“Los países que han adoptado decisiones de política acertadas y duraderas están logrando resultados más sólidos: un mayor crecimiento, más inversión y mayor confianza de los mercados”.
Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | El Banco Mundial publicó el documento “Panorama económico de América Latina y El Caribe. Aprovechando la transición del la IA”, un texto de más de 100 páginas donde se advierte que en 2026 el crecimiento de América Latina y el Caribe (ALC) seguirá siendo “modesto”, con un PIB regional proyectado de 2,2% de crecimiento, similar al 2,4% de 2025.
“Los países que han adoptado decisiones de política acertadas y duraderas están logrando resultados más sólidos: un mayor crecimiento, más inversión y mayor confianza de los mercados”, agrega.
Más adelante continúa: “Los países de la región con mejor desempeño, ya sea por una trayectoria de larga data o por reformas recientes, muestran que es posible lograr un mayor crecimiento incluso sin un auge de las materias primas”.
ALC “necesita con urgencia nuevos motores de productividad. La rápida difusión mundial de la inteligencia artificial (IA) ofrece un catalizador potencial (…). Para que la IA impulse la trayectoria de crecimiento de la región en lugar de amplificar sus desigualdades históricas, ALC debe superar las graves barreras estructurales: la informalidad crónica, el retraso en la mecanización del capital y los profundos déficits en capital gerencial y humano”.
EL CRECIMIENTO DE URUGUAY.
En ese contexto descrito por el Banco Mundial, la gráfica de hoy muestra a un Uruguay de crecimiento sobrio que coloca al país entre los más rezagados en una región que crece moderadamente.
Según la gráfica elaborada con datos del Banco Mundial, el Producto Interno Bruto (PIB) real de Uruguay creció 3,3% en 2024, pero se desaceleró a 1,8% en 2025 y a 1,2% en 2026. Posteriormente, se prevé una recuperación gradual, con expansiones de 1,8% en 2027 y 2,0% en 2028.
Los porcentajes de Uruguay se ubican por encima de algunos países con dificultades económicas, como Bolivia o Haití, pero quedan claramente por debajo de las tasas esperadas para economías dinámicas de la región. Paraguay, por ejemplo, proyecta un crecimiento de 6,6% en 2025, mientras que Costa Rica, República Dominicana, Panamá y Guatemala mantendrían ritmos superiores al 4% en varios años del período analizado.




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