La expansión del gusano barrenador vuelve a poner en alerta a los sistemas pecuarios de las Américas y obliga a reforzar la cooperación entre países.

Montevideo | Todo El Campo | Especialistas de distintos países -entre ellos Uruguay- compartieron experiencias, innovaciones y buenas prácticas para fortalecer la detección temprana, el control de movilización animal y la gestión sanitaria del gusano barrenador del ganado (GBG), identificando además oportunidades de cooperación para una respuesta regional más coordinada.

La expansión del GBG vuelve a poner en alerta a los sistemas pecuarios de las Américas y obliga a reforzar la cooperación entre países para proteger la producción animal, el bienestar de los animales y los medios de vida rurales.

Con ese objetivo, especialistas de servicios veterinarios oficiales, organismos internacionales y regionales, centros de investigación, universidades y organizaciones del sector productivo participaron en el Taller Regional sobre Enfoques Integrados e Innovadores para la Vigilancia, Prevención y Control del Gusano Barrenador del Ganado, organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

El encuentro contó además con la participación de representantes del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-Aphis) y de la Comisión Panamá–Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (Copeg), instituciones que desempeñan un papel clave en los esfuerzos de control y erradicación de esta plaga.

Durante cinco días, los participantes intercambiaron experiencias nacionales, herramientas de vigilancia epidemiológica, capacidades de diagnóstico, estrategias para el control de la movilización animal y mecanismos de respuesta sanitaria. También identificaron oportunidades de cooperación para fortalecer las capacidades de los países y avanzar hacia una respuesta regional más articulada frente al GBG.

El taller puso de relieve que la reemergencia y expansión de esta plaga representa un importante desafío para la sanidad animal debido a sus efectos sobre la producción pecuaria, el bienestar de los animales, los medios de vida rurales y el comercio agropecuario.

Lloyd Day, subdirector general de IICA, destacó que la reaparición y expansión del GBG exige una respuesta coordinada entre países, organismos internacionales y servicios veterinarios.

“Este taller constituye una oportunidad para fortalecer la cooperación técnica, compartir experiencias y construir estrategias regionales que permitan proteger la producción pecuaria, el bienestar animal, el comercio y los medios de vida de las comunidades rurales”, señaló.

BENEFICIOS DIRECTOS PARA LOS PRODUCTORES Y EL SECTOR PRIVADO.

Uno de los principales mensajes del encuentro fue que el control del GBG comienza en el campo. La detección temprana de animales afectados, la atención adecuada de heridas, la notificación oportuna de casos y el cumplimiento de las medidas sanitarias son acciones que contribuyen directamente a reducir la propagación de la plaga y a minimizar las pérdidas económicas para los productores.

Los participantes coincidieron en que el fortalecimiento de la vigilancia requiere una mayor articulación entre autoridades sanitarias, organizaciones de productores, sector privado y demás actores de la cadena pecuaria.

Experiencias presentadas por la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) de México, la Federación Panamericana de Lechería (Fecalac) y representantes de Uruguay mostraron cómo la trazabilidad, la movilización responsable de animales, la participación activa de los productores y los esquemas de gobernanza público-privada pueden fortalecer significativamente las acciones de prevención y control.

“El productor no puede ser visto únicamente como destinatario de información o de medidas sanitarias; es parte de la capacidad de prevención, vigilancia y respuesta. Observa sus animales, previene y atiende heridas, detecta cambios, notifica y toma decisiones sobre su movilización. Fortalecer esa participación será fundamental para proteger los avances hacia la erradicación”, señaló Alejandra Díaz, especialista internacional del Programa de Sanidad Agropecuaria, Bioseguridad e Inocuidad y Calidad de los Alimentos del IICA.

Como parte de las actividades prácticas del taller, los participantes realizaron una visita técnica al Laboratorio Nacional de Servicios Veterinarios (Lanaseve) del Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa) de Costa Rica, donde conocieron los procedimientos utilizados para la detección, el diagnóstico y la toma de muestras ante casos sospechosos de GBG.

La jornada incluyó ejercicios de observación e identificación de muestras con estereoscopios, permitiendo a los especialistas conectar las discusiones técnicas del taller con las capacidades operativas necesarias para una respuesta sanitaria efectiva.

CIENCIA Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL AL SERVICIO DE LA SANIDAD ANIMAL.

El evento permitió reunir capacidades técnicas y experiencias de distintos países para fortalecer la vigilancia, el diagnóstico, la respuesta sanitaria y las herramientas disponibles para avanzar hacia el control y la erradicación del GBG.

Una de las tecnologías destacadas durante el encuentro fue la Técnica del Insecto Estéril (TIE), considerada una herramienta estratégica dentro de los programas de erradicación.

Esta tecnología consiste en la producción masiva de moscas que posteriormente son esterilizadas mediante irradiación y liberadas en áreas específicas. Al aparearse con poblaciones silvestres, interrumpen el ciclo reproductivo de la plaga, contribuyendo a reducir progresivamente su presencia en el territorio.

Los especialistas destacaron que la TIE forma parte de una estrategia integral y que su efectividad depende de sistemas sólidos de vigilancia, detección temprana, diagnóstico, notificación, control de la movilización animal y participación activa de los productores.

Ana Acuña, oficial de Gestión de Programas del OIEA, explicó que la cooperación regional es fundamental para fortalecer las capacidades de los países frente a amenazas que afectan la agricultura y la seguridad alimentaria.

A través del proyecto Arcal RLA5093, el OIEA apoya el fortalecimiento de laboratorios, sistemas de vigilancia y estrategias de control basadas en la ciencia para construir sistemas agroalimentarios más resilientes y sostenibles, mediante la integración de técnicas nucleares avanzadas.

UNA RESPUESTA REGIONAL PARA UNA AMENAZA COMPARTIDA.

La etapa final del taller estuvo dedicada a identificar prioridades regionales y oportunidades de cooperación en áreas como vigilancia e intercambio de información, prevención y control, fortalecimiento institucional, desarrollo de capacidades, comunicación del riesgo e impacto socioeconómico.

José Urdaz, gerente del Programa de Sanidad Agropecuaria, Bioseguridad e Inocuidad y Calidad de los Alimentos del IICA, enfatizó que ningún país puede enfrentar esta amenaza de manera aislada.

“Hemos comprobado que, aunque una nación haga grandes esfuerzos de control, si sus vecinos no avanzan al mismo ritmo el riesgo de reinfestación continúa presente. Por eso estamos promoviendo protocolos regionales, sistemas comunes de vigilancia e intercambio de información que permitan actuar como un solo bloque frente al GBG”, enfatizó Urdaz.

El especialista agregó que, mediante proyectos de cooperación, el IICA ha fortalecido procesos de capacitación, comunicación de riesgo, vigilancia y modernización de infraestructura para la inspección y control sanitario, contribuyendo a que los países dispongan de mejores herramientas para contener el avance de la enfermedad.

Como resultado del taller, los países participantes identificaron como prioridades fortalecer la vigilancia y el diagnóstico, el intercambio oportuno de información, el control de la movilización animal y la trazabilidad, así como avanzar en protocolos armonizados de prevención y respuesta.

También destacaron la importancia de fortalecer la participación de los productores, la capacitación y comunicación, y una mayor articulación de la cooperación regional e internacional para avanzar progresivamente hacia el control y la erradicación del GBG.


Con información y foto de IICA.

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