Munyo culminó gira de Ceres en Australia diseñada para entender el “modelo australiano”.

Munyo culminó gira de Ceres en Australia diseñada para entender el “modelo australiano”.

“La clave del despegue de Australia fue la apertura comercial unilateral y flexibilización laboral con compensación a los trabajadores”.

Durante esta semana, el director ejecutivo de Ceres (Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social), Ignacio Munyo, mantuvo en Australia reuniones con autoridades de la principal central sindical, del Departamento del primer ministro y su Gabinete, del Tesoro, y del Parlamento de ese país.

De esa forma, Munyo cerró una intensa gira que incluyó una quincena de reuniones en Melbourne, Canberra y Sidney, con el Gobierno, sindicatos (Australian Council of Trade Unions, ACTU), cámaras empresariales (Business Council of Australia, BCA) y Meat and Livestock Australia, MLA), en el marco de una misión especializada diseñada para entender los detalles del “modelo australiano”.

John Howard, primer ministro de Australia entre 1996 y 2007, fue el actor principal en todo el proceso de reformas que le permitieron al país alcanzar los más elevados niveles de desarrollo; primero como líder de la oposición del gobierno del Partido Laboralista apoyando las reformas pro mercado que se comenzaron a implementar en los 80s, y luego profundizando las reformas como primer ministro del Partido Liberal.

“La baja de aranceles fue lo más importante en el proceso de Australia, en ese sentido creo que la reducción del arancel externo común del Mercosur es una buena noticia para Uruguay; así como también la flexibilización del Tratado. Reducir la protección comercial y abrir la economía es la clave para salir de la trampa de ingreso medio en la que está Uruguay”, le dijo Howard a Munyo en su actual oficina con gran vista de la bahía de Sidney, en una de las torres más altas del centro de la ciudad.

“El ingreso al CP-TPP (el acuerdo Trans Pacífico, del que es miembro Australia) sería una gran opción para Uruguay, para poder ingresar libre de aranceles al mercado japonés y canadiense; también sería positivo mejorar las condiciones de ingreso a China, siempre tendiendo mucho cuidado en la transparencia del acuerdo y lo que se le ofrece a China”, advirtió.

Fue contundente al afirmar que: “contar con instituciones del Gobierno que se dediquen de forma independiente a analizar las políticas de largo plazo (como es el caso de la Productivity Commission en Australia) son muy importantes en el proceso de reformas, pero la clave es la decisión política y la convicción de hacer los cambios necesarios para volver competitivo al país”.

El director ejecutivo de Ceres había participado previamente de un seminario especial en la sede de la Productivity Commission en Melbourne, junto con el presidente y todos los miembros del directorio de la institución. El objetivo fue analizar su aplicabilidad en Uruguay, obviamente con todos los cambios necesarios para apartar el concepto a la idiosincrasia nacional.

La primera de todas las reformas fue la apertura comercial unilateral y gradual, que impulsó los cambios regulatorios necesarios en el mercado laboral, en la eficiencia de las empresas públicas y en la capacitación de los trabajadores”, enfatizó el exprimer ministro Howard.

En el transcurso de la reunión que duró más de una hora y fue el cierre de la misión de Munyo en Australia -organizada por la Embajada de Australia en Argentina, concurrente con Uruguay-, se manejaron conceptos muy similares a los de la primera de todas en Melbourne, con el exministro del Partido Laborista Martin Ferguson, quien era presidente de la principal central sindical de Australia en el momento clave de las reformas. Ferguson le había dicho a Munyo que “la clave del despegue de Australia fue la apertura comercial unilateral y flexibilización laboral con compensación a los trabajadores”.

Documento del Banco Mundial señala que “los países del Mercosur firman acuerdos superficiales”.

Documento del Banco Mundial señala que “los países del Mercosur firman acuerdos superficiales”.

Los fundamentos económicos de la región, la geografía y el tamaño del mercado entre otras características marcan las brechas entre la integración potencial y real, pero también son fundamentales “las opciones de políticas”.

Hébert Dell’Onte | Esta semana los presidentes de Argentina y Uruguay, Alberto Fernández y Luis Lacalle, respectivamente, volvieron a expresar sus diferencias sobre lo conveniente de una mayor apertura de los países y del Mercosur.

