“Cualquier incertidumbre comercial, política o geopolítica” representa para nosotros una cuestión de supervivencia y “puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”.

Hébert Dell’Onte Larrosa | Montevideo | Todo El Campo | Se realizó en la Expo Prado la conferencia “El comercio de carne en un mundo en transformación”, en la que expusieron el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Gastón Scayola, y el presidente de la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carnes de Brasil (Abiec) Roberto Perosa.

El evento fue organizado por INAC, y también contó con la presentación de Álvaro Pereira, gerente de Acceso a Mercados de INAC (ver nota aparte*), y la exposición del exembajador Guillermo Valles.

Scayola comenzó refiriéndose a la inestabilidad y la incertidumbre global: “En los últimos dos años al frente del INAC hemos presenciado una inestabilidad comercial inédita, acentuada por tensiones geopolíticas, económicas y guerras”, definió.

En este escenario, “donde el peso económico, diplomático y político de cada país resulta determinante, Uruguay debe apoyarse en la región y en el mundo, respaldando la labor de las cancillerías y ministerios”.

Algunas de las diferencias con Brasil pasan porque en caso de turbulencias comerciales Brasil cuenta con mercado interno de 200 millones de consumidores, en tanto que Uruguay tiene solo 3,5 millones de habitantes. Depende de forma crítica de la exportación de carne, enviando al exterior el 80% de su producción, precisó; “cualquier incertidumbre comercial, política o geopolítica” representa para nosotros una cuestión de supervivencia y “puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”.

Por eso, este momento es para Uruguay un “desafío extremo”; pero “gracias a su tamaño” nuestro país “ha sabido jugar en este mundo, manteniendo la neutralidad y preservar el acceso a los principales mercados”.

DIVERSIFICACIÓN E INTEGRACIÓN.

Asimismo, “tenemos la obligación de seguir diversificando, porque los riesgos se administran con diversificación”, quedando por trabajar toda el área del Sudeste Asiático y Medio Oriente, señaló el presidente de INAC.

Junto con la diversificación “también tenemos que integrarnos a los grandes acuerdos internacionales y buscar la reducción de aranceles”.

Por otro lado, “el crecimiento sostenido de Brasil demuestra que la demanda global de carne es una certeza, y que el Mercosur será el principal proveedor. Uruguay tiene el desafío de implementar políticas públicas que acompañen esa exigencia, asegurando que la industria trabaje a pleno empleo, con la solidez y la competitividad que el país merece”, concluyó

BRASIL CONSOLIDA EL LIDERAZGO MUNDIAL

Roberto Perosa, que también es abogado y fue secretario de Comercio y Relaciones Internacionales en el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil, destacó las “muy buenas perspectivas” del sector cárnico vacuno, con “una demanda mundial creciente”.

Para contextualizar dijo que el consumo de carne en el Mercosur se sitúa entre los 30 y 40 kg por persona al año, mientras que en Asia y el Sudeste Asiático ronda apenas los 4 kg por habitante. Hay todo un mercado por descubrir y desarrollar en esa región, donde, a medida que la carne vacuna ingresa, el consumo crece de forma exponencial”.

El foco principal de la producción brasileña “está en China y el Sudeste Asiático por su alto potencial de expansión”. A futuro, en una proyección a 10 o 15 años, “contemplamos también a una África con mayor desarrollo e ingresos, lo que impulsará la demanda”, evaluó.

En cuanto a las cifras de Brasil, Perosa dijo que en 2025 la producción fue de 12 millones de toneladas de carne”, consolidándose como “el mayor productor mundial”, y las exportaciones fueron “por 3,5 millones de toneladas. De ese volumen exportado, la mitad (aproximadamente 1,7 millones de toneladas) tuvo como destino China” que mediante un reciente proceso comercial “aplicó salvaguardias que establecieron límites. Nosotros preferiríamos no tener esas restricciones; sin embargo, se implementaron con previsibilidad, algo destacable en el contexto global actual, donde predomina la incertidumbre y las decisiones cambian de un día para otro”.

“Para sostener la producción, el sector empresarial necesita previsibilidad: saber qué producir, a quién enviarlo y asegurar el acceso a los mercados”, enfatizó.

Brasil exporta a 177 países, pero los destinos más relevantes siguen siendo China, el Sudeste Asiático, Estados Unidos, Europa y Medio Oriente.

UN MERCOSUR UNIDO.

Por otro lado, Perosa señaló la importancia de la “complementariedad” en las exportaciones del Mercosur.

“Uruguay, Argentina y Brasil son distintos. Nuestra producción (brasileña) está orientada principalmente a la industria de China, Estados Unidos y Europa, a diferencia de Uruguay y Argentina, que abastecen directamente el consumo final y el segmento minorista con cortes de alto valor agregado. Brasil maneja volúmenes mayores a valores más competitivos, por lo que no hay competencia dentro del bloque. De ahí la importancia de estar unidos”.

Hace cinco años, Brasil faenaba 30 millones de cabezas al año, en 2025 saltó a los 43 millones. Para este año 2026, debido a las limitaciones del mercado chino, estimó una ligera baja, situándonos entre 41 y 42 millones de animales.

AUDIO DE ROBERTO PEROSA Y GASTÓN SCAYOLA.

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