino vino con 19.200.00 kilos; luego Ugni Blanc con 11.500.000. Esas tres variedades representan el 65% del total de la cosecha del país.

Por zonas, Colonia, Montevideo, Canelones, San José y Maldonado, representa el 95% de la producción del país.

En cuanto a las calidades, Felix destacó el impacto del calor, y planteó que “debemos acostumbrarnos a los cambios climáticos con una acumulación de calor no solo en enero sino durante todo el ejercicio”.

Lo producido se vente todo, tanto en exportación como consumo interno; pero se mantiene un stock de 50 millones de litros de años anteriores; que es un volumen por encima de lo que se debería.

ENTREVISTA COMPLETA.

La siguiente es la entrevista completa en Diario Rural (CX 4 Rural).

“El comercio es un factor dinamizador del sector”, dijo el Dr. Otero de IICA.

“El comercio es un factor dinamizador del sector”, dijo el Dr. Otero de IICA.

La afirmación del director de IICA fue en el marco de un encuentro con el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Montevideo | Todo El Campo | José Martins, presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, -la entidad empresaria más antigua del país sudamericano, fundada en 1854- visitó la sede central del Instituto Interamericano de la Cooperación para la Agricultura (IICA) como parte del Segundo Diálogo Regional sobre Ciencia, Tecnología e Innovación en los Sistemas Agroalimentarios de América Latina y el Caribe, en el que participaron representantes de la ciencia y la tecnología para la agricultura y los sistemas agroalimentarios de la región.

Participaron la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, y otras instituciones como universidades, centros de investigación, instituciones financieras como CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, entidades como la Fundación World Food Prize, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA) y compañías del sector privado como Bayer, Syngenta y Pepsico.

En cuanto al vínculo de Bolsa de Cereales con IICA, se informó que ambas instituciones están desarrollando cuatro líneas de trabajo en el área de intercambio de conocimiento, experiencias y generación de información e indicadores que sirven para impulsar políticas basadas en evidencia y apoyar los procesos de toma de decisión.

El director general de IICA, Dr. Manuel Otero, comentó: “Entendemos que el comercio es un factor dinamizador del sector, que explica en parte la seguridad alimentaria”.

Martins por su parte señaló que encontró en el organismo hemisférico “una entidad abierta a la construcción público-privada que es la única manera de atender a los desafíos actuales para la agricultura, que tienen que ver con una población que crece, una clase media que cada día va a consumir más y países de alta capacidad económica que quieren alimentarse de otra manera”.

“En La Bolsa de Cereales trabajamos cotidianamente con productores, exportadores, acopiadores e industriales, por lo que entendemos de primera mano qué es lo que sucede en el terreno y podemos retroalimentarnos con la vasta experiencia del IICA”, agregó.

Estados Unidos, la conexión oculta entre el basquetbol y la agricultura.

Estados Unidos, la conexión oculta entre el basquetbol y la agricultura.

El vínculo entre la agricultura y el basquetbol va más allá del origen de algunos jugadores. Los valores que se aprenden en el campo -el sacrificio, la constancia, la planificación y la capacidad de superar adversidades- son los mismos que definen a los grandes atletas

Montevideo | Todo El Campo | El mes de marzo es sinónimo de definiciones en la liga universitaria de basquetbol de Estados Unidos. La locura de la NCAA (March Madness, un torneo universitario de eliminación directa disputado en la primavera estadounidense, en el que participan unos 70 equipos universitarios) convierte cada partido en una batalla épica donde jóvenes promesas dejan el alma en la cancha en busca de la gloria. Pero detrás de cada drible y cada triple, en las historias de los jugadores, hay una conexión sorprendente con otro mundo que parece lejano, pero no lo es: la agricultura.

Puede sonar extraño, pero el basquetbol y la agricultura han estado conectados desde el inicio. James Naismith, el creador del deporte, creció en una granja en Ontario, Canadá, donde aprendió el valor del trabajo duro en el campo antes de idear un juego que revolucionaría el mundo. Su invención original utilizó cestos de duraznos, un guiño evidente a sus raíces rurales.

Allison Weidner, base de la Universidad de Nebraska.

Más de un siglo después, esa conexión sigue viva. Como destaca Noah Rhlfing en Successful Farming, en la edición 2025 de la NCAA, varias figuras que hoy brillan en la cancha comparten un origen en el mundo rural. Son deportistas que no solo crecieron entre cultivos y animales, sino que llevan consigo los valores del campo: sacrificio, resiliencia y trabajo en equipo.

LA ESENCIA DEL CAMPO EN LA CANCHA.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Allison Weidner (foto interior), base de la Universidad de Nebraska.