El debate que no es nuevo se dio en la cumbre de presidentes del Mercosur realizada en Paraguay, oportunidad en que Uruguay asumió la Presidencia Pro Témpore del bloque. A su vez coincidió con la divulgación -totalmente ajeno al hecho referido- del documento “Acuerdos comerciales profundos. Una vía a la integración de América Latina y El Caribe en las cadenas de valor mundiales” del Grupo Banco Mundial y elaborado por los economistas Nadia Rocha y Michele Ruta.

El texto señala que “la integración económica internacional ofrece oportunidades no explotadas para América Latina y el Caribe”, agrega que el informe “estudia la forma en que los países de la región pueden aprovechar los acuerdos comerciales para promover la participación de sus economías en las cadenas de valor mundiales (CVM)”.

Se advierte que los fundamentos económicos de la región, la geografía y el tamaño del mercado entre otras características marcan “las brechas entre la integración potencial y real a las CVM”, pero también son fundamentales “las opciones de políticas”.

En ese sentido, “nuevos datos y evidencias, muestran que los acuerdos comerciales pueden impulsar reformas de políticas y ayudar a que la región supere algunos de sus principales aspectos económicos desfavorables”.

Con esa mirada se elaboró el informe, pues constituye una orientación para América Latina y el Caribe “a la hora de aprovechar los acuerdos comerciales para alcanzar mayor integración internacional y crecimiento económico”.

Las conclusiones que surgen con el análisis son: Primero, “escasa integración internacional y la limitada participación de América Latina y el Caribe en las CVM” lo que contribuyó “a su bajo crecimiento económico durante la última década”.

Segundo, los países de la región “participan cada vez más en acuerdos comerciales preferenciales”, sin embargo “existen vacíos en el contenido de estos acuerdos”.

Tercero, los acuerdos comerciales profundos son “una oportunidad para promover el comercio e impulsar la integración a las CVM y la mejora de estas, y así contribuir a un mejor desempeño de la economía”.

Y cuarto, son cuatro las “áreas de integración profunda (facilitación del comercio, cooperación en materia reglamentaria, servicios y apoyo estatal)”, las que “resultan prioritarias para mejorar la participación de estos países en las CVM y la modernización de estas”.

ACUERDOS COMERCIALES A PARTIR DE 1990.

En los años 90 fue el despegue de los acuerdos, en esa década “un creciente número de países de todo el mundo firmó acuerdos comerciales profundos, es decir, acuerdos comerciales preferenciales que iban más allá del simple acceso al mercado”.

Con los años los acuerdos se han hecho más “profundos” y por tanto “abarcan un amplio conjunto de áreas de políticas en las fronteras y dentro de estas que regulan la inversión, el comercio de servicios, los procedimientos de aduanas, las medidas regulatorias y la protección de los derechos de propiedad intelectual, entre otras”.

Se entiende por acuerdos comerciales profundos aquellos “preferenciales que contienen disposiciones para profundizar la integración económica entre los socios comerciales. Si están bien diseñados, les permiten a los países reducir los efectos secundarios transfronterizos de las políticas nacionales y proporcionar un mecanismo institucional para fortalecer las reformas que reducen los costos comerciales y mejoran la eficiencia”.

La región participa con “82 acuerdos comerciales preferenciales (un tercio de todos los acuerdos notificados a la Organización Mundial del Comercio y en vigor desde 2017)”.

Y muchos de esos acuerdos fueron hechos con países que no son de la región: “Chile, con 27 acuerdos comerciales preferenciales, se encuentra entre los países que registra el mayor número en la región. Perú tiene 17; México, 15; Colombia, 13; Argentina y Brasil, 4 cada uno; y Ecuador y Bolivia, 3 cada uno”.

CONTRASTE.

El texto marca el contraste entre los países del Caribe, la Alianza del Pacífico y el Mercosur. Indica que mientras varios países del Caribe por separado y el bloque Alianza del Pacífico (Chile, Colombia, México y Perú) “celebran acuerdos más profundos, los países del Mercosur firman acuerdos más superficiales”.

CED: Situación argentina requiere que Uruguay actúe con “un enfoque de fondo y largo plazo”.

CED: Situación argentina requiere que Uruguay actúe con “un enfoque de fondo y largo plazo”.

Uruguay debe asumir que la “inestabilidad argentina se ha vuelto algo más estructural que coyuntural, más bien la regla y no la excepción”, y actuar en consecuencia.

Hébert Dell’Onte | Argentina tiembla, sus estructuras crujen y Uruguay ahí al lado, con un río ancho que se pone en el medio como barrera para que el cimbronazo no nos sacuda.

