Un especialista advierte que la preparación y la documentación son claves para reducir daños y responsabilidades legales en el campo.
São Paulo, Brasil | Todo El Campo | La problemática de los incendios rurales va más allá del fuego visible: implica gestión de riesgos, planificación y seguridad jurídica. Scot Consultoria publicó una entrevista al abogado agrario Pedro Puttini Mendes, quien subrayó que la prevención comienza mucho antes de la sequía y requiere abandonar la improvisación.
El proyecto “Granja más segura – Granja más verde”, del cual surgió el libro “Incendios Rurales, Prevención, Responsabilidad y Gestión de Riesgos”, propone un enfoque integral. Entre las medidas básicas figuran revisar cortafuegos, cartografiar áreas vulnerables, identificar vecinos y puntos de riesgo, organizar equipos y documentar cada acción. La documentación es central: tras un incendio, la responsabilidad legal depende de demostrar que se adoptaron medidas preventivas.
Puttini recomienda tres documentos iniciales: un mapa de riesgos, una lista anual de comprobación antes de la sequía y un historial de mantenimiento de cortafuegos y equipos. Además, destaca la importancia de definir roles claros para responder con rapidez.
El error más común, advierte, es reducir la prevención a los cortafuegos y organizarse recién después del desastre. En Brasil, la legislación, los seguros y el mercado exigen pruebas de preparación. “El hecho de que nunca haya ocurrido no significa que no sucederá”, resume el especialista, instando a los productores a gestionar la prevención con la misma seriedad que la producción.
¿QUÉ GRABAR DESPUÉS DE UN INCENDIO?
El abogado especializado en derecho agrario, Pedro Puttini, hizo hincapié en todas las medidas preventivas, pero también se refirió a las que se deben adoptar después del incendio, una de ellas grabar, algo muy fácil gracias a la disponibilidad de celulares con cámaras que permiten hacerlo.
Ante la pregunta concreta sobre qué grabar después de un incendio, contestó:
“Después del incendio, el productor debe registrar la fecha, hora aproximada, lugar de inicio percibido, dirección del viento, condiciones meteorológicas, zonas afectadas, fotos y vídeos con referencia al lugar, comunicación realizada a autoridades y vecinos, personas implicadas en los combates, máquinas utilizadas, daños verificados y medidas adoptadas. También debe llevar un informe policial, comunicación con la agencia medioambiental cuando sea apropiado, informes técnicos, imágenes por satélite, presupuestos, registros de recuperación y todo lo que ayude a reconstruir la dinámica del evento. Debe preservar la verdad de lo ocurrido. Cuando no hay registro, los terceros cuentan la historia”.
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Para acceder al libro de Pedro Puttini ingresar aquí.
En base a Scot Consultoría.

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