Weidner creció en una granja en Humphrey, Nebraska.  Su estilo de juego, según ella misma define, es “grit y hardworking”, términos que bien podrían describir la vida en una granja. “Mi forma de jugar refleja mi crianza en el campo: soy aguerrida, trabajadora y me concentro en los pequeños detalles”, afirmó en una entrevista con Big Ten Network.

Pero su conexión con el agro va más allá: en 2023 organizó una visita para sus compañeras a su pueblo natal, donde conocieron el día a día en una granja, aprendieron sobre producción lechera y hasta montaron a caballo.

A pesar de las lesiones que la han alejado de la cancha, su impacto en el equipo sigue intacto. Su entrenador destaca cómo su liderazgo y espíritu de sacrificio siguen moldeando la cultura del equipo, algo que seguramente aprendió en el campo.

GEORGIA AMOORE: DEL RANCHO DE CABALLOS A LA NCAA.

Georgia Amoore, estrella de la Universidad de Kentucky, trae una historia similar. Nacida en Ballarat, Australia, creció en una finca donde su madre rehabilita y entrena caballos de carreras. Su pasión por el deporte y los animales se combinó en un viaje que la llevó a miles de kilómetros de su hogar para jugar al más alto nivel del baloncesto universitario.

Cuando Amoore se trasladó a Kentucky, su madre expresó su emoción porque el estado es famoso por su cultura ecuestre, reafirmando el lazo entre deporte y campo.

UNA FILOSOFÍA DE VIDA QUE TRASCIENDE EL DEPORTE.

La historia se repite en el basquetbol masculino.

Andrew Morgan, de la Universidad de Nebraska, creció en una granja en Waseca, Minnesota. Su conexión con la agricultura no es solo un recuerdo de infancia: estudia ciencias agrarias y planea volver a su granja cuando termine su carrera deportiva en la NCAA, continuando con la tradición familiar.

Otro caso similar es el de Will Tschetter (foto de portada), de la Universidad de Michigan. El alero pasó su infancia en la granja de sus abuelos en Minnesota y luego llevó su pasión por la tierra al siguiente nivel: es estudiante de ciencias ambientales con el objetivo de aplicar sus conocimientos a la agricultura regenerativa y la conservación de ecosistemas. Tschetter realizó una pasantía en un establecimiento de cría de bisontes en Montana, donde trabajó en proyectos para preservar el agua y restaurar el suelo.

VALORES COMPARTIDOS: TRABAJO, SACRIFICIO Y ESTRATEGIA.

El vínculo entre la agricultura y el basquetbol va más allá del origen de algunos jugadores. Los valores que se aprenden en el campo -el sacrificio, la constancia, la planificación y la capacidad de superar adversidades- son los mismos que definen a los grandes atletas. En el campo, como en la cancha, no hay atajos: el éxito se construye con esfuerzo diario.

El basquetbol universitario en marzo nos recuerda que, así como una buena cosecha requiere paciencia y dedicación, los triunfos en la cancha dependen de la preparación y el trabajo en equipo. Y quizás, en algún punto, la bioeconomía también tiene algo en común con este espíritu: la innovación y el esfuerzo conjunto pueden llevarnos a resultados extraordinarios, tanto en el deporte como en la sustentabilidad.

Así que la próxima vez que veas un partido del March Madness, piensa en la historia detrás de cada jugador. Muchos de ellos no solo crecieron con una pelota en las manos, sino también con las manos en la tierra. Y quizás, sin saberlo, llevan al parqué la misma entrega con la que se trabaja el campo.

BioEconomía.info www.bioeconomia.info con adaptaciones para Todo El Campo.

La sociedad debilitada.

La sociedad debilitada.

En Peralta y Cardozo Chico (Tacuarembó), ya son una escuela rural y seis las casas quemadas, en solo 10 días, por lo que no se entiende la pasividad policial.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | En los últimos días Uruguay pareció haber sido consumido por el caos. A los delitos “comunes”, agravados por la seguidilla de homicidios violentos, se sumaron las amenazas de bombas y los incendios en Peralta y Cardozo Chico, departamento de Tacuarembó.

Todo eso sin mencionar los ciberataques a la Dirección Nacional de Migración, al Ministerio de Desarrollo Social , la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) y Buquebus.

Hasta hace pocos años, los delitos más preocupantes para las autoridades y la sociedad eran las rapiñas y los arrebatos. En ellos los delincuentes exponían al máximo la violencia que eran capaces de ejercer sobre las víctimas.

A diferencia de hoy, los homicidios no eran cosa de todos los días, o al menos no tenían espectacularidad, y cuando ocurrían por lo general obedecían a razones circunstanciales.

Actualmente casi no se habla ni se informa sobre arrebatos, que ocurren y siguen lastimando a las personas por la agresividad que ejercen sus autores al momento de cometerlo, pero que ante el crecimiento de hechos de mayor envergadura, pasó a un tercer o cuarto plano en el interés y la preocupación social.