En lo tanto que somos iguales, afortunadamente no es así en términos políticos o económicos, y las tormentas que rompen la estabilidad argentina no nos llegan con la severidad que podrían, es que ya no es correcto aquel dicho “cuando Argentina estornuda, Uruguay se resfría”.

El último Boletín Macroeconómico del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED) -Nr. 34, publicado el martes 19 de julio- llegó a la mesa de trabajo de Todo El Campo para poner luz en un tema sobre el cual todos nos preguntamos y muchos miramos con aprensión: ¿Hasta qué punto somos inmunes frente a lo que sucede en casa de nuestros vecinos?

El boletín, titulado “La situación económica en Argentina: Impactos en Uruguay y enfoque de la política pública” comienza con un resumen de puntos o consideraciones claves. El primero nos da tranquilidad: “Argentina ha perdido incidencia como destino de las exportaciones uruguayas y origen de las importaciones desde el vecino país”.

Más adelante menciona nuestro punto débil, el turismo: “Dos de cada tres dólares que ingresan al país por concepto de turismo provienen desde Argentina”, una situación instalada y afirmada desde hace décadas. Turísticamente somos dependientes de Argentina y por más que se realizan campañas internacionales para mostrar a Uruguay como destino, seguimos atados a nuestros vecinos.

El CED destaca “la diferencia de precios relativos con Argentina” que ahora “es la más grande de los últimos 20 años”. Y advierte que es un “fenómeno que comienza a ser más estructural que coyuntural”.

A su vez “Uruguay importa ‘deflación en dólares’ desde Argentina vía menor demanda de bienes y menor demanda de turismo; con potencial efecto negativo sobre el sector industrial no agrícola y el sector turístico”.

Mientras Argentina “se vuelve más ‘barata’ en terceros mercados en los que compite con exportaciones uruguayas”, se da la situación de que las políticas del Gobierno de Alberto Fernández restringen sus exportaciones, lo que nos favorece.

Pero “aumentan los incentivos de los uruguayos para comprar y adquirir servicios en el vecino país, con afectación directa e inmediata para el turismo local y el comercio fronterizo”.

LA REALIDAD ARGENTINA.

El CED aporta datos claves para conocer la realidad de nuestros vecinos: “Una economía estancada hace más de una década”, y complementa: “Desde 2011 la economía argentina incursionó en un proceso de sucesivos y acotados ciclos de expansión recesión”, luego de los cuales “comenzó un largo período recesivo caracterizado por las crisis financieras de 2018 y 2019 y la pandemia de 2020”.

Con ese panorama el Banco Central de la República Argentina señaló que las expectativas para 2022 son de un crecimiento de 3,2%, pero con una baja base del año 2021.

Por otra parte, la “inflación sin control” que se explica por la “monetización del déficit fiscal” debido a la “falta de acceso a mercados internacionales” y para poder enfrentar el desequilibrio fiscal se emite.

Otros datos impactantes son que “en el año móvil cerrado a junio, la inflación alcanzó su nivel más alto desde 1992 (64%)”; y “la brecha cambiaria alcanzó máximos históricos en los últimos días, lo que se traduce en mayores expectativas de devaluación futura del tipo de cambio oficial y por ende mayores expectativas de aceleración inflacionaria”.

¿DÓNDE NOS GOLPEA LA INESTABILIDAD ARGENTINA?

Qué impacto tiene la realidad argentina en Uruguay es lo que todos nos preguntamos y miramos con cuidado. El boletín del CED señala que “la compleja realidad del vecino país tiene impactos asimétricos en Uruguay”.

Uruguay “logró cierto desacople”, pero hay que “recordar que la recurrente inestabilidad del vecino país no es un factor positivo ni mucho menos”, y es “relevante comenzar a internalizar que dicha inestabilidad argentina se ha vuelto algo más estructural que coyuntural, más bien la regla y no la excepción”.

Son cuatro, por lo menos, los “canales de impacto desde el punto de vista real”: 1) el comercio de bienes, 2) el turismo, 3) la diferencia cambiaria y 4) el comercio de frontera incluido el contrabando.

¿QUÉ PUEDE HACER URUGUAY?

En la última parte del boletín el CED analiza las respuestas que puede dar Uruguay desde lo público “en la micro y no en la macro” política, comenzando por “un enfoque más de fondo y largo plazo en lugar de medidas puntuales de la coyuntura”.

Agrega que “poco sentido tendría subordinar la política monetaria-cambiaria a mitigar diferencias cambiarias con la región y/o eventuales problemas de competitividad del sector no agroindustrial. En este sentido, Uruguay debería comenzar a experimentar cambios a nivel microeconómico (y no macro)”.

