La central sindical sostiene que la medida generaría una pérdida fiscal de US$ 40 millones anuales, afectando la equidad tributaria y debilitando la seguridad social. Reclama una reforma de segunda generación que grave al gran capital agropecuario.
Montevideo | Todo El Campo | El PIT-CNT difundió un comunicado (se encuentra publicado en su página web) en el que cuestiona la eventual derogación del impuesto a la enajenación de semovientes.
La institución entiende que la medida profundizaría la injusticia tributaria, beneficiando a grandes productores y comprometiendo recursos esenciales para las intendencias y el sistema jubilatorio. Propone, a su vez, alternativas inmediatas para proteger a los pequeños productores y plantea avanzar hacia una reforma tributaria más integral y equitativa.
EL COMUNICADO.
En el comunicado la central sindical hace un planteo de lo que sería una injusticia tributaria y pérdida fiscal.
Afirma que la derogación del impuesto del 1% a la enajenación de semovientes implicaría una pérdida de unos US$ 40 millones anuales, debilitando las finanzas públicas y afectando la capacidad de las intendencias para atender necesidades sociales.
Señala que el impuesto originalmente alcanzaba a todos los operadores de compraventa de ganado, pero la presión corporativa redujo su alcance y alícuota (del 3% al 1%), volviéndolo regresivo y cargando principalmente sobre productores familiares y de menor escala, en tanto que los grandes productores y tenedores de ganado lo exoneran.
Asimismo, advierte sobre un posible impacto en el sistema jubilatorio.
El PIT-CNT dice que la exoneración de grandes productores ante el BPS contribuyó a la desfinanciación del sistema de seguridad social, generando un desequilibrio donde “el chico paga y el grande exonera”.
La propuesta sindical consiste en eliminar el crédito fiscal para grandes tenedores de ganado y exonerar efectivamente al pequeño productor, aliviando a la producción familiar sin comprometer las cuentas públicas.
Reclama la existencia de un instrumento tributario integral, más amplio que grave al gran capital de la cadena primaria, incluyendo sectores vinculados al capital transnacional, para equilibrar la carga fiscal. Reclama una reforma tributaria de segunda generación que fortalezca las capacidades del Estado, mejore la equidad vertical del sistema y financie urgencias nacionales, como la erradicación de la pobreza infantil.

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