Las rapiñas, o sea el apoderamiento de una cosa mueble mediante el uso de violencia o amenazas, sigue siendo de los delitos más graves y preocupantes, pero es el homicidio el acapara toda la atención de la sociedad porque para operar sus autores van rompiendo sus propios límites en una escalada que parece no tener fin. Apelan a armas cada vez más letales -de guerra- y sin reparar el alcance de éstas las usan de forma cada vez más frecuente y de manera cada vez más indiscriminada llegando a lastimar o asesinar a personas inocentes, incluso niños. Lo que ejercen ya no es únicamente el homicidio, es el terror y el mensaje de poder para la sociedad.

A todo eso, en las últimas horas se sumaron las amenazas de bombas en centros comerciales y de estudios, hechos por los que ya hubo dos detenidos, un hombre y una mujer. El hombre resultó condenado a seis meses de libertad a prueba y la mujer deberá cumplir 45 días de prisión domiciliaria, mientras la investigación continúa y a la espera del fallo judicial definitivo.

Mientras estas dos personas declaraban en el juzgado, volvió a darse otra amenaza en la Facultad de Medicina. La Policía busca al tercer involucrado y se espera su pronta detención.

No menos inquietante es lo que sucede en Peralta y Cardozo Chico, Tacuarembó, con incendios a viviendas y escuelas, sin que haya respuestas claras por parte de la Policía y Fiscalía. En este caso el autor ha demostrado que cumple con sus amenazas, ya son una escuela rural y seis las casas quemadas, por lo que no se entiende la pasividad policial.

Los homicidios, las amenazas de bombas -ahora con la ubicación de personas involucradas-, y los incendios de Tacuarembó, son hechos que vulneran a la sociedad, la dejan expuesta a la actividad de los delincuentes que se mueven con comodidad en todo el país.

En contraste, el Estado parece débil, no da señales claras ni mensajes correctos, lo que alimenta la autoridad que los delincuentes quieren ejercer sobre el resto de los ciudadanos a base de miedo y terror.

Es fundamental que desde el Ministerio se comiencen a dar señales de fortaleza y determinación, eso es algo en lo que debemos estar todos juntos. La actitud es clave para lograr los objetivos planteados.

Pantalla Uruguay colocó el 95,22% de la oferta, el remate termina hoy.

Pantalla Uruguay colocó el 95,22% de la oferta, el remate termina hoy.

Con la transmisión de Todo El Campo.

Montevideo | Todo El Campo | El jueves Pantalla Uruguay cumplió con el primer día del remate 289 con Ganadera Brangus. Las ventas continúan hoy desde las 08.30 horas.

La oferta de hoy es de ovinos, terneras, terneros y terneras, vaquillonas sin servicio, vacas preñadas, vientres entorados y piezas de cría.

VALORES DEL REMATE DE AYER.

De 7.914 ofertados, se vendieron 7.536 animales, que son 95,22% de la oferta

29 sobreaño enteros (100% de ventas), valor único US$ 2,46, promedio bulto US$ 554 (sin datos sobre variación del promedio con el remate anterior).

143 terneros menos 140 kg., (100%), máximo US$ 3,45, mínimo US$ 3,15, promedio US$ 3,28, bulto US$ 428, (variación del promedio respecto al remate anterior -1,7%).

2.506 terneros entre 140 y 180 kg (100%), máximo US$ 3,53, mínimo US$ 2,85, promedio US$ 3,11, bulto US$ 506, (-1,7%).

2.747 terneros más de 180 kg (94%), máximo US$ 3,22, mínimo US$ 2,70, promedio US$ 2,91, bulto US$ 579, (2,1%).

5.396 terneros (97%), máximo US$ 3,53, mínimo US$ 2,70, promedio US$ 3,00, bulto US$ 541, (-1,0%).

641 novillos 1 a 2 años (94%), máximo US$ 2,90, mínimo US$ 2,45, promedio US$ 2,61, bulto US$ 678 (-0,7).

Novillos de 2 a 3 años, (81%), máximo US$ 2,53, mínimo US$ 2,20, promedio US$ 2,39, bulto US$ 845 (-2,7%).

198 novillos más 3 años (100%), máximo US$ 2,37, mínimo US$ 2,28, promedio US$ 2,33, bulto US$ 1.000 (1,4%).

719 vacas de invernada (94%), máximo US$ 2,08, mínimo US$ 1,80, promedio US$ 1,89, bulto US$ 783 (-2,1%).

36 terneros Holando (100%), valor único US$ 1,82, bulto US$ 355, (sin datos sobre variación con el remate anterior).

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