La dirección de esos cambios va por la promoción de “una mayor competencia en sectores no transables y productos importados para permitir reducciones permanentes (aunque por única vez) del nivel de precios de la economía (no la inflación)”.

Segundo, elaborar nuevas estrategias para “captar turismo” de otros países y otra región sin descuidar el turismo interno que necesita incentivos.

Y tercero, “trabajar sobre los costos locales que impactan en la ecuación de costos de las industrias no agrícolas, promover su diversificación exportadora y eventualmente reconocer su dificultad en contextos de ausencia de ventajas competitivas con otros países trabajando en la recapacitación de sus trabajadores”.

“Empezar por China no es una buena opción para Uruguay”, asegura especialista australiano.

“Empezar por China no es una buena opción para Uruguay”, asegura especialista australiano.

Gary Banks, expresidente de la Comisión de Productividad de Australia, mantuvo una reunión con el director ejecutivo de Ceres, Ignacio Munyo, en el marco de una gira que el economista lleva adelante en dicho país.

Australia | En el marco de una misión organizada por la embajada de Australia en Argentina, concurrente con Uruguay, el Ec Ignacio Munyo mantiene en esta semana una serie de reuniones en Melbourne, Canberra y Sydney.

El objetivo de la misión es entender de primera mano el proceso de reformas estructurales llevada a cabo por Australia en los últimos 30 años, que logran posicionar de nuevo países entre los de mayor ingreso per cápita y desarrollo humano.

Australia introdujo una reducción unilateral de tarifas a las importaciones que fue clave para impulsar la productividad del país a través de reformas de la eficiencia de más empresas públicas, de la educación y capacitación de los trabajadores y de la flexibilización de la regulación laboral.

“La clave fue ofrecer compensaciones no salariales a los trabajadores de los sindicatos involucrados, en especial a los sindicatos del sector público” le dijo al director de Ceres Martin Ferguson, el legendario exlíder sindical y referente del Partido Laborista quien fue presidente del Consejo Australiano de Sindicatos en el momento clave de las reformas y luego ministro de Recursos y Energía y ministro de Turismo.

A continuación, Munyo fue recibido por el actual presidente y los miembros del directorio (Comisionados) de la Productivity Commission: un organismo consultivo del Estado Federal australiano (fundado en 1998), que ofrece asesoramiento y análisis independiente a los gobiernos de turno en todo el proceso de reformas, desde la gestación a la comunicación.

En una larga jornada de trabajo, Munyo presentó el caso de Uruguay, con necesidad de reformar similares a la que exitosamente logró impulsar -y mantener con paso de gobiernos de la coalición Liberal/Nacional y del Partido Laborista- Australia en las últimas décadas. Michael Brennan, Chairman de la Productivity Commission y el resto de las autoridades presentaron la misión, tareas y funcionamiento de la institución.

“Fue un profundo y productivo intercambio de información, muy útil como insumo para nuestro trabajo de impulsar el debate informado para mejorar la calidad de las políticas públicas en Uruguay” concluyó Munyo, luego de la extensa reunión.

La agenda en Melbourne siguió hoy martes con un almuerzo con Gary Banks, primer presidente de la Productivity Commission, quien tuviera un papel protagónico en el análisis objetivo del impacto económico y social, así como de la comunicación de las reformas llevadas a cabo.

En 2007 fue galardonado con el honor de ser “Oficial de la Orden de Australia” por su servicio público en el desarrollo de políticas públicas. Al igual que Ferguson, Banks aseguró que “la apertura comercial fue la primera de todas las reformas”. “Empezar el proceso de profundizarían de la apertura comercial con China no es una buena opción para Uruguay, sería mucho mejor empezar con el CP-TPP” fue el consejo que Gary Banks le dio a Munyo, y fue enfático al afirmar: “Australia no ganó nada con el TLC con China”. “No hay Estado de Derecho, ni reglas claras y menos transparencia en la relación con China”, aseguró. Finalmente, la misión termina en Sydney donde Munyo tiene previsto reunirse con autoridades de la Cámara de Comercio y con el ex primer ministro John Howard (1996-2007), clave en todo el proceso de reformas estructurales de Australia.

Gonzalo Oleggini: “Es un buen momento para dar el mensaje de negociar el acuerdo con China”.

Gonzalo Oleggini: “Es un buen momento para dar el mensaje de negociar el acuerdo con China”.

El consultor en comercio exterior se refirió a lo que implica un TLC con China y el potencial positivo para el trabajo nacional. Por ejemplo sólo en lechería podría significar 15.000 a 20.000 empleos más.

El jueves 21 se realizará en Paraguay una nueva cumbre del Mercosur, la misma tendrá lugar en la ciudad de Asunción, allí Uruguay planteará el avance que ha tenido en sus negociaciones con China para un tratado de libre comercio.

El consultor en comercio exterior y profesor universitario, Gonzalo Oleggini, dijo que “el Mercosur tiene ya desde antes” un desgaste, “independientemente de la información de Uruguay de negociar un TLC de forma bilateral con China, las cumbres de Mercosur ya venían desgastadas”, sostuvo en declaraciones a Telenoche (canal 4).

Opinó que para nuestro país “es un buen momento de timing para dar el mensaje de negociar el acuerdo con China”.

En medio de una guerra que afecta la producción de alimentos a nivel mundial y con costos de producción altos el mundo está requiriendo de productos que se producen en el Mercosur, dijo Oleggini.

“Por diferentes razones no hemos sabido saber aprovechar esa capacidad expansiva que el mundo nos está solicitando (…) no hemos podido, querido o sabido aprovechar los precios internacionales por la alta demanda de distintos productos”, agregó.

En el mundo hay más de 400 TLC, son acuerdos que buscan eliminar o reducir los aranceles.

“Los TLC difícilmente tengan un impacto instantáneo, tienen un proceso de desgravación que, a nivel global promedio, uno puede contar que van de 8, 10 y hasta 12 años el proceso en el cual todos esos productos empiezan a pagar ese arancel cero que yo quiero para ingresar a ese mercado”, explicó.

Agregó que “el sector lácteo que hoy en Uruguay exporta unos 700 u 800 millones de dólares si se lograra el TLC con China quizá en seis o siete años podamos exportar el doble”, lo cual “significa entre 15.000 a 20.000 empleos solo en un sector y eso hay que sumarlo a otros sectores. Esto tiene un impacto muy fuerte en lo que es la generación de trabajo, la posibilidad de duplicar el comercio exterior del Uruguay», remarcó.

Por último dijo que al analizar un acuerdo con China no se puede pensar en el comercio tradicional de “carne, lácteos, lana arroz o soja” sino también se debería plantear aspectos relacionados a la industria agroindustrial o a temas logísticos como la posibilidad de que Montevideo sea un puerto hub en la región.

En el Mercosur, Uruguay es el país de menor inflación.

En el Mercosur, Uruguay es el país de menor inflación.

Uruguay está cuarto en el ranking latinoamericano y es de los países del Mercosur con la inflación más baja.

Hébert Dell’Onte | La inflación de Estados Unidos llegó a guarismos que no se veían desde hace 40 años, en Europa toca máximos históricos, Nueva Zelanda no registraba una inflación tan alta desde 1990. Los datos que llegan desde todas partes del mundo son en la misma línea, salvo unos pocos países que han logrado mantenerse en los niveles habituales.

En junio la tasa inflacionaria de Estados Unidos trepó a 9,1%, que según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) es el mayor registro desde noviembre de 1981.

En la Unión Europea la inflación se disparó al 9,6% según datos correspondientes al sexto mes del año.

Analizada Europa por país, se destacan Polonia (14,2%), Grecia (11,6%), Bélgica (10,5%), España (10,2%). Otros países de inflación alta pero por debajo del 10% fueron Portugal (9%), Italia (8,5%), incluso países de economías fuertes como Alemania (8,2%) o Francia (6,5%).

En Asia Japón registró 2,4%, China 2,5%, Irán 52,5% y Corea del Sur 6,1%, por mencionar algunos.

Los datos de Sudáfrica actualizados a mayo fueron de 6,6%.

Nueva Zelanda 7,3% y Australia 8,7%.

Respecto a América del Sur, el Banco República de Colombia publicó un mapa donde muestra cómo se posiciones nada país. Los de menor inflación son Bolivia (1,41%) y Ecuador (3,38%). Sigue Perú con 8,81% y Uruguay con 9,29%.

De los países del Mercosur, Uruguay es el que mejor comportamiento ha tenido en el aspecto inflacionarios, en mejor posición de Paraguay (11,5%), Brasil (11,73%) y Argentina (60,7%).

Detalle de la inflación por país: IPC según los datos de cada país 2022 | datosmacro.com (expansion.com)

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